viernes, 22 de noviembre de 2024

G-20: SALUDOS A LA BANDERA

 Luis Britto García 


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Se supone que todos los seres humanos son iguales en derechos: todos los países también deberían  serlo. Pero algunos  se consideran más iguales que otros, y rehúyen el voto democrático de las grandes organizaciones internacionales, como el de los 191 países que en la ONU condenan el bloqueo a Cuba o el de los 15 miembros del Consejo de Seguridad que exigen el alto al fuego en Gaza.

2

A fin de evitar que muchas manos pongan morado el caldo de la hegemonía, se reservan la administración de todo el planeta clubes de los países más ricos, como el  G-7 o el G-20. Los miembros originarios de este último fueron elegidos arbitrariamente por un comité de funcionarios, y se oponen enérgicamente a la inclusión de nuevos integrantes. Para equilibrar estas camarillas  exclusivas y excluyentes, el mundo multipolar crea el BRICS+, pero  cada uno de sus fundadores puede a su vez ejercer el veto unilateral contra posibles nuevos miembros. Como reza la Ley de Hierro de las oligarquías de Robert Michels, el poder tiende a concentrarse en un número cada vez menor de manos.

3

Afirmó  Groucho   Marx   que no le interesaba ingresar a un club que lo aceptara como miembro. Basta hojear los integrantes del G-20 para calificarlo. Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, y el Reino Unido son además miembros del G-7, el excluyente bloque de los que fueran países más ricos.   Sólo cinco afiliados (Arabia Saudita, Argentina, Brasil, México e Indonesia) están en vías de desarrollo, pero poseen inmensos recursos naturales. Apenas dos (China y la Federación Rusa) se  desarrollaron revolucionariamente en pugna con el capitalismo. Cinco (Brasil, China, Rusia, India y Suráfrica) son también promotores de la alianza competidora del BRICS+, lo cual supone una incómoda doble personalidad o contradicción de intereses, que    se intensificará progresivamente.

4


Las entidades políticas integradas en este cenáculo de Presidentes representan un 56 % de la población mundial, ocupan el 60% del territorio del planeta, producen 85 % del PBI global y el 75% del comercio internacional. La distribución no es uniforme: la mayor parte del PIB es apropiada por los minoritarios países que también son miembros del G7; la mayoría de la población corresponde al depauperado Sur Global. Esa contradicción es el centro del G-20, o más bien la del planeta.

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La presidencia de este club de Presidentes es rotativa, ejercida anualmente por el primer mandatario del país huésped. La agenda para la Cumbre de 2024 comprende debates sobre 1) Inclusión social y lucha contra el hambre, 2) Transición energética y desarrollo sostenible en sus aspectos sociales, económicos y ambientales, 3) Reforma de las instituciones de gobernanza global: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial del Comercio, Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

6

No necesita el lector que le explique por qué tantos debates concluyeron en  saludos a la bandera. La “Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza” no puede ser gerenciada  justamente por el grupo de países que más han contribuido a que –según Oxfam- el 1% de la población mundial acapare cerca del 50% de la propiedad global, y sólo el 10% posea el 80% de dicha riqueza. Programas como el “Cero Fome” alivian a las masas de la depauperación que podría conducir al estallido social, pero no les procuran trabajo estable ni control de los medios de producción. Difícil es una “transición energética” o una “movilización mundial contra el cambio climático” dirigída por países responsables del 83,9% de las emisiones de CO2 provenientes de energía fósil (https://en.wikipedia.org/wiki/G20) o de la destrucción de la Amazonia. Dudamos de que reformen institucionalmente Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial del Comercio y Consejo de Seguridad de la ONU  quienes los usan  como pilares de su poder. Si lo quisieran, los monopolios del agronegocio podrían suprimir el hambre, los países desarrollados clausurar las fábricas que supuestamente envenenan la atmósfera, disolver las instituciones que perpetúan la especulación financiera y acumulan una deuda que supera el 333% del PIB global. No  lo hacen porque  estropearía sus negociados. El G-20 no es la solución, sino el problema.

7

No se sabe que el selecto grupo haya adoptado resoluciones viables y obligatorias para frenar el excesivo gasto armamentista, las continuas injerencias militares en  países del Sur Global, la obscena inmunidad tributaria de los grandes capitales transnacionales, las medidas coercitivas unilaterales que destruyen a los países independientes, la necesaria anulación de la impagable Deuda Pública,  la persecución racista contra grupos discriminados internos o migrantes, la falta de derechos sociales y laborales de quienes trabajan en esos agujeros negros de los derechos humanos llamados maquilas o Zonas Económicas Especiales. La juiciosa actitud de los integrantes del G-20 ha sido debatir los problemas propios como si se tratara de los del mundo, y nunca tratar los problemas del mundo como propios.

8

El G-20 ha aceptado implícitamente sacrificar el planeta  en aras  de las potencias hegemónicas. Esta marcha hacia el precipicio resulta agravada por la contraorden sobre la estrategia y la táctica del enfrentamiento. Durante medio siglo impuso Estados Unidos a sangre y fuego el catecismo neoliberal  resumido en dos mandamientos: cero proteccionismo estatal, absoluta libertad de empresa. Este suicidio económico fue forzado por golpes de Estado como los de Indonesia,  Chile. Honduras y Panamá,  por invasiones como la de Nicaragua, Cuba, República Dominicana,  Libia, Irak, y ocupaciones militares como las de Colombia, Ecuador y Perú. Estados Unidos lleva más de un siglo obligando  a los demás países a adoptar las políticas neoliberales que los llevaron a la ruina y que ahora lo arruinan a él.

9

Pues al desechar todo proteccionismo permitió a los grandes capitales mudar sus industrias al exterior, dejar sin empleos a los estadounidenses, sustituir la producción de bienes materiales por la de dividendos especulativos e inmunizarse contra los impuestos mediante rebaja de las tasas tributarias y colocación de beneficios en Paraísos Fiscales.  Donald Trump ganó la presidencia ofreciendo revertir estas políticas fatales, pero en el mejor de los casos su táctica será dual: reimpondrá el proteccionismo a favor de Estados Unidos, a costa de la  desprotección económica, social y estratégica del resto del planeta. Es lo que se debatió a puerta cerrada en la cumbre  del G-20.  Suelen las organizaciones internacionales ser estructuras para barnizar de consenso los intereses del minoritario grupo de las potencias hegemónicas. Es hora de que participe en el debate toda la humanidad.


TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO.

 

 

viernes, 15 de noviembre de 2024

VENEZUELA EN EL MUNDO MULTIPOLAR

 Luis Britto García



El 12 de octubre de 1492  arrancó el  proyecto unipolar de Occidente. La superioridad en armamentos sobre los pueblos originarios de América posibilitó a los castellanos poner en marcha el plan que el consejero Mercurino de Gattinara presentó al joven Carlos V: la Monarquía Universal. O sea,  invertir los recursos humanos y naturales saqueados al Nuevo Mundo para dominar al Viejo, y utilizar a éste como instrumento para sojuzgar el planeta.

La riqueza pillada financió casi dos siglos de hegemonía española; su traspaso a  piratas, corsarios y  mercaderes del resto de Europa alimentó una sucesión de intentos de dominio unipolar planetario  por Francia, Holanda,  Alemania  e Inglaterra, cuyo Imperio cubrió  casi  la mitad del globo hasta 1939.

La desenfrenada pugna por la hegemonía tuvo imprevistos efectos: valiéndose de los resquicios que dejaba la confrontación entre las potencias, algunos de los colonizados se independizaron. Para debilitar a Inglaterra, Francia envió a América del Norte una flota y un ejército al mando de Lafayette, que decidieron la Independencia de Estados Unidos.  Las tropas francesas de Napoleón ocuparon España en 1808 y debilitaron a la monarquía, facilitando nuestra liberación. Dicha invasión puso en fuga a la casa reinante de Portugal hacia Brasil; el cual se independizó.

De esta sangrienta historia de devastación y saqueo surgieron dos tipos de países: los “desarrollados” –saqueadores- y los “subdesarrollados” –-saqueados. Pero ¿cómo se originaron estas categorías?

En todos los países que terminarían desarrollándose, el Estado asumió el papel de protector de las industrias y productos nacionales. Así ocurrió con Inglaterra, cuyo proteccionismo se inició con Elizabeth I y culminó con Cromwell, quien dispuso que todo lo que se comprara o  vendiera en Gran Bretaña debía ser transportado en barcos ingleses.

 Pasó así con la Francia del Rey Sol, cuyo ministro Jean Baptiste Colbert  fomentó las industrias locales, creó fábricas nacionales, gravó pesadamente las importaciones, y prohibió la exportación de las cosechas cuando éstas fueran requeridas para el consumo interno.



 Ocurrió así con los estados germánicos cuya unión constituiría Alemania, la nación continental con ciencia e industria más desarrollada gracias a las políticas proteccionistas de Bismarck.

En cuanto a Estados Unidos, sólo la más petulante ignorancia puede proclamar que su desarrollo se debe al “libre mercado”. Para fortalecer las industrias norteñas, la independizada Unión  impuso pesados tributos a la importación de maquinaria y artículos de consumo. La Guerra de Secesión de 1861-1865 fue una sublevación de los estados agrícolas del Sur a favor del libre comercio con Europa. Estados Unidos sacrificó entre 600.000 y 850.000  vidas en un conflicto civil para mantener el proteccionismo que lo convertiría en país desarrollado.

Mientras que a los países colonizados por ibéricos y portugueses la administración colonial los redujo a  la producción minera,  agrícola y pecuaria del Sector Primario para exportar a las metrópolis. Tras liberarse  de éstas, sus oligarquías permitieron el más libérrimo comercio con las nuevas metrópolis inglesa, francesa y finalmente estadounidense. Por tanto, no se desarrollaron o lo hicieron sólo a conveniencia de los países hegemónicos, condición que persiste hasta hoy.

La competencia por el saqueo del mundo de los Estados “desarrollados” condujo a conflictos globales que  abrieron resquicios por los cuales se independizaron algunos  países saqueados. Así, la Primera Guerra Mundial  fracturó el poder zarista,  posibilitó la Revolución Bolchevique, disolvió el Gran Imperio Otomano  y detonó una cadena mundial de intentonas revolucionarias, como la de los espartaquistas.

La Segunda Guerra Mundial facilitó el surgimiento de la China Comunista, la Independencia de la India y un movimiento planetario de descolonización.  

El empleo de  armas nucleares en 1945 frenó la contienda abierta entre las grandes potencias y abrió el  período de guerras convencionales limitadas  entre intermediarios y de conflictos económicos y  políticos de tercera y cuarta generación conocido como Guerra Fría. En las grietas de la confrontación encontraron el camino hacia su afirmación países como Cuba, Argelia, Nicaragua, Vietnam  e Irán.

 Hasta que el suicidio de la Unión Soviética pareció consolidar la unipolaridad capitalista y abrir el paso a un “New American Century” ( Nuevo Siglo Americano). Pero los países hegemónicos a su vez se suicidaron dejando que el capital financiero exportara sus parques industriales a los periféricos.

Del grupo de países que componen el BRICS+ muy pocos, como China, se declaran socialistas, pero en líneas generales sus economías son sensiblemente protegidas por sus respectivos Estados. Al punto de que coinciden en desechar o sustituir los instrumentos fundamentales de la hegemonía unipolar: el uso obligatorio del dólar sin respaldo como garantía de reservas e instrumento de pago internacional. La obligación de canalizar sus transferencias con sistemas  como el Swift, dominados por la Alianza Atlántica. La de recurrir a los  créditos del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, que  estimulan y acumulan deudas impagables.

En esta historia hemos verificado que sólo se han desarrollado y accedido a la autonomía aquellos países  en los cuales el Estado ha jugado un papel determinante en la gestión económica, interviniendo activamente para  progresar del sector primario, -extractivista, agrícola y pecuario- al secundario –industrial, manufacturero, de transporte, construcción- y de allí al terciario de investigación, comunicación, investigación científica.

Aquellos Estados que declinen su función protectora del desarrollo económico nacional y accedan al mundo multipolar ofreciendo una vez más a los intereses extranjeros gratuita e incondicionalmente recursos naturales, minerales, cultivos y mano de obra semiesclava con remuneraciones por debajo del nivel de la subsistencia,  simplemente replican voluntariamente las relaciones coloniales instauradas a la fuerza hace medio milenio, y con ellas se hundirán.

El BRICS+ ha de ser  punto de partida hacia una nueva humanidad, y nunca reposición de las prácticas más execrables de la moribunda unipolaridad.


TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO

viernes, 8 de noviembre de 2024

NUESTRA AMÉRICA EN ESTADOS UNIDOS

  Luis Britto García


Luis Britto García

¿Qué se debatió en el proceso electoral estadounidense? Siempre he dichod que en la potencia norteña operan dos partidos distintos y un solo capitalismo verdadero. Campañas electorales y apoyos mediáticos son tan costosos, que sólo candidatos apoyados por los megamonopolios y el complejo militar industrial pueden hacer carrera política y gobernar por y para ellos.

Todo imperio comienza por dominar las periferias y termina devorándose a si mismo. La declinación del poderío estadounidense se debe en gran parte a su élite empresarial. Para conquistar energía fósil   gasta cerca de la mitad del gasto armamentista mundial; para disponer de mano de obra semiesclava con salarios por debajo del nivel de subsistencia y recursos naturales regalados traslada sus fábricas a Zonas Económicas Especiales del Tercer Mundo y deja sin empleos a los estadounidenses. Para obtener todavía más ganancias su capital industrial se vuelve finanza  transnacional que sólo produce dividendos especulativos. Éstas han sido en líneas generales las políticas del Partido Demócrata, maquilladas con agendas “progresistas”  como el derecho al aborto y promesas de respeto a los derechos de los migrantes.

Frente a estas políticas, el republicanismo de Trump ofreció ahorrar el gasto militar de las guerras interminables y estimular el regreso al país de capitales y fábricas imponiendo políticas proteccionistas de altos aranceles para los productos importados. Así se generaría empleo y capacidad de consumo para la deprimida producción nacional. También Trump culpabilizó con extremo rigor a los inmigrantes de arrebatarle puestos de trabajo a los nacionales, campaña que progresivamente  flexibilizó para no ahuyentar el voto “hispano”.

Pero lo que los políticos prometen  no es lo que necesariamente hacen. Los dos partidos han rebajado las tasas tributarias de los grandes capitales por debajo del 23% que cancela el ciudadano común.  Ambos han diluviado “salvavidas de oro” de auxilios financieros a entidades usurarias quebradas. Los dos han perdonado irresponsablemente sumas debidas por el gran capital al Tesoro. Ambos partidos han arrastrado  un déficit fiscal que  convierte a Estados Unidos en el país más endeudado del mundo, con una deuda pública que  en 2023 ascendió a 32.911.523.000.000  dolares, el 118,73% de su  PIB. Su pago supera los ya exorbitantes gastos en defensa. Sus congresos han legalizado el soborno a los legisladores; sus tribunales exoneran a priori de responsabilidad a los Presidentes por delitos cometidos en ejercicio de sus funciones. Republicanos y demócratas son cómplices del bloqueo contra Venezuela y del latrocinio de sus bienes en el exterior. En su anterior administración, Trump no inició ninguna guerra; pero dijo que de haber sido reelecto ya se habría apoderado de nuestro petróleo.

Ante estas políticas unánimes podríamos preguntémonos qué decidió la última elección presidencial. Se ha generalizado en el mundo una plaga de gobiernos “progresistas” que nada progresan, paralizados del miedo de tocar algún interés. Los gobernantes de Estados Unidos nada hicieron para contener la progresiva devaluación de los salarios, el alza incontenible de los precios, la falta de un servicio médico social. Desesperadas por la inopia, las masas votan por el primer intemperante que a fuerza de insultos, improperios  y amenazas finja que hará algo, lo que sea, para sacudir la mortal inercia del más de lo mismo y atacar un enemigo más o menos imaginario. Es la estrategia actoral de Marine Le Pen,  Giorgia Meloni,  Zelenski,  Milei y Donald Trump.

Pues bien, en Estados Unidos los “hispanos” son el grupo social más adecuado para tratarlo de enemigo imaginario. Son catalogados como tales por su origen y por el uso del castellano en el hogar.  La Oficina del Censo de dicho país discrimina y cuantifica su población para 2022 en las categorías siguientes: “Blancos no hispanos”, 58,88%; “Hispanos” 19,1%: “Negros o afroamericanos” 12,62%: “Asiáticos”, 6,08%. Es una clasificación racista e inadecuada, pero de ella resulta que aproximadamente uno de cada cinco residentes de dicho país es “hispano” (unas 65 millones de personas), y para 2060 se estima que pertenecerá a tal categoría el 26,9% de la población, unos 119 millones, casi una de cada tres personas.

Tenemos así una considerable porción de lo que Martí llamo “Nuestra América”, una verdadera nación definida por su propia cultura,  en el seno del Imperio que en 1848 arrebató más  de la mitad de su territorio a México.

Como ocurrió con todos los imperios, como sucedió con el ateniense, el romano, el español y el británico, el avasallamiento de pueblos o territorios diferentes impuso la  diversidad cultural. Las élites estadounidenses esperaban que la omnipotencia de sus medios de comunicación fundiría todas las diversidades étnicas y culturales en un anónimo “melting pot” (sancocho u olla podrida). Por el contrario, Estados Unidos conserva  gran diversidad étnica y cultural, al extremo de que el historiador Colin Woodward, director del Nationhood Lab de la Salve Regina University  afirma que “es un país con 11 naciones rivales que compiten” (https://www.bbc.com/mundo/articles/c0rwew47q4ro).



El racismo discriminatorio del dominante estamento  WASP (White Anglo Saxon Protestant) impuso a los “hispanos” el tratamiento de “extranjeros ilegales” y de “improductivos”. Pero de hecho, los antepasados de la mayoría de los actuales “hispanos” poblaban ya el territorio donde viven sus descendientes  antes de que Estados Unidos lo usurpara en 1848, e incluso antes de que los españoles lo invadieran en 1519. Extranjeros e ilegales fueron quienes por la fuerza bruta les robaron sus tierras y sometieron a los “chicanos” a una servidumbre equiparable a la esclavitud.

En cuanto a la acusación de “improductivos”, todos los imperios mantienen a los trabajadores inmigrantes en condición de “ilegalidad”, para explotarlos sin que puedan reclamar derechos, y expulsarlos a la menor insubordinación. La situación es explicada pormenorizadamente en el mockumentary de Sergio Arrau “Un día sin mexicanos” y en su secuela “Un día sin mexicanos 20 años después” (ambos en You Tube). Sin los vilipendiados “hispanos” colapsarían gran parte de la agricultura, la industria y los servicios estadounidenses.

Ha llegado el momento de que esa porción  de Nuestra América que sobrevive en las entrañas del monstruo se haga respetar por su número,  su cultura y su inmenso aporte a la vida económica y social.


TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO


sábado, 2 de noviembre de 2024

LULA, SERVIDOR DE DOS PATRONOS

 Luis Britto García



En artículo anterior señalé que “haría falta un BRICS+ social, que evitara que la usuraria lógica capitalista convirtiera esta magnífica iniciativa en inmisericorde maquinaria de extracción gratuita de recursos naturales y mano de obra sin derechos laborales ni sociales”.

Bien están las iniciativas multipolares, mientras no se olvide que el mundo en realidad tiene dos polos: el de quienes trabajan y no tienen nada, y el de quienes no trabajan y lo tienen todo.

Dijo el Hijo del Hombre: “Nadie puede servir a dos patronos al mismo tiempo. Odiará a uno y amará al otro, o se dedicará a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y a las riquezas”, (Mateo 6:24).

Viene esta reflexión a cuento porque el Lula que pretende servir al BRICS+ vetando el ingreso de Venezuela, es casualmente asimismo Presidente y servidor del G-20.

¿Y qué es el G-20?

El G20 es un foro internacional de Presidentes y de dirigentes de Bancos Centrales, integrado por la Unión Europea, y otros veinte países, cuyas economías suman el 85% del PIB mundial, y de los cuales sólo cuatro son países en vías desarrollo: México, Sudáfrica, Indonesia y Brasil. Otras catorce organizaciones están asociadas a él, algunas tan recomendables como el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio y el Fondo Monetario Internacional.

En otras palabras, el G20 representa, con las honrosas excepciones del caso, el exclusivo club de países ricos y de organizaciones gerentes de su hegemonía contra el cual se constituyó el BRICS+.

Que un político ocupe a la vez la presidencia de este Club de las plutocracias del mundo y de sus instrumentos de dominación (repetimos, con las salvedades aplicables), y al mismo tiempo sea miembro de la más importante organización contrahegemónica que se le opone, con derecho a vetar el ingreso a ella, resulta situación no sabemos si absurda, incómoda, amoral, ilegítima o todas esas cosas juntas.

Es como si se jugara para dos equipos competidores, se fuera juez y parte en el mismo juicio, o se ejerciera simultáneamente de sindicalista y de servidor del patrono: en este caso, de dos patronos.

Tal contradicción es tan evidente, que ni el mismo Luiz Ignacio da Silva se atrevió a presentar personalmente su curtida doble cara de político versátil en la reciente Cumbre del BRICS+.

Encomendó a su representante, Celso Amorim, vetar el ingreso de Venezuela alegando una imprecisa “ruptura de confianza”. No la hubo de Venezuela hacia Lula cuando éste fue enjuiciado por supuesta corrupción ni cuando su reelección fue cuestionada por masivo motín opositor.

Quien no confía en nadie no es digno de confianza.

Examinemos el caso da Silva, no porque él lo merezca, sino porque ejemplifica una trama que exige reflexión.

Repetidamente vivimos en América Latina y el Caribe (y hasta en el G-20) el caso de masas despojadas, depauperadas y explotadas al borde de la explosión social, a las cuales un dirigente providencial ofrece revolución, igualdad y reforma agraria, a cambio de sacrificios, sacrificios y más sacrificios.

Pasan años de sacrificios, sacrificios y más sacrificios sin reforma agraria, igualdad ni revolución hasta que el providencial dirigente se revela como agente del gremio patronal, las transnacionales, el FMI o el G-20, o de todos ellos a la vez,  y desaparece del horizonte de los eventos.



Cuando el Partido de los Trabajadores llega al poder en 2002, en lugar de enfrentar los capitales nacionales y transnacionales Lula opta por el asistencialismo: distribución de alimentos subsidiados Fome Zero (Cero Hambre), vivienda popular (Minha Casa, Minha Vita), pero deja de lado al Movimiento de los Sin Tierra, no realiza una Reforma Agraria, permite que el agronegocio se expanda y arrase con la Amazonia, y privatiza 45% de Petrobras en la Bolsa de Nueva York.

Los gobiernos del PT aumentaron en 54% el salario mínimo, disminuyeron el índice de GINI de desigualdad a 0,522, redujeron el desempleo a 4,5% y sacaron a unos 50 millones de la pobreza. Pero, según Theotonio dos Santos, siguiendo recetas neoliberales de su Banco Central, “Lula continuó la política de altas tasas de interés manteniendo la emisión de títulos de la deuda federal para pagar intereses de la deuda que fue construida sobre la nada con el único propósito de transferir recursos a una minoría que vive de estos intereses inexplicables (…) con lo cual el pueblo brasileño dejaba transferir cerca del 50% del ´gasto público´ a este sector reducido de la población” (http://www.alainet.org/pt/articulo/172474).

Según Silvio Schachter “En Brasil, la conciliación y alianza con los grupos económicos hegemónicos fue la fórmula mágica del PT para avanzar en el proyecto neo-desarrollista, conciliar el capital y el trabajo, al mismo tiempo que se garantizaba la gobernabilidad sin afectar las causas de la desigualdad, los privilegios de la élite, ni modificar ninguno de los pilares sobre los que se estructuran las relaciones sociales de dominación. En ese camino el PT decide abandonar su prédica socialista, los proyectos de transformación social radicales, moderar su discurso y ser un partido de la conciliación, del pacto social que garantizaría el orden institucional frente a un momento en que la desigualdad social amenazaba con quebrarlo” (“Bolsonario, la dictacracia y el suicidio populista” https://herramienta.com.ar/articulo.php?id=2932).

En otras palabras, en algunas de las dirigencias de Brasil –pero no sólo en ellas- parece cundir una cultura del acomodo, que la industria mediática satiriza en comedias trágicas como Roque Santeiro, Doña Flor y  sus dos maridos, Cambalache, O Invasor.

¿Compartirá el lector mi impresión de que ese alineamiento con oligarquías nacionales y transnacionales conduce al pueblo brasileño a contemplar con indiferencia la inhabilitación política mediante lawfare de Lula y Dilma Roussef, a elegir al mediocre evangélico Bolsonaro y, reelegido da Silva, a abandonarlos a todos en las últimas elecciones, en las que favoreció ampliamente a centristas y centro derechistas?

Pero qué importa traicionar al pueblo del país más rico, extenso y poblado de América del Sur, si a cambio se obtiene una efímera presidencia del G-20 desde la cual defender los intereses del patrono de Estados Unidos vetando el ingreso al BRICS+ del país con mayores reservas probadas de energía fósil del mundo.

Para quienes todavía duden de la alineación de las dirigencias del coloso sureño, entre el 18 y el 19 de noviembre se celebrará una Cumbre de los dirigentes del G-20 en Brasilia, a la cual seguramente ningún accidente doméstico impedirá asistir al doble presidente Lula da Silva.

Todo lo expuesto conduce a ineludibles conclusiones. Es indispensable que el BRICS+ formalice su organización interna y sus estatutos, que hasta el presente se reducen al principio del “consenso”, vale  decir, que basta la sola objeción de uno de los miembros fundadores para que cualquier decisión se rechace, como ocurrió con la del ingreso de Venezuela. Esto equivale, no sólo a la situación antidemocrática de que el rechazo de uno prevalezca sobre la voluntad de todos, sino también a la parálisis del organismo. Se puede anticipar que cualquier resolución trascendente será objetada por uno u otro de los fundadores, sobre todo si éste defiende políticas y estrategias diametralmente opuestas a la del mismo BRICS+, como sucede en este caso con el veto del presidente del G-20, que meramente representa un dictado de Washington.  

Igual consideración vale para los entes que ejecutarán las políticas del BRICS+. Finalidad primordial de éste es desarrollar una estrategia que permita prescindir de la hueca hegemonía del dólar sin respaldo, y de la presión del Fondo Monetario Internacional. La institución encargada de ello es el Nuevo Banco de Desarrollo. Pero la presidenta de éste es justamente Dilma Roussef, fiel seguidora de las políticas de Lula da Silva de sacrificar la mitad del ingreso del Estado brasileño al pago de la Deuda Pública: intranquiliza pensar que las finanzas del BRICS+ puedan ser prolongación de las del FMI.

Estas trapisondas diplomáticas no invalidan la situación geopolítica que enfatiza Atilio Borón en el inteligente artículo “Brasil, un voto suicida”: “Con su veto el gobierno brasileño privó al BRICS+ de la enorme ventaja que le otorgaría a este nucleamiento incorporar a sus filas al país que cuenta con la mayor reserva comprobada de petróleo del mundo. Objetivamente: debilitó al BRICS+, para beneplácito de Washington. Por eso creo que este veto no tendrá larga vida y que Lula terminará desairado, porque pocos yerros pueden ser más graves en el mundo de hoy que dejar esa enorme reserva petrolera a merced del manotazo que pudiera dar Estados Unidos, algo que ni China, Rusia e inclusive la India verían con buenos ojos” (https://www.telesurtv.net/opinion/brasil-un-veto-suicida/).

Servir a dos patronos es no servir a ninguno y ser despreciado por ambos.


TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO.

lunes, 28 de octubre de 2024

VENEZUELA Y EL BRICS+

 Luis Britto García 



Citemos hechos  que deberíamos conocer todos. Antes de la cumbre de octubre de 2024 el BRICS+, además de sus miembros originarios Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, comprende Arabia  Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Irán.  Para esa fecha,  entre todos  alojan cerca del 45% de la población del mundo, crean el 34% del PIB global, disponen de 30% de sus tierras cultivables, producen 40% de sus cereales, 50% de la pesca, 50% de los lácteos,  poseen 49,687 %  de las reservas de gas, 40% de las de carbón, 46% de las reservas petroleras, suplen 46% de la producción de petróleo y 39% de las exportaciones de crudo, y entre China y Rusia manejan el 70% de la producción mundial de uranio. (Amérika Latina y Karibe. Debate e ideas Número 19, Edición especial, octubre-diciembre de 2024). Cifras que aumentarán exponencialmente a medida que sean admitidos una  treintena de países que  solicitan su integración al grupo.

El mundo actual  resulta de una prolongada  rapiña en virtud de la cual  desde el siglo XVI los europeos  -y luego aliados con ellos los estadounidenses- valiéndose de sus armas de fuego  colonizaron y saquearon América, África y Asia. Las riquezas expoliadas costearon el surgimiento del capitalismo, del imperialismo, y la implantación de los Estados soberanos modernos. Éstos   crearon organizaciones internacionales para perpetuar su hegemonía e incrementaron su poderío militar, sumiendo al mundo en un estado de guerra permanente contra pueblos colonizados y entre las mismas potencias coloniales.

Se llegó así a la situación en la cual el pequeño grupo de países del G-7  (AlemaniaCanadáEstados UnidosFranciaItaliaJapónReino Unido y, la Unión Europea) pretende avasallar política, económica y militarmente al mundo.

Contra la pretensión de esclavizar a la humanidad por parte de Estados que representan menos del 10% de la población y consumen la mayoría de los recursos del planeta  insurgieron revoluciones, y  organizaciones tales como el Movimiento de los No Alineados, la OPEP,  el Mercosur, el ALBA, el ASEAN, y ahora el BRICS+.

En el campo financiero, el G-7 impuso  por las armas y la presión diplomática una divisa obligatoria de intercambio internacional sin ningún respaldo, el dólar, con la cual  el país emisor compró el mundo y cumplió con sus compromisos sin más esfuerzo que activar una máquina impresora.

Como alternativa, el BRICS+ propone una divisa con respaldo de 40% en oro y recursos naturales, y un 60% en una canasta de monedas de los miembros, llamada 5-R por su composición en reales, rupias, rublos, renminbis y rands.

Como país con la primera reserva de oro de América Latina y segunda de América a pesar del latrocinio efectuado por el Bank of England,  Venezuela podría contribuir a ese respaldo, que a su vez implicaría la desdolarización global, la dilución del efecto de las medidas coercitivas unilaterales,  y el fin del mundo unipolar.

El G-7 dominó las finanzas mundiales y la hegemonía del dólar mediante sistemas de transferencias tales como el SWIFT, que permitían bloquear pagos y comercio de países insubordinados, y ejecutar medicas coercitivas unilaterales, latrocinios  y extorsiones como instrumentos de política económica. Mediante el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, impulsó  una deuda pública  impagable, que asciende hoy al 333% del PIB global. Al respecto, además de la  divisa común, BRICS+ postula un novedoso sistema internacional de pagos y transacciones tanto  en monedas digitales como locales, así como el Banco de Desarrollo, creado en 2015 para facilitar pagos e inversiones de los países miembros.


La civilización contemporánea tiene su fundamento económico en el combustible fósil, que proporciona arriba del 80% del consumo energético mundial, y que según la Agencia Internacional de la Energía, British Petroleum y la OPEP, bien podría estar por agotarse en cuatro o cinco décadas. Desde hace más de un siglo la compleja pugna geopolítica, diplomática y militar ha tenido por objeto primordial el control de las reservas de hidrocarburos.

Actualmente el G-7, que agrupa sólo el 10% de la población del mundo, consume el 26% de la energía mundial; mientras que el 45% de la humanidad, agrupada en el BRICS+, consume el 47% de dicha energía, y el restante 47% de la población consume apenas el 27%. Esta asimetría es todavía más injusta si se considera que la mayoría de las reservas de hidrocarburos está  en el llamado Tercer Mundo.

Comparemos  las reservas de energía fósil sin las cuales no es posible hoy en día la  producción alimentaria masiva. El país con mayores reservas probadas de petróleo es Venezuela, con 303.806 millones de barriles, y el segundo Arabia Saudita, con 260 000 millones de barriles. Estados Unidos, el mayor consumidor de hidrocarburos del mundo, ocupa apenas el décimo lugar, con 47.053 millones de barriles. Rusia ocupa el octavo lugar, con 80.000 millones de barriles, casi el doble de las de Estados Unidos. La inmensa China ocupa el puerto 14, apenas con 25.000 millones de barriles. La sigue Brasil, en el puesto 15, on 16.184 millones de barriles. La populosa India está en el puesto 22, con 2.625 millones de barriles, y  Sudáfrica en el rango 83, con 15 millones  de barriles. (https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_reservas_probadas_de_petr%C3%B3leo). La incorporación de Venezuela, añadida a la de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidas, constituiría al BRICS+ en el coloso energético mundial.

En el mundo actual no existen independencias ni recursos sin armas que las defiendan. El BRICS+ no es una alianza militar, aunque algunos de sus miembros, como China y la Federación Rusa, (y en cierta medida Irán) disponen de  capacidad defensiva  para  disuadir al G-7 y la OTAN de incrementar o mantener su hegemonía por medios violentos. Apunta el BRICS+ a aumentar el número de miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, para hacerlo más representativo.

El BRICS+ es una  alianza económica y política, pero no social. De sus miembros, antes de la cumbre de octubre de 2024 sólo China es declaradamente socialista. La poderosa laboriosidad de casi la mitad del género humano  ha elevado a sus Estados miembros del estatuto de semicolonias al de potencias. Haría falta un BRICS+ social, que evitara que la usuraria lógica capitalista convirtiera esta magnífica iniciativa en inmisericorde maquinaria de extracción gratuita de recursos naturales y mano de obra sin derechos laborales ni sociales.


TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO.

 

viernes, 18 de octubre de 2024

ENTRE LAWFARES TE VEAS

Luis Britto García



1

No es el lawfare tan nuevo como lo pintan. El primero registrado es el de la condena a muerte contra Sócrates por fomentar la duda. Lo sigue la sentencia del sanedrín  contra Jesucristo por recomendar el amor, y no hablemos del juicio contra Galileo por sostener que la tierra se mueve. No hubo rebatiña territorial o sucesoral que no esgrimiera artillería jurídica.  La teoría política de la Ilustración, con Montesquieu a la cabeza, sostuvo el principio de  división y equilibrio de poderes. División, porque las tareas de legislar, ejecutar las leyes y sentenciar debían ser  encomendadas a cuerpos distintos. Equilibrio, porque cada uno debía disponer de recursos para evitar que los demás se extralimitaran en sus funciones. La acción de un poder para anular arbitrariamente a los otros era considerada tiranía.

2

Antes, se daban golpes de Estado con tanques de guerra. Ahora también, pero con antifaces leguleyos, vale decir, pretextos. Así vimos depuestos expeditivamente a Richard Nixon por grabar conversaciones políticas, a Carlos Andrés Pérez por multiplicar una partida secreta con bicicletas cambiarias, a Fernando Lugo por una represión policial que ni él ordenó ni pudo detener,  a Lula por supuesta corrupción que nadie pudo demostrar, a Dilma Roussef por utilizar una partida presupuestaria para finalidades distintas de las previstas, a Pedro Castillo por hacer valer la mayoría electoral que lo eligió Presidente. Salvo en el caso de Dilma, todos los demás fueron separados de sus funciones antes de que recayera sobre ellos sentencia definitiva y firme del más alto tribunal competente. Bastó la acusación para deponerlos. Ahora vemos amenazado a Evo Morales por supuesta mala conducta personal, y a Petro por presunta extralimitación en un gasto en propaganda electoral. Dios los ampare.

3

Pues lo que se planea es  la destitución del Presidente Gustavo Petro antes de que su supuesta culpabilidad sea examinada y declarada por la máxima autoridad judicial de Colombia. Dispone el artículo 109 de la Constitución de la Hermana República que: “La violación de los topes máximos de financiación de las campañas, debidamente comprobada, será sancionada con la pérdida de investidura o del cargo”. No aclara quién fija  topes, verifica su violación ni quién pierde el cargo o la investidura. El enrevesado proceso requiere denuncia ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, la cual designa tres investigadores. Si éstos encuentran mérito en el libelo, lo transmiten a la Cámara para que ésta decida en plenaria. Si la decisión es positiva, se somete al Senado, el cual a su vez convoca a sesión plenaria del Congreso; que puede destituir al Presidente antes de que el caso sea sometido a consideración de la Corte Suprema de Justicia. Una decisión política del Legislativo podría así deponer al Primer Mandatario sin que un solo juez haya tocado el respectivo expediente. Como dijo la Reina de Corazones en  Alicia en el País de las Maravillas: “Primero la sentencia, luego el juicio”. ¿Y la mayoría popular que eligió al Primer Mandatario? Bien, gracias.

4



Examinemos cómo han gobernado las oligarquías al país  cuyo Presidente intentan destituir sin juicio previo. Es el segundo  más desigual de América Latina, a su vez la región menos igualitaria del planeta. La  Cepal lo considera el territorio de la región con mayor aumento de la pobreza, pasando de  36,3% en 2021 a 38% ó 39,2% en 2022; para ese año su Deuda Externa es de 172.790 millones de dólares, el 48,8 % de su PIB. Estas desigualdades extremas explican un conflicto social que según la Comisión de la Verdad entre 1985 y 2018 cuesta la vida a 450.664 personas (posiblemente a 800.000, si se tiene en cuenta el sobreregistro). En ese lapso además fueron “desaparecidas” 121.768 o 210.000 personas,  y 752.964 “desplazadas”, expulsadas de sus tierras (https://web.comisiondelaverdad.co/actualidad/noticias/principales-cifras-comision-de-la-verdad-informe-final#:~:text=N%C3%BAmero%20de%20v%C3%ADctimas%3A,puede%20llegar%20a%20800.000%20v%C3%ADctimas). Entre 1995 y 2020 emigraron  4.598.622 ciudadanos. La producción de estupefacientes devino una de las principales industrias. La narcopolítica penetró el sector público y se instaló en parte del Legislativo. Con el pretexto del conflicto, gobiernos pasados fueron cómplices de la invasión por parte del ejército de Estados Unidos, el cual  mantiene en la zona 9 bases  (de hecho, cada aeropuerto es  guarnición  donde se abastecen,  refugian y reparan  aeronaves militares de dicho país) y un número desconocido de tropas de ocupación,  pretendidamente inmunes a  leyes y tribunales locales. Se pregunta uno con qué derecho autoridades que consintieron estas atrocidades sin ser jamás  inculpadas por ellas pretenden ahora deponer por  supuesta infracción en fondos de campaña electoral a un Presidente mayoritariamente  electo.

5

Hablemos claro. En todo lawfare hay dos elementos: el pronunciamiento jurídico, y el poder fáctico oculto tras él. Ni la más remota sombra de derecho legitimaba la falsa noticia de la supuesta renuncia de Hugo Chávez Frías en 2002 y su suplantación por un dictador elegido por nadie. Tras ella intentaban la rebatiña una facción militar, el gremio patronal Fedecamaras, la embajada de Estados Unidos, los medios de comunicación privados, la Conferencia Episcopal, grupos de la clase media venida a menos. Dos fuerzas desconocieron el adefesio:  la mayoría popular, y la de las Fuerzas Armadas. El resultado lo conocemos todos.  Legalismos no valen sin  armas y pueblos que los acepten. Con razón proclama Petro que “Todas las organizaciones populares del pais deben entrar en asamblea permanente. La hora de la movilización generalizada del pueblo colombiano ha llegado”. En todos nuestros países el cambio político fue preparado por masivas movilizaciones. Y llegado el caso, defendido por ellas.

6

Contra lawfare caben dos remedios tempranos: reformas que amplíen la  participación popular y protagónica en la elección del Poder Legislativo y Judicial,  Procurador y Fiscal, y  dinámica relación con los ciudadanos que motorice la movilización popular masiva en caso de un acto jurídico visiblemente írrito que pretenda suplantar el poder del pueblo soberano por el de camarillas más o menos autoelegidas.

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Para curarse en salud, la Suprema Corte de Estados Unidos sentenció el 1 de julio de este año que los presidentes de dicho país no pueden ser enjuiciados por los actos cometidos durante su mandato. Sana precaución para el gobierno más criminal del planeta.




TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO

 


domingo, 13 de octubre de 2024

REPARACIÓN POR ARRASAR LA MITAD DEL MUNDO

 Luis Britto García


1

No hubo más desastroso acontecimiento histórico que la invasión europea que desde 1492 despobló, esclavizó, saqueó y aculturó un hemisferio del planeta, con  saldo de 80 millones de nativos muertos y 60 millones de africanos inmolados en la trata de esclavos. 

2

Durante mucho tiempo se pensó que ante esta hecatombe planetaria sólo  cabía resignación. Pero en los juicios de Nuremberg de 1945 se sentenció que las  leyes que sancionan  crímenes de lesa humanidad se pueden aplicar retroactivamente, vale decir,  a hechos ocurridos antes de la promulgación de ellas.  Como señala Richard Overy: “lo que los Poderes Aliados tenían en mente era un tribunal que reconociera la preparación de una guerra agresiva, la violación de soberanía y la perpetración de lo que sería conocido en 1945 como ‘crímenes contra la humanidad´, como delitos internacionalmente reconocidos. Lamentablemente, éstos no habían sido antes definidos como delitos por la ley internacional, lo que colocó a los Aliados en la dudosa posición legal de ejecutar una justicia retrospectiva –castigar acciones que no eran consideradas como crímenes cuando fueron cometidas” (https://es.wikipedia.org › wiki › Juicios_de_Núremberg).

3

Después, el Estatuto de la Corte Penal Internacional, vigente desde el 1 de julio de 2002, dispone que ésta “tendrá competencia respecto de los siguientes crímenes: a) El crimen de genocidio; b) Los crímenes de lesa humanidad; c) Los crímenes de guerra; d) El crimen de agresión”. Dichos delitos no dejan de ser punibles con el paso del tiempo, según dispone el citado Estatuto en su artículo 29, sobre Imprescriptibilidad: “Los crímenes de la competencia de la Corte no prescribirán”. Vale decir, la responsabilidad por ellos no desaparece con el paso del tiempo, el cual tampoco impide que se inicien acciones para sancionarlos o repararlos. Este principio es irrefutablmente aplicable de igual manera a los crímenes del colonialismo, en su mayoría delitos de agresión injustificada, saqueo, violación, genocidio, secuestro y esclavización de individuos y sociedades enteras.

4

Algunos Estados  adelantaron una reparación moral al pedir  perdón por los daños causados por el colonialismo, la trata de esclavos y el racismo, e  incluso han acordado indemnización por tales hechos. Ello consta en la Resolución aprobada por la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas el 31 de diciembre de 2020 [sobre la base del informe de la Tercera Comisión (A/75/476, párr. 23)] 75/237, en el “Llamamiento mundial para la adopción de medidas concretas para la eliminación total del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia y para la aplicación y el seguimiento generales de la Declaración y el Programa de Acción de Durban”: “100. Reconocemos y lamentamos profundamente los indecibles sufrimientos y males infligidos a millones de hombres, mujeres y niños como resultado de la esclavitud, la trata de esclavos, la trata transatlántica de esclavos, el apartheid, el genocidio y pasadas tragedias. Observamos también que algunos Estados han tomado la iniciativa de pedir perdón y han pagado una indemnización, en los casos procedentes, por las graves y masivas violaciones perpetradas”. En efecto,  Alemania Occidental  pagó reparaciones a Israel a pesar de que éste no era un Estado durante la Segunda Guerra Mundial, y por lo tanto ni fue atacado ni ocupado ni arrasado  por los alemanes. 

5

Las sentencias de los juicios de Nuremberg no han sido jamás anuladas, revocadas ni enmendadas. Sirven por tanto como precedentes aplicables a crímenes de lesa humanidad cometidos antes de 1945. Países y personas lesionadas por crímenes asociados al colonialismo pueden exigir reparación moral y material por ellos.

6

El cálculo de los daños económicos causados por el colonialismo ha comenzado. Ya en el viaje de Colón de 1502, los valores  destinados a la Corona fueron estimados en 100.000 castellanos españoles, supuestamente 80.000 pesos en oro (Walter Cardona Bonet: Shipwrecks in Puerto Rico’s history, vol 1 1502-1650, San Juan 1989, p 27). El economista  Valle de la Cerda calcula que al finalizar el siglo XVI España había sacado del Nuevo Mundo más de quinientos millones de pesos en oro y plata (el peso de oro pesaba casi cinco gramos de oro de 24 kilates, y equivalía a 15 o 16 de plata). El historiador Moncada estima que entre 1492 y 1619 entran en España dos mil millones de pesos en oro y plata americanos “demás de la cual es de creer que habrá entrado otra gran cantidad sin registro”. La plata del Potosí, hasta 1629, suma mil doscientos millones de pesos, según el economista español Peñaloza (Francisco Mota: Piratas en el Caribe; Casa de las Américas, La Habana, 1984, p 40).   Clarence Haring reseña que entre 1556 y 1640 la plata extraída del Potosí alcanzó a 256.114.187 pesos, por los cuales la Corona percibió regalías por 54.056.208 pesos (C H Haring: El comercio y la navegación entre España y las Indias en época de los Habsburgos; Desclée, de Brouwer, París-Brujas 1939, pp 380-382). Indica Earl J Hamilton que “entre 1503 y 1660, llegaron al puerto de San Lúcar de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata. La plata transportada a España en poco más de siglo y medio excedía tres veces las reservas europeas.” (Cit por Eduardo Galeano: Las venas abiertas de América Latina; Editorial Siglo XXI, México 1973, p 33-34). Apunta Guillermo Céspedes del Castillo que “entre 1531 y 1660, llegan a Sevilla un mínimo de 155.000 kilogramos de oro americano y 16.985.000 kilogramos de plata. Añadiendo el contrabando, es posible que sólo durante el siglo XVI Europa recibiera en total de América hasta 18.300.000 kilogramos de plata”(Guillermo Céspedes del Castillo: América Hispánica 1492-1998; Editorial Labor SA Barcelona, 1985, p 140).  La renta real que llega de Indias a la Casa de Contratación de Sevilla, que sólo es de 3.000.000 de maravedíes al fundarse ésta, asciende a 22.000.000 en 1505, a 34.000.000 en 1512; a 46.000.000 en 1518 y a 119.000.000 en 1535; pero sólo alcanza a 13.000.000 en 1516, y a 2.000.000 en 1521, años durante los cuales está en plena actividad el enjambre de corsarios franceses que arroja a los mares el conflicto entre Francia y España (Haring: El comercio y la navegación entre España y las Indias; p 188).

7

Venezuela insta a todos los países víctimas del colonialismo a calcular las riquezas que éste les ha robado. Hemos comenzado por estimar la expoliada en perlas. Según Enrique Otte, entre 1512 y 1540 su extracción sumó aproximadamente 11.877,20 kgs, con precio de 13 ducados por un marco, equivalente a 230 gramos actuales. (Otte, Enrique: Las perlas del Caribe-Nueva Cádiz de Cubagua; Fundación John Boulton, Caracas, 1977, pp. 457-461, y Otte, Enrique, Cubagua, en Diccionario de Historia de Venezuela, FEP). A partir de ese dato, Pasqualina Curcio calcula que el precio por Kg era de 56,52 ducados. De acuerdo con la tabla de conversión  que elabora dicha investigadora,  el ducado equivale a 268,42 US$ (1 ducado pesaba 3,6 gramos de oro de 21 kilates, el precio del gramo de oro de 21 kilates hoy es 74,56 US$). Por tanto, entre 1512 y 1540 se extrajo en perlas el equivalente  actual de US$ 180.120.382,86. El costo en sangre humana es incalculable.

Así seguiremos, cifra por cifra, hasta el valor exacto de la libra  de carne que el colonialismo cercenó de la mitad del mundo.


 
TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO