sábado, 12 de julio de 2025

TRILOGÍA DEL DESAMOR

Luis Britto García

Trilogía del desamor

SÍSTOLE: HAPPY 

La vida trata del amor, por eso muy pocas novelas se ocupan de otra cosa. El  obsesivo tema de las ficciones de Miguel Ángel Pérez Pirela es el desamor, que es lo mismo aunque no se escribe igual. Sólo comprendemos  lo que la  pasión significa cuando la nuestra no es compartida. Cada historia de amor se define por la fuerza que intenta aniquilarlo. Leer narrativas sentimentales es internarnos en nuestro calvario.

 La intelección ha sido inútil para descifrar el enigma de esa fijación obsesiva. Los más astutos filósofos lo eluden. En cuanto el mal nos ataca, sabemos que están equivocados.  No queremos silogismos: la queremos a ella.  Amo, luego existo.

Amor es idolatría referida a un sujeto único. Nadie sabe por qué la pasión que multiplica la vida es la más asediada por prohibiciones y condenas,  ni por qué reiteradamente triunfa sobre ellas. Lo único que mata al amor es la saciedad o una pasión nueva. La cura de la obsesión es ella misma.  

La cultura latinoamericana danza  sobre  la tríada dialéctica del bolero, o sea la sensualidad, la ranchera, o sea la rabia, y el tango, es decir, la resignación. Tesis, antítesis y síntesis: la Santísima Trinidad del Subdesarrollo. Las tres versan unánimemente sobre el desamor; sólo varía la respuesta. Todo  trío aspira al cuarteto: la redención del triángulo amoroso es la orgía estruendosa y multitudinaria de las músicas del desmadre: parranda, mambo, salsa, rumba, vallenato, comparsa, regetón, candomble, gaita. Todo fantasma de las perversiones del deseo se disipa en la fiesta corporal de la danza.

Así, existe una literatura gaita, de percusión e hipérbole, de desenfreno sensorial  y social, que en Colombia explota con Andrés Caicedo, revienta en México con Parménides Saldaña, en Puerto Rico relumbra con Ana Lydia Vega y Luis Rafael Sánchez, centellea en Cuba con Reinaldo Arenas y Severo Sarduy y en Venezuela reverbera con César Chirinos y Miguel Ángel Pérez  Pirela. Es el Caribe: libertinaje proliferante, barroco,  culto a la demasía y éxtasis de los contrastes.

Supone el lugar común  que en nuestras sociedades la  mujer ama y el varón olvida y abandona. Pero en las narrativas de Pérez Pirela y en la vida encontramos varones consumidos por devotas pasiones  que no extinguen el abandono, la indiferencia ni la afrenta. Happy y la experiencia nos revelan la fortaleza de nuestros vínculos familiares, y la invulnerabilidad de los parentescos de ese venezolano exacerbado que es el zuliano.  En la realidad y en los párrafos de Miguel Ángel  confirmamos que todo el poder del mundo no puede lograr que un hombre sea amado, ni que nadie deje de amar a pesar de todos los reveses.

  ARRITMIA: EL ÚLTIMO ROMÁNTICO

Canta  Darío  a la juventud como divino tesoro, pero el joven es alguien que no ha aprendido a ser él mismo y padece el temor de convertirse en lo que detesta. No hay más miserable profesión que la de ser promesa.

La juventud no es edad, sino estado del alma. Puede haber adolescentes perpetuos, como Julio Cortázar. Es el adolescente rechazado por todas las que conocen la irrealidad de lo que es e ignoran la realidad de lo que llegará a ser alguien que no ha concluido la tarea de hacerse a sí mismo.

Sí: como una amada, un medio nos puede infligir desamor, tanto más grave cuanto más bello o deseable parezca. Este extrañamiento forja prematuramente el alma en el yunque del vacío.

 

Amor no es liberación, sino la más inicua de las esclavitudes porque nos rendimos voluntariamente a ella. Nos  sublevamos a veces contra la homenajeada, pero nunca contra el sentimiento que despierta. Ningún enamorado quiere dejar de estarlo.

DIÁSTOLE: PUEBLO

  A pesar de su título sociopolítico, Pueblo es una historia sentimental. Miles de trabajosos intercambios de abusos y dislates ocurren entre sus habitantes. El principal  es la omnipresente pasión contrariada, que crea un ambiente tan obsesivo como el del calor. Su opaca frustración redime todo. Dentro de este sentimiento que es como un clima, toda trivialidad tiene su sitio y todo fracaso su redención.

Miguel Ángel bautiza a sus personajes según las  funciones que cumplen en el relato: Gobernador, Secretario, Esaaquellalaausente, Fantasma, Maríadelosángeles, Prisionero, Marinero. Para completar el sistema, la misma aldea no tiene otro apelativo que  Pueblo. Pero se trata de un  esquema de los personajes y no de personajes esquemáticos. Si bien el nombre es un destino, los nombrados se debaten en él y contra él y por momentos lo exceden. Gobernador recibe su investidura jerárquica como sin pensar en ella, obsesionado por el más poético de los sinos que puede afligir a un alma antipoética: el amor no correspondido.  Una frase magistral lo presenta de entrada: “Era una simple prolongación de ella, un enamorado”.  En   Pueblo cada ser tiene un lugar dentro de la composición, pero la ejecución crea  perpetua disyuntiva entre resignación y maravilla,  cotidianidad y milagro,  predestinación y albedrío. 

Una obra se logra en la medida en que armoniza forma y fondo. Por momentos las oraciones  se hacen largas y densas, quizá para sugerir el envolvente calor, pero siempre cuentan cosas apasionantes. A veces son chismes. A veces tejen  paradojas metafísicas, como cuando Gobernador envía a sus matones a poner etiquetas con su precio a todos los seres de Pueblo, y así se sabe que  3.000 moscas valen cuanto un grillo y 800 grillos valen cuanto un sapo y tres sapos valen cuanto una rata, hasta que tiene precio aun lo inapreciable.

    Estas sorpresas narrativas están contadas con frases no menos sorpresivas.  Se afirma  que “las mujeres son como los gatos, ven cosas que nadie ve”.   Se verifica  que “Los verbos en pasado son los progenitores de la melancolía”. Se  establece que “Hay que acercar esa línea del horizonte porque, carajo, está muy lejos de Pueblo”. Acercar el horizonte, hacer próxima la distancia, es el imposible que toda narrativa se propone. Son frases que bien valen por su vistosidad, como el traje de novia que la prostituta Rosita anhela, no para casarse, sino para lucirlo los domingos.

Todos los géneros son variantes de la autobiografía. En las ficciones de Miguel Ángel Pérez Pirela se encuentran fragmentos de lo que pudiera ser la del lector.

Nos vemos en la presentación, este sábado en  la Sala Principal de la  FILVEN, a las 4,45 p.m.


viernes, 4 de julio de 2025

ANDANADA

 ESTÁN TODAS Y TODOS CORDIALMENTE INVITADOS A LA PRESENTACIÓN DE


O LA LITERATURA A CAÑONAZOS 

DE: LUIS BRITTO GARCÍA

LUGAR: SEDE DE LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE VENEZUELA, GALERÍA DE ARTE NACIONAL, SALA PRINCIPAL 

FECHA Y HORA: SÁBADO 5 DE JULIO, 6  PM

PRESENTADOR DE LUJO: MIGUEL ÁNGEL PÉREZ PIRELA

El autor realizará cien dibujos mágicos en tinta indeleble y pólvora para los primeros cien compradores y también para quienes lo pidan prestado y no lo devuelvan. 

En exclusiva, algunos de los relatos del volumen: 

COLLAR


La primera perla es perfecta como una luna. Mirándola muy detenidamente, en su fulgor se ven hileras de hombres desnudos que corren por una playa árida, como la luna.
La segunda perla es transparente, como una burbuja. Los hombres desnudos, obligados a hundirse en el mar, dejan escapar el resuello en el terror de la muerte, y la última burbuja del aliento es como perla.
La tercera perla parece el ojo del pez inmenso que mira a los hombres desnudos debatirse en las aguas; y embistiendo al más lento de todos, ataca.
A partir de la cuarta, las perlas tienen un tono rosado. Los hombres de piel lunar de las piraguas obligan a sumergirse a los hombres desnudos en el agua rosada, hasta que ésta se hace color vino.
La quinta perla es un sol que chisporrotea al caer en un mar sangriento. Del mar ensangrentado por los grandes peces trepan a las piraguas hombres desnudos cuyas narices o cuyos muñones sangran. Estos últimos son devueltos al mar.
La sexta perla es blanca, como la salina por la cual los hombres desnudos son obligados a correr mientras en la reciente noche centellea el chorro de sal del Camino de Santiago.
La séptima perla resplandece como una nebulosa. Contra el fulgor nocturno de la salina los contramaestres cuentan el collar de hombres desnudos amarrados por el cuello, que disminuye con cada nueva perla que se añade al montoncito en el yelmo grisáceo como la caparazón de un cangrejo.
Dura como el ojo de un crustáceo, la octava perla mira caer las exhalaciones, intranquila. A la furtiva luz de éstas, el contramaestre perfora de un ballestazo la cota de malla del alabardero que intenta meter la mano en el yelmo.
La novena perla es como la espuma donde sumergen al alabardero con las vísceras hendidas. Las olas destiñen naipes de pergamino, cuyas figuras saldrán al azar sobre las arenas.
La décima perla, defectuosa, tiene aún una arenilla, y sin embargo pagan con ella al piloto que capturó los indios esclavos y procuró las sogas y las piraguas.
La perla once la extrajo el piloto expertamente del ano del contramaestre degollado, sabio en raterías, mas no en esgrimas de estoque.
La doce estaba en la boca del grumete decapitado.
La trece, en el estómago del remero desventrado.
La catorce, quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho y diecinueve se parecían a los dientes de los hombres que las pescaron, también degollados para que no dieran testimonio de la rapiña, aunque no hablaban lenguas de cristianos.
La veinte, inmensa, compró la complicidad del escribano. La veintiuno, roñosa, el silencio del cartógrafo. La veintidós fue para pagar el flete de la nave que volvía cargada con cestas de perlas sangrientas. La veintitrés, para ablandar al funcionario de la Real Hacienda que debía reclamar el quinto del Rey. La veinticuatro, para pagar a Monseñor el impuesto de doctrina a fin de difundir la fe de Nuestro Salvador entre los esclavos.
La veinticinco, la más hermosa, fue para corromper a los jueces que juzgarían al Almirante por no declarar el quinto de las perlas que había de pagarse a la corona.
La veintiséis, inexplicablemente perdida.
La veintisiete, perforada, decidió el ánimo de la doncella de piel perlina, que por sus mañas pudo ir añadiendo todas las otras al collar.
La veintiocho delató la traición, que llevó al capitán a apretar con él el cuello nacarado de la muchacha.
Su cuerpo estrangulado resplandece, como una perla.
En ella se ve repetirse eternamente el círculo del collar, perfecto como el de la luna.

AYACUCHO


A las siete de la noche tocó silencio el corneta. Allí mismo fue demasiado silencio. Tan alta era aquella llanura que se ahogaban los gritos. Ni para hablar nos quedaba el aliento.

Cumaná tiritaba con mal de páramo ante la hoguera de quinua. A cada lancero lo llamábamos con el nombre de su pueblo. Y a mí, que sabía las canciones de todos los sitios, me llamaban Coplero.

Ay, Cumaná, quién te viera
y por tus calles paseara
y hasta San Francisco fuera
a misa de madrugada
mi madre es la única estrella
que alumbra mi porvenir
y si se llega a morir
al cielo me voy con ella
río Manzanares
déjame pasar
que mi madre enferma
me mandó a llamar.

El general Sucre tenía oídos de lince y paró la inspección de las tropas. Con su Estado Mayor cabalgó hacia nosotros. Quién ha roto el silencio. Yo, mi general. Soldado, qué castigo debo aplicarte.

Al último resplandor de la quinua vi que se iba apagando su cara.

Lo que usted diga, mi general. Lancero, me dijo sofrenando su macho, te impondré el peor castigo para un jinete que se ha abierto camino en la América empuñando una lanza: no pelearás en la batalla de mañana. Pero mi general. Silencio.

Al alba ya Cumaná respiraba. Me abrazó, y picó espuelas con las oleadas de la caballería de José María de Córdoba. Los vi romper contra la fusilería realista que dominaba las alturas de Corpahuaico, y horas más tarde bajaban los cóndores desde las cordilleras más encumbradas. Ya era de noche cuando encontré a todo el pelotón. Abrazaban sus lanzas y tenían las bocas abiertas, como todavía gritando en la altura sin aires. A cada uno de ellos les fui cerrando los ojos.

En ese momento me alumbraron los candiles del Estado Mayor del general Antoñito Sucre, quien reconocía la mortandad. Antoñito acababa de cumplir veintiocho años, y ninguno de los caídos tenía más edad. Ese día se ganó la libertad de la América, y sin embargo nunca vi al general tan triste como cuando, reconociéndome, dijo:

—Lancero, ahora puedes regresar a Cumaná.

—General, no soy de Cumaná.

Entonces me venció el rencor y le dije que el cumanés era el muchacho a quien yo cerraba los ojos. Le había devuelto el aliento cantándole para que fuera a exhalarlo contra la fusilería de Monet.

El general quedó un instante sin aire, bajo las estrellas que eran tantas como las lanzas caídas en aquella meseta de sangre. No podía decirme que, como él también había nacido en Cumaná, al oírme cantar y arrestarme creyó devolver vivo a su pueblo por lo menos a uno de aquellos piragüeros que dejaron sus playas lejanas diez años y cien batallas atrás.

Al fin encontró aire para susurrar:

—Quien se entrega a la libertad, se da a la muerte. Lancero, cántanos de nuevo "Gloria de Cumaná".

—General: no volveré a cantar más. 

El general tiró de las riendas para que su macho diera la vuelta lentamente, como si quisiera oír algo en el silencio de aquella meseta que los indios llaman Ayacucho: Rincón de los Muertos.

—Has hecho mal. Un favor no se le niega a un moribundo.

No sé si en aquella quietud escuchó algo. 

Ninguno de nosotros tres vivió para volver a ver Cumaná.

LONA

Dedico esta pelea de campeonato al público presente a mi mamá al manayer  que consiguió mi cambio de categoría UNO juego de piernas jab largo jab corto directo a la mandíbula estrellitas DOS de mi carrera no me ha quedado nada y le debo plata  al mánayer TRES yo si pienso entrenarme dedicarme a mi aspiración de ingresar a la escuela técnica CUATRO que no sigas de esparrin Cheito mijo que cada vez te estropean más CINCO hoy no hay vuelva la semana entrante SEIS ella pues  me mentó la madre y yo le di pero suavecito, yo no voy a tener más entradas, le agradezco la oportunidad señor comisario SIETE repugna pegarle a presos amarrados  pero después se entra en calor confiesa coño de tu madre  confiesa  OCHO bala perdida bala perdida bala perdida NUEVE para buscar comida en el basurero hay que acostarse y escarbar sobras y si no se encuentran DIEZ ya no importa cuando uno sabe que no va a pararse nunca  más de la

    NADAR DE NOCHE   

     Para nadar de noche mejor dejar atrás los prejuicios comenzando por el del apego a la vida. En el mar nocturno sólo se ve  la espuma de las olas  como hileras de dientes que van a devorarnos. Para escapar hay que sumergirse, y entonces descubre uno que en la noche del trópico toda burbuja es centella y toda  brazada  estela de chispas y que si al hundirse se dijo adiós al cielo estrellado en la profundidad las rocas enfebrecidas de coral son constelaciones y el trazo de los peces nebulosa de  fuego. La ola  relampaguea y el abismo encandila. Se está muy bien en esta oscuridad tachonada de fulgores. No otra cosa es el mundo. No hay que regresar a la costa, cuya ilusoria seguridad terminará devorándonos.

                   

TEXTOS/FOTOS LUIS BRITTO 

sábado, 28 de junio de 2025

IRAN, VENEZUELA Y EL ORDEN MULTIPOLAR

Luis Britto García



1

Lo grave de que un guión se repita es que revela la falta de imaginación del libretista o del productor. En cuanto un país desarrolla cierta coherencia –política, cultural, económica- se le requiere subordinación total. Si se niega, vienen bloqueos; si éstos no lo derruyen, llegan extorsiones coercitivas unilaterales; si no resultan, se lo acusa de peligro mundial porque supuestamente piensa, espera, planea, desea, imagina o sueña tener armas de destrucción como las de sus agresores: obvio motivo para aniquilarlo. Es la misma melodía desde las inexistentes “armas de destrucción masiva” que se invocaron para destruir Irak, o las alucinatorias “bases terroristas” que las fake news inventaron en Margarita. 

2

Aparte de aburrida, la farsa tiene dos graves defectos: sólo puede ser representada en un mundo unipolar y requiere la progresiva inmolación de los aliados que la representan. La unipolaridad sólo admite cómplices subordinados o muertos. Estados Unidos dispone de 5.580 ojivas nucleares; según su Nuclear Energy Institute para 2023, además  tiene 94 reactores nucleares activos, que producen 18,2 % de la energía que consume. La restante  procede en un 68,3 % de combustible fósil, 10%  del viento, 5,6% es fotovoltaica, 5,5% hidroeléctrica (https://www.nei.org/resources/fact-sheets/u-s-nuclear-plants). Con sólo el 4,2% de la población mundial, la potencia norteña es el mayor consumidor de energía planetario, con 16% del total mundial, e, importa  un tercio de la que consume. A esta masiva concentración de la expoliación y el consumo de energía se la llama Unipolaridad. La una depende de la otra.

3

 ¿Con cuál derecho,  moral, ética o fundamento se opone Estados Unidos entonces a que otro país intente desarrollar energía atómica con fines pacíficos? Irán, que suscribió el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, se somete a periódicas y minuciosas verificaciones de la Comisión de la Energía Atómica de la ONU en tal sentido. Ninguna de ellas ha revelado el menor intento de desarrollo de una sola arma nuclear. Según Thierry Meyssan, lo que investiga Irán es la producción de energía mediante fusión nuclear. Estados Unidos avanza desde 1997 un proyecto paralelo, que tras un cuarto de siglo y  la inversión de 3,5 billones de dólares apenas produjo energía equivalente a un décimo de kilo de dinamita. No es como para justificar la inmolación de un país (https://www.nytimes.com/2022/12/13/science/nuclear-fusion-energy-breakthrough.html).

4

 Pero la farsa unipolar requiere monopolio de la energía nuclear  y de la potestad de exterminio. Por ello Israel (que sí tiene armas nucleares y no ha firmado el tratado contra su proliferación) añade a su  tarea de exterminar  Gaza la de liquidar  Irán invocando  imaginarias “armas de destrucción masiva”. La  información cómplice  repite que la agresión es contra  “instalaciones nucleares”, como si se tratara de destruir arsenales de bombas, como los que sí tiene Israel, y no equipos para fines pacíficos, como los que  construye Irán.

5

 Pero una cosa es asesinar niños, mujeres y civiles desarmados y otra enfrentar a un país que ejerce el derecho a defenderse. La agresión israelí recibió una respuesta contundente. Sus superdotados servicios de inteligencia ignoraban lo que cualquier niño sabe: que a un país de 9 millones de habitantes y 22.153 km2 le es difícultoso controlar militarmente a otro de 92 millones de personas y 1.648.195 km2. Y sobre todo, desconocían qué es un proyectil hipersónico y qué le pasa a quien ataca a un país pertrechado con ellos.



6

Hay una sola explicación para la prepotente estrategia de Netanyahu. Es la de un hijito de papá  que arma una trifulca  en un bar  y llama desesperado: Papi, papi, hay unos chicos malos a quienes estoy buscando pelea,  ven,  mátalos a todos y no olvides repartirme sus bienes. Pero papi tiene bastantes problemas propios y está quizá cansado de sacar al hijito malcriado de pleitos inoportunos que culminan en guerras desastrosas.  Ganas le deben haber dado a Trump de, como a Zelensky, cobrarle a Netanyahu el colosal monto de la “ayuda” que Estados Unidos ha aportado a Israel para malquistar a Estados Unidos con todo el Medio Oriente. Esperemos con calma: todo es posible.

7

 Preguntémonos cómo ha funcionado la multipolaridad en el presente conflicto, que es como preguntarnos si ella existe. Ni la Federación Rusa ni China ni Pakistán ni Yemen enviaron tropas o bombarderos, ni intentaron protagonizar la mediación. Exigieron en la ONU un inmediato cese al fuego, y es probable que los rusos hayan tenido que ver con el diluvio de proyectiles ultrasónicos que pulverizó el invulnerable “domo de acero” hebraico.

8

 Irán, lejos de amedrentarse, replicó demoledoramente al asalto israelí, amenazó con cerrar el estrecho de Ormuz, y atacó bases estadounidenses en Qatar y Siria. No tuvo que buscar demasiado; Estados Unidos ha cercado con bases militares y “presencias” todo el Medio Oriente: 2 en Egipto, 3 en Siria, 1 en Jordania, 2 en Irak, 5 en Kuwait, 2 en Arabia Saudita, 1 en Bahrain, 1 en Qatar, 2 en los Emiratos Árabes Unidos, 1 en Omán. Este formidable ejército de ocupación no le sirvió a Trump más que para implorar un “cese al fuego”, que Irán condicionó al inmediato cese de la agresión de Israel, el cual no tardó.

9

 Según  Ruel F. Pepa dicha tregua “es una bandera blanca que anuncia la silenciosa rendición de Estados Unidos e Israel. Señala que, tras años de escalamiento de tensiones y presión militar, el actual balance de poder en el Medio Oriente ha variado en formas que ni Estados Unidos ni Israel pueden permitirse ignorar” (Globalresearch.ca/ceasefire-not-peace-strategic-surrender/5892522?__cf_chl_tk).

10

 No sólo la dupla Estados Unidos-Israel no puede darse el lujo de ignorar el cambio en la región cuya energía fósil mantiene funcionando el planeta. Tampoco el BRICS  la OPEP, la ONU, la OTAN, el AUKUS,  el ASEAN,  la UE,  el G-20, el G-7, ni MERCOSUR,  ni UNASUR, ni la CELAC, ni el ALBA ni Venezuela pueden fingir ceguera o sordera. Todo país con coherencia interna, decidido a mantener su identidad y la propiedad social sobre sus recursos naturales, y que para ello establezca inteligentes alianzas  multipolares, sobrevivirá a la agresión unipolar y vencerá a pesar de ella.

TEXTO/IMÁGENES: LUIS BRITTO.

 EL 7 DE JULIO A LAS 3 PM  MIGUEL ÁNGEL PÉREZ PIRELA PRESENTARÁ EN LA SALA PRINCIPAL DE LA FILVEN MI LIBRO DE RELATOS  ANDA NADA

ESTÁN TODOS INVITADOS.

  

sábado, 21 de junio de 2025

IRÁN: LAS PUERTAS DEL APOCALIPSIS

 Luis Britto García




1

Un cónclave de imbéciles ha puesto en marcha la máquina para destruir el mundo. Parece una escena de la genial película de Stanley Kubrick Doctor Insólito: o cómo aprendí a no preocuparme y amar la bomba (1964). Pero no se trata de un film, sino de la realidad. Los chiflados saben cómo detener la máquina, pero no lo hacen esperando que el adversario se acobarde y acepte ser destruido antes de la aniquilación de todos. Ésta es la lógica que nos gobierna.

2

No en balde las reglas del juego se llaman MAD (loco, en inglés) siglas de Mutually Assured Destruction: Destrucción Mutua Asegurada.  Se asume que si una potencia atómica ataca a otra, ambas quedarían totalmente destruidas y esta reflexión las disuadirá de emplear tales artefactos. En lugar de ello, las potencias siguen armando cabezas nucleares hasta acumular unas 17.000; suficientes para destruir la vida en el planeta no una, sino 60 veces. Personalmente, no me opongo a que unos chiflados jueguen ruleta rusa, pero me disgusta que lo hagan con mi vida y la de todos los seres vivientes. En esa mesa de juego la apuesta de los estúpidos somos nosotros, y la perderemos todos.

3

Unas cuantas precisiones definen el juego. Tras los holocaustos de Hiroshima y Nagasaki, el ejército estadounidense diseñó un plan para reducir 111 ciudades soviéticas a cenizas. Herman Kahn, el autor de On Thermonuclear War (1960) exhortaba: “Mejor bombardear hoy que mañana, y en la mañana antes que en la tarde”. También  admitía que “no tomo en cuenta el generalizado sufrimiento inducido por diez mil años de postguerra ambiental” y aconsejaba dar los alimentos contaminados con radiación a los ancianos, porque de todos modos morirían por otras causas antes de desarrollar cáncer. “Intelectuales de la Megamuerte” fueron llamados estos recomendables asesores encargados de redactar la partida de defunción del mundo.

 (https://www.newyorker.com/magazine/2005/06/27/fat-man.).  

4



La eficacia devastadora de los 17.000 artefactos nucleares destinados a reducir el género humano a polvo es potenciada hoy por el alcance de los misiles impulsores. El ruso RS28  golpea cualquier objetivo a 18.000 kilómetros de distancia, más del doble de los 7.510 que separan Moscú de Nueva York. El chino DF4 ultima todo adversario situado a 14.000 kilómetros, al igual que el coreano HWASQ.  El estadounidense Minuteman 3 alcanza apenas 13.000 kilómetros, y el hindú AGNI, entre 8.000 y 5.000. Como en casi todo, Estados Unidos ha sido aventajado por potencias emergentes. Subsiste el peligro de que  compense su desventaja con el ataque sorpresa.

5

Pues el miedo elemental a una respuesta devastadora impidió nuevos usos bélicos de artefactos nucleares, aunque se continuó construyéndolos, repotenciándolos  y envenenando el mundo con sus sistemáticas pruebas. Por igual causa se abrió a la firma en la ONU en 1968 un Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, vigente desde 1971, y al cual adhieren 191 países, incluso Irán, y los cinco que efectivamente disponen de ellas. Cuidadoso de su propia integridad, este quinteto sigue armando guerras convencionales   por debajo de la mesa,  azuzando, activando y financiando  Estados bajo su influencia para que despedacen países renuentes a ella.

6

Así, la indispensable proscripción   de las guerras nucleares paradójicamente indujo la proliferación de las ordinarias. Desde 1945 hasta hoy se cuentan unos 331 conflictos armados. La mayoría no habrían podido estallar ni sostenerse sin apoyo, financiamiento y armamento de las grandes potencias, vale decir, las nucleares. Éstas instigan, costean y arman genocidios, lavándose las manos como Pilatos. a fin de no asumir responsabilidad por ellos.

7

Para todos y cada uno de estos conflictos se invocan miles de pretextos, desde la defensa del capitalismo y la lucha contra el terrorismo o la droga hasta el “Choque de Civilizaciones”. Pero el verdadero móvil de tantas hecatombes es neutralizar potencias competidoras y monopolizar  los recursos naturales y la energía. Revise los conflictos mayores del siglo pasado y el presente y encontrará que la causa de la mayoría de ellos  es el control de la energía fósil y de las vías para trasladarla.

Repito datos de la Agencia Internacional de la Energía, British Petroleum, la OPEP y otras fuentes verificables: los hidrocarburos suministran el 82% de la energía que consume el mundo, y al ritmo actual de explotación se agotarán en cuatro o cinco décadas. Las grandes potencias esgrimen el palo  nuclear para despanzurrar la codiciable piñata de la que depende el dominio del globo. Israel es el garrote atómico encargado de asegurar el control del petróleo y el gas del Medio Oriente.

8

El tratado que intenta detener la proliferación  de armas nucleares regula este  juego de exterminio. Que cinco potencias gocen del derecho a tener y fabricar armas de destrucción masiva y 186 se comprometan a lo contrario delata una situación en el mejor de los casos asimétrica. Parecería que en una teoría política del abismo el único atributo de la soberanía es la posesión de armas de destrucción masiva: sin  ellas, se está  a la merced de quienes sí las tienen.

9

Dos estrategias agravan esta disparidad: 1) Las potencias nucleares se consideran con derecho a aniquilar a cualquier país que a semejanza de ellas pretenda desarrollar armas atómicas. 2) Las potencias nucleares se consideran libres de suministrar armas atómicas a quien   parezca favorecer sus intereses. Ejemplos: 1) la mera sospecha de que Irán pudiera desarrollar capacidades nucleares, a pesar de que está sometido a inspecciones regulares de Naciones Unidas a través del Organismo Internacional de Energía Atómica, y de que no existe ninguna prueba de que esté forjando un artefacto nuclear, es invocada como causal para destruirlo. 2) En cambio Israel, que jamás suscribió el Tratado contra la Proliferación de Armas Nucleares, dispone de entre  90 y 400 bombas atómicas armadas con apoyo de  Estados Unidos, las cuales esgrime como amenaza contra sus vecinos.   

10

La destrucción de Irán es la vía para garantizar a Estados Unidos y Europa, o más bien al sionismo, el control sobre la energía fósil del Medio Oriente, indispensable para la supervivencia de Occidente. Preguntémonos si la Federación Rusa y China van a consentirlo. Empiezan a abrirse las puertas del Apocalipsis.




PD: Nuestra despedida a Juan Calzadilla, inconmensurable pintor, profundo poeta, gran ser humano. Sus obras permanecen con nosotros.

TEXTO/FOTOS:LUIS BRITTO

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sábado, 14 de junio de 2025

NUESTRA AMÉRICA: GEOPOLÍTICA E IDENTIDADES

Luis Britto García



América Latina y el Caribe es un hecho cultural único. En un espacio de 20.139.378 km², habitado por  667.354.637 personas, preponderan –aunque no de manera excluyente- una sola religión, el catolicismo, y dos lenguas romances muy parecidas, el castellano y el portugués.

Si miramos a Europa, encontramos supuestos “Estados Nación” como España, el Reino Unido y Francia, que  albergan cúmulos de  nacionalidades y lenguas distintas, o pequeños Estados que colindan con otros entes de culturas no sólo diferentes sino con frecuencia antagónicas.

África es un abigarrado compuesto de 54 países con miles de lenguas tribales originarias a los cuales se superpusieron los idiomas de los entes coloniales europeos, y en materia religiosa compiten el Islam, una diversidad de cristianismos y tantas religiones originarias como grupos étnicos.

Asia comprende 48 países con diferencias culturales y lingüísticas extremas que a veces coexisten en un mismo ámbito Estatal.

En Nuestra América, por el contrario,  nos entendemos en dos idiomas muy parecidos, castellano y portugués, desde el México conquistado por Estados Unidos hasta la Patagonia, mientras que en Europa, Asia o África ello no es posible a veces ni en el mismo país.

Esta comunicabilidad de Nuestra América se debe a dos decisiones de Estado. El Papa Alejandro VI dividió el Nuevo Mundo entre España y Portugal; las casas reinantes intentaron imponer el catolicismo como religión de Imperio y erradicar por la catequesis o la fuerza bruta los cultos originarios. Nebrija ofreció a la Reina Isabel la Católica su Gramática como instrumento imperial; ésta impuso el castellano como lengua única para las vastedades invadidas, y permitió el ingreso a ellas nada más que  a los oriundos de Castilla. Sólo muy tardíamente se autorizó la migración de las restantes naciones sometidas a la soberanía de España: andaluces, vascos, catalanes, gallegos, asturianos, canarios. La política puede influir en la cultura.

Estas decisiones de Imperio impusieron la comunicabilidad, pero no la uniformidad. Imposible reducir a un patrón único pueblos innumerables con pasados diversos asentados sobre geografías disímiles. Lo fascinante de Nuestra América es la tensión entre lo que nos une, casi todo llegado de afuera, y lo que nos diferencia, en gran parte autóctono o recién inventado. Lo que Carlos Monsivais resume en el  espléndido título Aires de familia. Somos iguales, pero distintos. Al mismo tiempo nos reconocemos y desconocemos.

Pero ninguna multiplicidad elude categorizaciones. En Las Américas y la Civilización, propone Darcy Ribeiro entender nuestros pueblos agrupándolos en tres grupos. Las Sociedades Originarias serían aquellas en las cuales una porción significativa  de descendientes de los pueblos autóctonos conserva idiomas y  costumbres: el caso de Perú, Bolivia, Ecuador, Guatemala, Belice, en gran parte de México. Las Sociedades T rasplantadas serían aquellas en las cuales el exterminio de los nativos y migraciones europeas masivas crearon sistemas políticos inspirados en la mímesis del Viejo Mundo. Tal sería el caso de Argentina, Chile  y Uruguay; quizá de Costa Rica. Distingue en fin  Ribeiro las Sociedades Nuevas, donde un intenso  mestizaje biológico y cultural  crea una nueva realidad, dinámica, fluida, cambiante. Ejemplo de ello, Brasil, Colombia, Venezuela, Santo Domingo, Nicaragua, Cuba. Apunta el antropólogo que en éstas últimas son más posibles las revoluciones, por estar deslastradas de la carga ancestral o de los moldes europeizantes.

El modelo de Ribeyro, como todo en ciencias sociales, es aproximativo y sujeto a críticas, pero quizá ayuda a comprender nuestra conflictiva geopolítica. El predominio del catolicismo (sincretizado con infinidad de cultos originarios) explica la escasez en nuestra historia de violencias con motivación religiosa: apenas la rebelión de Canudos, en Brasil, y la  de los Cristeros, en México.



Las diferencias políticas entre  nuestros países quizá expliquen las dificultades para su integración. A pesar de los esfuerzos de los libertadores, un Imperio compuesto por cuatro virreinatos –Nueva España, Perú, Nueva Granada y Río de la Plata- y unas pocas capitanías, como la de Cuba, Venezuela, Guatemala y Chile,  resultó fragmentado en 33 repúblicas independientes. Esta desarticulación nos hace política y geopolíticamente débiles ante Estados Unidos, que no sólo invadió, compró o anexó territorios adyacentes de México, Francia y Rusia, sino que para evitar dividirse libró en 1865 una cruenta Guerra de Secesión, que segó más de medio millón de vidas.

Desunidos geopolíticamente, sin embargo preservan nuestros países vínculos culturales, mientras que el coloso del Norte se fragmenta. Su  conquista, anexión o compra de territorios diversos con poblaciones diferentes reúne dentro de una sola frontera las categorías que distingue Ribeyro.  El porcentaje decreciente de población blanca no hispana es para 2023 de 58,8%, el creciente de “hispanos” de 19,5% el de afrodescendientes, un 13%,  el de “asiáticos”, de 7,3%. El genocidio redujo los  indígenas a un 0,73% del total.

Dos factores intensifican esta diversidad. La población que la Oficina del Censo considera discriminatoriamente como “blanca”  no es uniformemente “Wasp” (White, Anglo Sazon Protestant). Colonias de descendientes de italianos, irlandeses, franceses y polacos mantienen sus identidades, debido a que las políticas discriminatorias  intensifican  diferencias en vez de desenfatizarlas. Y las llamadas “minorías” presentan tasas de natalidad superiores a las de la ligera mayoría supuestamente blanca, en un país donde la tasa de fertilidad para 2022 apenas llega a l,67 por cada mujer. Ello significa dos cosas: las discriminadas “minorías” superarán numéricamente en menos de una década a las que fueron “mayorías” discriminadoras. Y los habitantes de Nuestra América en 2024 más que duplican los 337.014.000 pobladores de Estados Unidos. La demografía no es la única fuente del poderío, pero ha influido de manera determinante en el surgimiento de potencias emergentes. La cultura puede influir en la geopolítica.

Son abismos sobre los cuales es difícil tender puentes incluso con las más formidables maquinarias represivas. 



PD: No contento con el exterminio de la población de Gaza, Israel intenta iniciar un genocidio planetario que podría acabar con  todos. Esto no sería posible sin las potencias que lo arman, apoyan y financian, las cuales tampoco saldrían indemnes de una hecatombe global.

TEXTO/FOTOS. LUIS BRITTO

sábado, 7 de junio de 2025

¿Y AHORA QUÉ?





Certifica el Consejo Nacional Electoral un nuevo triunfo del Gran Polo Patriótico: 23 gobernaciones de 24; en la Asamblea Nacional 253 de 285 escaños.

Como de costumbre, la oposición sólo acepta resultados que le sean favorables; rechaza los oficiales, y se atribuye como propia la notable abstención de 56,32% de los inscritos. Pero ninguna abstención es triunfo, ni del gobierno ni de sus opositores.

Con la presente consulta, suma el bolivarianismo 26 años en el mando, casi el mismo tiempo que lo rigió el Benemérito Juan Vicente Gómez. La edad promedio del venezolano es de 25 años; la mitad de nuestros compatriotas no ha conocido otra forma de gobierno.

Más de un cuarto de siglo de poder invita a reflexión. Sugiero  que tanto gobierno como oposición emprendan detenido examen de este lapso, con sus éxitos, fallas y oportunidades perdidas.

Dicho análisis debería comenzar por el cálculo de las pérdidas económicas y humanas causadas por la inmotivada agresión contra la voluntad de nuestras  mayorías. Todas las técnicas de desestabilización de gobiernos del Manual de Kurt Tidd han sido aplicadas; ninguna ha dado resultados.

En el ámbito externo, campañas de desinformación, coaliciones de gobiernos títeres, agresión diplomática, invasión paramilitar, ofensivas territoriales so  pretexto de ayuda humanitaria, promoción de la emigración, contrabando de extracción, tensiones fronterizas, latrocinio de  bienes, reservas y activos de la República en el exterior, injerencia mediante Organizaciones No Gubernamentales, secuestro de diplomáticos, espionaje sistemático, hiperinflación inducida, bloqueo, un millar de medidas coercitivas unilaterales.

En el ámbito interno, golpes de Estado, sabotaje petrolero, eléctrico e informático, llamado al Paro General, intentos de magnicidio, cortes viales, guarimbas, terrorismo mediático, acaparamiento, ocultamiento y destrucción de bienes de consumo, asesinatos selectivos, tentativas de obstrucción violenta de elecciones, desconocimiento de resultados electorales, creación de gobiernos paralelos fake.


Tal  sumatoria de daños debe servir  convencernos de que sería criminal y sobre todo inútil el hacer que tantos sacrificios no sirvieran de nada, rindiéndonos incondicionalmente a quienes quieren los han infligido.

Al cálculo de los daños debe seguir  un censo de los logros, que son muchos y trascendentes, y que igualmente revelaría la magnituf de lo que se perdería si nos rendimos.

La  frenética agresión intensificada a lo largo de un cuarto de siglo es una extorsión para hacer sufrir al pueblo a fin de que este ejecute lo que el imperio no ha podido: el cambio de gobierno. Procede entonces el examen de  por qué tantas atrocidades no han dado resultados.

El bolivarianismo no brotó de la nada, irrumpió como resistencia  popular, militar, social, económica,  cultural y política contra un proyecto bipartidista que nos arrastraba a la aniquilación.

El bolivarianismo surgió como protesta contra una generalizada corrupción, manifiesta en la ostensible proliferación de fortunas debidas al tráfico de influencias y la especulación cambiaria, y amparada por la disminución del control previo y la reducción del posterior a un muestreo aleatorio.

El bolivarianismo creció como muralla contra la privatización masiva de recursos, bienes y empresas de la Nación (es decir, de todos nosotros) y la colocación de lo así obtenido en fondos secretos administrados discrecionalmente por sus creadores, como ocurrió con el mal llamado Fondo de Inversiones de Venezuela.

El bolivarianismo triunfó como iniciativa opuesta a la privación de derechos de los trabajadores iniciada por Rómulo Betancourt en 1959 con la “Ley Hambre”, remachada  por Carlos Andrés Pérez en 1989 con el Paquete del FMI que liberó  precios y congeló salarios, y culminada  por Rafael Caldera en 1997 con la eliminación de las prestaciones sociales.

El bolivarianismo insurgió contra la progresiva exención de impuestos para las empresas extranjeras, iniciada en grande por Raúl Leoni  en 1968 con inconstitucionales “transacciones” que perdonaron a las petroleras décadas de tributos, culminada por Rafael Caldera en 1998 con los Infames Tratados contra la Doble Tributación, que exoneran a empresas y ciudadanos extranjeros de pagar impuestos en nuestro país y prolongada subrepticiamente con  normas similares.

El bolivarianismo se fortaleció al detener la planeada  y desastrosa entrega de recursos naturales, turísticos, estratégicos, comunicacionales y de estructura a empresas extranjeras favorecidas con el inconstitucional privilegio de no pagar impuestos y de  hacer decidir sus controversias sobre contratos de interés público por tribunales, jurados o árbitros foráneos, como el CIADI, la Corte Interamericana de la OEA o los árbitros que pretendieron despojarnos de la Guayana Esequiba.

El bolivarianismo reafirmó su arraigo popular al luchar por el principio de Igualdad, desechando las políticas neoliberales que en el siglo pasado sumieron en la pobreza hasta el 80% de la población,exoneraron de impuestos al capital extranjero  e incrementaron desproporcionadamente la participación de la minoría empresarial en el PIB. El privilegio para pocos desmoraliza a todos.

Este censo de  políticas que llevaron a su perdición al bipartidismo  es también el de las que podrían extinguir a cualquier movim iento que las adoptara. Ninguna mayoría estuvo ni está a favor de ellas; son impulsadas por minorías que intentan destruir sigilosamente desde el interior lo que no pudieron vencer de frente y en confrontación abierta.

Un proyecto progresista para el futuro debería por tanto comenzar por la erradicación total de las políticas que destruyeron al bipartidismo y el fortalecimiento de las que consolidaron al bolivarianismo o, para decirlo con claridad, al socialismo.

De nada nos ha valido la moderación: la ofensiva de agresiones, sabotajes y atropellos  infligidos es igual, si no superior, a la desatada contra los procesos más radicales del planeta. 

La que fuera primera potencia del mundo abandona despavorida el ideario neoliberal que la llevó a la ruina, y adopta medidas de intervención estatal y proteccionismo en la economía. ¿Iremos nosotros a redimirnos mimetizando las medidas que nos aniquilaron históricamente, y que ahora hunden a quienes nos las impusieron?

Las políticas que aniquilaron el bipartidismo han destruido y destruirán cualquier sistema que las adopte. No debe haber marcha atrás.


 TEXTO/FOTOS; LUIS BRITTO

  

sábado, 31 de mayo de 2025

LOS PREDICADORES DE AUTOBÚS

 Luis Britto García


No está completo el templo del autobús sin el santo pintado en el parabrisas, ni la feligresía de pasajeros sin el  predicador que se colea a solicitar limosnas o vendernos la salvación en una sola cuota.

La prueba de que existe la bondad humana es que nunca le cobran pasaje los autobuseros al orador de colectivo, y sospecho que mucho pasajero viaja gratis fingiendo que ofrece baratijas  tan feas que nadie las compra.

Presuntos enfermos mendigan en la cola mostrando supuestos certificados médicos tan mugrientos que nadie se atreve a leerlos.

Hace diez años los estudiantes de la Federación de Centros Universitarios suplicaban para la operación del corazón del niño Oscar con alcancías forradas de diagnósticos.

Los pedigüeños de la Asociación de Sordomudos limosnean en el autobús entregándonos tarjetas con el alfabeto manual, y nos conmueven por el doble mérito que requiere hablar por señas y agarrarse  al mismo tiempo del pasamanos.

No falta quien clama por la madre que necesita el medicamento imprescindible o el pasaje para la peregrinación en donde conseguirá el milagro, y la prueba de la verdad de sus palabras es la cantidad de años que consigue mantenerla viva con la misma historia.

De repente entra al colectivo la anciana que pide para comprar libros, y como muestra de su vocación lectora se lanza a cantar “Amor eterno” al estilo Rocío Durcal.

Pero en los días que vivimos se predica con las obras, y los auténticos oradores de autobús le entregan a uno un dulce, un lápiz, una medallita, una tarjeta con signo del zodíaco de manera que parece que en vez de estar pidiendo estuvieran regalando.

Se cumple así en el autobús el proverbio árabe según el cual  si los pasajeros no ruedan hasta la mercancía la mercancía rueda hasta los pasajeros.

El emparejamiento de la muestra con el cliente es  lotería tan difícil como la del matrimonio, y a veces le ofrecen un chupón al viejito, tinte para  canas al niño, medias nylon al caballero.

A veces la oferta linda con la ofensa, como cuando le ofrecen  peines al calvo, abecedarios al analfabeto,  pintura de labios al macho, espejitos al feo,  cortaúñas a quien se rasca con zarpas de bruja mala.

En lugar de leer el horóscopo vislumbro el destino en las fruslerías que me ofrece el vendedor de turno: lápices de colores prometen arcoiris; gomas de borrar aconsejan olvido, un metro puede advertirme que debo andarme derechito.

Parece que el autobús fuera cotillón espléndido con el cual un hada madrina nos devuelve las baratijas que perdimos en las piñatas de la infancia.

Y de repente sentimos que viajamos en una sorpresa, como un cartucho de papel de seda que con las grajeas de las paradas ofreciera la bisutería que no sirve más que para despertar la esperanza.

Repartida la mercancía comienza el predicador  su homilía diciendo: “Señoras y señores un instante de su tiempo”, porque es convicción generalizada que el tiempo del pobre y el del escritor pertenecen a todo el mundo.

“No estoy pidiendo ni robando”, continúa el orador de colectivo, como amenazándonos con la posibilidad de que si la venta fracasa todavía encontrará formas para averiguárselas.

“Este dulce (o dije, o estampita, o carrete de hilo, según el caso) cuesta la  suma de mil bolívares pero nosotros lo ofrecemos en ochocientos, y dos por la suma de mil doscientos”, añaden para enredar al público con  argumentos de ministro de Finanzas y dejarlo sumando y restando y multiplicando y dividiendo hasta que llegue el palo cochinero.

“Es una suma que no enriquece ni empobrece a nadie”, aclara el declamador para  calmar el eterno temor del necesitado de que los ricos serán cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.

“Estamos en una misión para salvar a la juventud del mundo de las drogas” (o para proteger  niños de la calle, o  asilar ancianos,  o construir una basílica para los santos despedidos del Vaticano): el predicador del autobús siempre aboga por una causa noble, pero sin tinte político definido ni visible sectarismo religioso, no vaya a ser que el pasajero en lugar de bajarse de la mula lo baje del autobús.

Este discurso tiene más o menos detalles y fantasías según la duración del trayecto necesario para entregar las quincallas, soltar la perorata y embolsillar el pago: en las largas autopistas puede durar más que las Siete Palabras; en las paradas cercanas termina en lo que espabila un cura loco.

Entonces regresa el orador pasando el cepillo y en verdad son pocos los dotados de un corazón tan inconmovible que no nos bajamos de la mula para salvar a la juventud de la droga o enseñar oficios cristianos a las jovencitas en riesgo de perderse por las calles.

Es tan difícil devolver la baratija que nos pusieron entre manos como regresar a la calle al gatito que aspira a mascota, sobre todo si pensamos en los peligros que puede correr en manos de un dueño desconsiderado.

Parece que los oradores de autobús hubieran sido mesoneros de arepera por su versatilidad para repartir  baratijas, recitar  pedidos, recoger  mercancía devuelta, llevar la cuenta, cobrar, dar el vuelto y agradecernos por colaborar con la salvación del mundo, todo al mismo tiempo y sin que se le pierda ni una palabra ni un centavo.

Entre la avenida Libertador y las Fuerzas Armadas aborda los autobuses un predicador criollazo, que cuatro en mano  improvisa una canción que se refiere detalladamente a todos y cada uno de los pasajeros, los cuales pagan por la emoción de sentirse consagrados en verso.

Amigos dignos de todo crédito me aseguran que por Charallave se monta un pasajero que tras pedir ayuda amenaza que si no se la dan se suicida allí mismo.

En Quito escuché predicadores de autobús que promovían cursos de lectura veloz y en Guadalajara apóstoles del tinte de yerbas para zapatos y en Monterrey me deleité con un poeta que vendía en el mismo paquete cuadernitos con poemas y cacahuates, ambos deliciosamente tostados.

Pues ahora hasta la Poesía se apura para no perder el autobús y los Poetas en Tránsito se suben y se apean como peatones en las unidades de transporte para ofrecer el cotidiano dije del verso sin exigir otro pago que el aplauso, la única  suma que verdaderamente no empobrece ni enriquece a nadie.

Y para despedirme no encuentro palabras mejores que las de un niño tímido que después de repartir algunos caramelos sólo acertó a recitar: “Es todo cuanto tengo que decir por hoy, muchas gracias”.

 



TEXTO/FOTOS;LUIS BRITTO