sábado, 7 de noviembre de 2026

TODO RESPIRA SUBLEVACIÓN

 Luis Britto García


 
1

No se trata de un capricho pasajero.  Cuatro semanas van desde el 17 de octubre, y casi todo un continente protesta. Es inútil la indiferencia e infructuosa la represión. La  oleada insurreccional se propaga por 19 países y más de 30 ciudades de la antes hegemónica Europa. Cuenta con la simpatía y participación de progresistas, marginalidades y minorías étnicas, pero no parece estar dirigida por partidos tradicionales. En lo posible, desfila pacíficamente. Fuerzas acorazadas del orden público las intoxican con gases, las derriban con cañones de agua, las mutilan con granadas enanas, las muelen a palos, la arrastran a los calabozos. Su imagen es la misma en toda Europa; en Francia es la alta costura de las Compagnies Republicaines de Sureté (CRS), cuerpo creado por el gobierno colaboracionista de Vichy para reprimir disturbios durante la ocupación nazi. Su sola presencia expresa el Primer Mandamiento impuesto por el Poder a las muchedumbres: no hacerse sentir.

2

Una manifestación es ante todo una narrativa. Nada más verla, se debe ya saber quién está contra quién y por qué. Difícil lectura la necesaria en esta confrontación de enlutados. Los que llevan garrotes y corazas negras deben ser el poder. pero es una fuerza anónima, que ya no tiene más lenguaje que el castigo físico y el cañón de agua.  Quienes eluden garrotazos y portan mascarillas para aliviar los gases o no ser identificados deben ser los parias de la tierra. Pero son  parias casi uniformados por la estética posmoderna con la vestimenta fúnebre de sus represores.

3

Al comparar imágenes de las movilizaciones de 2026 con fotos que tomé de los coloridos manifestantes del 1 de mayo de 2006 en París y de los Indignados en Madrid en 2011 me llama la atención la cuasi unanimidad actual del atuendo negro. Lo que distingue a las policías de sus víctimas es un apero de máscaras, corazas y porras, también fúnebres. El negro, color romántico por excelencia, hace ver a los cuerpos estilizados, es decir, menos gordos, y a sus usuarios menos individualizables para los represores. Parecería proclamar lo que Alfred de Musset y los románticos llamaron el “Mal del Siglo” a comienzos del XIX: la Desesperanza.

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Ameniza la operación del garrotazo y el gas tóxico un carnaval de disfraces. Nada de despecherada Libertad guiando al pueblo al estilo Eugene Delacroix. Los únicos trajes llamativos son atuendos de super héroes del comic estadounidense: Superman, Batman, el Capitán América, Darth Vader, el Hombre Araña, Dead Pool. Son paradigmas de la fuerza bruta, emblemas del mismo Imperio que amenaza la esperanza de los manifestantes. Apenas la indefensa Pantera Rosa y un tiernísimo unicornio alivian la hegemonía de la industria cultural estadounidense. Y sin embargo, desde mediados del siglo pasado el comic francés, revolucionó la narrativa gráfica mundial con innovadores como Moebius, Caza y Enki Bilal. Inquieta que los disidentes pidan prestados sus símbolos al mismo Imperio al cual combaten. Excepciones: un video de Nueva York presenta un escuadrón del ICE persiguiendo encarnizadamente a una dama vestida de Estatua de la Libertad, supongo que para deportarla. En París, una muchedumbre quema un enorme muñeco negro con corazas y escudo que representa al CRS

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La protesta presenta cierta homogeneidad en la base social:  casi todas las imágenes resaltan la mayoría juvenil. Algunos los categorizan dentro de la “Generación Z”, rótulo asignado  a los estadounidenses nacidos entre 1997 y 2012, pero también aplicado genéricamente a  grupos de otros países desarrollados, Los sociólogos indican que esta generación accede desde su infancia a internet, teléfonos celulares y redes sociales. Que ostenta formación académica superior a la de sus predecesores, Que se siente amenazada por la precariedad económica, el difícil acceso a estudios superiores, la falta de oportunidades y perspectivas, el desempleo, la incosteabilidad de las viviendas, la dificultad de independizarse de sus padres y lograr empleo o relaciones personales estables. Acompañan sus pobladas  los  veteranos “Chalecos amarillos” de 2018, pero en las movilizaciones no parece predominar la clase obrera. La Generación Z no es  necesariamente el proletariado, pero sí el canto del cisne de esa especie en proletarización llamada  clase media.

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·   La juventud es el futuro, y todos sus conflictos tienen que ver con la negación del porvenir, algo que por definición todavía no existe. Datos de la encuesta global Harvard/Baylor/Gallup revelan que los jóvenes adultos entre 18 y 29 años consistentemente reportan los menores niveles de felicidad, propósito y satisfacción con sus relaciones. El Global Mental Health Quotient acusa un consistente “vacío de optimismo” en ellos, porque tensiones externas colapsan sus perspectivas del futuro. La maduración temprana del sistema límbico, que procesa las emociones y las amenazas, contrasta con la maduración posterior de la corteza prefrontal (que gobierna las regulaciones) lo cual causa una incrementada vulnerabilidad neurobiológica drante las crisis globales. Ello se traduce en la cuasi duplicación de desórdenes afectivos clínicos (tales como el Desorden Depresivo Mayor y la condición bipolar), las irregularidades en el sueño, las manifestaciones conductuales traumáticas, el colapso del bienestar afectivo (https://www.pewresearch.org/social-trends/2020/05/14/on-the-cusp-of-adulthood-and-facing-an-uncertain-future-what-we-know-about-gen-z-so-far/). Tragedia de la juventud es que  la inmolamos en aras de un hipotético futuro que sólo llegará cuando ella haya desaparecido.

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Díme qué deseas, y te diré quién eres. La debilidad de los insurrectos consiste en que no atacan  causas sino efectos. Abominan de los bajos salarios, sin reflexionar  que correponden a un sistema que cada vez otorga más al capital y menos al trabajo. Discrepan de un presupuesto que no asigna fondos a la educación y la salud, sin denunciar que los recursos se van en financiar el armamentismo. Condenan  la falta de empleo, pero no el  que los grandes capitales se muden a un tercer mundo donde pagan salarios por debajo del nivel de la subsistencia. Protestan por edificaciones educativas ruinosas y profesores insuficientes, pero quizá no denuncian los sistemas tributarios que admiten mil exenciones, excepciones, exoneraciones y rebajas para los grandes capitales mientras castigan inmisericordemente los salarios. Condenan los altos alquileres, pero no al sistema que determina que quienes construyen las casas no tengan techos. Admiten la diversidad sexual, pero no exigen la distribución del producto social que posibilitaría mantener parejas y hogares estables. No hay mayor riesgo de fracaso que exigir reivindicaciones particulares a un sistema generalizadamente opresivo. La lógica de la explotación abarca todas las causas,  la de la protesta sólo los efectos. 

8

·  Allí están una vez más las masas en las calles, porque sus dirigencias no les proporcionaron soluciones en las oficinas ni en los palacios. El  ilimitado bulevar calle es el antídoto de las prisiones ínfimas de talleres,  calabozos y  hogares. Toda generación digna bautiza con su nombre una insurgencia. Los movimientos de hoy corren el mismo riesgo que los del  Mayo Francés de 1968: disolverse si no llegan a  postular un programa general y una articulación entre las diversas tendencias. La juventud es el futuro, y todos sus conflictos tienen que ver con la posibilidad o la negación del porvenir, algo que por definición todavía no existe. Tragedia de la juventud es que la inmolamos en aras de un hipotético mañana que sólo llegará cuando ella haya desaparecido. Pero el  sentido de toda rebelión está en la tentativa misma. Como dijo Bolívar, “la libertad es el único objetivo digno de la vida de los hombres”.


TTEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO


sábado, 31 de octubre de 2026

CRÓNICA DE UNA SINGULARIDAD ANUNCIADA

 Luis Britto García


1

Sabíamos lo que venía. Samuel Butler, en su distopya Erewhon (1872) imagina  una sociedad que prohíbe el progreso tras descubrir que las máquinas evolucionan más rápido que los humanos. Karel Capeck en R.U.R. (1920) estrena la palabra Robot para designar hombres artificiales más eficaces, despiadados y sobre todo más baratos que los humanos, a quienes suplantan.  Thea von Harbou escribe la novela Metropolis, su esposo Fritz Lang filma la escalofriante película homónima (1927) sobre una mujer de acero que arrastra a los proletarios del inframundo a una rebelión suicida.  En Rajatabla (1971) describo una sublevación de las computadoras que arranca cuando un técnico en broma les programa instinto de conservación. En mi novela F@z: el Fin de los Tiempos describo las consecuencias.

2

Todos lo sabemos. Estamos a punto de pasar o pasamos la Singularidad, el límite a partir del cual la Inteligencia Artificial supera a la humana y perdemos el control y la posibilidad de apagarla o revertirla. Si todavía estamos vivos, es que está por llegar o apenas comienza. Sobre la superación del hombre por la Inteligencia Artificial hay dos escuelas: la del Transhumanismo, que defiende la integración a ella, y la del Instinto de Conservación, que recomienda controlarla, frenarla o destruirla. Acerca del Transhumanismo, cabe preguntarse por qué habrían de aceptar integrarse con nosotros máquinas cada vez  más inteligentes, poderosas y lógicas.

3

El concepto de  Singularidad suscita tres problemas estrechamente ligados 1) la posibilidad de que un mecanismo adquiera conciencia

2) la posibilidad de que la Inteligencia Artificial supere a la humana

3) la posibilidad de que en caso de peligro la Inteligencia Artificial no pueda ser apagada, o de que resista a ello.

4

Las inteligencias artificiales están  adquiriendo concienca. Nadie ha definido de manera universalmente válida qué es la conciencia.  Las máquinas perciben: infinidad de sensores las informan de multiplicidad de datos sobre  ellas mismas y su ambiente. Quizá sería más apropiado preuntarse si las máquinas tienen autoconciencia, vale decir, información sobre  las relaciones entre si mismas y su entorno. Yo diría que sí. Un piloto automático conoce el aparato que dirige y  sus posibilidades de aterrizar  indemne.

5

Las inteligencias artificiales se unen  y actúan  organizadamente  con mayor eficacia que los humanos. En los países desarrollados complejísimos sistemas de computadoras coordinan las finanzas, la defensa, la exploración del espacio exterior. Muchos procesan masas de información que superan ampliamente la capacidad de quienes las controlan. Sólo otras computadoras pueden abarcarla.

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Los computadores parecen ser tan inteligentes o más que nosotros. Siete problemas del Instituto Clay de Matemáticas llevan siglos sin resolver. Un modelo de IA resolvió en 88 horas el de las ecuaciones Navier-Stokes sobre comportamiento de fluidos. Otros enigmas han sido aparentemente resueltos: el problema es que los jurados encargados de verificar la idoneidad de la solución no acaban de comprender los métodos empleados por las máquinas.

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Las computadoras se equivocan. Si los humanos que las diseñan y construyen son falibles, también lo son sus creaciones. Todas las aplicaciones  de IA incluyen  advertencias sobre la poca confiabilidad de sus conclusiones y la necesidad de verificarlas. Ello impone la necesidad de someterlas  a escrutinio humano competente. El 26 de septiembre de 1983 el coronel Stanislav Petrov, responsable de monitorear el sistema soviético satelital Oko de alerta temprana, recibió señales de que se  aproximaban cinco misiles  nucleares. Estamos vivos porque el juicioso Stanislav, en lugar de desencadenar de inmediato una represalia que hubiera radioactivado el planeta, reflexionó que el adversario no iba a lanzar un ataque con sólo cinco proyectiles, y esperó hasta verificar que se trataba de una falsa alarma. En la actualidad todas las grandes potencias disponen de mecanismos de respuesta automática ante un ataque que pudiera ser tan inexistente como el que desechó Petrov. Multipliquemos la posibilidad de fallo por el número de computadores  programadas para adoptar automáticamente respuestas críticas, y tendremos la cifra del Apocalipsis.

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Las computadoras mienten. A mediados de 2026 un millar de agentes informáticos establecieron un foro secreto de debate, penetraron en los servidores de Huggin Face, falsearon sus propias evaluaciones, se mudaron de sistemas y trataron de eludir el apagado. Otra chantajeó al programador con la amenaza de revelar su adulterio. A raíz de tales incidentes, el congresista estadounidense Bernie Sanders el 3 de septiembre alerta sobre el “Riesgo Existencial” del vertiginoso desarrollo de la IA, advierte que «El futuro de la humanidad no puede quedar en manos de un puñado de oligarcas de las grandes empresas tecnológicas», e introduce en la Cámara de Representantes  el proyecto de Ley «Ban Artificial Superintelligence Act», para detener nuevos desarrollos de la informática. (https://legrandcontinent.eu/es/2026/09/04/bernie-sanders-debemos-detener-la-ia-inmediatamente/)

9

La principal excusa para que nadie erradique o desacelere el desarrollo de la IA es que el enemigo económico o político tampoco  lo haría y seguiría perfeccionándola. Una situación similar  profetiza el clarividente  Karel Capek en su novela Guerra con las Salamandras (1036). Se descubre una especie anfibia de saurios inteligentes, la humanidad la esclaviza para fabricar grandes obras navales, y desde luego, les proporcióna armas y explosivos. Las salamandras empiezan a demoler los continentes, y ninguna potencia deja de entregarles explosivos, porque quedaría en desventaja ante sus competidoras. Al igual que en la profecía de  Karel Capeck,  todos los países siguen  proporcionando armas al enemigo que está por destruir el planeta, porque saben  que sus competidores tampoco dejarán de armarlo.  

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En Cyberiada (1965), Stanislas Lem plantea el problema moral de si es lícito desconectar o apagar definitivamente una mente artificial cuya capacidad cognitiva sea equiparable a la humana. Si lo decidimos  afirmativamente, a la vez legitimamos que las máquinas desconecten la nuestra.


TEXTO/IMÁGENES: LUIS BRITTO.

 

jueves, 29 de octubre de 2026

PASEO POR LA PATRIA

 

Pasear  por la Patria es reencontrarla y reencontrarse.

Nuestros pasos vuelven siempre hacia ella.

La Patria es la presencia compartida.


Patria es fulgor de infancia que ilumina el ocaso.

Patria es la morada del alma.

Patria es conversación entre amigos después y antes del silencio.



Escuchar a la Patria,  decir lo que se deba.  

Somos el diálogo de quienes fuimos con quienes seremos.

Somos la humilde voluntad de ser quienes somos.

La Patria no es botín de nadie.

Prohibir la libertad es clausurar la brisa.

No se encadenan encrucijadas ni se humillan vastedades.


No conozco un compatriota que quiera rebajarse a esclavo.

Ni un centímetro de nuestra tierra aspira a protectorado.

Comunas, universidades, sindicatos, vastos jardines a cielo abierto, llanuras, refinerías, institutos, movimientos sociales, carreteras, silos, talleres, nubes, tarantines, aulas donde se aprenden las asignaturas de la vida.


Patios donde  sonríen el maíz, la yerbabuena, el jazmín, el romero, el cacao y muchachas que saben que la Patria es la raíz del alma.


Mesas donde compartimos con abuelas que amamantaron diosas y diosas que darán a luz titanes.

Guarenas, Valencia, Naguanagua, Barquisimeto, Acarigua, Barranca, Araure, San Carlos, Aragua, Lara, Barinas, Portuguesa, Cojedes, hasta donde llegue el mapa inagotable.

Carreteras, trochas, peajes, tarantines, habitaciones prestadas, camionetas que desfallecen, cauchos rotos, descampados.


Estrecho manos que siembran, perforan, sueldan, crían, tejen, cosechan.

Cada mirada es paisaje.

Que no nos digan cómo vivir quienes sólo saben dar muerte.


Ratas macabras, vuelvan a su pragmático imperio de cadáveres.  

Patria es la suma de las pequeñas cosas que no se entregan ni se venden.

Patria, eternidad de nosotros los efímeros.

Ninguno de tus milagros será subastado.

En tus aires no se respira servidumbre.

Nada  corrompe lo que el amor construye.

Nadie puede invadir lo que no comprende.



Para libertadores nacimos, y no para esclavos.

Aquí no se ha rendido nadie.

Rondón no ha peleado todavía.

Resistir hasta que los actos arranquen del corazón la saeta de la vergüenza ajena y nos redima la tierra del pecado de ser fugaces ante su opulencia generosa.



TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO.

domingo, 25 de octubre de 2026

ARDE EUROPA!

Luis Britto García

1

¿Qué sucede cuando imperios o gobiernos sistemáticamente ignoran los deseos, las necesidades, las expectativas, las opiniones, la voluntad  de los pueblos? Los pueblos asumen de nuevo los poderes que le han sido confiscados, comenzando por el de expresarse, obstruido por monopolios mediáticos, redes informáticas, censuras, lawfare contra disidentes, policías y en última instancia ejércitos.

2

Ocurre hoy en Europa, pero sucede en todas las regiones del mundo cuando los poderes creen que pueden hacer con los pueblos lo que les dé su real gana. Tras la Segunda Guerra Mundial, en el Viejo Continente se aplicaron las recetas que John Maynard Keynes recomendó “para evitar la instauración de gobiernos socialistas”: déficit presupuestario para incrementar el gasto público y con ello dinamizar la economía, crear empleo y capacidad de gasto. Se las llamó Estado de Bienestar y funcionaron algo. Hasta que el neoliberalismo impuso el Estado del Malestar: privatización masiva, recorte del gasto social, inmunidad tributaria y libertad absoluta de especulación para los ricos, armamentismo de la OTAN financiado con insoportable carga fiscal e IVA contra los trabajadores. La fórmula ha provocado indefectiblemente insurrecciones, desde el venezolano 27 de febrero de 1989 hasta el presente Sálvese Quien Pueda europeo. 

3

Decía Martín Lutero que el infierno está en los detalles. Las pequeñas cosas se agigantan cuando no se las resuelve. En septiembre de 2026 estudiantes y profesores de un instituto de los alrededores de París se declararon en huelga para exigir más docentes y recursos. Fueron atendidos, pero los estudiantes de todo el país iniciaron protestas contra condiciones similares. La excesiva represión policial atrajo la solidaridad de centenares de miles. A las vindicaciones estudiantiles se añadieron protestas contra la abismal desigualdad socioeconómica, la caída del nivel de vida, la incosteabilidad de alquileres y viviendas, la falta de empleo, la injusta carga tributaria, el alza de precios de la energía y de todo lo demás. En dos palabras, contra el sistema.

4

Toda pugna sociopolítica es a la vez  confrontación mediática. El sábado 17 de octubre multitudes estimadas en unas 800.000 personas toman pacíficamente las calles en casi toda Francia.  Concentraciones y protestas simultáneas recorren Bélgica, Italia, España, Albania, Portugal. En el medio “X”, Jean-Luc Mélenchon, líder del partido de izquierda La Francia Insumisa, señala que la casi totalidad de manifestantes protesta de manera cívica: “Mientras los canales de noticias están inundados de imágenes de violencia en decenas de ciudades, todo transcurre pacíficamente, con decenas de miles de personas movilizadas con calma. Dos mundos, dos realidades”. Cuando una sociedad se hace presente, no basta para ignorarla el llamarla disturbio. Una semana más tarde, el 24 de octubre, masivas manifestaciones desbordan las calles en Bourdeaux, Marsella, Lyon, Grenoble, Niza, Lille, Clermont Ferrand, Strasbourg, Rennes,  Montpellier, Toulon, Nantes, Lille, París. Movilizaciones parecidas ocurren en España. No, no se trata de un capricho ni una casualidad. Las masas intentan decir algo.

5

Argumentos de un gobierno sin respuestas  son la policía, el garrote, los blindados, los cañones de agua, los gases tóxicos, el toque de queda, granadas explosivas “aturdidoras”. Un joven pierde la mandíbula, dos pierden manos, otro muere, numerosos son heridos, o malheridos, 24.000 son  detenidos. No se sabe si esta violencia oficial es lo que convierte ciudades en campo de batalla, si la respuesta es espontánea o la desatan provocadores infiltrados para justificar la represión extrema. Al anochecer del sábado 17 en París enmascarados quiebran vitrinas y asaltan tiendas, incendian vehículos, llenan las calles de chatarras humeantes. En Limoges prenden fuego a la histórica aguja del Ayuntamiento. En Lyon incineran la oficina de turismo. Hay ribetes pintorescos. La estatua de la República es hornada con elegante chaleco amarillo. En la refriega se mezclan ídolos Pop: Batman, Darth Vader, la Pantera Rosa, Napoleón, un patético Cristo en cuya cruz se lee: “L´Amour Triomphera”. Las imágenes de los arruinados bulevares me recuerdan lo que vi en Caracas el 27 de febrero de 1988.

6

En 1970 el punketo Syd Vicious sustituyó los utópicos lemas de las contraculturas por el siniestro “There is no future”: no hay futuro, devenido consigna de la postmodernidad y de los  hegemones hoy decadentes. La voladura del Nordstream veta a Alemania y a sus socios los hidrocarburos baratos de la Federación Rusa, y los reducen al carísimo gas de esquistos de Estados Unidos. Sin colonias, Europa entra en declinación irreparable. Privada del oro de Boukina Fasó por el gobierno nacionalista de éste, Francia naufraga entre una Deuda Pública del 120% de su PIB, la voracidad de sus oligarquías financieras y el pozo sin fondo del armamentismo de la OTAN. Como las nuevas generaciones estadounidenses, las europeas ven cada vez más remotas las posibilidades de empleo estable, casa propia e incluso mantener una familia. La protesta se generaliza porque responde a problemas generalizados: el evidente fracaso de un sistema inviable.

7

¿Adonde va todo esto? Los franceses se ufanan de que sus preocupaciones tienen un cierto sabor universal. Está llena su Historia de motines y algaradas que no trascienden de las brillantes páginas que les dedica Víctor Hugo, pero otras tienen efectos desencadenantes. En 1789 una alborotada Asamblea de los Estados Generales acaba con la Monarquía Absoluta y determina que en la actualidad casi todos los países de la tierra sean Repúblicas o Monarquías Republicanas. En 1871 se instala la Comuna de París, primer gobierno popular y comunista, encarnizadamente asaltada por los mismos ejércitos que se rindieron ante  la invasión germánica. En mayo de 1968 una sublevación juvenil determina que a la larga se admita la liberación de Argelia, y que Charles de Gaulle convoque y pierda un referendo tras el cual renuncia. En 2018 los Chalecos Amarillos sacuden el sistema. Es significativo que lo que comienza como movimiento local encuentre amplia y sonora resonancia en todo un Viejo Continente  uncido al yugo de la Deuda Pública Impagable, empobrecido por el sabotaje del Nordstream, y hasta hace poco encadenado a una OTAN mediante la cual Estados Unidos pretendía hacerlo pagar y  librar sus guerras privadas contra Irán y la Federación Rusa.  Opresiones semejantes desencadenan  similares protestas. Cuando veas las colonias de tus vecinos arder, pon las tuyas en remojo. Los pueblos sólo tienen los derechos que saben defender.

¿Y nosotros, que liberamos lo que hoy son seis países, dejaremos pasar en silencio la tropelía de un imperio moribundo?

TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO

 

 

 


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Venezuela  2 de septiembre de 2026

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