sábado, 23 de enero de 2010

DÁMELA CON MASA


Una vez más caigo en la arepera que no sé por fin si es capitalista o mixta o socialista y tengo la impresión de encontrar las mismas caras de siempre. Dámela con masa.
Aquí se dan cita amantes y odiantes y vendedores de llaveritos y de estampas y tragafuegos que quieren sacarse de la boca el sabor de llamaradas. Dámela sin masa.
A cierta hora nona irrumpe el recogelatas tocando música de aluminio, exigiendo la tostada de queso de mano de la luna. Dámela con masa.
Después se rellenan la arepa de cuajada del amanecer y la de queso amarillo del sol del mediodía y la reina pepeada de la tarde y la negra morcilla de la noche. Dámela sin masa.
La tele a todo volumen y la rockola a todo dar y el ambiente musical a millón y los pitidos de celulares con máxima estridencia repletan la tostada cuatro quesos del aturdimiento. Dámela sin masa.
Irrumpen vendedores de rifas y loterías y raspaditos rellenando de incertidumbre la reina pepeada del destino. Dámela con masa.
De madrugada en madrugada asoma el enamorado que come el picadillo de su corazón en silencio. Dámela sin masa.
Como en un bar quisieran contárselo todo tantas almas perdidas pero en la arepera todo se sabe aunque mastiquemos mirando en el techo la cagada de mosca de la indiferencia. Dámela con masa.
En la arepera encuentra el solitario la familia ideal que sólo acompaña veinte minutos entre el ticket de caja y la servilleta. Dámela sin masa.
El perro que espera su pellejo es el que cura tantas penas del alma con el sicoanálisis de la mirada. Dámela con masa.
Tiene algo de última cena la tostada del motorizado que anduvo todo el día buscando como matarse y que de inmediato salta a su máquina para ver si lo logra metiéndose por la autopista a contravía. Dámela sin masa.
En la hora del peor madrugonazo invaden los mariachis picantes y los matatigres que tocan las veinticuatro horas repartiendo el sonoro sabor de la salsa. Dámela con masa.
A veces se paran enfrente las camionetas negras del poder pero de ellas sólo salen asistentes adulones que entran a comprar delicias para otros. Dámela sin masa.
Nadie sabe cuál arepa va a ser la última comunión del parroquiano a quien darán bollo en la esquina y cuyos deudos saldrán del velorio a revivir con otra de fiambre. Dámela con masa.
A ciertas horas pasan raqueta los paramilitares pero la gente agradece que todavía lo hagan con metralletas y no con motosierras. Dámela sin masa.
Puede que en la otra mesa coincidan la dietética ensalada de la ejecutiva a quien despidieron de la revista de farándula y el mondongo de la caminadora con la media corrida, ambas fingiendo ignorarse, cada una quizá deseando ser la otra. Dámela con masa.
Descubro que los clientes de la arepera somos siempre los mismos y vivimos aquí vendiéndonos unos a otros baratijas e ilusiones, conectando como tubos digestivos pensantes los dos extremos de los mostradores y los sanitarios. Dámela sin masa.
Yo mismo hace meses que no regreso a la casa con sus tétricos libros y escribo en las servilletas tantas cosas sin otro destino que las papeleras. Dámela con masa.

EGOCELL
Ante la plaga de los celulares que cada vez más convierten a las personas en ausentes pues estén donde estén siguen comunicados con persona o realidad remota, la organización terrorista lanza Egocell equipo clandestino que permite comunicarse con uno mismo. Así en una reunión una clase una misa el usuario de Egocell fingiendo comunicarse con una tía para contarle banalidades puede en realidad conectar consigo mismo para cuestionar el sentido de lo que hace o lo que le hacen. No puede nadie sospechar que en lugar de oir a su mujer que le cuenta lo que compra en el automercado, el usuario de Egocell escucha mientras su monólogo interior se vuelve monólogo ulterior que lo conduce a abismos.

TRADUCELL
En el último modelo de celular portátil viene Traducell, el traductor universal. No se sorprenda si expresa una sinfonía en colores, pero por lo menos pásmese cuando interprete una sonata como ensayo matemático. Traducell pongamos por caso convierte el Aula Magna de la Universidad Central en fuga con variaciones, pero lo peor o lo mejor es aplicarlo a la mujer amada o deseada y experimentarla versionada en sabores. Traducell, diseñado para una civilización de autistas, alcanza su pináculo cuando el usuario se lo autoaplica. El otro día me encontré un amigo en un museo, convertido en cuadro abstracto, y aquí estoy yo, reducido a letras de tinta.

GRAFITO CITY
Se cansa la ciudad de que la tapen los mezquinos reclames de la publicidad y al pie de una valla amanece el primer grafito, anárquico como una meada de colores, propiciando que cerca aparezcan otro y otro y otro con ilegibles letras fulgurantes que expresan mensajes ilegibles como expresión de una ciudad donde ya nada tiene sentido. La mugre de vallas publicitarias es cubierta por una primavera de flores caligráficas de las cuales nadie sabe si son escritura sin mensaje o mensaje sin escritura hasta que otra mañana aparece el primer letrero legible: DIGO QUE DIGO. La batalla de quienes piensan con colores y quienes cromatizan con pensamientos queda así entablada hasta que aparece en la calle la primera cara pintada. Sobre la piel desnuda los ciudadanos se dibujan las ropas que han dejado de ponerse, luego la imagen de lo que quieren ser y por fin la de lo que son. Contra superficies consteladas de estrellas caligráficas vagan los violentos planetas cromáticos del cuerpo, a veces confundiéndose, a veces destacándose. Ni un centímetro de la ciudad deja de ser imagen o idea. Y entonces el proyector de colorear las nubes comienza a escribir la meteorología y germina por la noche la selva de neón que cambia de posición y de forma según la orientación de los luceros. En Grafito City ya no hay noticias: cada color es el suceso y la novedad cada forma y la actualidad es el contraste. En Grafito City todos sueñan en colores, o pasearse por ella es soñar. Ser a la vez el sueño y el soñante y el soñado.


Versión en francés: http:/luisbrittogarcia-fr.blogspot.com

Bibliografía del autor: http://luis-britto.blogspot.com/
Foto:Luis Britto

domingo, 10 de enero de 2010

EL HIT PARADE DE LOS MATAVOTOS: AÑO NUEVO, MATAVOTOS NUEVO


1

En medio del camino de la vida me detiene un transeúnte. Ciudadano dea pie y sin poder, ejerzo como oficina de quejas ambulantes. El peatón, perdón, el Soberano, me cuenta que hace meses dio unas conferencias por las cuales le ofrecieron trescientos bolívares. Pero a la hora de cobrar, le exigen que lo haga en facturas sagradas cuya sola impresión cuesta arriba de quinientos bolívares fuertes. El fuerte precio se debe a que el Seniat sólo adjudica concesiones para imprimirlas a unas cinco imprentas, y con ellas licencia para abusar del infeliz Soberano. Estas imprentas se van de vacaciones colectivas en diciembre y enero, y el Soberano, o sea la infeliz ciudadanía que debe pagar más de medio salario mínimo para cobrar una miseria, que se las averigüe. No dudamos de la probidad de tan oportuno negociado. Pero la mujer del César no sólo debe ser honrada, sino también parecerlo, y la verdad es que de estas incosteables facturas que sólo imprimen privilegiados talleres sopla un olor a guisotumbagobierno. Una factura es una declaración de un ciudadano, y vale aunque esté escrita en casabe. Impedir a cada Soberano cobrar un miserable centavo sin bajarse de la mula con medio mes de trabajo es invitarlo a bajar de esa nube a la administración en la elección venidera.

2

Camino lento, y me alcanzan ciudadanos que llaman de la Tercera Edad. Uno me expone que un funcionario decidió que 38.000 ancianos noexistían, y como sucedió con Raiza Ruiz, la simpática médico a quien alguien declaró difunta después de un accidente, les cortó las pensiones y los puso en la problemática situación de demostrar que no estaban difuntos, haciendo colas a altas horas de la madrugada. Tras agonizante proceso demostraron que existían, y preguntaron cuándo les pagaban lo debido. “Será una sorpresa”, respondió el gracioso. Por poco más de 38.000 votos se perdió un referendo. La sorpresa se la podrían dar al funcionario.

3

Me comenta una vivaz comunicadora que su servicio de ABBA,instrumento de trabajo por el cual paga religiosamente, lleva díasinterrumpido. Poco después le escribo un correo para ver si lo recibe,y encuentro que mi servicio ABBA, por el cual pago ortodoxamente, conecta sólo si le da la gana y desaparece cuando se le antoja.

4

Paso a la siguiente esquina y ya me busca conversa el desdichado transeúnte que debe renovar su RIF personal. Por qué se debe renovar un certificado con el mismo número de la cédula de Identidad, que no cambia nunca, sólo lo explica la pasión del genocidio de sufragios.Para participar en este Holocausto de voluntad electoral, debe la víctima adquirir computadora e impresora de último modelo y abrir unapágina de Internet que no abre nunca, y si no abre ir al Seniat a pie y regresar a casa caminando para llenar un formulario que luego debe también llevar a pie a una oficina que jamás recibe. Si esta informática peatonal se aplicara para el voto, no votaría casi nadie.Pero quien mata contribuyente, mata votante. Mejores entretenimientospodría buscarse una administración que cada año exonera unos 17.875 millones de dólares en impuestos a las transnacionales.

5

Por voto unánime, el más implacable Campo de Exterminio de votantes es el inútil registro denominado Sencamer. Por el privilegio de acceder a la obligada página web que no abre, la víctima, perdón, el Soberano, debe depositar en una cuenta de un banco intervenido exorbitante suma que no se devuelve. Junto con el imposible de obtener certificado de registro en Sencamer, los encarnizados enemigos del votante exigen además constancia del INCE de que no tiene más de cinco personas empleadas, aunque jamás haya empleado a nadie. No se cobra para votar, porque se supone que nadie votaría. Pero todo el que conozco dice que pagaría lo que no tiene por votar contra Sencamer y contra quien lo inventó o lo tolera.

6

Avanzo en la larga caminata, y una jovencita me narra su aventura después de pagarle al ministerio del Turismo una entrada de 350 bolívares por una Cena de Año Nuevo en el Teleférico. Concurrentes, hubo millares. Cena, fuegos artificiales, cantantes y demás maravillas prometidas: cero. Sólo un melancólico descenso de Soberanos,familiares y niños muertos de hambre y estafados. Algún irresponsable sobrevendió entradas y olvidó comprar hallacas, quizá ocupado en otorgar licencias para casinos a fin de que pueda lavar sus capitalesel crimen organizado. Les prometieron una experiencia inolvidable: seguramente durará hasta las elecciones el recuerdo del Año Nuevo más triste de sus vidas.

7

Hace meses que no veo televisión. En mi paseo me encuentro con el Soberano víctima de la estafa de la TV por suscripción. Le cobran tarifas prohibitivas por venderle imágenes y se las suministran interferidas con prohibida publicidad por inserción, que es como si le vendieran alimento y lo rellenaran con veneno. Integra comités de usuarios que son ignorados. Se queja ante Conatel y es como hacerlo ante una pared. Parece que los proveedores están empeñados en demostrar que pueden violar la Ley Resorte, y las autoridades empecinadas en probar que no les importa. Puede que al Soberano terminen por no importarle los unos ni las otras.

8

Creo haber sido claro. Matavoto mata Poder. Las partidas de defuncióndel Poder son certificados con duración de estornudo, facturas incosteables, documentos con renovación infinita, requisitos inútiles e imposibles de cumplir, páginas web que no abren, informática para caminadoras, bingos y casinos para lavar dinero, televisión no apta para consumo humano. En nueve meses se puede acabarlas, y conservar el Poder. O conservarlas, y perderlo.

9

Usualmente voto, y una vez me vine del otro lado del mundo sólo parahacerlo. Pero el camino del infierno està empedrado de votos asesinados. Que el Poder decida si quiere seguir sièndolo.

domingo, 3 de enero de 2010

AÑO NUEVO, PUEBLO NUEVO


¡Partida! Sueña el cañonazo y arrancan todos los que creen que Año nuevo es nuevo almanaque y no reformulación de la vida.

El mundo avanza hacia el último medio siglo con reservas de hidrocarburos y los imperios se abalanzan sobre la energía fósil como aves de rapiña.

El planeta arranca hacia su última centuria con biodiversidad y las transnacionales se disparan para aniquilarla.

El globo inicia sus últimas décadas con agua potable y los monopolios embisten para acapararla.

El capitalismo rueda hacia su tumba y extiende las garras para llevarse a toda la humanidad.

El Imperio se pone más agresivo mientras más se debilita y siembra el mundo de bases de muerte con la esperanza de sobrevivir matando a todos.

Todo país con hidrocarburos, biodiversidad o agua potable tiene un conflicto asimétrico en su futuro.

Venezuela amanece en la década con cerco de nueve bases de la primera potencia imperialista del mundo y con acorazados y portaaviones de la IV Flota rondando sus aguas.

Cerramos el primer decenio sin completar un inventario integral de nuestro territorio, de sus recursos y sus áreas en peligro ecológico, mientras cada centímetro de él es vigilado y registrado por poderes foráneos mediante satélites artificiales, radares de largo alcance, escuchas electrónicos, aviones espías.

Nuestro país inaugura la década de la amenaza sin establecer eficaz y continua presencia del Estado en grandes áreas de su territorio, en buena parte fronterizas y sometidas a incontrolados flujos migratorios pacíficos o armados.

Entra Venezuela en la década de confrontación crucial sin establecer para defenderse ni la autonomía alimentaria ni un razonable grado de producción industrial endógena de los bienes esenciales más indispensables para consumo de las masas.

Venezuela y América Latina asoman a una década decisiva mientras ONG´s de Estados Unidos asumen la tutela de las cuestiones étnicas, imponen la doctrina de que cada parcialidad cultural debe tener autogobierno, territorios propios con derechos exclusivos y excluyentes sobre los recursos y el subsuelo y derecho a expulsar de él las autoridades del Estado Nacional.

Despierta Venezuela con un país vecino cuya oligarquía eleva su ejército al medio millón de efectivos, arma centenares de miles de irregulares y deja ocupar su territorio por bases estadounidenses.

La patria de Bolívar madruga con una ocupación cumplida por miles de paramilitares que instalan alcabalas y cobran vacuna, suplantan al hampa vernácula en el narcotráfico, la trata de personas, el sicariato, el préstamo usurario y el juego ilícito y adquieren estratégicas empresas de transporte y comunicaciones.

Dentro de sus fronteras Venezuela acoge 4.300.000 nacionales del país que la amenaza; muchos fugitivos de la oligarquía de éste; algunos incondicionalmente leales a ella.

Mientras todos los poderes financieros afilan cuchillos judiciales para degollar a Venezuela con demandas temerarias y embargos de bienes y reservas internacionales, jueces venezolanos sostienen que la soberanía de Venezuela no existe y que ésta puede ser condenada y ejecutada con leyes extranjeras por jueces o árbitros extranjeros.

En época de crisis mundial, cuando cada país depende de sus ingresos y reservas, mediante los Tratados contra la Doble Tributación Venezuela exime criminalmente a las transnacionales de pagar 18.750 millones de dólares anuales de impuestos por las ganancias que sacan del país.

Mientras el fascismo del Imperio y de países limítrofes perfila sus estrategias de agresión y genocidio, nuestra principal organización política no termina de definir con claridad sus orientaciones ideológicas ni de imponerlas a sus militancias.

Cuando la ultraderecha disciplina máquinas de muerte, no ya algunos intelectuales, sino respetadas figuras del comando de nuestra principal organización política alertan contra la ineficacia, la formación de cúpulas, el alejamiento de las masas.

Venezuela entra en la sombra de la amenaza de muerte mientras es informada, entretenida y educada por un aparato comunicacional en buena parte enemigo de Venezuela y al cual eximen del cumplimiento de las leyes las autoridades encargadas de aplicarlas.

Ingresa Venezuela en la penumbra sin que para iluminarla se hayan creado institutos con competencia académica y científica para analizar sus problemas cruciales, formular sus metas, diseñar sus estrategias y cristalizarlas en planes.

Vamos hacia la tiniebla sin haber generado instituciones de alto nivel para el análisis y la evaluación de las fortalezas, las debilidades y las coyunturas de nuestros oponentes y el desarrollo de políticas para enfrentarlas.

Nos internamos en el cono de sombra del eclipse anunciado sin adoptar las medidas legales, administrativas y judiciales para conjurar tantos vacíos, tantas debilidades.

Seguimos sin captar lo que es claro para el adversario: de Venezuela depende América Latina, y de América Latina el mundo.

Inauguramos la década con la idea de la inminencia del conflicto, pero con poca certidumbre sobre algunas de sus consecuencias más probables, tales como una aniquilación de la superestructura estatal en los primeros días de enfrentamiento.

Mil veces pudo Estados Unidos barrer al pequeñísimo ejército de Cuba; si no lo ha intentado de nuevo, es porque habría tenido que enfrentarse con un pueblo compacto como una muralla.

En vano pretendió el Imperio destruir al ejército del Vietcong: no lo logró porque ese ejército era todo el pueblo, y ese pueblo era todo ejército.

Todo pensamiento sobre el futuro de Venezuela, de América Latina, del mundo, será meramente retórico si no se articula sobre la idea de una fusión indestructible del aparato partidista, del estatal y del militar con las bases sociales.

La interrogante es si podremos articular dicha fusión a tiempo para disuadir el conflicto, o si deberemos intentarla por la vía dura una vez que hayamos recibido el demoledor golpe conjunto de la narcoligarquía y del Imperio.


Versión en francés:
http://luisbrittogarcia-fr.blogspot.com
Bibliografía del autor: http://luis-britto.blogspot.com

domingo, 27 de diciembre de 2009

EL EXTRAÑO CASO DEL MOVIMIENTO JEKYLL Y EL FUNCIONARIO HYDE


A los ojos de sus familiares y de su novia Masa, resulta cada vez más desconcertante la conducta del movimiento Jekyll.


Ampliamente admirado por su solidario trato con los necesitados y su afán de resolverle los problemas, por períodos el movimiento Jekyll se encierra y resulta imposible localizarlo.


Al mismo tiempo por la puerta trasera de su casa irrumpe el detestable funcionario Hyde atropellando personas y derechos con la invención de trámites estrafalarios.
¿Quién no conoce al movimiento Jekyll, su ideología progresista, su obra innegable, su trayectoria sin desvíos e insobornable?


Pero del funcionario Hyde apenas se divisa su prontuario politiquero de saltaperico, su alijo de pasaportes y de carnés partidistas, sus pasantías en el Opus y camarillas neofascistas, su monstruosa capacidad de cambiar de colores y apariencias.


Estimulante es conversar con el movimiento Jekyll sobre tantos temas hermosos: Marxismo, Revolución, Socialismo, Solidaridad.


Mas la dicha se va al pozo cuando lo suplanta el funcionario Hyde y trata de vendernos como ideas un revoltillo de Sai Baba con cuánto hay pa eso y cómo voy yo ahí.


En pleno día el movimiento Jekyll predica desinterés y moral revolucionaria.
Mas esa noche se divisa al funcionario Hyde en dispendiosos restoranes diciendo que no es malo ser rico y alcahueteando bingos y casinos prohibidos en el Código Penal.


La austeridad es tarjeta de recomendación del movimiento Jekyll quien a pleno sol exhibe medios de vida modestos y sencillez franciscana..
Pero al caer las sombras ya el funcionario Hyde ostenta prendas de marcha, vehículos de lujo, bandas de guardaespaldas, cargamaletines y cargacelulares, involucrado en saraos fastuosos, francachelas miliunanochescas y derroches multimillonarios.


Desconcertada sigue su novia Masa por las desapariciones frecuentes de su fiel enamorado el movimiento Jekyll, modelo de fidelidad y amor constante más allá de la muerte.


Escandalizado está el vecindario por contubernios escandalosos del funcionario Hyde, por turbias promiscuidades con barraganas, financistas, inversionistas, especuladores, boligarcas y neoliberales.


Irreprochable es el movimiento Hyde cuando predica cancelar los impuestos, arrancar del vacío bolsillo de la madre marginal hasta el último solitario centavo para pagar por la compra del artículo de primera necesidad el impuesto neoliberal y recesivo del IVA.


Mas cuando canta el gallo de la pasión el funcionario Hyde con suicida prodigalidad exonera de impuestos a transnacionales y ciudadanos extranjeros hasta por 17.875 millones de dólares anuales, que en jubilosa comitiva engordan los Paraísos Fiscales o financian las bases militares con las cuales espera aniquilarnos el imperialismo.


Masa aprendió de su adorado movimiento Jekyll el concepto de soberanía, el principio constitucional por el cual mientras Venezuela siga siendo independiente no puede ni debe obedecer a funcionarios, leyes ni jueces o árbitros extranjeros.


Pero en la tiniebla el funcionario Hyde perpetra sentencias donde dice que por “manifestación de voluntad” cualquier burócrata puede anular Constitución y soberanía y someter a Venezuela a tribunales y árbitros extranjeros para que la condenen según leyes foráneas y le embarguen bienes y reservas internacionales.


Lírico y ecologista, el movimiento Jekyll exalta a su novia Masa las bellezas del paisaje venezolano, la necesidad de protegerlo y apreciarlo mediante un turismo interno conservacionista.


Mas el contaminante funcionario Hyde ampara a quienes tapan ciudades, paisajes, bellezas naturales y monumentos con una costra de mugrientas vallas que no dejan ver nada de nada, y confunden recreación con tarifas prohibitivas para los nacionales, turismo sexual para gringos, descanso con privatización de las playas y esparcimiento con casinos que lavan dinero del crimen organizado.


A trompadas se fajó el movimiento Jekyll en defensa de su novia Masa para sancionar normas contra el abuso de los medios audiovisuales.
Mas noche y día el funcionario Hyde tolera que medios de señal abierta y por suscripción sean letrina audiovisual que viola toda norma, cloaca de prohibida publicidad por emplazamiento e inserción, basurero de interrupciones y cuñas que sobrepasan la extensión permitida, en desmoralizadora lección de que ni las leyes se cumplen ni las autoridades las hacen cumplir.


Masa se enamoró del movimiento Jekyll mientras éste le cantaba canciones de Silvio Rodríguez al mismo tiempo que el funcionario Hyde vendía costosísimas entradas para conciertos de Soledad Bravo, pero ahora que Soledad Bravo canta a Silvio Rodríguez, Masa siente que su brújula no trabaja a tiempo completo.


Cada vez con mayor frecuencia cuando la novia Masa busca a su idolatrado movimiento Jekyll lo único que encuentra es una página web que nunca abre puesta allí por el mugriento funcionario Hyde.


A veces siente Masa que su amado movimiento Jekyll se debilita pues a pesar de sus esfuerzos no puede poner coto a las tropelías del cochambroso funcionario Hyde.


Miles de veces Masa le ha dado fuerzas a su idolatrado movimiento Jekyll con el poder del amor y del voto, pero ahora teme leer postulaciones no sea que sólo esté candidateado en ellas el gangrenoso funcionario Hyde.


Masa extrema su vigilancia aterrada por las versiones que sostienen que el movimiento Jekyll y el funcionario Hyde son la misma persona; por los días goza como transportes gloriosos los escasos instantes en que puede hacer contacto con el movimiento Jekyll y por las noches se esconde temiendo la irrupción necrofílica del monstruoso funcionario Hyde.


Pero Masa, el movimiento Jekyll y el funcionario Hyde son una sola y única persona, y Masa la única que con su amor, su vigilancia y su exigencia puede decidir el triunfo del uno o del otro, y sobre todo el triunfo de ella misma.

Versión en francés: http://luisbrittogarcia-fr.blogspot.com
Bibliografía: http://luis-britto.blogspot.com

sábado, 19 de diciembre de 2009

HERENCIA DE BOLÍVAR



Dos testamentos dicta el Libertador en San Pedro Alejandrino diez días antes de morir el 17 de diciembre de 1830. En el civil, declara que “no poseo otros bienes más que las tierras y minas de Aroa, situadas en la provincia de Carabobo, y unas alhajas que constan en el inventario que debe hallarse entre mis papeles (…)”. En el político, refiriéndose a la Gran Colombia, declara ante la posteridad: “Al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la manifestación de mis últimos deseos. No aspiro a otra gloria que a la consolidación de Colombia. Todos debéis trabajar por el bien inestimable de la unión; los pueblos obedeciendo al actual gobierno para libertarse de la anarquía; los ministros del Santuario, dirigiendo sus oraciones al cielo, y los militares empleando su espada en defender las garantías sociales. Colombianos: Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos, y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro" (Lecuna, T. 3. 1947: 823-824). No hay más posteridad que la obra. Por ella vivimos y sobrevivimos. Para saber cuán presente está Bolívar, basta verificar cómo perdura su obra perdura. Para apreciar cuán vivos estamos, debemos valorar cómo acrecentamos su legado. Recapitulemoslo.

EMANCIPACIÓN
Desde el juramento en el Aventino en 1808 y su primer discurso público ante la Sociedad Patriótica en 1810 hasta su proclama final en 1830, la emancipación es la meta de los sentimientos, las ideas, las acciones del Libertador. A ella sacrifica bienes, familia, amistades, salud. Nos deja la plena emancipación política. Nos lega la tarea de perfeccionar la social, la económica, la estratégica, la cultural. Bolívar tiene todavía que hacer en América, dijo Martí. Pero sólo puede cumplirlo mediante sus herederos. Nuestra emancipación se llama hoy en día antiimperialismo. El Imperio ya no es España, sino Estados Unidos.

SOBERANÍA POPULAR
Bolívar comparte con Rousseau la convicción de que la soberanía reside en el pueblo, de que éste no puede en forma alguna cederla ni enajenarla de la misma manera que no puede darse en esclavitud a otro, pues la locura no crea derechos. De la soberanía popular emana todo poder, y ésta es máxima que Bolívar sistemáticamente reconoce en proclamas y decretos. Al reafirmarse las fuerzas patriotas en Guayana, el 15 de febrero de 1819 abre su discurso ante el Congreso de Angostura en los siguientes términos: “Señor: ¡Dichoso el ciudadano que bajo el escudo de las armas de su mando ha convocado 1a soberanía nacional, para que ejerza su voluntad absoluta!” Por consiguiente tales poderes, el de legislar, el de aplicar las leyes, el de juzgar controversias, no pueden ser enajenados ni cedidos a potencias, tribunales ni árbitros extranjeros. Enajenar soberanía es traicionar al pueblo en su absoluta voluntad, y la traición no crea derechos.

REPÚBLICA
En tiempos de la Independencia inquietó a algunos próceres la tentación monárquica. Se independizó Brasil coronando a Dom Pedro I. El mexicano Iturbide se hizo nombrar Emperador. San Martín consideró alguna vez la idea de traer testas coronadas europeas a reinar en América. Bolívar rechazó categóricamente tales proyectos. Aparte de que violaban el ideario republicano, temió que la introducción de príncipes europeos importara en América las rencillas dinásticas del Viejo Mundo. También en el Discurso de Angostura, proclama Bolívar de una vez por todas: “El gobierno republicano ha sido, es y debe ser el de Venezuela; sus bases deben ser la soberanía del pueblo, la división de los poderes, la libertad civil, la proscripción de la esclavitud, la abolición de la monarquía y de los privilegios” (Blanco Fombona: 67-70). Numerosas intrigas se urden para tentar a Bolívar con una corona: siempre la rechaza categóricamente, sea la distinción propuesta real o simbólica. Apenas le es conferido el honorífico título de Libertador el 14 de octubre de 1813 por el Cabildo Municipal de Caracas, de una vez y para siempre lo proclama “título más glorioso y satisfactorio para mí que el cetro de todos los imperios de la tierra”. Y un año antes de morir, desde Popayán, el 6 de diciembre de 1829 manifiesta a Antonio Leocadio Guzmán: "No son pocos los que me han hablado de un sistema monárquico y en diferentes épocas, pero siempre he dicho lo que pienso en tal asunto. La nación puede darse la forma que quiera, los pueblos han sido invitados de mil modos a expresar su voluntad y ella debe ser la única guía en las deliberaciones del congreso; pero persuádase Ud. y que se persuada todo el mundo que yo no seré el rey de Colombia ni por un extraordinario evento, ni me haré acreedor a que la posteridad me despoje del título de Libertador que me dieron mis conciudadanos y que halaga toda mi ambición" (Lecuna, T. 3. 1947: 379). Deslegitimadas por la voluntad popular y el ridículo las coronas políticas, en América se yerguen los tronos hereditarios y absolutos de la plutocracia y del capital. Nuestra República de hoy es el socialismo.

DEMOCRACIA
Democracia es gobierno de la mayoría, pero las incipientes Repúblicas, comenzando por Estados Unidos, siguiendo con Francia y luego con Venezuela en su Constitución de 1811, condicionan el derecho de elegir y ser elegido a la posesión de cierta renta o cantidad de bienes. Son Leyes Fundamentales que bajo el estandarte de la igualdad republicana preservan de hecho la desigualdad oligárquica. Apenas la constitución jacobina de 1793 y el proyecto de Constitución que propone Bolívar en 1826 para Bolivia dejan atrás estas rémoras. En esta última se requiere apenas que el votante sepa leer y escribir, o que ejerza una profesión: “No se exigen sino capacidades, ni se necesita de poseer bienes, para representar la augusta función del Soberano; mas debe saber escribir sus votaciones, firmar su nombre, y leer las leyes. Ha de profesar una ciencia, o un arte que le asegure un alimento honesto. No se le ponen otras exclusiones que las del crimen, de la ociosidad y de la ignorancia absoluta. Saber y honradez, no dinero, es lo que requiere el ejercicio del Poder Público”(Discurso al Congreso Constituyente de Bolivia, Lima, 25 de mayo de 1826). Durante más de medio siglo, sin embargo, seguirán los requisitos económicos para el sufragio impidiendo expresarse a la voluntad popular. Nuestra democracia de hoy, además de política, ha de ser social y económica.

LIBERACIÓN DE LOS ESCLAVOS Y DE LOS INDÍGENAS
Bolívar libera sus propios esclavos desde 1814, a condición de que se incorporen a las filas patriotas. En 1816 promete la libertad de los esclavos a Alexander Petion, y ya el 27 de junio de ese año expresa desde Carúpano que “he proclamado la libertad absoluta de los esclavos”. Y el 6 de julio, desde la villa de Ocumare, reitera: “Esa porción desgraciada de nuestros hermanos que ha gemido bajo las miserias de la esclavitud ya es libre. La naturaleza, la justicia y la política piden la emancipación de los esclavos: de aquí en adelante sólo habrá en Venezuela una clase de hombres, todos serán ciudadanos” (Blanco Fombona, 2007:199). El 11 de marzo de 1818, un día después de la toma de Villa de Cura, expide un bando en el cual dispone que: "Abolida la esclavitud en Venezuela todos los hombres que antes eran esclavos se presentarán al servicio para defender su libertad”. Desde la instalación del Congreso de Angostura, solicita y obtiene de todos los cuerpos constituyentes que ratifiquen la medida.

En cuanto a los indígenas, el 20 de mayo de 1820 promulga desde la villa del Rosario de Cúcuta decreto en el cual ordena devolver a los indígenas las tierras de los resguardos y les otorga instrucción primaria gratuita y obligaria. El 4 de julio de 1825 decreta en Cuzco la eliminación del servicio personal exigido mediante mitas faenas, séptimas, mita y pongueaje, y dispone que cada indígena, de cualquiera sexo o edad que sea, recibirá un topo de tierra en los lugares pingües y regados, y en los lugares privados de riego y estériles, dos topos. La propiedad del subsuelo de tales tierras y de los recursos sigue perteneciendo en forma inalienable a la Nación. Las dos categorías de seres más atropelladas por el sistema colonial adquieren así el derecho a integrarse en la medida de sus deseos a la indivisible comunidad de la República. Para ese entonces el capital consolida una nueva forma de esclavitud y servidumbre, el salariado. La liberación a cumplir hoy en día es la de los trabajadores.

NACIONALIZACIÓN
Bolívar efectúa en el territorio de las repúblicas liberadas las dos mayores nacionalizaciones que registra nuestra historia, y en ambos casos de los dos recursos más decisivos para la economía de la época y de la actual. El 3 de septiembre de 1817 desde Guayana promulga Decreto sobre Secuestro y Confiscación de Bienes de los Españoles y sus partidarios, que abarcan la mayor parte de la propiedad territorial de la época. Ya el 17 de septiembre de 1825 escribe desde La Paz al vicepresidente Santander: "Yo he decretado aquí que todas las minas perdidas y abandonadas pertenecen de hecho al gobierno para pagar la deuda nacional”. Luego expide decreto en Quito el 24 de octubre de 1829, para normar la minería en la Gran Colombia, en el cual pauta que “Las minas de cualquier clase corresponden a la República”. Tales nacionalizaciones proceden mediante confiscación, vale decir, mediante apropiación revolucionaria y sin indemnización de los bienes afectados. La de las tierras tiene por objeto su inmediata redistribución social entre quienes han luchado por la independencia, de acuerdo con su grado y sus servicios, reparto que prevé la posible explotación por comunidades o sociedades. De haberse cumplido según lo previsto, hubiera culminado en la más amplia Reforma Agraria jamás llevada a cabo en América Latina. La hicieron fracasar administradores mal intencionados, que en lugar de tierras repartieron bonos transferibles, los cuales al poco tiempo los necesitados patriotas vendieron por menos del cinco por ciento de su valor a favor de usureros y de la nueva oligarquía de oficiales republicanos. En cuanto al subsuelo, hasta hoy permanece como propiedad indivisa e inalienable de nuestras Repúblicas, que sólo puede ser cedida temporalmente mediante concesión soberana. La herencia de Bolívar comprende la soberana e inajenable potestad del pueblo sobre suelo y subsuelo. Este principio sólo se honra aplicándolo.

INTEGRACIÓN
Desde su primera intervención pública, Bolívar piensa en la independencia como obra continental. “Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana: vacilar es perdernos” expresa en el discurso ante la Sociedad Patriótica en 1810 (Pérez Vila: 8). La libertad, bien lo ha dicho, es suramericana: quiere emancipación continental, no del municipio ni de la parroquia. “Para nosotros la patria es la América; nuestros enemigos los españoles; nuestra enseña la independencia y libertad”, proclama el 12 de noviembre de 1814 en Pamplona (Blanco Fombona: 54). “Yo no: yo no quiero gobiernitos: estoy resuelto a morir entre las ruinas de Colombia peleando por su ley fundamental y por la unidad absoluta”, escribe desde Pasto el 8 de enero de 1823 a Santander (Guzmán, T.I :351). Sin la menor vacilación extiende la acción libertadora sobre lo que hoy son Venezuela, Colombia, Panamá, Ecuador, Perú, Bolivia. En 1826 proyecta independizar Cuba y Puerto Rico. El mismo año convoca el Congreso de Panamá, para unir en confederación perpetua las repúblicas americanas. Por la ruta de la Historia va Bolívar borrando fronteras políticas y estrechando lazos americanos. Para grandes hombres sólo hay Patrias Grandes.

NATURALEZA
La patria es el pueblo, pero también el ámbito donde éste habita. Amante de la naturaleza por su infancia en San Mateo y por la educación que le impartió Simón Rodríguez; conocedor de ella por su amistad con Alexander von Humboldt y con Aimé Bonpland, Bolívar se preocupa tempranamente por el agotamiento de las aguas y de los bosques, y dicta decretos para incrementar el cauce de los ríos mediante la arborización y los canales, así como medidas para inventariar y estudiar las plantas útiles y medicinales y proteger y fomentar la cría de las llamas y de otras especies animales. En aquellos tiempos podía parecer la naturaleza inagotable; sólo una inteligencia profunda podía avizorar el riesgo de su destrucción y lo indispensable de las medidas para preservarla. La Humanidad ha de volver a la Naturaleza, como que la una no puede existir sin la otra; como que ambas son la misma cosa.

HONRADEZ
Bolívar nace rico y sale del poder pobre. Aquellos que llegan al poder buscando provecho, no deben salir ricos: deben salir.

INMORTALIDAD
El 3 de septiembre de 1817 Bolívar escribe desde Guayana al padre del mayor William Chamberlain, cuyo hijo había muerto en batalla: “Aquel que asegura su honor dedicando su vida al servicio de la humanidad, a la defensa de la justicia y al exterminio de la tiranía, adquiere una vida de inmortalidad al dejar el marco de materia que el hombre recibe de la naturaleza. Una muerte gloriosa triunfa sobre el tiempo y prolonga la sublime existencia hasta la más remota posteridad: el mayor Chamberlain ha obtenido ese favor del destino” (Guzmán T.2: 439-440). Mas la inmortalidad no es un favor: su costo es sobrehumano y dura apenas unos cuantos de esos segundos que los mortales llaman siglos, según los calificó Bolívar en “Mi delirio sobre el Chimborazo”. Si la eternidad dura un instante, el instante puede ser eterno mediante su empleo acertado. Los segundos que transcurren para nuestros pueblos son los que nos legó Bolívar. La herencia hace al heredero, o lo destruye. Una generación se sacrificó por dejarnos esta herencia. Todas las venideras serán sacrificadas si no estamos a su altura. Nuestro deber es merecerla.


Fuentes:
Blanco Fombona (comp.) (2007) Discursos y proclamas. Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho.
Guzmán Noguera, Ignacio de (comp.) (1983). El Pensamiento del Libertador. II Tomos. Caracas: Consejo Municipal de Caracas.
Lecuna, Vicente (Comp.) (1947). Simón Bolívar: Obras Completas, III Tomos. La Habana: Editorial Lex.
Pérez Vila, Manuel (comp.) (1979) Doctrina del Libertador. Caracas: Editorial Ayacucho.




(Foto:Luis Britto)

sábado, 12 de diciembre de 2009

BOLÍVAR Y ROUSSEAU


Conferencia en el Instituto y Museo Voltaire de Ginebra

El Contrato Social de Rousseau y El arte militar de Monte Cuculi

Poco antes de morir en 1830 en Santa Marta camino del exilio, el Libertador Simón Bolívar conserva sólo dos libros de su extensa biblioteca, y les tiene tanta estima, que se ocupa de ellos en su testamento, junto a los seres queridos y los familiares: “Es mi voluntad, que las dos obras que me regaló mi amigo el Sr. general Wilson, y que pertenecieron antes a la biblioteca de Napoleón, tituladas ‘El Contrato Social de Rousseau’ y ‘El arte militar de Monte Cuculi’, se entreguen a la Universidad de Caracas” (Blanco y Azpúrua, 1978 T. XV: 463-464). Este legado compendia dos instrumentos: el pensamiento y la espada. También expresa tres sentimientos: el ambivalente hacia el genio militar y el oportunista político de Córcega; el amor hacia la ciudad que dejó tanto tiempo atrás y la universidad en la cual nunca estudió y que dejó dotada espléndidamente, y la admiración hacia la áspera doctrina de la soberanía popular del ginebrino.

Ni la filosofía de Aristóteles, ni los códigos del crimen y el error

Esta admiración hacia Rousseau acompaña toda su vida a Bolívar. El 20 de mayo de 1825, en misiva dirigida desde Arequipa al vicepresidente Francisco de Paula Santander, le confía: “Ciertamente que no aprendí ni la filosofía de Aristóteles, ni los códigos del crimen y del error; pero puede ser que Mr. de Mollien no haya estudiado tanto como yo a Locke, Condillac, Buffon, Dalambert, Helvetius, Montesquieu, Mably, Filangieri, Lalande, Rousseau, Voltaire, Rollin, Berthot y todos los clásicos de la antigüedad, así filósofos, historiadores, oradores y poetas; y todos los clásicos modernos de España, Francia, Italia y gran parte de los ingleses”. (Lecuna, T.II: 135-139). No sólo el Libertador sitúa a Rousseau en esta ilustre compañía: la opone a “los códigos del crimen y del error”.

Se comentan obras literarias de Walter Scott y de Rousseau

La citada lista de autores no es mencionada con el fin de lucirse. Testimonia Perú de Lacroix que durante sus conversaciones en Bucaramanga en 1828, tras una cena en la cual se discute de obras literarias, « pasó después a elogiar las de Voltaire, que es su autor favorito(…). Que en Voltaire se encuentra todo: estilo, grandes y profundos pensamientos filosóficos, crítica fina y diversión». Y más adelante insiste el edecán en que « Voltaire es su autor favorito, y tiene en la memoria muchos pasajes de sus obras, tanto en prosa como en verso». Testimonia también el oficial que durante las veladas en dicha ciudad se comentan obras literarias de Walter Scott y de Rousseau, que el Libertador lee libros en francés traduciéndolos en voz alta directamente al castellano, que por momentos se retira para releer La Odisea (Lacroix, 1924 : 144-175).

Les Charmettes

Un conjunto de suposiciones postula que Simón Rodríguez, el originalísimo maestro del huérfano Simón Bolívar, habría tenido acceso a los libros prohibidos que circulaban con cierta profusión en la Venezuela colonial, y entre ellos al Contrato Social y al Emilio de Rousseau, en cuyas ideas y según cuyo método habría formado al brillante pupilo. Algunos hechos fortalecen tales presunciones. Al igual que Rousseau, Rodríguez es trashumante, padece largos exilios, viaja por toda Europa, se apasiona por las ciencias naturales y pretende reformar al género humano mediante la educación (Álvarez, 1966: 104-108). En la primavera de 1805, tras su prematura viudez, Bolívar y su excéntrico maestro peregrinan haciendo largos trechos a pie por la Alta Saboya, hasta arribar a Chambery para conocer Les Charmettes, lugar donde por algún tiempo residió Jean Jacques Rousseau. El ginebrino ha impuesto el culto a la naturaleza, y los románticos el culto a Rousseau. Templo de esta veneración es el inmenso paisaje campestre, y rito para adorarlo el peregrinaje. El peregrino no es ahora quien viaja hacia un lugar sagrado, sino quien huye de un sitio a otro porque ya nada es sagrado para él. Al término de su peregrinaje en Roma, en las colinas del Aventino, Bolívar formula un juramento de no dar descanso a su brazo hasta libertar su patria de la dominación española. El exaltado voto es romántico: el cumplimiento de él en el breve término de veinte años, realista.

La libertad es un alimento suculento

Durante esas dos agitadas décadas, en los documentos y cartas del patriota venezolano menudean las referencias textuales hacia el ginebrino. Así, en el discurso pronunciado ante el Congreso en Angostura, el 15 de febrero de 1819, tras liberar gran parte de Venezuela y mientras prepara la emancipación de la Nueva Granada, cita: “La libertad, dice Rousseau, es un alimento suculento, pero de difícil digestión” (Blanco Fombona:67). Pero no se limita a rememorar el pensamiento roussoniano: a veces la práctica lo fuerza a separarse de él, y así, el 13 de junio de 1821, escribe desde San Carlos al vicepresidente Francisco de Paula Santander: "Estos señores piensan que la voluntad del pueblo es la opinión de ellos, sin saber que en Colombia el pueblo está en el ejército, porque realmente está, y porque ha conquistado este pueblo de mano de los tiranos; porque además es el pueblo que quiere, el pueblo que obra, el pueblo que puede; todo lo demás es gente que vegeta con más o menos malignidad, o con más o menos patriotismo, pero todos sin ningún derecho a ser otra cosa que ciudadanos pasivos. Esta política, que ciertamente no es la de Rousseau, al fin será necesaria desenvolverla para que no nos vuelvan a perder esos señores” (Lecuna, 1947 Vol. I:565-566). Desde Huamanga, en Perú, el 4 de septiembre de 1824 escribe al siempre ávido de peligros general Antonio José de Sucre, quien se queja de que el Libertador le encomiende una misión en la retaguardia: "Contesto la carta que ha traído Escalona con una expresión de Rousseau cuando el amante de Julia se quejaba de ultrajes que le hacía por el dinero que ésta le mandaba: ‘ésta es la sola cosa que Ud. ha hecho en su vida sin talento´. Creo que a Ud. le ha faltado completamente el juicio cuando Ud. ha pensado que yo he podido ofenderle”. Y el 28 de marzo de 1827, escribe desde Caracas al general Rafael Urdaneta: "¡Quién sabe lo que hará el congreso! Deseo saber sus bellas resoluciones para juzgar desde luego si el país se pierde o no. Lo mejor seria que no hiciera nada, porque "En la ignorancia de lo que se debe hacer, dice Rousseau, la sabiduría aconseja la inacción" (Lecuna, 1947 Vol. II: 597-598).

Ninguno puede poseer vuestra soberanía, sino violenta e ilegítimamente

¿Se trata sólo de admiración intelectual, de veneración hacia un pensador que se cita por hacer gala de ilustrado o más bien de romántico? Sigamos la trayectoria política de Bolívar. No sólo es un guerrero de genio, que crea ejércitos de la nada y que con milicias improvisadas bate las tropas del Imperio Español en el campo de batalla de lo que ahora son cinco países. Es también un estadista, que fundamenta medularmente cada medida, cada decreto, cada proyecto constitucional en la lógica y en su conocimiento de los clásicos de la ciencia política. En varias de las más decisivas proclamas y alocuciones del Libertador se puede seguir la concordancia con algunas de las ideas esenciales de Rousseau.

Comencemos por la piedra miliar del sistema de Rousseau: la afirmación de que la soberanía reside única y exclusivamente en el pueblo. Así, afirma en el Capítulo Primero del Libro Segundo del Contrato Social: “Digo según esto, que no siendo la soberanía más que el ejercicio de la voluntad general, nunca se puede enajenar, y que el soberano, que es un ente colectivo, sólo puede estar representado por sí mismo: el poder bien puede transmitirse, pero la voluntad no” (Rousseau:27).

Tras la Campaña Admirable, que arranca desde la Nueva Granada y en una fulminante sucesión de triunfos libera la capital de Venezuela, Bolívar se dirige el 2 de enero de 1814 a la Asamblea reunida en el templo de San Francisco, la cual le suplica que siga ejerciendo poderes extraordinarios para la feliz culminación de la Independencia: “No usurparé una autoridad que no me toca. ¡Pueblos! Ninguno puede poseer vuestra soberanía, sino violenta e ilegítimamente. ¡Huid del país dónde uno solo ejerza todos los poderes: es un país de esclavos. Vosotros me tituláis Libertador de la república; yo nunca seré el opresor” (Blanco Fombona: 50).

Ha convocado la soberanía nacional, para que ejerza su voluntad absoluta

Pasan cinco años entre demoledoras derrotas y difíciles triunfos. Al reafirmarse las fuerzas patriotas en Guayana, el 15 de febrero de 1819 Bolívar abre su discurso ante el Congreso de Angostura en los siguientes términos: “Señor: ¡Dichoso el ciudadano que bajo el escudo de las armas de su mando ha convocado 1a soberanía nacional, para que ejerza su voluntad absoluta!(…) El gobierno republicano ha sido, es y debe ser el de Venezuela; sus bases deben ser la soberanía del pueblo, la división de los poderes, la libertad civil, la proscripción de la esclavitud, la abolición de la monarquía y de los privilegios.” (Blanco Fombona: 67-70). Hay que advertir, desde luego, que Rousseau rechaza el principio de representación de la voluntad general, y que Bolívar lo acoge, por no encontrar otra forma de que la totalidad de los ciudadanos puedan reunirse en una asamblea que los exprese. En todo caso, los principios de que nadie puede usurpar la soberanía del pueblo sino de manera violenta e ilegítima, de que la base del gobierno republicano es la soberanía popular, pasan a los sistemas constitucionales de Venezuela y del resto de América Latina y del Caribe.

Viles rebaños destinados a alimentar a sus crueles conductores

Afirma Rousseau que cuando se intenta regir a los hombres mediante una fuerza que usurpa la voluntad general “De este modo tenemos el género humano dividido en hatos de ganado, cada quien con su jefe, que lo guarda para devorarle” (Rousseau, 8). Y asevera Bolívar, una vez más en el Discurso de Angostura, que: “Observaréis muchos sistemas de manejar hombres, mas todos para oprimirlos; y si la costumbre de mirar al género humano conducido por pastores de pueblos no disminuyese el horror de tan chocante espectáculo, nos pasmaríamos a1 ver nuestra dócil especie pacer sobre la superficie -del globo, como viles rebaños destinados a alimentar a sus crueles conductores” (Blanco Fombona: 73).

Yo quiero ser ciudadano, para ser libre y para que todos lo sean.

La soberanía popular es fuerza que supera cualquiera otra. Sostiene Rousseau: “Convengamos, pues, en que la fuerza no constituye derecho, y en que sólo hay obligación de obedecer a los poderes legítimos” (Rousseau: 10). Pero sobre el ejercicio de la soberanía y la aplicación de las leyes reconoce una aparente paradoja en el Capítulo 6 del Libro IV del Contrato”: “No debe, pues, intentarse el afianzar las instituciones políticas hasta el punto de renunciar a la facultad de suspender su efecto” (Rousseau: 137). Este recurso extraordinario ha de ser excepcional y breve.

En su condición de comandante en Jefe de fuerzas libertadoras en una Guerra a Muerte que había hecho desaparecer todas las instituciones, debió Bolívar asumir excepcionalmente facultades extraordinarias. Su primera preocupación fue renunciar a ellas en cuanto fuera posible, y reprobarlas en los términos más duros. Así, el 3 de octubre de 1821, en Cúcuta, al encargarse de la Presidencia, tras consolidar la unión de dos Repúblicas: “Yo siento la necesidad de dejar el primer puesto de la república, al que el pueblo señale como al jefe de su corazón. Yo soy el hijo de la guerra; el hombre que los combates han elevado a la magistratura; la fortuna me ha sostenido en este rango y la victoria lo ha confirmado. Pero no son éstos los títulos consagrados por la justicia, por la dicha y por la voluntad nacional. La espada que ha gobernado a Colombia no es la balanza de Astrea; es un azote del genio del mal que algunas veces el cielo deja caer a la tierra para el castigo de los tiranos y escarmiento de los pueblos. Esta espada no puede servir de nada el día de 1a paz, y éste debe ser el último de mi poder, porque así lo he jurado para mí, porque lo he prometido a Colombia, y porque no puede haber república donde el pueblo no está seguro del ejercicio de sus propias facultades. Un hombre como yo es un ciudadano peligroso en un gobierno popular; es una amenaza inmediata a la soberanía nacional. Yo quiero ser ciudadano, para ser libre y para que todos lo sean. Prefiero el título de ciudadano al de Libertador, porque éste emana de la guerra, y aquél emana de las leyes. Cambiadme, señor, todos mis dictados por el de buen ciudadano” (Blanco Fombona 2007 p.104-105).

Las buenas costumbres, y no la fuerza, son las columnas de las leyes

De la soberana voluntad popular nacen las leyes, propuestas en el sistema de Rousseau por “legisladores” sabios que no ejercerían ningún cargo ni otro poder que el de su influencia moral. Pero las mismas leyes pueden ser insuficientes para corregir costumbres y vicios arraigados, según apunta el filósofo: “Casi todos los pueblos, lo mismo que los hombres, sólo son dóciles en su juventud, y se hacen incorregibles a medida que van envejeciendo. Cuando las costumbres están ya establecidas y las preocupaciones arraigadas, es empresa peligrosa e inútil querer formarlas; el pueblo no puede ni aún sufrir que se tomen sus males para destruirlos, semejante a aquellos enfermos estúpidos y sin valor que tiemblan al aspecto del médico” (Rousseau: 48).

En el mismo sentido, en el “Discurso de Angostura” advierte Bolívar: “Un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy pronto vuelve a perderla; porque en vano se esforzarán en mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud; que el imperio de las leyes es más poderoso que el de los tiranos, porque son más inflexibles, y todo debe someterse a su benéfico rigor; que las buenas costumbres, y no la fuerza, son las columnas de las leyes; que el ejercicio de la justicia es el ejercicio de la libertad” (Blanco Fombona, 71).

Rara vez la desesperación no ha arrastrado tras sí la victoria

Podríamos prolongar indefinidamente el estudio de concordancias y disonancias entre el pensamiento del Filósofo y el del Libertador. Estimamos imprescindible, sin embargo, señalar la manera en que este conjunto de teorías encuentran su aplicación en el Nuevo Mundo en dos cuestiones fundamentales: el derecho de los americanos a su emancipación, y el de los esclavos a su libertad. Sobre el derecho de los hombres a sacudir el yugo de la fuerza sostiene Rousseau: “Si no considero más que la fuerza y el efecto que produce, diré: mientras que un pueblo se ve forzado a obedecer, hace bien si obedece; tan pronto como puede sacudir el yugo, si lo sacude, obra mucho mejor; pues recobrando su libertad por el mismo derecho con que se la han quitado, o tiene motivos para recuperarla, o no tenían ninguno para privarle de ella los que tal hicieron” (Rousseau, 6). Se refiere Rousseau, desde luego, a la fuerza que intente ejercer un tirano o un invasor.

Bolívar extiende el argumento al derecho de emanciparse que tienen los pueblos que han sido conquistados, y así, el 6 de septiembre de 1815, durante su exilio en Jamaica, escribe: “Al presente sucede lo contrario; la muerte, el deshonor, cuanto es nocivo, nos amenaza y tememos: todo lo sufrimos de esa desnaturalizada madrastra. El velo se ha rasgado y hemos visto la luz y se nos quiere volver a las tinieblas: se han roto las cadenas; ya hemos sido libres, y nuestros enemigos pretenden de nuevo esclavizarnos. Por lo tanto, América combate con despecho; y rara vez la desesperación no ha arrastrado tras sí la victoria”. (Carta de Jamaica, Kingston, 6 de septiembre de 1815).

La naturaleza, la justicia y la política piden la emancipación de los esclavos

Al comienzo del Contrato Social trata Rousseau la cuestión de la esclavitud, para demostrar que es imposible justificar ni la de una persona ni la de un pueblo: “Decir que un hombre se da gratuitamente, es decir un absurdo incomprensible; un acto de esta naturaleza es ilegítimo y nulo por el solo motivo de que el que lo hace no está en su cabal sentido. Decir lo mismo de todo un pueblo, es suponer un pueblo de locos: la locura no constituye derechos” (Rousseau, 1957: 11). Y, según concluye Rousseau el capítulo destinado al tema: “Así, pues, de cualquier modo que las cosas se consideren, el derecho de esclavitud es nulo, no sólo porque es ilegítimo, sino que también porque es absurdo y porque nada significa. Las dos palabras esclavitud y derecho son contradictorias y se excluyen mutuamente. Bien sea de hombre a hombre, bien sea de hombre a pueblo, siempre será igualmente descabellado este discurso: hago contigo una convención, cuyo gravamen es todo tuyo, y mío todo el provecho; convención que observaré mientras me diere la gana y que tú observarás mientras me diere la gana” (Rousseau, 1957: 14).

Las fuerzas de la Historia impusieron en América la similitud entre pueblos y hombres esclavizados. La Independencia fue promovida esencialmente por la clase de los blancos criollos, terratenientes y propietarios de esclavos. Algunos querían Independencia sin Revolución. Sin embargo, al poco tiempo se hizo evidente que no se podía movilizar a las masas de esclavos y peones sino para una guerra social. Bolívar comenzó por liberar sus propios esclavos a partir del 30 de junio 1814 para incorporarlos a las fuerzas independentistas. En 1816 promete al presidente de Haití Alexander Petion la liberación de los esclavos, y el 2 de junio de ese año decreta “la libertad absoluta de los esclavos” a condición de que éstos se alisten en las tropas independentistas. Y ya el inmediato 6 de junio, desde el cuartel General de la villa de Ocumare, resuelve: “La naturaleza, la justicia y la política piden la emancipación de los esclavos: de aquí en adelante sólo habrá en Venezuela una clase de hombres, todos serán ciudadanos” (Blanco Fombona, 2007:199). Y así, Bolívar cierra su discurso al Congreso de Angostura: “Yo abandono a vuestra soberana decisión la reforma o la revocación de todos mis estatutos y decretos; pero yo imploro la confirmación de la libertad absoluta de los esclavos, como imploraría mi vida y la vida de la República” (Pérez Vila, 1979: 124). La libertad de los esclavos es consagrada en las subsiguientes constituciones republicanas. Sólo al morir Bolívar en 1830, las repúblicas oligárquicas empezarán a adoptar medidas para postergar la liberación y perpetuar la esclavitud; en todo caso, la infame institución desaparecerá en Venezuela y en casi toda América Latina hacia mediados de siglo, mucho antes de su abolición en Estados Unidos.

Trabajar para un siglo y disfrutar en otro

En el Capítulo VII de la Parte Primera del Contrato Social, Jean Jacques Rousseau invoca para crear los sistemas de leyes de los pueblos la casi mítica figura de un legislador, “una inteligencia superior que viese todas las pasiones de los hombres sin estar sujeto a ellas”, que “procurándose para futuros tiempos una lejana gloria, pudiese trabajar para un siglo y disfrutar en otro” (Rousseau, 42-43) ¿Se describía a sí mismo? ¿Esperó que mucho después de su fallecimiento en 1778, las entelequias de soberanía popular, formas de gobierno republicanas, proscripción de la esclavitud, entrarían en casi todas las constituciones de los pueblos modernos? Una Revolución es una idea puesta en marcha. Como uno de los conductores de la Independencia de América, correspondió a Simón Bolívar, no sólo pensar en abstracciones, sino proponer constituciones reales, batallar por ellas con las armas en la mano, verlas sancionadas, y con frecuencia luego contemplarlas destruidas sin perder jamás la esperanza de ver triunfar sus principios. En lo que se hizo y lo que se dejó de hacer durante sus agitados tiempos sin duda en alguna forma influyeron las ideas de alguien que supo trabajar para un siglo y disfrutar en otro, aunque fuera con los instrumentos del pensamiento y de la profecía.

Fuentes:
Álvarez F. Mercedes (1966). Simón Rodríguez tal cual fue. Caracas: Ediciones del Cuatricentenario de Caracas.
Blanco, J. F. y Azpúrua, R (1978). Documentos para la Historia de la vida pública del Libertador de Colombia, Perú y Bolivia. XV Tomos. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República de Venezuela.
Blanco Fombona, Rufino (comp.) (2007) Discursos y proclamas. Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho.
Lecuna, Vicente (Comp.) (1947). Simón Bolívar: Obras Completas, III Tomos. La Habana: Editorial Lex.
Perú Lacroix, Luis (1924). Diario de Bucaramanga: Vida pública y privada del Libertador Simón Bolívar. Madrid: Editorial América.
Rousseau, Jean Jacques (1957). El contrato social. Buenos Aires: Editorial Tor.

versión en francés: http://luisbrittogarcia-fr.blogspot.com
bibliografia del autor: http://luis-britto.blogspot.com

lunes, 7 de diciembre de 2009

PALABRAS PARA SALAMANCA


PLURALIDAD
Sólo podemos vengarnos de tener una sola vida entregándonos a mil pasiones. La literatura se justifica porque mediante el signo las compendia todas. Hacer lo mismo mil veces es menos que hacerlo una sola vez. Contra la monotonía va el lector de libro en libro y el escritor de tema en tema. Ni autor ni libro único. Sólo disculpa a las palabras el hecho de ser tantas. Cuanto no sea totalidad me disminuye.

UNIDAD
Un diluvio de semilla nos ata al primer ser y otro de palabras a la voz primera. No se remonta el tiempo, pero sí la diversidad hasta la totalidad. Laberinto discursivo, el pensamiento conjuga la exorbitación de las galerías con la gravitación del centro. Sólo por veredas de diversidad se accede a lo unitario. Así como se vislumbra una teoría del campo unificado en el universo, advendrá una ciencia de la totalidad en la cultura. No la temamos como el Fin de los Tiempos: será otro espejismo. El infinito es el hilo que une los contrarios. Una sola puntada cose la intuición con la norma. Más brilla la perla mientras más sabe de la ostra. No tiene sentido el ladrillo sin la catedral ni ésta sin la cristiandad ni ésta sin la humanidad. El método no es más que la estrategia para hacer comunicable una intuición.

FECUNDIDAD
Escándalo del estéril es la fecundidad ajena. No molesta al infecundo el trabajo que esclaviza a noventa y nueve de cien mortales que repiten moldes: lo saca de quicio el de uno solo que los rompe para inventar lo inaudito. Sostuvo Rousseau que nadie puede darse en esclavitud, pues la locura no crea derechos: murió sin examinar al creador que se encadena a su obra, vale decir, a sí mismo. Nadie más peligroso que el prisionero de su obra pues ninguna otra cadena puede imponérsele. La creación libera.

VINCULACIÓN
Al postular el análisis de los roles actanciales, sostuvo Greimas que un ensayo o un poema son una narrativa a igual título que un cuento o una novela. También lo son quizá una teoría científica, una ecuación, un trazado urbano, un edificio, un cuadro, una danza, una sinfonía, una revolución. Los géneros de una civilización y de una época no sólo tienen un aire de familia: son una parentela, con sus querellas, sus matrimonios, sus incestos, sus fratricidios, sus legitimados u ocultos vínculos. La especialización del trabajo impuso la de familias y géneros. La diferenciación es el castigo del tiempo. Sólo en la alucinación o el recuerdo de la infancia recuperamos la totalidad. Contra el peligro que lleva consigo toda separación de lenguajes advirtió Ezra Pound que la poesía pierde pie al separarse de la música, así como la música pierde pie al separarse de la danza. Todos los hombres son hermanos, porque sus creaciones son fraternas. Familias y culturas son apretadas gramáticas de parentescos que no pueden subsistir sin el sistemático intercambio de alianzas y de sangres. Sin exogamia, estirpes y culturas degeneran. Éstas tienen sus diásporas en la separación de las especialidades y de los estilos, y sus reconciliaciones en las experiencias de integración de las artes. La fiesta colectiva es el ritual que celebra la imposible recuperación de la unidad primordial; el hermetismo, la isla donde el náufrago intenta reconstruirse recuperando las herramientas que inventó la colectividad. En menos de un lustro el Robinson Crusoe verdadero, Alexander Selkirk, había casi perdido el uso del lenguaje. Ningún hombre es una isla, advirtió John Donne. Ningún continente es mundo. Sin lapsos, interrupciones, archipiélagos, digresiones ni tierras de nadie, sería el mundo insoportable.


SOLIDARIDAD
¿Será la palabra solitaria o solidaria? En el principio era el Verbo; sin él, viene el final.
El lenguaje es la argamasa de la sociedad humana. Al hablar ya somos solidarios.
Compartir el idioma es asumir el universo que resume. Sólo podemos rechazar el cuerpo social con el habla que a él nos vincula. No preguntes por quién preguntan las voces. Están indagando por ti. Cambiar nombres es renovar el mundo; transmutar adjetivos, revolucionar la vida. Como a la obra, hay que entregarse a la sociedad para al fin ser libre de ella.

SEDUCCIÓN
Predican los pacatos la monogamia estilística y personal. Su Némesis es el Don Juan que va de disciplina en indisciplina y de dama en dama no porque no ama a ninguna sino porque las ama a todas. ¿Qué deseo valdrá, si no el del infinito? Sólo tienta lo que nos sobrepasa. Cursar la variedad de los géneros es asumir que en el sinfín de sus avatares dicen lo mismo. Creamos a Deleuze: quien anhela seducir es porque está seducido. Como sus presas, no tiene Don Juan defensas contra quien se le insinúa. Ni academias ni infiernos lo disuaden porque su polémica es con Dios, que quiso prohibir la Ciencia del Bien y del Mal o sea el deleite. Allá lo espera el Comendador en la cripta de la crítica. El arrepentimiento no borra el pecado: lo intensifica.

BREVEDAD
La brevedad es la materia de nuestras vidas. El fin de la página o de la existencia nos fuerza a ser más intensivos que extensivos. La conciencia nace cuando se cuentan signos o minutos. La irrecuperabilidad precipita el ansia de sentido.

LIBERTAD
Una y otra vez invoco el idioma inventado por Jonathan Swift, en el cual las palabras son los objetos que designan. Las de las hormigas se materializan en olores, las de las abejas en danzas y las de los hombres en civilizaciones. Bien hacen Dios y las autoridades afanándose contra los inventores de cosmos impalpables: cada abstracción engendra un hecho. No se crea impunemente. Nos aproximamos a un mundo en donde una atroz aceleración abreviará de un milenio a un nanosegundo el paso de una palabra a su equivalente real. El Reino de la Libertad es el Imperio de los creadores: su poderío no es eufemizado ni siquiera por su carácter latente. Para la eternidad, todo es instantáneo. El destino de creador no se elige. No hay otro posible.



Versión en francés: http://luisbrittogarcia-fr.blogspot.com/