Luis Britto García

Somos víctimas de una agresión alevosa, sanguinaria y no provocada. Sin previa declaratoria
de hostilidades, con armamento tecnológicamente superior, masacraron a
centenares de compatriotas en su mayoría no combatientes. Mientras no se
firme un Tratado de Paz digno, estamos en guerra: ejército y autoridades de Estados Unidos son
enemigos, y como tales deben ser tratados.
Analicemos el estado del
conflicto. Tras un cuarto de siglo de agresiones y sabotajes, la única ventaja obtenida por el adversario
es el secuestro bajo falsos pretextos del Presidente Nicolás Maduro y de su
esposa y diputada Cilia Flores.
Estados Unidos no domina un
centímetro cuadrado del territorio nacional. Ni un soldado estadounidense ocupa nuestro suelo. No
han instalado bases militares ni naves, aeronaves o equipos militares en nuestro
país. El único poder que maneja es el
mismo que antes de su atentado: la
amenaza.
Consideremos si esta amenaza basta para lograr los
objetivos declarados repetidas veces por el mandatario estadounidense. “Yo
gobernaré Venezuela (…) Yo manejaré su petróleo, reservando una parte para
nosotros y otra para ellos, hasta que realicen un transición sensata y
juiciosa”.
Examinemos la
verdadera motivación del conflicto:
los hidrocarburos de los cuales Venezuela posee las reservas más grandes
del mundo. En texto anterior señalé que
la reunión del 9 de enero en la Casa Blanca con ejecutivos de 17 petroleras
estadounidenses puso en evidencia su imposibilidad. Ninguna de las compañías
formuló ni una sola oferta para participar en la rebatiña, por dos motivos: no
había seguridad jurídica para las inversiones, y el objeto de éstas, los principales
yacimientos, había sido contratados en
un 45% por Venezuela con la petrolera
Roszarubeznefth, filial de la estatal rusa Rosnef, en contratos que el propio
Trump reconoció como “legítimos, y que serían cumplidos”. En consecuencia,
según declaró el representante de la Exxon, Venezuela sería “uninvestable”, no apta para recibir
inversiones (Trump
seeks $100bn for Venezuela oil, but Exxon boss says country 'uninvestable': https://www.bbc.com/news/articles/c205dx61x76o)
Si para saquearnos necesitan seguridad, sabemos lo que debemos darles.
El economista marxista Richard
Wolff divulga transcripción de conversación telefónica del día anterior en la
cual Trump suplicaba a Putin dar parte de los yacimientos venezolanos a
empresas estadounidenses. El mandatario ruso habría contestado: “Nosotros
invertimos mientras ustedes abandonaron; tomamos los riesgos mientras ustedes
imponían sanciones, ahora quieren que compartamos las ganancias. Esto no es
negocio, es caridad. Y Rusia no hace caridad a Estados Unidos” (https://www.youtube.com/watch?v=Rv8MimeqaPI.)
Por tanto, el principal y verdadero objetivo
del conflicto está perdido para Estados Unidos, pues ha sido legítimamente
adjudicado por lapsos de 15 años a empresas de Rusia, potencia nuclear que desarrolló una “flota
fantasma” de 1.200 naves para eludir bloqueos y puertos afectos a los
estadounidenses. Aparte de que la rehabilitación de las explotaciones
requeriría inversiones multimillonarias y prolongados lapsos de puesta en
marcha (Piers
Morgan Latino: https://www.youtube.com/watch?v=2rSG54FGOc8).
En fin, las afirmaciones de Trump en el sentido de que “yo
manejaré su petróleo”, y “ustedes están negociando conmigo, no con Venezuela”
están siendo cuestionadas por las mismas autoridades estadounidenses. A fines
de enero el gobierno de la potencia norteña devolvió a Venezuela el tanquero secuestrado
MT Sofía, de bandera panameña, y 300 millones de dólares por la carga de 500
millones que éste transportaba. Los 200 millones restantes no fueron devueltos
a Venezuela ni ingresados al Tesoro de
Estados Unidos: fueron depositados por los ladrones en cuentas en Qatar, lo
cual motivó una interpelación a Marco Rubio sobre el manejo de dichos fondos (Nacho Rodríguez: FALLÓ INVASIÓN!
DEVUELVE PETRÓLEO A VZLA. PAGA 300 MDD A DELCY. TRUMP NO AGUANTÓ https://www.youtube.com/watch?v=cszSUuIZanA).
El botín, hasta ahora, no ha ingresado a la potencia que financió la agresión
armada.
Para Estados Unidos, Venezuela ha
devenido un cascarón vacío, un objetivo económico inalcanzable por el cual no
valdría la pena continuar el inútil y costosísimo bloqueo, ni enfrentar un conflicto nuclear con sus
competidoras económicas en el área. Analicemos el otro objetivo, el “yo
gobierno Venezuela” enunciado por el jactancioso mandatario. Ningún título, ni jurídico,
ni constitucional, ningún tratado confiere al mandatario estadounidense ni un
ápice de competencia para ejercer poderes públicos en nuestro país.
Tampoco sería factible su
ejercicio por la mera fuerza o la intimidación. Obligaciones impuestas por extorsión o violencia no son vinculantes. El
poder efectivo sobre un Estado de la talla de Venezuela depende de una compleja
agregación de factores geográficos, sociales, económicos, jurídicos, políticos,
diplomáticos y culturales en estrecha correlación que no es favorable a la
potencia del Norte.
Preguntémonos cuántos efectivos
debería destinar Estados Unidos para dominar efectivamente nuestro extenso y
accidentado territorio de 916.445 kilómetros cuadrados. Las FANB cuentan con unos 63.000
efectivos, y aun así, como dijo alguna
vez Chávez, hay zonas donde la presencia del Estado es débil. Añadamos que los
invasores deberían incurrir en gastos incalculables para enfrentar geografía,
clima, enfermedades y población local desconocidos o adversos.
La opción clásica para los
imperios ocupantes es mandar a través de
un gobierno local colaboracionista, manejado por complicidades o amenazas.
Difícil sería la escenificación de tal patraña, así como el destino de sus
protagonistas. En octubre de 2025, según consulta de Hinterlaces, 83% de los
encuestados afirmó que estaría dispuesto a enfrentar una invasión
militar extranjera. Solo 6% dijo que no lo haría, y 11% prefirió
no responder. Un 89% consideró que el verdadero objetivo de una
eventual intervención sería derrocar al presidente Nicolás Maduro para
apoderarse del petróleo. (https://extranewsmundo.com/encuesta-hinterlaces-83-de-los-venezolanos-afirma-que-estaria-dispuesto-a-enfrentar-una-invasion-militar-extranjera/I.
Un irrisorio 6% es el capital político con el cual contaría un gobierno
colaboracionista, y ello con reservas, pues “no estar dispuesto a enfrentar”
una invasión no equivale a ayudarla.
La amenaza que todavía se cierne
sobre nosotros se apoya en el mayor
gasto militar del planeta en armas de elevado poder destructivo y complejidad tecnológica. Pero
históricamente el aparente poderío estratégico ha sido derrotado por pueblos con armamentos escasos e inferior
tecnología. Para 1945 la tercera parte de la población
mundial, unos 750 millones de personas, vivía bajo regímenes coloniales. Los imperios
que mantenían tal situación eran más fuertes militarmente, más avanzados
tecnológicamente y más desarrollados que sus colonias.
Pero el precio estratégico, económico y político de mantenerlas subordinadas se hizo cada vez más incosteable, y desde entonces 80 países han obtenido su independencia. Algunos tras prolongada resistencia contra armamentos superiores, como la India, China, Corea del Norte, Cuba, Vietnam, Argelia, Irak, Afganistán. Nunca tecnologías de la muerte vencerán la complejidad y fecundidad de la vida.

TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO
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