domingo, 29 de agosto de 2010

WWW.MATAVOTOSINFORMATICOS.COM



Perder elecciones es una pasión.
Por eso no me inquieta que los matavotos de Hidrocapital sigan enviando a los usuarios facturas después de vencidas, para que tengan además que pagar el corte del servicio. Así sólo matan los votos de quienes necesitan beber agua.
Menos me intranquiliza que Hidrocapital invite al usuario a habilitar una cuenta bancaria para el pago, y después de habilitada le corte el agua en lugar de cobrársela. Con eso no más asesinan los votos de quienes caen por inocentes.
Tampoco me alarma que continúen inventando requisitos inútiles como el RIF o el registro en Sencamer. Así sólo masacran votos de quienes necesitan tiempo para trabajar.
Menos me perturba que para todo requisito inútil exijan renovación periódica, como pasa con los anteriores y con los exámenes de salud, siquiátrico y de foniatría que hay que repetir semestralmente para dar clases en el CEVAC. Con eso apenas degüellan los sufragios de los que odian ser tratados como imbéciles.
Ni me quita el sueño que dividan todo trámite en cien requisitos distintos a ser resueltos en mil sitios diferentes. En tal forma sólo exterminan los votos de la gente ocupada.
Tampoco me sobresalta la práctica de atender al usuario sólo días pares o impares, o el del último número de la cédula, o el del signo astrológico. Así apenas guillotinan votos de quienes esperaban algo de aquellos a quienes eligieron.
Después de todo, con esos métodos ya probados apenas asesinan unos cuantos millones de votos por comicio. Para que el exterminio sea total, hay que informatizarlo: exigir que todo contacto con el gobierno, desde declarar impuesto hasta denunciar un arrebatón, requiera bajar un formulario de Internet.
Para existir ante las autoridades hay que disponer de computadora, impresora último modelo y conexión a la red. Si en Venezuela sólo hay 800.000 usuarios de Internet, eso anula a los 29 millones de venezolanos restantes.
Conatel dice que son más, pero también miente que se ocupa de hacer cumplir la ley Resorte: seguramente está intentando hacer pasar como número de usuarios de Internet la cifra de violaciones de la Ley Resorte que ha permitido y dejado sin sancionar.
Mientras escribo, llevo cuatro horas intentando conectar el ABA de Cantv, y cuatro semanas tratando de abrir su correo web, que colapsó masivamente. Un generoso estimado concedería que funcionan el diez por ciento del tiempo. Eso reduce cualquier cifra de supuestos usuarios en un noventa por ciento.
Con razón me preguntaba una amiga: ¿Qué democracia participativa es ésta, que sólo funciona con una página web que no abre nunca?
En cuanto a los suscriptores de redes privadas que sí funcionan, sus votos son fusilados por la informática reposera, con páginas que jamás abren o sólo abren en días hábiles y horario de oficina. Perdí seis horas intentando bajar una planilla para renovar mi licencia de conducir.
Si a estas alturas sobrevive algún voto, lo desahucian los redactores de planillas, imbéciles asesorados por saboteadores que confeccionan sartas de galimatías, ambigüedades, contradicciones y acertijos imposibles de contestar y las consignan en formato PDF, que es imposible archivar.
Tras lo cual ayuda a bien morir al sufragio la informática peatonal, que obliga al mísero votante a llevar a pie el formulario bajado de Internet para que le suceda como a mí, que cuando entregué la planilla de renovación se les cayó el sistema.
Siembra trámites, cosecharás corrupción. Exige planillas inasequibles, y junto al Estado Formal, al Estado de las Misiones y al Paraestado de Paramilitares y Casinos tendrás la Gestorcracia, el Cuarto Estado de la Mafia de Intermediarios entre el infeliz votante y sus autoridades.
¿En qué artículo de la Constitución dice que para ejercer un derecho hay que tener computadora, impresora, conexión a Internet que funcione y diplomado en informática?
¿Si se exigieran esos requisitos para votar, quién votaría?
Para obtener respuesta a estas preguntas, con el ABA que jamás conecta baje una planilla que no se puede llenar de la página que nunca abre
www.matavotosinformaticos.com, y llévela a pie a las próximas elecciones, esperando que ese día no se caiga el sistema.



PD: Como promoción especial de Alfaguara, hasta fines de septiembre está a la venta mi novela Pirata a precios más que solidarios en las mejores librerías.

Versión en francés, gracias a la indispensable ayuda del amigo Romain Vallée:
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domingo, 22 de agosto de 2010

HERMANO



1


¿Habrá que disimular la alegría cuando algo venezolano excede de las buenas intenciones, sobrepasa el más o menos, supera la barrera del casi, acierta el golazo de la obra maestra, muestra que la excelencia es posible y fija la marca a ser superada? Hasta Galeano se conmueve cuando algún cañonazo perfora la portería. Ovacionemos este cabezazo impecable al arco de la inteligencia.
2


Esquivemos antes las maniobras de los zagueros críticos para estorbar la jugada. Que si la obviedad de la trama de ascensión social mediante el deporte, que si el Melo del amor y odio entre hermanos, que si el cine de malandros y marginales. También nuestros profesores de Literatura execraban los gastados temas del criollismo rural. Con esa aborrecida temática Gabriel García Márquez escribió Cien años de soledad. Antes que criticar el acierto, examinemos como se logró.
3


La más infalible fórmula para fracasar en el cine venezolano es el irrespeto al guionista. No hay guión que no pretendan modificar y hasta firmar terceros incapaces de escribir una línea. Marcel Rasquin redactó el suyo junto con Rohan Jones. Nadie pudo malograrles una trama que dice más por lo sugerido y lo implícito que por lo narrado, una intriga compacta, que con una pizca menos de talento pudo haber naufragado en lugar común.
4


Escribe sobre tu aldea, decía Tolstoi, y serás universal. El tema de este partido internacionalmente aclamado es la venezolanidad. En el nivel superficial, narra el azar, el caos, la confusión, la precariedad. En el profundo, detalla las estructuras y normas que legitiman residualmente nuestro mundo problemático: familia informal, solidaridad entre excluidos, capacidad de improvisar la supervivencia ante golpes aniquiladores. No somos resultado sino proceso, ni meta, sino punto de partida. Como dice una frase de oro del guión: cada día la vida empieza cero a cero.
5


Una película sobre el deporte debe ser dinámica, signada por ráfagas de imágenes, contrapuntos de movimientos. Rasquin alguna vez filmó cuñas. Se le nota en la capacidad de concentrar contenidos. La rápida sucesión de planos, la danza de acciones, el ritmo sincopado hicieron la grandeza de David Warck Griffith, Richard Lester y David Fincher. El productor ejecutivo y director de fotografía Enrique Aular capta tomas que cortan el aliento por su contundencia y belleza. No sabemos si preferir las del enfrentamiento entre zagueros y extremos, o las rigurosas panorámicas de una estética sin un solo centímetro cuadrado de lujo.
6


Pero la mejor cámara no puede recuperar la pelota afuera de una mala actuación. En Hermano no hay interpretación que merezca boleta del árbitro ¿Dónde quedaron la balbuceante mala dicción, los sonsonetes estereotipados, las sobreactuaciones que penalizaron tantas cintas prometedoras? No podemos sacudirnos la idea de que los delanteros Fernando Moreno o Eliu Armas se interpretan a sí mismos. Los mediozagueros hacen el quite con elegancia y sin estorbar. Hermano es ópera prima, para muchos actores también bautizo y confirmación cinematográficas.
7


Ahí va, pues. Una película hecha mostrando lo más rechazado de nuestro ser anota el milagro de los noventa minutos perfectos que pasan como uno solo y el triple galardón de Jurado, Críticos y Público en el Festival de Moscú. Su plano secuencia de remate es una de las elipsis narrativas más logradas que he visto en la cinematografía universal. Cómo ha debido disfrutarla el presidente del Jurado Luc Besson, que tanto comparte con Rasquin la desestabilizante mezcla de la ternura y la violencia.

PD: Reconoció la Corte colombiana que la soberanía de Colombia no está sometida a bases militares extranjeras ¿Cuándo reconocerá la Corte venezolana que la soberanía de Venezuela no está sometida a tribunales o árbitros extranjeros?



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domingo, 15 de agosto de 2010

LA GUERRA CONTRA AMÉRICA LATINA



1
Colombia en 2007 mantiene 459.687 efectivos destinados a Defensa y Seguridad; y gasta ese año en su guerra 6,5 % de su PIB, unos 22.000 millones de dólares (Semanario VOZ, edición 2427, cit. por Álvaro Angarita: “Crece el gasto militar. Guerra devora el presupuesto”; 27-2- 2008
www.geocities.com/vozxcol/voz.pdf). Ello crea un marcado desequilibrio con Venezuela, cuyo ejército mantiene unos 82.000 mil efectivos y según el World Economic Outlook consume en 2005 unos 1.477 millones de dólares, el 1,6% de un PIB del cual destina casi 9% a la Educación. También desequilibra al pequeño Ecuador, que para 2007 mantiene 37.448 efectivos en los cuales gasta 1.691.776.803 dólares, 3,41% de su PIB y 10,7% de su Presupuesto (A comparative Atlas of Defence in Latin America, 2008).

2

Paralelamente, el gobierno de Colombia acepta la instalación de por lo menos siete bases militares estadounidenses, con estatuto de inmunidad e impunidad para su dotación ante leyes y tribunales colombianos, mientras Estados Unidos mantiene dos bases en Aruba y Bonaire y otra en Honduras y otra en Paraguay, instala dos nuevas en Panamá, desembarca miles de marines en Costa Rica, mantiene la injustificada invasión militar de Haití y patrulla el Caribe con la resucitada IV Flota. Aducen fuentes estadounidenses y colombianas que esta descomunal militarización tendría por objeto defenderse contra algunas docenas de colombianos exiliados en Venezuela. Pero nada más erróneo que interpretar la situación como una escaramuza local. No preguntes por quién doblan las campanas, que están doblando por ti, reza un pungente verso de John Donne. Las campanas no tañen por Venezuela; doblan por América Latina.
3
Pues el mantenimiento de la base estadounidense en Honduras y el golpe contra el presidente electo de dicho país, el hostigamiento contra Nicaragua, la apertura de dos nuevas bases en Panamá y la ocupación militar de Costa Rica no son más que eslabones del viejo Plan Puebla-Panamá, que intenta abrir un corredor estratégico por Centroamérica desde México hasta Colombia. En ésta operan en cantidad creciente fondos, efectivos, armamentos y bases estadounidenses en los llamados planes Colombia, Patriota y Victoria, supuestamente encaminados a controlar la insurgencia y la droga. Su fracaso ha sido rotundo. Colombia en 2005 totalizaba 640 toneladas métricas de cocaína de la producción mundial de 910, de las cuales sólo 180 provenían de Perú y 90 de Bolivia (United Nations Office on Drugs and Crime, "World Drug Report 2006, Volume 1:Analysis" ; United Nations: Viena, Austria, 2006, p. 82). En realidad, Estados Unidos, que ahora pelea sus guerras con mercenarios, se propone sacrificar las fuerzas armadas de Colombia, que no han podido dominar la insurgencia local, para restaurar su menguada hegemonía continental. La situación no es nueva. A mediados del pasado siglo, efectivos colombianos fueron enviados a pelear la remotísima guerra de Corea; a comienzos del presente, soldados colombianos han sido remitidos a Afganistán. Su próxima misión será la de inmolarse por los intereses de la misma potencia que les arrebató Panamá.
4
Demos una mirada al mapa. Cerca de la frontera oriental de Colombia, dentro de la cual se erigen la mayoría de las bases militares estadounidenses, están los ricos yacimientos de hidrocarburos de Venezuela. Más al sur, en la misma divisoria, están el río Orinoco y la Amazonia venezolana, con sus caudales de energía hidroeléctrica, hierro, aluminio, oro, diamantes y biodiversidad. Desechemos la ilusión de que Venezuela sea el único objetivo de esta guerra largamente anunciada. El fuego se rompió contra el pequeño Ecuador, con un ataque de ensayo confesamente apoyado y dirigido por la base estadounidense de Manta, hoy afortunadamente erradicada. El objetivo era demostrar que se podía agredir la soberanía de un país de la región con un ataque militar sin mayor consecuencia que algunas palabras duras en Unasur.
5
Ampliemos nuestra mirada al mapa. Por él se extiende la frontera con Brasil, país que por su extensión de 8.547.404 km2 y su población de unos 170 millones de habitantes constituye casi la mitad de América del Sur. Como dueño de la mayor parte de la Amazonia y de recién descubiertos yacimientos costeros de hidrocarburos, que alberga según el año la sexta o la séptima economía del mundo y la octava industria mundial de armamentos, núcleo del Mercosur y actor político internacional de marcada independencia, para Estados Unidos es el verdadero adversario en la hegemonía continental. Brasil lo ha entendido perfectamente en su Estrategia Nacional de Defensa aprobada por Lula da Silva en 2008. Su ejército de 210 mil efectivos será incrementado con otros 59 mil; ha sumado 28 puestos de frontera a los 21 existentes, pero localizados esencialmente en la Amazonia, a la cual destina 40% de los nuevos reclutas (Zibechi, Raúl: “Brasil desafía el Plan Colombia”, ALAI AMLATINA, 30-04-2010).
6
Pues cualquier agresión contra Ecuador o Venezuela abre de hecho hostilidades contra el gigantesco Brasil y Bolivia y Ecuador y Nicaragua y la inexpugnable Cuba y el Mercosur. El supuesto conflicto local se vuelve así apocalípticamente continental. Sería, ni más ni menos, una guerra contra América Latina. Y si tenemos en cuenta que la supervivencia de Europa y de Asia depende en buena parte de los recursos y de los mercados de América Latina, el enfrentamiento podría devenir mundial.
7
En la vertiente del Pacífico, Estados Unidos presionaría para que pelearan por sus intereses a los gobiernos de Perú y de Chile. Este último mantiene el ejército con mayor gasto militar y mayor número de efectivos per cápita en América Latina. El imperio exigiría la inmolación de estas milicias para meter en cintura al colosal Brasil y a los progresistas gobiernos de Ecuador, Bolivia y quizá Paraguay y Uruguay. Esperando obtener vindicaciones territoriales y ventajas, los halcones entrarían en un conflicto que no sería sólo confrontación militar, sino también encarnizada guerra social de insurgencia, y del cual todos saldrían con las tablas en la cabeza. En primer lugar la potencia norteña, que ha perdido la hegemonía económica, diplomática y cultural, y que desde hace casi una década no ha podido vencer en desastrosas guerras contra países atrasados del Asia. Luego, sus aliados, a quienes históricamente utiliza, desecha y destruye. El primer toque de la campana ha sonado. Detengámosla antes de que doble por todos.


Versión en francés, gracias a la inestimable ayuda del amigo

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domingo, 8 de agosto de 2010

CÓMO RESISTIR AGRESIONES IMPERIALES


Gángsteres e imperios tienen un solo argumento: la fuerza bruta. Hay métodos para vencerla o para ser destruido por ella.

Estados Unidos envía a México colonos protestantes que arrean a sus respectivos esclavos; y como el gobierno mexicano no permite la esclavitud, los estadounidenses le arrebatan más de la mitad de su territorio. Abrir puertas a caballos de Troya es perderse.

Estados Unidos invade Cuba con el pretexto de liberarla, establece un protectorado y deja una base militar que perdura hasta hoy. Dejar que el diablo se instale es perderse.

Colombia invade Venezuela en 1901 con 5.000 paramilitares disfrazados de venezolanos; sufre aplastante derrota, y mientras pierde el tiempo amenazando a nuestro país, Estados Unidos le arrebata Panamá. Reconocer el verdadero enemigo es salvarse.

Inglaterra, Alemania e Italia con sus acorazados bloquean, bombardean e invaden Venezuela, pero se retiran ante la actitud inflexible de Cipriano Castro y la invocación estadounidense de la doctrina Monroe. No ceder ni un ápice es salvarse.

Estados Unidos agrede militarmente repetidas veces a las pequeñas y fragmentadas Puerto Rico, Cuba, Haití, República Dominicana, Nicaragua, Guatemala, Colombia y Panamá, pero no pasa de influir por debajo de la mesa en la política del gigantesco Brasil. Mantenerse unido es salvarse.

Estados Unidos con todos sus marines fracasa contra el irreductible César Augusto Sandino, por lo cual lo manda a asesinar en un banquete para celebrar la paz. Saber que para el enemigo paz significa traición es salvarse.

Cuando Estados Unidos entra en un conflicto, silencia los medios favorables a su adversario y controla férreamente a la disidencia que lo apoya. Pelear contra el enemigo externo sin olvidar el interno es salvarse.

El embajador estadounidense Braden dirige la campaña electoral contra Juan Domingo Perón, y éste gana las elecciones. Cortar de plano la injerencia en asuntos internos es salvarse.

Guatemala inicia una reforma agraria en la cual expropia tierras de la United Fruit indemnizándola con el valor que la transnacional señaló en sus declaraciones de impuestos; Estados Unidos organiza una invasión mercenaria que derroca a balazos al gobierno democrático. Intentar reformas sin construir primero un poder popular invulnerable es perderse.

Estados Unidos invade Cuba con mercenarios por Playa Girón, Fidel los desbarata y declara la revolución comunista. Responder agresiones con medidas contundentes es salvarse.

Estados Unidos acusa a Cuba ante la OEA, y todos sus miembros menos México votan por expulsarla del sistema interamericano. Someterse a organizaciones fundadas y mantenidas por el Imperio es perderse.

Ante la colosal amenaza estadounidense, Cuba establece una red de alianzas con el mundo socialista y con los No Alineados que la equilibran y le permiten sobrevivir hasta el presente. Manejar una diplomacia multipolar es salvarse.

Tras servir incondicionalmente a Estados Unidos durante su interminable dictadura, Rafael Leonidas Trujillo es asesinado con conocimiento y consentimiento de la CIA, quien no hace nada para impedirlo. Servir al diablo es condenarse.

Confiado en su omnipotencia, Estados Unidos invade sucesivamente Corea del Norte, Vietnam, Afganistán, Irán, Irak y Somalía, y en todas partes sufre contundentes reveses. Mantener irreductibles la especificidad cultural y el sentimiento nacional es salvarse.

Juan Bosch es elegido presidente de República Dominicana, comienza una serie de reformas democráticas y como el golpe en su contra dado por el proyanqui Wessin Wessin fracasa, Estados Unidos invade Santo Domingo con el pretexto de defender sus intereses. Albergar intereses estadounidenses es perderse.

Salvador Allende inicia la vía pacífica y democrática hacia el socialismo, y Estados Unidos propicia un golpe fascista de la derecha que lo asesina. Ser pacífico ante el adversario armado es perderse.

El Departamento de Estado promueve cerca de un millar de atentados para asesinar a Fidel Castro, todos abortados por la inteligencia cubana. Conocer la malignidad del enemigo es salvarse.

Los gobiernos latinoamericanos aceptan ilusionados préstamos con tasas de interés del 3% sin reparar que los contratos permiten a los usureros subir unilateralmente las tasas de interés, las cuales quintuplican hasta el 15% encadenando a nuestros países a la Deuda Eterna. Firmar contratos sin leerlos es perderse.

El gobierno militar de Argentina invade las Malvinas confiando en que Estados Unidos lo apoyará obligado por el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, y la potencia norteña los deja en la estacada mientras los ingleses los exterminan. Esperar que el Imperio cumpla tratados es perderse.

El presidente Omar Torrijos exige la devolución del canal de Panamá, y muere en accidente de aviación misterioso. Volar sólo en caso de extrema necesidad y sobre seguro es salvarse.

Para pagar la Deuda, los gobiernos latinoamericanos imponen a sus pueblos paquetes del Fondo Monetario Internacional que les prohíben proteger sus economías, y los movimientos sociales impulsan rebeliones sociales que le prohíben a los gobiernos entregarse al Fondo Monetario. Obedecer a usureros es perderse.

Tras fracasar en sus intentos de derrocar al gobierno sandinista mediante la “contra”, Estados Unidos obliga a unirse y financia mediante la USAID y la NED a los opositores, lo cual les permite ganar las elecciones de 1990. Aceptar que Estados Unidos financie las oposiciones locales es perderse.

El presidente electo Hugo Chávez sanciona 49 leyes reformistas, y el gremio de patronos lanza un cierre patronal y un golpe de Estado, lo derroca, lo secuestra, monta un sabotaje petrolero y un bloqueo de la distribución de alimentos y un teletón en el cual todos los medios claman por el derrocamiento del gobierno legítimo, hasta que el pueblo lo restablece. Esperar el permiso de los patronos para hacer la revolución es perderse; dejar actuar al pueblo es salvarse.

Estados Unidos pretende imponer el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) para reservarse América Latina y el Caribe como inmenso mercado sin regulaciones, y fracasa estrepitosamente. Proteger las economías propias es salvarse.

Fracasada el ALCA, Estados Unidos la impone sigilosamente mediante tratados bilaterales de Libre Comercio, de Promoción y Protección de Inversiones y mediante Tratados contra la Doble Tributación que exoneran a sus transnacionales de pagar impuestos en los países donde obtienen sus beneficios. Dejar perder la batalla que se ha ganado es perderse.

La transnacional Exxon intenta embargar bienes y reservas internacionales de Venezuela esgrimiendo la inconstitucional doctrina de que los países latinoamericanos deben someter las controversias sobre contratos de interés público interno a tribunales o árbitros extranjeros. Entregar la soberanía jurisdiccional a jurados que consistentemente fallan en contra de nuestros países es perderse.

El pequeño Ecuador se retira del CIADI y recupera el derecho a decidir las controversias sobre sus contratos de interés público con sus propias leyes y tribunales.
Reconquistar la soberanía es salvarse.

Estados Unidos mantiene la base de Guantánamo en territorio cubano, pero jamás los marines se atreven a poner un pie fuera de ella. Armar y entrenar al pueblo es salvarse.

El pequeño Ecuador acepta que Estados Unidos le instale la base de Manta controlando la estratégica cuencia del Putumayo, y desde esa base dirigen y apoyan la agresión de Colombia contra Ecuador. Hospedar al enemigo es perderse.

El pequeño Ecuador ordena al gigantesco Estados Unidos desalojar la base de Manta, y el coloso abandona esa guarida. No permitir que la planta insolente del extranjero pisotee la soberanía es salvarse.

Con la excusa de que colombianos armados presuntamente habrían entrado en algún país limítrofe, el gobierno de Colombia deja que estadounidenses armados ocupen totalmente el propio. Mirar la paja en el ojo del vecino y no la viga en el propio es perderse.

Si a estas alturas usted no sabe cuál es el camino de la salvación y el de la perdición, está perdido.


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sábado, 31 de julio de 2010

COLOMBIA INVADE A VENEZUELA


1
El reaccionario presidente de Colombia no puede dominar la rabia. Su política represiva fomenta la guerra civil. Se asila en Venezuela uno de sus opositores, el doctor Uribe Uribe, quien escribe que “nuestra bandera ha crecido a través de la refriega. Pudo al principio no ser sino la reivindicación de un partido en las querellas intestinas de nuestro país; hoy es la bandera de la Gran Colombia!” El Presidente venezolano estrecha insoportables lazos de amistad con sus colegas de Ecuador y Nicaragua. En Ecuador manda un recio conductor de pueblos, que moviliza postergadas masas de pardos e indígenas. En Nicaragua la sublevación popular encumbra un dirigente que azota a las oligarquías terratenientes. Contra estos líderes de masas, cuenta el Presidente de Colombia con el apoyo de Estados Unidos ¡Hay que darles una lección! Treinta y nueve batallones colombianos disfrazados de venezolanos bastarán para hacerlos añicos.
2
Tampoco faltan en Colombia opositores venezolanos dispuestos a invadir su propio país junto con extranjeros por una migaja de poder. El Presidente colombiano llama al exiliado general venezolano Rangel Garbiras, aclamado en los círculos selectos como ágil bailarín de vals y frenético enemigo de la idea de unificar la Gran Colombia, y le encomienda el mando de una selecta fuerza de cinco mil soldados colombianos para que invadan Venezuela, con bandera venezolana y al compás del Gloria al Bravo Pueblo. Oportuno, el obispo de Mérida monseñor Silva lanza una pastoral donde fulmina a los partidarios del gobierno venezolano por su devoción hacia La Mano Poderosa. El periódico caraqueño El Tiempo de la familia Pumar se une a las demoledoras críticas. Por la vía de Cúcuta los invasores violan la frontera con el Táchira el 26 de julio de 1901, dando vivas al presidente colombiano José Manuel Mallorquín.
3
Feroces para reprimir a sus compatriotas desarmados, los militares o paramilitares colombianos no son modelo de disciplina castrense. Según cuenta Nemecio Parada en sus Memorias: “Las tropas de línea que vi no tenían de línea sino el nombre. Desde los jefes hasta los soldados, llevaban una indumentaria deplorable. (Los generales colombianos) Cote y Conde, de los primeros, aunque en buenas cabalgaduras, deslucían su apostura bélica, llevando cobija puesta, sombrero jipijapa de copa alta con ancha divisa azul, zamarros de cuero, ruidosas espuelas y descomunal peinilla terciada. El soldado se conocía porque portaba fusil y pertrechos y por el rosario, los escapularios y otras reliquias que colgaban del cuello. Eran las cosas naturales de la época y del momento en que se vivía” (Ramón J.Velásquez: La caída del Liberalismo Amarillo, Contraloría General de la República, Caracas, 1972, 275). A tal facha, tal conducta. Apenas cruzan la frontera, al grito de “abajo los rojos” pierden el tiempo en indisciplinado y rapaz saqueo de haciendas y aldeas que les demora alcanzar su objetivo, el parque de San Cristóbal.
4
El retraso por el pillaje da tiempo a Celestino, hermano del presidente Cipriano Castro, para organizar la defensa de la plaza. El 28 de julio por la tarde revienta la batalla de San Cristobal. Los venezolanos combaten furiosamente y pierden trescientos hombres. Al atardecer del día siguiente los colombianos huyen, dejando en el campo de batalla ochocientos muertos y miles de fusiles. Rangel Garbiras sufre otra derrota peor cuando intenta invadir por San Faustino.
5
Mientras la invasión es desbaratada en Táchira, don Cipriano concentra fuerzas de reserva para la defensa de Maracaibo y el Zulia, y luego ordena al general José Antonio Dávila retaliar penetrando con ellas en la Hermana República en apoyo de los liberales rebeldes de Santa Marta y Riohacha. La incursión es rechazada en Carazúa por el ejército colombiano apoyado por indígenas de la Guajira y por venezolanos opositores de Castro, que no dudan en tomar partido por Colombia. Ésta reúne 15.000 soldados en los departamentos de Santander y acantona otros 10.000 en Santa Marta, creando desde entonces un marcado desequilibrio estratégico con Venezuela, la cual no mantiene más de 7.000 hombres sobre las armas (Eleazar López Contreras: El presidente Cipriano Castro: Imprenta Nacional, Caracas1986, 184). Estos sucesos deberían haber dejado lecciones para todos. El intento de invadir Venezuela confiando en paramilitares o mejor saqueadores resulta el peor fiasco militar de la Historia de Colombia. Venezuela confirma que nada tiene que ganar en un conflicto con la Hermana República, y desde entonces arregla sus diferencias con pacíficos y generosos Tratados. Entretenida intentando controlar en Venezuela a los disidentes que no puede controlar en su país, la oligarquía colombiana aplasta a su propio pueblo con un pesado gasto militar que provocará mil rebeliones, mientras descuida a su verdadero adversario, Estados Unidos, que le roba Panamá. No me canso de citar la frase de Jerónimo Pérez Rescaniere según la cual Colombia era el país más rico de América Latina porque tenía a Panamá, y cuando ésta se secesionó, no fueron ricos ni Panamá ni Colombia. Su estúpida obsesión contra Venezuela cuesta a esa oligarquía, primero el dominio de la vía estratégica más importante y productiva del planeta, y luego la pérdida de la soberanía bajo la planta insolente de invasores estadounidenses inmunes e impunes ante las leyes neogranadinas. Así pierden Panamá y luego toda Colombia, sin lograr nada contra Venezuela.
6
Mientras tanto, el voluntarioso Cipriano Castro se afirma en su propósito de restablecer la Gran Colombia, y para ello firma un Tratado con el presidente de Nicaragua José Santos Zelaya y con el de Ecuador, Eloy Alfaro. La oligarquía terrateniente y bancaria criolla complotará con los acreedores de la Deuda Externa y con seis potencias imperialistas para impedirle culminar su propósito, valiéndose para ello de alzamientos y bloqueos y bombardeos con acorazados extranjeros. Pero sólo la traición interna de un golpe de Estado uncirá de nuevo a Venezuela al yugo del Imperio. Son apasionantes sucesos de hace más de un siglo, que conservan perenne actualidad. Los veremos en una película sobre Cipriano Castro dirigida por el maestro Román Chalbaud, si Dios quiere y si alguna vez se materializan los medios ofrecidos antes de que de nuevo nos invadan.

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domingo, 25 de julio de 2010

EL PENSAMIENTO DEL LIBERTADOR


1
Revolución es pensamiento armado. Movilización sin intelecto es sólo vendaval. Los estudios formales de Bolívar no exceden de la sumaria instrucción de un teniente de milicias. Simón Rodríguez le enseñó a formarse solo. Al igual que Miranda, para liberar un mundo debió convertirse en hombre universal.
2
La emancipación de mundos empieza por la de la propia mente. Decía Stendhal que Luis XVIII podía hacer un conde, pero no un banquero. Ningún gobierno puede crear ni descrear un intelectual, pero el intelectual crea o deshace poderes. Montesquieu, Voltaire, Rousseau desbarataron el absolutismo. Durante su tumultuosa juventud, Bolívar los lee afiebradamente, así como a Hobbes, Holbach, Diderot, D´Alembert y Adam Smith. Analiza y luego reprueba el utilitarismo de Bentham. Así se convierte en pensador de primera fila y escritor que afirma: “Yo multiplico las ideas en muy pocas palabras”. Se atribuye a Bolívar haber dicho que la prensa es la artillería del pensamiento. El intelectual es la pólvora que dispara la idea.
3
La mediocridad baila al son que le toquen, el pensador lleva la batuta. Las desgarradoras campañas, las movilizaciones continentales, las estrategias que saltan paisajes y fronteras no son más que desarrollo de un pensamiento, y éste se centra en la especificidad de América, que Bolívar considera a veces con embeleso, a veces con cautela. Le fascina el enigma del Nuevo Mundo, del cual afirma en la Carta de Jamaica que “aunque una parte de la estadística y revolución de América es conocida, me atrevo a asegurar que la mayor parte está cubierta de tinieblas”. En el mismo texto afirma que “no somos indios, ni europeos, sino una especie de mezcla entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles”. Una década después escribe a Santander desde el Perú, el 8 de julio de 1826: “Estamos muy lejos de los hermosos tiempos de Atenas y de Roma y a nada que sea europeo debemos compararnos”. Pero, luego de reseñar con preocupación las fuerzas que la independencia ha desatado, añade: “Me parece imposible restablecer las cosas como estaban antes y, sin duda, éste será el deseo de los que no saben más que continuar a la española”. Hasta en sus observaciones más pesimistas tiene razón, y no son contradictorias porque confirman su tesis central: América Latina es un hecho nuevo e irreversible en la dinámica de la cultura y de la Historia de la Humanidad. La emancipación sólo confirma este hecho en lo político, y posibilita que culmine en lo social, lo económico, lo estratégico, lo diplomático, lo cultural.
4
Todo verdadero pensador es radical. Los ojos y el pensamiento miran hacia delante. Para la medianía queda la media tinta, el acomodo para el acomodaticio. El único talento de la mediocridad es la componenda. Ante las dudas, apostrofa Bolívar: “¿Trescientos años de calma no bastan?” Frente a la agresión de un poder moribundo, lanza el estremecedor Decreto de Guerra a Muerte, que deslinda para siempre campos entre una América soberana y otra colonial o colonizada. Contra el espantajo de la propiedad privada, decreta las más grandes y generalizadas confiscaciones que se han ejecutado en América. Contra la explotación, prohíbe los rangos hereditarios y liberta indígenas y esclavos. Ante el espantajo monárquico, proscribe las coronas de América y rechaza de plano las que le ofrecen. Contra las pretensiones del sacerdocio realista, impone el Patronato, que establece el predominio de la República sobre la Iglesia. En oposición al parroquialismo, proclama: “Para nosotros, la Patria es América”. A sus espaldas, las mediocridades conspiran para contraer Deuda Pública, pactar desiguales tratados de comercio y falsa reciprocidad con potencias extranjeras, someter a la República a los tribunales de éstas. Una Guerra a Muerte contra las nulidades internas hubiera salvado a la Patria de mil agonías. Como el Libertador no la declaró, las vacuidades la desataron contra él. En todas las contiendas hay tregua, menos en la de la incapacidad contra el talento.
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La inteligencia ama a la inteligencia. La duda sobre un grande hombre se despeja contemplando a quienes le acompañan. Bolívar joven hace amistad con Alejandro de Humboldt y Aimé Bonpland. Maduro, amenaza invadir Paraguay para liberar a Bonpland de la prisión del doctor Francia. En los más conmovedores términos expresa su agradecimiento por la formación que le impartió Simón Rodríguez. Invita insistentemente al historiador Del Pradt para que se radique en América. Tiene cordial correspondencia con el poeta Joaquín Olmedo. Encarga del manejo de su archivo y de la inteligencia a la culta y Manuelita Sáenz, quien conoce los clásicos en sus lenguas originales. Autoriza a su ministro Manuel Revenga a adelantar un proyecto de cultivo selecto del tabaco que hubiera salvado al país de la Deuda Externa, de no ser por el sabotaje de Páez. Se confía a perspicaces memorialistas, como el cónsul británico Sir Robert Ker Porter. Elige como edecanes y compañeros de batallas a hombres que luego escribirán imperecederos testimonios sobre su gesta: Luis Perú de Lacroix, Daniel Florencio O´Leary. No teme encumbrar intelectos de primera magnitud, como el de Antonio José de Sucre. Desmedrada política la de las camarillas en las cuales parece estar vetada la inteligencia. Un intelectual puede servir como burócrata, pero no un burócrata como intelectual. Sólo teme al talento quien no lo tiene.
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El espíritu noble sólo goza del conocimiento cuando lo comparte. En países donde la educación había estado reservada para castas privilegiadas, Bolívar centuplica desvelos para hacerla accesible a todos. “La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una República, moral y luces son nuestras primeras necesidades”, sentencia ante el Congreso de Angostura. Implanta la educación primaria pública, gratuita y obligatoria para los indígenas. Recomienda a Simón Rodríguez ante el Mariscal de Ayacucho, para que desarrolle las reformas docentes que la oligarquía boliviana saboteará. Protege al pedagogo inglés Lancaster. Exonera de impuestos la importación de instrumentos para el desarrollo de las ciencias y las técnicas. Con sus propios bienes dota a la Universidad de Caracas, que luego será la Central de Venezuela. En su testamento le deja sus posesiones más preciadas: el Arte militar de Monte Cuculi, y un Contrato Social que había pertenecido a Bonaparte.
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A gran intelecto, obra grande. La emancipación, el afianzamiento de la soberanía popular, el republicanismo y la democracia, el laicismo, la liberación de esclavos e indígenas, la protección de los recursos naturales y la inalienable reserva del subsuelo para la República, la confiscación masiva de bienes en interés de la Revolución y de los desposeídos que la apoyaron, las críticas contra el crecimiento de la deuda pública y los tratados de comercio con imperios que imponían una falsa reciprocidad, la inflexible defensa del derecho de nuestro país a decidir las controversias sobre su interés público con sus leyes y tribunales, la reflexión sobre la especificidad de América Latina y el Caribe y la posibilidad de su unidad continental son patrimonios inagotables. Sólo conoceremos nuestra medida cuando terminemos de abarcarlos.


Estás cordialmente invitado a la presentación del libro
EL PENSAMIENTO DEL LIBERTADOR: ECONOMÍA Y SOCIEDAD
De Luis Britto García
Colección Bicentenaria del BCV
LUGAR: Librería Gastón Parra Luzardo, Banco Central de Venezuela, esquina de Santa Capilla
HORA Y FECHA: 11 am, miércoles 28 de julio de 2010

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Versión en francés, gracias a la inteligente colaboración del amigo Romain Vallée;
http://luisbrittogarcia-fr.blogspot.com
Libros de Luis Britto en Internet:
Rajatabla:
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Dictadura mediática en Venezuela: www.minci.gob.ve
La paz con Colombia:
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domingo, 18 de julio de 2010

MANUELA SÁENZ SE REÚNE CON BOLÍVAR EN CARACAS



El 16 de junio de 1822 los patriotas entran triunfalmente a Quito. Una joven lanza una corona de rosas al caballo del Libertador, y le acierta al jinete en el pecho. Bolívar saluda con su sombrero pavonado, y después comenta sonriente: «Señora: si mis soldados tuvieran su puntería, ya habríamos ganado la guerra a España».
Con esta escena, que pareciera inventada por Stendhal, cierta historiografía quiso reducir la relación de Bolívar y Manuela Sáenz a la del héroe galante y la admiradora apasionada. Pero en la recepción que sigue Manuela le discute de estrategias militares, Bolívar le cita en perfecto latín a Virgilio y Horacio, ella le recita a Tácito y Plutarco, y anota que “no sólo admiraba mi belleza sino también mi inteligencia”. Bolívar es más que guerrero; Manuela, mucho más que el reposo del guerrero.
No es por casualidad que los tres seres más cercanos al afecto de Bolívar fueran una esclava, un pedagogo sin padres conocidos y una mujer liberada. Hija ilegítima, de colegio de monjas en colegio de monjas Manuela pasó en 1817 a casada en Lima con el maduro médico James Thorne, de allí a militante de la emancipación y conspiradora que logra que el batallón realista “Numancia” adhiera a la causa patriota. Tras tomar Lima en 1821, el general San Martín la honra con el título de Caballeresa de la Orden del Sol del Perú. En 1822 participa por cuenta propia en tareas de apoyo, socorro y los heridos e inteligencia en la batalla de Pichincha. El año inmediato, disuelve un motín en Quito. De no haber conocido al Libertador, Manuela hubiera entrado en la Historia por derecho propio. Pero Dios los cría y ellos se juntan. El amor une a Manuela y Bolívar en esa pasión de cuerpo e intelecto llamada Revolución. Manuela lo ama porque lo entiende: “Me di perfecta cuenta que en este señor hay una gran necesidad de cariño; es fuerte, pero débil en su interior de él, de su alma, en donde anida un deseo incontenible de amor”.
Bolívar le consulta sobre el general San Martín: “¿Sabe usted, señora, con qué elementos puedo, de su intuición de usted, convencer a este señor general, para que salga del país sin alboroto, desistiendo de su aventura temeraria de anexar Guayaquil al Perú?” Manuela es amiga íntima de Rosita Campuzano, dilecta de San Martín, y hace de él un retrato que es decisivo para el curso de la Entrevista de Guayaquil, que se celebra en mayo de 1822 (Diario de Paita, 192).
El ejército libertador vuela con las alas del ideal republicano y se arrastra con el menudo paso de las intrigas locales. En esta intrincada madeja Manuela ve y juzga lo que la abstracción intelectual no penetra o no quiere reconocer. Advierte que Francisco de Paula Santander es opuesto a la campaña de liberación del Perú y que sólo espera a que Bolívar pase a ese país para hacer que el Congreso lo desautorice y lo deje desamparado y sin pertrechos en territorio hostil. Manuela le aconseja que date sus cartas como si todavía estuviera en territorio grancolombiano. Cuando a pesar de ello los libertadores quedan librados a sí mismos, apunta que “inmediatamente remedié con un consejo de lo necesario que era para ese momento; y con todos los poderes de los cuales Simón fue investido, comenzar a solucionar todos los problemas de organización, de avituallamiento, de pagos a los soldados, de permisos, de reclutamiento, etc. etc.” Y añade: “Juntos movilizamos pueblos enteros a favor de la revolución de la Patria. Mujeres cosiendo uniformes, otras tiñendo lienzos de paños para confeccionarlos, y lonas para morrales. A los niños los arengaba y les pedíamos trajeran hierros viejos, hojalatas, para dundir y hacer escopetas o cañones; clavos, herraduras, etc. Bueno, yo era una comisaria de guerra que no descansó nunca hasta ver el final de todo”(Diario de Paita, 197-199). Y así se liberó el Perú, y se emancipó América.
Si el amor acompaña la pasión revolucionaria, no la sustituye. Como confiesa a Luis Perú de La Croix el Libertador, que era tan puntilloso en no favorecer parientes ni allegados: “¿No ve usted? ¡Carajos! De mujer casada a Húzar, secretaria y guardián celoso de los archivos y correspondencia confidencial personal mía. De batalla en batalla, a teniente, capitán y por último, se lo gana con el arrojo de su valentía, que mis generales atónitos veían; ¡coronel! ¿Y qué tiene que ver el amor en todo esto? Nada.” Había intentado desafiarla describiéndole las durezas de la campaña venidera: “¿A que no te apuntas? Nos espera una llanura que la Providencia nos dispone para el triunfo.¡Junín! ¿Qué tal?” Y la Caballeresa contesta: “¿Qué piensa usted de mí! Usted siempre me ha dicho que tengo más pantalones que cualquiera de sus oficiales, ¿o no?” Y por su participación en Junín, “visto su coraje y valentía de usted”, Bolívar le otorga “el grado de Capitán de Húzares; encomendándole a usted las actividades económicas y estratégicas de su regimiento, siendo su máxima autoridad en cuanto tenga que ver con la atención a los hospitales”. También le encomienda “hacerme llegar informes minuciosos de todo pormenor, que ninguno de mis generales me haría saber”. Por momentos Bolívar ve con los ojos de Manuela, que son los del amor y los de la inteligencia.
Bolívar se crece en las dificultades, Manuelita en las separaciones. Sola se va para Ayacucho, bajo las órdenes de Sucre, y al recibir la carta de éste, Bolívar le reconviene que “mi orden, de que te conservaras al margen de cualquier encuentro peligroso con el enemigo, no fuera cumplida”. Pero la Caballeresa ha combatido y vencido, y su enamorado le manifiesta que “recojo orgulloso para mi corazón, el estandarte de tu arrojo, para nombrarte como se me pide: Coronel del ejército colombiano”.
Manuela cuida la salud del Libertador pero toma constantemente la temperatura de la fiebre de la pequeñez de los libertados. A veces acierta donde el guerrero se confía. El 26 de marzo de 1828 Bolívar le escribe desde Bogotá: “Gracias doy a la Providencia por tenerte a ti, compañera fiel. Tus consejos son consentidos por mis obligaciones, tuyos son todos mis afectos. Lo que estimas sobre los generales del Grupo “P” (Paula, Padilla, Páez) no debe incomodarte; deja para las preocupaciones de este viejo, todas tus dudas”. El 7 de agosto Manuela confirma: “Tengo a la mano todas las pistas que me han guiado a serias conclusiones de la bajeza en que ha incurrido Santander, y los otros, en prepararle a usted un atentado. Horror de los hororres, usted no me escucha, piensa que sólo soy mujer”. Pero en septiembre de ese año estalla en Bogotá un intento de asesinato contra Bolívar promovido por Francisco de Paula Santander. Los conjurados entran a sangre y fuego en los aposentos del Libertador, quien hace armas. Manuela lo convence de que escape por un balcón y enfrenta ella a los asesinos, para confundirlos. Tras una noche de pesadilla, las milicias aclaman a Bolívar, éste sale a comandarlas. El 2 de octubre de 1830, tras despedirse del poder, se despide de su amor: “Donde te halles, allí mi alma hallará el alivio de tu presencia aunque lejana. Si no tengo a mi Manuela ¡No tengo nada!”
La muerte de Bolívar camino del exilio el 17 de diciembre de 1830 es también la de la Gran Colombia, que rápidamente se desintegra, y un poco la de Manuela, a quien expulsan de la Nueva Granada. Sobrevive a duras penas en Jamaica, de donde vuelve a Guaranda, en Ecuador, para intentar inútilmente cobrar la herencia de su padre. En 1835 el presidente de Ecuador, Vicente Rocafuerte, decide que “por el carácter, talentos, vicios, ambición y prostitución de Manuela Sáenz, debe hacérsele salir del territorio ecuatoriano, para evitar que reanime la llama revolucionaria”. En lo último está completamente acertado. Quien sacrificó su vida por la libertad de los dos países, ahora no encuentra acogida en ninguno.
La peregrina debe huir al Perú, donde se instala en Paita, puerto apenas frecuentado por balleneros y por celebridades que acuden de los confines del mundo a conversar con la Caballeresa, que sobrevive traduciendo correspondencias del inglés, preparando conservas, haciendo cadenetas y encajes, atendiendo enfermos y parturientas con la condición de que sus niños se llamen Simón. Herman Melville, tripulante de un ballenero, acopia las experiencias que le depararán sitial inconmovible en la literatura universal. Giuseppe Garibaldi escribirá después que: “Doña Manuelita de Saenz era la más graciosa y amable matrona que nunca yo haya conocido; ella había sido la amante de Simón Bolívar, y conocía las más menudas circunstancias de la vida de este gran Libertador de América del Sur, cuya vida entera, consagrada a la emancipación de su país, junto a sus grandes virtudes, no lo salvaron del acoso de la envidia y del jesuitismo de sus coterráneos, que le amargaron los últimos días”. Simón Rodríguez conversa largamente y parte para no volver, dirigiéndole la más desgarradora de las despedidas: “Dos soledades no pueden hacerse compañía”.
En 1856 un brote de difteria azota Paita. Manuela va para el cementerio, las autoridades ordenan quemar su casa por razones sanitarias, y el general Antonio de la Guerra entra en el incendio y salva un cofre lleno de papeles chamuscados y recuerdos. Los restos de Manuela se pierden. Escribirá después Neruda: “Y no sabían dónde/ falleció Manuelita/ Ni cuál era su casa/ ni dónde estaba ahora/ El polvo de sus huesos”.
El 5 de julio de 2010 los restos simbólicos de Manuelita Sáenz se encuentran con los de Simón Bolívar en el Panteón Nacional de Caracas. Siempre hemos sabido dónde estaban: esas cenizas son el continente que pisamos. Ni la libertad que sembraron ni la pasión que sintieron se han extinguido. Como dijo Quevedo en “Amor constante más allá de la muerte”: Polvo serán, mas polvo enamorado.


PD: Salió ya mi título número 65, El pensamiento del Libertador: Economía y Sociedad. Lo que Bolívar realmente pensó y escribió.


Versión de este blog en francés, gracias a la inestimable colaboración del amigo Romain Vallée:


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