sábado, 6 de diciembre de 2014

CAMBIA EL EJE DEL MUNDO





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A mediados del siglo XVIII se burlaba Voltaire en su Diccionario Filosófico de la ufana ignorancia de los occidentales que confundían la Historia Universal con la de una docena de tribus en Oriente y otra docena de reinos en Europa. Este espejismo eurocéntrico se ha vuelto cada vez más insostenible. A principios de octubre de 2014 cambió de posición el eje del mundo. El Fondo Monetario Internacional reconoció que la República Popular China es la primera economía del mundo,  con un PIB de 17,6 billones de dólares, que supera los  17,4 billones del de Estados Unidos. Se preveía que esto sucedería hacia el año 2020; la poderosa economía comunista se ha adelantado seis años, y el FMI calcula que para  2019,  el PIB chino será de US$26,9 billones y el de EE.UU., de US$22,1 billones (http://www.estrategiaynegocios.net/lasclavesdeldia/756104-330/china-supera-a-eeuu-y-ya-es-primera-econom%C3%ADa-mundial). Tengamos en cuenta que para los anglosajones un billón es un millón de millones.
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Michael Snyder destaca otros aspectos de esta rápida ascensión. En la década pasada la economía china creció siete veces más que la de Estados Unidos, mientras que el PIB de éstos disminuyó en forma constante. El déficit comercial estadounidense con China es 27 veces mayor que en 1990. China detenta las mayores reservas de divisas del mundo (Russia Today, 19-11-2014). Añadimos nosotros que posee más de un tercio de la Deuda Exterior de EEUU, la cual sobrepasa el 107% del PIB de dicho país, mientras que la del país asiático se sitúa en un modesto 4,11% de su PIB.
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No es sólo  el indetenible crecimiento de China el factor que coloca el nuevo eje del mundo en el Pacífico. Los tres más ricos países emergentes del BRICS, Rusia, India y China, están situados en Asia. En dicho continente habita cerca del 60% de la humanidad. Tras el paso de Estados Unidos a segunda economía del mundo, Japón es ahora la tercera,  a pesar de su crisis económica y de su deuda de más de 200% del PIB. Las dos Coreas son potencias industriales.  La Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) incluye una decena de países con un PIB conjunto de 1.173.000 millones de dólares. Estos países no sólo exportan maquinarias o bienes de consumo inmediato: llevan milenios creando complejas, ricas y profundas culturas que no podemos seguir ignorando como postdatas o notas al pie de página de la estética o el pensamiento universal.
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¿Cómo ha sucedido esta mutación? Para los que llegaron tarde al estudio de la Historia, aportamos algunos indicios. En África y en Asia surgieron las primeras grandes civilizaciones del planeta. Todas estaban basadas en el cultivo de cereales, lo cual requería inmensas obras para la administración de las aguas, lo cual exigía complejos. unificados y jerarquizados sistemas sociales, que a su vez desarrollaron prodigiosas culturas milenarias. Eran sociedades estables, que en líneas generales no destruyeron la naturaleza que los sustentaba ni subsistieron a costa del latrocinio sistemático sobre otros pueblos.  Desde el siglo XVI, algunos países europeos saquearon América, y con el botín crearon ejércitos permanentes, unificaron sus Estados, arrancaron el modo de producción capitalista y se lanzaron al pillaje del resto del mundo. Con esta arremetida desestabilizaron los antiguos sistemas económicos y políticos del Asia, desde India hasta China, desde Vietnam a Corea, desde Malasia a Japón, intentando convertirlos en colonias o semicolonias. Los países agredidos respondieron con enérgicos esfuerzos de modernización de signo nacionalista y unificador, y en muchos casos, socialistas. Así, la República Popular China, que se establece en 1949 tras prolongada guerra de liberación, salta en apenas 65 años de la dependencia colonial a primera potencia económica del mundo. Mientras tanto, Estados Unidos centra su política de Guerra Fría contra la Unión Soviética, y las economías de ambos países quiebran extenuadas por el gasto armamentista. ¿Qué maravillas hubiera logrado el mundo de no abismar su excedente económico en el pozo sin fondo del gasto bélico?
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Evidentemente, América Latina y el Caribe serán afectados por este cambio trascendente, que marca el fin de todo proyecto de diplomacia unipolar y amplía el camino a la multipolaridad y las relaciones Sur-Sur. México, Guatemala, Honduras, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú y Chile tienen costas en el Pacífico: los restantes países latinoamericanos y caribeños acceden a él a través del Cabo de Hornos, del Cabo de Buena Esperanza, del Canal de Panamá y del nuevo Canal interoceánico que se abre en Nicaragua, justamente bajo la promoción de China. Ninguna potencia dispone del poder para cerrar o clausurar estas múltiples vías.  América Latina tiene todos los elementos para participar ventajosamente en la nueva economía mundo.
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Medio milenio de subordinación colonial o semicolonial determinan que las potencialidades de exportación de América Latina y el Caribe se refieran esencialmente a bienes con escaso valor agregado, salvo en el caso de economías desarrolladas como la de Brasil, Argentina o México. En otro sitio señalamos que la región acumula las mayores reservas de recursos naturales del mundo. En América del Sur hay un 26% del agua potable total del planeta  para un 6% de su población. La región alberga cerca del 80% de la biodiversidad.  Venezuela, Ecuador, Bolivia y México disponen de las mayores reservas de combustible fósil del planeta. Brasil es el primer productor mundial de hierro, y cuadruplica la producción de Estados Unidos; Chile es el primer productor mundial de cobre (Luis Britto García: América Nuestra: Integración y Revolución. Caracas, Fondo Cultural del Alba, 2009). Margaret Ziegler y Ginya Truit Nakata inventarían los potenciales agrícolas y pecuarios de la región en un libro de título revelador: La próxima despensa global: Cómo América Latina puede alimentar al mundo: Un llamado a la acción para afrontar desafíos y generar soluciones (Banco interamericano de Desarrollo BID, Abril 2014). Pero antes de alimentar al mundo, debe América Latina y el Caribe resolver la desnutrición de sus propios habitantes mediante enérgicas reformas agrarias orientadas al consumo interno y revertir el acaparamiento de sus mejores tierras y la destrucción de sus bosques tropicales por las transnacionales de la alimentación.
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¿En qué condiciones debe participar América Latina y el Caribe en estas crecientes e intensas relaciones con el Pacífico? Así como nos libramos del ALCA, debemos evitar atarnos con Tratados de Libre Comercio que nos impidan defender nuestra ecología y proteger nuestra agricultura e industrias. Nuestras economías deben privilegiar la diversidad y el autoabastecimiento por encima de la monoproducción exportadora que fomenta la dependencia. Por ningún concepto debemos reincidir en la suscripción de nuevos “Tratados contra la doble tributación”, que confieren inmunidad tributaria a las transnacionales que obtienen ganancias en nuestros territorios para que  paguen sus impuestos en sus países de origen. No debemos suscribir Tratados de Promoción y Protección de Inversiones que confieran mayores ventajas al capital foráneo que al nacional, le permitan contratar la no modificación de regímenes fiscales y sometan las controversias sobre contratos de interés públicos a cortes u órganos arbitrales internacionales. No debemos permitir la creación de Zonas Francas donde se suspenda la aplicación de las leyes  que protegen a los trabajadores y a las economías nacionales. No debemos caer en la tentación de contraer deuda pública en condiciones aparentemente ventajosas que pudieran ser variadas a voluntad del acreedor. En resumen, no debemos repetir las situaciones desastrosas que nos impusieron las hegemonías estadounidense y europea. Para tiempos nuevos, condiciones nuevas. Estamos en el umbral de un nuevo milenio, y debemos asegurar que desde sus primeras décadas esté signado por la paz y la justicia.
(TEXTO/FOTO: LUIS BRITTO)

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sábado, 29 de noviembre de 2014

EL MONOPOLIO COLONIAL DEL PENSAMIENTO



El monopolio del idioma
España impone en América su pensamiento asegurando el monopolio del idioma y de la religión mediante dos decisiones de Estado. La primera establece un único idioma legítimo, el castellano según la gramática de Nebrija, cuyo autor la ofrece  a los reyes Católicos  como  instrumento para el mejor manejo de las tierras conquistadas pues “La lengua siempre ha sido compañera del Imperio”. En España se hablan más de media docena de idiomas: en la América ibérica, sólo castellano.
El monopolio de la Fe
La segunda decisión impone la religión católica. El tratado de Tordesillas  asigna a España generosa porción del Nuevo Mundo, a condición de asegurar la conversión de sus habitantes. La España de la época acaba de expulsar árabes y hebreos, considera la uniformidad religiosa precondición de la dominación política, y la tolerancia le resulta impensable. El cristianismo que se trasplanta a América es el unificado por el Concilio de Trento, purgado  de reformas y cismas históricos y doblemente filtrado por el cuido con el cual la Iglesia elige sus predicadores y por la precaución con la cual el Estado los selecciona en virtud de su derecho de Patronato y los vigila con el Santo Oficio.

El monopolio de la Iglesia
El aparato cultural que tendrá tarea decisiva en los procesos de aculturación de América es la Iglesia. El conquistador aniquila y reduce la resistencia, pero la obediencia productiva del indígena y del esclavo traído del Africa sólo estará segura en la medida en que entienda las instrucciones del dominador y comparta las creencias y valores de éste. Pero la Corona subordina de una vez a la Iglesia con el régimen del Patronato.

El  monopolio de la Educación
Corona e Iglesia regulan con mayor rigor todavía el ingreso de la lectura. Sólo pueden entrar  libros no vetados en el Índice. Se prohíben la lectura y la escritura de obras de ficción. La primera imprenta se instala en ciudad de México en 1539. Si la Gramática de Nebrija es instrumento de Imperio, la administración de las letras es monopolio del poder. Religiosos, barberos y preceptores individuales las dosifican en principio para la casta dominante de los blancos. La enseñanza de profesiones liberales depende de la Universidad  desde que en 1538 se funda la de Santo Domingo,  primera o “primada” de 32 que el sistema colonial instituirá en América Latina, de las cuales la última será la de León de Nicaragua, decretada en 1812. Como la de Caracas, creada en 1721 a partir de un colegio religioso, en su mayoría son reales y pontificias, vale decir, bajo  doble tutela de la Corona y la religión. Son  medievalizantes, teologizantes, aristotélicas, tomísticas, con trivium. quadrivium, lección magistral en latín y acceso discriminatorio reservado a los varones “notoriamente blancos”,
La ruptura de los monopolios
Una minoría de apenas  1,3% de blancos peninsulares nacidos en España, difícilmente podía hacer valer privilegios exclusivos contra el resto de la población. Esta tarea se le haría asimismo difícil al 20,3% de los blancos criollos, nacidos en Venezuela, que intentaron limitar la Independencia a un simple corte de subordinación política con España, apropiándose de los privilegios exclusivos y excluyentes de los peninsulares. La contienda inevitablemente abriría el paso a la participación política y  militar, del 79,7 % de la población, integrado por las “castas viles” de pardos, negros e indios, que buscarían conquistar derechos sociales, económicos y políticos largamente postergados militando primero en las filas de la Corona y luego en las patriotas. Su abrumadora mayoría determinaría la caída de la Primera y la Segunda República, y finalmente el triunfo de la Independencia cuando ésta supo atraerlos a sus filas. Sabemos así cómo se mantiene el monopolio del pensamiento, prohibiéndoselo a todos menos a los ricos, y cómo inevitablemente se rompe.
(TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO)


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sábado, 22 de noviembre de 2014

DIEZ AÑOS DEL ALBA


(CONFERENCIA MAGISTRAL EN LA CELEBRACIÓN DE LOS DIEZ AÑOS DEL ALBA EN LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ)
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Durante nuestras guerras de independencia todos los próceres formularon proyectos de unidad latinoamericana y caribeña, pero durante los doscientos años consecutivos  todas las iniciativas de integración fueron manejadas por nuestros adversarios. Resumamos una larga historia. En 1826 se van disipando  los dos proyectos claves del Libertador: el Congreso Anfictiónico de Panamá, y el plan de liberación de las Grandes Antillas del Caribe. Hay una vital conexión entre ambos. Bolívar prevé desde mucho antes el trazado de un canal de Panamá, donde, en su concepto “bien podría situarse la capital del mundo”. Ese canal habría colocado la llave de la conexión entre los océanos Pacífico y Atlántico, primero, en manos de la Gran Colombia; en definitiva, en poder de la confederación americana que se forjara precisamente en Panamá. El dominio de ese prodigioso paso de comunicación entre las dos mitades del mundo requería un Caribe independiente, una Cuba, un Puerto Rico, un Santo Domingo, un Haití, unas Antillas menores libres, que no sirvieran de instrumento a la Santa Alianza ni a ninguna otra potencia para bloquear la comunicación entre mundos.
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Contra este proyecto latinoamericanista y caribeño opone Estados Unidos desde ese entonces la doctrina del Destino Manifiesto: Cuba y las Antillas deben caer como por gravitación en poder de la potencia norteña. Para ello, la Guerra de Independencia de Cuba ha de ser intervenida en 1898 para colocar a la isla bajo el protectorado de la Enmienda Platt, y a Puerto Rico en la condición de Estado Libre Asociado, vale decir, colonia; y otra intervención estadounidense favorece en 1903 la independencia de Panamá. Poco antes, en 1890, comienza  Estados Unidos el proceso de creación de la Unión Panamericana, una organización para mantener bajo su hegemonía a  los países latinoamericanos y caribeños  cuya sede, significativamente, es instalada en Washington en 1905, y cuyo edificio, más significativamente todavía, es ocupado por la Organización de Estados Americanos desde su creación en 1948. Las Conferencias Interamericanas sirven desde entonces para legitimar las intervenciones estadounidenses, como la que se lanza contra Guatemala en 1954. A partir de allí,  casi todas las organizaciones de integración latinoamericanas están bajo la influencia y el financiamiento, cuando no la directa autoridad estadounidense. Así transcurren dos siglos. Apenas  en 1991 el Mercosur, constituido actualmente por Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Bolivia y Ecuador, plantea algún desafío a la hegemonía económica de la potencia norteña.

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El presidente Hugo Chávez Frías propuso  en la III Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe, realizada en Margarita en 2001, los principios rectores de una integración de América Latina y el Caribe fundamentada en la justicia y la solidaridad entre los pueblos, con el auspicioso nombre de ALBA o Alternativa Bolivariana para las Américas. Según expresó el mandatario venezolano, "Es hora de repensar y reinventar los debilitados y agonizantes procesos de integración subregional y regional, cuya crisis es la más clara manifestación de la carencia de un proyecto político compartido. Afortunadamente, en América Latina y el Caribe sopla viento a favor para lanzar el ALBA como un nuevo esquema integrador que no se limita al mero hecho comercial sino que sobre nuestras bases históricas y culturales comunes, apunta su mirada hacia la integración política, social, cultural, científica, tecnológica y física" (Colussi, Marcelo: “ALBA: Una alternativa real para Latinoamérica: de la integración neoliberal a la integración popular y solidaria”; Rebelión, 30-3-2005).
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El primer paso del ALBA se concreta tres años más tarde con la suscripción de una “Declaración sobre el Alba” y de un “Acuerdo entre el presidente de la República Bolivariana de Venezuela y el presidente del Consejo de Estado de Cuba para la aplicación de la Alternativa Bolivariana para las Américas” en La Habana el 14 de diciembre de 2004. Hace una década, dos hombres se reúnen para asumir los planes de integración latinoamericana y caribeña de nuestros próceres bajo “un proyecto político compartido”. Son los mandatarios, significativamente, del primero y del último de nuestros países en obtener su Independencia. De la colaboración entre Fidel Castro Ruz  y Hugo Chávez Frías surge la Alternativa Bolivariana para Nuestra América, hoy Alianza Bolivariana de los pueblos de  América. En ese entonces podría parecer un desafío desesperado, como el de los patriotas que enfrentaron al que había sido el más grande imperio del mundo. Por lo pronto, el ALBA es un amanecer de la esperanza. Bajo su inspiración, es derrotado en 2005 el ALCA, el Área de Libre Comercio para las Américas, que pretendía reservar para Estado Unidos el tráfico con la Cuarta Parte del Mundo. Es la más grande derrota diplomática de la Gran Potencia del Norte, pero no la última.   
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De inmediato, el ALBA parece constituirse en preámbulo de organismos de integración tales como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, (CELAC) constituida en 2010 con todos los países americanos, a excepción de Canadá y Estados Unidos; una Comunidad de 33 países latinoamericanos y del Caribe, con 540 millones de personas sobre 20 millones de kilómetros cuadrados; una unión regional que posee los mayores recursos naturales del mundo y en su conjunto podría ser considerada como la tercera economía del mundo. También el ALBA es prólogo de la Unión de Naciones del Sur, Unasur, constituida en 2011 con 14 países de América del Sur,  El sueño de Bolívar de una América Latina y el Caribe integrados está en vías de cumplimiento.
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Parecería el ALBA sobrepasada por estas uniones colosales a las cuales ha servido de prólogo. Examinemos algunas cifras para contemplar la situación en perspectiva. ALBA es una unión de 9 países, con dos más en proceso de incorporación; casi la tercera parte de los 33 que integran la extensa CELAC. Su territorio cubre en total 2.513.337 kilómetros cuadrados poco más de un décimo de los 22.222.000 que abarcan toda América Latina y el Caribe. Actualmente, la población de la Alianza Bolivariana es de 69.513.221 habitantes; bastante más de la décima parte de los 605.353.428 que pueblan el total de Nuestra América.

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  Estas cifras encierran una muestra significativa de la caribeñidad y la latinoamericanidad. En los países de la región distinguió Darcy Ribeiro entre sociedades testimonio, con significativos grupos de la población ligados a los idiomas y los usos precolombinos; sociedades trasplantadas, en las cuales una mayoría descendiente de inmigrantes europeos intenta mimetizar la cultura del Viejo Mundo, y sociedades nuevas, en las cuales el mestizaje étnico y cultural infunde una poderosa dinámica abierta al cambio, a la renovación y por momentos a las revoluciones. En el ALBA hay por lo menos dos sociedades testimonio, Ecuador y Bolivia, con significativos porcentajes de población indígena que conservan sus culturas y formas de vida. El resto, incluidas Cuba, Nicaragua, Venezuela y las naciones caribeñas, son sociedades nuevas, con dinámicos procesos de mestizaje y transformación social. No es raro que por lo menos en cuatro de ellas avancen procesos revolucionarios que han cambiado, no sólo los órdenes internos, sino las orientaciones de la política de la región.
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Igualmente significativa es la geografía de la Alianza. El ALBA incluye por lo menos tres países andinos, Venezuela, Ecuador y Bolivia, con participación en los problemas y oportunidades que plantea la región cordillerana, alguna vez unida bajo la Comunidad Andina de Naciones, hoy desbaratada por los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos. Esos tres países son asimismo amazónicos, con extensos territorios, recursos e intereses en la Amazonia, que acumula parte significativa del bosque tropical, la biodiversidad y los recursos hídricos del planeta. Tres de ellos, Venezuela, Ecuador y Bolivia, poseen el potencial nada despreciable de significativos recursos de energía fósil, gerenciados por empresas de propiedad nacional; Venezuela dispone de las mayores reservas del planeta. Dos países, Ecuador y Nicaragua, pertenecen a la vertiente del Pacífico, nuevo eje de la economía mundial, y otro de ellos, Bolivia, mantiene una justiciera reclamación por la recuperación de la salida a dicho Océano. Nicaragua ostenta una privilegiada situación, con costas en el Atlántico y el Caribe: es la sede prevista para un segundo canal interoceánico, cuya importancia estratégica y económica sería equiparable al de Panamá, y rompería el virtual dominio sobre el paso entre océanos hasta el presente ejercido en forma directa o indirecta por Estados Unidos. Honduras, miembro del ALBA entre 2008 y 2009, también presenta salidas a ambos océanos. Los restantes países del ALBA son caribeños. Sus votos han sido decisivos en varias conflictivas discusiones en los organismos internacionales. Sus puertos pueden ser enormes emporios cuando el segundo canal interoceánico amplíe y potencie el tráfico marítimo con el Pacífico y con las economías dominantes del mundo, ahora con costas en él.
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Esto replantea el gran proyecto geopolítico de Bolívar. Un nuevo paso entre  océanos, al servicio de países progresistas y productores de energía fósil situados estratégicamente entre ambos cuerpos de agua constituye un bloque de poder de decisiva  influencia en la nueva configuración del mundo. En estos diez años, prestando oídos a repetidos llamamientos de Hugo Chávez Frías y de los restantes mandatarios de la unión, el ALBA ha integrado casi un país por año. Sus relaciones con las grandes organizaciones regionales, Mercosur, la Celac, Unasur, son más que cordiales. El ALBA es en la actualidad factor decisivo en las relaciones del hemisferio.
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Si son innegables los poderes económicos y estratégicos del ALBA, no es menos significativa su proyección política y cultural. Por lo menos en cuatro de sus países, Cuba, Bolivia, Ecuador y Venezuela, avanzan procesos revolucionarios que han abierto perspectivas para la autonomía y la independencia de Nuestra América. En otro de sus países, Honduras, el avance de un proceso progresista fue interrumpido en 2009 por un brutal golpe de Estado manejado desde la base estadounidense de Palmasola. El ALBA es el patente ejemplo de que se puede promover exitosamente proyectos revolucionarios en democracia, con impresionantes avances en el campo económico y social, y rompiendo el bloqueo que el imperialismo usualmente impone a tales proyectos.

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Puesto que hay una simetría entre los proyectos socialistas comprendidos en el ALBA y la política exterior que éstos proponen en su Alianza. Largo sería detallar sus propósitos, principios y logros. Reiteremos apenas algunos puntos básicos.
Para alcanzar sus objetivos, el Alba se guía por los siguientes principios y bases cardinales:
1.- El comercio y la inversión no deben ser fines en sí mismos, sino instrumentos para alcanzar un desarrollo justo y sustentable, pues la verdadera integración latinoamericana y caribeña no puede ser hija ciega del mercado, ni tampoco una simple estrategia para ampliar los mercados externos o estimular el comercio. Para lograrlo, se requiere  una efectiva participación del Estado como regulador y coordinador de la actividad económica

2.- Trato especial y diferenciado, que tenga en cuenta el nivel de desarrollo de los diversos países y la dimensión de sus economías, y que garantice el acceso de todas las naciones que participen en los beneficios que se deriven del proceso de integración.

3.-La complementariedad económica y la cooperación entre los países participantes y no la competencia entre países y producciones, de tal modo que se promueva una especialización productiva, eficiente y competitiva que sea compatible con el desarrollo económico equilibrado de cada país, con las estrategias de lucha contra la pobreza y con la preservación de la identidad cultural de los pueblos

4.- Cooperación y solidaridad que se exprese en planes especiales para los países menos desarrollados en la región, que incluya un Plan Continental contra el Analfabetismo, utilizando modernas tecnologías que ya fueron probadas en Venezuela; un plan latinoamericano de tratamiento gratuito de salud a ciudadanos que carecen de tales servicios y un plan de becas de carácter regional en las áreas de mayor interés para el desarrollo económico y social.

5.- Creación del Fondo de Emergencia Social, propuesto por el Presidente Hugo Chávez en la Cumbre de los Países Sudamericanos, celebrada recientemente en Ayacucho.

6.- Desarrollo integrador de las comunicaciones y el transporte entre los países latinoamericanos y caribeños, que incluya planes conjuntos de carreteras, ferrocarriles, líneas marítimas y aéreas, telecomunicaciones y otras.

7.- Acciones para propiciar la sostenibilidad del desarrollo mediante normas que protejan el medio ambiente, estimulen un uso racional de los recursos e impidan la proliferación de patrones de consumo derrochadores y ajenos a las realidades de nuestros pueblos.

8.- Integración energética entre los países de la región, que asegure el suministro estable de productos energéticos en beneficio de las sociedades latinoamericanas y caribeñas, como promueve la República Bolivariana de Venezuela con la creación de Petroamérica.

9.- Fomento de las inversiones de capitales latinoamericanos en la propia América Latina y el Caribe, con el objetivo de reducir la dependencia de los países de la región de los inversionistas foráneos. Para ello se crearían, entre otros, un Fondo Latinoamericano de Inversiones, un Banco de Desarrollo del Sur, yla Sociedad de Garantías Recíprocas Latinoamericanas.

10.- Defensa de la cultura latinoamericana y caribeña y de la identidad de los pueblos de la región, con particular respeto y fomento de las culturas autóctonas e indígenas. Creación de laTelevisora del Sur (TELESUR) como instrumento alternativo al servicio de la difusión de nuestras realidades.

11.- Medidas para que las normas de propiedad intelectual, al tiempo que protejan el patrimonio de los países latinoamericanos y caribeños frente a la voracidad de las empresas transnacionales, no se conviertan en un freno a la necesaria cooperación en todos los terrenos entre nuestros países.

12.- Concertación de posiciones en la esfera multilateral y en los procesos de negociación de todo tipo con países y bloques de otras regiones, incluida la lucha por la democratización y la transparencia en los organismos internacionales, particularmente en las Naciones Unidas y sus órganos.
         En virtud de lo cual, el ALBA se organiza en función de un conjunto de principios rectores, que, citados in extenso, son los siguientes:
1. La integración neoliberal prioriza la liberalización del comercio y las inversiones.
2. La Alternativa Bolivariana para América Latina (ALBA) es una propuesta que centra su atención en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.
3. En la propuesta del ALBA se le otorga una importancia crucial a los derechos humanos, laborales y de la mujer, a la defensa del ambiente y a la integración física.
4. En el ALBA, la lucha contra las políticas proteccionistas y los ruinosos subsidios de los países industrializados no puede negar el derecho de los países pobres de proteger a sus campesinos y productores agrícolas.
5. Para los países pobres donde la actividad agrícola es fundamental, las condiciones de vida de millones de campesinos e indígenas se verían irreversiblemente afectados si ocurre una inundación de bienes agrícolas importados, aún en los casos en los cuales no exista subsidio.
6. La producción agrícola es mucho más que la producción de una mercancía. Es la base para preservar opciones culturales, es una forma de ocupación del territorio, define modalidades de relación con la naturaleza, tiene que ver directamente con la seguridad y autosuficiencia alimentaria. En estos países la agricultura es, más bien, un modo de vida y no puede ser tratado como cualquier otra actividad económica.
7. ALBA tiene que atacar los obstáculos a la integración desde su raíz, a saber:
a. La pobreza de la mayoría de la población;
b. Las profundas desigualdades y asimetrías entre países
c. Intercambio desigual y condiciones inequitativas de las relaciones internacionales
d. El peso de una deuda impagable
e. La imposición de las políticas de ajuste estructural del FMI y el BM y de las rígidas reglas de la OMC que socavan las bases de apoyo social y político
f. Los obstáculos para tener acceso a la información, el conocimiento y la tecnología que se derivan de los actuales acuerdos de propiedad intelectual; y,
g. Prestar atención a los problemas que afectan la consolidación de una verdadera democracia, tales como la monopolización de los medios de comunicación social
8. Enfrentar la llamada Reforma del Estado que solo llevó a brutales procesos de desregulación, privatización y desmontaje de las capacidades de gestión pública.
9. Como respuesta a la brutal disolución que éste sufrió durante más de una década de hegemonía neoliberal, se impone ahora el fortalecimiento del Estado con base en la participación del ciudadano en los asuntos públicos,
10. Hay que cuestionar la apología al libre comercio per se, como si sólo esto bastara para garantizar automáticamente el avance hacia mayores niveles de crecimiento y bienestar colectivo.
11. Sin una clara intervención del Estado dirigida a reducir las disparidades entre países, la libre competencia entre desiguales no puede conducir sino al fortalecimiento de los más fuertes en perjuicio de los más débiles.
12. Profundizar la integración latinoamericana requiere una agenda económica definida por los Estados soberanos, fuera de toda influencia nefasta de los organismos internacionales  (http://www.alternativabolivariana.org/).
De lo expuesto se concluye que el ALBA no está planteada en forma alguna como un espacio libre de trabas para la acción de las fuerzas del capital, sino como un ámbito en el cual los Estados de manera deliberada harán valer sus potestades como representantes de los pueblos para garantizar a éstos las mejores condiciones para un desenvolvimiento económico, social y cultural integrado. Y en efecto, hemos visto que la mera integración comercial produce irremisiblemente el avasallamiento de las economías de menor tamaño y grado de desarrollo por las mayores y más desarrolladas. La implantación del TLC significó la subordinación de las economías de Canadá y México a la de Estados Unidos; la creación del Mercosur reportó decisivas ventajas a la economía brasileña en comparación con la de Argentina, y así sucesivamente. Si América Latina y el Caribe quieren unirse, deben  romper este circuito en el cual integración significa subordinación e intensificación de las asimetrías.

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La respuesta estadounidense no se hace esperar. Marcelo Colussi cita la expresión del ex secretario de Estado adjunto para asuntos del Hemisferio Occidental Otto Reich, quien en 2005 califica a Fidel Castro y a Chávez como “los dos terribles de América Latina” en la derechistaNational Review, y especifica que  “Hay una alianza izquierdista y populista en la mayor parte de América del Sur. Esta es una realidad que los políticos de Estados Unidos deben enfrentar, y nuestro mayor desafío es neutralizar el eje Cuba-Venezuela” (Colussi, Marcelo: “ALBA: Una alternativa real para Latinoamérica: de la integración neoliberal a la integración popular y solidaria”; Rebelión, 30-3-2005). Imposible le ha sido al Imperio durante medio siglo neutralizar a Cuba: podría encontrar más difícil neutralizar una alianza que comprende el decisivo poderío energético venezolano, ecuatoriano y boliviano y las poderosas fuerzas sociales que emergen en el continente,  que en definitiva podrían consolidar las restantes potencialidades latentes de América Latina y el Caribe.


TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO.
   

sábado, 15 de noviembre de 2014

CRÓNICA DE UNA GUERRA ANUNCIADA

1
Se dice que guerra avisada no mata soldado. No hubo  golpe más anunciado que el del 11 de abril de 2002, y sin embargo agarraron a Chávez  en Miraflores y nos salvamos de la dictadura porque Dios y el pueblo son muy grandes. Para tomar medidas no hay que esperar a que el desastre ocurra.
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Guerra sabida y consabida, la de la Quinta Columna de la Corrupción. No desaparecen así como así 60.000 o 20.000 millones de divisas sin descuido  o complicidad de quienes las otorgan. Estamos a tiempo para  embargar las empresas delincuentes, asumir el control de las importaciones de bienes básicos y sancionar ejemplarmente a los culpables. La Cuarta República trató de borrar el escándalo de Recadi inculpando a un  chinito, y la borrada resultó ella. No hay peor medida que un trapito caliente.
3
Guerra sicológica y lavado de cerebro brutal, el de la inseguridad, campaña basada en una “encuesta de percepción” del INE realizada en 2009, que entre otros disparates “percibió” que ese año 21.132 homicidios habrían causado sólo 19.113 víctimas (¿¡!?). Fundándose en ella, la oposición nos asigna una tasa de 75,08 homicidios por 100.000 habitantes. Pero tomando como base el conteo objetivo de cuerpos del delito, en noviembre de 2013 el Ministro de Interior y Justicia reveló que la tasa real es de 39 homicidios por 100.000 habitantes: casi la mitad de la inventada por la oposición. No hemos visto el menor interés de los medios de comunicación bolivarianos por difundir la verdad. La peor falsedad es la que no se desmiente.
4
Conflicto más que avisado en  artículos de Yldefonso Finol y de quien suscribe, el de la invasión paramilitar cuyos capitales se legitiman con bingos, casinos, fundos, empresas de transporte, control de la economía informal, y se traducen en crímenes atroces y asesinatos selectivos. Si el Estado no los aniquila, tendremos un ParaEstado aniquilador; si los  políticos los ignoran, nos gobernará la ignorante Parapolítica. La guerra más maligna es la que se finge que no existe.
5
Guerra más que advertida desde tiempos de Allende, la económica, con  importadores que convierten divisas preferenciales en importaciones fantasmas o en dólares de mercado libre, acaparan los bienes comprados con ellos, disparan sobreprecios usurarios y bombardean escaseces estratégicas. Quien quiera sobrevivir que ejerza contraloría social sobre el destino y aplicación de cada divisa entregada, confisque lo acaparado, imponga sanciones. La peor guerra es la que no se pelea.
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Enfrentamiento desastroso el de la Deuda Pública. Contraer Deuda es agigantar un problema creyendo que se lo posterga. Nada más fácil que creer que lo que se debe hoy no se pagará nunca, Tan fácil como ser esclavo del débito por una eternidad.     Antes que crear nueva deuda pública externa, logremos que  nuestro sistema hacendístico genere los ingresos  para enjugar el déficit y cubrir la inversión social, con medidas que no nos cansamos de recomendar:
-Primero,  embargar  bienes y  prohibir trabajar en el sector público o contratar con el Estado a empresas o personas naturales incursas en el fraude cambiario.
-Cobrar sin dilaciones a los deudores morosos del Fisco lo que deben en créditos liquidados y no cancelados.
-Reformar la Ley de Impuesto sobre la Renta elevando su tasa tope de 34% de tributación, y habilitar mecanismos para que, además de pechar esencialmente a los asalariados, se aplique en forma real y efectiva a todas las actividades productoras de ganancia.
-Pechar con altas tasas tributarias productos nocivos para la salud, como el tabaco y el alcohol, o actividades perjudiciales a la sociedad, como el juego en todas sus formas.
-Reestructurar integralmente el sistema de recaudación y control del IVA, que cobran sin falta al consumidor unos comerciantes que sólo entregan al Fisco menos del 20% de lo recaudado.
-Crear impuestos patrimoniales para las altas concentraciones de propiedad.
-Imponer tributos proporcionales a su monto a las transacciones financieras.
-Elevar  tasas de tributación al capital financiero y bancario.
-Retirar la inmunidad tributaria a las fundaciones y otros entes “sin fines de lucro” que en realidad operen como bancos y agencias de inversión de los grandes capitales.
-Instaurar una razonable alza del precio de la gasolina, que disminuya el oneroso subsidio que todos aportamos al transporte automotriz.
-Controlar el contrabando de extracción, que según el Presidente desaparece por nuestras fronteras el 40% de lo que producimos o importamos.
-Erradicar la explotación ilegal de oro y otros minerales preciosos y la devastación ecológica que tales actividades provocan.
-Reimplantar el control previo del gasto público, complementarlo con un control posterior sobre su resultado, y extenderlos eficazmente a la administración  nacional, estadal, municipal, comunal, centralizada, descentralizada, autónoma, de empresas y de fundaciones públicas.
-Ejercer  riguroso control de la legalidad, eficacia y resultado de todas las variedades del gasto social.
-Legislar rigurosas sanciones para malversadores, desfalcadores, corruptos, evasores tributarios y enriquecidos ilícitamente, y aplicarlas en forma ejemplar.
-Informatizar la administración tributaria con registros de los contribuyentes, sus patrimonios y la relación entre éstos y las cantidades que tributan.
-Denunciar la conjura de las calificadoras de riesgo, por cuyos diagnósticos nuestra Deuda Externa paga 16% de interés, mientras que cancelan sólo 3%  países con medio siglo en guerra civil.
-Rescindir los Infames Tratados contra la Doble Tributación, por los cuales las transnacionales no pagan impuestos sobre las ganancias que obtienen en Venezuela.
-Eliminar la inmoral exención de dichos Tratados por la cual los usureros beneficiarios de la Deuda Pública no tributan un céntimo como impuesto por las ganancias que les aportamos.
-Denunciar los Infames Tratados de Promoción y Protección de Inversiones, que permiten inmunizar mediante contrato a los contribuyentes ricos contra las reformas tributarias, y someten sus controversias a tribunales extranjeros.
-Promover en el ALBA, Unasur, la Celac, el Mercosur y demás organizaciones de las que forme Venezuela un frente común frente a los acreedores de la Deuda Externa y los Fondos Buitres.
-Acelerar la institucionalización del Banco del Sur y la instauración del Sistema Unificado de Compensación de Reservas (SUCRE) como instrumentos regionales para enfrentar el capital financiero acreedor.
La Guerra más perdida es la que se cree que se puede ganar no haciendo nada.
 (TEXTO/FOTO: LUIS BRITTO)


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sábado, 8 de noviembre de 2014

LA IMPLANTACIÓN DE ESPAÑA EN VENEZUELA


¿Cómo impone España su dominación en más de la mitad del Nuevo Mundo durante trescientos años? Con monopolios que terminan haciendo inviable su autoridad.
  -El monopolio de lo político
La Corona  nombra prácticamente todas las autoridades del Nuevo Mundo, entre ellos virreyes, capitanes generales y gobernadores. Los cargos recaen sólo sobre blancos peninsulares, nacidos en España. Los nombramientos terminan siendo vendidos. Apenas los cabildos representan a los americanos, precariamente.

     -El monopolio del poblamiento
Durante el genocidio que extingue a unos sesenta millones de aborígenes, España sólo permite pasar a América a los españoles, y no a todos. En 1596, Felipe II ordena que sean considerados "extranjeros" con respecto a las Indias, "para no poder estar ni residir en ellas" quienes no fueren naturales de los reinos de Castilla, León, Aragón, Valencia, Cataluña, Navarra y las islas de Mallorca y Menorca". Sólo se pasa con licencia real.
  -El monopolio de la sangre y de la ideología
América es cerrada incluso a los nuevos cristianos. La Ley XV de Indias dispone que "ningún nuevamente convertido a nuestra santa fe católica, de moro o judío, ni sus hijos, puedan pasar a las Indias sin expresa licencia del rey". Según otra ley, "mandamos que ningún reconciliado, ni hijo ni nieto del que públicamente hubiere traído sambenito, ni hijo ni nieto de quemado o condenado, por herética gravedad ni apostasía, puedan pasar ni pasen a nuestras Indias". Durante la Colonia, el promedio anual de inmigrantes a América alcanza a  unos 15.000: magra cifra para continente tan extenso y despoblado por la violencia y las pestes traídas desde Europa. Los viajeros pueden elegir su destino: prefieren las costas, y dejan desierto el interior. Así, no se repuebla el continente devastado por el genocidio de la Conquista.


     -El monopolio del comercio
Felipe II prohibe también a los extranjeros el comercio en las Indias sin la debida licencia. Monarcas posteriores confirman estas normas. Pero España no tiene capacidad productiva para abastecer al enorme mrecado americano. Las enormes cantidades de metales preciosos que le envía el Nuevo Mundo deprimen sus cultivos e industrias y la obligan a su vez a ser importadora. España deviene, según reseña Ferdinand Braudel, “las Indias de Europa”.

   -El monopolio del trabajo forzado
El  exterminio de los indígenas hace necesaria la importación de esclavos africanos, con licencia de la Corona. Es un productivo negocio que entre 1541 y 1870 significará la introducción en América en condición de mercancía de cerca de diez millones de seres humanos. El trabajo del aborigen se explota a través de contribuciones en trabajo forzado gratuito o remunerado en forma insignificante, a través de los repartimientos, encomiendas y  mitas, que serán prohibidas por Bolívar. Todo valor es tiempo de trabajo humano: durante tres centurias el trabajo alienado de americanos y africanos será el motor fundamental de la hegemonía de Europa. 

   -El monopolio sobre la implantación de la flora y de la fauna
No eran propicias las tierras o el clima de Venezuela para cultivos masivos del trigo, de la vid o del olivo. Para subsistir los colonos dependieron desde el principio del cultivo del maíz y de la yuca, que habían sustentado a los aborígenes. Pero la economía colonial no estaba dirigida hacia la autonomía ni el desarrollo interno, sino hacia las exportaciones para la metrópoli. Tras  efímeros auges de las explotaciones de perlas, plata y oro, la economía venezolana dependió durante largo tiempo de las exportaciones del tabaco aborigen y del contrabando de éste, para luego depender de las del también autóctono cacao. Sólo en las últimas décadas antes de la independencia se posicionó el arábigo café como un rubro de exportación importante. El comercio entre las regiones americanas era limitado o inexistente. Todo se exportaba para unos pocos puertos españoles. Durante trescientos años se cimentaron así las bases de nuestra dependencia económica, que habría de sobrevivir a la política.




(TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO)

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 luis britto garc