Luis Britto García
Desde principios de año, para
enterarnos de lo que ocurre en Venezuela debemos recurrir a fuentes fuera de
Venezuela.
Así, para saber por
qué los ingresos propiedad de nuestro país por sus hidrocarburos y minerales no
van a parar al Tesoro ni al Presupuesto Nacional venezolanos, debí rastrear la Executive Order 14373, “Safeguarding venezuelan oil revenue for
the good of the american and venezuelan people”. De acuerdo con ella, las cantidades provenientes de la venta de estas
propiedades nuestras son depositadas en una cuenta del Tesoro de Estados
Unidos, administrada por el Presidente de ese país. El artículo donde reproduje
la noticia fue rechazado por los medios impresos nacionales.
Para descubrir el monto de esas
riquezas venezolanas depositadas en el Treasure
estadounidense no me sirvieron de
nada nuestro Presupuesto de la Nación ni los informes del Banco Central de
Venezuela o del Ministerio de Finanzas. Debí cumplir larga pesquisa en internet para localizar información del Financial
Times según la cual desde enero hasta comienzos de julio de 2026, Estados Unidos ha ingresado 13 billones de
dólares procedentes del petróleo venezolano (para los anglosajones un billion es mil millones). Ni siquiera
sometí la información a los medios impresos; al igual que la presente, consta
en mi blog luisbrittogarcia.blogspot.com.
(The US has
$13bn in Venezuelan oil money. Where is it? https://www.ft.com/content/0e562e03-106e-4729-83d7-675c27eb8c4d?syn-25a6b1a6=1).
En fin, transcurridos meses a
partir de la invasión agravada con bombardeo, asesinato masivo de compatriotas
y cubanos y secuestro del Primer Mandatario y su señora esposa, supuse que
alguna fuente vernácula me informaría sobre el paradero de esas demoledoras
sumas. No encontré ni siquiera indicios. No tuve más remedio que escudriñar los informes del estadounidense
Council of Foreign Relations, para
enterarme de que el misterio es total.
(https://www.cfr.org/articles/the-u-s-took-over-venezuelas-oil-industry-where-has-all-the-money-gone).
“¿Dónde se fue todo el dinero?” indaga el Council.
Y la respuesta es igual de desoladora: NADIE SABE.

Citamos: “Los pueblos de Estados Unidos y de Venezuela siguen en la oscuridad acerca de cómo la administración de Trump está controlando miles de millones de dólares de los ingresos del petróleo venezolano. Sin mecanismos contables ni un mapa de caminos legible, Estados Unidos arriesga la consolidación de un régimen sucesor corrupto”. Y el Council prosigue: “Mientras la Administración de Trump repetidamente ha calificado su control como beneficioso para ambos países, no se ha revelado públicamente cuánto petróleo venezolano ha vendido, cuanto ingreso ha recolectado por él, ni cómo ha utilizado esos fondos desde que tomó el control de las explotaciones petroleras del país (…)”.
En resumen, sumas provenientes de la venta de nuestros
hidrocarburos que según el Financial
Times ascienden a unos TRECE MIL MILLONES DE DÓLARES han desaparecido sin
un papel, un informe, un balance, un
indicio, una conjetura. Marx decía que “todo lo sólido se desvanece en el aire”.
Desaparecieron y ya está. Con dichas sumas se esfuman montos
equivalentes de nuestra Educación, nuestra Salud, nuestros Alimentos, nuestros Servicios Públicos, nuestra Infraestructura,
nuestra Cultura, nuestro aparato productivo, nuestras Comunicaciones, nuestra
Defensa, nuestro futuro.
Confirma el Council que “la Administración tampoco ha presentado los acuerdos
escritos que ha concluido con el gobierno venezolano, comerciantes,
compradores, bancos y otras entidades involucradas en el proceso”. Por si
cupieran dudas, añade que “tanto Rubio como el Secretario del Tesoro Scott
Bessent se comprometieron por separado a compartir una copia de los acuerdos escritos
que rigen el control de EEUU sobre las exportaciones venezolanas de petróleo,
aunque no está claro si dichas copias fueron entregadas al Congreso, y ni una
sola copia ha sido hecho pública”. Por una buena razón: tales acuerdos,
arreglos o componendas, para ser válidos
deben ser concertados de acuerdo con lo pautado en la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela y las leyes del país, sin lo cual son nulos
de toda nulidad y carecen de efectos.
En resumen: todo es opacidad,
misterio, tiniebla, enigma, negociado fuera del Horizonte de los Eventos. Dos detalles
añade el Council que confirman la inconmensurable
atrocidad del latrocinio. Entre las empresas que supuestamente habrían hecho
tratos “transitorios” sobre los bienes de Venezuela aparecen Trafigura y
Vitold, ambas involucradas en prácticas de soborno, ambas ancladas en acuerdos secretos
que parecen perpetuos. El control sobre los ingresos de minerales venezolanos
no se limita a los hidrocarburos: el Secretario del Interior Doug Burgum se
habría asegurado de “$100 millones en oro”, y de un trato por mil kilogramos de
oro, asimismo para Trafigura. Por nuestra parte, no sabemos el valor del uranio
enriquecido gratuitamente “retirado” del IVIC.
A menos que resistamos, retirarán
toda Venezuela.
Este artículo tampoco aparecerá en los medios impresos. Si te parece pertinente, por favor reenvíalo a quien pueda interesar.
TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO .








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