jueves, 10 de diciembre de 2020

PARA SALIR DE LA COLONIA

 


Vladimir Acosta es palabra apasionada y  escritura vehemente; escucharlo es un placer y un gusto leerlo. Ambos dones expresan un pensamiento claro y conciso, que destaca lo esencial donde otros se pierden en divagaciones y adornos.

El título de su último libro, Para salir de la Colonia, se asemeja al de un manual práctico, y en efecto lo es. En vano nos propondremos autonomía, soberanía e independencia si nuestros ideales consisten en mimetizar a nuestros opresores.

El genocidio  y saqueo de América por los europeos representó el mayor cataclismo humano hasta entonces conocido. A raíz de él, perdieron su vida unos 60 millones de pobladores originarios; para sustituirlos, fueron secuestrados igual  cantidad  de africanos, de los cuales apenas doce millones sobrevivieron a la atrocidad del tráfico de carne humana.

Las riquezas robadas a los aborígenes fortalecieron a los Estados nacionales europeos, permitiéndoles costear ejércitos permanentes que unificaron sus reinos y  lanzaron sobre el mundo las jaurías de la expansión colonial, convirtiendo a la insignificante península de Europa en centro económico, estratégico, científico y cultural del planeta. El colosal botín, según Marx, estuvo entre las causas de la instauración del capitalismo.

Gracias a las riquezas robadas y al comercio derivado de ellas,  los bloques sociopolíticos que eligieron la integración y la modernización ascendieron al estatuto de potencias.  Mientras tanto, para las naciones saqueadas, el holocausto planetario se tradujo en sumisión política y dependencia económica, social y cultural hacia los saqueadores.

Las culturas originarias de lo que hoy es América Latina y el Caribe fueron devastadas y casi destruidas por las arremetidas de los reinos europeos a quienes este saqueo convertiría en imperios. Pero la colonia no se impuso sólo por  fuerza de las armas: requirió la colonización de las mentes, por la imposición del idioma y  la religión imperiales.

Imposible le era a la metrópoli destacar un sicario que vigilara y dominara a cada colonizado: había que colocar dentro de cada quien un sicario interno que controlara sus conductas y su visión del mundo. Se intentó así convertir a pueblos originarios, esclavos y élites en fallidas copias de los dominadores, en oprimidos aspirando a remedar  opresores.

Cruentas y radicales fueron nuestras Independencias: la de Venezuela costó la destrucción de la economía y de más de la tercera parte de la población. Nos libramos de la subordinación política a las monarquías ibéricas: pero ese simulacro que sería llamado posteriormente República oligárquica preservó la esclavitud, la entente con la religión conquistadora, el monopolio de la propiedad de la tierra para la minoría, la desigualdad social traducida en derechos civiles y políticos desiguales, la subordinación a cuanta metrópoli apoyara el orden del privilegio.

 

Nuestra modernización no pasó de sacudirnos el vínculo político con la monarquía española o portuguesa. En vano nuestros próceres más esclarecidos aspiraron a crear grandes bloques geopolíticos que emularan y sobrepasaran a los delineados por los conquistadores: de cinco virreinatos y  pocas capitanías surgieron 25 repúblicas distintas en sus fronteras e idénticas en su sumisión hacia las nuevas potencias coloniales.

Si la primera colonización ibérica se impuso por la espada,  el idioma y la religión, las sucesivas europeas y estadounidenses se implantaron por los empréstitos, los  tratados de libre comercio, la instauración de casas comerciales, la intervención armada y la ideología. Una vez más, la colonización más eficaz y duradera fue la del pensamiento.

Pasamos así de colonias que exportaban metales preciosos a  España a neocolonias que exportan materias primas y bienes poco elaborados a Inglaterra, Francia o Estados Unidos. La prédica del nuevo Evangelio liberal de la libertad de comercio y luego  del Credo  positivista del progreso continuó la labor de sometimiento intelectual del absolutismo y la catequesis.

El nuevo Evangelio, al cual Roberto Hernández Montoya llamó “religión sin poesía” predica el liberalismo económico y el culto al mercado, el modelo europeo  y estadounidense del progreso, con sus corolarios positivistas del exterminio de indígenas “inferiores”, el prejuicio contra afrodescendientes y mestizos, el blanqueamiento mediante la inmigración caucásica. Y cuando las armas de la ideología fallaran, pronta estaba la ideología de las armas, en forma de intervenciones imperiales europeas y luego estadounidenses para sellar con candados de hierro y dictadores o demagogos títeres el estatuto neocolonial. 

En cada una de nuestras patrias la aplicación del modelo tiene sus peculiaridades: Vladimir nos ofrece una brillante síntesis de su  trasplante en Venezuela, con sus principales casas importadoras, sus aparatos ideológicos instalados en los medios de comunicación de masas, la cómplice bellaquería para el saqueo con el Estado y los capitales foráneos.

Así como la Conquista culminó con la dominación de las mentes, la Colonia se prolonga con la subordinación de ellas. Al final de su apretada síntesis, Vladimir llama la atención sobre el campo cultural, en el cual se  decide nuestro destino en las batallas  de la identidad, el idioma y la religión, entre otras.

Conocer quiénes somos es saber lo que queremos. La primera ofensiva del adversario es negarnos la identidad, y con ella cuanto somos y pudiéramos ser.

El idioma es el código que une la comunidad cultural de la Nación. Empobrecerlo, pervertirlo y convertirlo en remedo de la lengua del dominador es la condición del triunfo de éste.

Los credos protestantes son confesiones cuyas sedes esencialmente están situadas en Estados Unidos, dirigidas por los intereses de éstas, y que confesamente actúan como partidos políticos. No cuestionamos la creencia interna, que es cuestión de libertad absoluta, pero podemos objetar que ésta se manifieste de manera externa en contra de la sociedad y la soberanía. Con la Biblia nos impuso la dominación la primera oleada de conquistadores; con la Biblia pretende completarla la marejada de la dominación del dólar.

 

Desde luego, el estatuto colonial es una compleja trama de componentes infraestructurales y superestructurales que no se desvanecerán por el mero hecho de que cobremos conciencia de ellos.

Pero para salir de la colonia debemos dejar de adoptar como propios  valores, costumbres,  ideas y  prácticas de quienes nos explotan: no seremos libres acogiendo como salvadores capitales e ideologías transnacionales.

 

Para salir de la colonia, dejar de pensar como colonizados.

 

     FOTO/TEXTO: LUIS BRITTO

 

 

 

viernes, 27 de noviembre de 2020

LA ESCALADA DE TUCÍDIDES: HACIA LA TRIPOLARIDAD


 

 

LUIS BRITTO GARCÍA

Los particulares desconocemos nuestros pequeños destinos; los actuarios calculan los de los grupos sociales; los estrategas anticipan  los de Estados, Naciones, Imperios.

La disputa por la hegemonía mundial parece centrarse hoy en día entre tres grandes potencias, cuya preeminencia fue anticipada por algunas mentes sagaces.

En su clásico libro La Democracia en América (1835) Alexis de Tocqueville  profetiza que en dos siglos, sólo habría dos potencias en el mundo: Estados Unidos y Rusia.

Poco antes, Napoleón señaló que China era un gigante dormido, y que cuando el gigante despertara, el mundo se estremecería.

Los colosos que compiten por la hegemonía mundial comparten varias características: extenso territorio, vastas poblaciones, un pasado de reorganización revolucionaria.

La dinastía Ching unificó lo que hoy es China entre  230 y 212 A.C. El Imperio ruso fue consolidado por Iván el Terrible en el siglo XVI.

Estados Unidos surge, aunque parezca contradictorio, de una reorganización para entonces revolucionaria que desde 1783 abrió las puertas a  la modernidad. Su Guerra de Independencia desechó las arcaicas constricciones de la monarquía hereditaria semifeudal inglesa, cediendo el paso al ideal republicano que a su vez sirvió de coto de caza de una naciente burguesía agrícola e industrial.

Rusia y China también requirieron drásticas reorganizaciones  internas para ascender a potencias modernas: revoluciones socialistas que barrieron los antiguos feudalismos y los capitalismos externos o internos, para asignar al Estado el papel rector en la economía. Gracias a ellas, en décadas, y no en siglos, pudieron medirse con  las antiguas hegemonías europeas y superarlas.

A potencia mundial se llega unificando e integrando vastas poblaciones y territorios y  modernizándose con  reformas revolucionarias.

En su clásico  Dos contra uno: Teoría de las Coaliciones en las Tríadas (1956), Theodor Kaplow señala que entre competidores de primer, segundo y tercer orden, la alianza más probable unirá a la de primer orden con la de tercer rango, pues nadie quiere un aliado inmanejable.

Las décadas siguientes  confirmaron sus presunciones: Estados Unidos, para entonces primera potencia mundial, en 1971  pactó un transitorio armisticio con  China, en esos días tercera potencia del mundo, para concentrarse en la Guerra Fría que la llevó a desintegrar a la Unión Soviética, derribándola de su pedestal de segundo poder planetario.

Así surgió el orden contemporáneo, en el cual Estados Unidos pretende a sangre, fuego y sanciones económicas e imponer su voluntad contra el resto del orbe ejerciendo la unipolaridad. 

En su indispensable libro La escalada de Tucídides: hacia la Tripolaridad, el general Vladimir Padrino López analiza la creciente tensión entre las mencionadas potencias  y su inevitable evolución hacia un mundo multipolar.

Señala Padrino que el objetivo final del conflicto lo definía Herfold Mckinder en su obra Democratic´s Ideas and Reality (1919) expresando que “quien gobierne en Europa del Este dominará el Earthland (Asia y Europa Central), quien gobierne el Earthland dominará la Isla Mundial (Eurasia y África), quien gobierne la Isla Mundial controlará el mundo”.

Para el control de la Isla Mundial, China y Rusia disfrutan de incontestables ventajas: no tienen que invadirla, están ya instaladas en ella. La lucha se centra entonces en las periferias tanto terrestres como marítimas. Ello explica la frenética carrera de Estados Unidos por intervenirlas, mantener en ellas dispendiosas guerras e instalarles más de setecientas bases militares extremadamente alejadas de sus fronteras nacionales.

Para tal política Estados Unidos disfruta de accesos amplios  hacia dos grandes océanos, el Atlántico y el Pacífico, conectados por el canal de Panamá, y rodea los mares de Asia a través de alianzas con Australia, Japón y Taiwan.

Para equilibrar la situación las potencias asiáticas deben vencer sus limitaciones navales. Rusia dispone de difíciles accesos marítimos por el mar congelado del Ártico y los estrechos del Báltico, pero ha desarrollado la que es quizá la fuerza aérea y la cohetería más eficaz del mundo. China goza de amplias costas, pero bloqueables por el estrecho de Malaca. Vladimir Padrino López nos revela que compensó ese incómodo cerco desarrollando lo que es hoy la más poderosa flota naval del planeta.

Pero las guerras contemporáneas no se libran sólo con tanques, acorazados y aeroplanos. Se juegan en el plano económico de la producción, el avance tecnológico y el mercado; en el ideológico del dominio de la información,  el diplomático de las alianzas y el invisible del sabotaje y el espionaje.

En este sentido, señala Vladimir Padrino que China es la segunda potencia del mundo. Es la misma posición que con modestia ejemplar se reconocían los miembros de su Comité Central del Partido Comunista cuando me invitaron a un seminario en Beijing y Shangai.   Pero desde  octubre de 2014 el Fondo Monetario Internacional reconoció que la República Popular China era la primera economía del mundo,  con un PIB de 17,6 billones de dólares, que superaba los  17,4 billones del de Estados Unidos. La deuda pública de este último sobrepasa su PIB, mientras que la China apenas llega al 4% de su propio PIB. China lleva la delantera en las tecnologías 5G, 6G e Inteligencia artificial. Si seguimos el modelo de Kaplow, es fácil prever una victoriosa alianza entre China y Rusia contra la potencia que ahora ocupa el segundo lugar, Estados Unidos.

Al concluir el perspicaz estudio de Vladimir Padrino López nos preguntamos: ¿Cómo manejarnos ante este inminente choque de poderes mundiales? Recordemos  que todas las revoluciones  surgieron o se afianzaron en los resquicios de conflictos entre potencias. Así aparecieron la Revolución Francesa, la Soviética, la China, la Cubana, la Descolonización, el Socialismo del Tercer Milenio.

Integremos  territorios y poblaciones latinoamericanas y caribeñas, reorganicémonos en un gran bloque socialista. 

Ascendamos de  instrumentos a protagonistas.   

 

TEXTO/FOTO: LUIS BRITTO

 

 

EN ESTA FILVEN, POR FIN

 ABRAPALABRA 

EN BIBLIOTECA AYACUCHO

ABRAPALABRA de  LUIS BRITTO GARCÍA

DESCÁRGUELA

 POR EL ENLACE

 

http://bibliotecayacucho.ml/libro/abrapalabra/

Prólogo, selección, cronología y bilbiografía: Catalina Gaspar

Luis Britto García publica la novela Abrapalabra, con la que obtiene en 1979 el Premio Casa de las Américas, y el Premio Municipal de Literatura en 1980. Abrapalabra es no solo una propuesta fundacional en el corpus literario venezolano y latinoamericano, sino también una obra mayor, que pertenece, sin duda alguna, a la constelación de novelas latinoamericanas que Ángel Rama denominó “catedrales narrativas”, tales como, entre otras, Rayuela, Cien años de soledad, La casa verde, Gran Sertón Veredas, Yo el supremo, El obsceno pájaro de la noche, Terra Nostra y Los detectives salvajes. Su riqueza y complejidad exceden cualquier clasificación, porque ella es simultáneamente “nueva novela histórica”, “novela total”, neobarroca, filosófica, testimonial, utópica, experimental, de lenguaje, metaficcional. De ahí que encontremos en las palabras de Salvador Garmendia las nuestras cuando afirma que Abrapalabra es “Una proeza literaria”: “Nunca la literatura venezolana se había propuesto un programa de esas dimensiones ni el lenguaje había aceptado un reto tan crucial, tan definitivo como el que se plantea en cada página, en cada renglón de esta novela sin límites, sin principio y sin fin. (…) Una y mil novelas enfrentadas, paralelas, simultáneas, proyectadas hasta el infinito».

Catalina Gaspar

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Cómo Venezuela ganó la Guerra de Cuarta Generación en el siglo XX

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DIRECCIÓN: Román Chalbaud GUIÓN: Luis Britto García

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COMO MUCHOS DE MIS LIBROS ESTÁN AGOTADOS, CON LA INVALORABLE COLABORACIÓN DE RAFAEL PIRE CORDERO INAUGURAMOS LA  PÁGINA WEB:http://www.desdelpatio.org/britto

DONDE EL LECTOR ENCONTRARÁ LOS SIGUIENTES TÍTULOS: 

RAJATABLA/

PARA REPOTENCIAR NUESTRA CONSTITUCIÓN

TODO EL MUNDO ES VENEZUELA/ 

LA CIENCIA, FUNDAMENTOS Y MÉTODO /

CONCIENCIA DE AMÉRICA LATINA/ 

AMÉRICA NUESTRA, INTEGRACIÓN Y REVOLUCIÓN, TOMOS  I Y 2./

DEMONIOS DEL MAR: PIRATAS Y CORSARIOS EN VENEZUELA, 1528-1727 /

DICTADURA MEDIÁTICA EN VENEZUELA 

LA MÁSCARA DEL PODER: DEL GENDARME NECESARIO AL DEMÓCRATA NECESARIO /

LA LENGUA DE LA DEMAGOGIA: DE LA CONCERTACIÓN POPULISTA A LA EXPLOSIÓN SOCIAL/

EL IMPERIO CONTRACULTURAL: DEL ROCK A LA POSTMODERNIDAD

PARA REPOTENCIAR NUESTRA CONSTITUCIÓN

EL PROYECTO SECRETO DE CONSTITUCIÓN, con comentarios de Luis Britto García

 

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Abrapalabra:

 

 

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Dictadura Mediática en Venezuela:

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El Imperio Contracultural: del Rock a la Postmodernidad:

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La invasión paramilitar: Operación Daktari:

www.minci.gob.ve

Socialismo del Tercer Milenio:

tercer-milenio.pdf

https://web.archive.org/web/20130509143451/http://www.
 
monteavila.gob.ve/mae/pdf/socialismo-tercer-milenio.pdf

La Ciencia: Fundamentos y Método
"http://editorialubv.files.wordpress.com/2013/05/libro-la-
ciencia-fundamentos-y-mc3a9todo.pdf"

El pensamiento del Libertador: Economía y Sociedad:

http://blog.chavez.org.ve/temas/libros/pensamiento-libertador/

La máscara del Poder:

http://www.minci.gob.ve/wp-content/uploads/downloads/2013/01/la_mascara_del_poderbrittoco.pdf

La lengua de la Demagogia:

http://www.minci.gob.ve/wp-content/uploads/downloads/2013/01/la_lengua_de_la_demagogiabrit.pdf

La paz con Colombia:

http://www.urru.org/videosbolibananos/Textos/2008/LaPazEnColombia_