domingo, 9 de marzo de 2008

LA PLANTA INSOLENTE DEL PARAMILITARISMO


· La guerra, afirmó Clausewitz, es continuación de la política por otros medios. La política, añado, es prosecución de lo social, lo económico y lo cultural mediante la coerción. Toda guerra confiesa un fracaso social, económico, cultural y político.
· La primera potencia militar del mundo gana todas las guerras en lo táctico, y las pierde en lo político, económico, social y cultural.
· La continuada intervención militar de Estados Unidos mediante el Plan Puebla-Panamá en México y América Central a través de los planes Colombia, Patriota y Victoria en la Hermana República es la confesión del colosal fracaso de sus políticas hemisféricas.
· El aporte de más de 7.000 millones de dólares y cerca de un millar de combatientes estadounidenses más equipos bélicos, helicópteros y aviones de combate de fabricación norteña, así como la intervención de instructores y armamentos israelíes sólo expresan la incapacidad del gobierno de Colombia para resolver por sus propios medios el conflicto social que la sacude.
· En la medida en que el gobierno colombiano se somete a esta intervención armada extranjera para resolver una cuestión interna, confiesa que ya no tiene control sobre sus asuntos internos ni externos.
· El gobierno de Colombia ha devenido instrumento de imposición armada de los intereses y objetivos estratégicos de Estados Unidos en América Latina y el Caribe.
· El primer objetivo estratégico de Estados Unidos es retener el control sobre la producción y tráfico de la cocaína, que en la Colombia de Uribe para 2005 totaliza 640 toneladas métricas de las 910 de la producción mundial, de las cuales sólo 180 provenían de Perú y 90 de Bolivia (United Nations Office on Drugs and Crime, "World Drug Report 2006, Volume 1:Analysis" ; United Nations: Viena, Austria, 2006, p. 82). Para 2003 el 77% y para 2004 el 92% de la cocaína entra en Estados Unidos por México, a través del corredor estratégico del Plan Puebla-Panamá, y el resto por el Caribe, según el oficial de la DEA Antonio Plácido (AP: Olga Rodríguez: “Mexican Drug Lords increasingly powerful” 2005).
· El segundo objetivo de Estados Unidos es monopolizar los hidrocarburos, para lo cual promovió guerras contra Afganistán e Irak y planea utilizar al ejército de colombiano para apoderarse de las mayores reservas del hemisferio secesionando a Venezuela.
· El tercer objetivo de Estados Unidos es restablecer mediante intervenciones militares ejecutadas por Colombia su declinante hegemonía continental, castigada por el fracaso en la imposición del ALCA, la derrota de su candidato para la presidencia de la OEA, el atascamiento del TLC con Colombia, la afirmación del Mercosur, el surgimiento del ALBA, la afirmación nacionalista en Ecuador, Bolivia y Nicaragua y el avance integracionista en toda América Latina y el Caribe.
· Para estrategias de Estados Unidos, tácticas estadounidenses: Washington intenta transformar a Colombia en potencia militar especializada en mercenarismo y contrainsurgencia. Para 2007 su gasto militar ascendió a 6,6% del PIB, uno de los porcentajes más altos del mundo. En su Congreso más de setenta parlamentarios son investigados por paramilitarismo; su Presidente figura en un informe del Departamento de Estado como narcotraficante. O el gobierno colombiano consiente en el narcotráfico y el paramilitarismo, o no es gobierno.
· A tácticas estadounidenses, prácticas gringas: la invasión colombiana a Ecuador del 29 de febrero utiliza equipos yankis de detección satelital e infraestructuras de las bases de Manta y de Tres Esquinas; y desde ellas dirige aeronaves y asesta bombas de fabricación norteña para asesinatos selectivos en países neutrales.
· A practicas gringas, coartadas cipayas. La invasión armada contra Ecuador del bisiesto 29 de febrero esgrime como pretexto la doctrina militar de Bush de la guerra contra el “terrorismo” perpetua, preventiva, unilateral y sin consulta con organismos internacionales, y sirve como promoción electoral de republicanos y uribistas.
· A coartada cipaya, sainete mediático. Toda agresión de Estados Unidos va acompañada de un operativo de culpabilización de las víctimas. El gobierno de Uribe, desde el pedestal de su producción anual de 640 toneladas métricas de cocaína, acusa de traficante a Venezuela. El desgobierno paramilitar de Uribe acusa de colaboración con el terrorismo al de Ecuador, que el año anterior desmanteló 47 campamentos de ilegales.
· A sainete mediático, remake cinematográfico. El director de la Policía Nacional de Colombia Oscar Naranjo dice localizar en computadoras mágicas, resistentes a bombardeos que despedazan veinte personas, cincuenta kilos de uranio virtual, quizá procedentes de las imaginarias armas de destrucción masiva de Irak, con los cuales “Las FARC están dando pasos en el mercado internacional para convertirse en un gran agresor global”.
· El gobierno de Uribe, que utilizó 32.000 paramilitares culpables de más de 30.000 desapariciones y, según Amnistía Internacional, del 80% de los 400.000 delitos cometidos en Colombia entre 1990 y 2006 (http://www.publico.es/ 4 marzo 2008), amenaza acusar a Chávez ante la Corte Penal Internacional por apoyar grupos terroristas. Cada ladrón juzga por su condición.
· El reciente intento de la Exxon de embargar bienes de PDVSA en el exterior encaja así como pieza clave de un plan de bloquear a Venezuela como a Irak.
· A la tentativa de bloqueo económico la acompaña el militar: José Vicente Rangel denuncia el 2-10-2008 que el ejército colombiano moviliza hacia nuestras fronteras el batallón Cartagena, las unidades de puerto Salgar y las de Larandia.
· En la reunión de embajadores ante la OEA del 4 de marzo sólo Estados Unidos y Colombia apoyan la agresión contra Ecuador. Se desploma así el intento de bloqueo diplomático.
· La OEA es otra, América Latina y el Caribe son otros, Venezuela es otra: fuerte, jurídicamente intachable, integracionista e integrada.

martes, 4 de marzo de 2008

COLOMBIA APLICA DOCTRINA DE SEGURIDAD NACIONAL DE ESTADOS UNIDOS




El atentado contra las torres gemelas del World Trade Center del 11 de septiembre de 2001 sirvió como excusa para la presentación de una nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos de América, formulada por George W. Bush en Washington el 17 de noviembre de 2002, y muy acorde con las propuestas del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano. En ella, proclama que en el mundo ha ocurrido una victoria decisiva de las fuerzas de la libertad que es “la de un solo modelo sostenible de éxito nacional: libertad, democracia y libre empresa”. Un triunfo decisivo debería conducir al desmantelamiento de la “posición de fuerza militar sin paralelo” que mantiene Estados Unidos. Para justificar que ello no suceda, hay que definir un nuevo enemigo, por lo cual se declara que “defenderemos la paz al luchar contra los terroristas y tiranos”; se declara el carácter perpetuo y el alcance planetario de la confrontación al afirmar que “la guerra contra el terrorismo de alcance global es una empresa mundial de duración incierta” y se amenaza, no sólo con que dicho país “ayudará a aquellos países que necesitan nuestra ayuda para combatir el terrorismo” sino que “hará responsables a aquellos países comprometidos con el terrorismo –incluso aquellos que dan refugio a terroristas-, porque los aliados del terrorismo son enemigos de la civilización”. De nuevo, todos los países de la tierra quedan involucrados en la confrontación que interesa a Estados Unidos; una vez más, sólo les queda el recurso de convertirse en instrumentos de la gran potencia o ser agredidos. Por ello, “las naciones que disfrutan de libertad deben combatir activamente al terrorismo. Las naciones que dependen de la estabilidad internacional deben ayudar a impedir la propagación de las armas de destrucción en masa. Las naciones que procuran obtener ayuda internacional se deben gobernar a sí mismas sabiamente, para que la ayuda se gaste apropiadamente. Para que la libertad prospere, se debe esperar y exigir la rendición de cuentas”. A fin de utilizarlas en este conflicto planetario se espera reclutar sin más las organizaciones internacionales, ya que “Estados Unidos está comprometido con instituciones perdurables como las Naciones Unidas, la Organización Mundial del Comercio, la Organización de los Estados Americanos, la OTAN, así como con otras alianzas de larga data. Las coaliciones de naciones dispuestas a participar pueden aumentar estas instituciones permanentes. En todos los casos deben tomarse en serio las obligaciones internacionales. No se las puede asumir simbólicamente con el fin de obtener apoyo para un ideal, sin promover su realización” (Bush, George W. 2002).

Cinco puntos resultan de particular interés en esta declaratoria de guerra al mundo formulada como doctrina de seguridad:

En primer lugar, la indefinición total del enemigo, que coincide con la atribución implícita conferida a Estados Unidos para definirlo. En el citado documento se afirma que dicho país lucha “contra terroristas esparcidos por todo el mundo” añade que “el enemigo no es un régimen político, persona, religión o ideología aislados”, y precisa que “El enemigo es el terrorismo premeditado, la violencia por motivos políticos perpetrada contra seres inocentes”. Aparte de que no hay mejor definición de la política permanente de Estados Unidos que la contenida en esta frase, ella puede ser esgrimida –la violencia y la frase- contra cualquier régimen, persona, religión o ideología. Por ejemplo, a comienzos de siglo el Documento Santa Fe IV detecta que “ha surgido en escena una nueva amenaza al hemisferio de singular fuerza: los comunistas chinos” (Santa Fe IV).

En segundo lugar, la definición del enemigo no requiere que éste haya perpetrado alguna violencia, sino que Estados Unidos piense que podría cometerla. Y así, se afirma que “si bien Estados Unidos tratará constantemente de obtener el apoyo de la comunidad internacional, no dudaremos en actuar solos, en caso necesario, para ejercer nuestro legítimo derecho a la defensa propia, con medidas preventivas contra esos terroristas, a fin de impedirles causar daños a nuestro pueblo y a nuestro país; y privar a los terroristas de nuevo patrocinio, apoyo y refugio seguro, convenciendo u obligando a los Estados a aceptar sus responsabilidades soberanas”.

El propio documento revela el tenor de tales medidas “preventivas”, al mentir que “durante la Guerra del Golfo obtuvimos pruebas irrefutables de que los designios de Irak no se limitan a las armas químicas que había utilizado contra Irán y su propio pueblo, sino que abarcan la adquisición de armas nucleares y agentes biológicos”. A la postre se reveló que ni armas ni pruebas existían, no obstante lo cual la ocupación de Irak se prolonga indefinidamente. Pero el enemigo podría justificar una guerra preventiva mediante otra agresión infinitamente más sutil: la “penetración económica”. La misma razón de ser de la globalización se vuelve así declaratoria de guerra. Conjuntamente, el Documento Santa Fe IV multiplica al infinito los rostros de la amenaza:
Pero la amenaza no se da sólo en el frente militar, como en Colombia. Es mucho más complicado. La penetración económica es especialmente preocupante. Ante todo, lo más evidente es la situación del Canal de Panamá, donde Estados Unidos ha pagado para deshacerse del premio estratégico más importante del hemisferio, si no del mundo. Al hacerlo, Estados Unidos ha puesto su futuro económico a merced de una situación política muy inestable e incierta. Los hechos son preocupantes. Los dos puertos, en el extremo Atlántico y Pacífico del Canal, están en manos de la Compañía Hutchinson Whampoa, una empresa que tiene vínculos muy estrechos con Beijing. Al mismo tiempo, las compañías de China continental están entrando en profundidad en los diversos puertos de la Cuenca del Caribe, que son fundamentales para la economía de Estados Unidos, como Freeport en Bahamas (Santa Fe IV).

En tercer lugar, el documento vindica el derecho de “actuar solos, en caso necesario”, vale decir, sin el consenso e incluso en contra de las organizaciones internacionales y de las leyes internacionales, a las cuales sólo se admite como instrumentos incondicionales o estorbos prescindibles.

En cuarto lugar, en función de esta cruzada posiblemente preventiva y al margen del orden internacional contra un enemigo indefinido que él precisará en cada caso, Estados Unidos asume por propia cuenta y sin que nadie se lo haya solicitado las siguientes tareas, que presuponen una reestructuración total del planeta:
“-se erigirá en paladín de los anhelos de dignidad humana;
-fortalecerá las alianzas para derrotar el terrorismo mundial y actuará para prevenir los ataques contra nosotros y nuestros amigos;
-colaborará con otros para resolver conflictos regionales;
-impedirá que nuestros enemigos nos amenacen a nosotros, a nuestros aliados y a nuestros amigos con armas de destrucción en masa;
-suscitará una nueva era de crecimiento económico mundial por medio de los mercados libres y el libre comercio;
-expandirá el círculo del desarrollo al abrir las sociedades y crear la infraestructura de la democracia;
-desarrollará programas para una acción cooperativa con otros centros principales de poder mundial, y
-transformará las instituciones de seguridad nacional de Estados Unidos para enfrentar y aprovechar las oportunidades del siglo XXI”.
Notemos que el “policía del mundo”, así travestido como “paladín”, incluye entre las metas de su doctrina estratégica “resolver conflictos regionales”, imponer “los mercados libres y el libre comercio” y “abrir las sociedades y crear la infraestructura de la democracia”, cuestiones que sólo atañen al soberano orden interno de las demás naciones, y que no podrían ser impuestas sin quebrantarlo.

En quinto lugar, la doctrina planifica para América Latina y el Caribe “nuestra integración”, vale decir, la impuesta por la potencia hegemónica:
En el Hemisferio Occidental hemos establecido coaliciones flexibles con países que comparten nuestros intereses prioritarios, en particular México, Brasil, Canadá, Chile y Colombia. Juntos forjaremos un hemisferio genuinamente democrático, donde nuestra integración dé impulso a la seguridad, la prosperidad, las oportunidades y la esperanza. Trabajaremos con instituciones regionales como el proceso de la Cumbre de las Américas, la Organización de los Estados Americanos (OEA) y las Reuniones Ministeriales de Defensa de las Américas, en beneficio de todo el hemisferio.

Por lo pronto, como codicilo de lo expresado, se comienza ejerciendo la atribución unilateral para definir al enemigo, afirmando que “en cuanto a Colombia, reconocemos el vínculo que existe entre el terrorismo y los grupos extremistas que desafían la seguridad del Estado, y el tráfico de drogas, que ayuda a financiar las operaciones de tales grupos”. La intervención regional anunciada se explicita y amplía al afirmar que “hemos formulado una estrategia activa para ayudar a los países andinos a ajustar sus economías, hacer cumplir sus leyes, derrotar a las organizaciones terroristas y cortar el suministro de las drogas”, asuntos que, una vez más, sólo conciernen al soberano orden interno y que Estados Unidos haría bien en resolver dentro de sus fronteras. La integración subordinada del mundo y de América Latina forma parte de la nueva doctrina estratégica de Estados Unidos. A sus víctimas nos corresponde formular la propia.

Es oportuno recalcar que existe una suerte de consenso en torno a esta doctrina en los más altos círculos de poder estadounidense. Así Jesse Helms, antiguo presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado estadounidense, proclama que “nos encontramos en el centro y pretendemos quedarnos en él (...). Estados Unidos debe dirigir el mundo portando la antorcha moral, política y militar del derecho y de la fuerza, y servir de ejemplo a todos los demás pueblos”. Y Thomas Friedman, anterior consejero especial de la secretaría de Estado, afirma que “Para que la mundialización funcione, América no debe tener miedo a actuar como la invencible potencia que es en realidad (...). La mano invisible del mercado no funcionará nunca sin un puño bien visible. La McDonald´s no puede extenderse sin la MCDonnel Douglas, el fabricante del F-15. Y el puño invisible que garantiza la seguridad mundial de la tecnología de Silicon Valley es el ejército, la fuerza aérea, la marina y el cuerpo de marines de Estados Unidos” (Ziegler 2003, 43-44).

Ante tales planteamientos los países de América Latina y el Caribe debemos desarrollar una doctrina militar propia, que no sea mero remedo de la de Estados Unidos y que defina a éste como el principal antagonista potencial de nuestros países. Las intervenciones europeas en el hemisferio tendieron a desaparecer durante el siglo pasado: en el curso de él sólo se registran el bloqueo inglés, alemán e italiano a Venezuela en 1902 y la agresión británica contra las Malvinas en 1982. Las agresiones estadounidenses son en cambio una realidad cotidiana. Si bien no abrigamos planes hegemónicos ni proyectos estratégicos de invasión, debemos organizar nuestra defensa con el fin de presentar una capacidad disuasiva que impida futuras intervenciones.

Sistema Hemisférico de Seguridad
Mientras tanto, desde el origen de nuestras repúblicas avanzan planes sistemáticos y constantes para integrar a nuestras fuerzas armadas como instrumentos de las potencias hegemónicas foráneas. Como descaradamente confiesan los asesores estadounidenses autores del Documento Santa Fe I:
La política cambia, pero la geografía no. Este Hemisferio es todavía la mitad del globo, nuestra mitad, la mitad americana. Nuestro futuro geoestratégico, económico, social y político debe estar asegurado por un sistema hemisférico de seguridad. Los sueños de Simón Bolívar y Thomas Jefferson son tan válidos en la actualidad como lo fueron en 1826. El TIAR, o Tratado de Río, es tan vital actualmente como lo era en 1948, cuando se firmó en Bogotá (Santa Fe I).

El paso del tiempo simplemente acendra estos planes. Con motivo del proyecto de integración económica estadounidense del ALCA, se exige un alineamiento que se extiende a lo político y lo militar. Según denuncia Jaime Estay:
En cuanto a las estrategias geopolíticas de EEUU hacia América Latina y el Caribe, lo que interesa destacar es que el ALCA es un componente de esas estrategias, las que incluyen además elementos directos de dominación política y militar, con los cuales la presencia económica de las empresas y productos estadounidenses se complementa y asegura con el control físico del territorio hemisférico, constituyendo todo ello un conjunto coherente a través del cual se pretende que la región –con sus recursos naturales, su gente y la totalidad de su infraestructura- responda por completo a los objetivos y necesidades definidas del lado estadounidenses (Estay 2003, 107).

Estos planes “para un sistema hemisférico de seguridad” y para el control físico del territorio hemisférico pueden ser jerarquizados en un orden de intensidad creciente. Éste comprende la formulación explícita de doctrinas interventoras, su consagración en acuerdos y tratados internacionales, el espionaje militar y sociológico, los planes de adiestramiento por ejércitos foráneos, las maniobras conjuntas con ellos, las ventas y suministros de armamentos, el aporte de instructores que de hecho ejercen funciones de comando, la colocación de las fuerzas armadas bajo el mando de instituciones extra nacionales como la OEA, la DEA la OTAN o la OTAS, la instalación de bases, la instalación de contingentes, la intervención armada abierta y la secesión de países. Estas medidas no siguen siempre estrictamente el orden indicado, pero por lo general se aplican en creciente orden de intensidad hasta lograr el objetivo de imponer la voluntad del agresor al intervenido. En Colombia han llegado hasta su culminación total.
(Luis Britto García: América Nuestra: Integración y Liberación)

domingo, 2 de marzo de 2008

FE DE ERRRATAS


Donde dice Dios, debe decir: fantasma.
Donde dice Amor, debe decir: hormona.
Donde dice Inspiración, debe decir: influencia.
Donde dice esto, debe decir: aquello.
Donde dice más, debe decir: menos.
Donde dice razón, debe decir: locura.
Donde dice El Imperativo Categórico, debe decir: el bobo de la yuca.
Donde dice verdad, debe decir: mentira.
Donde dice cuna, debe decir: sepulcro.
Donde dice recuerdo, debe decir: invención.
Donde dice eternidad, debe decir: instante.
Donde dice debe, debe no decir.
Donde no dice: dice.
Donde dice fin, debe decir: comienzo.

MANUAL PARA CONTRATAR CON LA EXXON Y DEMÁS TRANSNACIONALES


· Escuché a un diputado oponerse a reformar el artículo 151 de la Constitución para salvar a Venezuela de ser arrastrada ante tribunales extranjeros y embargada por ellos, gritando eufórico: “¡Pero es que entonces nadie querría contratar con nosotros!”
· Compatriotas, entérense: Las transnacionales no negocian con Venezuela por hacernos favores ni por lástima ni por sacrificarse ni por inmolarse: contratan porque van a ganar mucho más de lo que invierten.
· Las transnacionales invierten para aprovechar ventajosamente mano de obra barata venezolana, infraestructuras venezolanas, comunicaciones y transportes venezolanos, servicios públicos venezolanos, seguridad jurídica venezolana, circulante venezolano y sobre todo, recursos naturales e hidrocarburos venezolanos de los cuales depende su supervivencia. Si ellas son las interesadas, a nosotros nos corresponde poner nuestras condiciones.
· Quien contrata con un ente soberano, a su soberanía se somete. Soberanía es la potestad perpetua e ilimitada de un Estado de darse sus propias leyes, ejecutarlas y juzgar las controversias sobre dicha ejecución con sus propias normas y tribunales. Tales potestades no pueden ser cedidas ni negociadas por funcionarios, y si intentaren hacerlo, tal tentativa es nula de nulidad absoluta.
· Estoy hasta la coronilla de conocer mediante mi servicio secreto acuerdos que asesinan la soberanía venezolana. Para el futuro, propongo adoptar las siguientes normas para que no sigamos incluyendo atrocidades en los contratos de interés público de nuestro país con firmas nacionales y transnacionales:
· Según el artículo 151 de la Constitución, las controversias sobre los contratos de interés público están sometidas a nuestras leyes y tribunales “si no fuere improcedente de acuerdo con la naturaleza de los mismos”. Pero las excepciones a la Constitución deben ser desarrolladas en normas explícitas, y a falta de ellas, no se puede por contrato privar a Venezuela de su soberanía de jurisdicción.
· Venezuela no puede ni debe admitir en sus contratos cláusulas que la obliguen a cancelarle a una empresa ¡Los beneficios económicos que ésta esperaba obtener y que no hubiere obtenido! Por convenios así nos bloquearon las costas los acorazados de Alemania, Inglaterra e Italia en 1902, y Maxipistas obligó en corte arbitral extranjera a Venezuela a pagarle indemnización por ingresos que no obtuvo en la autopista Caracas-La Guaira.

· La Nación no debe ni puede comprometerse a indemnizar a una transnacional, como a veces lo ha hecho ¡Por el monto de cualesquiera cantidades que la empresa debiera pagar por sentencias judiciales! La República no puede obligarse ilimitadamente, y menos en tal condición que deba cancelar incluso sumas que la contratante le deba por sentencia.
· Venezuela no puede ni debe otorgar a la contraparte el derecho a modificar cláusulas por su sola voluntad. En los contratos de deuda pública se admitió que los prestamistas cambiaran a capricho la tasa de interés, con el resultado de que la triplicaron y llevamos un cuarto de siglo pagando Deuda Externa.
· Venezuela y sus entes no deben ni pueden asociarse con otras empresas sin conservar la mayoría accionaria decisiva cuando se trate de materia de interés público relacionada con explotación de recursos naturales. PDVSA se asoció minoritariamente con INTESA, y ésta perpetró el sabotaje electrónico petrolero que nos costó más de 15.000 millones de dólares.
· La Nación no puede ni debe pactar contratos de interés público perpetuos, ni por lapsos que los impongan a las generaciones venideras: como las concesiones del espacio radioeléctrico, deben caducar en lapsos razonables y ser renovables sólo de manera discrecional y soberana.
· La República no debe ni puede pactar que exceptuará o exonerará a una empresa del pago de impuestos nacionales, estadales ni municipales, porque la creación o eliminación de tributos está reservada a la Ley por el artículo 317 de la Constitución.
· Por igual razón, Venezuela no puede ni debe admitir que los particulares contraten con cuerpos legislativos su inmunidad ante futuras reformas tributarias, como intentaba consentirlo la infame Ley Orgánica de la Hacienda Pública Estadal, afortunadamente vetada antes de entrar en vigencia.
· Según los artículos 15 y 16 de la Ley Orgánica de la Hacienda Pública Nacional, a la República se la presume solvente y en consecuencia no puede ni debe presentar garantías ni fianzas ni ser embargada ni ejecutada para garantizar decisiones judiciales. Tampoco debe ni puede cancelar cantidades sino en pago de bienes o servicios debidamente entregados y comprobados. Sólo excepcionalmente puede realizar adelantos o anticipos, pero con garantía suficiente para resarcirse en caso de que le incumplan los empresarios.
· La Nación no debe ni puede rebajarse a gestora obligándose a conseguirle a la empresa todas las autorizaciones, permisos, certificaciones y constancias que ésta requiera, y mucho menos “asistirla en la realización de toda clase de trámites ante entes privados nacionales y extranjeros relativos al otorgamiento de financiamientos".
· Las controversias sobre materias de interés público no puede ser transada una vez que se ha llevado a los tribunales, porque sobre materias de orden público e interés público no existe transacción. El gobierno de Leoni transó por suma insignificante pleitos sobre reparos formulados durante décadas por las autoridades venezolanas a las petroleras, y desencadenó la crisis fiscal inmediata.
· Venezuela no puede ni debe postular para funciones legislativas, administrativas ni judiciales personas que no se sepan de memoria estos principios ni puedan explicar sus fundamentos jurídicos. Para quienes los rechacen, están abiertos todos los cargos del mundo en el Departamento de Estado y en la EXXON, que pagan en dólares ideas dolarizadas.

sábado, 23 de febrero de 2008

MATAVOTOS



Ahora todo año es electoral, y en año electoral, político sólo entiende la palabra voto.
Le hablas de Revolución y pregunta que si trae voto. Le hablas de Soberanía y retruca que si eso trae voto. Le conversas de Principios y responde que eso no trae voto.
No sé si Revolución, Soberanía o Principios traen votos, pero sí sé lo que los espanta.
Acta mata votos, era la varita mágica de la Cuarta República para ganar elecciones. Sabotaje espanta votantes, es su consigna para volver al poder.
Así como hay prendas matapasiones, hay funcionarios, personajes, medidas matavotos capaces de darle la extremaunción a la candidatura o el proyecto más pintados.
Las puertas del cielo las abre San Pedro, y las de las urnas electorales las cierra el portero de los despachos. Portero que no escucha ni atiende ni mira, hace al elector sordo, mudo y ciego. A portero que dice vuelva otro día, elector que más nunca regresa.
La Madre de todos los Matavoto es el autoelecto, que pretende acaparar los sufragios del país sin molestarse en consultar con sus bases.
Matavoto autoelecto se autoreelige automáticamente, y automata cuando voto quedaba vivo.
Autoelegidos y autoreelegidos provocan ausencia de electores en proporción directa de su ausencia de trayectoria, de ideología y de obra.
Dupleta para repeler votantes es la coalición entre quienes Manuel Vicente Romero García llamaba mediocridades consagradas y nulidades engreídas.
El tono grisáceo, aburrido, pavoso, que la mediocridad consagrada imparte a cuanto toca pone en fuga electores que le metieron el pecho a las balas.
La nulidad engreída es el único frigorífico que congela el guarapo a masas, muchedumbres, movimientos sociales.
El 27 de febrero de 1989 no hubiera ocurrido si lo convoca una mediocridad consagrada.
El 13 de abril no hubiera sucedido si el pueblo espera a que lo promueva una nulidad engreída.
Pero el campeonato de exterminio de sufragios lo ganan aquellos a quienes Pedro Emilio Coll llamó Dientes Rotos, que ascienden de cargo en cargo sin hacer otra cosa que acariciarse con la lengua un colmillo astillado –sin pensar.
Provoca ponerle el dedito en la boca al Diente Roto a ver si muerde, hasta que se compara la gordura de sus cuentas bancarias con el peladero en que deja las instituciones por las que pasa –sin pensar.
Con cada mordida el Diente Roto espanta tantos electores como bolívares robados. Un número suficiente de dientes rotos basta para que se le caiga la plancha al proyecto más dinámico.
Recurso patentado para poner electores en fuga es el Diente Roto de pasarela, que pide sacrificios a las masas mientras desfila luciendo prendas de marca con etiquetas que suenan a caja registradora.
Arma de destrucción masiva sólo-mata-votantes es el inventor de requisitos o de renovaciones. Cada trámite que inventa resta a su fuerza política un número de votos que equivale al de obligados a cumplir con la nueva diligencia, multiplicado por las veces que requiere renovación.
Sida de los votos es el inventor de requisitos informatizado, que para cumplir el trámite más nimio fuerza al ciudadano a comprarse computador de última generación e impresora de un millón de colores, para luego obligarlo a levantarse varios meses a las tres de la madrugada a fin de intentar abrir una página web tras un cupo que nunca sale.
La pérdida de votos se multiplica por las megas de la computadora cuando el inventor de requisitos informatizado, después de obligarte a pagarle a un gestor para abrir la bendita página web, te fuerza a que vayas personalmente con el papel en la mano para entregarlo en una taquilla, que es como montarte en jet para decirte a mitad de viaje que tienes que tirarte por la puerta para seguir a pie y en alpargatas.
Funcionario que inventa un trámite irrealizable fabrica un voto imposible. .
Los sufragios que no hayan sido dispersados por los matavotos anteriores los aleja el espantavotos escandaloso, que sin tener la menor relevancia para el país diariamente lo recorre en caravana de prepotentes hummer, multiplicando la pérdida de votos por el número de motorizados, camionetas, guardaespaldas y asistentes de la comitiva.
Holocausto de votos que difícilmente resucitan organiza el funcionario a quien se le ocurren medidas insensatas, como cerrar la avenida Bolívar y la Carlota durante el Foro Social Mundial, para hacerle imposible a los delegados concurrir a las sesiones y a los ciudadanos llegar a sus trabajos.
Asesino serial de sufragios es todo político, representante o candidato que promueva, legitime, promocione, encubra o tolere bingos, casinos, timbas, garitos, ruletas, matutes, mabiles y maquinitas. El local de un casino es dedo acusador de varios pisos que señala funcionarios a quienes sólo debe elegir o reelegir quien quiera ser gobernado por legitimadores de capital, chulos, tahúres, rufianes, extorsionistas y paracos.
Espantavotos de marca mayor es el potentado que a paso de vencedores embolsilla empresas, haciendas, residencias, corporaciones, conglomerados, fábricas sin que se sepa si negocia con la política o politiquea para hacer negocios.
Terminator sufragista el que confunde la institución a su cargo con agencia de empleo para colocar primos cuñados tíos sobrinos abuelos tatarabuelos compares comadres concuñados hermanos hermanastros nietos biznietos demostrando que familia que permanece unida mantiene al electorado desunido.
Matavotos camaleón salido del Opus Dei habla tan revolucionario y actúa tan Fedecámaras que para complacer a todos termina no gustando a nadie.
Espantavotos estilo Mi pasado me condena anuncia que No hay futuro.
Funeral infalible de cualquier elección es el matavotos alcahueto, capaz de sepultar en las urnas a las más gigantescas mayorías electorales ¿Qué votante respaldará al fiscal que no fiscaliza, al procurador que no procura, al contralor que no controla, al defensor que no defiende, al legislador que no legisla, al juez que no juzga, al CONATEL que no aplica la ley a las comunicaciones?
Matavotos hay de todos los sexos, edades y tendencias, pero en realidad forman un solo partido político que como plaga de langosta acaba con cuanta organización los admite o postula sin exigirles ideología, trayectoria ni obra.

LA PAZ CON COLOMBIA: NARCOTRÁFICO Y PARAMILITARISMO


Este pequeño libro es una tremenda bitácora para quien quiera orientarse en el complicado camino que traza el tema Colombia en nuestro país. Está compuesto de artículos que Luis Britto García ha ido publicando en distintos diarios y años. Se lleva el lector en cada artículo el pulso del momento político y una consecuente crítica desmitificadora y demoledora sobre acciones, hechos, palabras que afectan los intereses de dos pueblos hermanos. Sobre todo contra quienes fabrican una novela de intrigas cuyo objetivo se resume en estas palabras del autor: “el plan maestro de Estados Unidos es que Venezuela le pelee su guerra en Colombia, y que Colombia le entregue el petróleo venezolano”.
(De la presentación en la Colección Ideas Claves)

EL CAMPEONATO MUNDIAL DE LOS CONFINAMIENTOS


Harry Houdini, el campeón mundial de las evasiones, permanece inmóvil sobre el escenario mientras el confinador máximo acumula sobre él prisiones de tal complejidad y perfección que el confinador se hace al fin prisionero de los múltiples detalles y seguros y combinaciones de tan perfectos candados, que por siempre en su papel de confinador lo dejan confinado.
Cubierto de hierros tan perentorios y atroces como los de la cadena de las causas que a todos nos aprisiona, Harry Houdini intenta su evasión suprema que es la de evadirse del papel de campeón de las evasiones, y renuncia a escapar.
Harry Houdini, el prisionero, mira al mundo y vuelve al revés el mundo y lo encierra en su mente. Gritamos todos, prisioneros en la mente de Houdini. Grita Houdini, prisionero en tu mente. Enorme gritar de confinados.