domingo, 12 de abril de 2009

OBRAS INCOMPLETAS DE ANÍBAL NAZOA


La inconclusión nos define. Mariposas efímeras, la eternidad nos fijaría con el alfiler de la exhaustividad o la repetición. La brevedad de la vida nos obliga a ser apenas gesto o sugerencia. La obra perenne sigue creciendo en la imaginación de quien la lee.

Consciente de ello, Aníbal Nazoa prefirió calificar de Incompleta una de las más importantes de sus obras. Extraña elección para quien, a la chita callando, completó la más integral enciclopedia sobre las grandezas y las miserias de la venezolanidad. Llegará el editor que sepa articular el cosmos de su producción como quien erige una nueva Comedia Humana, integrando en la composición de un mural sonriente la inagotable humanidad que pulula en sus artículos sobre lo cotidiano, su amor por la palabra, el diáfano poder de convicción que supo impartirle a la idea.

Deleite del creador es vivir. Penitencia del artista es disponer de una sola vida para animar tantos seres. Venganza del narrador es vivir mil vidas a través de sus personajes. Por más que te tongonees siempre se te ve el bojote, reza el dicho popular. Por más que el autor se disfrace, continuamente se lo reconoce tras la diversidad proteica de sus criaturas. Como Hokusai, que amenazó con hacerse infinito a través de las prolijas multitudes que dibujó en sus libros de Manga, Aníbal se multiplica mediante la profusión de tipos que esboza a lo largo de sus millares de artículos.

Guiño secreto del creador es revelar para el buen entendedor la clave secreta de su trabajo. La semilla del cosmos de Aníbal germina en dos de sus libros, Las artes y los oficios y Obras Incompletas.

En ellos plantea Aníbal el siempre renovado enigma de la multiplicidad del universo. Clama Rousseau que los hombres han nacido libres, y verifica que en todas partes están en cadenas. Postula El Negrito del Batey que el trabajo lo hizo Dios como castigo, y denuncia Aníbal Nazoa que la alienación no adviene cuando el hombre domina un oficio, sino cuando el oficio domina al hombre.

Difícilmente habrá libro más marxista que Las artes y los oficios, esa risueña explicación de la superestructura de la personalidad o de la máscara por la infraestructura del oficio que se desempeña en las relaciones de producción. Balzac acudió al símil con la taxonomía de Buffon para explicar que así como cada animal ocupa un nicho en la naturaleza, cada ser humano se sitúa en un oficio que define sus relaciones con la sociedad. Reitera Aníbal que el Ser determina la Conciencia. Para el alienado ejercer la arquitectura no es diseñar habitáculos, sino modelar una fastuosa representación del ser. Sentencia Goethe que lo perecedero no es más que un símbolo; Aníbal absuelve revelando que la profusión simbólica es el estandarte de lo perecedero.

Todos los hombres son creados iguales y los diversifican los oficios. La palabra es una, y la diferencian las ramas de los géneros. No es entonces casual que los dos libros más orgánicos y organizados de Aníbal versen sobre los oficios y sobre los géneros literarios. Un oficio es una escritura. Cada profesión erige su propio lenguaje, no para comunicarse, sino para incomunicarse y para espantar al lego.
Como el caballero andante que en los romances sólo descubría su rostro al final del torneo, en la palestra literaria revela su presencia un nuevo personaje, el lenguaje, hombre invisible que constituía en realidad la literatura, y del cual los personajes eran sólo las máscaras mudables.

No hay un lenguaje, como no hay un dios. Existen los seres humanos, y hay tantos discursos como ellos. La multiplicidad de los géneros replica la pluralidad maravillosa de los seres.

Las verdaderas creaciones de la literatura son los géneros. Dicen los encasillados que no basta una vida para dominar uno de ellos. Aníbal, que los dominó todos, vivió entonces todas las vidas del imaginario.
Es enteramente intencional entonces que Aníbal nos haya legado tanto el catálogo de los hombres como el inventario de las obras. Así como cada profesión obliga a manierismos, rituales, vestimentas, cada género impone fórmulas, estrategias, recetas. Todos los hombres han nacido libres y sus trabajos los esclavizan. Todas las literaturas son propuestas de libertad y las preceptivas las encarcelan.

Un género se establece cuando un fondo encuentra su relación óptima con la forma. Un género agoniza cuando la ausencia de fondo encuentra la peor relación posible con la fórmula. Un género es una estrategia. El lenguaje del misterio es poder. La autoridad anida en el secreto. La gramática es la jerarquía. La sintaxis es la mafia. El discurso es autorevelación o autopromoción. El repertorio de las alienaciones del ser humano es el de los extravíos de su escritura.

Sólo la Revolución salva al hombre de sus alienaciones; sólo la parodia libera al lenguaje de sus artificios. Toda obra maestra cimera es una parodia. Gargantúa y Pantagruel, Don Quijote, Ulises, son burlas que destruyen a sus modelos superándolos. Parodia es conciencia, distancia, ausencia de inocencia. Al manejar con frialdad todos los métodos y las fuerzas de un género, engendran los parodistas monstruos cuyo poder consiste en que disgregan cuanto tocan. Sólo el remedio fuerte del pastiche puede evitarnos la enfermedad de la imitación, sentenciaba Proust.
El humor es el discurso que no toma en serio, la parodia el discurso que no se toma en serio. La solución a la tragedia de la vida es el relámpago del humor que la transmuta en comedia; el esclarecimiento de la tiniebla de los lenguajes es la chispa de la parodia que los revela como disfraces.

El prólogo es el más peligroso de los géneros, por su rastrera intención de convertir en plato principal lo que no debe pasar de aperitivo. Así como el título intenta resumir el libro, trata el prólogo de suplantarlo.
Ambas tentaciones nos están vedadas, porque no hay gracia superior a aquella con la cual nos abre Aníbal la puerta de los géneros, ni lucidez equiparable a la diafanidad conque revela las preceptivas y reglas generativas que separan o acercan la telenovela y el ensayo filosófico, las memorias y el poema hermético, la novela policíaca y el manual de instrucciones.

Al igual que las civilizaciones o las vidas, algunos géneros desaparecen, como la literatura médica impresa en papel biblia que acompañaba los remedios, hoy sustituida en el envase por una seca Posología que sólo ordena: “Consulte al facultativo”. Otros aparecen y los reemplazan, como la catarata de Autoayuda y de Feng Shui. Y otros por efímeros son eternos, como el discurso de circunstancias.

Nos fastidian los aburridos con tratados sobre lo que debemos hacer. Nos regala Aníbal un oráculo sobre cómo no debemos vivir ni escribir.

Los oficios y los géneros son la pesadilla de la cual sólo puede despertarnos la Utopía. Para el mar de los sueños nos ha legado su brújula y su barco de papel Aníbal Nazoa.

sábado, 4 de abril de 2009

¿QUIÉN PAGARÁ LOS PLATOS ROTOS?


1
¿Qué se hicieron los neoliberales? Después de desaparecer en pocos meses la cuarta parte de la riqueza del mundo, desaparecieron ellos. Ya no predican que la omnipotencia del capital lleva al cielo, porque nos precipitó al infierno. Tampoco protestan contra la intervención del Estado, porque éste les arroja salvavidas de oro para premiarlos por causar el Diluvio. Menos proponen la desregulación, porque la anarquía de la competencia fue el arma con la cual ellos mismos se mataron. Sólo insisten en que quien debe pagar los platos rotos es el trabajador. Según dijo Eduardo Galeano, el socialismo, después de todo, no es tan malo a la hora de socializar las pérdidas.
2
Toda catástrofe desnuda el orden que la produjo. Durante el hundimiento del Titanic, se prohibió el acceso a los botes a los marineros, a la segunda y tercera clase, a los sirvientes y maquinistas y a la orquesta que amenizó el naufragio. Fuente de toda ganancia, el trabajador es asimismo remedio de toda pérdida. “El sacrificio debe ser compartido”, dijo Fedecámaras después de su fracasado cierre patronal del 2002, y despidió decenas de miles. La aseguradora AIG recibe $173 mil millones en auxilios financieros; y destina 450 millones a regalar primas a los altos ejecutivos que la arruinaron. El capitalismo siempre sacrifica a quienes crearon su riqueza.
3
En consecuencia, Estados Unidos envía 3.600.000 trabajadores a la calle, mientras la Organización Mundial del Trabajo predice que para fines de 2009 se perderán otros 51 millones de empleos en el mundo y revela brutales tasas de desempleo en los países hegemónicos: 14,4% para España, 8,1 para Francia, 8,1 para Estados Unidos, 7,2 para Alemania, 6,9 para Suecia, 6,7 para Italia, 6,1 para Gran Bretaña (Nelson D. Schwartz: “Empleos alterados”; The New York Times, 21-2-2009,p.3). La Unión Europea tiene 17,5 millones en paro, y se prevén 3,5 millones más para 2009. La situación no va mejor para los países que ataron sus economías a la piedra de molino del capitalismo. En China perdieron sus trabajos 20 millones de personas; en la India, sólo entre octubre y diciembre de 2008 hubo medio millón de nuevos desempleados. Para América del Sur la Organización Internacional del Trabajo prevé 2,4 millones más en 2009. El capitalismo ya no puede generar empleo.
4
Así como los especuladores se lanzaron a la rebatiña por las ganancias, sus trabajadores se pelean los pocos empleos que quedan. Para reservárselos, discriminan por sexo, raza o religión, endurecen las leyes de inmigración, cierran fronteras, aplican “Directivas de retorno” y erigen “Muros de la Vergüenza” contra inmigrantes legales o ilegales. Se plantea el imposible regreso a los 18 millones de emigrados mexicanos, los cinco millones de colombianos, los tres millones de peruanos, los tres millones de bolivianos, el millón y medio de salvadoreños, el millón de nicaragüenses, los 800.000 ecuatorianos que buscaron trabajo en las metrópolis. La crisis sacude a los países que dependen de las remesas de sus emigrados. México ve mermar los 4.224 millones de dólares que recibe anualmente de ellos; Brasil sus 1.213 millones, El Salvador sus 1.086 millones, República Dominicana sus 847 millones de dólares. La falta de remesas golpea también a casi toda África y gran parte de Asia.
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Sin trabajo no hay salario; sin salario no hay consumo. Las economías desarrolladas disminuyen sus importaciones desde las subdesarrolladas: la crisis se desplaza hacia las víctimas tradicionales. Obama lanza el slogan Buy American! que significa: No compres a otros países. Es una condena de muerte viniendo del primer país importador del mundo, que para 2007 compraba $1.985.000.000.000.000 en el exterior. La producción de los países periféricos no encuentra demanda, los precios de sus productos caen en picada, sus industrias cierran, sus trabajadores van a la calle.
6
Pero a su vez los países en vías de desarrollo, afectados por la quiebra de sus empresas y el consiguiente desempleo, restringen su demanda de importaciones de bienes de los países desarrollados. En 2007 Estados Unidos exportaba bienes por US$ 1.149.000.000.000.000. Parte significativa de ellos no encontrará comprador. Quebrarán infinidad de empresas dedicadas a especular con ellos. La crisis se cierra como espiral que en cada vuelta agrava sus efectos, y librada a sí misma estrangulará sus bucles hasta el colapso total.
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Una economía privada que no puede salvarse a sí misma sólo puede ser rescatada por el Estado. Pero no nos engañemos: la ayuda estatal es a su vez pagada por los trabajadores, primeras y últimas víctimas de todo. Los auxilios financieros, las grandes obras públicas, las inyecciones de créditos al sistema económico, el incremento del gasto militar, clásicas medidas “keynesianas” anticíclicas, se financian mediante arbitrios también clásicos: incremento desmedido del circulante que devalúa la moneda; creación de deuda pública que deberá ser pagada con alza de impuestos; déficit sistemático, que a fin de cuentas se cancela también con alzas tributarias. Todo saldrá del bolsillo del ciudadano común.
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Pues en todo el mundo los sistemas tributarios están trucados para que las grandes empresas paguen poco o nada, y los pequeños contribuyentes la casi totalidad de la carga tributaria. Estados Unidos obligó a algunos bancos suizos a revelar los nombres de sus depositantes. En cambio nada hace contra los Paraísos Fiscales de las Islas Vírgenes y las Caymán, en su propia costa, donde van a parar los impuestos que las transnacionales no pagan en América Latina gracias a los “Tratados contra la Doble Tributación”.
9
Al reventar la crisis existían 1.400 millones de pobres, 963 millones de hambrientos y 190 millones de desempleados, en total 2.553 millones de personas, un 38% de los seres humanos en situación precaria. La crisis elevará esas cifras. Si usted quiere saber quién la pagará, mírese al espejo.
(foto/texto: LBG)

sábado, 28 de marzo de 2009

ESTEFANÍA


Se fue Estefanía Mosca, gran escritora, bella mujer, corazón solidario, aun en ausencia siempre presente. No esperemos a que nuestras grandes luminarias se extingan para leerlas, respetarlas, apoyarlas.

CON LA VARA CON QUE MIDAS


Las medidas sirven para medir a los gobiernos que las adoptan. No hay habitante del planeta que no vaya a ser afectado por la crisis. No hay país que no adopte providencias contra ella. La única medida efectiva para evitar las crisis capitalistas es acabar con el capitalismo. Mientras no se adopte, las providencias sólo desplazan la carga de la catástrofe de los culpables a las víctimas. Los auxilios financieros son salvavidas de oro que se arrojan a los especuladores y que los ciudadanos estafados pagan con mayores impuestos y deuda pública, devaluación, disminución de los derechos a la educación, la salud y la seguridad social, y restricción del consumo.

Gasto social
La restricción del consumo en el mundo desarrollado golpea las exportaciones de los países de la periferia. Baja el petróleo, cuyo precio ascendió en parte especulativamente, Ante situación parecida, el Paquete Fondomonetarista de Carlos Andrés Pérez sacrificó al pueblo. Hoy, Hugo Chávez Frías promete que no reducirá el gasto social ni desmovilizará las misiones. Es la decisión correcta.

Devaluación de la moneda
También rechaza Chávez la devaluación, la cual es en realidad un impuesto sigiloso que castiga a todos. Sin embargo, la tasa inflacionaria es otra devaluación disimulada que devora el signo monetario. Hay que combatirla con controles de precios y sanciones contra el acaparamiento y la especulación.

Alza de precios
Materia altamente controversial desde el 27 de febrero de 1989 es el alza del precio de la gasolina. El Presidente decidió no elevarlo. La gasolina mueve casi todo nuestro transporte, y con su alza vendría el de los fletes y pasajes. Sin embargo, en Venezuela se consume el carburante más barato del mundo, y la pérdida de valor de la moneda hace que resulte en definitiva todavía más barato y alienta un escandaloso contrabando hacia Colombia. Quizá en el futuro habrá que adoptar una decisión sobre el delicado asunto, que respete el derecho de los venezolanos a tener energía barata y accesible pero limite un subsidio que linda con el despilfarro.

Eliminación de gastos suntuarios
Algunos funcionarios creen prestigiarse con despliegues de vehículos, asistentes y seguridad. En realidad se desprestigian. La rebaja de sueldos altísimos de altos funcionarios es ejemplarizante. Hay que evitar que sea groseramente burlada, como cuando jueces del Tribunal Supremo de Justicia se autoadjudicaron un bono equivalente a la rebaja y libre de Impuesto sobre la Renta, o cuando Rectores y otras autoridades de las Universidades Autónomas se regalaron bonificaciones obscenas. La justicia entra por casa, y la reforma por el ejemplo. Es en cambio correcto que no se recurra a la baja generalizada de salarios, sino que se los aumente en un 20%, que no equilibra la inflación acumulada, pero que ayuda a soportarla.

Deuda Pública
El incremento de la Deuda Pública no remedia el déficit: simplemente lo posterga, a veces eternamente. A diferencia de lo que sucedía en tiempos de Caldera, cuando la Deuda alcanzaba al 51% del Producto Interno Bruto (PIB), hoy asciende sólo a un 10% de él. Ello no se debe a que haya descendido la Deuda, sino a que ha crecido significativamente el PIB, en gran parte por el incremento de precios petroleros que ahora bajaron. El incremento desmedido de la Deuda trajo consigo el Viernes Negro del 18 de febrero de 1983, el Caracazo del 27 de febrero de 1989, y décadas de esclavitud impuesta por el FMI. Las medidas extraordinarias permiten elevar el endeudamiento previsto para 2009 de 12,24 millardos de BsF, hasta 34 millardos, más del doble. Es un recurso que debe ser utilizado con cautela. En los nuevos endeudamientos, no debemos aceptar que el acreedor pueda variar a voluntad las tasas de interés, ni que las controversias sobre ellos puedan ser decididas según leyes extranjeras por tribunales o juntas arbitráles foráneas.

Alza de Impuestos
El Presidente anuncia un alza del 9 al 12% del Impuesto al Valor Agregado. Luce moderada. Pero recordemos que hace poco hubo otro aumento de impuestos de bajo perfil, con la elevación de la Unidad Tributaria de 45 a 55 BsF. Ello significa un incremento de 20% en la cuantía del Impuesto sobre la Renta que tributamos. En los aeropuertos se pagan desmesurados impuestos de salida de 110 BsF y tasas aeroportuarias de 137 BsF, magnitudes únicas en el mundo. No menos significativa es la reducción de tarifas de tributación a favor de los grandes capitales y en detrimento de los pequeños contribuyentes que se inició con el neoliberalismo. En efecto, la Ley de Impuesto sobre la Renta del 3-10-1986 fijaba tarifas máximas del 45% para personas naturales, y del 50% para personas jurídicas. Desde la Ley del 13-8-1999, las tarifas máximas fueron rebajadas hasta 30% para ambos tipos de personas; y desde la Ley del 27-5-1994 hasta la vigente las tarifas máximas no exceden de 34%. Para compensar la pérdida fiscal que causa esta rebaja de tarifas de 16% a favor de los grandes contribuyentes, se aplica hasta a los ciudadanos más pobres el 12% del IVA sobre sus compras más modestas, exceptuadas las de la Canasta Básica. Vale decir: los pobres, incluso aquellos con tan bajos ingresos que no califican para tributar Impuesto sobre la Renta, pagan la rebaja de tarifas de que disfrutan los ricos. El IVA es un impuesto neoliberal y viola el principio de progresividad del artículo 316 de la constitución, según el cual debe pagar más impuesto quien goce de mayores ingresos.

¿Y los extranjeros, pagarán impuestos?
Si resulta desmoralizante que los pobres paguen 12% de IVA para compensar la histórica reducción de 16% de tarifas tributarias para los ricos ¿Cómo expresar lo que sentimos los contribuyentes venezolanos que debemos cancelar mayores impuestos para compensar el hecho de que transnacionales y ciudadanos extranjeros que obtienen ganancias en Venezuela NO PAGAN IMPUESTOS sobre ellas, o pagan tarifas no mayores de 10%, gracias a los infames “Tratados contra la Doble Tributación”? En artículo anterior demostramos que, en virtud de que la participación de las transnacionales en el PIB no petrolero es de 55%, el sacrificio fiscal por los impuestos que no pagan en virtud de estos convenios inconcebiblemente dispendiosos será este año de US$ 17.875.000.000. Si no regaláramos esta suma a los Fiscos de países hegemónicos que a veces nos agreden y desestabilizan, ella bastaría para compensar la pérdida de ingresos petroleros, y mantener la inversión social y la reproductiva sin devaluar, aumentar impuestos ni crear nueva Deuda. Si todos pagan impuestos, no habrá crisis para nadie.

domingo, 22 de marzo de 2009

LA GENERACIÓN DE LA CUARTA GUERRA


Antiguas voces hablaron de guerra.
Samuel Taylor Coleridge:“Kublai Khan”
1
Mucho se habla de la Guerra de Cuarta Generación; prácticamente nada de la Generación de la Cuarta Guerra, que ya ha empezado.
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Las crisis traen guerras y éstas crisis. La de 1790 radicaliza la Revolución Francesa y anuncia las campañas napoleónicas. Estados Unidos interfiere en la Guerra de Independencia de Cuba en 1898 para salir de una grave recesión que arrastraba desde 1873. El siglo XX comienza con otra crisis económica mundial, para remontar la cual el capitalismo declara la Primera Guerra, también Mundial. El armisticio desencadena otra crisis de postguerra que barre con Italia, Alemania, gran parte de Europa y que en Estados Unidos revienta con el crash bursátil de 1929, que inevitablemente llevan al siguiente conflicto. La declaración de hostilidades sólo desenmascara la contienda iniciada.
3
Aceptan los ingenuos como arranque de la Segunda Guerra Mundial la invasión de Polonia en 1939, pero las hostilidades ya estaban declaradas desde la invasión de Mussolini a Abisinia en 1935, la Guerra Civil de España en 1936 y la anexión alemana de Austria en 1938.
4
Creen los ilusos que la Guerra del Pacífico comienza en 1941 con el ataque contra Pearl Harbor, pero en realidad había empezado desde 1934 con la invasión japonesa a Manchuria y la intervención de Estados Unidos en China con armamentos, pilotos y el embargo petrolero impuesto a Japón.
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La única fecha cierta de comienzo de una guerra es la de la firma de la paz de la anterior, que invariablemente inaugura la inmediata crisis de postguerra.
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Pues la naturaleza perversa del capitalismo es tal que, cuando se copa la demanda relativa –la de quienes no sólo necesitan un bien sino que además tienen dinero para comprarlo- la producción restante no puede ser adquirida por quienes la necesitan y no tienen medios, y el mercado se inunda con un excedente invendible que provoca la quiebra de empresas, los despidos masivos, la disminución del consumo y la parálisis del aparato productivo.
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Entonces, la producción sólo puede ser reactivada mediante una intervención estatal que con medidas políticas cree una demanda de bienes no destinados al mercado. Los planes keynesianos de inversión pública, las grandes obras como las autopistas fascistas o las represas del New Deal de Roosevelt alivian la situación, pero no la resuelven.
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Entonces hay que producir bienes que no copan el mercado porque sólo sirven para ser destruidos junto con quienes los manejan: fusiles, tanques, bombas. Para revivir el cadáver del capitalismo hay que matar seres humanos.
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Alemania e Italia remontaron sus crisis de postguerra con una carrera armamentista que los llevó directamente a la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos capeó el crash de 1929 con grandes inversiones en programas sociales y obras públicas, pero su economía sólo resucitó cuando el conflicto planetario le permitió activar sus industrias para producir armamentos y reclutar a sus cesantes como soldados.
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De la crisis de postguerra que dejó la Segunda Guerra Mundial sólo se emergió a partir de 1950 con la Guerra de Corea, que a su vez dejó una recesión que apenas remontó la Guerra de Vietnam, la cual abrió otra crisis que apenas alivió el dispendio inútil de la Guerra de las Galaxias, tras la cual comenzó otra depresión que no han podido paliar las guerras del Golfo, la de Kosovo, la de Afganistán ni la de Irak.
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Estados Unidos, primera economía del mundo capitalista, responsable de cerca de un cuarto del Producto Interno Bruto Mundial, es el primer golpeado por la crisis: entre el último trimestre de 2008 y comienzos de 2009 su producción industrial decrece 11%; sus exportaciones bajan 22%, su consumo de bienes durables se contrae en 22% y el de bienes no durables en 7%, su PIB cae a una tasa de 3,8%, que al descontarle los inventarios baja a más de 5%; En mayo de 2008 el desempleo se incrementa al 11%, mientras el precio de las viviendas cae un 10% a lo largo del año pasado (Bernstein, Jorge: “Acople depresivo global”, ABP, 20-1-2009). 3.600.000 estadounidenses pierden sus trabajos; la Organización Mundial del Trabajo calcula que para fines de 2009 se perderán 50 millones de empleos en el mundo; el nuevo director de inteligencia nacional, Dennis C. Blair, declara que la crisis es la mayor amenaza a la seguridad de Estados Unidos, mayor que el terrorismo (Nelson D. Schwartz: “Empleos alterados”; The New York Times, 21-2-2009,p.3).

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La única carta que le queda a Estados Unidos por jugar es la supremacía militar. Su economía no pudo evitar esta crisis ni siquiera con el desorbitado gasto militar de 623.000.000.000 dólares para 2007, superior al del resto del planeta; con el cual mantiene 800 bases militares, 9 flotas, y una alianza con la OTAN y la Unión Europea. El imperio necesita desesperadamente pretextos para incrementar la producción de armamentos y con ello activar sus industrias, emplear obreros y ocupar reclutas en la destrucción de países.
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Presas no le faltan. El sistema industrial contemporáneo se mueve mediante el petróleo; cuyas reservas son decrecientes, y es probable que duren poco más de cincuenta años. Desde mediados del siglo pasado, con la desestabilización de países petroleros, el apoyo a Israel, la agresión contra Libia, el fomento del conflicto entre Irak e Irán, la invasión a Afganistán, la intervención en el golpe y el sabotaje petrolero en Venezuela, la invasión a Irak, la persistente amenaza contra Irán y la escaramuza de Osetia, Estados Unidos está involucrado en una incesante guerra cuyo objetivo es el saqueo y el control de la energía fósil del mundo.
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Mientras las emisiones de gases de invernadero del mundo desarrollado alteran el clima y desatan la crisis alimentaria, Estados Unidos inicia otra guerra mediante el Plan Puebla Panamá y el Plan Colombia por el control de los hidrocarburos y las aguas, la biodiversidad y las tierras cultivables de América Central, la Amazonia y América del Sur a fin de aplicarlas a la producción de biocombustibles en lugar de la de alimentos. Y desde 2003, el subsecretario de Estado para Control de Armas y Solidaridad Internacional adelanta la Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación, un bloqueo naval global que pretende reunir mil buques de guerra para incomunicar a los países díscolos, y del cual la reactivación de la IV Flota no es más que un aspecto.

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Esta perpetua subordinación a los imperativos de la economía de guerra provoca la pérdida de control de la sociedad y del aparato político de Estados Unidos sobre su Complejo Militar Industrial y sus aparatos de seguridad, al cual las Leyes Patriotas excluyen de todo control jurisdiccional. Según declara el representante demócrata de California Brad Sherman, los disparatados auxilios financieros fueron aprobados porque “a unos pocos incluso se nos dijo que habría ley marcial en EEUU si votábamos que no” (Peter Dale Scout: “El rescate financiero de Paulson”, Rebelión, 13-01-2009). En su carta a Obama, el Premio Nóbel Pérez Esquivel considera “preocupante que una de las primeras medidas de su gobierno haya sido ordenar bombardeos en Afganistán, matando población civil, según informa el diario paquistaní The News (25-1-09), bajo el pretexto de que son ´terroristas´, y decida enviar 30 mil soldados más para ´defender la democracia´”. El ejército tradicional ejerce una desmesurada presión contra la privatización de la guerra a través de compañías como Blacwater. Mientras Obama ofrecía en julio de 2008 una retirada rápida de Irak, el New York Times reveló el 4 de diciembre que el Pentágono planeaba mantener allí 60.000 soldados “por un largo período, incluso hasta después de 2011”. Al conservar al Secretario de Defensa Robert M. Gates, adversario del plan de retirada, Obama abdica su poder de decidir sobre la prolongación de la guerra. O sobre el inicio de otra.

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Estados Unidos quiere llevarse a su sepultura al resto del planeta. La creciente economía de China, la expansiva economía de India y de Pakistán, la agredida Rusia, el amenazado Irán, los Tigres del Asia, el avanzado Japón, no se resignarán a una confiscación unipolar de la energía fósil, sin la cual el mundo no funciona. Para desmontar esta dinámica diabólica, hay que desmontar el capitalismo.

domingo, 15 de marzo de 2009

CÓMO NOS ROBAN CON LOS "TRATADOS CONTRA LA DOBLE TRIBUTACIÓN"


En la entrega anterior demostramos que los llamados “Tratados contra la Doble Tributación” le cuestan al Tesoro nacional una pérdida de 17.875 millones de dólares por año. Hasta el presente Venezuela ha ratificado 32 de estos desastrosos pactos. Examinemos el “CONVENIO ENTRE EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA Y EL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA CON EL OBJETO DE EVITAR LA DOBLE TRIBUTACIÓN Y PREVENIR LA EVASIÓN FISCAL EN MATERIA DE IMPUESTOS SOBRE LA RENTA Y SOBRE EL PATRIMONIO”, concertado entre ambos países en 1999. Veamos cómo nos roban.


Actividades comerciales permanentes en Venezuela no pagan impuestos
Según ese Tratado, una empresa o ciudadano de Estados Unidos sólo pueden ser obligados a pagar impuestos en Venezuela si tienen en ella un “establecimiento permanente”. Pero, según su artículo 5, numeral 3 sólo hay “establecimiento permanente” cuando la gestión de una obra o un suministro de servicios exceden de seis meses. Tampoco sería “permanente” el establecimiento, aunque dure más de seis meses, cuando el inversionista explote en el país anfitrión instalaciones para almacenar, exhibir o entregar bienes, o depósitos de bienes para ser procesados por otra empresa, o para comprar mercancías o recopilar información. Así, empresas o ciudadanos estadounidenses pueden realizar en forma indefinida en Venezuela una inmensa gama comercial de actividades de almacenamiento, exhibición, entrega, depósito y compra de bienes y colecta de información, sin que se considere que tienen “establecimiento permanente” y sin pagar impuestos. Es un régimen a la medida para los “capitales golondrinas”, que apenas permanecen en un país el tiempo indispensable para succionarle dividendos especulativos, y que gracias a estos tratados ahora lo desangran sin pagar un centavo de tributos.


Exención de impuestos venezolanos para extranjeros residentes en Venezuela
El artículo 24 pauta que “cuando un residente de Venezuela perciba una renta que, de conformidad con lo dispuesto en este Convenio, pueda ser sometida a imposición en los Estados Unidos, Venezuela deberá permitir la eliminación de la doble tributación a dicho residente”. Preguntará usted si puede ser considerada “residente de Venezuela” una empresa estadounidense. Ciertamente: según el artículo 4 ejusdem, sí. Luego: las compañías estadounidenses “residentes en Venezuela” gozarán de una “exención de dicha renta del impuesto venezolano” o de un crédito contra él.
Exención total para transporte aéreo o marítimo
El mismo Tratado dispone en su artículo 8 que “los beneficios de una empresa de un Estado contratante procedentes de la operación de buques o aeronaves en tráfico internacional sólo pueden someterse a imposición en ese Estado”. Por tanto, las numerosas compañías estadounidenses que operan naves o aeronaves dentro de Venezuela y obtienen ganancias en ella no pagan impuestos al fisco venezolano, sino al de Estados Unidos. En virtud de esta falsa reciprocidad, el fisco venezolano podría cobrar tributos a las empresas de tal género que Venezuela opera en Estados Unidos: ninguna, o casi ninguna.

Los extranjeros pagan tasas tributarias menores
El artículo 10 del Tratado admite que los dividendos “pagados por una compañía residente de un Estado contratante a un residente del otro Estado contratante pueden someterse a imposición en ese otro Estado”. Léase: los dividendos pagados por una compañía residente en Venezuela a un residente de Estados Unidos pueden ser sometidos a tributación en Estados Unidos. Sólo excepcionalmente deberán pagar impuestos en Venezuela. Pero, para el caso de que ello suceda, el parágrafo inmediato limita drásticamente a porcentajes de 5% y 10%, según el caso, la tasa de los impuestos que el Estado donde reside la empresa –Venezuela- puede aplicarles. Estas limitaciones violan la soberanía tributaria que el artículo 535 del título VIII de su Constitución atribuye a Venezuela. También la violan los artículos 11 y 12 del Tratado, que coartan con parecidos límites de 5% o 10% según el caso, la soberana potestad de la República de Venezuela de imponer tributos a las sucursales de empresas estadounidenses o a las regalías producidas en ella y pagadas a un residente de Estados Unidos.

Exención tributaria para el capital financiero
El parágrafo 3 del artículo 11 de dicho Tratado asimismo declara exento de impuestos en un Estado el interés “pagado por ese Estado o una de sus divisiones políticas o una de sus entidades locales”. Se declara así libre de tributo el usurario cobro de intereses de la Deuda Pública, con el cual los acreedores extranjeros sorben magnitudes colosales del ingreso público venezolano. En reciprocidad, sabemos que tampoco pagarán impuestos a Estados Unidos los dos o tres venezolanos que posean títulos de la Deuda estadounidense.

Violación de la soberanía hacendística y jurisdiccional
Cerramos con dos perlas. El artículo 25 impide a Venezuela favorecer a las empresas o personas nacionales con regímenes tributarios menos gravosos que los aplicados a extranjeros. Se ignora así la soberana potestad de proteger la economía nacional que confiere a la República el artículo 316 de la Carta Fundamental. El artículo 26 del Convenio pauta que quien suscite controversias sobre la aplicación del tratado “podrá someter su caso a la autoridad competente de cualquiera de los Estados contratantes”. Tribunales extranjeros decidirán las querellas tributarias venezolanas, violando el numeral 23 del artículo 165 de la Constitución, que atribuye al Poder Nacional la administración de justicia.

Contra el saqueo
Hasta 2008 Venezuela suscribió 32 “Tratados contra la Doble Tributación”, infligiéndose la ruinosa pérdida anual de 17.024 millones de dólares en impuestos no cobrados, a favor de los Paraísos Fiscales. En la crisis económica, el país los necesita para indispensables gastos en educación, salud y seguridad social. Cortemos la sangría.

domingo, 8 de marzo de 2009

17.875 MILLONES DE DÓLARES AL AÑO PIERDE VENEZUELA POR LOS "TRATADOS CONTRA LA DOBLE TRIBUTACIÓN"


Falsa reciprocidad entre desiguales
En tiempos de crisis regalar dinero a las transnacionales es un crimen. Los Acuerdos Multilaterales de Inversión, el Consenso de Washington, el ALCA tenían dos finalidades: expandir el capital de los países hegemónicos por todo el planeta, e inmunizarlo contra las legislaciones locales. Fracasados esos instrumentos globales, los países hegemónicos persiguen lo mismo mediante acuerdos bilaterales: Tratados de Libre Comercio y “Tratados contra la Doble Tributación”. Los primeros impiden a los países periféricos proteger sus industrias y productos; los segundos, inmunizan a las transnacionales contra los sistemas tributarios locales. En los Tratados de Libre Comercio, las partes renuncian a proteger sus economías, y las gigantescas industrias, la inmensa producción y el proteccionismo disimulado de las grandes potencias destruyen la economía de los países en desarrollo. Entre poderosos y débiles no hay igualdad.

Inmunidad tributaria para la inversión extranjera
Igualmente destructivos son los “Tratados contra la Doble Tributación” entre grandes potencias y países en vías de desarrollo. En ellos se sustituye el principio de territorialidad, en virtud del cual los contribuyentes pagan impuestos al Estado en cuyo territorio obtienen sus beneficios, por el de nacionalidad, según el cual las empresas y empresarios de un país que obtengan beneficios en el territorio de otro, pagarán los impuestos sobre tales beneficios en su país de origen. Dichos pactos favorecen a potencias desarrolladas, que tienen numerosas empresas en el extranjero, y gracias a ello ahora perciben los impuestos que éstas pagaban antes en el exterior. Así arruinan a los países subdesarrollados, que facilitan a los inversionistas extranjeros su territorio, sus recursos naturales, sus servicios públicos y la seguridad jurídica, así como la educación, la atención médica y la seguridad social de sus trabajadores, sin recibir tributos para costear tales cargas. Entre inversionistas y explotados no hay reciprocidad.


Sacrificio fiscal de los países pobres a favor de los ricos
Ante la suscripción del “Tratado contra la Doble Tributación” entre Estados Unidos y Venezuela en 1999, el ex superintendente tributario Humberto Prieto estimó “que el sacrificio fiscal inicial por la vigencia del acuerdo habría estado en 33,7 millardos de bolívares”. El economista Nagib Ayaach completó la estimación de la pérdida hasta el año 2002, y Paulino Núñez perfeccionó y actualizó dichos cálculos en la forma siguiente:
a) A fines del año 2000, como ejercicio de la Red Venezolana contra la Deuda a efectos de participar en el Foro Social Mundial 2001 de Porto Alegre (Brasil), se estimó, con base en cálculos propios conservadores, que el costo fiscal de dichos Tratados para la Nación ascendía a unos US$ 7.000 millones de dólares, basándose en las siguientes asunciones: * Producto Interno Bruto no petrolero = 70% del PIB nacional * Participación Empresas Transnacionales en nuestro PIB no petrolero = 55% del PIB no petrolero;
* Valor de nuestro PIB: 182.800.000.000 US$
Dicho cálculo del PIB usa la fórmula del PPP, (Purchase Price Parity: Paridad Internacional de Precios), fórmula de ajuste popularizada por The Economist; pero a valores locales reales, nuestro PIB es un 30% menos del estimado con el PPP. b)En el año 2000, la Nación tenía vigentes dieciséis (16) convenios contra la doble tributación, con Alemania, Barbados, Bélgica, Dinamarca, USA, Indonesia, Italia, México, Noruega, Holanda, Reino Unido, República Checa, Suecia, Suiza y Trinidad/Tobago. Para el cálculo estimado actual del costo fiscal de tales Convenios contra la Doble Tributación, tomamos en cuenta: 1) Desde el año 2000 al cierre de 2008, nuestro PIB(2) creció un 91.5%, a la cifra (E) de US$350.000.000.000; 2) Desde entonces, Venezuela suscribió 15 nuevos Convenios contra la Doble Tributación, con Austria, Belarus, Brasil, Canadá, Corea del Sur, Cuba, China, España, Francia, Kuwait, Malasia, Qatar y Rusia; 3) Se estima conservadoramente que estos nuevos convenios representan hoy un costo fiscal del 27% de los originarios, pero con mayor potencial de crecimiento, por estar suscritos con países con relaciones favorables recientes y economías afines a la de nuestro Proceso. 4) Considerando tales factores, para calcular nuestro sacrificio fiscal de hoy, usaremos la sencilla fórmula:

*Valor de base del año 2000 = US$ 7.000 millones; *Impacto de nuevos convenios = 27%;

*Impacto de crecimiento económico 2000/2008 = 91.5% *Cálculo: (7.000 x 1,27 x 1,915) = US$ 17.024.000.000. Aunque tan voluminosa cifra deberá de ser ajustada con mayor precisión con la asistencia de instituciones como la Superintendencia de Inversiones Extranjeras, anticipamos responsablemente que no contiene desviación de error superior al 10-15%. Si queremos estimar nuestro costo fiscal acumulado 2000-2008, podemos entonces usar la siguiente sencilla fórmula: [(7.000 + 17.024)/2]*9= US$ 108.108.000.000. Considerando un modesto crecimiento de nuestra economía del 5% para el 2009, el sacrificio fiscal por estos convenios inconcebiblemente dispendiosos será este año de US$ 17.875.000.000.
Si no lo regaláramos a los Fiscos de los países hegemónicos, bastaría para compensar la pérdida de ingresos petroleros, y mantener la inversión social y la reproductiva sin devaluar, aumentar impuestos ni crear nueva Deuda. Tal cifra equivale casi a las dos terceras partes del monto originario de la Deuda Pública Externa venezolana. Es posible que el desangramiento por las exenciones concedidas en virtud de los “Tratados contra la Doble Tributación” en sólo diez años exceda del pago del servicio de la Deuda Pública en tres décadas.
No sigamos exonerando de impuestos a las transnacionales

Denunciemos los infames “Tratados contra la Doble Tributación”.
PD: “Empecé a leerlo ya, de nuestro amigo Luis Britto García. Socialismo del Tercer Milenio” ¡Recomiendo este libro!” Son palabras de Hugo Chávez Frías, que se agradecen. No se lo pierda.