miércoles, 30 de septiembre de 2026

PIRATAS, CORSARIOS Y NEGREROS EN EL CARIBE INTELECTUAL

 

Luis Britto García

1

Durante años incontables, piratas, corsarios y negreros hicieron fácil presa en nosotros,  motilones mansos del Caribe intelectual. Se entiende el motivo: debido a nuestra endeble autoestima, sólo aceptamos maltratos de los forasteros. Mientras que a nuestros compañeros de tribu, no sólo no les toleramos los abusos, sino que hasta olvidamos agradecérselos. Nadie es pirata en su tierra.

2

Sirva de ilustración la ejemplar historia de Sir Francis Drake. En  los años sesenta del pasado siglo, la juventud venezolana estaba entre fuegos cruzados: el balístico de la policía, y el lingüístico de Sir Francis Drake. Este había descubierto, en no sé cuál examen de admisión, que un preinscrito en Medicina no sabía quién era Platón. Ello le bastó para descalificar públicamente a toda una generación. Como escuché decirle a un bachiller que le pidió ayuda para una verbena: “No le doy nada porque usted pide para hacer la revolución, y eso no lo va  a hacer la juventud, sino el pueblo”. Verbi gratia: la juventud no forma parte del pueblo. Y menos puede pretender cambiar un sistema (político y educativo) que la mantiene en ignorancia más o menos platónica.

3

Certifico que ésta mezquindad tenía basamentos ideológicos, y no financieros. Sólo como director de un instituto de filología motilona, embolsaba Sir Francis Drake diez mil doblones mensuales al cambio de tres cincuenta (el Presidente de la República, para esa época, apenas tocaba doce mil). Tan miliunanochescos honorarios se justificaban por su obra: Sir Francis Drake redactaba la Declaración Universal de Principios del Pirata y del Bucanero Intelectual. La misma figura en la Introducción a su única obra difundida. En ella, el humilde Azote de los Mares reconoce (cito del pergamino, que lo aguanta todo) que las páginas de su libro “representan en gran parte una colaboración abnegada de alumnos y de amigos. Tengo que resignarme a callar sus nombres, porque nunca podría darlos todos”. Obviamente. Mal le iría al corsario que confesara los nombres de aquellos a quienes saquea. Pero a la hora de firmar y cobrar, no tenía Sir Francis Drake reparo en firmar como suya la “colaboración abnegada” de esa misma juventud a la cual en público descalificaba.

4


Entretanto, su colega de la Hermandad de los Mares, Sir Walter Raleigh, se dedicaba a otra tarea si cabe más mortífera: almidonar los discursos de los caciques o presidentes motilones, lo cual es como llover sobre mojado. Es decir, se dedicaba al oficio, tan común entre filólogos, de la redundancia. Esta utópica tarea no dejaba de reportar beneficios. Mientras los autores motilones tenían que ganarse un premio internacional o cimentar una reputación ídem para publicar en el exterior, Sir Walter Raleigh se hizo pagar por el cacique de turno -vale decir, por el Fisco- la edición de sus desconocidas obras completas ¡por Seix Barral! Al mismo tiempo, vendía al mismo Fisco su biblioteca (seguramente llena de las susodichas obras completas) por la modesta suma de un millón de doblones de a 4,30. Pequeños detalles prestigiaban aquel abordaje: el millón debía ser pagado de inmediato. El Fisco sólo tendría la biblioteca a la muerte del filibustero (y ya se sabe que los piratas nunca mueren). En el pergamino, la venta leonina debía figurar como donación, para que Dios, la Patria y usted la agradecieran.

5

Bucanero implacable a la hora de sacarle el ojo al Fisco motilón, Sir Walter Raleigh era por el contrario de una generosidad saudita al extenderle patentes de corso a sus colegas brigantes. Sucedió que no sé cuál institución contrató a Sir Henry Morgan un aparatoso Diccionario Manual de Motilonia, geográfico, histórico y biográfico. Como este último, según es práctica bucanera, no sabía nada del trabajo encomendado, se lo hizo escribir por esclavos. Inevitablemente, Sir Walter Raleigh redactó el prólogo de la supuesta obra de Henry Morgan e ineluctablemente, tras un “examen severo”, la consideró “un espléndido andamiaje en documentación y bibliografía”, “que responde a la mejor técnica”, de un autor “riguroso, exigente consigo mismo”, ya que contaba con “la excelente preparación y experiencia traída de otros zodíacos”.

6

Pero el negrero propone, y el esclavo dispone. En el “espléndido andamiaje” de la pirática fragata, los escritores esclavos engastaron malignamente perlas como las siguientes: Que Teresa de la Parra es “novelista francesa radicada en Venezuela”. Que Daniel Mendoza escribió El Llanero (cualquier motilón digno de su guayuco sabe que el verdadero autor es Bolívar Coronado). Que Guillermo Meneses es creador de La Musa de Arlequín (Meneses bien vale una Misa). Y que en Mérida hay colosales cultivos de “arroz, cacao y tabaco”. En resumen: una verdadera Enciclopedia de Tlon motilónica, que tuvo que ser ocultada vergonzosamente en alguna caleta ignorada.

7

Se me preguntará con qué autoridad discurro sobre profesión tan provechosa y prestigiada. He pilotado todo tipo de veleros, desde los balandros de Otrova Gomás hasta el desmesurado “Alexander von Humboldt” de la Deustsche Stiffund Sailtraining. Repelí ataques de lanchas filibusteras con pistolas de señales. He buceado en casi todos los mares y esquivado todo tipo de ataques corsarios,  figurados y reales. Naufragué muchas veces, y renací algunas. Escribí anónimamente un Manual de Estilo para un diario de circulación universal (los manuales de estilo no se firman porque expresan el criterio de una institución). Sin embargo,  Pata de Palo Montbars y Mary Read Garfio tatuaron sus inolvidables nombres como “corrector y revisor” en la primera página. Todavía viven de haber firmado lo que no escribieron. Entregué mi obra teatral La Misa del Esclavo al dinámico director Barbanegra y a los pocos meses fue estrenada con ligeras modificaciones, con la firma de Barbanegra como autor. Colecté testimonios para un relato sobre la masacre de Cantaura. Al rato apareció como obra teatral, sin mención de fuentes. De mis nueve guiones, cinco han sido objeto de tentativas de latrocinio, apropiación indebida de proyecto, desaparición del texto o suplantación por escritores fantasmas. En vano mecanismos como  Chatbot y GPT, que escriben automáticamente lo que sea, eliminan la necesidad del plagio.  A trabajo terminado le sale abordaje en el Caribe intelectual. Me plagian, luego existo. 

8

En la cuna de todo Imperio está el pirata, y en su velorio la falsa bandera. Pasaron los tiempos de la insolente Jolly Roger, la calavera con las tibias cruzadas de la Muerte Soberana. Nos amenaza la ambigua edad del disimulo. Para facilitar o eludir el pillaje, se multiplica el surtido del cambio de banderas, no para simular lo que no se es, sino para disimular que no se es nada. El recio aparejo del velamen para avanzar contra viento y marea es suplantado por la veleta, que nunca llega a nada. Sólo entonces se dice, con Dylan Thomas: “Y la muerte perderá su imperio/ y los muertos desnudos serán sólo uno/ con el hombre en el viento y la luna occidental/ y sus huesos blanquearán y desaparecerán/ estrellas fulgurarán donde hubo hombros y pies/ y aunque enloquezcan, no perderán la razón/ y aunque se abismen, resurgirán/ y aunque los amantes se extravíen, perdurará el amor/ y la muerte perderá su imperio”.




TEXTO/FOTOS:LUIS BRITTO.

 

QUÉ SOMOS?

 

    “¿Qué   somos?” es la pregunta que nos formulamos tras cada cataclismo. Pocos pueblos han suscitado tantas y tan contradictorias definiciones como el venezolano. El cronista Caulín atribuyó a los caribes “el criarse demasiadamente libertosos y andar a su albedrío”, “Bravo pueblo” nos llamó el autor de un himno que inauguró la República y libertó seis países.  “No somos indios, ni europeos, sino una especie media (…) somos un pequeño género humano», afirmó Bolívar en la Carta de Jamaica. De “bárbaros” y “salvajes” nos tacharon los  positivistas. Los populistas nos definieron sólo por carencias: Hambrientos, Ignorantes, Enfermos, Incapaces de mejorar por sí mismos. Durante el último cuarto de siglo, el bolivarianismo intentó contrarrestar esta colección de dicterios llamándonos antiimperialistas, patriotas, nacionalistas. Son elogios que requieren confirmación en los hechos.

Hacia  2017 publiqué El verdadero venezolano: Mapa de la Identidad Nacional,  intento de compendiar las conclusiones metodológicamente válidas sobre la Personalidad Básica de nuestros compatriotas, entendida ésta  como la suma de sus Necesidades, Creencias, Valores, Motivaciones, Actitudes y Conductas. 

Pero la Personalidad es el compendio de los rasgos que imprimen en el ser humano la sociedad y la cultura en la cual se desarrolla. Existen estructuras todavía más profundas de nuestro ser: la configuración biológica. Todas y cada una de nuestras células contiene una clave responsable de la estructura de nuestro organismo, testigo de la de nuestros antepasados y determinante de la de nuestra descendencia: el ADN o Acido desoxirribonucleico, código oculto que rige las especies, las razas, las debilidades, las fortalezas y quizá parte de las aptitudes de los seres.

Descendemos  todos de la primera célula viviente.

Para sobrevivir en un mundo cambiante, los organismos deben a su vez modificarse. La diversidad inagotable de la vida se debe a mutaciones ocurridas al azar en el material genético originario. Si estos cambios resultan eugénicos, es decir, favorecen la supervivencia y la reproducción, los descendientes viven y se multiplican. Si son disgénicos, acarrean la extinción.

La vida además desarrolla otro mecanismo para sobrevivir al cambio: genera seres individualmente únicos y diferentes por vía de la reproducción sexual. Ésta combina los genes del padre y de la madre para engendrar cada criatura con una fórmula genética específica y exclusiva, que no se repite ni siquiera en los mellizos. De tal modo se evita en lo posible que un solo factor adverso, cambio ambiental, enfermedad o competencia de otros organismos elimine la totalidad de la especie. Nuestros genes son una especie de firma o clave mediante la cual perduran en nosotros nuestros antepasados. Descifrarla aporta informaciones irrecusables sobre nosotros y ellos. 

      El venezolano es resultado del mestizaje. Todos los pueblos lo son ¿Pero de la mezcla entre quiénes, en cual proporción y de qué género? En el censo de 2011, los encuestados se auto atribuyeron voluntariamente la inscripción en ciertas categorías étnicas en el porcentaje siguiente: Morenos, 51.6. Blancos: 43.6. Negros: 2.8. Afrodescendientes: 0.7. Otros: 1.2. Son elecciones subjetivas en categorías imprecisas. Quizá habría que recurrir a categorías objetivas integradas indeleblemente en la profundidad de nuestro organismo.

       Éste es el objetivo  de la investigación "Admixture Estimates for Caracas, Venezuela, Based on Autosomal, Y-Chromosome, and mtDNA Markers"  desarrollada en 2007 en el IVIC  por Helios Martínez, Alvaro Rodríguez-Larralde, Mary Helen Izaguirre y Dinorah Castro de Guerra.

      Como objeto del estudio se analizaron muestras de sangre de 60 pacientes en una clínica privada (a los cuales por tanto se atribuía un nivel socioeconómico alto), y muestras de 50 pacientes en una maternidad pública (a las cuales se atribuía un nivel socioeconómico bajo), ambas instituciones situadas en Caracas. A partir de 1951 nuestra población urbana de supera a la rural, y la capital acoge nutridas migraciones externas e internas, por lo que podemos asumir que la muestra es representativa.


     En ella, el estudio de los haplogrupos de los cromosomas de las personas de alto nivel socioeconómico revela un elevado componente de origen europeo (0.78) y un muy bajo componente africano subsahariano (0.06). El componente amerindio es casi inexistente.

     El mismo estudio sobre los cromosomas de personas de quienes se presume un nivel socioeconómico  bajo revela un  mediano componente de origen europeo de (0.42), un componente africano subsahariano de (0.21), y un componente amerindio de (0.36).

     Se puede observar que en las  personas con alto nivel socioeconómico los haplogrupos de los cromosomas relativos al origen europeo (0.78) casi duplican a los de igual origen en las personas de escasos recursos (0.42).

    Asimismo, en las personas de alto nivel socioeconómico los haplogrupos de cromosomas relativos al origen subsahariano (0.06) son menos de un tercio de los presentes en personas de bajo nivel económico (0.21).

     Estos datos son susceptibles de lectura social, económica, histórica y política. Desde 1498, a lo largo de la conquista, la colonia, la República oligárquica, el liberalismo, las dictaduras positivistas, los populismos y parte de este siglo, pobladores de origen europeo coaccionaron, explotaron y a veces exterminaron a amerindios  y afrodescendientes a fin de situarse en el  alto nivel socioeconómico y permanecer en él.

    Por otra parte, la proporción de herencia Amerindia y Subsahariana se localiza entre la muestra femenina, ya que el cromosoma Y se transmite sólo por esta vía. Ello evidencia un elevado número de uniones, voluntarias o forzadas, entre los varones de origen europeo y las mujeres de origen Amerindio y Subsahariano.  Es lo que se podría llamar una asimetría de género en el mestizaje. Conquistadores, colonos y migrantes eran en su mayoría varones, y el ingreso de mujeres desde Europa al Nuevo Mundo siempre fue menor al de hombres. Nativas amerindias y esclavas afrodescendientes tuvieron la mayor parte en nuestro mestizaje.

   El número de personas con nivel socioeconómico alto es muy inferior al de las de nivel socioeconómico bajo: quizá el perfil genético de estas últimas sea el que mejor representa al pueblo venezolano.

        El componente europeo es  esencialmente español, y éste mayoritariamente canario, el cual a su vez incorpora muchas vertientes genéticas, entre ellas la de los guanches.

      Somos un pueblo de conquistados y esclavizados que un día juró no volver jamás a serlo.

 

TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO.