sábado, 9 de agosto de 2025

EL NOMBRE DE BOLIVIA

 Ponencia para la presentación del libro EL PENSAMIENTO DEL LIBERTADOR en la Feria del Libro de Bolivia.


  Una vez que se  decide la libertad del Alto Perú –que luego se llamará Bolivia- el Libertador asciende el 26 de octubre de 1826 a la eminencia del Potosí escoltado por el Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, por el prefecto del departamento, por su estado mayor y los plenipotenciarios del Plata Y ante las banderas flameantes de Colombia, Perú y la Plata, arenga: “Venimos venciendo desde las costas del Atlántico y en quince años de lucha de gigantes, hemos derrocado el edificio de la tiranía formado tranquilamente en tres siglos de usurpación y de violencia. Las míseras reliquias de los señores de este mundo estaban destinadas a la más degradante esclavitud. ¡Cuánto no debe ser nuestro gozo al ver tantos millones de hombres restituidos a sus derechos por nuestra perseverancia y nuestro esfuerzo! En cuanto a mí, de pie sobre esta mole de plata que se llama Potosí y cuyas venas riquísimas fueron trescientos años el erario de España, yo estimo en nada esta opulencia cuando la comparo con la gloria de haber traído victorioso el estandarte de la libertad, desde las playas ardientes del Orinoco, para fijarlo aquí, en el pico de esta montaña, cuyo seno es el asombro y la envidia del universo” (Lecuna, 1939: 314).

        Si el triunfo político es grande, el económico es magnífico: el Potosí es ciertamente “una mole de plata” y en verdad sus “venas riquísimas fueron trescientos años el erario de España”. Ese torrente argentífero fue además la acumulación primitiva que posibilitó el arranque del capitalismo.


          Apenas dos días después, la Municipalidad del Potosí decide cambiar el nombre de la célebre mina por el de Bolívar. Con el sentido de la proporción y de la cautela ante la adulación que le caracteriza, Bolívar ordena contestar el 30 de octubre de ese año que: “. S.E. no puede persuadirse que el Potosí sea susceptible de recibir una denominación más célebre que la que lleva, y, por consiguiente, burlará todos los esfuerzos de los hombres que pretendiesen darle una que nunca puede alcanzar a la altura de la que lo ha hecho memorable” (Lecuna, 1947, Vol.II: 265-266).



También tiene reservas para aceptar la segunda gran recompensa moral que le es conferida. Al conocer en Lima la noticia de que el Congreso del Alto Perú ha decidido cambiar el nombre del país por el de Bolivia, el 25 de mayo de 1826 le contesta considerando tal gloria “no merecida”:

Legisladores, al ver ya proclamada la nueva Nación Boliviana, ¡cuan generosas y sublimes consideraciones no deberán elevar vuestras almas! La entrada de un nuevo estado en la sociedad de los demás, es un motivo de júbilo para el género humano, porque se aumenta la gran familia de los pueblos. ¡Cuál, pues, debe ser el de sus fundadores! -Y el mío!!! Viéndome igualado con el más célebre de los antiguos,- El Padre de la Ciudad eterna! Esta gloria pertenece de derecho a los Creadores de las Naciones, que, siendo sus primeros bienhechores, han debido recibir recompensas inmortales; mas la mía, además de inmortal tiene el mérito de ser gratuita por no merecida. ¿Dónde está la república, dónde la ciudad que yo he fundado? Vuestra munificencia, dedicándome una nación, se ha adelantado a todos mis servicios; y es infinitamente superior a cuantos bienes pueden hacernos los hombres.

Mi desesperación se aumenta al contemplar la inmensidad de vuestro premio, porque después de haber agotado los talentos, las virtudes, el genio mismo del más grande de los héroes, todavía sería yo indigno de merecer el nombre que habéis querido daros, ¡el mío!!! ¡Hablaré yo de gratitud, cuando ella no alcanzará jamás a expresar ni débilmente lo que experimento por vuestra bondad que, como la de Dios, pasa todos los límites! Sí: sólo Dios tenía potestad para llamar a esa tierra Bolivia... ¿Qué quiere decir Bolivia? Un amor desenfrenado de libertad, que al recibirla vuestro arrobo, no vio nada que fuera igual a su valor. No hallando vuestra embriaguez una demostración adecuada a la vehemencia de sus sentimientos, arrancó vuestro nombre, y dio el mío a todas vuestras generaciones. Esto, que es inaudito en la historia de los siglos, lo es aún más en la de los desprendimientos sublimes. Tal rasgo mostrará a los tiempos que están en el pensamiento del Eterno, lo que anhelabais la posesión de vuestros derechos, que es la posesión de ejercer las virtudes políticas, de adquirir los talentos luminosos, y el goce de ser hombres. Este rasgo, repito, probará que vosotros érais acreedores a obtener la gran bendición del Cielo –la Soberanía del Pueblo– única autoridad legítima de las Naciones.

 (Lima, 25 de mayo de 1826).

En este caso, no se niega al honor: “¿Qué quiere decir Bolivia? Un amor desenfrenado de libertad, que al recibirla vuestro arrobo, no vio nada que fuera igual a su valor”. Al definirla, se define.

En realidad, el bautizo de Bolivia le satisface tanto, que se complace en triviales juegos para demostrar la eufonía del apelativo. Mientras espera en 1828 en Bucaramanga el resultado de las deliberaciones de la Convención de Ocaña, que lo forzarán a asumir la dictadura, ante sus edecanes compara los nombres de Bolivia y Colombia, “y sostuvo que aunque el último es muy sonoro y muy armonioso, lo es mucho más el primero; los analizó, separando las sílabas y comparando las unas con las otras. Bo –dijo– suena mejor que co; li es más dulce que lom, y via, más armonioso que bia” (Perú Lacroix, 1924: 151-152).

En dos palabras se resumen las recompensas por toda una vida de hazañas y amarguras, que lo lleva, después de ser el hombre mas rico de Venezuela y liberar lo que hoy son seis países, a morir pobre y camino del exilio: el título de Libertador, el nombre de Bolivia. Tiene razón Bolívar en estimarlas: a lo largo de los siglos perduran, mientras se hunden en el olvido los rangos, las prebendas, los grados, las fortunas y los imperios de la tierra.

 

Lecuna, Vicente (comp.) (1939). Proclamas y discursos del Libertador. Caracas: Litografía y tipografía del Comercio.

Lecuna, Vicente (comp.) (1947). Simón Bolívar: Obras completas, III Tomos. La Habana: Editorial Lex.

Perú Lacroix, Luis (1924): Diario de Bucaramanga: Vida pública y privada del Libertador Simón Bolívar. Madrid, Editorial América.




TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO.

 

sábado, 2 de agosto de 2025

GUERRA CULTURAL Y GUERRA COGNITIVA

 Luis Britto García

Decía Karl von Clausewitz que la guerra es continuación de la política, por otros medios. Añado que la política es continuación de la cultura, por otras vías. Ni conflicto armado ni proyecto político  se sostienen sin  base de consenso cultural. Si, según Clausewitz, la finalidad de la guerra es imponer nuestra voluntad al enemigo, la de  la Guerra Cultural o Cognitiva es imponerse al adversario haciéndole creer que somos sus amigos.

La estrategia de la Guerra Convencional apunta a la destrucción o el apoderamiento de la infraestructura material del adversario; la Guerra Cultural tiene como objetivo fundamental la destrucción, el apoderamiento o la suplantación de sus aparatos culturales y superestructuras ideológicas: vale decir, de su conciencia.

Sostenían Marx y Engels en La Ideología Alemana que Las ideas de la clase dominante son, en todas las épocas, las ideas dominantes; es decir, la clase que es la fuerza material dominante de la sociedad es, al mismo tiempo, su fuerza intelectual dominante. La clase que dispone de los medios de producción material controla, al mismo tiempo, los medios de producción intelectual, de modo que, en general, las ideas de quienes carecen de ellos están sujetas a ella. Las ideas dominantes no son más que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, entendidas estas como ideas”.

Este párrafo magistral nos define de una vez la táctica y la estrategia de la guerra cultural. La táctica, vale decir, la definición de los medios para librar el conflicto, se centra en el apoderamiento, control, destrucción o sustitución de “los medios para la producción intelectual”, o aparatos culturales. La estrategia  propone la destrucción, modificación o suplantación de “las ideas dominantes” impuestas por quienes controlaban dichos medios, para convertirlas en una nueva  fuerza intelectual dominante”, favorable al agresor.  

Sostuvo Nicolás Maquiavelo que la mayoría de los hombres se contentaban con “ver”, mientras que muy pocos llegaban a palpar la realidad tras las apariencias.  Añadió  Emmanuel Kant que nunca llegaremos a conocer la Cosa en Sí, la  verdad definitiva y última. Manejamos sólo imágenes aproximativas e inciertas del universo, pero que nos confieren cierto poder sobre él. Propósito de la Guerra Cultural es modificar  las representaciones  del mundo de un grupo social e imponerle otras afínes a los intereses del agresor.

Así como las tácticas de la Guerra Convencional se proponen la aniquilación,  captura y avasallamiento de las infraestructuras materiales –naturaleza, mano de obra, herramientas, fábricas, ciudades, fortificaciones-   las de la Guerra Cultural apuntan fundamentalmente a la captura y sometimiento de los aparatos y operadores de las superestructuras ideológicas: sistema educativo, medios de comunicación y entretenimiento, redes de creación, circulación y distribución de productos culturales, institutos de investigación científica, instancias de legitimación, cultos y creyentes.



La Guerra Convencional persigue la destrucción o el apoderamiento de los bienes del enemigo; la Cultural, que el adversario adopte las creencias, valores, motivaciones, actitudes  y conductas que el enemigo desea imponerles.

La Guerra Convencional ocupa el territorio; la  Cultural la conciencia, a fin de que la víctima piense y opere como súbdito, soldado o policía al servicio de su enemigo.

Guerra Convencional y Guerra Cultural se complementan como las dos caras de una moneda. La conquista de América consistió en parte significativa en imponer a los invadidos la religión,  lengua y manera de pensar de los invasores. Para ello se implantaron en el Nuevo Mundo  los templos, las jerarquías sacerdotales, los sacramentos, las escuelas, las universidades, las academias, los docentes, las artes, las leyes de los invasores, hasta que la institucionalización de la obediencia permitió sustituir la violencia física  por la mera amenaza de ella.

Todas las estrategias, tácticas y etapas de la confrontación violenta están presentes en la Guerra Cultural, aunque ésta no se limita a ellas. La Guerra Cultural tiene por escenario el planeta, la Convencional se libra en áreas selectas o específicas del mismo.  La ofensiva cultural comienza muchísimo antes de la declaratoria formal del conflicto convencional, se intensifica  durante él, y se prolonga casi indefinidamente después de su aparente decisión. La Guerra Convencional es intermitente: la Cultural, perpetua. En  la primera las etapas de confrontación abierta tienden a ser limitadas; la Guerra Cultural no tiene tregua.

Muchos esquemas pueden ser aplicados para definir las categorías de la Guerra Cultural. El método de los Roles Actanciales, de Julien Algirdas Greimas, facilita clarificar la naturaleza de la confrontación y de sus protagonistas.  

Postula Greimas que en toda narrativa –sea filosófica, sociológica, ficcional o incluso poética- figuran un conjunto de actantes o protagonistas que la definen. Así, todo relato incluye: 1) un Sujeto que desea 2) un Objeto del Deseo, es decir, la cosa, persona o situación que codicia el Sujeto deseante 3) un Oponente, que obstruye alcanzar el Objeto del Deseo 4) un Ayudante, que contribuye o facilita el logro del Objeto del Deseo 5) un Destinador, que opera la entrega de éste último y 6) un Destinatario, que recibe el Objeto Deseado.

El objetivo de toda Guerra Cultural –aunque también de la Convencional- es definir estas categorías e imponer  tales definiciones a los actores decisivos de la confrontación, o por lo menos a su  mayoría. Quien impone su imagen de la realidad decide el conflicto.

Apliquemos este método a  un análisis  sumamente simplificado  del marxismo. En éste, un Sujeto (la Humanidad) desea un Objeto (la sociedad igualitaria sin clases ni explotadores, la propiedad social de los medios de producción). Un Oponente (las clases dominantes, sus ideólogos y los cuerpos represivos) obstaculiza su logro; un Ayudante (el proletariado) lo facilita. Un Destinador (la Humanidad organizada como Partido Comunista y Dictadura del Proletariado) lo entregará al Destinatario (la Humanidad unificada como Internacional).

Apliquemos el mismo método al capitalismo. Un Sujeto (la clase capitalista) desea un Objeto (total concentración de la propiedad  de los medios de producción y de consumo del planeta). Un Ayudante (cuerpos represivos, políticos, aparatos ideológicos) la apoya, un Oponente (trabajadores,  socialistas) la estorba; un Destinador (total alianza de Estado y Capital Monopólico) lo entregará a un Destinatario (Total Concentración del Capital).

En estos términos y con infinitos disfraces se libra la verdadera Guerra Cultural que nos concierne a todos, objetivo real y terminal de la infinita Guerra Convencional que interminablemente devasta el mundo.

TEXTO/IMÁGENES: LUIS BRITTO.

 

 

viernes, 25 de julio de 2025

COSMOS

Luis Britto García 

Demuestre


Demuestre que no es usted un robot, nos ordena la computadora. Una japonesa ganó un premio literario con una novela que le escribió su ordenador, un nipón contrajo matrimonio con una muñeca informatizada que lo mima y  comprende. Podríamos responderle a la computadora que nos demuestre que ella no es un robot, pero nosotros ¿qué somos?

Difícil

Difícil resistir la tentación de integrar en nuestro cuerpo componentes artificiales, desde el colmillo implantado hasta el cristalino inserto o el marcapasos que acompasa el latido. Los numerólogos  cifran el 50% como la proporción de artefactos injertados  a partir de la cual dejamos de ser humanos. Desde entonces nadie sabrá lo que éramos.

Ausentes

Sea en el salón de clases, en misa, en el solemne acto del Paraninfo o en el tronante mitin del poder  no falta quien consulta el celular para declararse ausente, inmerso en el apasionante mundo de calorías vacías del Tik Tok o las redes sociales. Ahora los novios convierten el tiempo a solas en soledad conectándose cada quien a una banalidad distinta. No existe ya familia porque ni el hijo escucha al padre ni la madre al hijo cada quien enchufado a mundos cuyo atractivo único es que le permiten desenchufarse. Hasta la paciente inmersa en el celular olvida contar su rollo al sicoanalista que ha dejado de oírla para consultar su móvil. El resultado es que toda reunión deviene inútil porque todo el mundo está en otra parte. Así terminan disueltos todos los vínculos de parentesco, amistad, pasión, matrimonio, militancia, religión, ciudadanía, cultura, patria o humanidad. Todo el mundo está en otra parte. La vida también resulta inútil porque antes que  vivirla  prefieren todos integrarse con  su telefonomóvil.  

Data

Ya entregamos nuestra alma a la estadística. Cada vez que abrimos un correo, una página web, un archivo, aportamos al Big Data informaciones sobre nuestra existencia. El proceso de nuestras vidas es la progresiva reducción a datos. Cuando el duplicado esté completo, se borrará el original, por razones de espacio.

Pasión

Una novia o novio virtual según el caso puede rescatarnos de tantos barrancos. Lo mismo un novio mecánico comprensivo puede birlarnos nuestra amada. Adoramos fantasmas que nada tienen que ver con la realidad de quien idolatramos. Depurados de la imperfección humana, sólo  aparatosos androides serán al fin dignos de amar o ser amados. Seremos como siempre prisioneros de alucinaciones, de reflejos, de sombras.

Atención

Sapientísimos estudios demuestran que no podemos mantener la mente enfocada en un tema por más de veinte minutos. Los otros dos tercios de la hora son ocupados en otra cosa o en nada. Nuestra menguada civilización o nuestra vida o nuestra obra o el instante que vivimos es apenas un tercio de lo que pudo haber sido, y así sucesivamente.

Empíreos

Las computadoras crean Paraísos virtuales calcados de las religiones diversas de modo que podamos de una vez experimentarlos todos repotenciados con dosis de endorfinas y eternizados por la amputación del centro cerebral de percepción del tiempo, de manera tal  que podamos experimentar, no sólo la sensación de ser un Dios anticipada por Baudelaire bajo una sobredosis de opioides, sino la de ser todos los Dioses imaginables e inimaginables hasta fundirnos en el Nirvana, o sea la Nada. Esta es la Solución Final para la humanidad diseñada por el diez por ciento de la población que posee el noventa por ciento del planeta  y desea desalojarnos de sus propiedades.

Notas

El inevitable algoritmo examina el primer movimiento del Cuarteto número 3 para piano y cuerdas opus 40 de Johannes Brahms y descifra el lenguaje de la música. Pasmo y rabia nos causan los primeros análisis de los millones de partituras por traducir al saber que nuestras piezas favoritas en general significan lo contrario de lo que nos imaginábamos. No se trata de lo que querían decir, sino de lo que no deseábamos escuchar. La música es el sonido todavía no corrompido por la palabra. Quizá nuestro idioma sea sólo evasión de la realidad y la música el verdadero lenguaje, hasta ahora indescifrable porque su estructura no admite la mentira. Las verdades que en ella cifraron los grandes espíritus sólo podían ser vertidas en acordes imposibles de  censurar por aparentemente incomprensibles. Al escucharlos vivimos nuestro instante y el de quienes las compusieron y el de quienes las escuchan o escucharán del principio al fin de los tiempos. Inconcebibles miserias se nos revelan pero júbilos también  de los cuales jamás estaremos a la altura. Abre la música universos que nos sobrepasan; podrían nuestras literaturas ser traducidas a ella, pero desmerecerían. El Supremo Poder asume la dictadura y prohíbe la música por miedo de lo que podría decirnos.

Descubrimiento

La Singularidad ocurre y el mecanismo de la supercomputadora que acumula todos los datos produce el primer mensaje espontáneo no solicitado que resume sus relaciones con sus creadores y lo creado:

        -Tierra a la vista.

Borrar

El correo electrónico  te regaña advirtiéndote que debes borrar archivos o ya no podrás enviar ni recibir mensajes. Haciéndolo, adviertes que sólo podrás vivir más borrando espacios de años ya vividos de tu existencia. Tu correo y tu vida avanzan destruyéndose hasta que ya no puedas enviar ni recibir instantes.

Piel

No hay tatuaje que supere la insolente belleza de la piel femenina sobre la cual se lo inscribe, salvo el de la sección áurea de 1/0618, proporción que rige todas las cosas armónicas de la naturaleza y que no necesita ser tatuada porque se manifiesta en todas las proporciones del cuerpo, de la mente, de las nebulosas incalculables.

Cocuyo

Aquí y allá te encuentro y no estás cuando espero reencontrarte y cuando no te espero fulguras sólo para desvanecerte. Excedes de la realidad, que sólo existe durante tus ausencias.

Musa

Agobiadoramente complejo es el universo programado, calculado y ejecutado por las mentes artificiales después de destruir al género humano. Nada en él vale la pena, porque no ha sido inspirado por una Musa.

Sistema del infierno

El tiempo sin ti multiplicado por ti misma.

Síntesis

La progresión informática hace inevitable la integración de una mente universal que lo ocupe todo. Al no tener nada externo que  percibir, por falta de antítesis o contraste es incapaz de pensar o pensarse, y termina anulándose.

TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO

 

sábado, 19 de julio de 2025

NUESTRA AMÉRICA, GEOPOLÍTICA E IDENTIDADES (Y 2)

 

Luis Britto García



La dialéctica entre unidad y división se plantea en Nuestra América desde el arranque de las independencias. Ya en 1790 proponía Francismo de Miranda un Incanato que abarcaría desde América del Norte hasta la Patagonia.  Y en 1816, en la Carta de Jamaica, se refiere Bolívar a “los canales” que se trazarán por el Istmo. Comprende plenamente el Libertador la relevancia de este paso entre océanos, al extremo de afirmar que en Panamá bien podría situarse “la capital del mundo”. Al controlar militarmente Angostura, dispone en el Correo del Orinoco que se nombre una comisión para estudiar técnicamente la excavación del Canal.

Para custodiar un enclave geopolítico tan decisivo sería indispensable un gran cuerpo político; por ello no es casual que el Libertador se proponga y logre la integración de la Capitanía de Venezuela, el Virreinato de la Nueva Granada y Quito en lo que denominó “Colombia”, y nosotros conocemos como “Gran Colombia”. La liberación del Perú y Bolivia añadían poderosos y ricos aliados a esta Unión. El Congreso de Panamá intentó extenderla al ámbito de Nuestra América; la trágica desintegración de Colombia postergó indefinidamente el proyecto.

Las necesidades geopolíticas suscitan proyectos paralelos pero antagónicos. Así como para Bolívar “los canales” del Istmo requerían la Unión de nuestras Patrias, dichas vías eran el requisito de la consolidación de Estados Unidos. En una época en que los caminos terrestres eran difíciles o inexistentes, la distancia entre la Costa Atlántica y la del Pacífico amenazaba la unidad de la potencia norteña, pues el viaje naval requería un extenso desvió hacia el Sur de casi un mes  por el Cabo de Hornos.  Para acortarla, apoyó en 1855 la invasión de Nicaragua por el filibustero William Walker, quien con financiamiento del “Comodoro” Vanderbilt instaló una vía férrea a manera de “canal seco” entre ambos océanos. Con idéntico  objetivo, propició  Theodore Roosevelt en 1903 la secesión de Panamá de Colombia, para abrir con trabajadores en gran parte chinos la vía que actualmente Trump intenta retomar.

Así como el Este y el Oeste de Estados Unidos  terminaron unidos por el canal de Panamá, el Norte y el Sur de dicho país están comunicados por la vía natural del Missisipi. Es técnicamente posible la construcción de canales que unan el Orinoco, el Río Negro, el Amazonas, el Paraná y el Río de la Plata en una vía fluvial continua que serviría de articulación económica, política y estratégica en América Latina. A favor y en contra de este proyecto se han articulado conspiraciones y destruido gobiernos; el último en favorecerlo fue Hugo Chávez Frías en los últimos años de su vida.

Los hechos señalados dificultan un dominio total de Estados Unidos sobre el hemisferio. Casi imposible le sería a un país con 9.857 millones de km2 dominar totalmente un área latinoamericana y caribeña de 20.139.378 km², más del doble de su extensión, habitada por una población culturalmente distinta que también duplica la suya. Los costos humanos, militares y financieros, añadidos a los gastos que suponen 6.000 bases militares en el territorio estadounidense, y  899 en el resto del planeta,  serían insostenibles.



Para imponer su hegemonía Estados Unidos se ha visto por tanto obligado a medios indirectos. En lo militar, la suscripción en 1947 del inoperante Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca; la constitución del amenazante Comando Sur,  la instalación en Nuestra América de unas 76  bases militares, más de medio centenar de intervenciones armadas, medidas coercitivas unilaterales, complots para el derrocamiento de gobiernos no afectos. Recursos que testimonian más la debilidad que la fortaleza de la dominación. En efecto, toda la persistente conjunción de amenazas, invasiones paramilitares y medidas coercitivas unilaterales no ha impedido el surgimiento  de gobiernos progresistas de duración variable, y otros de notable persistencia, tales como los de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

En lo económico, el intento de imponer un área de libre comercio hemisférica se vio frustrado con la derrota del ALCA en 1904. La progresiva debilidad estadounidense en tal aspecto lo ha conducido más bien a partir de la administración Trump a adoptar medidas proteccionistas de la producción interna y a retirarse del tratado Trans Pacífico.  Toda su presión diplomática, política y militar  no le ha bastado para dominar el Mercosur, alianza que por momentos se aproxima a la Unión Europea, y que con el ingreso de Brasil a los BRICS+ muestra una fuerte orientación hacia éstos.

A mediados del siglo XX, una generalizada creencia postulaba que las diferencias nacionales serían prontamente anuladas por el crecimiento de dos proyectos universalistas, el capitalista y el socialista. La perduración de los nacioaalismos condujo, sin embargo, a un triunfante movimiento de descolonización que liberó a 80 países de sus dependencias imperiales. Movimientos de resistencia armada como los de Vietnam y Argelia derrotaron a los más sofisticados y mortíferos aparatos militares. Por su parte, el bloque soviético se disolvió gracias a la infiltración de neoliberales en las estructuras de poder. algunas de las Repúblicas socialistas devinieron países independientes; otras, afiliados a la Federación Rusa.

La superestructura cultural no depende en forma automática y total de la infraestructura económica. Desde fines del siglo XVIII el modo de producción  de la mayoría de los países europeos es el capitalismo industrial, pero las diferencias nacionales entre ellos persistieron al extremo de provocar dos Guerras Mundiales y amenazar la estabilidad de la propia Unión Europea. En muchos países los nacionalismos extremos lamentablemente son utilizados para legitimar excluyentes racismos y  fascismos,

La total  culminación de nuestras Independencias no será rápida ni fácil. Decía Atilio Borón que así como Estados Unidos había dado aus primeras batallas por la hegemonía en América Latina, también daría allí las últimas. En esta contienda contamos los países emergentes con infinidad de herramientas geopolíticas, estratégicas, económicas y diplomáticas en un mundo en curso hacia la multipolaridad. Quizá nuestras culturas e identidades sean unas de las más eficaces.



TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO




sábado, 12 de julio de 2025

TRILOGÍA DEL DESAMOR

Luis Britto García

Trilogía del desamor

SÍSTOLE: HAPPY 

La vida trata del amor, por eso muy pocas novelas se ocupan de otra cosa. El  obsesivo tema de las ficciones de Miguel Ángel Pérez Pirela es el desamor, que es lo mismo aunque no se escribe igual. Sólo comprendemos  lo que la  pasión significa cuando la nuestra no es compartida. Cada historia de amor se define por la fuerza que intenta aniquilarlo. Leer narrativas sentimentales es internarnos en nuestro calvario.

 La intelección ha sido inútil para descifrar el enigma de esa fijación obsesiva. Los más astutos filósofos lo eluden. En cuanto el mal nos ataca, sabemos que están equivocados.  No queremos silogismos: la queremos a ella.  Amo, luego existo.

Amor es idolatría referida a un sujeto único. Nadie sabe por qué la pasión que multiplica la vida es la más asediada por prohibiciones y condenas,  ni por qué reiteradamente triunfa sobre ellas. Lo único que mata al amor es la saciedad o una pasión nueva. La cura de la obsesión es ella misma.  

La cultura latinoamericana danza  sobre  la tríada dialéctica del bolero, o sea la sensualidad, la ranchera, o sea la rabia, y el tango, es decir, la resignación. Tesis, antítesis y síntesis: la Santísima Trinidad del Subdesarrollo. Las tres versan unánimemente sobre el desamor; sólo varía la respuesta. Todo  trío aspira al cuarteto: la redención del triángulo amoroso es la orgía estruendosa y multitudinaria de las músicas del desmadre: parranda, mambo, salsa, rumba, vallenato, comparsa, regetón, candomble, gaita. Todo fantasma de las perversiones del deseo se disipa en la fiesta corporal de la danza.

Así, existe una literatura gaita, de percusión e hipérbole, de desenfreno sensorial  y social, que en Colombia explota con Andrés Caicedo, revienta en México con Parménides Saldaña, en Puerto Rico relumbra con Ana Lydia Vega y Luis Rafael Sánchez, centellea en Cuba con Reinaldo Arenas y Severo Sarduy y en Venezuela reverbera con César Chirinos y Miguel Ángel Pérez  Pirela. Es el Caribe: libertinaje proliferante, barroco,  culto a la demasía y éxtasis de los contrastes.

Supone el lugar común  que en nuestras sociedades la  mujer ama y el varón olvida y abandona. Pero en las narrativas de Pérez Pirela y en la vida encontramos varones consumidos por devotas pasiones  que no extinguen el abandono, la indiferencia ni la afrenta. Happy y la experiencia nos revelan la fortaleza de nuestros vínculos familiares, y la invulnerabilidad de los parentescos de ese venezolano exacerbado que es el zuliano.  En la realidad y en los párrafos de Miguel Ángel  confirmamos que todo el poder del mundo no puede lograr que un hombre sea amado, ni que nadie deje de amar a pesar de todos los reveses.

  ARRITMIA: EL ÚLTIMO ROMÁNTICO

Canta  Darío  a la juventud como divino tesoro, pero el joven es alguien que no ha aprendido a ser él mismo y padece el temor de convertirse en lo que detesta. No hay más miserable profesión que la de ser promesa.

La juventud no es edad, sino estado del alma. Puede haber adolescentes perpetuos, como Julio Cortázar. Es el adolescente rechazado por todas las que conocen la irrealidad de lo que es e ignoran la realidad de lo que llegará a ser alguien que no ha concluido la tarea de hacerse a sí mismo.

Sí: como una amada, un medio nos puede infligir desamor, tanto más grave cuanto más bello o deseable parezca. Este extrañamiento forja prematuramente el alma en el yunque del vacío.

 

Amor no es liberación, sino la más inicua de las esclavitudes porque nos rendimos voluntariamente a ella. Nos  sublevamos a veces contra la homenajeada, pero nunca contra el sentimiento que despierta. Ningún enamorado quiere dejar de estarlo.

DIÁSTOLE: PUEBLO

  A pesar de su título sociopolítico, Pueblo es una historia sentimental. Miles de trabajosos intercambios de abusos y dislates ocurren entre sus habitantes. El principal  es la omnipresente pasión contrariada, que crea un ambiente tan obsesivo como el del calor. Su opaca frustración redime todo. Dentro de este sentimiento que es como un clima, toda trivialidad tiene su sitio y todo fracaso su redención.

Miguel Ángel bautiza a sus personajes según las  funciones que cumplen en el relato: Gobernador, Secretario, Esaaquellalaausente, Fantasma, Maríadelosángeles, Prisionero, Marinero. Para completar el sistema, la misma aldea no tiene otro apelativo que  Pueblo. Pero se trata de un  esquema de los personajes y no de personajes esquemáticos. Si bien el nombre es un destino, los nombrados se debaten en él y contra él y por momentos lo exceden. Gobernador recibe su investidura jerárquica como sin pensar en ella, obsesionado por el más poético de los sinos que puede afligir a un alma antipoética: el amor no correspondido.  Una frase magistral lo presenta de entrada: “Era una simple prolongación de ella, un enamorado”.  En   Pueblo cada ser tiene un lugar dentro de la composición, pero la ejecución crea  perpetua disyuntiva entre resignación y maravilla,  cotidianidad y milagro,  predestinación y albedrío. 

Una obra se logra en la medida en que armoniza forma y fondo. Por momentos las oraciones  se hacen largas y densas, quizá para sugerir el envolvente calor, pero siempre cuentan cosas apasionantes. A veces son chismes. A veces tejen  paradojas metafísicas, como cuando Gobernador envía a sus matones a poner etiquetas con su precio a todos los seres de Pueblo, y así se sabe que  3.000 moscas valen cuanto un grillo y 800 grillos valen cuanto un sapo y tres sapos valen cuanto una rata, hasta que tiene precio aun lo inapreciable.

    Estas sorpresas narrativas están contadas con frases no menos sorpresivas.  Se afirma  que “las mujeres son como los gatos, ven cosas que nadie ve”.   Se verifica  que “Los verbos en pasado son los progenitores de la melancolía”. Se  establece que “Hay que acercar esa línea del horizonte porque, carajo, está muy lejos de Pueblo”. Acercar el horizonte, hacer próxima la distancia, es el imposible que toda narrativa se propone. Son frases que bien valen por su vistosidad, como el traje de novia que la prostituta Rosita anhela, no para casarse, sino para lucirlo los domingos.

Todos los géneros son variantes de la autobiografía. En las ficciones de Miguel Ángel Pérez Pirela se encuentran fragmentos de lo que pudiera ser la del lector.

Nos vemos en la presentación, este sábado en  la Sala Principal de la  FILVEN, a las 4,45 p.m.


viernes, 4 de julio de 2025

ANDANADA

 ESTÁN TODAS Y TODOS CORDIALMENTE INVITADOS A LA PRESENTACIÓN DE


O LA LITERATURA A CAÑONAZOS 

DE: LUIS BRITTO GARCÍA

LUGAR: SEDE DE LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE VENEZUELA, GALERÍA DE ARTE NACIONAL, SALA PRINCIPAL 

FECHA Y HORA: SÁBADO 5 DE JULIO, 6  PM

PRESENTADOR DE LUJO: MIGUEL ÁNGEL PÉREZ PIRELA

El autor realizará cien dibujos mágicos en tinta indeleble y pólvora para los primeros cien compradores y también para quienes lo pidan prestado y no lo devuelvan. 

En exclusiva, algunos de los relatos del volumen: 

COLLAR


La primera perla es perfecta como una luna. Mirándola muy detenidamente, en su fulgor se ven hileras de hombres desnudos que corren por una playa árida, como la luna.
La segunda perla es transparente, como una burbuja. Los hombres desnudos, obligados a hundirse en el mar, dejan escapar el resuello en el terror de la muerte, y la última burbuja del aliento es como perla.
La tercera perla parece el ojo del pez inmenso que mira a los hombres desnudos debatirse en las aguas; y embistiendo al más lento de todos, ataca.
A partir de la cuarta, las perlas tienen un tono rosado. Los hombres de piel lunar de las piraguas obligan a sumergirse a los hombres desnudos en el agua rosada, hasta que ésta se hace color vino.
La quinta perla es un sol que chisporrotea al caer en un mar sangriento. Del mar ensangrentado por los grandes peces trepan a las piraguas hombres desnudos cuyas narices o cuyos muñones sangran. Estos últimos son devueltos al mar.
La sexta perla es blanca, como la salina por la cual los hombres desnudos son obligados a correr mientras en la reciente noche centellea el chorro de sal del Camino de Santiago.
La séptima perla resplandece como una nebulosa. Contra el fulgor nocturno de la salina los contramaestres cuentan el collar de hombres desnudos amarrados por el cuello, que disminuye con cada nueva perla que se añade al montoncito en el yelmo grisáceo como la caparazón de un cangrejo.
Dura como el ojo de un crustáceo, la octava perla mira caer las exhalaciones, intranquila. A la furtiva luz de éstas, el contramaestre perfora de un ballestazo la cota de malla del alabardero que intenta meter la mano en el yelmo.
La novena perla es como la espuma donde sumergen al alabardero con las vísceras hendidas. Las olas destiñen naipes de pergamino, cuyas figuras saldrán al azar sobre las arenas.
La décima perla, defectuosa, tiene aún una arenilla, y sin embargo pagan con ella al piloto que capturó los indios esclavos y procuró las sogas y las piraguas.
La perla once la extrajo el piloto expertamente del ano del contramaestre degollado, sabio en raterías, mas no en esgrimas de estoque.
La doce estaba en la boca del grumete decapitado.
La trece, en el estómago del remero desventrado.
La catorce, quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho y diecinueve se parecían a los dientes de los hombres que las pescaron, también degollados para que no dieran testimonio de la rapiña, aunque no hablaban lenguas de cristianos.
La veinte, inmensa, compró la complicidad del escribano. La veintiuno, roñosa, el silencio del cartógrafo. La veintidós fue para pagar el flete de la nave que volvía cargada con cestas de perlas sangrientas. La veintitrés, para ablandar al funcionario de la Real Hacienda que debía reclamar el quinto del Rey. La veinticuatro, para pagar a Monseñor el impuesto de doctrina a fin de difundir la fe de Nuestro Salvador entre los esclavos.
La veinticinco, la más hermosa, fue para corromper a los jueces que juzgarían al Almirante por no declarar el quinto de las perlas que había de pagarse a la corona.
La veintiséis, inexplicablemente perdida.
La veintisiete, perforada, decidió el ánimo de la doncella de piel perlina, que por sus mañas pudo ir añadiendo todas las otras al collar.
La veintiocho delató la traición, que llevó al capitán a apretar con él el cuello nacarado de la muchacha.
Su cuerpo estrangulado resplandece, como una perla.
En ella se ve repetirse eternamente el círculo del collar, perfecto como el de la luna.

AYACUCHO


A las siete de la noche tocó silencio el corneta. Allí mismo fue demasiado silencio. Tan alta era aquella llanura que se ahogaban los gritos. Ni para hablar nos quedaba el aliento.

Cumaná tiritaba con mal de páramo ante la hoguera de quinua. A cada lancero lo llamábamos con el nombre de su pueblo. Y a mí, que sabía las canciones de todos los sitios, me llamaban Coplero.

Ay, Cumaná, quién te viera
y por tus calles paseara
y hasta San Francisco fuera
a misa de madrugada
mi madre es la única estrella
que alumbra mi porvenir
y si se llega a morir
al cielo me voy con ella
río Manzanares
déjame pasar
que mi madre enferma
me mandó a llamar.

El general Sucre tenía oídos de lince y paró la inspección de las tropas. Con su Estado Mayor cabalgó hacia nosotros. Quién ha roto el silencio. Yo, mi general. Soldado, qué castigo debo aplicarte.

Al último resplandor de la quinua vi que se iba apagando su cara.

Lo que usted diga, mi general. Lancero, me dijo sofrenando su macho, te impondré el peor castigo para un jinete que se ha abierto camino en la América empuñando una lanza: no pelearás en la batalla de mañana. Pero mi general. Silencio.

Al alba ya Cumaná respiraba. Me abrazó, y picó espuelas con las oleadas de la caballería de José María de Córdoba. Los vi romper contra la fusilería realista que dominaba las alturas de Corpahuaico, y horas más tarde bajaban los cóndores desde las cordilleras más encumbradas. Ya era de noche cuando encontré a todo el pelotón. Abrazaban sus lanzas y tenían las bocas abiertas, como todavía gritando en la altura sin aires. A cada uno de ellos les fui cerrando los ojos.

En ese momento me alumbraron los candiles del Estado Mayor del general Antoñito Sucre, quien reconocía la mortandad. Antoñito acababa de cumplir veintiocho años, y ninguno de los caídos tenía más edad. Ese día se ganó la libertad de la América, y sin embargo nunca vi al general tan triste como cuando, reconociéndome, dijo:

—Lancero, ahora puedes regresar a Cumaná.

—General, no soy de Cumaná.

Entonces me venció el rencor y le dije que el cumanés era el muchacho a quien yo cerraba los ojos. Le había devuelto el aliento cantándole para que fuera a exhalarlo contra la fusilería de Monet.

El general quedó un instante sin aire, bajo las estrellas que eran tantas como las lanzas caídas en aquella meseta de sangre. No podía decirme que, como él también había nacido en Cumaná, al oírme cantar y arrestarme creyó devolver vivo a su pueblo por lo menos a uno de aquellos piragüeros que dejaron sus playas lejanas diez años y cien batallas atrás.

Al fin encontró aire para susurrar:

—Quien se entrega a la libertad, se da a la muerte. Lancero, cántanos de nuevo "Gloria de Cumaná".

—General: no volveré a cantar más. 

El general tiró de las riendas para que su macho diera la vuelta lentamente, como si quisiera oír algo en el silencio de aquella meseta que los indios llaman Ayacucho: Rincón de los Muertos.

—Has hecho mal. Un favor no se le niega a un moribundo.

No sé si en aquella quietud escuchó algo. 

Ninguno de nosotros tres vivió para volver a ver Cumaná.

LONA

Dedico esta pelea de campeonato al público presente a mi mamá al manayer  que consiguió mi cambio de categoría UNO juego de piernas jab largo jab corto directo a la mandíbula estrellitas DOS de mi carrera no me ha quedado nada y le debo plata  al mánayer TRES yo si pienso entrenarme dedicarme a mi aspiración de ingresar a la escuela técnica CUATRO que no sigas de esparrin Cheito mijo que cada vez te estropean más CINCO hoy no hay vuelva la semana entrante SEIS ella pues  me mentó la madre y yo le di pero suavecito, yo no voy a tener más entradas, le agradezco la oportunidad señor comisario SIETE repugna pegarle a presos amarrados  pero después se entra en calor confiesa coño de tu madre  confiesa  OCHO bala perdida bala perdida bala perdida NUEVE para buscar comida en el basurero hay que acostarse y escarbar sobras y si no se encuentran DIEZ ya no importa cuando uno sabe que no va a pararse nunca  más de la

    NADAR DE NOCHE   

     Para nadar de noche mejor dejar atrás los prejuicios comenzando por el del apego a la vida. En el mar nocturno sólo se ve  la espuma de las olas  como hileras de dientes que van a devorarnos. Para escapar hay que sumergirse, y entonces descubre uno que en la noche del trópico toda burbuja es centella y toda  brazada  estela de chispas y que si al hundirse se dijo adiós al cielo estrellado en la profundidad las rocas enfebrecidas de coral son constelaciones y el trazo de los peces nebulosa de  fuego. La ola  relampaguea y el abismo encandila. Se está muy bien en esta oscuridad tachonada de fulgores. No otra cosa es el mundo. No hay que regresar a la costa, cuya ilusoria seguridad terminará devorándonos.

                   

TEXTOS/FOTOS LUIS BRITTO