domingo, 24 de agosto de 2025

LOS JUEGOS DE LA INFANCIA

 

Luis Britto García

Juegos



En las noches hay bonitos fuegos y durante el día las corrientes de aire caliente que ascienden facilitan el volar cometas, cometas que sin embargo no elevamos porque primero los familiares dijeron que no y luego no había con qué hacerlas y, en fin, otras cosas nos preocupan. Antes debíamos ir mucho a la escuela y acostarnos temprano, pero ahora que no hay escuela todas las horas nos pertenecen y aun las de las noches, cuando es malo dormirse por más sueño que uno tenga. Antes tanta soledad que tenías en tu mundo de niño y la poca esperanza de que los mayores condescendieran a participar en los juegos, y ahora todos juegan, no hacen más que jugar desde el día en que bajaron los aviones de los cielos y comenzaron estos largos escondites entre los árboles, donde mamá, o papá, por ejemplo, a veces se hacen un ovillo y tras el follaje y con los ojos te suplican no hagas ruido, no dejes que vean donde estoy, o a veces la tía también juega y se separa de nosotros y se esconde tan bien que nunca la encontramos, de manera que podemos imaginárnosla dentro de un cráter, con los ojos cerrados, contando primero hasta cien, después hasta mil, finalmente hasta un millón, hasta acabarse los números que enseñaban en la escuela antes de la mañana en que nos dijeron que la escuela se había vuelto humo y cenizas y pensamos que habían volado hasta los cielos y se habían perdido sin remedio todas las letras, los números y los dibujos del mundo que estaban guardados en ella.

También es bueno jugar a las adivinanzas. Qué de misterios encierra un trozo de tela chamuscada que cae de los cielos, preguntarse se vistió a una niña o a una muñeca, qué de curiosidades en las cenizas que llueven constantemente, discutir si fueron de cosechas de arroz o de cebada, qué de perplejidades, en este largo juego de viaje, despierta el hallazgo de las ruinas de un pueblo en el cual no quedan habitantes a quienes preguntar el nombre, y entonces aventurar: era el pueblo de la tía abuela, porque todavía queda algo de la colina en el norte, o bien: era el pueblo del primo segundo, porque hay anzuelos fundidos en lo que fue el cauce del río. O bien, apostar sobre la ruta de los aviones en el cielo: darán la vuelta y envenenarán el norte. Están de regreso, han incendiado el sur. No, van al oeste, contaminarán los lagos. No, vuelven al este, esterilizarán los bosques. Qué de variado este largo juego de escondites y de desapariciones, con niños nuevos que salen a veces de escondrijos que no pensábamos y niñas conocidas que no vemos más; qué de diferencias entre los que nos acurrucamos en las noches y los que amanecemos. Qué soledad, por fin, ahora que se han escondido todos, todos, y después de contar hasta cien, por días y por días vagas buscándolos por el país en el que llueven rojos tizones, pavesas de cuadernos y cenizas de rasgados velos nupciales.

Treinta mil

Treinta mil niños apagados como  estrellas que se extinguen. Quien destruye un ser borra un universo.

Ella

Allá va ella, que donde llega ilumina como  relámpago. A su partida el mundo vuelve a ser como es, o sea, atroz. El alto poder conspira para prohibirla como sustancia sicotrópica.

Encantos de Caracas



1

Gracias a  motorizados matapeatones y bachaqueros matavotos Caracas deviene lo que los colombianos llamarían una ciudad tenaz. Donde posa la mirada la víctima o sea el ciudadano encuentra vehículos con excesiva velocidad y burócratas con exceso de incompetencia. Entre tantos acosos no queda tiempo para mirar al cielo que cruza una garza, sí, una garza luminosa que con su fulgor  avergüenza los edificios desvencijados y los rostros irrecuperables. Quién sería el ocioso que secuestró unas garzas llaneras del estero de Camaguán para confinarlas en el Parque del Este sin saber que volarían al pestilente Guaire para descontaminarlo visualmente con su gracia volátil. Hay que vislumbrar la garza que acecha en la sonrisa de una muchacha o en el buhonero que vende ají esparcido en el suelo. A lo mejor echaremos alas y volaremos sintiendo que todo es liviano como el aire, como la luz, como el mismo vuelo.

2

Se fue la infancia cuando en diciembre el tío José nos llevaba a pasear por las calles de las piñatas cerca de la plaza El Venezolano. Allí estaban los trencitos de cuerda olorosos a metal y aceite y los fusiles con aroma de latón que disparaban mortíferos corchos. Allí estaban las hermosas piñatas, que sólo servían para ser destruidas a palos, como los bellos recuerdos. Se fue la inocencia pero las tiendas de las piñatas siguen en su sitio vendiendo papelillo, bambalinas, serpentinas, silbatos, todo lo que sólo sirve para disiparse, como los instantes, todas las cosas insensatas sin las cuales la vida no tiene sentido.

3

Dictaduras y socialdemocracias aridecieron la ciudad con un baño de concreto armado hasta ahogar la idea misma del alivio. Motores y bocinas decretan la sentencia de muerte de la cordura. En algún balcón en una lata oxidada una pequeña planta y hasta quizá una flor desafían el agobio. Se ven tan desamparadas y sin embargo resisten todas las tiranías de la mugre. De repente, como quien mira garzas vegetales, vemos una bandada de plantitas que aletean como mariposas con la brisa en los balcones, en las cornisas, en las ventanas de cristales astillados. Todas aspiran a migrar al Ávila, a los orígenes, a posarse en las franjas áridas de los cortafuegos. La tierra amorosa de tiestos y macetas impide que despeguen, que finalmente abandonen la ciudad feroz sus últimos ángeles de la guarda.

Piel

Sobre la piel de la bella se traza el único tatuaje que le hace justicia que es la imagen de la bella.

Bolivia

Ay, Bolivia, donde por olvidar que son hermanos se pelearon unos con otros los colores de la wipala.

Eternidad

Agente de la reproducción insensata, amor es el único fragmento de eternidad que nos toca.

Liebestod

La sabia ciencia por fin explica los síntomas del enamoramiento como efecto del coctel  de Serotonina, hormona de la felicidad, Dopamina, hormona del placer, Endorfina, aniquiladora del dolor, Oxitocina, Hormona del contacto físico y el vínculo emocional. Los provechosos traficantes esparcen la irresistible droga hasta aniquilar la humanidad entera con la Muerte por Amor, único final digno de tantas miserias.

La Planta Insolente

Venezuela bloqueada  por  acorazados de potencias imperiales. Venezuela resiste, los acorazados se retiran. Así como sucedió en 1903, sucederá por los siglos de los siglos, Amén.



TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO

VEA EN YOU TUBE: LA PLANTA INSOLENTE, O COMO VENEZUELA VENCIÓ EL BLOQUEO DE TRES IMPERIOS.

DIRECCIÓN: ROMÁN CHALBAUD

GUIÓN: LUIS BRITTO GARCÍA


La planta insolente Año: 2017 País: Venezuela Género: Drama ... Carlos Delgado Chalbaud, una historia inconclusa. Mar Ibarra•201K ...

 

sábado, 16 de agosto de 2025

GUERRA CULTURAL Y GUERRA COGNITIVA (Y 2)

Luis Britto García



        Nuestra Guerra de Independencia fue a la vez  contienda convencional y  Guerra Cognitiva. Todo conflicto y la resistencia a él requiere la constitución cultural de un Sujeto. Nuestra liberación  requirió la definición del Sujeto Venezuela como ente autónomo y distinto de la España Imperial. Andrés Bello escribió una Gramática para uso de Americanos, para diferenciar nuestro castellano del peninsular. Simón Rodríguez desarrolló una filosofía de la educación, para liberarla de la pedagogía clasista, retórica y escolástica  de la metrópoli, Bolívar liberó indígenas y esclavos e igualó pardos a fin de incorporarlos en el nuevo Sujeto de la República. Todavía más lejos apuntaban nuestros libertadores: a un Sujeto continental, la Patria Grande Americana, prevista en el Incanato de Francisco de Miranda, esbozada en el Congreso Anfictiónico de Panamá, y dentro de ella, a la Unión de Venezuela, la Nueva Granada y Quito en el cuerpo político denominado en ese entonces Colombia.

En la confrontación independentista los adversarios intentaron definir un Sujeto diametralmente opuesto. El pensamiento mantuano denigró de nuestros pueblos como inferiores; el positivismo de Indias todavía los estima súbditos congénitos de las potencias hegemónicas. La lucha por la Identidad es el esfuerzo de constituirnos como Sujeto, diferenciado de explotadores y opresores, con derecho a ambicionar nuestro propio Objeto del Deseo: la igualdad social, el desarrollo de nuestras capacidades creativas y productivas, la independencia económica, tecnológica y cultural. La obsesión de  Trump por descalificarnos como malhechores,  capturados por caza recompensas, internados sin fórmula de juicio en campos de concentración extraterritoriales, es una ofensiva para destruirnos como Sujetos y castigarnos por serlo. La Guerra Convencional aniquila vidas, la Cultural identidades.




La definición de los actantes en la Guerra Cultural o Guerra Cognitiva depende así en gran parte de la determinación del Sujeto. ¿En definitiva, qué somos, vale decir, qué defendemos? ¿Un proyecto de colaboración de clases? ¿Una sociedad escindida entre explotadores dueños de los medios de producción y explotados sin propiedad? ¿Un bazar para inversionistas foráneos privilegiados con inmunidad tributaria, recursos naturales y trabajadores gratuitos? ¿O un proyecto socialista, con propiedad social de los medios de producción, trabajo de cada quien según sus capacidades, remuneración de cada quién según su trabajo y recursos firmemente apropiados para el interés colectivo?  Elegir lo que somos determina en gran parte nuestro Objeto del Deseo, y por consiguiente quiénes serán nuestros  Adversarios, Ayudantes, Destinadores y Destinatarios.

Toda guerra se libra por conquistar un Objeto del Deseo o impedir que lo logre el adversario; la definición de este propósito  nos constituye o nos destruye. La batalla por el Sujeto pasa por la constitución o destrucción del Objeto del Deseo. Si éste es definido de manera confusa, difusa o contradictoria, difícilmente se lo logrará, o su conquista no producirá efectos positivos. En el orden interno, postular como Objeto la colaboración de clases es vaciar de motivación  un movimiento político. Tal complicidad fue impuesta desde la invasión europea de la Conquista. En el orden externo, pactos para asistirse recíprocamente en la preservación del statu quo no son instrumentos de combate, sino de sujeción. No otra cosa era la dependencia del orden colonial.

Así, desde la invasión europea, todas las instituciones, narrativas, signos y símbolos de la Guerra Cultural están dirigidas a instilarnos como Objeto del Deseo  el  parecernos a nuestros opresores. El realista, y luego el pitiyanki o el servidor incondicional del capital foráneo son el resultado de esta auto negación impuesta. Quien no sabe lo que  es, no va a ninguna  parte.

Nuestra elección de Objeto del Deseo lleva consigo la del Oponente y la del Ayudante. Estrategia invariable de todo enemigo es la de presentarse como amigo. Pero nada más errado que asumir que nuestro adversario nos proporcionará lo que queremos. El capital transnacional aspira a obtener todo a cambio de nada. Privilegiarlo es despojarnos. Toda alianza tiene un costo, hay que evitar la que implica perderlo todo.

Todo conflicto suscita también la definición y a veces la creación de un Destinador (el que nos proporcionará la paz, la victoria, la autonomía). Para independizarnos debimos crear ejércitos republicanos; para afirmarnos, partidos revolucionarios. Inducirnos a  pensar que capitales foráneos inmunes a la tributación y las leyes locales colmarán nuestros deseos es la mayor victoria que puede plantearse el enemigo en la Guerra Cognitiva. 

Igual de trascendente es la elección del Destinatario. Si los esfuerzos de un conflicto han  de beneficiar a un tercero, o sólo a una clase privilegiada, o a un representante del adversario, ganamos una victoria pírrica. La definición y elección de Destinador y Destinatario en definitiva deciden por quién y para quién se librará el conflicto.

De la claridad y certidumbre al delinear estas categorías  y la forma de manejarlas depende el desarrollo y la suerte tanto del conflicto  de violencia física como el cultural.

Las líneas anteriores definen la estrategia, es decir, los fines generales y últimos de la Guerra Cultural o Guerra Cognitiva. Para lograrlos, se debe asimismo desarrollar una táctica, es decir, la articulación, localización y formas de dominar los medios de producción intelectual:  los entes e instituciones de creación, imposición y preservación de la superestructura ideológica.

Ello requiere un censo de tales instituciones, de su lógica de funcionamiento institucional y material, sus necesidades y los procedimientos mediante los cuales crean y difunden imágenes. Es tarea compleja que debe examinar, entre otros, el aparato educativo; el de investigación científica; el de creación intelectual y artística, el financiero, el de información, el de entretenimiento, el religioso, el de administración financiera, los propios aparatos de fijación de la estrategia y la táctica de la Guerra Convencional. Así como el contingente de los intelectuales: los combatientes de la Guerra Cultural.


 TEXTO/IMÁGENES: LUIS BRITTO


 

  

sábado, 9 de agosto de 2025

EL NOMBRE DE BOLIVIA

 Ponencia para la presentación del libro EL PENSAMIENTO DEL LIBERTADOR en la Feria del Libro de Bolivia.


  Una vez que se  decide la libertad del Alto Perú –que luego se llamará Bolivia- el Libertador asciende el 26 de octubre de 1826 a la eminencia del Potosí escoltado por el Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, por el prefecto del departamento, por su estado mayor y los plenipotenciarios del Plata Y ante las banderas flameantes de Colombia, Perú y la Plata, arenga: “Venimos venciendo desde las costas del Atlántico y en quince años de lucha de gigantes, hemos derrocado el edificio de la tiranía formado tranquilamente en tres siglos de usurpación y de violencia. Las míseras reliquias de los señores de este mundo estaban destinadas a la más degradante esclavitud. ¡Cuánto no debe ser nuestro gozo al ver tantos millones de hombres restituidos a sus derechos por nuestra perseverancia y nuestro esfuerzo! En cuanto a mí, de pie sobre esta mole de plata que se llama Potosí y cuyas venas riquísimas fueron trescientos años el erario de España, yo estimo en nada esta opulencia cuando la comparo con la gloria de haber traído victorioso el estandarte de la libertad, desde las playas ardientes del Orinoco, para fijarlo aquí, en el pico de esta montaña, cuyo seno es el asombro y la envidia del universo” (Lecuna, 1939: 314).

        Si el triunfo político es grande, el económico es magnífico: el Potosí es ciertamente “una mole de plata” y en verdad sus “venas riquísimas fueron trescientos años el erario de España”. Ese torrente argentífero fue además la acumulación primitiva que posibilitó el arranque del capitalismo.


          Apenas dos días después, la Municipalidad del Potosí decide cambiar el nombre de la célebre mina por el de Bolívar. Con el sentido de la proporción y de la cautela ante la adulación que le caracteriza, Bolívar ordena contestar el 30 de octubre de ese año que: “. S.E. no puede persuadirse que el Potosí sea susceptible de recibir una denominación más célebre que la que lleva, y, por consiguiente, burlará todos los esfuerzos de los hombres que pretendiesen darle una que nunca puede alcanzar a la altura de la que lo ha hecho memorable” (Lecuna, 1947, Vol.II: 265-266).



También tiene reservas para aceptar la segunda gran recompensa moral que le es conferida. Al conocer en Lima la noticia de que el Congreso del Alto Perú ha decidido cambiar el nombre del país por el de Bolivia, el 25 de mayo de 1826 le contesta considerando tal gloria “no merecida”:

Legisladores, al ver ya proclamada la nueva Nación Boliviana, ¡cuan generosas y sublimes consideraciones no deberán elevar vuestras almas! La entrada de un nuevo estado en la sociedad de los demás, es un motivo de júbilo para el género humano, porque se aumenta la gran familia de los pueblos. ¡Cuál, pues, debe ser el de sus fundadores! -Y el mío!!! Viéndome igualado con el más célebre de los antiguos,- El Padre de la Ciudad eterna! Esta gloria pertenece de derecho a los Creadores de las Naciones, que, siendo sus primeros bienhechores, han debido recibir recompensas inmortales; mas la mía, además de inmortal tiene el mérito de ser gratuita por no merecida. ¿Dónde está la república, dónde la ciudad que yo he fundado? Vuestra munificencia, dedicándome una nación, se ha adelantado a todos mis servicios; y es infinitamente superior a cuantos bienes pueden hacernos los hombres.

Mi desesperación se aumenta al contemplar la inmensidad de vuestro premio, porque después de haber agotado los talentos, las virtudes, el genio mismo del más grande de los héroes, todavía sería yo indigno de merecer el nombre que habéis querido daros, ¡el mío!!! ¡Hablaré yo de gratitud, cuando ella no alcanzará jamás a expresar ni débilmente lo que experimento por vuestra bondad que, como la de Dios, pasa todos los límites! Sí: sólo Dios tenía potestad para llamar a esa tierra Bolivia... ¿Qué quiere decir Bolivia? Un amor desenfrenado de libertad, que al recibirla vuestro arrobo, no vio nada que fuera igual a su valor. No hallando vuestra embriaguez una demostración adecuada a la vehemencia de sus sentimientos, arrancó vuestro nombre, y dio el mío a todas vuestras generaciones. Esto, que es inaudito en la historia de los siglos, lo es aún más en la de los desprendimientos sublimes. Tal rasgo mostrará a los tiempos que están en el pensamiento del Eterno, lo que anhelabais la posesión de vuestros derechos, que es la posesión de ejercer las virtudes políticas, de adquirir los talentos luminosos, y el goce de ser hombres. Este rasgo, repito, probará que vosotros érais acreedores a obtener la gran bendición del Cielo –la Soberanía del Pueblo– única autoridad legítima de las Naciones.

 (Lima, 25 de mayo de 1826).

En este caso, no se niega al honor: “¿Qué quiere decir Bolivia? Un amor desenfrenado de libertad, que al recibirla vuestro arrobo, no vio nada que fuera igual a su valor”. Al definirla, se define.

En realidad, el bautizo de Bolivia le satisface tanto, que se complace en triviales juegos para demostrar la eufonía del apelativo. Mientras espera en 1828 en Bucaramanga el resultado de las deliberaciones de la Convención de Ocaña, que lo forzarán a asumir la dictadura, ante sus edecanes compara los nombres de Bolivia y Colombia, “y sostuvo que aunque el último es muy sonoro y muy armonioso, lo es mucho más el primero; los analizó, separando las sílabas y comparando las unas con las otras. Bo –dijo– suena mejor que co; li es más dulce que lom, y via, más armonioso que bia” (Perú Lacroix, 1924: 151-152).

En dos palabras se resumen las recompensas por toda una vida de hazañas y amarguras, que lo lleva, después de ser el hombre mas rico de Venezuela y liberar lo que hoy son seis países, a morir pobre y camino del exilio: el título de Libertador, el nombre de Bolivia. Tiene razón Bolívar en estimarlas: a lo largo de los siglos perduran, mientras se hunden en el olvido los rangos, las prebendas, los grados, las fortunas y los imperios de la tierra.

 

Lecuna, Vicente (comp.) (1939). Proclamas y discursos del Libertador. Caracas: Litografía y tipografía del Comercio.

Lecuna, Vicente (comp.) (1947). Simón Bolívar: Obras completas, III Tomos. La Habana: Editorial Lex.

Perú Lacroix, Luis (1924): Diario de Bucaramanga: Vida pública y privada del Libertador Simón Bolívar. Madrid, Editorial América.




TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO.

 

sábado, 2 de agosto de 2025

GUERRA CULTURAL Y GUERRA COGNITIVA

 Luis Britto García

Decía Karl von Clausewitz que la guerra es continuación de la política, por otros medios. Añado que la política es continuación de la cultura, por otras vías. Ni conflicto armado ni proyecto político  se sostienen sin  base de consenso cultural. Si, según Clausewitz, la finalidad de la guerra es imponer nuestra voluntad al enemigo, la de  la Guerra Cultural o Cognitiva es imponerse al adversario haciéndole creer que somos sus amigos.

La estrategia de la Guerra Convencional apunta a la destrucción o el apoderamiento de la infraestructura material del adversario; la Guerra Cultural tiene como objetivo fundamental la destrucción, el apoderamiento o la suplantación de sus aparatos culturales y superestructuras ideológicas: vale decir, de su conciencia.

Sostenían Marx y Engels en La Ideología Alemana que “Las ideas de la clase dominante son, en todas las épocas, las ideas dominantes; es decir, la clase que es la fuerza material dominante de la sociedad es, al mismo tiempo, su fuerza intelectual dominante. La clase que dispone de los medios de producción material controla, al mismo tiempo, los medios de producción intelectual, de modo que, en general, las ideas de quienes carecen de ellos están sujetas a ella. Las ideas dominantes no son más que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, entendidas estas como ideas”.

Este párrafo magistral nos define de una vez la táctica y la estrategia de la guerra cultural. La táctica, vale decir, la definición de los medios para librar el conflicto, se centra en el apoderamiento, control, destrucción o sustitución de “los medios para la producción intelectual”, o aparatos culturales. La estrategia  propone la destrucción, modificación o suplantación de “las ideas dominantes” impuestas por quienes controlaban dichos medios, para convertirlas en una nueva  “fuerza intelectual dominante”, favorable al agresor.  

Sostuvo Nicolás Maquiavelo que la mayoría de los hombres se contentaban con “ver”, mientras que muy pocos llegaban a palpar la realidad tras las apariencias.  Añadió  Emmanuel Kant que nunca llegaremos a conocer la Cosa en Sí, la  verdad definitiva y última. Manejamos sólo imágenes aproximativas e inciertas del universo, pero que nos confieren cierto poder sobre él. Propósito de la Guerra Cultural es modificar  las representaciones  del mundo de un grupo social e imponerle otras afínes a los intereses del agresor.

Así como las tácticas de la Guerra Convencional se proponen la aniquilación,  captura y avasallamiento de las infraestructuras materiales –naturaleza, mano de obra, herramientas, fábricas, ciudades, fortificaciones-   las de la Guerra Cultural apuntan fundamentalmente a la captura y sometimiento de los aparatos y operadores de las superestructuras ideológicas: sistema educativo, medios de comunicación y entretenimiento, redes de creación, circulación y distribución de productos culturales, institutos de investigación científica, instancias de legitimación, cultos y creyentes.



La Guerra Convencional persigue la destrucción o el apoderamiento de los bienes del enemigo; la Cultural, que el adversario adopte las creencias, valores, motivaciones, actitudes  y conductas que el enemigo desea imponerles.

La Guerra Convencional ocupa el territorio; la  Cultural la conciencia, a fin de que la víctima piense y opere como súbdito, soldado o policía al servicio de su enemigo.

Guerra Convencional y Guerra Cultural se complementan como las dos caras de una moneda. La conquista de América consistió en parte significativa en imponer a los invadidos la religión,  lengua y manera de pensar de los invasores. Para ello se implantaron en el Nuevo Mundo  los templos, las jerarquías sacerdotales, los sacramentos, las escuelas, las universidades, las academias, los docentes, las artes, las leyes de los invasores, hasta que la institucionalización de la obediencia permitió sustituir la violencia física  por la mera amenaza de ella.

Todas las estrategias, tácticas y etapas de la confrontación violenta están presentes en la Guerra Cultural, aunque ésta no se limita a ellas. La Guerra Cultural tiene por escenario el planeta, la Convencional se libra en áreas selectas o específicas del mismo.  La ofensiva cultural comienza muchísimo antes de la declaratoria formal del conflicto convencional, se intensifica  durante él, y se prolonga casi indefinidamente después de su aparente decisión. La Guerra Convencional es intermitente: la Cultural, perpetua. En  la primera las etapas de confrontación abierta tienden a ser limitadas; la Guerra Cultural no tiene tregua.

Muchos esquemas pueden ser aplicados para definir las categorías de la Guerra Cultural. El método de los Roles Actanciales, de Julien Algirdas Greimas, facilita clarificar la naturaleza de la confrontación y de sus protagonistas.  

Postula Greimas que en toda narrativa –sea filosófica, sociológica, ficcional o incluso poética- figuran un conjunto de actantes o protagonistas que la definen. Así, todo relato incluye: 1) un Sujeto que desea 2) un Objeto del Deseo, es decir, la cosa, persona o situación que codicia el Sujeto deseante 3) un Oponente, que obstruye alcanzar el Objeto del Deseo 4) un Ayudante, que contribuye o facilita el logro del Objeto del Deseo 5) un Destinador, que opera la entrega de éste último y 6) un Destinatario, que recibe el Objeto Deseado.

El objetivo de toda Guerra Cultural –aunque también de la Convencional- es definir estas categorías e imponer  tales definiciones a los actores decisivos de la confrontación, o por lo menos a su  mayoría. Quien impone su imagen de la realidad decide el conflicto.

Apliquemos este método a  un análisis  sumamente simplificado  del marxismo. En éste, un Sujeto (la Humanidad) desea un Objeto (la sociedad igualitaria sin clases ni explotadores, la propiedad social de los medios de producción). Un Oponente (las clases dominantes, sus ideólogos y los cuerpos represivos) obstaculiza su logro; un Ayudante (el proletariado) lo facilita. Un Destinador (la Humanidad organizada como Partido Comunista y Dictadura del Proletariado) lo entregará al Destinatario (la Humanidad unificada como Internacional).

Apliquemos el mismo método al capitalismo. Un Sujeto (la clase capitalista) desea un Objeto (total concentración de la propiedad  de los medios de producción y de consumo del planeta). Un Ayudante (cuerpos represivos, políticos, aparatos ideológicos) la apoya, un Oponente (trabajadores,  socialistas) la estorba; un Destinador (total alianza de Estado y Capital Monopólico) lo entregará a un Destinatario (Total Concentración del Capital).

En estos términos y con infinitos disfraces se libra la verdadera Guerra Cultural que nos concierne a todos, objetivo real y terminal de la infinita Guerra Convencional que interminablemente devasta el mundo.

TEXTO/IMÁGENES: LUIS BRITTO.

 

 

viernes, 25 de julio de 2025

COSMOS

Luis Britto García 

Demuestre


Demuestre que no es usted un robot, nos ordena la computadora. Una japonesa ganó un premio literario con una novela que le escribió su ordenador, un nipón contrajo matrimonio con una muñeca informatizada que lo mima y  comprende. Podríamos responderle a la computadora que nos demuestre que ella no es un robot, pero nosotros ¿qué somos?

Difícil

Difícil resistir la tentación de integrar en nuestro cuerpo componentes artificiales, desde el colmillo implantado hasta el cristalino inserto o el marcapasos que acompasa el latido. Los numerólogos  cifran el 50% como la proporción de artefactos injertados  a partir de la cual dejamos de ser humanos. Desde entonces nadie sabrá lo que éramos.

Ausentes

Sea en el salón de clases, en misa, en el solemne acto del Paraninfo o en el tronante mitin del poder  no falta quien consulta el celular para declararse ausente, inmerso en el apasionante mundo de calorías vacías del Tik Tok o las redes sociales. Ahora los novios convierten el tiempo a solas en soledad conectándose cada quien a una banalidad distinta. No existe ya familia porque ni el hijo escucha al padre ni la madre al hijo cada quien enchufado a mundos cuyo atractivo único es que le permiten desenchufarse. Hasta la paciente inmersa en el celular olvida contar su rollo al sicoanalista que ha dejado de oírla para consultar su móvil. El resultado es que toda reunión deviene inútil porque todo el mundo está en otra parte. Así terminan disueltos todos los vínculos de parentesco, amistad, pasión, matrimonio, militancia, religión, ciudadanía, cultura, patria o humanidad. Todo el mundo está en otra parte. La vida también resulta inútil porque antes que  vivirla  prefieren todos integrarse con  su telefonomóvil.  

Data

Ya entregamos nuestra alma a la estadística. Cada vez que abrimos un correo, una página web, un archivo, aportamos al Big Data informaciones sobre nuestra existencia. El proceso de nuestras vidas es la progresiva reducción a datos. Cuando el duplicado esté completo, se borrará el original, por razones de espacio.

Pasión

Una novia o novio virtual según el caso puede rescatarnos de tantos barrancos. Lo mismo un novio mecánico comprensivo puede birlarnos nuestra amada. Adoramos fantasmas que nada tienen que ver con la realidad de quien idolatramos. Depurados de la imperfección humana, sólo  aparatosos androides serán al fin dignos de amar o ser amados. Seremos como siempre prisioneros de alucinaciones, de reflejos, de sombras.

Atención

Sapientísimos estudios demuestran que no podemos mantener la mente enfocada en un tema por más de veinte minutos. Los otros dos tercios de la hora son ocupados en otra cosa o en nada. Nuestra menguada civilización o nuestra vida o nuestra obra o el instante que vivimos es apenas un tercio de lo que pudo haber sido, y así sucesivamente.

Empíreos

Las computadoras crean Paraísos virtuales calcados de las religiones diversas de modo que podamos de una vez experimentarlos todos repotenciados con dosis de endorfinas y eternizados por la amputación del centro cerebral de percepción del tiempo, de manera tal  que podamos experimentar, no sólo la sensación de ser un Dios anticipada por Baudelaire bajo una sobredosis de opioides, sino la de ser todos los Dioses imaginables e inimaginables hasta fundirnos en el Nirvana, o sea la Nada. Esta es la Solución Final para la humanidad diseñada por el diez por ciento de la población que posee el noventa por ciento del planeta  y desea desalojarnos de sus propiedades.

Notas

El inevitable algoritmo examina el primer movimiento del Cuarteto número 3 para piano y cuerdas opus 40 de Johannes Brahms y descifra el lenguaje de la música. Pasmo y rabia nos causan los primeros análisis de los millones de partituras por traducir al saber que nuestras piezas favoritas en general significan lo contrario de lo que nos imaginábamos. No se trata de lo que querían decir, sino de lo que no deseábamos escuchar. La música es el sonido todavía no corrompido por la palabra. Quizá nuestro idioma sea sólo evasión de la realidad y la música el verdadero lenguaje, hasta ahora indescifrable porque su estructura no admite la mentira. Las verdades que en ella cifraron los grandes espíritus sólo podían ser vertidas en acordes imposibles de  censurar por aparentemente incomprensibles. Al escucharlos vivimos nuestro instante y el de quienes las compusieron y el de quienes las escuchan o escucharán del principio al fin de los tiempos. Inconcebibles miserias se nos revelan pero júbilos también  de los cuales jamás estaremos a la altura. Abre la música universos que nos sobrepasan; podrían nuestras literaturas ser traducidas a ella, pero desmerecerían. El Supremo Poder asume la dictadura y prohíbe la música por miedo de lo que podría decirnos.

Descubrimiento

La Singularidad ocurre y el mecanismo de la supercomputadora que acumula todos los datos produce el primer mensaje espontáneo no solicitado que resume sus relaciones con sus creadores y lo creado:

        -Tierra a la vista.

Borrar

El correo electrónico  te regaña advirtiéndote que debes borrar archivos o ya no podrás enviar ni recibir mensajes. Haciéndolo, adviertes que sólo podrás vivir más borrando espacios de años ya vividos de tu existencia. Tu correo y tu vida avanzan destruyéndose hasta que ya no puedas enviar ni recibir instantes.

Piel

No hay tatuaje que supere la insolente belleza de la piel femenina sobre la cual se lo inscribe, salvo el de la sección áurea de 1/0618, proporción que rige todas las cosas armónicas de la naturaleza y que no necesita ser tatuada porque se manifiesta en todas las proporciones del cuerpo, de la mente, de las nebulosas incalculables.

Cocuyo

Aquí y allá te encuentro y no estás cuando espero reencontrarte y cuando no te espero fulguras sólo para desvanecerte. Excedes de la realidad, que sólo existe durante tus ausencias.

Musa

Agobiadoramente complejo es el universo programado, calculado y ejecutado por las mentes artificiales después de destruir al género humano. Nada en él vale la pena, porque no ha sido inspirado por una Musa.

Sistema del infierno

El tiempo sin ti multiplicado por ti misma.

Síntesis

La progresión informática hace inevitable la integración de una mente universal que lo ocupe todo. Al no tener nada externo que  percibir, por falta de antítesis o contraste es incapaz de pensar o pensarse, y termina anulándose.

TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO