viernes, 29 de agosto de 2025

LA PLANTA INSOLENTE

 

Luis Britto García

1

Los grandes imperios se agavillan para saquear Venezuela. cercan nuestras costas aparatosos acorazados repletos de marines invasores. Una campaña mediática mundial escarnece a nuestro país y difama a sus gobernantes. Los Estados Mayores se reparten sobre el mapa nuestro territorio; los financistas, nuestras riquezas. Cuando todo parece perdido, una retumbante proclama concita la resistencia popular y el apoyo internacional: “¡Venezolanos! ¡La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la Patria!” El año 1903 un ejército de cien mil voluntarios y el ágil manejo de las tensiones internacionales ponen en fuga acorazados e invasores.

2

Pasan 123 años. Estados Unidos manda a la frontera marítima caribeña de Venezuela  tres acorazados, submarinos atómicos, aviones espías, 4.500 marines y cantidad excesiva  de chatarra militar. Coordina la operación un montaje de la Agencia Reuters con más falsedades que noticias: los acorazados serían el USS Sampson (que en realidad está en el Pacífico), el USS Gravity (que anda por el Golfo de México) y el USS Dunham (el cual está fuera de servicio). La flota fantasma es celebrada con un montaje de noticias fake a tono con su credibilidad: manifestaciones que nunca existieron estarían celebrando la caída de un gobierno que no ha caído; familiares del Presidente que sigue en funciones habrían pedido asilo, se habrían sacado cajas de un Palacio de Miraflores que sigue siendo sede del gobierno. Todo según fuentes bien desinformadas que permanecen rigurosamente anónimas.

3

Todo parece  repetición de una comedieta en la cual la oposición espera que Estados Unidos tumbe al gobierno y se lo regale a ella, mientras Estados Unidos aguarda que  la oposición deponga al gobierno y le obsequie el país. Más de un cuarto de siglo llevan cada quien esperando que el otro le haga el trabajo. Al carnaval de indefiniciones se añade un falso pretexto, por si se queda una vez más en ridículo.  Nadie  reconoce que se va a invadir Venezuela. No señor: se va a “combatir el narcotráfico”.

4

Profundamente conmueve que los desorientados marines viajen hasta tan lejos para combatir lo que ya se ha apoderado de su propio país. Estados Unidos encabeza, con una magnitud entre 300 y 500 mil millones de dólares,  una lista de 34 países reconocidos por organismos internacionales tales como la FATF, la ONU, el mismo Departamento de Estado de EEUU y la UE, como los más beneficiados por ingresos del narcotráfico. Venezuela ni siquiera figura en ella.

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La  Encuesta Nacional  sobre Consumo de Drogas y Salud (NSDUH) revela que para  2023 unos  70,3 millones de estadounidenses (24,9% del total) consumían sustancias ilícitas, y que 48,5 millones de ellos, de 12 años y más,  sufrieron trastornos por su uso. Las cifras compilan sólo casos detectados y  registrados, el total podría ser mayor. En todo caso, revelan que consume droga uno de cada cuatro estadounidenses. Cabe presumir que tales prácticas son posibles gracias a  profundos apoyos en el sistema financiero y en la connivencia de las autoridades norteñas. Si adolescentes de 12 años saben dónde conseguir estupefacientes ¿es concebible que lo ignoren autoridades empeñadas desde los tiempos de Richard Nixon en una “Guerra contra las Drogas”? Si fuera posible combatir narcotráfico con acorazados,  los intrépidos navíos deberían internarse por el Misisipi, el Misuri, el Hudson, el Potomac, a practicable distancia de tiro de Wall Street y de la Casa Blanca. Quizá a tan poderosa industria sí convendría imponerle aranceles.

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Consideración aparte merece el que sea el ejército estadounidense el encargado de liberar de drogas a todo el mundo, salvo a Estados Unidos. La servicial Wikipedia nos enseña que “desde 1910, los soldados del ejército de Estados Unidos apostados en el Canal de Panamá y en la expedición contra Pancho Villa comenzaron a usar cannabis”. La misma fuente  informa que “un reporte de 1971 del Departamento de Defensa de Estados Unidos sostiene que más de la mitad del Ejército de Estados Unidos había usado la droga”. Un cable  de la UPI de 28-12-1967 cita declaraciones de John Steinbeck IV, hijo del novelista y reclutado para Vietnam, según las cuales «el 75 por ciento de los soldados estadounidenses fuman marihuana» porque «hace los horrores de la guerra soportables». Noam Chomsky advierte que la lucha contra las drogas ha devenido excusa para invadir países como Panamá.

7

Un Informe de  la ONU certifica que Venezuela no produce drogas, que sus decomisos de sustancias ilícitas crecieron desde que expulsó a la DEA, y que el 78% de éstas ingresan a Estados Unidos por el Pacífico, justamente a través de países ocupados por bases o efectivos militares estadounidenses: Perú, Ecuador, Colombia, Panamá. Parece que el aire alrededor de estos enclaves es irrespirable y obliga a abanicarse.

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No me canso de repetir que, según British Petroleum, la Agencia Internacional de la Energia y la Academia de Ciencias de la Federación Rusa, las reservas de energía fósil del mundo se agotarán en cuatro o cinco décadas. Venezuela dispone de la quinta parte de ellas; si una sola potencia las saquea, dominará el medio siglo venidero. Como en 1903, la defensa de nuestro país consiste en equilibrar las aspiraciones de los grandes poderes en beneficio de todos.

9

En este sentido, la portavoz del Ministerio de Exteriores chino Mao Ning declaró que Pekín "se opone a cualquier acción que viole los propósitos y principios de la Carta de la ONU o infrinja la soberanía y seguridad de otros países". Por lo cual "Nos oponemos al uso o la amenaza del uso de la fuerza en las relaciones internacionales y a que potencias externas interfieran en los asuntos internos de Venezuela bajo cualquier pretexto". El viceministro de Asuntos Exteriores ruso Serguéi Riabkov afirmó que “Naturalmente, examinaremos toda la situación creada por el incremento por Washington de sanciones ilegales e ilegítimas y los intentos de imponer un bloqueo (a Venezuela). Advertimos a Washington contra pasos imprudentes en este ámbito”. Celso Amorim, asesor presidencial, ex canciller y ex ministro de la Defensa de Brasil, expresó que "No puedo ocultar mi preocupación por el desplazamiento de buques estadounidenses y su manera de ver el tema. Creo que la no intervención es fundamental. La no intervención es uno de los principios fundamentales de la política exterior brasileña". Y la Presidenta de México, Claudia Sheimbaum, exigió: “No al intervencionismo. Eso no solamente es convicción, sino que está en la Constitución (mexicana)”, Asimismo repudiaron las amenazas de invasión los países del ALBA,   el Presidente de Colombia Gustavo Petro, quien añadió que “el Cartel de los Soles no existe”.

  De la firmeza con que tantos países defiendan sus convicciones depende la supervivencia de todos.


TEXTO/IMÁGENES: LUIS BRITTO.

domingo, 24 de agosto de 2025

LOS JUEGOS DE LA INFANCIA

 

Luis Britto García

Juegos



En las noches hay bonitos fuegos y durante el día las corrientes de aire caliente que ascienden facilitan el volar cometas, cometas que sin embargo no elevamos porque primero los familiares dijeron que no y luego no había con qué hacerlas y, en fin, otras cosas nos preocupan. Antes debíamos ir mucho a la escuela y acostarnos temprano, pero ahora que no hay escuela todas las horas nos pertenecen y aun las de las noches, cuando es malo dormirse por más sueño que uno tenga. Antes tanta soledad que tenías en tu mundo de niño y la poca esperanza de que los mayores condescendieran a participar en los juegos, y ahora todos juegan, no hacen más que jugar desde el día en que bajaron los aviones de los cielos y comenzaron estos largos escondites entre los árboles, donde mamá, o papá, por ejemplo, a veces se hacen un ovillo y tras el follaje y con los ojos te suplican no hagas ruido, no dejes que vean donde estoy, o a veces la tía también juega y se separa de nosotros y se esconde tan bien que nunca la encontramos, de manera que podemos imaginárnosla dentro de un cráter, con los ojos cerrados, contando primero hasta cien, después hasta mil, finalmente hasta un millón, hasta acabarse los números que enseñaban en la escuela antes de la mañana en que nos dijeron que la escuela se había vuelto humo y cenizas y pensamos que habían volado hasta los cielos y se habían perdido sin remedio todas las letras, los números y los dibujos del mundo que estaban guardados en ella.

También es bueno jugar a las adivinanzas. Qué de misterios encierra un trozo de tela chamuscada que cae de los cielos, preguntarse se vistió a una niña o a una muñeca, qué de curiosidades en las cenizas que llueven constantemente, discutir si fueron de cosechas de arroz o de cebada, qué de perplejidades, en este largo juego de viaje, despierta el hallazgo de las ruinas de un pueblo en el cual no quedan habitantes a quienes preguntar el nombre, y entonces aventurar: era el pueblo de la tía abuela, porque todavía queda algo de la colina en el norte, o bien: era el pueblo del primo segundo, porque hay anzuelos fundidos en lo que fue el cauce del río. O bien, apostar sobre la ruta de los aviones en el cielo: darán la vuelta y envenenarán el norte. Están de regreso, han incendiado el sur. No, van al oeste, contaminarán los lagos. No, vuelven al este, esterilizarán los bosques. Qué de variado este largo juego de escondites y de desapariciones, con niños nuevos que salen a veces de escondrijos que no pensábamos y niñas conocidas que no vemos más; qué de diferencias entre los que nos acurrucamos en las noches y los que amanecemos. Qué soledad, por fin, ahora que se han escondido todos, todos, y después de contar hasta cien, por días y por días vagas buscándolos por el país en el que llueven rojos tizones, pavesas de cuadernos y cenizas de rasgados velos nupciales.

Treinta mil

Treinta mil niños apagados como  estrellas que se extinguen. Quien destruye un ser borra un universo.

Ella

Allá va ella, que donde llega ilumina como  relámpago. A su partida el mundo vuelve a ser como es, o sea, atroz. El alto poder conspira para prohibirla como sustancia sicotrópica.

Encantos de Caracas



1

Gracias a  motorizados matapeatones y bachaqueros matavotos Caracas deviene lo que los colombianos llamarían una ciudad tenaz. Donde posa la mirada la víctima o sea el ciudadano encuentra vehículos con excesiva velocidad y burócratas con exceso de incompetencia. Entre tantos acosos no queda tiempo para mirar al cielo que cruza una garza, sí, una garza luminosa que con su fulgor  avergüenza los edificios desvencijados y los rostros irrecuperables. Quién sería el ocioso que secuestró unas garzas llaneras del estero de Camaguán para confinarlas en el Parque del Este sin saber que volarían al pestilente Guaire para descontaminarlo visualmente con su gracia volátil. Hay que vislumbrar la garza que acecha en la sonrisa de una muchacha o en el buhonero que vende ají esparcido en el suelo. A lo mejor echaremos alas y volaremos sintiendo que todo es liviano como el aire, como la luz, como el mismo vuelo.

2

Se fue la infancia cuando en diciembre el tío José nos llevaba a pasear por las calles de las piñatas cerca de la plaza El Venezolano. Allí estaban los trencitos de cuerda olorosos a metal y aceite y los fusiles con aroma de latón que disparaban mortíferos corchos. Allí estaban las hermosas piñatas, que sólo servían para ser destruidas a palos, como los bellos recuerdos. Se fue la inocencia pero las tiendas de las piñatas siguen en su sitio vendiendo papelillo, bambalinas, serpentinas, silbatos, todo lo que sólo sirve para disiparse, como los instantes, todas las cosas insensatas sin las cuales la vida no tiene sentido.

3

Dictaduras y socialdemocracias aridecieron la ciudad con un baño de concreto armado hasta ahogar la idea misma del alivio. Motores y bocinas decretan la sentencia de muerte de la cordura. En algún balcón en una lata oxidada una pequeña planta y hasta quizá una flor desafían el agobio. Se ven tan desamparadas y sin embargo resisten todas las tiranías de la mugre. De repente, como quien mira garzas vegetales, vemos una bandada de plantitas que aletean como mariposas con la brisa en los balcones, en las cornisas, en las ventanas de cristales astillados. Todas aspiran a migrar al Ávila, a los orígenes, a posarse en las franjas áridas de los cortafuegos. La tierra amorosa de tiestos y macetas impide que despeguen, que finalmente abandonen la ciudad feroz sus últimos ángeles de la guarda.

Piel

Sobre la piel de la bella se traza el único tatuaje que le hace justicia que es la imagen de la bella.

Bolivia

Ay, Bolivia, donde por olvidar que son hermanos se pelearon unos con otros los colores de la wipala.

Eternidad

Agente de la reproducción insensata, amor es el único fragmento de eternidad que nos toca.

Liebestod

La sabia ciencia por fin explica los síntomas del enamoramiento como efecto del coctel  de Serotonina, hormona de la felicidad, Dopamina, hormona del placer, Endorfina, aniquiladora del dolor, Oxitocina, Hormona del contacto físico y el vínculo emocional. Los provechosos traficantes esparcen la irresistible droga hasta aniquilar la humanidad entera con la Muerte por Amor, único final digno de tantas miserias.

La Planta Insolente

Venezuela bloqueada  por  acorazados de potencias imperiales. Venezuela resiste, los acorazados se retiran. Así como sucedió en 1903, sucederá por los siglos de los siglos, Amén.



TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO

VEA EN YOU TUBE: LA PLANTA INSOLENTE, O COMO VENEZUELA VENCIÓ EL BLOQUEO DE TRES IMPERIOS.

DIRECCIÓN: ROMÁN CHALBAUD

GUIÓN: LUIS BRITTO GARCÍA


La planta insolente Año: 2017 País: Venezuela Género: Drama ... Carlos Delgado Chalbaud, una historia inconclusa. Mar Ibarra•201K ...

 

sábado, 16 de agosto de 2025

GUERRA CULTURAL Y GUERRA COGNITIVA (Y 2)

Luis Britto García



        Nuestra Guerra de Independencia fue a la vez  contienda convencional y  Guerra Cognitiva. Todo conflicto y la resistencia a él requiere la constitución cultural de un Sujeto. Nuestra liberación  requirió la definición del Sujeto Venezuela como ente autónomo y distinto de la España Imperial. Andrés Bello escribió una Gramática para uso de Americanos, para diferenciar nuestro castellano del peninsular. Simón Rodríguez desarrolló una filosofía de la educación, para liberarla de la pedagogía clasista, retórica y escolástica  de la metrópoli, Bolívar liberó indígenas y esclavos e igualó pardos a fin de incorporarlos en el nuevo Sujeto de la República. Todavía más lejos apuntaban nuestros libertadores: a un Sujeto continental, la Patria Grande Americana, prevista en el Incanato de Francisco de Miranda, esbozada en el Congreso Anfictiónico de Panamá, y dentro de ella, a la Unión de Venezuela, la Nueva Granada y Quito en el cuerpo político denominado en ese entonces Colombia.

En la confrontación independentista los adversarios intentaron definir un Sujeto diametralmente opuesto. El pensamiento mantuano denigró de nuestros pueblos como inferiores; el positivismo de Indias todavía los estima súbditos congénitos de las potencias hegemónicas. La lucha por la Identidad es el esfuerzo de constituirnos como Sujeto, diferenciado de explotadores y opresores, con derecho a ambicionar nuestro propio Objeto del Deseo: la igualdad social, el desarrollo de nuestras capacidades creativas y productivas, la independencia económica, tecnológica y cultural. La obsesión de  Trump por descalificarnos como malhechores,  capturados por caza recompensas, internados sin fórmula de juicio en campos de concentración extraterritoriales, es una ofensiva para destruirnos como Sujetos y castigarnos por serlo. La Guerra Convencional aniquila vidas, la Cultural identidades.




La definición de los actantes en la Guerra Cultural o Guerra Cognitiva depende así en gran parte de la determinación del Sujeto. ¿En definitiva, qué somos, vale decir, qué defendemos? ¿Un proyecto de colaboración de clases? ¿Una sociedad escindida entre explotadores dueños de los medios de producción y explotados sin propiedad? ¿Un bazar para inversionistas foráneos privilegiados con inmunidad tributaria, recursos naturales y trabajadores gratuitos? ¿O un proyecto socialista, con propiedad social de los medios de producción, trabajo de cada quien según sus capacidades, remuneración de cada quién según su trabajo y recursos firmemente apropiados para el interés colectivo?  Elegir lo que somos determina en gran parte nuestro Objeto del Deseo, y por consiguiente quiénes serán nuestros  Adversarios, Ayudantes, Destinadores y Destinatarios.

Toda guerra se libra por conquistar un Objeto del Deseo o impedir que lo logre el adversario; la definición de este propósito  nos constituye o nos destruye. La batalla por el Sujeto pasa por la constitución o destrucción del Objeto del Deseo. Si éste es definido de manera confusa, difusa o contradictoria, difícilmente se lo logrará, o su conquista no producirá efectos positivos. En el orden interno, postular como Objeto la colaboración de clases es vaciar de motivación  un movimiento político. Tal complicidad fue impuesta desde la invasión europea de la Conquista. En el orden externo, pactos para asistirse recíprocamente en la preservación del statu quo no son instrumentos de combate, sino de sujeción. No otra cosa era la dependencia del orden colonial.

Así, desde la invasión europea, todas las instituciones, narrativas, signos y símbolos de la Guerra Cultural están dirigidas a instilarnos como Objeto del Deseo  el  parecernos a nuestros opresores. El realista, y luego el pitiyanki o el servidor incondicional del capital foráneo son el resultado de esta auto negación impuesta. Quien no sabe lo que  es, no va a ninguna  parte.

Nuestra elección de Objeto del Deseo lleva consigo la del Oponente y la del Ayudante. Estrategia invariable de todo enemigo es la de presentarse como amigo. Pero nada más errado que asumir que nuestro adversario nos proporcionará lo que queremos. El capital transnacional aspira a obtener todo a cambio de nada. Privilegiarlo es despojarnos. Toda alianza tiene un costo, hay que evitar la que implica perderlo todo.

Todo conflicto suscita también la definición y a veces la creación de un Destinador (el que nos proporcionará la paz, la victoria, la autonomía). Para independizarnos debimos crear ejércitos republicanos; para afirmarnos, partidos revolucionarios. Inducirnos a  pensar que capitales foráneos inmunes a la tributación y las leyes locales colmarán nuestros deseos es la mayor victoria que puede plantearse el enemigo en la Guerra Cognitiva. 

Igual de trascendente es la elección del Destinatario. Si los esfuerzos de un conflicto han  de beneficiar a un tercero, o sólo a una clase privilegiada, o a un representante del adversario, ganamos una victoria pírrica. La definición y elección de Destinador y Destinatario en definitiva deciden por quién y para quién se librará el conflicto.

De la claridad y certidumbre al delinear estas categorías  y la forma de manejarlas depende el desarrollo y la suerte tanto del conflicto  de violencia física como el cultural.

Las líneas anteriores definen la estrategia, es decir, los fines generales y últimos de la Guerra Cultural o Guerra Cognitiva. Para lograrlos, se debe asimismo desarrollar una táctica, es decir, la articulación, localización y formas de dominar los medios de producción intelectual:  los entes e instituciones de creación, imposición y preservación de la superestructura ideológica.

Ello requiere un censo de tales instituciones, de su lógica de funcionamiento institucional y material, sus necesidades y los procedimientos mediante los cuales crean y difunden imágenes. Es tarea compleja que debe examinar, entre otros, el aparato educativo; el de investigación científica; el de creación intelectual y artística, el financiero, el de información, el de entretenimiento, el religioso, el de administración financiera, los propios aparatos de fijación de la estrategia y la táctica de la Guerra Convencional. Así como el contingente de los intelectuales: los combatientes de la Guerra Cultural.


 TEXTO/IMÁGENES: LUIS BRITTO


 

  

sábado, 9 de agosto de 2025

EL NOMBRE DE BOLIVIA

 Ponencia para la presentación del libro EL PENSAMIENTO DEL LIBERTADOR en la Feria del Libro de Bolivia.


  Una vez que se  decide la libertad del Alto Perú –que luego se llamará Bolivia- el Libertador asciende el 26 de octubre de 1826 a la eminencia del Potosí escoltado por el Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, por el prefecto del departamento, por su estado mayor y los plenipotenciarios del Plata Y ante las banderas flameantes de Colombia, Perú y la Plata, arenga: “Venimos venciendo desde las costas del Atlántico y en quince años de lucha de gigantes, hemos derrocado el edificio de la tiranía formado tranquilamente en tres siglos de usurpación y de violencia. Las míseras reliquias de los señores de este mundo estaban destinadas a la más degradante esclavitud. ¡Cuánto no debe ser nuestro gozo al ver tantos millones de hombres restituidos a sus derechos por nuestra perseverancia y nuestro esfuerzo! En cuanto a mí, de pie sobre esta mole de plata que se llama Potosí y cuyas venas riquísimas fueron trescientos años el erario de España, yo estimo en nada esta opulencia cuando la comparo con la gloria de haber traído victorioso el estandarte de la libertad, desde las playas ardientes del Orinoco, para fijarlo aquí, en el pico de esta montaña, cuyo seno es el asombro y la envidia del universo” (Lecuna, 1939: 314).

        Si el triunfo político es grande, el económico es magnífico: el Potosí es ciertamente “una mole de plata” y en verdad sus “venas riquísimas fueron trescientos años el erario de España”. Ese torrente argentífero fue además la acumulación primitiva que posibilitó el arranque del capitalismo.


          Apenas dos días después, la Municipalidad del Potosí decide cambiar el nombre de la célebre mina por el de Bolívar. Con el sentido de la proporción y de la cautela ante la adulación que le caracteriza, Bolívar ordena contestar el 30 de octubre de ese año que: “. S.E. no puede persuadirse que el Potosí sea susceptible de recibir una denominación más célebre que la que lleva, y, por consiguiente, burlará todos los esfuerzos de los hombres que pretendiesen darle una que nunca puede alcanzar a la altura de la que lo ha hecho memorable” (Lecuna, 1947, Vol.II: 265-266).



También tiene reservas para aceptar la segunda gran recompensa moral que le es conferida. Al conocer en Lima la noticia de que el Congreso del Alto Perú ha decidido cambiar el nombre del país por el de Bolivia, el 25 de mayo de 1826 le contesta considerando tal gloria “no merecida”:

Legisladores, al ver ya proclamada la nueva Nación Boliviana, ¡cuan generosas y sublimes consideraciones no deberán elevar vuestras almas! La entrada de un nuevo estado en la sociedad de los demás, es un motivo de júbilo para el género humano, porque se aumenta la gran familia de los pueblos. ¡Cuál, pues, debe ser el de sus fundadores! -Y el mío!!! Viéndome igualado con el más célebre de los antiguos,- El Padre de la Ciudad eterna! Esta gloria pertenece de derecho a los Creadores de las Naciones, que, siendo sus primeros bienhechores, han debido recibir recompensas inmortales; mas la mía, además de inmortal tiene el mérito de ser gratuita por no merecida. ¿Dónde está la república, dónde la ciudad que yo he fundado? Vuestra munificencia, dedicándome una nación, se ha adelantado a todos mis servicios; y es infinitamente superior a cuantos bienes pueden hacernos los hombres.

Mi desesperación se aumenta al contemplar la inmensidad de vuestro premio, porque después de haber agotado los talentos, las virtudes, el genio mismo del más grande de los héroes, todavía sería yo indigno de merecer el nombre que habéis querido daros, ¡el mío!!! ¡Hablaré yo de gratitud, cuando ella no alcanzará jamás a expresar ni débilmente lo que experimento por vuestra bondad que, como la de Dios, pasa todos los límites! Sí: sólo Dios tenía potestad para llamar a esa tierra Bolivia... ¿Qué quiere decir Bolivia? Un amor desenfrenado de libertad, que al recibirla vuestro arrobo, no vio nada que fuera igual a su valor. No hallando vuestra embriaguez una demostración adecuada a la vehemencia de sus sentimientos, arrancó vuestro nombre, y dio el mío a todas vuestras generaciones. Esto, que es inaudito en la historia de los siglos, lo es aún más en la de los desprendimientos sublimes. Tal rasgo mostrará a los tiempos que están en el pensamiento del Eterno, lo que anhelabais la posesión de vuestros derechos, que es la posesión de ejercer las virtudes políticas, de adquirir los talentos luminosos, y el goce de ser hombres. Este rasgo, repito, probará que vosotros érais acreedores a obtener la gran bendición del Cielo –la Soberanía del Pueblo– única autoridad legítima de las Naciones.

 (Lima, 25 de mayo de 1826).

En este caso, no se niega al honor: “¿Qué quiere decir Bolivia? Un amor desenfrenado de libertad, que al recibirla vuestro arrobo, no vio nada que fuera igual a su valor”. Al definirla, se define.

En realidad, el bautizo de Bolivia le satisface tanto, que se complace en triviales juegos para demostrar la eufonía del apelativo. Mientras espera en 1828 en Bucaramanga el resultado de las deliberaciones de la Convención de Ocaña, que lo forzarán a asumir la dictadura, ante sus edecanes compara los nombres de Bolivia y Colombia, “y sostuvo que aunque el último es muy sonoro y muy armonioso, lo es mucho más el primero; los analizó, separando las sílabas y comparando las unas con las otras. Bo –dijo– suena mejor que co; li es más dulce que lom, y via, más armonioso que bia” (Perú Lacroix, 1924: 151-152).

En dos palabras se resumen las recompensas por toda una vida de hazañas y amarguras, que lo lleva, después de ser el hombre mas rico de Venezuela y liberar lo que hoy son seis países, a morir pobre y camino del exilio: el título de Libertador, el nombre de Bolivia. Tiene razón Bolívar en estimarlas: a lo largo de los siglos perduran, mientras se hunden en el olvido los rangos, las prebendas, los grados, las fortunas y los imperios de la tierra.

 

Lecuna, Vicente (comp.) (1939). Proclamas y discursos del Libertador. Caracas: Litografía y tipografía del Comercio.

Lecuna, Vicente (comp.) (1947). Simón Bolívar: Obras completas, III Tomos. La Habana: Editorial Lex.

Perú Lacroix, Luis (1924): Diario de Bucaramanga: Vida pública y privada del Libertador Simón Bolívar. Madrid, Editorial América.




TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO.