Dos grandes estudiosos de la cultura, la política, la economía y la sociedad latinoamericana y caribeña, el venezolano Luis Britto y el argentino Atilio Borón, ofrecen a los lectores de Granma sus visiones particulares sobre la integración regional
LAURA BÉCQUER PASEIROEstados Unidos, que ha sido la potencia hegemónica durante el último siglo, ha controlado a la región prácticamente a su antojo, acota por su parte, el destacado politólogo argentino Atilio Borón. Al respecto, considera que en la actualidad la política hegemónica de dominación norteamericana se está debilitando ya que los países de Amé-rica Latina y el Caribe establecieron mecanismos institucionales, que en el caso de la CELAC agrupa por primera vez en la historia a las 33 naciones independientes al sur del Río Bravo, sin el tutelaje de Washington, "el gran enemigo de las causas emancipadoras de nuestros pueblos". La Comunidad fundada en el 2011 tiene como premisa hallar la unidad dentro de la diversidad que nos caracteriza. Al respecto, Britto García, Premio Alba Cultural (2010), considera que, "a pesar de sus diferencias, América Latina y el Caribe tienen instrumentos de comunicabilidad que facilitan su integración cultural: la preponderancia de dos lenguas romances y de una religión". Sobre el tema, propone algunas actividades para reforzar esta integración cultural, la cual considera como la más segura base de la integración social, económica y política. Es preciso, entre otras muchas iniciativas, revisar y divulgar nuestra Historia mancomunada, liberalizar y fomentar la circulación de bienes culturales entre nuestras re-públicas, rescatar, preservar y enaltecer nuestro patrimonio cultural. A su vez, Borón considera que los factores comunes que tenemos son tan fuertes y las amenazas externas tan tremendas que han hecho que inclusive países de signo político muy distinto de alguna manera, acuerden establecer estrategias comunes para encarar estos problemas. En ese sentido, indica que existen temas que son comunes para todos, como por ejemplo la depredación del medio ambiente, "que no distingue entre gobiernos de izquierda o de centro", los del narcotráfico; las amenazas que implican la presencia de bases militares en América Latina y el Caribe; el peligro que trae toda esta explotación desenfrenada de los recursos naturales y sus consecuencias sobre el cambio climático. "Eso hace que estos países de alguna manera se allanen para establecer algunos mecanismos y favorecer con su presencia el desarrollo de una institución como la CELAC, proceso que espero continúe y se profundice en los próximos años", dijo. CUBA SIEMPRE PRESENTE Los especialistas consultados por este diario destacaron que el hecho de que Cuba haya ejercido la Presidencia Pro Témpore de la CELAC ha sido una reparación histórica a la Isla y un golpe a la política de aislamiento a la que fue sometida por Estados Unidos. Borón estima que esa estrategia se ha ido debilitando y que la presidencia cubana es un reconocimiento al papel protagónico que Cuba ha tenido en la región, y el agradecimiento de los países del área hacia una nación que ha sido tan solidaria. Ello es una reivindicación plena a Cuba y una condena tácita y explícita a los Estados Unidos por haber pretendido marginarla, añadió Borón. Por su parte, Luis Britto García expresó que Cuba es el ejemplo de cómo un pueblo determinado y decidido a todo puede resistir a la mayor potencia imperial de la tierra durante más de medio siglo, y todavía así lograr indicadores de salud, educación y seguridad social superiores a los de gran parte de América Latina (... ) es un ejemplo para América y para el planeta. (http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/cumbre-celac-2014/cumbre-101.html). |
miércoles, 29 de enero de 2014
II CUMBRE DE LA CELAC: MIRADAS DESDE EL SUR A LA INTEGRACIÓN
lunes, 27 de enero de 2014
BRITTO GARCÍA PROPONE FORTALECER POLÍTICAS SOCIALES PARA GARANTIZAR FELICIDAD DEL PUEBLO
Por: AVN | | Versión para imprimir
Credito: Luisbrittogarcia.blogspot.com/
Caracas, 26 de enero de 2014.- El abogado y escritor Luis Britto García destacó la necesidad de continuar el proceso de profundización de las políticas sociales en Venezuela, las cuales han disminuido la pobreza y la desigualdad en el país.
Durante su participación en un foro de la Gran Jornada Nacional por la Paz y la Vida, recalcó que esos programas, impulsados por la Revolución Bolivariana, han permitido sacar a Venezuela de 70% de miseria relativa al disminuir ese índice a 24%.
Britto consideró necesario la continuidad de los programas y proyectos del área educativa, ya que los mismos han permitido hasta ahora que "uno de cada tres venezolanos esté estudiando y que haya más de dos millones y medio de estudiantes en educación superior".
Por otra parte, recordó la necesidad de aplicar con mayor severidad los principios establecidos en la Constitución Bolivariana, como la prohibición expresa a la propaganda de guerra y la discriminación.
También insistió en desarrollar una base datos que ofrezca cifras confiables en materia del delito.
"Dar las verdaderas estadísticas sobre homicidios que hay en Venezuela; porque lo único que hay es una encuesta de percepción; que se alimenta del pánico a través de los medios", expresó.
Asimismo, planteó la revisión de los instrumentos legales que permitan un combate más eficaz contra la violencia y el crimen organizado.
"Hacer una integral reforma del Código Penal, aumentando las penas, y del Código Orgánico Procesal Penal limitando el uso a un conjunto de ventajas procesales que, literalmente, hacen que un delincuente entre y salga inmediatamente en libertad a matar al mismo policía que lo llevó a la cárcel. Eso se tiene que reformar con garantías a los derechos humanos" dijo.
Consideró vital el trabajo con los movimientos sociales para detectar a las bandas criminales y de paramilitares que pudieran estar infiltrados dentro del país.
"Hay un ejército invisible que se está infiltrando, imponiendo toques de queda, instalando alcabalas, domina comercio informal, suplanta al hampa criolla, domina el juego ilegal, casinos, colabora con el narcotráfico y a parte de eso, comete crímenes horrendos que parecen no pertenecer a nuestra cultura tradicional, crímenes de violencia inmotivada", aseveró.
También insistió en la importancia de apoyar la producción nacional de contenidos para cine, televisión y medios radiales que incentiven valores para la paz.
"Tenemos la mayor pléyade de poetas, dramaturgos, novelistas, narradores, escultores, pintores, directores de cine y televisión, y con eso se pueden lograr cosas maravillosas que se están haciendo", resaltó.
Durante su participación en un foro de la Gran Jornada Nacional por la Paz y la Vida, recalcó que esos programas, impulsados por la Revolución Bolivariana, han permitido sacar a Venezuela de 70% de miseria relativa al disminuir ese índice a 24%.
Britto consideró necesario la continuidad de los programas y proyectos del área educativa, ya que los mismos han permitido hasta ahora que "uno de cada tres venezolanos esté estudiando y que haya más de dos millones y medio de estudiantes en educación superior".
Por otra parte, recordó la necesidad de aplicar con mayor severidad los principios establecidos en la Constitución Bolivariana, como la prohibición expresa a la propaganda de guerra y la discriminación.
También insistió en desarrollar una base datos que ofrezca cifras confiables en materia del delito.
"Dar las verdaderas estadísticas sobre homicidios que hay en Venezuela; porque lo único que hay es una encuesta de percepción; que se alimenta del pánico a través de los medios", expresó.
Asimismo, planteó la revisión de los instrumentos legales que permitan un combate más eficaz contra la violencia y el crimen organizado.
"Hacer una integral reforma del Código Penal, aumentando las penas, y del Código Orgánico Procesal Penal limitando el uso a un conjunto de ventajas procesales que, literalmente, hacen que un delincuente entre y salga inmediatamente en libertad a matar al mismo policía que lo llevó a la cárcel. Eso se tiene que reformar con garantías a los derechos humanos" dijo.
Consideró vital el trabajo con los movimientos sociales para detectar a las bandas criminales y de paramilitares que pudieran estar infiltrados dentro del país.
"Hay un ejército invisible que se está infiltrando, imponiendo toques de queda, instalando alcabalas, domina comercio informal, suplanta al hampa criolla, domina el juego ilegal, casinos, colabora con el narcotráfico y a parte de eso, comete crímenes horrendos que parecen no pertenecer a nuestra cultura tradicional, crímenes de violencia inmotivada", aseveró.
También insistió en la importancia de apoyar la producción nacional de contenidos para cine, televisión y medios radiales que incentiven valores para la paz.
"Tenemos la mayor pléyade de poetas, dramaturgos, novelistas, narradores, escultores, pintores, directores de cine y televisión, y con eso se pueden lograr cosas maravillosas que se están haciendo", resaltó.
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La fuente original de este documento es:
Agencia Venezolana de Noticias (AVN) (http://www.avn.info.ve)
domingo, 26 de enero de 2014
MI 23 DE ENERO
1
Todos los lunes de comienzos de 1957 camino hasta la Seccional del Liceo de Aplicación a someter a la censura de una inquisición de
profesores al peligroso Molécula, un
mural tamaño tabloide que mi primo Rodolfo García y yo sacamos con crónicas y
dibujos de humor. Si lo absuelven, lo
cuelgo de su clavo junto al aula 1-A. En el piso quedan volantes de la campaña
de la Reina o
del Centro de Estudiantes. Elegimos Reina o Presidente de Centro pero no Presidente de la República. Parece que así será
por los siglos de los siglos. Pero pasa de todo cuando nada pasa. Hablo con
Noel Pantoja sobre publicar en otro
mural un cuento inspirado en la demolición de los ranchos de las colinas
de Caracas. Noel estuvo un año preso y
me recomienda que no escriba sobre eso. Lo peor del calabozo, me cuenta, era
cuando leían listas de nombres para trasladar al campo de concentración de
Guasina. Yo veo a Noel exageradamente avejentado. Gilberto López trata de
explicarme el Materialismo Dialéctico, pero como tartamudea no le entiendo
nada. En la vitrina de un aula del segundo piso duermen varios libros de
socialismo ingenuo que sólo yo leo: De
cómo el hombre se hizo gigante, de M. Ilin. En el teatrino del Pedagógico,
Domingo Miliani monta con estudiantes La
condena de Lucullus, de Bertold Brecht, una alusiva pieza sobre la muerte
de un emperador. Militani ha estado o estará exiliado. También se ha montado el
Hamlet, de Aquiles Nazoa, y el propio
Aquiles nos leyó algunos de sus poemas. Ese señor es comunista, me advierte
gravemente el tío José. Aquiles termina exiliado. Para la época está también
preso Aníbal Nazoa, quien después me contará acerca de otro prisionero a quien
llamaban Peluchenko porque su ambición era reproducir los experimentos de
Lysenko con frijoles sembrados en latas de sardinas. Los miércoles al mediodía
soy el operador que pone los discos clásicos en el Centro Musical Antonio
Lauro. Lauro está o ha estado preso de la dictadura, no se sabe, no se puede
saber. En el liceo se forma una algarabía de protesta y al minuto estamos
cercados por la policía. Dejan salir por una sola puerta lateral, de dos en
dos. Me toca con la niña más bella del liceo. Ella se muere de miedo y yo de
amor.
2
Los graduandos de la mención
Ciencias eligen padrino al científico Humberto Fernández Morán, los de
Humanidades designamos a Rómulo
Gallegos, el Presidente derrocado por la dictadura que sólo estará presente en
espíritu. En el acto Fernandez Morán me entrega un exceso de diplomas, y con
cada uno repite: “No deje de visitar el Instituto Venezolano de Investigaciones
Neurológicas y Cerebrales”. Al fin las autoridades del Liceo consiguen un
autobús para visitar Pipe. Fernández Morán es
discípulo del neurocirujano escandinavo Olivecrona, y la dictadura le ha
erigido una ciudadela montañesa llena de
salas vacías y cajas sin abrir. En un microscopio electrónico identifico un
cultivo de mielina. Fernández Morán me invita a quedarme directamente a
estudiar en el IVNIC. Me pregunta qué quiero ser, y cuando le respondo que
escritor, le da un ataque de ira. “El problema de este país es que faltan
científicos y sobran poetas”, me dice. Quizá cree en una élite de intelectos
puros que salvará al país usando como instrumento a los militares. Yo no sé en
lo que creo. El peso de la dictadura es tal, que en mi familia de simpatizantes
adecos jamás he escuchado una palabra de política.
3
Pago la primera cuota de la
matrícula que cobraban en la UCV
haciendo trabajos de diagramado. El dictador gordo y aburrido que lee
estadísticas en televisión quiere reelegirse con un plebiscito. El 21 de
noviembre Gustavo Lovera, quien será luego padre de Emilio, me devuelve los
cuadernos que dejé en un pupitre: “Hoy no va a haber clases”. Vaya que no. Un
agitador grita y los estudiantes
recorremos la Ciudad Universitaria
dando mueras a la dictadura. En la plaza Venezuela los policías disuelven la
manifestación con gas que quema los pulmones y a planazos se llevan decenas de
presos. Escapo de milagro corriendo hacia la policía y desviándome por una
lateral. Menudean manifestaciones estudiantiles. En un autobús una viejita
beata me dice que debemos protestar porque han exiliado al socialcristiano
Rafael Caldera. En el liceo Aplicación el director Miguel Ángel Pérez –hermano
del exiliado Carlos Andrés- va de aula en aula amenazando con poner el
instituto en manos del Ministerio de Relaciones Interiores si siguen las
protestas. La policía abalea en un pie a Nelson Figallo. La dictadura nombra
ministro de Educación a Fernández Morán. Esperamos el esclarecido discurso de la Ciencia. Fernández
Morán lee, en pantalla: “Estamos en la
época de los descubrimientos científicos y los viajes a la luna, y los
estudiantes no pueden perder tiempo en manifestaciones…” El discurso de la Ciencia es el mismo de la
policía. Los estudiantes seguimos perdiendo el tiempo. La dictadura sustituye
a Fernández Morán con el general Néstor
Prato. Los estudiantes manifiestamos con un burro que luce el letrero: “Soy el
ministro de Educación”. Para alejarme de líos, la familia me manda a los campos
petroleros de Monagas. Allí, un melancólico Primero de Enero escucho por radio
el fracaso de una rebelión militar. Me
pierdo el espectáculo de los aviones Camberra picando sobre Caracas para fallar
por cuadras las bombas sin espoleta que arrojan sobre el edificio de la Seguridad Nacional.
4
El mediodía del 20 de enero
de 1958 alguien toca una solitaria bocina de automóvil. Minutos después todos
los carros multiplican un clamor como el de las trompetas que derribaron los
muros de Jericó. Las multitudes salen a la calle. Empieza un tableteo de
fusilería. En la esquina de Tablitas, cerca de la casa, los manifestantes
atraviesan vehículos. Viene una camioneta con soldados, de un edificio le
llueve un coctel Molotov, saltan
soldados que apagan el fuego, la camioneta huye en retroceso. Ese día y
el que sigue manifestamos por los alrededores. Por las esquinas cruzan carros
que nos disparan, arrancando trozos de mampostería. Hacia la tarde del 22
menguan la fusilería y la movilización. Quizá habrá dictadura por los siglos de
los siglos. No sabemos que en un apartamento de Rockefeller en Central Park los
dirigentes de lo que luego será el bipartidismo han hecho un acuerdo para
repartirse el poder por el resto del siglo. Los motores de un avión rasgan la
medianoche. “¡Levántense, muchachos, que van a bombardear!”, nos dice el tío
José. Ponemos la radio. Se pone en marcha la Historia.
CONSULTE TAMBIÉN:
http://luisbrittogarcia.blogspot.com
DESCARGUE LOS LIBROS DE LUIS BRITTO EN INTERNET:
Rajatabla: www.monteavila.gob.ve
Dictadura Mediática en Venezuela: www.minci.gob.ve
La invasión paramilitar: Operación Daktari: www.minci.gob.ve
Socialismo del Tercer Milenio: http://www.monteavila.gob.ve/mae/pdf/socialismo-tercer-milenio.pdf
El Imperio Contracultural: del Rock a la Postmodernidad :
El
pensamiento del Libertador: Economía y Sociedad:
martes, 21 de enero de 2014
VENEZUELA: DELINCUENCIA E INDUSTRIA CULTURAL
Por: Iraida Vargas Arenas y Mario Sanoja Obediente
Un de los pilares centrales de la hegemonia del régimen puntofijista fue y sigue siendo el amplio espacio ideológico que le concedió a la industria cultural imperial que establece e impone los cánones éticos y estéticos, los valores culturales, la estética corporal, la creación artística, los gustos musicales, la comida chatarra, etc. y particularmente la industria cultural televisiva que le sirve de vehículo de difusión.
A partir de 1960 se produjo un reparto de áreas de influencias entre lo que fue el INCIBA, luego el CONAC y finalmente el Ministerio de Cultura, y la industria cultural. Los primeros concentraron todos sus esfuerzos y su financiamiento en promover el arte como una forma elitista de cultura que producía mercancías artísticas (principalmente) para la oligarquía, apoyada con los presupuestos del Estado, lo cual reportó pingües ganancias a conocidas mafias familiares que integraban tanto la oligarquía parasitaria, como el creciente y poderoso cartel de la industria de la comunicación; esa especie de “cultura boba”, boba en tanto no posee ningún compromiso social, fue naturalizada también por la Revolución Bolivariana, no obstante que el Comandante Chávez, en una exposición que hiciese en la antigua sede del Ateneo de Caracas en los inicios de su gobierno, esbozó un interesante proyecto que delineaba el papel estratégico de la cultura como arma política.
Lamentablemente, los personajes que fungieron posteriormente como rectores de la política cultural hasta recientemente, continuaron con mucho brío el cultivo de la “cultura boba”, estructurando un funcionariado totalmente comprometido y leal con ese proyecto. Mientras la “cultura boba” deglutía inutilmente presupuestos millonarios que solamente beneficiaban a determinadas élites, burguesas o populares, que se dicen defensoras de la cultura venezolana, la industria cultural imperial promovida por la oligarquía parasitaria local desarrollaba un proyecto contracultural afianzado en el espectáculo y la telenovela, cuya finalidad ha sido y es inducir los valores éticos y estéticos del capitalismo salvaje en la mentalidad de los venezolanos y venezolanas, sean estos de clase media o popular.
El proyecto de la industria cultural es marginador. Como dice Britto García, el marginador (la oligarquía parasitaria) niega la diversidad de su propio entorno cultural mediante la creación de un ghetto ideológico donde se condiciona su inclusión exagerando las diferencias de éste con el marginado y la marginada que son –a su vez– convertidos en sinónimo de “… lo no humano: en el bárbaro, el infrahombre, el pagano, el hereje, el esclavo, el paria, el lumpen, el enfermo mental, el disidente…, escinde el universo en un núcleo conservador de bienpensantes conformistas… opuesto a un enemigo antihumano… sobre el cual se proyectan todas las formas del mal…” Estos marginados y marginadas, sometidos también a los valores ético-culturales que proyecta la industria cultural, “…entran y salen de cada situación grupal varias veces al día…”: cuando conviven con los camaradas piensan como chavistas y revolucionarios y cuando ingresan al ámbito doméstico son presas de las redes de valores perversos que teje la industria cultural (Luis Bitto García: el Imperio Contracultural, Del Rock a la Postmodernidad).
Para que pueda reproducirse y triunfar el proyecto político de la oligarquía parasitaria capitalista venezolana, para crear y mantener su discurso hegemónico, ella creó y consolidó en el puntofijismo un aparato ideológico que concentraba diversos poderes institucionalizados: la educación privada (escuelas básicas, secundarias, universidades), la iglesia privada, los carteles de medios privados de comunicación para la venta de mercancía informativa, Fedecámaras, Consecomercio, etc.) y el ejército que en el puntofijismo se llegó a convertir en una fuerza mercenaria privada de ocupación territorial.
Desde los años cincuenta del siglo pasado ese aparato ideológico comenzó a construir su ghetto ideológico a través de programas televisados como el Show de Saume, Sábado Sensacional, el Show de Renny y las telenovelas. Mientras los primeros generalmente eran patrocinados por marcas de licores y cigarrillos que convertían a sus consumidores en una “clase social aparte” independientemente de que viviesen verdaderamente en condiciones de pobreza, las telenovelas generalmente eran patrocinadas por jabones de tocador y por detergentes para lavar la ropa cuyo target era, obviamente, la mujer que conduce la vida del hogar. Como diría Marx, se enfatizaba la creación de una falsa conciencia vía la alienación de hombres, mujeres y niños y niñas al mercado de mercancías culturales.
De aquella manera se comenzó a construir la dictadura del empresariado en la dimensión cultural de la vida social. Esa dictadura propició un frenesí exacerbado del consumo que no tenía límites. De manera coincidente se produjeron entre los años sesenta y setenta del siglo pasado el boom petrolero y la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez. Se trató así mismo, aprovechando la bonanza de dólares, de desarrollar el proyecto de sustitución de importaciones promovido por la CEPAL. Pero, para llevar adelante el programa de desarrollo industrial endógeno era necesaria una cantidad de mano de obra barata que la reducida población de Venezuela no podía suministrar. En consecuencia, se promovió de manera indiscriminada la inmigración de millones de ciudadanos y ciudadanas colombianos, supuestamente mejor preparados y educados que los y las nuestras; a pesar de los azares y la violencia de la guerra civil, los colombianos más educados y preparados se quedaron en Colombia en tanto que el sector de población cultural, educativa y económicamente menos favorecido de la costa atlántica colombiana, donde hoy se asientan las bandas paramiliares mas sanguinarias, inundó prácticamente el territorio venezolano afectando seriamente la raíz historico cultural de la sociedad venezolana.
Una población que a la par de ser menos favorecida, estaba maleada por la violencia de una guerra civil donde la vida del ser humano no tenía ningún valor, se insertó el micromundo que había creado la industria cultural prohijada por la oligarquía parasitaria venezolana. El deseo incontenible de poseer bienes de consumo, forma de sobreponerse a las penurias ancestrales a las cuales había sometido la oligarquía colonial cachaca a las poblaciones mulatas y negras de la costa colombiana, desató formas de violencia nunca antes vistas en la sociedad venezolana, donde un par de zapatos Nike pasaron a indicar el valor económico de una vida humana.
El consumismo, la violencia delictiva y la corrupción fueron la contribución de la industria cultural a la ruptura histórica del régimen puntofijista. La votación masiva original de los integrantes de la clase media por el proyecto liderado por el comandante Chávez estuvo motivada, en buena parte, por la idea del militar que vendría a poner orden, a eliminar físicamente a los delincuentes mediante una política de “plomo al hampa”. A mediados de la década de los años 90 del pasado siglo, la política del segundo régimen de Caldera de implantar un Código Procesal Penal auspiciado por el FMI, que aflojó las políticas represivas contra el hampa y permitió poner en libertad a gran número de delincuentes, suscitó una oleada de terror en las urbanizaciones de clase media del este y el sureste de Caracas y en la mayoría de las grandes ciudades del país. En nuestra calle, en aquellos años, el asesinato en su propia casa de un vecino, dueño de una empresa localizada en los valles del Tuy, al intentar defender arma en mano la integridad de su hogar y su familia, cohesionó a todo el vecindario en torno a un proyecto local de seguridad financiado por el colectivo.
La política revolucionaria contra la delincuencia se fundamentó en el concepto de que la delincuencia era consecuencia de la política de marginamiento social promovida por el capitalismo, lo cual es cierto, pero sin tomar en consideración las condiciones históricas y culturales, la situación de alienación ideológica de la población que había creado la industria cultural desde mediados del siglo pasado. La “cultura boba” seguía, entretanto, concentrada en organizar espectáculos recreativos y en financiar la cultura elitista que beneficiaba la hegemonía de la industria cultural imperial, la cual enriquecía cada vez más a la oligarquía parasitaria venezolana.
Sería muy largo hacer la historia de este proceso que nos ha llevado hasta la situación actual: el asesinato (nosotros seguimos creyendo hasta nuevas evidencias que es sicariato) de una joven y bella actriz de televisión y de su marido, hecho que ha revuelto las sucias aguas del charco de la industria cultural televisiva y puesto en evidencia la indefensión en que se encuentra el Estado venezolano ante la acentuación de los efectos perversos acumulados durante décadas de dictadura de esa industria cultural, factor principal de la aberración consumista que ha adoptado el pueblo venezolano, la cual legitima los fines de la actual guerra económica que mantiene la burguesía paasitaria contra la Revolución Bolivariana. Esta dolorosa coyuntura está siendo vivida con mayor o menor violencia por el resto de las naciones latinoamericanas sometidas igualmente a la industria cultural imperial, pero creemos que en Venezuela todavía el Estado está a tiempo para extirparla y replantear otras formas verdaderamente creativas, educativas y éticas para el disfrute del tiempo libre.
Finalmente, la Revolución Bolivariana parece darse cuenta cabal de la función política que juega la cultura en la vida de una sociedad. Los dueños de las televisoras ya se habían dado cuenta de ello desde hace décadas y actuaron en consecuencia para promover sus intereses personales. Hoy nos quedan pocas alternativas en el corto plazo: hacer efectiva la propiedad del Estado del espacio radioeléctrico y prohibir la transmisión de telenovelas, al menos en los horarios estelares. En nuestra limitada experiencia, los gobiernos de muchos países capitalistas, Francia entre ellos, ejercen un severo control sobre la industria cultural televisiva, reconociendo el efecto letal que tienen sus productos sobre la mente de los ciudadanos y ciudadanas ¿Algún medio de comunicación privado acusa al gobierno francés de enemigo de la libertad de expresión? En Venezuela la clase política, incluida buena parte de la bolivariana, trata a los empresarios de la industria cultural televisiva con algodones. ¿No ha sido suficiente esta mortífera ola de violencia que envuelve la sociedad venezolana para convencerlos del carácter criminal que anima a esos empresarios? ¡Allí anidan los huevos de la serpiente! Puede estar segura la clase política bolivariana que la mayoría de los venezolanos y venezolanas de bien apoyará la eliminación de las miasmas delictivas que produce esa cloaca abierta de la industria cultural televisiva venezolana.
A partir de 1960 se produjo un reparto de áreas de influencias entre lo que fue el INCIBA, luego el CONAC y finalmente el Ministerio de Cultura, y la industria cultural. Los primeros concentraron todos sus esfuerzos y su financiamiento en promover el arte como una forma elitista de cultura que producía mercancías artísticas (principalmente) para la oligarquía, apoyada con los presupuestos del Estado, lo cual reportó pingües ganancias a conocidas mafias familiares que integraban tanto la oligarquía parasitaria, como el creciente y poderoso cartel de la industria de la comunicación; esa especie de “cultura boba”, boba en tanto no posee ningún compromiso social, fue naturalizada también por la Revolución Bolivariana, no obstante que el Comandante Chávez, en una exposición que hiciese en la antigua sede del Ateneo de Caracas en los inicios de su gobierno, esbozó un interesante proyecto que delineaba el papel estratégico de la cultura como arma política.
Lamentablemente, los personajes que fungieron posteriormente como rectores de la política cultural hasta recientemente, continuaron con mucho brío el cultivo de la “cultura boba”, estructurando un funcionariado totalmente comprometido y leal con ese proyecto. Mientras la “cultura boba” deglutía inutilmente presupuestos millonarios que solamente beneficiaban a determinadas élites, burguesas o populares, que se dicen defensoras de la cultura venezolana, la industria cultural imperial promovida por la oligarquía parasitaria local desarrollaba un proyecto contracultural afianzado en el espectáculo y la telenovela, cuya finalidad ha sido y es inducir los valores éticos y estéticos del capitalismo salvaje en la mentalidad de los venezolanos y venezolanas, sean estos de clase media o popular.
El proyecto de la industria cultural es marginador. Como dice Britto García, el marginador (la oligarquía parasitaria) niega la diversidad de su propio entorno cultural mediante la creación de un ghetto ideológico donde se condiciona su inclusión exagerando las diferencias de éste con el marginado y la marginada que son –a su vez– convertidos en sinónimo de “… lo no humano: en el bárbaro, el infrahombre, el pagano, el hereje, el esclavo, el paria, el lumpen, el enfermo mental, el disidente…, escinde el universo en un núcleo conservador de bienpensantes conformistas… opuesto a un enemigo antihumano… sobre el cual se proyectan todas las formas del mal…” Estos marginados y marginadas, sometidos también a los valores ético-culturales que proyecta la industria cultural, “…entran y salen de cada situación grupal varias veces al día…”: cuando conviven con los camaradas piensan como chavistas y revolucionarios y cuando ingresan al ámbito doméstico son presas de las redes de valores perversos que teje la industria cultural (Luis Bitto García: el Imperio Contracultural, Del Rock a la Postmodernidad).
Para que pueda reproducirse y triunfar el proyecto político de la oligarquía parasitaria capitalista venezolana, para crear y mantener su discurso hegemónico, ella creó y consolidó en el puntofijismo un aparato ideológico que concentraba diversos poderes institucionalizados: la educación privada (escuelas básicas, secundarias, universidades), la iglesia privada, los carteles de medios privados de comunicación para la venta de mercancía informativa, Fedecámaras, Consecomercio, etc.) y el ejército que en el puntofijismo se llegó a convertir en una fuerza mercenaria privada de ocupación territorial.
Desde los años cincuenta del siglo pasado ese aparato ideológico comenzó a construir su ghetto ideológico a través de programas televisados como el Show de Saume, Sábado Sensacional, el Show de Renny y las telenovelas. Mientras los primeros generalmente eran patrocinados por marcas de licores y cigarrillos que convertían a sus consumidores en una “clase social aparte” independientemente de que viviesen verdaderamente en condiciones de pobreza, las telenovelas generalmente eran patrocinadas por jabones de tocador y por detergentes para lavar la ropa cuyo target era, obviamente, la mujer que conduce la vida del hogar. Como diría Marx, se enfatizaba la creación de una falsa conciencia vía la alienación de hombres, mujeres y niños y niñas al mercado de mercancías culturales.
De aquella manera se comenzó a construir la dictadura del empresariado en la dimensión cultural de la vida social. Esa dictadura propició un frenesí exacerbado del consumo que no tenía límites. De manera coincidente se produjeron entre los años sesenta y setenta del siglo pasado el boom petrolero y la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez. Se trató así mismo, aprovechando la bonanza de dólares, de desarrollar el proyecto de sustitución de importaciones promovido por la CEPAL. Pero, para llevar adelante el programa de desarrollo industrial endógeno era necesaria una cantidad de mano de obra barata que la reducida población de Venezuela no podía suministrar. En consecuencia, se promovió de manera indiscriminada la inmigración de millones de ciudadanos y ciudadanas colombianos, supuestamente mejor preparados y educados que los y las nuestras; a pesar de los azares y la violencia de la guerra civil, los colombianos más educados y preparados se quedaron en Colombia en tanto que el sector de población cultural, educativa y económicamente menos favorecido de la costa atlántica colombiana, donde hoy se asientan las bandas paramiliares mas sanguinarias, inundó prácticamente el territorio venezolano afectando seriamente la raíz historico cultural de la sociedad venezolana.
Una población que a la par de ser menos favorecida, estaba maleada por la violencia de una guerra civil donde la vida del ser humano no tenía ningún valor, se insertó el micromundo que había creado la industria cultural prohijada por la oligarquía parasitaria venezolana. El deseo incontenible de poseer bienes de consumo, forma de sobreponerse a las penurias ancestrales a las cuales había sometido la oligarquía colonial cachaca a las poblaciones mulatas y negras de la costa colombiana, desató formas de violencia nunca antes vistas en la sociedad venezolana, donde un par de zapatos Nike pasaron a indicar el valor económico de una vida humana.
El consumismo, la violencia delictiva y la corrupción fueron la contribución de la industria cultural a la ruptura histórica del régimen puntofijista. La votación masiva original de los integrantes de la clase media por el proyecto liderado por el comandante Chávez estuvo motivada, en buena parte, por la idea del militar que vendría a poner orden, a eliminar físicamente a los delincuentes mediante una política de “plomo al hampa”. A mediados de la década de los años 90 del pasado siglo, la política del segundo régimen de Caldera de implantar un Código Procesal Penal auspiciado por el FMI, que aflojó las políticas represivas contra el hampa y permitió poner en libertad a gran número de delincuentes, suscitó una oleada de terror en las urbanizaciones de clase media del este y el sureste de Caracas y en la mayoría de las grandes ciudades del país. En nuestra calle, en aquellos años, el asesinato en su propia casa de un vecino, dueño de una empresa localizada en los valles del Tuy, al intentar defender arma en mano la integridad de su hogar y su familia, cohesionó a todo el vecindario en torno a un proyecto local de seguridad financiado por el colectivo.
Sería muy largo hacer la historia de este proceso que nos ha llevado hasta la situación actual: el asesinato (nosotros seguimos creyendo hasta nuevas evidencias que es sicariato) de una joven y bella actriz de televisión y de su marido, hecho que ha revuelto las sucias aguas del charco de la industria cultural televisiva y puesto en evidencia la indefensión en que se encuentra el Estado venezolano ante la acentuación de los efectos perversos acumulados durante décadas de dictadura de esa industria cultural, factor principal de la aberración consumista que ha adoptado el pueblo venezolano, la cual legitima los fines de la actual guerra económica que mantiene la burguesía paasitaria contra la Revolución Bolivariana. Esta dolorosa coyuntura está siendo vivida con mayor o menor violencia por el resto de las naciones latinoamericanas sometidas igualmente a la industria cultural imperial, pero creemos que en Venezuela todavía el Estado está a tiempo para extirparla y replantear otras formas verdaderamente creativas, educativas y éticas para el disfrute del tiempo libre.
Finalmente, la Revolución Bolivariana parece darse cuenta cabal de la función política que juega la cultura en la vida de una sociedad. Los dueños de las televisoras ya se habían dado cuenta de ello desde hace décadas y actuaron en consecuencia para promover sus intereses personales. Hoy nos quedan pocas alternativas en el corto plazo: hacer efectiva la propiedad del Estado del espacio radioeléctrico y prohibir la transmisión de telenovelas, al menos en los horarios estelares. En nuestra limitada experiencia, los gobiernos de muchos países capitalistas, Francia entre ellos, ejercen un severo control sobre la industria cultural televisiva, reconociendo el efecto letal que tienen sus productos sobre la mente de los ciudadanos y ciudadanas ¿Algún medio de comunicación privado acusa al gobierno francés de enemigo de la libertad de expresión? En Venezuela la clase política, incluida buena parte de la bolivariana, trata a los empresarios de la industria cultural televisiva con algodones. ¿No ha sido suficiente esta mortífera ola de violencia que envuelve la sociedad venezolana para convencerlos del carácter criminal que anima a esos empresarios? ¡Allí anidan los huevos de la serpiente! Puede estar segura la clase política bolivariana que la mayoría de los venezolanos y venezolanas de bien apoyará la eliminación de las miasmas delictivas que produce esa cloaca abierta de la industria cultural televisiva venezolana.
domingo, 19 de enero de 2014
LUIS BRITTO GARCÍA, EL INTELECTUAL Y SU ÉPOCA
AIM
La selección de Luis Britto García como “el escritor homenajeado” de la novena Feria Internacional del Libro Venezuela 2012, es al mismo tiempo un reconocimiento a su valor intelectual como la confirmación de que estamos ante un personaje de época.
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Nacido en Caracas en 1940, doctorado en Derecho, profesor universitario, narrador de cuentos, relatos y novelas, dramaturgo, ensayista político, dibujante, humorista de oficio, columnista y conferencista. Luis Britto tiene el extraño rasgo de ser destacado en cada una de esas disciplinas.
Es de difícil cuantificar su obra escrita, por lo extensa, más aún por la variedad temática, por la policromía literaria de su tratamiento y por la combinación de recursos ficcionales con ensayísticos. Eso no es fácil.
Según el registro confeccionado por el departamento de publicaciones del Ministerio del Poder Popular para la Información, el homenajeado publicó 13 obras de narrativa. En ella destacan libros como Rajatabla, Abrapalabra, Los Fugitivos o Pirata.
Sin embargo, la versatilidad de Luis Britto permite recordar cuentos o narraciones suyas relacionadas con las más inesperadas circunstancias.
El año 2010, en el Centro Cultural de la Cooperación, en Buenos Aires, cuando terminó de conferenciar, una docente argentina que había vivido años de exilio en Caracas, le recordó con admiración el cuento “La bomba” leído por ella a mediados de la década de los 70, una breve narración experimental por la que desfilan militantes clandestinos, diputados corruptos y un muerto que no encuentra sepultura.
Luis Britto la miró, expandió sus ojos pequeños entre los anteojos, sonrió con modestia y le dijo con su voz suave de cura pueblerino bueno, “cierto, claro chica”, volvió a sonreír y continuó.
Aunque su ensayo más ponderado ya es un clásico en el tema, La máscara del poder: del Gendarme Necesario al Demócrata Necesario (y sus variaciones bibliográficas), su producción reflexiva reúne 30 libros y folletos de crítica social y cultural, análisis políticos, estudios históricos y del lenguaje.
América Nuestra: Integración y Revolución, por ejemplo, una publicación reciente, supera trabajos previos de compendio americanista, como La Nación americana, del argentino Jorge Abelardo Ramos; con una diferencia, Luis Britto cita fuentes verificables, Ramos plagiaba sin escrúpulos, como lo demostró su connacional Milcíades Peña, entre otros. Escribir, como cualquier acto humano noble, pierde su mérito si no se asienta en una ética.
Otro libro insoslayable de su obra, mezcla de ensayo, recensión y periodismo, pero en clave de humor agudo, es Venezuela: investigación de unos medios por encima de toda sospecha. Junto con el texto de R. H. Montoya y otros, invoca el je acusse, de Emile Zolá contra la hipocresía “democrática” en la Francia burguesa del amanecer del siglo XX.
Luis Britto García continúa por los caminos más impensados. De él se han escenificado 16 escritos de dramaturgia y 6 guiones para películas. Como humorista es inconmensurable, habría que clasificar sus conferencias, dibujos y escritos polémicos.
Parte de ello se puede apreciar en su blog personal y en las publicaciones de El Gallo Pelón, La Pava Macha o Coromotico o en sus sabrosas charlas, piezas epigramáticas balanceadas entre conocimiento y sátira.
Sus columnas en el diario Últimas Noticias son seguidas por decenas de miles cada semana. Algún ocioso creativo acuño el apelativo “Librito García” para referirse a su cuantiosa producción literaria.
El autor mereció más de 10 premios dentro y fuera del país. Ya era hora que tan vasta creación intelectual tuviera un reconocimiento más allá de lo individual y lo intelectual.
El poeta Ricardo Romero, conocedor de la bohemia caraqueña cuenta que Luis Britto el único de nuestros intelectuales de izquierda “que no sufrió la guillotina crítica de Argenis Rodríguez” en su columna viperina Escrito con odio. Casi toda una generación perdió su ilustrada cabeza, menos el autor de Abrapalabra.
El poeta Ricardo Romero, conocedor de la bohemia caraqueña cuenta que Luis Britto el único de nuestros intelectuales de izquierda “que no sufrió la guillotina crítica de Argenis Rodríguez” en su columna viperina Escrito con odio. Casi toda una generación perdió su ilustrada cabeza, menos el autor de Abrapalabra.
Es que Luis Britto García no padeció del síndrome de conversión ni de otras secuelas que dejaron tan mal parada a la mayoría de los excelentes creadores literarios y políticos sesentistas. Sin proponérselo, él se convirtió en la expresión más integral y compleja de aquella generación romántica, la penúltima del siglo.
Recuerdo que en Buenos Aires hicimos el año 2000 un ejercicio de ociosidad necesaria. Dibujamos en un papel dos columnas, como si se tratara de dos bodegueros sin power point: “los que se fueron” y “los que se quedaron”.
En una apuntamos a quienes no soportaron el cambio social porque no se parecía al modelo canónico que cargaban en el bolsillo, lo que hemos denominado “revoluciones de bolsillo”; en la otra columna, aquellos creadores intelectuales que acompañan este proceso sin veleidades personalistas, ni autoengaños palaciegos.
El resultado fue pavoroso. Él y una decena más resistieron sin ambigüedad los jugosos oropeles de la IV República, su Conac (con whisky y coñac), las lupanares asesorías parlamentarias y las bien pagadas columnas semanales.
Hoy es, y no encuentro una duda racional, el intelectual más completo que tiene Venezuela y uno de los más brillantes del continente. Pero claro, Luis Britto es un “escritor moral”, como reclamaba Tolstoi cuando hablaba de coherencia entre lo que se hace en la vida y lo que se escribe en el papel. Y eso, como se sabe, no gana rating en las cadenas comerciales ni en las agencias internacionales de información tarifadas.
Con la misma ética que cuestionó la era adeco-copeyana, es capaz de criticar las purulencias, heredadas y propias, del tipo de régimen conformado en el país desde 1999.
Con la misma ética que cuestionó la era adeco-copeyana, es capaz de criticar las purulencias, heredadas y propias, del tipo de régimen conformado en el país desde 1999.
Eso tiene costos. Pero en nuestro proceso político están atenuados, no constituyen un sistema de persecución. La “revolución bolivariana” se diferencia de todos los movimientos nacionalistas conocidos por la amplitud de su democracia social y la tolerancia hacia la crítica política e intelectual. A pesar de las desviaciones y errores conocidos que comprometen su destino.
Luis Britto no es un intelectual solitario. Pertenece a un proceso social que lo reclama como suyo por su valor literario e integridad, no por su cercanía al poder o a la fama, ambas cosas bien merecidas.
La suma de su trayectoria más la integridad de su conducta social y política, lo ubican en el lugar del intelectual de su época.
Modesto Emilio Guerrero es analista internacional, periodista y escritor venezolano.]
LOS DOMINGOS DE ELEAZAR DÍAZ RANGEL
Quienes leyeron el viernes en
El Mundo, Economía y Negocios la entrevista a Luis Britto García, tendrán que coincidir en que se trata del más brillante y vigoroso intelectual venezolano de la época. Basta saber lo que hace. “Estoy culminando un dibujo animado, puliendo un libro de relatos y otro sobre sir Walter Ralingh; otro sobre la etapa final de la piratería en el Caribe (¿Los piratas libertarios?),
el segundo tomo de El Pensamiento del Libertador, un libro en varios tomos sobre la cultura venezolana, un libro de relatos brevísimos y una novela acerca de la inteligencia artificial. Como verás, tengo en qué entretenerme”, le dijo a Pedro Antonuccio Sanó, que supongo le preguntó ¿y a qué hora come? Y como actividades menores, obvió su guión para la película sobre Cipriano Castro y sus artículos dominicales en Últimas Noticias. Y de paso considera a Rómulo Gallegos el símbolo de la literatura venezolana, conjuga su obra literaria con el compromiso político. ¿Hubo algún escritor venezolano en otra época con una actividad similar?
el segundo tomo de El Pensamiento del Libertador, un libro en varios tomos sobre la cultura venezolana, un libro de relatos brevísimos y una novela acerca de la inteligencia artificial. Como verás, tengo en qué entretenerme”, le dijo a Pedro Antonuccio Sanó, que supongo le preguntó ¿y a qué hora come? Y como actividades menores, obvió su guión para la película sobre Cipriano Castro y sus artículos dominicales en Últimas Noticias. Y de paso considera a Rómulo Gallegos el símbolo de la literatura venezolana, conjuga su obra literaria con el compromiso político. ¿Hubo algún escritor venezolano en otra época con una actividad similar?
(Eleazar Díaz Rangel, en ÚLTIMAS NOTICIAS, 17-1-2014)
¿TLC MERCOSUR-UNIÓN EUROPEA?
Tratado de
Libre Comercio en puertas
Caracas se
prepara como sede de la
XLVI Cumbre del Mercosur. En mi libro América Nuestra: Revolución e Integración (2007) alerté contra la posibilidad de un Tratado de Libre Comercio (TLC) Mercosur-
Unión Europea, pues dichos acuerdos usualmente benefician a los países
desarrollados en detrimento de los menos desarrollados. El plan parece estar en
vías de ejecución.
Mercosur y
Estados Unidos
Pues si la
materia de la integración desigual dentro del Mercosur es delicada, mucho más
lo es la posible integración asimétrica del Mercosur con bloques de mayor
potencia económica. Esta posibilidad no es descartable. Indicamos que la
creación del Alca estaba planeada “a partir de acuerdos regionales y
subregionales”, vale decir, no desdeñaba integrar de golpe las alianzas previas
construidas laboriosamente en la región. Ello involucraba como objetivo inmediato
y prioritario englobar a la
Comunidad Andina de Naciones y al Mercosur.
Tal
designio se frustró ante todo por la cuidadosa evaluación que de sus intereses
nacionales realizó Brasil, miembro determinante de esta alianza. La Federación de
Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp),
demostró que Brasil perdería 1.000 millones de dólares por año en su
comercio exterior, desde la fecha prevista para la implantación del ALCA. De
igual manera, la
Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) concluyó que el ALCA reporta más amenazas que
oportunidades para Brasil, ya que acarrearía
una pérdida de mercados dentro del hemisferio para 176 productos
exportados por sus empresas, esencialmente
en los sectores manufactureros (máquinas y equipos, autos, papel y
celulosa, y productos químicos), como consecuencia de la competencia de EEUU y
Canadá. Otro estudio redactado a
petición del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior por
investigadores de la
Universidad de Campiñas durante la gestión de Cardoso, llegó
a idéntica conclusión: tras examinar 18
cadenas productivas –los sectores que crean 53,1% de la producción industrial,
57% de las exportaciones y 68,4% de las importaciones totales del país- arribó
a la conclusión de que implantar el ALCA
aumentaría las importaciones brasileñas y reduciría las exportaciones hacia América
Latina, además de ahuyentar las inversiones extranjeras, promover la “desindustrialización y
desnacionalización” económica, e incrementar
el desempleo y la demanda de dólares (Moniz Bandeira 2003, 154). Una vez más, la integración entre
miembros desiguales acentuaría las desigualdades. Motivo por el cual, según
señala Moniz Bandeira:
En realidad, a Brasil no le
interesa participar de áreas de libre comercio con potencias mucho más
desarrolladas y poderosas que presentan ventajas estructurales, como EEUU,
cuyas empresas multinacionales y megaempresas son las más fuertes del mundo y a
favor de las cuales funcionaría el proceso de concentración de la riqueza. La
coincidencia produciría efectos destructivos en la industria brasileña,
especialmente en los sectores más sofisticados, como bienes de capital,
componentes electrónicos, química, electrónica de consumo, software y
computadoras, y tendería a desarticular su economía y retrotraerla a una
condición agrícola o agroindustrial productora de bienes industriales livianos
o tradicionales (Moniz Bandeira 2003,
154).
Sin
embargo, cabe señalar que Estados Unidos logró un acuerdo especial con el
Mercosur, llamado “The Rose Garden” o el “Cuatro más uno”, en virtud del cual
el primero accede a negociar con el Mercosur colectivamente y no con cada uno
de sus miembros, lo cual fortalece a la organización y evita que una presión
desmedida pueda forzar la voluntad de alguno de sus integrantes (Viking,
Walhalla 2003). Sin embargo, si recordamos las altas proporciones de
exportaciones e importaciones de Brasil
con Estados Unidos para 2005 (22,84% y 23,4% respectivamente), debemos aceptar
que la posibilidad de emplear el canal brasileño como vía de la entrada
irrestricta de las mercancías
estadounidenses en la región está
potencialmente abierta.
Penetración transnacional en el Mercosur
La penetración de los grandes
intereses transnacionales en el Mercosur no es una hipótesis, sino una
realidad. La consultora de negocios
argentino-brasileña DelloiteTouche/Simonsen afirma en 1994 que el verdadero ámbito de la alianza, “el
Mercosur de los negocios”, se reduce a una franja industrializada cercana a la costa que abarca
el Sur del Brasil desde Bello Horizonte, el Sur de Paraguay, Uruguay y el Norte
y Centro de Argentina; que abarca el 20% de la superficie total del bloque,
sólo comprende 14 de las 500 ciudades de éste, apenas 114 millones de sus
habitantes y no más de 579.000 millones
de su PBI. De más peso son las observaciones relativas a qué es lo que en
realidad se integra. El Secretario de Comercio de Canadá resume la situación
con la frase “El Mercosur es el negocio para 17 multinacionales”. Y en efecto,
Gilberto Dupas, coordinador del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Sao
Paulo, determina que el 60% del comercio entre los miembros de Mercosur, que
entre 1990 y 1998 aumentó de 4 mil a 20 mil millones de dólares, se debe a
compras dentro de cadenas industriales propiedad de multinacionales. Mientras
que el citado informe
DelloiteTouche/Simonsen afirma
que de 300 empresas que hicieron negocios entre las fronteras del bloque, 40%
eran multinacionales, 36% empresas nacionales grandes y 24% pequeña y mediana
industria; pero las llamadas empresas “nacionales grandes” son en realidad
parte orgánica de multinacionales o dependen de bancos internacionales
(Guerrero 2005, 25-27).
Desnacionalización de la economía del coloso
Y en efecto, durante el
gobierno de ocho años de Fernando
Enrique Cardoso se habría producido en Brasil, una desnacionalización de la
economía equiparable a la de otros países latinoamericanos bajo el
neoliberalismo. Durante ese período fueron privatizadas las más importantes
empresas estatales en energía eléctrica, vialidad, telecomunicaciones y
minería, tales como la Vale
do Río Doce, muchas veces por transnacionales que usaron para ello los créditos
del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). Este banco del
Estado subsidia generosamente con créditos a tasas reducidas a las empresas
automotrices, en su casi totalidad transnacionales, así como a corporaciones
quebradas, como la
Varig. Paralelamente , el capital extranjero adquirió gran
parte de las mayores empresas privadas brasileñas, como la cervecería Brahma. Así ,
para 1998 encontramos los siguiente porcentajes de control de las
transnacionales sobre la producción brasileña: servicios públicos, 14%,
telecomunicaciones 78%, alimentos 41%, automotriz 93%, computación 59%,
electrónica 34%, farmacéuticos 73%, higiene y limpieza 91%, mecánica 44%,
plásticos y caucho 58%. El gobierno de Lula no detuvo estos procesos: permitió
que el 46% de las acciones de Petrobras fueran subastadas en la Bolsa de Nueva York. (Bodas y Neto, Argenpress, 16-1-2006).
Trato nacional para transnacionales
Gran
parte de estas multinacionales gozan del “trato nacional” gracias a tratados
bilaterales de comercio, tratados de promoción y protección de las inversiones
y diversas normas internas, y la desregulación aduanera opera entonces,
esencialmente, como una facilidad para que grandes conglomerados
transnacionales distribuyan sus mercancías y recauden sus ganancias dentro de
una enorme zona exenta de aranceles y de normas restrictivas de la repatriación
de ganancias y capitales. Ello hace pertinente la advertencia de Domingo
Alberto Rangel en el sentido de que “Las transnacionales pueden realizar, ellas
sin el concurso de otro factor, la integración del continente si nosotros no
tuviéramos la lucidez y la determinación necesarias para emprender y coronar
esa obra” (Rangel, cit. en Estévez1998). Todo proyecto de integración ha
de ser evaluado en función de aquello que verdaderamente integra.
Mercosur y Unión Europea
Como correlato
de tal expansión de las inversiones desde fuera de la región, así como la Unión Europea avanza
por su parte negociaciones para llegar a un acuerdo de libre comercio con la Comunidad Andina
de Naciones, también las adelanta para concertar otro con el Mercosur, cuyo
primer objetivo consiste evidentemente en disputarle a Estados Unidos el
dominio de los mercados latinoamericanos. Agente clave de estas negociaciones
es el Mercosur-European Bussines Forum (MEBF), que urge a los gobiernos de la
región a profundizar los procesos de privatización, liberalización y
desregulación que tanto dañaron sus economías en la década de los noventa, y
los presenta bajo la etiqueta del “Acuerdo de la Asociación Interregional ”.
Para valorar el interés de la Unión Europea en el
Mercosur, se debe tener en cuenta que
aquélla es el actor económico primario en el área de éste, tiene la mayor proporción del comercio en él y es responsable por 43% de las
Inversiones Extranjeras Directas (FDI)
que fluyen al Mercosur (Torrelli, Corporate Europe Observatory & Transnational
Institute, REDES, agosto 2003).
En
estas negociaciones los intereses de las partes son transparentes. Mientras la Unión Europea se
propone competir con Estados Unidos por los mercados latinoamericanos y los del
Mercosur, éste planea acceder a los mercados de productos agrícolas europeos,
hasta el presente resguardados por una
red de tarifas y subsidios proteccionistas. No hay que olvidar sin embargo que,
según indicamos, fueron las transnacionales europeas las que en su gran mayoría
se aprovecharon de los procesos de liberalización económica en el Cono Sur para
adquirir compañías nacionales a precio vil, elevar indiscriminadamente las
tarifas, aprovecharse de exenciones tributarias y manipular a los políticos
mediante sobornos y colaboraciones para las campañas electorales.
Relaciones económicas asimétricas
El
patrón de las relaciones comerciales entre la Unión Europea y
Mercosur, comprensiblemente, privilegia la exportación por parte de la primera
de bienes elaborados de alta tecnología y por parte del segundo de productos
agrícolas y materias primas. El acuerdo entre ambos no avanza mediante consultas a la sociedad civil, sino
esencialmente a través de influencias políticas y presiones de las grandes
empresas, las cuales presentan al MEBF sus condiciones como una agenda
conjunta, siguiendo la práctica de coaliciones industriales inter regionales
tales como el Diálogo Comercial Trasatlántico (TABD) o el Foro de Negocios
Asia-Europa (AEBF).
Como en otras instancias, se utiliza
ampliamente la negociación bilateral para intentar concertar acuerdos sobre el
modelo del TLC, que van mucho más allá de los compromisos ya contraídos con la Organización Mundial
del Comercio durante la novena ronda de negociaciones, y que cubren un conjunto
de temas muy amplio, desde los productos industriales hasta la agricultura,
pasando por los derechos de propiedad intelectual, las políticas de
competencia, las inversiones, los servicios, la asistencia del Estado y la
resolución de conflictos mercantiles. Las negociaciones avanzan en un clima de
reserva, caracterizado por la poca transparencia, con los textos de los
proyectos de acuerdos bajo un régimen de secreto y confidencialidad. Así, los
miembros alemanes del MEBF tuvieron un papel decisivo en persuadir a los
políticos europeos para que dejaran de lado sus divergencias sobre la
protección a la agricultura y emprendieran negociaciones conjuntas. Prestaron
decisivo apoyo a esta campaña Jürgen
Strübe, antiguo copresidente de TAB y luego presidente de UNICE, junto con
Carlos Bulgheroni, de la
Corporación argentina Bridas y Roberto Texeira del Banco Sul America
de Brasil, quienes impulsaron a los gobiernos de Europa a conceder poderes a la Comisión Europea
para desarrollar negociaciones sobre el libre comercio con Mercosur, hasta que
en julio de 1999 la
Unión Europea accedió a sus principales demandas (Torrelli, Corporate Europe
Observatory & Transnational Institute, REDES agosto 2003).
La industria alemana y
el Mercosur
Pesados intereses impulsan el acuerdo. Las corporaciones alemanas,
tales como BASF, Volkswagen, Daimler Chrysler y Siemens son responsables del
10% de la producción industrial en Brasil y por las mayores exportaciones hacia
la región. La
poderosa Federación Industrial Alemana BDI, que ejerce una decisiva influencia
en la política y la economía de dicho país, ha sido determinante en el avance
de las negociaciones con Mercosur. Voceros de dicha Federación expresaron que
“fortalecer el Mercosur no es de interés sólo para los Estados miembros, sino
también una materia de preocupación determinante para la industria alemana en
América Latina. Las altas inversiones hechas por las compañías alemanas en los
cuatro Estados miembros durante la última década también han sido estimuladas
por los signos del surgimiento de un mercado común emergente (“EU-Mercosur Free
Trade Negotiations: the position of german industry”, febrero 2002).
Otras voces
lanzan un razonado alerta. Luiz Carlos Delben Leite, presidente de la Asociación Brasileña
de la Industria
de Máquinas y Herramientas, afirma ya desde enero de 2004 su preocupación por
un posible acuerdo comercial con la Unión Europea , “porque la industria alemana es
extremadamente eficiente en los segmentos de máquinas y herramientas,
equipamientos para la industria plástica y automatización industrial”. A lo
cual añade que “por medio de la simulación de tarifas de importación cero para
todos los productos, sin considerar las barreras no tarifarias, llego a la
conclusión de que Brasil tendría pérdidas por aproximadamente mil millones de
dólares cada año en su saldo comercial”
(Guerrero 2005, 45).
En el mismo sentido,
apunta Marcio Pouchmann que para el Mercosur, la mera estrategia de inserción
en el comercio internacional, sin
transformaciones creativas en la estructura productiva o mejoras en los
indicadores sociales, aumenta la
dependencia externa. Vale decir, “la busca de eficiencia, productividad y
calidad mediante el mayor grado de exposición del parque productivo a la
economía internacional no parece haber sido adecuada para promover
positivamente la rápida y sustentada retoma de las inversiones de largo plazo”,
en lugar de lo cual se aprecia “una desorganización intra-sectorial y la
formación de una economía de especialización, con serios problemas sociales”
(Pochmann 2003, 208).
La sana lógica
que considerara los efectos a largo plazo de tal situación debería hacer desaconsejable la futura integración plena de
Brasil y Argentina y por consiguiente del Mercosur a planes estadounidenses
como el Alca, o la absorción por la Unión Europea. El
interés nacional, motor invariable del gobierno de Brasil, debería orientar
su política externa hacia la convicción
de que la apertura irrestricta a las exportaciones de países altamente
desarrollados como Estados Unidos y Canadá o Alemania y de proveedores de mano
de obra barata como México barrería con su parque industrial a corto plazo. En
tal situación, Argentina perdería también
lo que conserva de sus industrias. Ambos países quedarían reducidos a la
exportación de materias primas y a la venta de fuerza de trabajo barata en las
maquilas. Pero hemos visto con frecuencia el interés transnacional sobreponerse
al nacional.
Difícil integración con la CAN y la UE
Venezuela se incorpora al Mercosur como
miembro pleno en proceso de adhesión a
partir del 9 de diciembre de 2005. Señalamos que este ingreso aporta al grupo
un poderoso elemento energético: en la Cumbre de Montevideo se conviene la formación de
un anillo energético para conectar a Argentina, Brasil, Chile, Perú, Paraguay,
Uruguay y Venezuela mediante una red continental de gasoductos, entre los
cuales tiene particular relevancia el que uniría Venezuela con Argentina
pasando por Brasil. En el curso de dicha
cumbre, asimismo, los presidentes de Venezuela y Brasil acordaron la “piedra
fundamental” de una refinería en Pernambuco el 16 de diciembre, la cual tendría
capacidad para procesar, 200.000 barriles de petróleo diarios y sería
construida en sociedad por las empresas PDVSA y Petrobras, con una
participación igual en el costo de 2,5 millardos de dólares. El ingreso de
Venezuela también comporta la adquisición por este país de 500 millones de
dólares de la deuda de Argentina, lo cual seguramente facilitó a ésta la
cancelación de su vencimiento de ese año de 1.500 millones de dólares con el
FMI.
Por
otra parte, planteaba problemas la
pertenencia de Venezuela a la CAN ,
cuyos países miembros están asociados al Mercosur con Acuerdos de
Complementación económica. Ello suscitaba el problema de optar entre la
aplicación de los sistemas arancelarios de ambas organizaciones. Mercosur
aplica una tarifa externa común de 35%, con numerosas excepciones y salvedades,
de las cuales sólo Argentina presenta 2.500. La Comunidad Andina
de Naciones aplica aranceles externos que oscilan entre 5% y 20%. El embajador
Carlos Amorín, director de integración y Mercosur de la Cancillería de
Uruguay, señaló que el ingreso de Venezuela impone la necesidad de adoptar una
interpretación del artículo 20 del Tratado de Asunción, a cuyo efecto los
cuatro ministros de Relaciones Exteriores “aprobaron una reglamentación, más o
menos, poniendo etapas temporales y en parte poniendo requisitos obviamente
necesarios que deben realizarse o incluso qué instrumento jurídico debe adoptar
Venezuela” (Montevideo/AFP-AP: “Cumbre en Montevideo acordó ingreso de
Venezuela al Mercosur”; El Nacional, A-22, 9-12-2005). Problemas más
graves plantea la adhesión de países de la CAN a Tratados de Libre Comercio con Estados
Unidos o a acuerdos de tal índole con la Unión Europea.
Según vimos, el presidente Hugo Chávez Frías equiparó la
primera de dichas situaciones a un final de la Comunidad Andina
de Naciones, y finalmente retiró a Venezuela del organismo andino. Iguales
problemas suscita la suscripción a finales de 2007 de un tratado de libre
comercio entre Mercosur e Israel, país estrechamente vinculado a Estados
Unidos.
Gran parte de estas multinacionales
gozan del “trato nacional” gracias a tratados bilaterales de comercio, tratados
de promoción y protección de las inversiones y diversas normas internas, y la
desregulación aduanera opera entonces, esencialmente, como una facilidad para
que grandes conglomerados transnacionales distribuyan sus mercancías y recauden
sus ganancias dentro de una enorme zona exenta de aranceles y de normas
restrictivas de la repatriación de ganancias y capitales. Ello hace pertinente
la advertencia de Domingo Alberto Rangel en el sentido de que “Las
transnacionales pueden realizar, ellas sin el concurso de otro factor, la
integración del continente si nosotros no tuviéramos la lucidez y la
determinación necesarias para emprender y coronar esa obra” (Rangel, cit. en
Estévez1998). Todo proyecto de integración ha de ser evaluado en función
de aquello que verdaderamente integra.
En tal sentido, cabe manifestar nuestro
acuerdo con las conclusiones de Jorge Marchini, quien ante la posibilidad de un
Tratado de Libre Comercio Mercosur-Unión Europea afirma:
En forma
engañosa suele afirmarse que se trataría sólo de una negociación comercial. No
es así, La mayor parte de los temas en discusión son de carácter estructural y
comprometen el conjunto de la economía en aspectos críticos tales como:
servicios, patentes, propiedad intelectual, compras públicas, inversiones y
competencia. La eventual
provisión del tratamiento de “nación más favorecida” a los países de la UE , aun si se incluyeran salvaguardas de excepción,
vulneraría los muy proclamados objetivos de defender y priorizar el
fortalecimiento de empresas regionales y la diversificación de matrices
productivas . Aun si continuaran los discursos industrialistas, se inhibirían
para los países del MERCOSUR estrategias y políticas públicas elementales de
desarrollo ecoómico, utilizadas históricamente también por los países europeos,
como ser: la sustitución de importaciones, priorizar el compre nacional,
brindar créditos diferenciales para el desarrollo de regiones o sectores
nacionales más desfavorecidos. El futuro de nuestros países puede ser
completamente comprometido por una mala negociación Negociaciones por un acuerdo Mercosur-Unión Europea (Jorge
Marchini - www.aporrea.org
16/01/14 - www.aporrea.org/internacionales/a180164.html)
16/01/14 - www.aporrea.org/internacionales/a180164.html)
En conclusión, tan desastrosa para el Mercosur como
una integración al Alca, sería la absorción por la Unión Europea.
Ojala el interés transnacional no vuelva a sobreponerse al
nacional y el continental.
FUENTES:
Bodas, José y
Neto, César: “Las transnacionales y el Mercosur”; Argenpress, 16-1-2006.
Britto
García, Luis: América Nuestra:
Integración y Revolución.
Caracas, Casa de Nuestra América José Martí, 2007. Premio de Literatura del
Ministerio del Poder Popular para la
Cultura , 2009. Caracas, Fondo Cultural del Alba, 2009.
Estévez, Edna: Globalización,
transnacionales e integración; Vadell Hermanos Editores, Caracas, 1998.
Guerrero, Modesto Emilio: El Mercosur:
origen, evolución, perspectiva; Vadell Hermanos Editores, Caracas, 2005
Marchini, Jorge: “Negociaciones por un acuerdo Mercosur-Unión Europea”
- www.aporrea.org
16/01/14 - www.aporrea.org/internacionales/a180164.html
16/01/14 - www.aporrea.org/internacionales/a180164.html
Moniz Bandeira, Luiz
Alberto: “Brasil, Estados Unidos y los procesos de integración regional”, Nueva
Sociedad, Caracas, julio-agosto
2003.
Pochmann,
Marcio: “Efeitos de internacionalizacao do capital no mundo do trabalho no
Brasil”, en NAFTA y Mercosur: procesos de apertura económica y trabajo;
CLACSO, Buenos Aires, 2003.
Torrelli, Corporate Europe
Observatory & Transnational Institute, REDES, agosto 2003
Viking, Walhalla “EU-Mercosur Free Trade
Negotiations: the position of german industry”, febrero 2002., Nueva
Delhi, 2003.
“EU-Mercosur Free Trade
Negotiations: the position of german industry”, febrero 2002.
TEXTO/FOTO: LUIS BRITTO (Jardín Botánico en Río de Janeiro)
CONSULTE TAMBIÉN:
http://luisbrittogarcia.blogspot.com
DESCARGUE LOS LIBROS DE LUIS BRITTO EN INTERNET:
Rajatabla: www.monteavila.gob.ve
Dictadura Mediática en Venezuela: www.minci.gob.ve
La invasión paramilitar: Operación Daktari: www.minci.gob.ve
Socialismo del Tercer Milenio: http://www.monteavila.gob.ve/mae/pdf/socialismo-tercer-milenio.pdf
El Imperio Contracultural: del Rock a la Postmodernidad :
El
pensamiento del Libertador: Economía y Sociedad:
http://blog.chavez.org.ve/temas/libros/pensamiento-libertador/
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