viernes, 5 de agosto de 2016

CRISIS Y ENERGÍA

Dependencia y  exportaciones de energía
La crisis capitalista mundial que revienta en 2009 disminuye el consumo de energía.  China, que adquiría más de 5 millones de barriles diarios  entre otros países a Rusia y Venezuela, decelera su economía. La privatización de PEMEX  se posterga. La inversión en hidrocarburos se estanca o retrocede. No todo es fortuito en esta baja de la demanda internacional. Estados Unidos arremete hasta convertirse en el primer productor de hidrocarburos del mundo, aun a costa de destruir su medio ambiente con la contaminante y costosa explotación de lutitas. Al mismo tiempo, inunda el mercado mundial con el petróleo saqueado a Irak; alienta a su aliada Arabia Saudita a hacer lo propio con su aceite de bajo costo de producción, levanta el bloqueo a Irán, que llevaba años acumulando hidrocarburos sin salida y protege al Daesh, quien vende por centavos el aceite de los países que destruye. La finalidad de jugar a la baja del petróleo es obvia: quebrar  perforadoras y refinerías de Rusia y de los países de la OPEP no plegados a la Alianza Atlántica, para luego monopolizar la producción mundial de energía fósil.  Venezuela acusa el golpe: nuestro petróleo, que para 2014 cotizaba a $88,42  por barril, para febrero de 2016 sufre una caída histórica hasta $24,25, y producirlo cuesta unos $19, de modo que el margen de ganancia apenas superaba cinco dólares. Descensos similares castigan la exportación de hidrocarburos boliviana,  ecuatoriana,  mexicana, incluso la argentina, con su renacionalizada Yacimientos Petrolíferos Fiscales. También la crisis disminuye las exportaciones de trigo y soya y de carne de Brasil y Argentina.

Diversificar la producción para el consumo interno

Repetidamente he señalado que el mundo sigue funcionando con hidrocarburos, que con tales precios la mayoría de las petroleras del mundo desarrollado quebrarían, y que necesariamente habrá una recuperación, pero no inmediata. En efecto, ya el 11 de marzo de 2016 el petróleo venezolano cotiza a $ 29,60$, y el 1 de julio está a $ 39,75, más de quince puntos que en febrero. Pero una economía no puede vivir en perpetua montaña rusa de alzas y bajas de un solo producto.  Para salvarnos en la América Latina que vive de unas pocas exportaciones, debemos crear y mantener fondos para compensar  caídas de precios; vender en numerosos mercados, pero sobre todo aplicar el ingreso  para diversificar la producción y el consumo internos de bienes básicos  hasta independizarnos en medida apreciable de la monoproducción y sus mercados externos.  Si no queremos morir, hemos de articular una voluntad social y política unificada y coherente que lo logre. 
(TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO)

domingo, 31 de julio de 2016

CRISIS Y MONOPRODUCCIÓN

Luis Britto García


América Latina y el Caribe forman parte del mundo, y nada de éste  puede serles extraño. Las crisis capitalistas deprimen el centro pero devastan las  periferias. Una tradición de dependencia instaurada desde tiempos coloniales indujo a la región a dejar de producir para sus necesidades internas, para concentrarse preponderantemente en la exportación de unos cuantos bienes con poco valor agregado, o commodities. Materias primas, recursos no renovables, granos. Con los ingresos de estas ventas compramos lo que necesitamos. Pero quien depende, pende.
El pueblo que vende, sirve
“El pueblo que compra, manda. El pueblo que vende, sirve. Hay que equilibrar el comercio, para asegurar la libertad. El pueblo que quiere morir, vende a un solo pueblo, y el que quiere salvarse, vende a más de uno. El influjo excesivo de un país en el comercio de otro, se convierte en influjo político”. Así escribía José Martí a fines del siglo XIX sobre “La conferencia monetaria de las Repúblicas de América”. Digamos que hoy el pueblo que quiere suicidarse, vende una sola cosa a un solo pueblo,  el que quiere vivir, vende muchas  a todos. Desde la dominación colonial, latinoamericanos y caribeños han sido reducidos por sus oligarquías a vender una sola cosa a un solo pueblo: primero a España o Portugal, luego a Francia e Inglaterra, finalmente a Estados Unidos. Esta mecánica ha funcionado con el oro y la plata, luego con el azúcar, el café, el cacao, el ganado, el estaño, el cobre, el hierro, los hidrocarburos. La dominación de las oligarquías importadoras  llevó a Venezuela durante un siglo a vender sólo petróleo a un solo grupo de pueblos: Estados Unidos y sus aliados europeos. A clientela  única, influjo político unilateral. Durante cien años dependimos de los altibajos de quienes nos compraban. En tiempos de guerra o de embargo petrolero, demandan mucho, el precio sube, asciende nuestra economía. En tiempos de crisis o de saqueo a países productores, compran menos, los hidrocarburos se abaratan, nuestra economía se hunde. Para evitar hundirnos con ella, debemos romper este círculo vicioso. 
TEXTO/FOTO: LUIS BRITTO

PENSAR EN EL PAÍS


Entrevista de Luis Britto García con Thiany Rodríguez para el diario PANORAMA del 31 de julio de 2017

1.     ¿Cree usted que hay sintonía entre lo que dice el Gobierno y lo que está viviendo el país con la crisis económica, la escasez, la inflación?

-Lo que dice el gobierno, hasta donde sé, es que los precios de nuestro crudo bajaron de más de cien dólares por barril hasta 23 a principio de año, y que apenas ahora están repuntando un poco más de 38. Como nuestro sector privado tiene muy poca capacidad de producción y de exportación, ello significa un descenso de la capacidad de importación de bienes. El gobierno también señala que la empresa privada desapareció en importaciones fantasmas unos 60.000 millones de dólares que le fueron otorgados en divisas a tasa preferencial, y que el contrabando de extracción hace que por las fronteras se pierda el 40% de lo que el país produce o importa. Estos señalamientos explican la escasez y la inflación. Quizá no explican de manera suficiente cómo se pudieron otorgar tantas divisas a empresas de maletín sin exigirles garantías, ni tampoco por qué no se evita un contrabando de extracción tan nutrido, ni por qué subsiste el mercado negro que impide que los bienes subsidiados lleguen al consumidor. En cuanto a la inflación, es el sector privado quien eleva los precios a capricho, y el gobierno quien inexplicablemente no lo sanciona con la severidad debida cuando viola las regulaciones de precios vigentes o desaparece los bienes regulados, mientras abarrota el mercado con los no sometidos a regulación.


2.        ¿Por qué desde el Gobierno se insiste en el diálogo, pero otros voceros  como Diosdado -Cabello dicen que no?

-El poder Ejecutivo, que representa al Gobierno, está a su vez representado por el presidente Nicolás Maduro, que está llamando al diálogo desde antes de asumir el poder. Diosdado es un diputado, que tiene derecho a expresar su parecer en virtud de la libertad de expresión que garantiza la Constitución. Quizá Cabello señala que, como todo el mundo lo sabe, los anteriores llamamientos al diálogo han sido infructuosos. Pero la vía del diálogo debe estar siempre abierta.

 

3.       Hay quienes aseguran que sectores internos del chavismo estarían pidiendo al presidente Nicolás Maduro la renuncia, ¿qué opina?

-Aquí hay que aplicar las preguntas básicas del periodismo: ¿Qué, quién, cuándo, para qué, por qué y cómo? ¿Si esos supuestos sectores internos del chavismo existen, por qué no se pronuncian en público? Yo no me imagino a chavistas exigiendo la renuncia del sucesor político designado por el mismo Hugo Chávez Frías y puesto en el poder por el voto de los venezolanos progresistas.  Lo que hay que pedir es la renuncia de los inventores de infundios.


4.       ¿Cómo conciliar a un país aún tan polarizado?

-El país siempre ha estado polarizado: conquistadores contra indígenas y afrodescendientes, conservadores contra liberales, gomecistas contra demócratas, cuartorrepublicanos contra revolucionarios. La conciliación se dará cuando una oligarquía ínfima renuncie a la pretensión de monopolizar el poder económico y además el político.


5.       ¿Será más fácil superar lo económico que lo político?

-La situación económica actual es difícil de superar por nuestra propia iniciativa, porque la caída de los precios de los hidrocarburos depende de un dumping organizado por Estados Unidos para quebrar a los países productores de petróleo indóciles. Cada vez que se produce una baja en los precios del petróleo, enfrentamos una situación política difícil. Sin embargo, creo que el dumping va camino de fracasar. Con los precios actuales de los hidrocarburos, las empresas del mundo desarrollado, cuyo costo de producción por barril es de 50 a 60 dólares, enfrentan la quiebra. Deberán restringir su producción, para que los precios se eleven, y con ellos se elevarán los de los hidrocarburos venezolanos. Pero cuando eso suceda, debemos tomar precauciones elementales: crear reservas en divisas y preferiblemente en oro,  promover la producción nacional de bienes básicos de consumo para las grandes mayorías, y evitar el contrabando de extracción, que hace inútil todo esfuerzo.


6.       ¿Por qué el rechazo del chavismo a un referéndum revocatorio este año?

-Lo que todos rechazamos es que se pretenda convocar un referendo revocatorio sin cumplir con los trámites constitucionales y legales, tales como número de firmas; que éstas sean válidas y no falsas, que provengan de electores legítimos bien identificados. Si se pudiera convocar referendos sin cumplir con los requisitos, se podría pretender convocar esta tarde uno para deponer al presidente de la Asamblea Nacional.


7.       ¿El diálogo es la solución? ¿Qué falta hacer para que ambos bandos sectores políticos se sienten, la asistencia del Papa Francisco?

-Hace falta que el Departamento de Estado, la USAID y la NED, que financian a la oposición en sus campañas desestabilizadoras, le corten los subsidios en dólares y las promesas de intervención militar para ponerlos en el poder .


8.       ¿Puede el Gobierno superar la crisis económica sin el sector privado?

-La crisis económica mundial que revienta en 2009 es culpa del sector privado capitalista, y la que aqueja a Venezuela también. Si tuviéramos un sector privado productivo y que además no acaparara y escondiera los bienes para cuya producción o importación les han sido concedidos generosos subsidios en divisas a tasa preferencial, no habría escasez. No tiene sentido continuar bombeando un diluvio de dólares preferenciales para un sector privado que hace importaciones fantasmas, contrabando de extracción, acaparamiento y mercado negro, con los resultados que todos conocemos. He recomendado en forma persistente que el Estado asuma  directamente la importación de bienes básicos y, de ser indispensable, el control del sistema bancario. Pero hay que recordar que no soy, y no he querido ser nunca,  más que un ciudadano de a pie.


9.       ¿El papel de la Fanb cómo lo evalúa en esta coyuntura de país que tenemos?

-Imagino que sobre la Fanb llueven incitaciones para que se sacrifiquen dando un golpe de Estado para entregarle el poder a Fedecámaras o a Estados Unidos. Hasta el presente han sido inútiles. Las Fanb saben muy bien que no hay un proyecto alternativo político consistente, coherente y con consenso que pueda garantizar la gobernabilidad, la democracia y las conquistas sociales. Por no hablar de la soberanía nacional.


10.   ¿Qué opina sobre el hecho que a la actual AN no se le deje accionar?

-La AN puede y debe accionar dentro de las competencias que la Constitución le asigna. Esas competencias no incluyen amnistiar terroristas, delincuentes financieros, narcotraficantes y culpables de delitos de lesa humanidad, anular las conquistas sociales, destituir presidentes ni convocar revocatorios sin cumplir con los requisitos constitucionales y legales.


11.   Ya  entramos en el segundo semestre del año. ¿Qué le preocupa a usted de la situación del país, la confrontación política, la economía golpeada?

-Ambas. En relación con la economía, pienso que los precios de los hidrocarburos repuntarán antes de fin de año, porque el mundo sigue funcionando con petróleo y llegará el invierno, que aumenta su consumo. Para entonces los bajos precios de la energía fósil habrán quebrado a muchas empresas, y la baja en la producción elevará los precios. En el orden interno,una acción decidida contra el contrabando de extracción y las cadenas de intermediarios de los llamados bachaqueros mejoraría considerablemente el abastecimiento. En cuanto a la confrontación política, ésta es normal en una democracia, y sólo preocupa que un sector pretenda tomar el poder invocando la intervención extranjera, el terrorismo callejero con paramilitares y asesinatos selectivos o el golpe militar. Pero este sector fracasará mientras carezca de unidad, de proyecto político y de credibilidad.

 

12.   ¿Qué mensaje envía a los políticos?

-Pensar en el país antes que en sus intereses inmediatos. Para los políticos en el poder, reprimir de manera implacable la corrupción, el bachaqueo y el contrabando de extracción, sean cuales sean los intereses que se golpeen. He señalado que cada producto bachaqueado cuesta un voto, y que éste es un precio que ningún proyecto político democrático puede costear. Para la oposición, abandonar sus proyectos de aplicar paquetes neoliberales que han conducido al mundo a la crisis actual, dejar de lado la idea de subastar PDVSA a las transnacionales y de llegar al poder mediante la intervención extranjera, el golpe militar o la anarquía paramilitar. 

miércoles, 27 de julio de 2016

ABRAPALABRA PARA VIVAS SANTANA

Abrapalabra para Vivas Santana


Desde hace bastante tiempo, Chávez vivo, inclusive, Javier Antonio Vivas Santana viene escribiendo artículos de opinión en Aporrea que marcan distancia con el chavismo. Para ello goza de plena libertad, como cualquier venezolano que entendiéndose en un principio con el mensaje del comandante Chávez, con el paso del tiempo empiece a ver diferencias con ese mensaje. Nada condenable este cambio, pues es parte de la libertad individual, de la dinámica de la sociedad y del camino al socialismo, que a fin de cuentas deja en el camino a muchos. Me luce un acto de intolerancia calificarlo de traidor o saltatalanquera. Por eso en alguna oportunidad escribí en este portal pidiendo tolerancia ante opiniones escritas por este compatriota. Con el contenido de muchos de sus artículos he tenido diferencias, varios de ellos válidos para abrir un debate. Digamos que me causó no sé si pena ajena o qué sé yo cuando escribió criticando la "Z" del programa Zurda Conducta, pues este espacio televisivo da pie a muchas críticas, así que resulta una tontería liarse en un rollo por el tema de la "K". Lo mejor de la academia es que uno se la puede pasar por las taparas. En oportunidades Vivas Santana deja ver su anticomunismo. A veces, como corresponde a todo anticomunismo, en términos enfermizos frente a la Cuba Socialista.
En esta oportunidad me motiva a escribir el desconocimiento expuesto por Vivas Santana de la figura de Luis Britto García, aunque también en sus dardos apunte a nuestro poeta margariteño Gustavo Pereira. Lo primero es que para disparar contra un creador tan imaginativo, irreverente y talentoso como el autor de la extraordinaria novela "Abrapalabra" (cuyo título tomo prestado para adornar este artćulo), resulta espantoso aparecerse como un Marqués de la Comilla en un intento de inútil erudición.
Se dice que el escritor Domingo Faustino Sarmiento fue el primero en decir "la ignorancia es atrevida", no sé si será así, no soy lector de Faustino, pero valga la frase para el amigo Vivas Santana, pues sólo la ignorancia de lo que es la vida, militancia y carrera literaria de Luis Britto García puede poner en duda la entereza moral y ética del dos veces ganador del Premio Casa de las Américas, galardones obtenidos cuando este país era gobernado por AD y Copei, y los medios le negaban a los lectores esta información. Empiezo por recomendarle a Vivas Santana la lectura de la novela "Abrapalabra", seguro que al llevar tres páginas leídas sentirá vergüenza de su temita con la "K" de Zurda Conducta y otras remilgos expuestos en el uso del lenguaje.
Se refiere Vivas Santana al modo de vida de Luis Britto García. No sé dónde y cómo vive el autor de "Rajatabla"; pero debe hacerlo como corresponde a un Doctor en Derecho, brillante estudiante y profesional, que ha ejercido su carrera y que se ha ayudado con los premios literarios obtenidos y su reconocimieto internacional. Nada le debe en este terreno a la Revolución Bolivariana. Su desprendimiento ha sido tal que fue el primer Presidente del CONAC (no existía el Ministerio de Cultura) nombrado por Chávez. No duró 48 horas en el cargo. En la primera reunión con la directiva de esta institución, donde varios de sus integrantes reclamaron "cuotas de poder", Luis Britto, indignado, dejó el cargo y se fue a bucear (una respetable afición) en una playa de Anzoátegui.
Para el proceso bolivariano Luis Britto García ha sido una piedrita en el zapato, nunca una perita dulce. Combatió con artículos, foros, conversatorios, declaraciones la idea de varios parlamentarios chavistas de otorgarle algunas facultades a los gobernadores, las cuales atentaban contra el sentido de unidad de una república. Lo hizo hasta convencer a Chávez, pese a que los propios medios públicos le cerraban el paso. Combate a altos funcionarios que firman convenios donde someten la soberanía del país a decisiones de tribunales extranjeros. Ha combatido permanentemente la burocracia, la tragedia de los trámites y otras perversiones administrativas del gobierno chavista, de allí nació el uso del término "matavotos". Ha sido mordaz con el uso de los rimbombantes nombres de comandos y otras guarandingas, que se quedan en el títuo . Ha criticado al gobierno por la firma de tratados con "doble tributación". A Conatel lo ha desnudado en sus desaciertos. Con la aparición del PSUV escribió: "El proceso bolivariano es único en la Historia por su incesante constitución y desmantelamiento de los aparatos que le agenciaron el triunfo. Disolvió el MBR200, desbandó los Círculos Bolivarianos, licenció las Unidades de Batalla Electoral y mandó a romper filas al MVR en aras de la futura integración del PSUV". Cuestionó que en la reforma pasaramos de 33 a 69 artículos reformables. En tiempos de una Asamblea Nacional chavista casi por unanimidad, denunció se perdiese el tiempo en leyes que no sentaban las bases para el socialismo. En tiempos de Chávez fue uno de los acusados de atacar el líder del proceso bolivariano, en un evento donde se deshuesó la revolución bolivariana. La acusación vino de parte de los más íntimos del Comandante, incluyendo al Canciller de la época, Nicolás Maduro. Siguen muchas referencias al espíritu crítico, combativo y revolucionario de Luis Britto.
Recomiendo a Vivas Santana la lectura de los artículos de Luis Britto García para que se recree con una crítica mordaz, inteligente, a los errores de este proceso. Son implacables. Puede empezar por "Color de hormiga" y "Tarifas".
Algo está claro, Luis Britto viene haciendo críticas desde la revolución, nunca en contra de ella. Por eso la defiende, es el papel que le corresponde a un escritor revolucionario: disentir de las formas, no del fondo: el socialismo. Tiene claro el concepto de lucha de clases: nunca el país en manos de los empresarios.
Valga la misma referencia para Gustavo Pereira.
Al compatriota Vivas Santana le sale más literatura, más poesía; menos comillas eruditas.

domingo, 24 de julio de 2016

CRISIS REVOLUCIONARIAS Y REVOLUCIONES EN CRISIS


Luis Britto García



Demanda relativa y crisis absoluta
Las crisis, verificó Marx, son inherentes al sistema capitalista. Éste produce hasta que la oferta de bienes rebasa la demanda relativa de quienes disponen de dinero para comprarlos. En ese momento, aunque siga insatisfecha la demanda absoluta (la de quienes necesitan  bienes y no tienen con qué adquirirlos) los mercados se paralizan, los empresarios pequeños y medianos quiebran, los trabajadores son despedidos y los grandes capitales crecen devorando los activos de sus competidores arruinados. Las crisis, profetizó Marx, serán más frecuentes y más demoledoras y concentrarán cada vez más el capital en un número menor de manos. Y  seguirán ese proceso de concentración implacable, hasta que en la  última de ellas los expropiados expropien a los expropiadores.

Crisis, revoluciones y contrarrevoluciones
Las crisis, entonces, son por definición  preámbulo de revoluciones. Graves crisis económicas, sociales y políticas precedieron al estallido incluso de  revoluciones burguesas como la Inglesa y la Francesa; también de las Independencias americanas y luego de las  revoluciones socialistas, como la Comuna de París, la Soviética, la China, la Cubana, la Vietnamita, la Sandinista, y pare usted de contar. Crisis es viento huracanado,  que cuando las izquierdas no están a su altura,  es  aprovechado por las derechas. Si éstas manejan bien los aparatos ideológicos que monopolizan, pueden convencer a las masas de que la miseria que la crisis genera no se debe al capitalismo, sino a factores incidentales: grupos demográficos supuestamente inferiores, inmigrantes, izquierdistas, amenazas externas. En medio de crisis surgieron los fascismos japonés, alemán, italiano, español y en general europeos. Una crisis favoreció el neoliberalismo inglés que desmanteló las industrias británicas para dedicar el país al parasitismo financiero; otra impulsó las presidencias republicanas estadounidenses  que llevaron a su apogeo las guerras de saqueo y la tercerización laboral con maquilas off shore que dejaron a la potencia del Norte sin industrias y sin empleos. La actual crisis planetaria es una oportunidad del tamaño del mundo. Si las izquierdas hicieran su tarea, no deberíamos estar leyendo sobre paquetes neoliberales padecidos  sino sobre insurrecciones triunfantes.  Una revolución es una crisis bien utilizada.

(TEXTO/ FOTOS DE INDIGENTES EN MADRID Y WASHINGTON D.C.: LUIS BRITTO)

 
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sábado, 23 de julio de 2016

EL SUEÑO DE MIRANDA

Luis Britto García


La Gran Colombia
      Una maldición parece pesar sobre quienes forjan proyectos sobrehumanos. Cuando Juan Jacobo Rousseau crea la figura mítica del Legislador, el fundador de pueblos, dice que éste debe resignarse a morir sin ver la culminación de sus sueños. Sembrará en un siglo, para una cosecha que se recogerá en los venideros. ¿Cuáles serán los últimos sueños de Francisco de Miranda en las bóvedas de la fortaleza de La Carraca de Cádiz?   Un año antes de la muerte del Precursor, un exiliado a quien consumen la miseria pecuniaria y la fisiológica garrapatea una carta en Jamaica. Lo persiguen con igual saña acreedores y asesinos: uno de éstos se confunde y en la hamaca de su víctima apuñala en lugar suyo a su amigo Amestoy. Y sin embargo Simón Bolívar redacta, imperturbable: “Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”.


Parecen fanfarronadas de exiliado. En 1814 Bolívar había arengado a las huestes de Urdaneta en Pamplona con una frase que se convierte en programa: “Para nosotros, la patria es América”.  Poco más tarde el desterrado deja Jamaica, intenta varias veces la invasión desde las Antillas, trajina Tierra Firme, domina Guayana y sigue fanáticamente fiel a su plan estratégico: la Independencia americana sólo triunfará cuando sea asumida como proyecto continental. Al establecer por fin un Cuartel General en Angostura, el 12 de junio de 1818 escribe a las lejanas fuerzas patriotas de Argentina: “¡Habitantes del Río de la Plata! La República de Venezuela, aunque cubierta de luto, os ofrece su hermandad; y cuando cubierta de laureles haya extinguido los últimos tiranos que profanan su suelo, entonces os convidará a una sola sociedad, para que nuestra divisa sea Unidad en la América Meridional”. El 15 de febrero de 1819 reúne un precario Congreso en la calurosa Angostura. En el indisciplinado ejército cunden planes separatistas o secesionistas. Bolívar, tesonero, insiste: “La reunión de la Nueva Granada y Venezuela en un grande Estado, ha sido el voto uniforme de los pueblos y gobiernos de estas Repúblicas”. El 17 de diciembre de ese año el Congreso de Angostura sanciona la Ley Fundamental de la República de Colombia, cuyo primer artículo pauta que “las repúblicas de Venezuela y la Nueva Granada quedan desde este día reunidas en una sola baxo el título glorioso de República de Colombia”. El territorio es el que ocuparon antes la capitanía general de Venezuela y el virreinato del Nuevo Reino de Granada; se divide en los departamentos de Venezuela, Quito y Cundinamarca.  Colombia, es el nombre que dio Miranda a su desmesurado Incanato.
De nuevo, parece una utopía. Pero con esta utopía en las alforjas el ejército independentista cruza los Andes, fulmina los ejércitos de los virreyes, consolida el territorio de la Gran Colombia y domina lo que fuera el virreinato del Perú y luego serán las repúblicas de Perú y Bolivia. El antiguo exiliado quizá cree por momentos que delira, como en su ascensión al Chimborazo. Bajo su conducción se está  consolidando acaso “la más grande nación del mundo”, tanto por su extensión y riquezas como por su libertad y gloria.
No es sólo que un poder homogéneo domina una vastedad desmesurada: los ejércitos que la liberan en sí mismos son ejemplos de integración. Antonio José de Sucre expresa poco antes de la batalla de Ayacucho al secretario de Estado y de Relaciones Exteriores del Perú “mi persuasión de que la causa americana es una misma en todos los estados meridionales” (1 de febrero de 1823: De mi propia mano; Biblioteca Ayacucho, 1981, p.97). En sus arengas antes de la batalla de Ayacucho, dice del enemigo que “el número de sus hombres nada importa; somos infinitamente más que ellos porque cada uno de vosotros representa aquí a Dios Omnipotente con su justicia y a la América entera con la fuerza de su derecho y de su indignación”. (De mi propia mano, p. 184). Y en efecto, en Ayacucho consagra la Independencia de América comandando tropas de la Gran Colombia, hoy dividida en Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela, y mandando huestes de las Provincias Unidas de Sud América, hoy fraccionadas en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. En el último año de su vida comparte con Bolívar la angustia de conocer la conspiración que avanza para desintegrar la Gran Colombia: “Adiós, mi General:¡cuanta pena tengo, y cuanto disgusto por los disgustos de Vd! Un tumulto sobre otro, una novedad sobre otra, y las facciones que se suceden despedazan a Colombia y el Corazón de Vd. ¡Qué triste época y qué desgraciada patria!”(27 de diciembre de 1829: De propia mano, p.393). Y meses después todavía escribe a Bolívar “de todos modos yo emprenderé mi marcha al día siguiente de la última conferencia, pues ni quiero estar aquí de cuenta de tonto conversando, ni quiero firmar la disolución de Colombia” (Cúcuta, 15 de abril de 1830: De propia mano, p. 399). La bala de un asesino le ahorra más pesares.
La gran nación entrevista por Bolívar, como la soñada por Miranda, es además revolucionariamente republicana. Mientras Europa se hunde en la charca bufa de las restauraciones llevada de la oreja por la Santa Alianza, Bolívar desautoriza toda propuesta de elevarlo a la realeza alegando que quien lleva el título de Libertador no puede rebajarse a llevar el de monarca. Las constituciones cuyos bosquejos redacta o inspira son consistentemente republicanas, fundadas en el voto democrático y la división de poderes. En Panamá, la capital del Incanato soñado por Miranda, reúne en 1826 el primer gran Congreso Anfictiónico  para garantizar la paz entre las naciones de un hemisferio del mundo. El mismo año proyecto una expedición para culminar la liberación de América con la de Cuba, Puerto Rico y La Española, últimos bastiones del poder ibérico.

A esta colosal trasmutación política debe corresponder otra en el modo de vida y los valores. En medio de los enrevesados trajines de la lucha contra realistas y conspiradores, encuentra tiempo Simón Bolívar para proteger al pedagogo Lancaster y sobre todo a su maestro Simón Rodríguez, empeñado en un nuevo plan de educación pública y gratuita para formar ciudadanos libres, útiles y productivos para esta nueva nación americana. Sería interesante, piensan quizá los dos Simones, verla poblada de visionarios indomables e irreductibles como el que educó el Maestro del Libertador. Miranda comenzó forjando un hombre para que fuera merecedor de una patria; Bolívar ha forjado una patria y exige a su preceptor educar hombres que la merezcan. Para ellos habrá libertad: Bolívar decreta la de los esclavos que se incorporan al ejército, la de los indígenas sometidos a servidumbre. También habrá tierras: los servicios de los independentistas son remunerados con títulos para la repartición de fundos, que presuponen una verdadera reforma de la propiedad agraria. Son los fundamentos de una República: tal vez, como soñó en la hora angustiosa del exilio, la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Sólo podremos hacernos dignos de su obra culminándola.



América Latina hacia la integración
Soñar es legítimo, mientras se tenga la capacidad de contagiar los sueños. El  de Miranda y Bolívar no muere con ellos. América Latina y el Caribe abarca unos veinte millones de kilómetros cuadrados con una población que constituye una comunidad cultural en la cual predominan una sola religión, la católica,  dos lenguas romances, el castellano y el portugués, y la poderosa fuerza integradora del mestizaje. La empresa de la emancipación siempre fue entendida por los próceres como hazaña continental. Patriotas de distintas comarcas colaboran entre sí, y en los mejores de ellos persiste la idea de unir América Latina en un gran cuerpo político. El Libertador general San Martín comienza por liberar Argentina, decide la independencia de Chile y combate por la de Perú. El Libertador Simón Bolívar libera lo que hoy son Venezuela, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Bolivia. Con los tres primeros países integra la Gran Colombia, que se disuelve a su muerte en 1830. Pero el sueño de Miranda de la Unidad latinoamericana sigue vivo hasta el presente. Los más destacados revolucionarios, como el cubano José Martí y el nicaragüense Cesar Augusto Sandino siguen formulando planes de unidad e integración. El argentino Ernesto Ché Guevara pelea en Cuba y muere en Bolivia por él.
Organizaciones integradoras
 Estados Unidos intenta desde 1889 una integración tutelada por Washington, primero a través de la Unión Panamericana y a partir de 1948 con la Organización de Estados Americanos. Los países latinoamericanos, por su parte, buscan una integración propia e independiente, en algunos casos económica, como en la unión del Mercado Común del Sur (Mercosur) creada en 1991 y que comprende a Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela. De allí han avanzado hacia la integración política, como sucede con la Comunidad Suramericana de Naciones (Cosuna) creada en 2004, y que desde 2007 adopta el nombre de Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) con la participación de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela, vale decir, de todos los países de América del Sur. Otro decisivo paso hacia la unidad lo constituye la Alternativa Bolivariana para América Latina (Alba), fundada asimismo en 2004, con un nuevo esquema integrador que sobrepasa las relaciones comerciales y apunta hacia la cooperación económica, social, científica y cultural. El proyecto de una América Latina y el Caribe unida desde el río Grande hasta la Patagonia continúa vigente, y avanza con pasos cada vez más firmes hacia su  culminación.  Su enemigo es de nuevo un Imperio decadente.  Todo gran proyecto nace haciéndose de la talla de sus adversarios. Y vendrán más, cada vez más precursores, hasta que todos habitemos su sueño.

(TEXTO/ FOTOS DE MONUMENTOS A MIRANDA Y A BOLÍVAR Y FORTALEZA EN CÁDIZ: LUIS BRITTO)


FUENTES:
Bohórquez, Carmen (2006). Francisco de Miranda, precursor de las independencias de la América Latina. Caracas: El perro y la rana.
Britto García, Luis (2009) América Nuestra: Integración y Revolución, Tomo II. Caracas: Fondo Cultural del Alba.
Grigulévich, José (1974). Francisco de Miranda y la lucha por la liberación de la América Latina.  La Habana: Casa de las Américas.
Grisanti, Luis Xavier y Christian Ghymers (2001). Francisco de Miranda, l´Europe et l´integration latino-américaine. Louvain-la-Neuve: Versant Sud.
Miranda, Francisco de (1992).Documentos fundamentales. Biblioteca Ayacucho: Caracas.
Mondolfi, Edgardo y David Ruiz Chataing (1991). Miranda, la aventura de la libertad(Antología). Caracas: Monte Ávila Editores.
Picón-Salas, Mariano (1993). Miranda. Caracas: Monte Ávila Editores.
Robertson, William Spence (1982). La vida de Miranda. Caracas: Banco Industrial de Venezuela.
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EL SUEÑO DE MIRANDA

Luis Britto García


La Gran Colombia
      Una maldición parece pesar sobre quienes forjan proyectos sobrehumanos. Cuando Juan Jacobo Rousseau crea la figura mítica del Legislador, el fundador de pueblos, dice que éste debe resignarse a morir sin ver la culminación de sus sueños. Sembrará en un siglo, para una cosecha que se recogerá en los venideros. ¿Cuáles serán los últimos sueños de Francisco de Miranda en las bóvedas de la fortaleza de La Carraca de Cádiz?   Un año antes de la muerte del Precursor, un exiliado a quien consumen la miseria pecuniaria y la fisiológica garrapatea una carta en Jamaica. Lo persiguen con igual saña acreedores y asesinos: uno de éstos se confunde y en la hamaca de su víctima apuñala en lugar suyo a su amigo Amestoy. Y sin embargo Simón Bolívar redacta, imperturbable: “Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”.


Parecen fanfarronadas de exiliado. En 1814 Bolívar había arengado a las huestes de Urdaneta en Pamplona con una frase que se convierte en programa: “Para nosotros, la patria es América”.  Poco más tarde el desterrado deja Jamaica, intenta varias veces la invasión desde las Antillas, trajina Tierra Firme, domina Guayana y sigue fanáticamente fiel a su plan estratégico: la Independencia americana sólo triunfará cuando sea asumida como proyecto continental. Al establecer por fin un Cuartel General en Angostura, el 12 de junio de 1818 escribe a las lejanas fuerzas patriotas de Argentina: “¡Habitantes del Río de la Plata! La República de Venezuela, aunque cubierta de luto, os ofrece su hermandad; y cuando cubierta de laureles haya extinguido los últimos tiranos que profanan su suelo, entonces os convidará a una sola sociedad, para que nuestra divisa sea Unidad en la América Meridional”. El 15 de febrero de 1819 reúne un precario Congreso en la calurosa Angostura. En el indisciplinado ejército cunden planes separatistas o secesionistas. Bolívar, tesonero, insiste: “La reunión de la Nueva Granada y Venezuela en un grande Estado, ha sido el voto uniforme de los pueblos y gobiernos de estas Repúblicas”. El 17 de diciembre de ese año el Congreso de Angostura sanciona la Ley Fundamental de la República de Colombia, cuyo primer artículo pauta que “las repúblicas de Venezuela y la Nueva Granada quedan desde este día reunidas en una sola baxo el título glorioso de República de Colombia”. El territorio es el que ocuparon antes la capitanía general de Venezuela y el virreinato del Nuevo Reino de Granada; se divide en los departamentos de Venezuela, Quito y Cundinamarca.  Colombia, es el nombre que dio Miranda a su desmesurado Incanato.
De nuevo, parece una utopía. Pero con esta utopía en las alforjas el ejército independentista cruza los Andes, fulmina los ejércitos de los virreyes, consolida el territorio de la Gran Colombia y domina lo que fuera el virreinato del Perú y luego serán las repúblicas de Perú y Bolivia. El antiguo exiliado quizá cree por momentos que delira, como en su ascensión al Chimborazo. Bajo su conducción se está  consolidando acaso “la más grande nación del mundo”, tanto por su extensión y riquezas como por su libertad y gloria.
No es sólo que un poder homogéneo domina una vastedad desmesurada: los ejércitos que la liberan en sí mismos son ejemplos de integración. Antonio José de Sucre expresa poco antes de la batalla de Ayacucho al secretario de Estado y de Relaciones Exteriores del Perú “mi persuasión de que la causa americana es una misma en todos los estados meridionales” (1 de febrero de 1823: De mi propia mano; Biblioteca Ayacucho, 1981, p.97). En sus arengas antes de la batalla de Ayacucho, dice del enemigo que “el número de sus hombres nada importa; somos infinitamente más que ellos porque cada uno de vosotros representa aquí a Dios Omnipotente con su justicia y a la América entera con la fuerza de su derecho y de su indignación”. (De mi propia mano, p. 184). Y en efecto, en Ayacucho consagra la Independencia de América comandando tropas de la Gran Colombia, hoy dividida en Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela, y mandando huestes de las Provincias Unidas de Sud América, hoy fraccionadas en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. En el último año de su vida comparte con Bolívar la angustia de conocer la conspiración que avanza para desintegrar la Gran Colombia: “Adiós, mi General:¡cuanta pena tengo, y cuanto disgusto por los disgustos de Vd! Un tumulto sobre otro, una novedad sobre otra, y las facciones que se suceden despedazan a Colombia y el Corazón de Vd. ¡Qué triste época y qué desgraciada patria!”(27 de diciembre de 1829: De propia mano, p.393). Y meses después todavía escribe a Bolívar “de todos modos yo emprenderé mi marcha al día siguiente de la última conferencia, pues ni quiero estar aquí de cuenta de tonto conversando, ni quiero firmar la disolución de Colombia” (Cúcuta, 15 de abril de 1830: De propia mano, p. 399). La bala de un asesino le ahorra más pesares.
La gran nación entrevista por Bolívar, como la soñada por Miranda, es además revolucionariamente republicana. Mientras Europa se hunde en la charca bufa de las restauraciones llevada de la oreja por la Santa Alianza, Bolívar desautoriza toda propuesta de elevarlo a la realeza alegando que quien lleva el título de Libertador no puede rebajarse a llevar el de monarca. Las constituciones cuyos bosquejos redacta o inspira son consistentemente republicanas, fundadas en el voto democrático y la división de poderes. En Panamá, la capital del Incanato soñado por Miranda, reúne en 1826 el primer gran Congreso Anfictiónico  para garantizar la paz entre las naciones de un hemisferio del mundo. El mismo año proyecto una expedición para culminar la liberación de América con la de Cuba, Puerto Rico y La Española, últimos bastiones del poder ibérico.

A esta colosal trasmutación política debe corresponder otra en el modo de vida y los valores. En medio de los enrevesados trajines de la lucha contra realistas y conspiradores, encuentra tiempo Simón Bolívar para proteger al pedagogo Lancaster y sobre todo a su maestro Simón Rodríguez, empeñado en un nuevo plan de educación pública y gratuita para formar ciudadanos libres, útiles y productivos para esta nueva nación americana. Sería interesante, piensan quizá los dos Simones, verla poblada de visionarios indomables e irreductibles como el que educó el Maestro del Libertador. Miranda comenzó forjando un hombre para que fuera merecedor de una patria; Bolívar ha forjado una patria y exige a su preceptor educar hombres que la merezcan. Para ellos habrá libertad: Bolívar decreta la de los esclavos que se incorporan al ejército, la de los indígenas sometidos a servidumbre. También habrá tierras: los servicios de los independentistas son remunerados con títulos para la repartición de fundos, que presuponen una verdadera reforma de la propiedad agraria. Son los fundamentos de una República: tal vez, como soñó en la hora angustiosa del exilio, la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Sólo podremos hacernos dignos de su obra culminándola.



América Latina hacia la integración
Soñar es legítimo, mientras se tenga la capacidad de contagiar los sueños. El  de Miranda y Bolívar no muere con ellos. América Latina y el Caribe abarca unos veinte millones de kilómetros cuadrados con una población que constituye una comunidad cultural en la cual predominan una sola religión, la católica,  dos lenguas romances, el castellano y el portugués, y la poderosa fuerza integradora del mestizaje. La empresa de la emancipación siempre fue entendida por los próceres como hazaña continental. Patriotas de distintas comarcas colaboran entre sí, y en los mejores de ellos persiste la idea de unir América Latina en un gran cuerpo político. El Libertador general San Martín comienza por liberar Argentina, decide la independencia de Chile y combate por la de Perú. El Libertador Simón Bolívar libera lo que hoy son Venezuela, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Bolivia. Con los tres primeros países integra la Gran Colombia, que se disuelve a su muerte en 1830. Pero el sueño de Miranda de la Unidad latinoamericana sigue vivo hasta el presente. Los más destacados revolucionarios, como el cubano José Martí y el nicaragüense Cesar Augusto Sandino siguen formulando planes de unidad e integración. El argentino Ernesto Ché Guevara pelea en Cuba y muere en Bolivia por él.
Organizaciones integradoras
 Estados Unidos intenta desde 1889 una integración tutelada por Washington, primero a través de la Unión Panamericana y a partir de 1948 con la Organización de Estados Americanos. Los países latinoamericanos, por su parte, buscan una integración propia e independiente, en algunos casos económica, como en la unión del Mercado Común del Sur (Mercosur) creada en 1991 y que comprende a Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela. De allí han avanzado hacia la integración política, como sucede con la Comunidad Suramericana de Naciones (Cosuna) creada en 2004, y que desde 2007 adopta el nombre de Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) con la participación de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela, vale decir, de todos los países de América del Sur. Otro decisivo paso hacia la unidad lo constituye la Alternativa Bolivariana para América Latina (Alba), fundada asimismo en 2004, con un nuevo esquema integrador que sobrepasa las relaciones comerciales y apunta hacia la cooperación económica, social, científica y cultural. El proyecto de una América Latina y el Caribe unida desde el río Grande hasta la Patagonia continúa vigente, y avanza con pasos cada vez más firmes hacia su  culminación.  Su enemigo es de nuevo un Imperio decadente.  Todo gran proyecto nace haciéndose de la talla de sus adversarios. Y vendrán más, cada vez más precursores, hasta que todos habitemos su sueño.

(TEXTO/ FOTOS DE MONUMENTOS A MIRANDA Y A BOLÍVAR Y FORTALEZA EN CÁDIZ: LUIS BRITTO)


FUENTES:
Bohórquez, Carmen (2006). Francisco de Miranda, precursor de las independencias de la América Latina. Caracas: El perro y la rana.
Britto García, Luis (2009) América Nuestra: Integración y Revolución, Tomo II. Caracas: Fondo Cultural del Alba.
Grigulévich, José (1974). Francisco de Miranda y la lucha por la liberación de la América Latina.  La Habana: Casa de las Américas.
Grisanti, Luis Xavier y Christian Ghymers (2001). Francisco de Miranda, l´Europe et l´integration latino-américaine. Louvain-la-Neuve: Versant Sud.
Miranda, Francisco de (1992).Documentos fundamentales. Biblioteca Ayacucho: Caracas.
Mondolfi, Edgardo y David Ruiz Chataing (1991). Miranda, la aventura de la libertad(Antología). Caracas: Monte Ávila Editores.
Picón-Salas, Mariano (1993). Miranda. Caracas: Monte Ávila Editores.
Robertson, William Spence (1982). La vida de Miranda. Caracas: Banco Industrial de Venezuela.
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