domingo, 25 de octubre de 2026

ARDE EUROPA!

Luis Britto García

1

¿Qué sucede cuando imperios o gobiernos sistemáticamente ignoran los deseos, las necesidades, las expectativas, las opiniones, la voluntad  de los pueblos? Los pueblos asumen de nuevo los poderes que le han sido confiscados, comenzando por el de expresarse, obstruido por monopolios mediáticos, redes informáticas, censuras, lawfare contra disidentes, policías y en última instancia ejércitos.

2

Ocurre hoy en Europa, pero sucede en todas las regiones del mundo cuando los poderes creen que pueden hacer con los pueblos lo que les dé su real gana. Tras la Segunda Guerra Mundial, en el Viejo Continente se aplicaron las recetas que John Maynard Keynes recomendó “para evitar la instauración de gobiernos socialistas”: déficit presupuestario para incrementar el gasto público y con ello dinamizar la economía, crear empleo y capacidad de gasto. Se las llamó Estado de Bienestar y funcionaron algo. Hasta que el neoliberalismo impuso el Estado del Malestar: privatización masiva, recorte del gasto social, inmunidad tributaria y libertad absoluta de especulación para los ricos, armamentismo de la OTAN financiado con insoportable carga fiscal e IVA contra los trabajadores. La fórmula ha provocado indefectiblemente insurrecciones, desde el venezolano 27 de febrero de 1989 hasta el presente Sálvese Quien Pueda europeo. 

3

Decía Martín Lutero que el infierno está en los detalles. Las pequeñas cosas se agigantan cuando no se las resuelve. En septiembre de 2026 estudiantes y profesores de un instituto de los alrededores de París se declararon en huelga para exigir más docentes y recursos. Fueron atendidos, pero los estudiantes de todo el país iniciaron protestas contra condiciones similares. La excesiva represión policial atrajo la solidaridad de centenares de miles. A las vindicaciones estudiantiles se añadieron protestas contra la abismal desigualdad socioeconómica, la caída del nivel de vida, la incosteabilidad de alquileres y viviendas, la falta de empleo, la injusta carga tributaria, el alza de precios de la energía y de todo lo demás. En dos palabras, contra el sistema.

4

Toda pugna sociopolítica es a la vez  confrontación mediática. El sábado 17 de octubre multitudes estimadas en unas 800.000 personas toman pacíficamente las calles en casi toda Francia.  Concentraciones y protestas simultáneas recorren Bélgica, Italia, España, Albania, Portugal. En el medio “X”, Jean-Luc Mélenchon, líder del partido de izquierda La Francia Insumisa, señala que la casi totalidad de manifestantes protesta de manera cívica: “Mientras los canales de noticias están inundados de imágenes de violencia en decenas de ciudades, todo transcurre pacíficamente, con decenas de miles de personas movilizadas con calma. Dos mundos, dos realidades”. Cuando una sociedad se hace presente, no basta para ignorarla el llamarla disturbio. Una semana más tarde, el 24 de octubre, masivas manifestaciones desbordan las calles en Bourdeaux, Marsella, Lyon, Grenoble, Niza, Lille, Clermont Ferrand, Strasbourg, Rennes,  Montpellier, Toulon, Nantes, Lille, París. Movilizaciones parecidas ocurren en España. No, no se trata de un capricho ni una casualidad. Las masas intentan decir algo.

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Argumentos de un gobierno sin respuestas  son la policía, el garrote, los blindados, los cañones de agua, los gases tóxicos, el toque de queda, granadas explosivas “aturdidoras”. Un joven pierde la mandíbula, dos pierden manos, otro muere, numerosos son heridos, o malheridos, 24.000 son  detenidos. No se sabe si esta violencia oficial es lo que convierte ciudades en campo de batalla, si la respuesta es espontánea o la desatan provocadores infiltrados para justificar la represión extrema. Al anochecer del sábado 17 en París enmascarados quiebran vitrinas y asaltan tiendas, incendian vehículos, llenan las calles de chatarras humeantes. En Limoges prenden fuego a la histórica aguja del Ayuntamiento. En Lyon incineran la oficina de turismo. Hay ribetes pintorescos. La estatua de la República es hornada con elegante chaleco amarillo. En la refriega se mezclan ídolos Pop: Batman, Darth Vader, la Pantera Rosa, Napoleón, un patético Cristo en cuya cruz se lee: “L´Amour Triomphera”. Las imágenes de los arruinados bulevares me recuerdan lo que vi en Caracas el 27 de febrero de 1988.

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En 1970 el punketo Syd Vicious sustituyó los utópicos lemas de las contraculturas por el siniestro “There is no future”: no hay futuro, devenido consigna de la postmodernidad y de los  hegemones hoy decadentes. La voladura del Nordstream veta a Alemania y a sus socios los hidrocarburos baratos de la Federación Rusa, y los reducen al carísimo gas de esquistos de Estados Unidos. Sin colonias, Europa entra en declinación irreparable. Privada del oro de Boukina Fasó por el gobierno nacionalista de éste, Francia naufraga entre una Deuda Pública del 120% de su PIB, la voracidad de sus oligarquías financieras y el pozo sin fondo del armamentismo de la OTAN. Como las nuevas generaciones estadounidenses, las europeas ven cada vez más remotas las posibilidades de empleo estable, casa propia e incluso mantener una familia. La protesta se generaliza porque responde a problemas generalizados: el evidente fracaso de un sistema inviable.

7

¿Adonde va todo esto? Los franceses se ufanan de que sus preocupaciones tienen un cierto sabor universal. Está llena su Historia de motines y algaradas que no trascienden de las brillantes páginas que les dedica Víctor Hugo, pero otras tienen efectos desencadenantes. En 1789 una alborotada Asamblea de los Estados Generales acaba con la Monarquía Absoluta y determina que en la actualidad casi todos los países de la tierra sean Repúblicas o Monarquías Republicanas. En 1871 se instala la Comuna de París, primer gobierno popular y comunista, encarnizadamente asaltada por los mismos ejércitos que se rindieron ante  la invasión germánica. En mayo de 1968 una sublevación juvenil determina que a la larga se admita la liberación de Argelia, y que Charles de Gaulle convoque y pierda un referendo tras el cual renuncia. En 2018 los Chalecos Amarillos sacuden el sistema. Es significativo que lo que comienza como movimiento local encuentre amplia y sonora resonancia en todo un Viejo Continente  uncido al yugo de la Deuda Pública Impagable, empobrecido por el sabotaje del Nordstream, y hasta hace poco encadenado a una OTAN mediante la cual Estados Unidos pretendía hacerlo pagar y  librar sus guerras privadas contra Irán y la Federación Rusa.  Opresiones semejantes desencadenan  similares protestas. Cuando veas las colonias de tus vecinos arder, pon las tuyas en remojo. Los pueblos sólo tienen los derechos que saben defender.

¿Y nosotros, que liberamos lo que hoy son seis países, dejaremos pasar en silencio la tropelía de un imperio moribundo?

TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO

 

 

 


EL PEOR CONVENIO PETROLERO DEL MUNDO

 


 

 

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Venezuela  2 de septiembre de 2026

El peor convenio petrolero del mundo

Conferencia del maestro Luis Britto García

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jueves, 22 de octubre de 2026

FRENTE POPULAR ANTIIMPERIALISTA

 












PROTESTA JUVENIL

Luis Britto García


1

Silencio en la noche, ya todo está en calma. El músculo duerme, la ambición descansa. Con la tontería del Fin de la Historia se oficializaron varias defunciones más: fin de la  revolución, fin del socialismo, fin de la vanguardia cultural, fin de la movilización social. Todo el mundo a casa, que las elites decidirán por nosotros. Entre   tantos fantasmas a los que se creía apaciguados, figuraba la protesta juvenil. Los jóvenes, dueños del futuro, sólo debían replicar indefinidamente el pasado.

2

Pero cuando todo estaba tan bonito, asoma de nuevo su intranquilizante cabeza el motín. En la conservadora España, desde el 26 de septiembre juventudes de organizaciones como el Sindicato de Inquilinos y la Coordinadora Juvenil Socialista acampan en Puerta del Sol, protestan contra el aumento de alquileres del 90% en una década, contra la falta de viviendas de interés social, contra la carencia de oportunidades de trabajo y la generalizada precariedad laboral que eterniza la dependencia de sus padres. Grupos neofascistas los atacan tremolando banderas nacionales, la policía interviene aquí y allá para mantener un simulacro de orden.

3

En Francia, movilizaciones de estudiantes y bloqueos de edificaciones y vías se multiplican a partir de secundarias y universidades en Marsella, París y otros 52 centros urbanos, con apoyo de sindicatos y movimientos de izquierda. Protestan contra el sempiterno ajuste neoliberal, traducido como siempre en presupuesto educativo deficiente, docentes escasos o recargados de trabajo, edificaciones y servicios en estado deplorable. Las autoridades responden con postergaciones, llamados a la calma y violenta represión policíaca que acumula cerca de siete mil detenidos. Participan vigorosamente juventudes marginadas de las barriadas satélites, cuya situación de ghettos devorados por la discriminación y el odio transmitiera el director Mathieu Kassovitz en su despiadado film La Haine (1995). Movilizaciones similares barren otras ciudades en Bélgica y otros países de Europa.

4


 
Los medios presentan estas marejadas como desorden injustificado y sorpresivo. Pero  la contemporaneidad es el conjunto de las tentativas de la juventud para ocupar de manera plena el porvenir. Recorramos la turbulenta historia. En casi todos los movimientos revolucionarios de la segunda mitad del siglo XX, triunfantes o no, fueron protagonistas los jóvenes. Así ocurrió en la revolución cubana, la insurgencia colombiana, la resistencia peruana contra las masacres, la lucha armada que durante dos décadas estuvo a punto de definir el futuro de Venezuela, en el 27 de febrero, esa explosión sin programa ni consignas que acabó con cuatro décadas de bipartidismo.

5

Revisemos  la contemporaneidad. Cuando parecía no haber más ideal que el cinismo, en 2001 los argentinos arrasan con la casta gobernante al grito de “todos afuera”. El año siguiente los venezolanos inundan las calles para reponer a su Presidente electo secuestrado. Muchachos chilenos se sublevan espontáneamente contra el post pinochetismo con motivo del alza en las tarifas del Metro. Brasileños del Movimiento Sin Tierra ocupan latifundios. Colombianos en  masiva protesta social hacen tambalearse la oligarquía conservadora.

6

Se dirá que los mozos de los países emergentes siempre están alborotados,  pero allí insurgen las juventudes de Occupy Wall Street en la tentativa utópica de derrocar el poder financiero que había llevado al colapso de 2008. Poco después vi a las juventudes españolas de Indignados tomar por asalto en 2011 Puerta del Sol. Con no demasiada tardanza los franceses se calaban chalecos amarillos. Algo después mocedades estadounidenses repletaban calles afirmando que Black Lives Matter, rechazando monarquías absolutas con el lema No Kings, enfretándose a la Gestapo racista ICE.

7

La mayoría de estos movimientos históricos, sobre todo los del Tercer Mundo, nutrieron sus filas con una creciente demografía juvenil. Actualmente, las juventudes de los países desarrollados son casi minorías en sociedades con desfalleciente natalidad. Ello lesiona seriamente sus expectativas como nueva generación. Según expertos demógrafos como Julio Pérez Díaz en The Reproductive Revolution, en el mundo desarrollado estaría en curso una nueva revolución (o contrarrevolución) reproductiva manifiesta en: 1) Declive del trabajo reproductivo 2) Ingreso de la mujer en el mercado de trabajo 3) Disminución del control social sobre la sexualidad 4) Aplicación de anticonceptivos 5) Incremento de la expectativa de vida 6) Refuerzo de los vínculos familiares relativos a la reproducción.

8

Intentemos una lectura social. El trabajo de ambos sexos en un mundo donde el empleo es cada vez más escaso y peor remunerado lleva a la reproducción decreciente y tardía, y a la inadaptación de los jóvenes en un mundo de longevos. Ilustrémoslo tomando como ejemplo de países desarrollados al modelo estadounidense, en el cual, según cifras de la Oficina del Censo,  los ciudadanos presentan un retardo cada vez mayor en cumplir hitos fundamentales de la existencia. Así en 1980, el 64% de los mayores de 21 años tenía un trabajo de tiempo completo y el 42% era financieramente independiente de sus padres; para  2021, sólo lo tiene el 39% y apenas  es financieramente independiente el 25%. En 1980, el 63%  de los adultos de 25 años estaba casado y el 39% tenía un niño; en 2021, sólo el 22% están casados y apenas 17% tiene descendencia.. En 1980, el 84% de la misma edad  ya no vivía con sus padres; en 2021 sólo vive aparte de ellos  el 68%. En 2023, el 42% de los adultos vive sin pareja.(https://www.pewresearch.org/short-reads/2025/01/08/share-of-us-adults-living-without-a-romantic-partner-has-ticked-down-in-recent-years/).

9

Cierto, el capitalismo ha creado el mejor de sus mundos posibles, pero nadie puede vivir en él. Mientras avanza la arrolladora concentración del capital, las condiciones de vida de los trabajadores empeoran proporcionalmente. No es que el nivel de vida de las generaciones anteriores fuera óptimo, pero crece la conciencia de que las nuevas ya ni siquiera podrán alcanzarlo.

Breve es la vida y fugaz la estación de su mayor fuerza y encanto. No podemos sacrificarla contemporizando con la infamia.

TEXTO/FOTOS: LUIS  BRITTO

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domingo, 11 de octubre de 2026

DISCURSO Y NO DISCURSO

Luis Britto  García



Tras todo Poder hay un Discurso; tras cada  vacío de poder  un No Discurso.

Todo discurso político que no expresa soberanía o la lucha por ella es ficticio. El discurso de quien involuntariamente ha perdido libertad o soberanía no puede ser otro que el de recuperarlas.

Entre soberanía y aniquilación no hay término medio. El poder no acepta socios sino sirvientes, y sólo mientras le sean útiles.

Cuando el sujeto declina la voluntad de poder, se vuelve portavoz del mensaje de quien lo ha dominado, y el discurso se torna fantasma, espectro, negación de sí mismo: No Discurso.

El Poder no muere cuando es derrotado por una potencia irresistible, sino cuando le sirve pretendiendo estar todavía investido de autonomía.

La pugna política es también confrontación entre narrativas, una de los cuales puede ser la que no se atreve a decir su verdadero nombre:  el, impronunciable, secreto o inadmisible: la Voz del Amo asumida como propia  por el Sirviente: el No Discurso.

Un discurso  político promete Objetos del Deseo, fines tangibles o sustantivos:   alimentación, educación, salud, vivienda, sanidad, vialidad, transporte, salarios, bienes o servicios. cultura, recursos naturales,  defensa.

En la medida en que un proyecto político cede su poder soberano a otro y pierde la capacidad de proporcionar Objetos del Deseo,  deja asimismo de enunciarlos y deviene  No Discurso.

El No Discurso ofrece sólo valores instrumentales indeterminados y transitivos: Estabilización, Recuperación, Transición. No  especifica puntos de partida ni objetos del Deseo. Nunca define de cuál inestabilidad se arribará a cuál equilibrio; de cuál pérdida se recuperará, de qué situación se transitará a cuál otra, ni por qué. 

El No Discurso no tiene origen. Como la soga en casa del ahorcado, nadie lo nombra porque todos lo tienen presente: una catástrofe o una derrota que por culpabilidad o vergüenza  es imprescindible no mencionar. 

El Agresor cumple su voluntad  a través de violencias que atribuye al portavoz del No Discurso. Éste se disculpa alegando que obra bajo la amenaza  de que podría ocurrir algo  peor.

El No Discurso es la pretensión de la amenaza  de convertirse en Razón.

Anhela el No Discurso revestirse de todas las apariencias de legitimidad sin lograr más que despojarse de ellas. Como al verdugo, su  eventual legalismo no lo exime del unánime desprecio, empezando por el de sí mismo.

El mensaje del No Discurso es la Omisión.

Al presentar como propios  medios y fines que otro le dicta, el lenguaje del No Discurso es la Opacidad.

Nadie sabe qué está prohibido (quizá todo) qué está permitido (quizá nada) ni quién lo decide (a lo mejor  nadie).

Cuando una narrativa  deviene  instrumento del No Discurso, es devorada por éste. Sus elementos  van siendo desenfatizados y finalmente desincorporados: Soberanía, Nación, Independencia, Constitución, Derecho, Patria.

        Al despojarse el No Discurso de sus objetivos finales, no le queda más  propósito que su propia preservación: es auto referente, se ha convertido en su mismo Objeto del Deseo. A esto se le llama pragmatismo.

Fuera del Amo, el No Discurso no acepta a nadie más que  a sí mismo.

Todo debe y puede ser sacrificado en aras de una finalidad impronunciable: el Yo a cambio de la  universal anulación de todos los derechos del Otro.

 El Pragmatismo no es un objetivo sino un instrumento: se define  por el sujeto al cual beneficia. Hay un Pragmatismo  a favor de la colectividad, y otro a favor de quien la sacrifica. Ambos  son antagónicos.

Entre Amo y Esclavo no hay asociación, coordinación ni cooperación: apenas incondicionalidad.

Decía Voltaire del Lord Protector  Oliverio Cromwell que todo el mundo sabía hasta dónde llegaban los poderes de un Rey, pero nadie conocía los límites de los de un Lord Protector. Así como no tiene origen, el No Discurso no reconoce límites.

Por lo mismo que se origina fuera de la Constitución, el No Discurso se pretende  por encima o más bien por fuera de ella. Centenares de ciudadanos son inmolados en bombardeos. Connacionales son  ilegalmente secuestrados o deportados para ser  juzgados por leyes y jueces extranjeros. Compatriotas son ejecutados extrajudicialmente, El ingreso público es transferido inconstitucionalmente al Tesoro de una potencia extranjera, o a cuentas secretas bajo  manejo personal de funcionarios foráneos. Recursos naturales e industrias relativas a ellos son privatizados o explotados en condiciones palmariamente desfavorables para la República. Servicios públicos indispensables son incondicionalmente subastados. Las opiniones disidentes no son publicadas, sus autores son agredidos o se exilian por temor a las consecuencias. Fuerzas Armadas y policías políticas  de potencias foráneas operan irrestrictamente en el territorio de la Patria. La ejecución extrajudicial por cuerpos armados foráneos se convierte en norma, pública y notoria.  

El No Discurso instaura  un orden cuya única norma es el Hecho Cumplido.

Así como el Agresor no reconoce límites, tampoco admite responsabilidad por  sus decisiones. Las formula indirectamente a través de autoridades del No Discurso coaccionadas por la amenaza.

El contenido del No Discurso es la amenaza de algo peor, pero peor que el No Discurso no hay nada.

El No Discurso se expande porque la realidad que encubre es impresentable.

El No Discurso no aclara, no precisa, no define: se resume en un teléfono que promete preservarte a cambio de que lo destruyas todo.

Todo elogio del Agresor hacia el No Discurso es insulto.

Hay un sabor amargo en la boca que ningún enjuague  lava.

Desdichado del que espera sobrevivir haciéndose instrumento de quien lo destruye.

A No Discurso, No obediencia.

El No Discurso no tiene más poder que el que tú le concedas. 

FOTOS/TEXTO:LUIS BRITTO.

 

 

  

INVASIÓN IMPERIAL

Luis Britto García 

1

Cruza el Caribe la más poderosa flota que jamás surcó sus aguas. Sesenta fortalezas flotantes mortíferamente artilladas transportan quinee mil hombres para avasallar  Tierra Firme. Son veteranos de las más cruentas guerras. El rumbo es Sudoeste, siguiendo las corrientes y los amigables alisios. La escuadra deja atrás raudamente un collar de islotes. Hacia Sotavento se perfilan pequeñas y áridas colinas. Se arrojan anclas, se aprestan cañones. Nada resistirá al torrente de hierro del Imperio.

2

El Pacificador don Pablo Morillo y Morillo, recién nombrado  Capitán General de Venezuela y General en Jefe del Ejército Expedicionario y Teniente General de los Ejércitos de la Corona en Tierra Firme, viene como invasor y resiente no ser tratado como salvador. Desde el castillo de popa de su formidable nave almirante San Pedro Alcántara, el 10 de abril de 1815 dicta áspera reconvención para los margariteños: “A mi llegada a este punto me sorprendió el no ver dirigirse al buque de mi residencia con aquella alegría y sumisión de que he tenido repetidos ejemplos en España y en América, las autoridades que gobernasen en esta isla interinamente.  La sospecha  de que Su Majestad Católica el Señor Don Fernando Séptimo no encontraría vasallos en ella, y sí desleales, me puso en la dura obligación de cumplir el precepto de tomar la isla a viva fuerza.”  

3

Los lugareños no tienen una sola pieza de artillería con qué responderle. Piraguas de pescadores no son unidades para enfrentar navíos de tres cubiertas y sesenta metros de eslora de una  flota que abarca los horizontes. La población indefensa huye a las áridas colinas. Las improvisadas autoridades interinas apenas contestan, en pliego remitido bajo bandera blanca: “Pedimos a Vuestra Excelencia las seguridades que prescribe el derecho de gentes... para abrir los tratados que convengan a la seguridad de esta isla... y a la benéfica intención de Vuestra Excelencia...”

4

Todo Imperio se presenta como redentor pero su oficio real es el saqueo. En el inexpugnable alcázar del San Pedro Alcántara, el Pacificador habla sin tapujos: “Mi intención es conseguir para esta expedición los auxilios que debe todo vasallo leal, como decís serlo en nombre de los pobladores de la isla. Para adelantar la guerra, las autoridades leales han de proveernos un empréstito de doscientos mil pesos; treinta mil quintales de tasajo; diez mil barriles de harina; noventa mil quintales de galleta; seiscientos cerdos, dos mil gallinas, bacalaos, jabón, jamón, menestras, jarcias, forrajes para reses vivas, según la relación que os entregará el intendente.”

5


La pragmática Historia preserva los dictados de los poderosos, disimula o extravía las objeciones de los débiles. Imaginemos las de los infelices convocados para congraciarse con el poder que viene a destruirlos. Uno de ellos apuntará que  después de cuatro años de Guerra a Muerte no queda cosa en toda la Capitanía con qué mantener una aldea. Otro interlocutor incómodo apuntará que la sedición no ha sido reducida porque el hambre la alimenta. Que se mantienen en la Capitanía diez mil lanceros de José Tomás Boves, Caudillo del Rey en Tierra Firme, muerto en Urica. Que son salvajes desnudos. que hacen la guerra en la misma condición de los insurgentes. Que muerto en batalla el Taita, sólo quedan cuarenta y cinco blancos entre comandantes y oficiales. Que susténtanse devorando reses que ellos mismos enlazan. Que gran parte son esclavos fugados. Que desertarán antes que aceptar la esclavitud de nuevo. Que convendría a Usiría mantenerlos en filas pagándoles con el Tesoro  de la Expedición.

6

Se mecen las cubiertas. Trepidan los carros del centenar de cañones. El Pacificador calla. Un tenso silencio anuncia que la conversación deriva hacia los puntos incómodos sobre los cuales hay que guardar silencio. El Pacificador trae instrucciones precisas de remitir a España esos oficiales blancos y desbandar las peligrosas compañías de lanceros harapientos. “Para más altos fines está reservado el Tesoro de la Flota- arenga el Pacificador.- Bajo mi mando vienen las tropas peninsulares que han derrotado a Bonaparte. Ellas no pueden maniobrar sin tener numerario y todo lo demás necesario y aun superfluo en abundancia. Impondremos requisas y empréstitos. Señalaremos a cada ciudadano la cantidad de dinero que ha de dar en veinticuatro horas. Apropiaremos cuanto ganado se encuentre para el servicio del ejército. Se prohibirá matar para consumo de particulares”. Pero -objeta algún interino- ello es condenar a morir de hambre a gentes ya estragadas por la guerra. Obligados a dar lo que no tienen se sublevarán de nuevo ¿No sería más fácil ir comprando suministros y voluntades con el tesoro de la flota?...

7

En el silencio que sigue trepidan quedamente  los maderos del Imperio, las  olas que besan su casco, la escuadra y el mar mismo. Sobre el Tesoro de la Flota corre a bordo el chisme de que el grumete que cargaba las cajas dejó caer una, de la cual sólo brotaron clavos. Prueba de que el oro habría sido ya robado en Cádiz, antes de embarcar.  Al fin el interino encuentra voz para decir, con pánico acaso demasiado visible:-Mas... cúmplase la voluntad... de Usiría.

8

El Pacificador se incorpora. Saluda secamente. Hace una seña. En las cubiertas de sesenta fortalezas flotantes millares de hombres aprestan los cañones. Los artilleros acercan sus mechas.  El mar relampaguea. Millares de cañones truenan de uno a otro  horizonte. Sopla  humareda de pólvora que nubla  hileras de  bayonetas de húsares en formación y  penachos y morriones  y   uniformes dorados y velas en facha y el vértigo de los elevados mástiles y el blanquísimo parasol de Su Excelencia y  los estandartes y banderolas que por la driza se remontan a los cielos tras la salva de la victoria.

9

El Pacificador abandona en su chalupa el gigantesco San Pedro Alcántara. inútilmente anclado entre Coche y las ruinas de Cubagua, donde el Imperio fundó la primera ciudad cerca de Tierra Firme. Horas después, marinos y soldados se arrojan al mar desde sus cubiertas, huyendo del misterioso incendio que devora la cámara del Tesoro. El San Pedro Alcántara y el Imperio estallan, en una nube de clavos.

Inútilmente he buceado en esas aguas sin encontrar doblones de oro, y sí muchos clavos.



TEXTO: FOTOS: LUIS BRITTO.