sábado, 15 de agosto de 2026

ANIQUILACIÓN DE LOS TRABAJADORES

 Luis Britto García

Trabajo, modificación planificada del mundo físico y del de las ideas sin la cual la civilización no existiría. Maldición bíblica que castiga el pecado original de aspirar a ser como dioses a través del conocimiento, podría  elevarnos a la omnipotencia o aniquilarnos.

Paradójicamente parte del trabajo humano está justamente destinada a evitarlo. Herramientas y máquinas amplifican y a fin de cuentas suplantan nuestras fuerzas; lo mismo sucede con la mayoría de nuestras facultades:  la de pensar no es la excepción.

Mucho se habla sobre las capacidades de la Inteligencia Artificial; muy poro sobre sus efectos sociales. En su inteligentísimo artículo de 1891 “El alma del hombre bajo el socialismo”,  afirmaba Oscar Wilde que todo el trabajo pesado, monótono, insalubre y degradante debía ser cumplido por máquinas, dejando libres a los humanos para la creación o para el supremo disfrute del vivir. Afirmaba nuestro esteta que ello sólo sería posible en una sociedad socialista, donde las máquinas y la naturaleza pertenecieran  a todos.

Por lógica, parecería inevitable la utopía planteada por el esteta  irlandés. Pero la ilogicidad determina que cada vez más dos factores  de la ecuación, el capital y la mercancía, estén monopolizados por una ínfima minoría, mientras que a la inmensa mayoría sólo le queda aportar el trabajo. Y pasadas dos centurias; maquinas cada vez más perfectas parecen cada vez más competentes para suplantar  trabajadores que nada poseen.

¿Cómo prevén los propietarios del mundo este futuro donde  pocos poseerán todo y todos poseerán casi nada? La primera parte de la respuesta es la misma de Marx, Engels y Wilde: el trabajo específicamente humano será reemplazado por el automatizado. Sobre la segunda interrogantte, no hay más que evasivas y omisiones. En entrevista de 2025 para The Economist, el billonario Elon Musk (entonces jefe del Department of Government Efficiency) afirmó que la automatización facilitaría tal abundancia que el dinero devendría “irrelevante”, la  Inteligencia Artificial superaría a la humana dentro de cinco años, y  el trabajo humano se volvería “opcional” en diez. Preguntémonos con qué efectos.

(https://www.economist.com/insider/the-insider/an-interview-with-elon-musk).

Recapitulemos  datos sobre la concentración mundial de la propiedad. En El Capital (1867) sostuvo Marx que la riqueza tiende a concentrarse en un número cada vez menor de manos. Infinidad de autores, entre ellos Thomas Pikkety en Capital in the twenty one century (2013) confirman el aserto. El World Inequality Report certifica que “el l0% de los perceptores de ingresos gana más que el restante 90%, mientras que la mitad más pobre de la población global se apropia de menos del 10% del ingreso total global. La riqueza está todavía más concentrada en el 10% superior del estrato de  los propietarios, que posee tres cuartas partes de la riqueza global, mientras que la mitad de la población con menores ingresos posee apenas el 2%.” (https://wir2026.wid.world/insight/executive-summary/).

Esta extrema desigualdad deriva de dos estrategias constantes del capital para optimizar su ganancia: elevar los precios de la mercancía que ofrece, y rebajar los salarios de los trabajadores que la producen. Con contadas excepciones, ambos preceptos rigen desde la aparición del capitalismo hasta hoy: son sus principios existenciales, pues la ganancia o plusvalía del capital deriva de que el trabajador añada a la materia prima un valor que no le es remunerado. No hay recurso, trampa o crimen  que  el capital se haya ahorrado para mantener ingresos altos  y costos laborales  mínimos: policías, ejércitos, políticos sobornables, religiosos, medios corruptos, legislaciones antilaborales, rompehuelgas, traslado de parques indusriales a países con mano de obra casi gratuita, guerras.

¿En virtud de cuál razón, con cual fundamento entonces el capital pondría a disposición de todos una “abundancia” no pagada con un dinero que “perdería significado” ni por un trabajo que se haría “opcional”? Yo te voy a decir una: el socialismo o su fase superior, el comunismo. Sólo con la propiedad social de fuerzas productivas automatizadas se haría gratuitamente disponible para todos el producto de éstas.


Sin ello, el mundo futuro integralmente automatizado funcionaría única y exclusivamente primero sólo para el 10% y finalmente para el 1% de los propietarios del 90% y luego del 99% de la riqueza. ¿Lo duda usted? El mismo Elon Musk profeta del trabajo “optativo”, durante su breve paso ´por el Department of Government Efficiency entre enero y mayo de 2025 puso en la calle 121.000 trabajadores. Nada de “abundancia”, nada de “trabajo optativo” o de dinero “irrelevante”. El brutal destino del trabajador prescindible no es otro que la cesantía y la indigencia. O, en última instancia, la eliminación masiva.

Idéntica desorientación patética lucen otras propuestas para enfrentar, el problema. La del Ingreso Básico Universal postula entregar a todos periódicamente sumas de dinero para cubrir sus necesidades, trabajen o no. Viable en un sistema socialista, resulta contraria a la lógica y la práctica misma del capitalismo que el 10% de propietarios de cerca del 90% de los bienes del mundo los dediquen a pensionar gratuitamente al resto de la humanidad.

Sam Altman, de OPEN AI, reconoce que la informática reduce la demanda de trabajo humano, y se limita a recomendar mecanismos de redistribución. Sundar Pichini, de Google, aconseja resignación porque toda revolución tecnológica elimina empleos y crea otros nuevos (aunque la informática podría abolirlos definitivamente).

Asombra que los agudos gerentes de transformación tan definitiva en los medios de producción sean tan obtusos a la hora de prever sus consecuencias. O no piensan en ello, o no revelan lo que piensan. Por algo todos los billonarios del planeta están construyendo inexpugnables bunkers donde refugiarse.

“¡Socialismo o barbarie!” planteaba Rosa Luxemburgo en 1916. Socialismo o extinción, es la nueva consigna de la clase trabajadora, sin otro destino alternativo que ser suplantada y destruida por los mecanismos informáticos que ella misma fabrica.

    TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO.

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