Doña Doñana, de la nao en que os truximos vos extraviasteis. Dejástenos un chapín, un agua de olor, un nacarado abanico de dama muy principal, un misal iluminado y un recuerdo. Cruzamos la faz de los que mintieron haberos visto con las mozas del trato que seguían la soldadesca del Frederiman por su rastro de indios decapitados. Un fraile os advirtió y regó la leyenda de una visita de la Reina
de los Cielos. Os reputaron cautiva y horadada la nariz para lascivia de un bárbaro. Yo juré por ésta someter cuatro reinos indianos y ponerlos a vuestros pies. Si no fuera que Pablillos me ha ganado a la baraja las armas y la
ropilla y no tengo el parescer, aunque sí los modales, de fijosdalgo. Que os vieron de fregona en el Convento de las Arrepentidas y de enfermedad mala y fea caída a la pública caridad en la Villa de San Miguel de los Ángeles de Acataurima. Arriba de cien sonetos os dediqué mientras hacía oposiciones para el cargo de tinterillo, por excusar de arte mecánica y vil, antes de que huyéramos a lomo de caballo del negraje que se alzó en las minas y cayera yo prisionero de los caribys que dieron en no matarme por melancolía del cacique de oír mi laúd. ¡Doña Doñana, oí de vos que estábais con los espíritus del bosque! ¡Suplicando a aquellas gentes bestiales logré que me cedieran de tribu en tribu, según el viento y el tenor de las historias de los mancebos que decían haberos visto en los delirios de la iniciación o en el volar de las tórtolas! ¡Os seguí en el olor de las flores y en el almizcle de los animales y en la quejumbre de las flautas de barro que figuraban sapos, hasta que los piaches comenzaron a temerme por mis desvaríos y el laúd se hizo astillas y caminé por las selvas alejando las fieras con el sonido de la flauta de hueso! Talladas en ella, figuraciones de un hombre y una mujer que se daban la espalda. Pedí limosna a las puertas de la Villa del Tocuyo hasta que me amenazaron con el hierro al rojo vivo y me echaron de las tierras que se habían repartido los pícaros. Vuestros cabellos fui recogiendo uno a uno en las veredas transitadas en vano. A veces, los tejían las arañas. A la vera del camino os he encontrado, Doña Doñana, una vieja zafia y sin dientes, tiznada del humo de la leña, con harapos de ceniza. Yo aún veo suficiente para recoger maíz, que crece dondequiera.
sábado, 15 de diciembre de 2007
A LA BÚSQUEDA DE LOS VOTOS PERDIDOS
1
Se desconoce el paradero de más de tres millones de electores que el 2006 sufragaron por Chávez y el 2 de diciembre no comparecieron por las urnas.
2
Se rumora que una cifra importante de ellos fue desviada por la autopista de la desinformación mediática hacia el pantano de la confusión. Colaboraron en el despiste las autoridades de telecomunicaciones, que no impusieron correctivos legales. No impidieron el extravío los medios de servicio público, comunitarios o alternativos, encargados de la señalización del rumbo correcto, los cuales prefirieron informar que no era adecuado el que el adversario indicaba. Urge una Misión que rescate la aplicación de las leyes y otra que implante una política comunicacional efectiva.
3
Por las trochas del desabastecimiento se rumora que burda de electores cayó del camino real del entusiasmo al barranco de la desgana. El zanjón del acaparamiento impune se tragó a muchos que agotaron recursos y paciencia sin conseguir leche para sus niños. Cavaron la sepultura los buhoneros que iban a ser beneficiados con seguridad social por la Reforma y prefirieron hacer mercado negro con los productos subsidiados. Rellenaron la fosa las autoridades encargadas de castigar la especulación para proteger al consumidor, que más bien protegieron la especulación para castigar al consumidor. Para rescatarlos se precisa una política alimentaria que ponga a dieta los monopolios del hambre.
4
Se sospecha que nutrido contingente de electores quedó extraviado en los laberintos de una burocracia inexpugnable. Sin control del gasto no se cumplen metas. La abstención resultó de una administración que se abstuvo de producir resultados. Si el Estado no favoreció la Reforma, hay que favorecer la Reforma del Estado.
5
Observadores reportan numerosos electores retenidos en el callejón de la inseguridad. Salir de casa no es fácil cuando no se sabe si se va a regresar a ella. Cuando el malandro anda libre el honrado está preso. El callejón de la inseguridad desemboca por la complicidad policíaca y la corrupción judicial en la autopista de la impunidad, una de las arterias de más alta circulación del país, donde siempre circulan en todas direcciones sin respetar fiscales ni señales ni límites de velocidad ni de carga capitales lavados, golpistas, promotores de casinos, diputados, traficantes de divisas, , propietarios de medios, paracos, cobradores de vacuna, traficantes de drogas, cobradores de comisiones, traficantes de influencias, inversionistas, fariseos, gestores de pasaportes, sicarios, plagiarios de guiones, corruptores de menores y privatizadores de las aguas. Hasta que tales conductas no tengan consecuencias, no tiene el abstencionista que valorar las consecuencias de su conducta.
6
Sostienen moralistas que más de un elector potencial tropezó en las piedras del mal ejemplo, que abundan. Numerosos votantes juzgaron que no podía conducir al socialismo un camino empedrado con garitos, camionetas hummer, becas para operarse las lolas, maletines con dólares, botellas de whisky de 18 años y demás signos ostentosos de riqueza no trabajada. Harían bien prendiéndoles candela, a ver si dan luz al sendero, en mis noches sin fortuna, iluminando mi cielo, como un rayito claro de luna.
7
Afirman estrategas que los partidos son los ejércitos de la política, y que no se entra en batalla tras disolver el que se tiene y antes de reunir el que se espera tener. Urge reclutar uno indisoluble.
8
Sostienen pensadores que la ideología es el cerebro del cuerpo político, y que sin cerebro claro no hay actos precisos.
9
Añaden Casandras agoreras que gran contingente de votantes se extravió en el desierto del rechazo al socialismo. No debe ser así, pues ningún abstencionista ha sido localizado tratando de pagar por la educación o el cuidado de la salud gratuitos; reclamando cancelar el verdadero precio de los alimentos subsidiados o intentando satisfacer intereses indexados, como deberían hacerlo si en verdad aborrecieran las medidas socialistas. Nadie ha visto empresario intentando devolver créditos blandos, latifundista pagando préstamos agrarios condonados, sifrino restituyendo automóvil popular, motorizado rechazando moto comprada con crédito solidario y mucho menos sin techo rehusando recibir vivienda adjudicada. Tampoco se ha descubierto papi retirando a su hijito de universidad pública porque le impiden pagar matrícula, ni titulares de concesiones del espacio radioeléctrico otorgadas gratuitamente por la República devolviendo sus licencias. El voto contra el socialismo expresado mediante estos instrumentos sinceros fue fijado estadísticamente en la cifra de 0,0%, con error probable de 0.
10
El colegio de Siquiatras, Sicólogos y Sicoanalistas certifica que numerosos electores potenciales quedaron atrapados en el tremedal del masoquismo, que cuenta con víctimas innumerables. Entre ellas se cuentan todos los trabajadores que ahora están obligados a trabajar dos horas diarias más por no haber votado por la jornada de seis horas; los jóvenes que tendrán que esperar hasta la desesperanza porque sus colegas no se movilizaron para sufragar por el derecho al voto a los 16 años; todos los trabajadores sin patronos que carecerán de seguridad social por no haberse tomado la molestia de salir a votar por ella. Testigos presenciales dan fe de que las víctimas entonaban “Miénteme más, que me hace tu maldad feliz”, el himno de los viciosos del padecimiento y demás teleadictos. Por compasión cristiana se suplica no denunciar su paradero, por temor de la venganza de todos los demás enzanjonados por su culpa, por su culpa, por su grandísima culpa.
11
Si este elector se perdiere, como suele suceder, ruego a quien me lo encontrare, me lo sepa devolver. Y si no sabe mi nombre, aquí lo voy a poner: me llamo Poder del Pueblo, el verdadero Poder. http://www.luisbrittogarcia.blogspot.com
Se desconoce el paradero de más de tres millones de electores que el 2006 sufragaron por Chávez y el 2 de diciembre no comparecieron por las urnas.
2
Se rumora que una cifra importante de ellos fue desviada por la autopista de la desinformación mediática hacia el pantano de la confusión. Colaboraron en el despiste las autoridades de telecomunicaciones, que no impusieron correctivos legales. No impidieron el extravío los medios de servicio público, comunitarios o alternativos, encargados de la señalización del rumbo correcto, los cuales prefirieron informar que no era adecuado el que el adversario indicaba. Urge una Misión que rescate la aplicación de las leyes y otra que implante una política comunicacional efectiva.
3
Por las trochas del desabastecimiento se rumora que burda de electores cayó del camino real del entusiasmo al barranco de la desgana. El zanjón del acaparamiento impune se tragó a muchos que agotaron recursos y paciencia sin conseguir leche para sus niños. Cavaron la sepultura los buhoneros que iban a ser beneficiados con seguridad social por la Reforma y prefirieron hacer mercado negro con los productos subsidiados. Rellenaron la fosa las autoridades encargadas de castigar la especulación para proteger al consumidor, que más bien protegieron la especulación para castigar al consumidor. Para rescatarlos se precisa una política alimentaria que ponga a dieta los monopolios del hambre.
4
Se sospecha que nutrido contingente de electores quedó extraviado en los laberintos de una burocracia inexpugnable. Sin control del gasto no se cumplen metas. La abstención resultó de una administración que se abstuvo de producir resultados. Si el Estado no favoreció la Reforma, hay que favorecer la Reforma del Estado.
5
Observadores reportan numerosos electores retenidos en el callejón de la inseguridad. Salir de casa no es fácil cuando no se sabe si se va a regresar a ella. Cuando el malandro anda libre el honrado está preso. El callejón de la inseguridad desemboca por la complicidad policíaca y la corrupción judicial en la autopista de la impunidad, una de las arterias de más alta circulación del país, donde siempre circulan en todas direcciones sin respetar fiscales ni señales ni límites de velocidad ni de carga capitales lavados, golpistas, promotores de casinos, diputados, traficantes de divisas, , propietarios de medios, paracos, cobradores de vacuna, traficantes de drogas, cobradores de comisiones, traficantes de influencias, inversionistas, fariseos, gestores de pasaportes, sicarios, plagiarios de guiones, corruptores de menores y privatizadores de las aguas. Hasta que tales conductas no tengan consecuencias, no tiene el abstencionista que valorar las consecuencias de su conducta.
6
Sostienen moralistas que más de un elector potencial tropezó en las piedras del mal ejemplo, que abundan. Numerosos votantes juzgaron que no podía conducir al socialismo un camino empedrado con garitos, camionetas hummer, becas para operarse las lolas, maletines con dólares, botellas de whisky de 18 años y demás signos ostentosos de riqueza no trabajada. Harían bien prendiéndoles candela, a ver si dan luz al sendero, en mis noches sin fortuna, iluminando mi cielo, como un rayito claro de luna.
7
Afirman estrategas que los partidos son los ejércitos de la política, y que no se entra en batalla tras disolver el que se tiene y antes de reunir el que se espera tener. Urge reclutar uno indisoluble.
8
Sostienen pensadores que la ideología es el cerebro del cuerpo político, y que sin cerebro claro no hay actos precisos.
9
Añaden Casandras agoreras que gran contingente de votantes se extravió en el desierto del rechazo al socialismo. No debe ser así, pues ningún abstencionista ha sido localizado tratando de pagar por la educación o el cuidado de la salud gratuitos; reclamando cancelar el verdadero precio de los alimentos subsidiados o intentando satisfacer intereses indexados, como deberían hacerlo si en verdad aborrecieran las medidas socialistas. Nadie ha visto empresario intentando devolver créditos blandos, latifundista pagando préstamos agrarios condonados, sifrino restituyendo automóvil popular, motorizado rechazando moto comprada con crédito solidario y mucho menos sin techo rehusando recibir vivienda adjudicada. Tampoco se ha descubierto papi retirando a su hijito de universidad pública porque le impiden pagar matrícula, ni titulares de concesiones del espacio radioeléctrico otorgadas gratuitamente por la República devolviendo sus licencias. El voto contra el socialismo expresado mediante estos instrumentos sinceros fue fijado estadísticamente en la cifra de 0,0%, con error probable de 0.
10
El colegio de Siquiatras, Sicólogos y Sicoanalistas certifica que numerosos electores potenciales quedaron atrapados en el tremedal del masoquismo, que cuenta con víctimas innumerables. Entre ellas se cuentan todos los trabajadores que ahora están obligados a trabajar dos horas diarias más por no haber votado por la jornada de seis horas; los jóvenes que tendrán que esperar hasta la desesperanza porque sus colegas no se movilizaron para sufragar por el derecho al voto a los 16 años; todos los trabajadores sin patronos que carecerán de seguridad social por no haberse tomado la molestia de salir a votar por ella. Testigos presenciales dan fe de que las víctimas entonaban “Miénteme más, que me hace tu maldad feliz”, el himno de los viciosos del padecimiento y demás teleadictos. Por compasión cristiana se suplica no denunciar su paradero, por temor de la venganza de todos los demás enzanjonados por su culpa, por su culpa, por su grandísima culpa.
11
Si este elector se perdiere, como suele suceder, ruego a quien me lo encontrare, me lo sepa devolver. Y si no sabe mi nombre, aquí lo voy a poner: me llamo Poder del Pueblo, el verdadero Poder. http://www.luisbrittogarcia.blogspot.com
domingo, 9 de diciembre de 2007
MÁQUINA CON BOTONES
1
Al final del callejón me espera la máquina con botones. El primero dice oprima este botón si quiere hablar con Dios. Al oprimirlo se enciende el letrero que dice ocupado.
2
Al final del callejón me espera la máquina con botones. El segundo dice si oprime este botón se acabará el mundo. Al oprimirlo se enciende el letrero que dice el mundo se ha acabado pero en castigo creamos en usted la ilusión de que sigue.
3
Al final del callejón me espera la máquina con botones. El tercero dice si oprime este botón usted se convertirá en un botón. El letrero dice si no lo hace seguirá siéndolo.
4
Al final del callejón me espera la máquina con botones. El cuarto dice si oprime este botón se volverá loco. El letrero dice si no lo oprime es porque ya lo está.
5
En algún sitio está el botón de los deseos. El mundo todo es un botón de los deseos pero tengo terror de lo que al oprimirlo podría decir el letrero.
6
Hay un solo botón y un solo deseo y pasamos nuestras vidas evitando oprimirlo.
7
Ya no condenan a muerte sino a saber todo lo que pasará hasta la muerte.
8
La brevedad dice más: el silencio todo.
Al final del callejón me espera la máquina con botones. El primero dice oprima este botón si quiere hablar con Dios. Al oprimirlo se enciende el letrero que dice ocupado.
2
Al final del callejón me espera la máquina con botones. El segundo dice si oprime este botón se acabará el mundo. Al oprimirlo se enciende el letrero que dice el mundo se ha acabado pero en castigo creamos en usted la ilusión de que sigue.
3
Al final del callejón me espera la máquina con botones. El tercero dice si oprime este botón usted se convertirá en un botón. El letrero dice si no lo hace seguirá siéndolo.
4
Al final del callejón me espera la máquina con botones. El cuarto dice si oprime este botón se volverá loco. El letrero dice si no lo oprime es porque ya lo está.
5
En algún sitio está el botón de los deseos. El mundo todo es un botón de los deseos pero tengo terror de lo que al oprimirlo podría decir el letrero.
6
Hay un solo botón y un solo deseo y pasamos nuestras vidas evitando oprimirlo.
7
Ya no condenan a muerte sino a saber todo lo que pasará hasta la muerte.
8
La brevedad dice más: el silencio todo.
REFORMA Y REVOLUCIÓN
1
No hay revolución sin partido revolucionario, afirmó Lenin. Una revolución depende de un instrumento político coherente, orgánico y eficaz. Los movimientos sociales espontáneos desencadenan marejadas históricas; para encauzarlas hacen falta organizaciones ideologizadas, disciplinadas y comprometidas. El proceso bolivariano es único en la Historia por su incesante constitución y desmantelamiento de los aparatos que le agenciaron el triunfo. Disolvió el MBR200, desbandó los Círculos Bolivarianos, licenció las Unidades de Batalla Electoral y mandó a romper filas al MVR en aras de la futura integración del PSUV. Esta sucesión de descartes podría obedecer al intento de rectificar desde cero el rumbo de organizaciones que quizá habían empezado a distanciarse de las masas. Pero también a la dificultad para institucionalizar los vínculos entre pueblo y poder. Quizá fue demasiado audaz lanzarse a una confrontación decisiva después de desmantelar el partido más próximo al proceso y antes de consolidar el sustituto.
2
No hay partido revolucionario sin ideología revolucionaria, añadió Vladimir Ilich. Sólo se transforma el mundo a partir de una visión verídica. Una ideología revolucionaria interpreta y valora al mundo, formula un proyecto alternativo con metas específicas, y define las acciones necesarias para alcanzarlas caracterizando los adversarios a vencer, los aliados a convocar y el agente de las modificaciones. El aparato sin ideología es piñata ante la cual todos se arrodillan para recoger caramelos y se marchan al concluir la rebatiña. Blasonaba el PSUV de seis millones y medio de inscritos. Evidentemente, la conciencia de cerca de dos millones de estos revolucionarios no les bastó para invertir media hora de un domingo en apretar un botón para legitimar la construcción de un mundo nuevo o defender la educación, la salud y la seguridad social para todos.
3
No hay partido revolucionario sin revolucionarios, acotamos. Convocar a todos es no convocar a nadie. Quimérico resulta acometer un cambio radical admitiendo sobras del Opus Dei y de partidos confesionales, derrelictos de secesionismos regionalistas, saldos de burocracias socialdemócratas, mediocridades engreídas, nulidades consagradas, oportunistas, promotores de casinos o privatizadores de las aguas. Para quien no tiene conciencia, más fácil que cambiar el mundo es cambiar de bando.
4
No hay revolucionarios sin comprensión de los métodos contrarrevolucionarios. Decía Marx que la Historia se repite, la primera vez como drama, la segunda como comedia. La contrarrevolución insistió en 2007 en todas y cada una de las tácticas ensayadas en 2002. Renovó su financiamiento por organizaciones dependientes de potencias extranjeras. Reprodujo sus movilizaciones violentas con saldos de policías heridos. Reincidió en el terrorismo y asesinó ciudadanos. Reiteró la sofocante agresión mediática violatoria de todas las normas constitucionales y legales, que presentó a las víctimas bolivarianas como agresores y falsificó el contenido de la Reforma. Recicló su pronunciamiento militar, con amenaza de golpe de Estado. Reestrenó el sabotaje de los suministros, para quebrar al pueblo con desabastecimiento. Pero su arma más poderosa fue la apariencia de que esta brutal y delictiva violación de normas constitucionales y legales constituía un divertimento democrático y no una confrontación de vida o muerte en la cual un bando respetaba todas las reglas y el otro ninguna. Las autoridades revolucionarias no impidieron la repetición anunciada de una sola de estas agresiones. En vano la Coordinadora Simón Bolívar acudió ante Conatel a reclamar una vez más que aplicara la Constitución y las leyes. Desmotivado por autoridades que no parecían interesadas en defenderse, el pueblo no se movilizó para protegerlas, ni adoptó la masiva acción de calle que derrotó al golpe de Estado y al cierre patronal y sabotaje petrolero de 2002.
5
No hay revolución sin ofensiva revolucionaria. En media hora instauró Lenin las bases del primer Estado Socialista; en dos años sentó Fidel las bases del socialismo cubano; en ocho meses lanzó Juan Bosch la Reforma Agraria y nacionalizó empresas estadounidenses, en tres años Allende nacionalizó el cobre. Chivo que se devuelve se esnuca; revolución que se estanca se ahoga. Contra todo proceso que pierde dinamismo opera el desgaste. La corrupción y la ineficacia lo agravan. Hasta el presente buena parte de los avances del proceso bolivariano se deben a acometidas frustradas de la derecha. El primer triunfo de la oposición se debe esta vez a una fallida iniciativa bolivariana. Dispuso el bolivarianismo de una mayoría de 360 contra 5 en la Constituyente y de cien por ciento en la Asamblea Nacional. No aprovechó su ventaja en la primera para construir el socialismo; todavía puede emplear su preponderancia en la segunda en la sanción de decisivas normas radicales.
6
No hay revolución sin aprendizaje de los errores. A pesar de sus fallas –que denuncié oportunamente antes de que fuera sancionada- la Constitución actual deja espacio para aprobar normas verdaderamente revolucionarias. En ella nada obsta para que sea sancionada una verdadera Ley de Reforma del Estado, una eficaz Ley de Reforma Agraria, una oportuna Ley de Nacionalizaciones, una contundente Ley de Inversiones Extranjeras. Nada impide que las autoridades apliquen las normas constitucionales y legales vigentes sobre los medios. Nada impide una radical reestructuración de las organizaciones revolucionarias. En fin, establece el artículo 345 de la Constitución que la iniciativa de reforma constitucional que no sea aprobada no podrá ser presentada de nuevo en el mismo período; Pero una reforma presentada por el Presidente es distinta de otra que presente la Asamblea Nacional o el pueblo en los años venideros. Veinte años no es nada; cinco son mucho si se aprovechan. Nadie devuelve el tiempo perdido; más irrecuperable es la oportunidad desaprovechada. Nada impide, en fin, que los liderazgos revolucionarios se sigan ejerciendo con independencia de las normas que consagren o descarten elecciones indefinidas. Hay quien está, y hay quien es, y quien es no lo es porque ocupa un cargo.
No hay revolución sin partido revolucionario, afirmó Lenin. Una revolución depende de un instrumento político coherente, orgánico y eficaz. Los movimientos sociales espontáneos desencadenan marejadas históricas; para encauzarlas hacen falta organizaciones ideologizadas, disciplinadas y comprometidas. El proceso bolivariano es único en la Historia por su incesante constitución y desmantelamiento de los aparatos que le agenciaron el triunfo. Disolvió el MBR200, desbandó los Círculos Bolivarianos, licenció las Unidades de Batalla Electoral y mandó a romper filas al MVR en aras de la futura integración del PSUV. Esta sucesión de descartes podría obedecer al intento de rectificar desde cero el rumbo de organizaciones que quizá habían empezado a distanciarse de las masas. Pero también a la dificultad para institucionalizar los vínculos entre pueblo y poder. Quizá fue demasiado audaz lanzarse a una confrontación decisiva después de desmantelar el partido más próximo al proceso y antes de consolidar el sustituto.
2
No hay partido revolucionario sin ideología revolucionaria, añadió Vladimir Ilich. Sólo se transforma el mundo a partir de una visión verídica. Una ideología revolucionaria interpreta y valora al mundo, formula un proyecto alternativo con metas específicas, y define las acciones necesarias para alcanzarlas caracterizando los adversarios a vencer, los aliados a convocar y el agente de las modificaciones. El aparato sin ideología es piñata ante la cual todos se arrodillan para recoger caramelos y se marchan al concluir la rebatiña. Blasonaba el PSUV de seis millones y medio de inscritos. Evidentemente, la conciencia de cerca de dos millones de estos revolucionarios no les bastó para invertir media hora de un domingo en apretar un botón para legitimar la construcción de un mundo nuevo o defender la educación, la salud y la seguridad social para todos.
3
No hay partido revolucionario sin revolucionarios, acotamos. Convocar a todos es no convocar a nadie. Quimérico resulta acometer un cambio radical admitiendo sobras del Opus Dei y de partidos confesionales, derrelictos de secesionismos regionalistas, saldos de burocracias socialdemócratas, mediocridades engreídas, nulidades consagradas, oportunistas, promotores de casinos o privatizadores de las aguas. Para quien no tiene conciencia, más fácil que cambiar el mundo es cambiar de bando.
4
No hay revolucionarios sin comprensión de los métodos contrarrevolucionarios. Decía Marx que la Historia se repite, la primera vez como drama, la segunda como comedia. La contrarrevolución insistió en 2007 en todas y cada una de las tácticas ensayadas en 2002. Renovó su financiamiento por organizaciones dependientes de potencias extranjeras. Reprodujo sus movilizaciones violentas con saldos de policías heridos. Reincidió en el terrorismo y asesinó ciudadanos. Reiteró la sofocante agresión mediática violatoria de todas las normas constitucionales y legales, que presentó a las víctimas bolivarianas como agresores y falsificó el contenido de la Reforma. Recicló su pronunciamiento militar, con amenaza de golpe de Estado. Reestrenó el sabotaje de los suministros, para quebrar al pueblo con desabastecimiento. Pero su arma más poderosa fue la apariencia de que esta brutal y delictiva violación de normas constitucionales y legales constituía un divertimento democrático y no una confrontación de vida o muerte en la cual un bando respetaba todas las reglas y el otro ninguna. Las autoridades revolucionarias no impidieron la repetición anunciada de una sola de estas agresiones. En vano la Coordinadora Simón Bolívar acudió ante Conatel a reclamar una vez más que aplicara la Constitución y las leyes. Desmotivado por autoridades que no parecían interesadas en defenderse, el pueblo no se movilizó para protegerlas, ni adoptó la masiva acción de calle que derrotó al golpe de Estado y al cierre patronal y sabotaje petrolero de 2002.
5
No hay revolución sin ofensiva revolucionaria. En media hora instauró Lenin las bases del primer Estado Socialista; en dos años sentó Fidel las bases del socialismo cubano; en ocho meses lanzó Juan Bosch la Reforma Agraria y nacionalizó empresas estadounidenses, en tres años Allende nacionalizó el cobre. Chivo que se devuelve se esnuca; revolución que se estanca se ahoga. Contra todo proceso que pierde dinamismo opera el desgaste. La corrupción y la ineficacia lo agravan. Hasta el presente buena parte de los avances del proceso bolivariano se deben a acometidas frustradas de la derecha. El primer triunfo de la oposición se debe esta vez a una fallida iniciativa bolivariana. Dispuso el bolivarianismo de una mayoría de 360 contra 5 en la Constituyente y de cien por ciento en la Asamblea Nacional. No aprovechó su ventaja en la primera para construir el socialismo; todavía puede emplear su preponderancia en la segunda en la sanción de decisivas normas radicales.
6
No hay revolución sin aprendizaje de los errores. A pesar de sus fallas –que denuncié oportunamente antes de que fuera sancionada- la Constitución actual deja espacio para aprobar normas verdaderamente revolucionarias. En ella nada obsta para que sea sancionada una verdadera Ley de Reforma del Estado, una eficaz Ley de Reforma Agraria, una oportuna Ley de Nacionalizaciones, una contundente Ley de Inversiones Extranjeras. Nada impide que las autoridades apliquen las normas constitucionales y legales vigentes sobre los medios. Nada impide una radical reestructuración de las organizaciones revolucionarias. En fin, establece el artículo 345 de la Constitución que la iniciativa de reforma constitucional que no sea aprobada no podrá ser presentada de nuevo en el mismo período; Pero una reforma presentada por el Presidente es distinta de otra que presente la Asamblea Nacional o el pueblo en los años venideros. Veinte años no es nada; cinco son mucho si se aprovechan. Nadie devuelve el tiempo perdido; más irrecuperable es la oportunidad desaprovechada. Nada impide, en fin, que los liderazgos revolucionarios se sigan ejerciendo con independencia de las normas que consagren o descarten elecciones indefinidas. Hay quien está, y hay quien es, y quien es no lo es porque ocupa un cargo.
domingo, 2 de diciembre de 2007
LAURELES PARA LAURA
1
La literatura debería ser la más precisa imagen de lo que somos. Cada vez que deja de representarnos delata un problema de autoconciencia. Y sin embargo, durante mucho tiempo el documento de identidad de las letras venezolanas las prontuarió como preponderantemente masculinas, adultas, capitalinas y alambicadas. Desde sus primeros libros La Bella Época (1969) y La muerte del monstruo-come-piedra (1970), Laura Antillano invalida estas reglas del juego.
2
¿Tiene la literatura sexo? ¿Tiene el de quien la redacta? No escogemos nuestro género, pero sí nuestra perspectiva. Un juego de salón desafiaba a descubrir el sexo del autor de un texto presentado en forma anónima. El matemático Alan Turing propuso dilucidar si era posible la inteligencia artificial desafiando al lector a que adivinara si un interlocutor desconocido era un ser humano o una máquina. Al fundir ambos juegos y aplicarlos a las letras de una nación tendríamos un resultado perturbador: la literatura femenina es acaso el más irrefutable destello de la inteligencia de su género; este fulgor esclarece a una mitad de la humanidad en gran parte oculta o muda. Sentimos la fragancia y el latido de media Venezuela gracias a Dime si adentro de ti no oyes tu corazón partir (1983) y a Perfume de Gardenias (1980).
3
¿Tiene la literatura edad? Madurez es la condición en la cual ha concluido el proceso de formación del yo. Nuestra literatura presumió de adulta por haber roto todo vínculo con la niñez, vale decir, con la novedad del mundo, con la permeabilidad de la conciencia en construcción y con la capacidad de crecer. Sus protagonistas están de manera casi unánime anclados en una precoz mayoría de edad, parapetados en sus trece, con brazos nunca dados a torcer hacia el pasado o el sentimiento. Apenas un personaje de Teresa de la Parra, otro de Antonia Palacios, dos de Pocaterra y el niño Sixto, el invisible narrador de El osario de Dios, de Alfredo Armas Alfonso, se atreven a ver en la blancura de la página la del amanecer. Otra visión puede ofrecernos quien escribe desde la adolescencia misma. A los dieciocho años publica Laura Antillano su primer texto, seguramente madurado desde los pupitres. Niñas y adolescentes protagonizan Un carro largo se llama tren (1975); pero también su última novela, Si tú me miras (2007) nos trae un sorbo de vacaciones, de mascotas, de infancia. Con Laura reconquistamos lo irrecuperable, vale decir, el origen.
4
Asomarse a la literatura femenina es contemplar desde su centro el cosmos constitutivo de la nuestra sociedad, la familia extensa. Narrativa de puertas afuera, la venezolana nació con vocación de ágora, de explorar vastedades americanas o misterios civilizatorios. Cuando se detenía en los vínculos privados, como Manuel Vicente Romerogarcía en Peonía, José Rafael Pocaterra en Política feminista y La casa de los Abila o Rómulo Gallegos en La trepadora, era para proponerlos como símbolos de la corrupción pública. Otra rama de nuestra ficción se solazó en el traumático desgarramiento de la familia entre castas enfrentadas por el prejuicio o la guerra civil: sobre él versan novelas del mestizaje o mas bien de la orfandad, como Pobre Negro de Gallegos, Cumboto de Ramón Díaz Sánchez o El mestizo José Vargas de Guillermo Meneses. Otro mundo alentaba sin embargo tras la doble puerta del zaguán y los postigos de las ventanas enrejadas: el de los sosegados astros hogareños, con sus abuelas ensimismadas en recuerdos incomunicables, sus madres vagamente victimadas por la angustia, sus domésticas primordiales y sensatas, sus niñas inclinadas sobre costureros y muñecas de papel y sus varones austeramente ausentes. Laura Antillano narra el desmadejamiento del nido hogareño cuando estremecen su árbol las sacudidas políticas o sociales, testifica el desamparo con el cual intenta retener familiares que se mudan, viajan, caen en prisión política o fallecen, como una Tierra que con su gravitación quisiera atraer cometas o estrellas fugaces que por instantes rayan los firmamentos del olvido o la muerte. La luna no es pan de horno es desde 1988 el doliente satélite de esta maternidad telúrica como sólo hay una, o infinitas.
5
Así como el alma ha de llegar a términos con el cuerpo, la literatura debe construir una relación armónica con su cuerpo constitutivo, que es el lenguaje.
Nuestra palabra y nuestro soma deben brindarnos movilidad, comunicación y sobre todo placer. No lo lograrán encerrados en los corsés ortopédicos de la represión y de las academias, ni constreñidos en los moldes del alambicamiento y la artificiosidad. El almidón convierte en máquinas de tortura los cuellos y las oraciones. Aún hoy, tenemos la sensación de que nuestras literatas regañan a sus asistentas domésticas en un idioma y escriben en otro, que exige la absoluta rigidez del meñique y del párrafo. Sólo bien entrado el siglo XX echan a andar por la calle nuestra narrativa y nuestras mujeres, y perfeccionan una expresión directa, sencilla, transparente, que acorta las distancias que separan el objeto del deseo del lector, como en el habla de Los Haticos casa número 20 (1975) o de Cuentos de película (1985).
6
Contradictorio resulta sostener que actividades como la comunicación o la literatura sirvan para negar vínculos. La historia de una persona es la de sus lealtades. Y sin embargo, verifica Antonio López Ortega un proceso de desterritorialización en parte de la literatura venezolana. Muchos de nuestros intelectuales se complacen en textos que evaden cualquier referencia al país donde escriben. Solitaria, solidaria (1990) demuestra que son una sola las escindidas patrias de la introspección y el compromiso. Laura Antillano vive la dicha de no disociar sus lealtades de sus amores. En su narrativa lenguaje, familia, terruño, solidaridad e ideas son una plenitud indivisible e indivisa.
La literatura debería ser la más precisa imagen de lo que somos. Cada vez que deja de representarnos delata un problema de autoconciencia. Y sin embargo, durante mucho tiempo el documento de identidad de las letras venezolanas las prontuarió como preponderantemente masculinas, adultas, capitalinas y alambicadas. Desde sus primeros libros La Bella Época (1969) y La muerte del monstruo-come-piedra (1970), Laura Antillano invalida estas reglas del juego.
2
¿Tiene la literatura sexo? ¿Tiene el de quien la redacta? No escogemos nuestro género, pero sí nuestra perspectiva. Un juego de salón desafiaba a descubrir el sexo del autor de un texto presentado en forma anónima. El matemático Alan Turing propuso dilucidar si era posible la inteligencia artificial desafiando al lector a que adivinara si un interlocutor desconocido era un ser humano o una máquina. Al fundir ambos juegos y aplicarlos a las letras de una nación tendríamos un resultado perturbador: la literatura femenina es acaso el más irrefutable destello de la inteligencia de su género; este fulgor esclarece a una mitad de la humanidad en gran parte oculta o muda. Sentimos la fragancia y el latido de media Venezuela gracias a Dime si adentro de ti no oyes tu corazón partir (1983) y a Perfume de Gardenias (1980).
3
¿Tiene la literatura edad? Madurez es la condición en la cual ha concluido el proceso de formación del yo. Nuestra literatura presumió de adulta por haber roto todo vínculo con la niñez, vale decir, con la novedad del mundo, con la permeabilidad de la conciencia en construcción y con la capacidad de crecer. Sus protagonistas están de manera casi unánime anclados en una precoz mayoría de edad, parapetados en sus trece, con brazos nunca dados a torcer hacia el pasado o el sentimiento. Apenas un personaje de Teresa de la Parra, otro de Antonia Palacios, dos de Pocaterra y el niño Sixto, el invisible narrador de El osario de Dios, de Alfredo Armas Alfonso, se atreven a ver en la blancura de la página la del amanecer. Otra visión puede ofrecernos quien escribe desde la adolescencia misma. A los dieciocho años publica Laura Antillano su primer texto, seguramente madurado desde los pupitres. Niñas y adolescentes protagonizan Un carro largo se llama tren (1975); pero también su última novela, Si tú me miras (2007) nos trae un sorbo de vacaciones, de mascotas, de infancia. Con Laura reconquistamos lo irrecuperable, vale decir, el origen.
4
Asomarse a la literatura femenina es contemplar desde su centro el cosmos constitutivo de la nuestra sociedad, la familia extensa. Narrativa de puertas afuera, la venezolana nació con vocación de ágora, de explorar vastedades americanas o misterios civilizatorios. Cuando se detenía en los vínculos privados, como Manuel Vicente Romerogarcía en Peonía, José Rafael Pocaterra en Política feminista y La casa de los Abila o Rómulo Gallegos en La trepadora, era para proponerlos como símbolos de la corrupción pública. Otra rama de nuestra ficción se solazó en el traumático desgarramiento de la familia entre castas enfrentadas por el prejuicio o la guerra civil: sobre él versan novelas del mestizaje o mas bien de la orfandad, como Pobre Negro de Gallegos, Cumboto de Ramón Díaz Sánchez o El mestizo José Vargas de Guillermo Meneses. Otro mundo alentaba sin embargo tras la doble puerta del zaguán y los postigos de las ventanas enrejadas: el de los sosegados astros hogareños, con sus abuelas ensimismadas en recuerdos incomunicables, sus madres vagamente victimadas por la angustia, sus domésticas primordiales y sensatas, sus niñas inclinadas sobre costureros y muñecas de papel y sus varones austeramente ausentes. Laura Antillano narra el desmadejamiento del nido hogareño cuando estremecen su árbol las sacudidas políticas o sociales, testifica el desamparo con el cual intenta retener familiares que se mudan, viajan, caen en prisión política o fallecen, como una Tierra que con su gravitación quisiera atraer cometas o estrellas fugaces que por instantes rayan los firmamentos del olvido o la muerte. La luna no es pan de horno es desde 1988 el doliente satélite de esta maternidad telúrica como sólo hay una, o infinitas.
5
Así como el alma ha de llegar a términos con el cuerpo, la literatura debe construir una relación armónica con su cuerpo constitutivo, que es el lenguaje.
Nuestra palabra y nuestro soma deben brindarnos movilidad, comunicación y sobre todo placer. No lo lograrán encerrados en los corsés ortopédicos de la represión y de las academias, ni constreñidos en los moldes del alambicamiento y la artificiosidad. El almidón convierte en máquinas de tortura los cuellos y las oraciones. Aún hoy, tenemos la sensación de que nuestras literatas regañan a sus asistentas domésticas en un idioma y escriben en otro, que exige la absoluta rigidez del meñique y del párrafo. Sólo bien entrado el siglo XX echan a andar por la calle nuestra narrativa y nuestras mujeres, y perfeccionan una expresión directa, sencilla, transparente, que acorta las distancias que separan el objeto del deseo del lector, como en el habla de Los Haticos casa número 20 (1975) o de Cuentos de película (1985).
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Contradictorio resulta sostener que actividades como la comunicación o la literatura sirvan para negar vínculos. La historia de una persona es la de sus lealtades. Y sin embargo, verifica Antonio López Ortega un proceso de desterritorialización en parte de la literatura venezolana. Muchos de nuestros intelectuales se complacen en textos que evaden cualquier referencia al país donde escriben. Solitaria, solidaria (1990) demuestra que son una sola las escindidas patrias de la introspección y el compromiso. Laura Antillano vive la dicha de no disociar sus lealtades de sus amores. En su narrativa lenguaje, familia, terruño, solidaridad e ideas son una plenitud indivisible e indivisa.
sábado, 24 de noviembre de 2007
¿TRESCIENTOS AÑOS DE CALMA NO BASTAN?
¿DOSCIENTOS AÑOS DE CALMA NO BASTAN?
1
Dentro de dos años cumplimos doscientos del arranque de nuestra Independencia. Los españoles ya crearon una Comisión para conmemorarla, presidida por Felipe González. Dejémosles acumular lápidas, sermones y ofrendas florales sobre la derrota de su Imperio. Concentrémonos en definir y alcanzar las metas que nos harán definitivamente libres y soberanos.
2
Liberar un pueblo es confiarle un territorio. Proclamamos nuestra Independencia sobre más de veintiún millones de kilómetros cuadrados. Para el 19 de abril de 2010 debería arrancar la ejecución del gran ferrocarril y la superautopista que comunicarán en forma efectiva y practicable todas nuestras repúblicas hermanas. Empezar la excavación de los canales que unirán el Orinoco, el Río Negro, el Amazonas y el Río de la Plata en una sola arteria fluvial navegable. Abrirse la primera esclusa del segundo canal que, bajo control regional, suplemente al de Panamá. Inaugurarse el sistema coordinado de represas que suministrará electricidad y riego para toda la región, así como la segunda etapa de la red de gasoductos y oleoductos que distribuirá la energía. Para la fecha compañías navieras, ferrocarrileras y aéreas de propiedad latinoamericana y caribeña han de asegurar nuestros intercambios. Deberían ser sancionados los acuerdos regionales y leyes internas que detendrán la destrucción de nuestra naturaleza, de nuestra biodiversidad y nuestros recursos hídricos y proscriban los transgénicos y las patentes de códigos genéticos y organismos vivientes.
3
Independizar un pueblo es liberarlo de la miseria. Para 2010 deben estar alcanzadas o superadas en todas nuestras repúblicas las Metas del Milenio planteadas por la ONU. Han de ser drásticamente rebajadas las cifras que para 2005 registraban un 44% de latinoamericanos pobres y un 19,4% de indigentes. Enérgicas reformas agrarias han de contener el éxodo campesino y efectivas reformas urbanas mejorar la condición de las zonas marginales. Se debe revertir la tendencia que identifica a nuestra región como la de mayor desigualdad del mundo en la distribución del ingreso. Un colosal esfuerzo integrado ha de elevar las estadísticas vitales de la población al rango de las cubanas, que son ampliamente superiores a las de Estados Unidos.
4
Quien me arranca los medios de vida, me quita la vida, dice Shylock en El mercader de Venecia. Dar vida es facilitar medios para vivir. Radicales reformas agrarias han de restituir las tierras a quienes las trabajan. Nuestros Estados han de promover dinámicos procesos de producción de bienes de consumo indispensables para las grandes mayorías, para elevar sus niveles de vida e incrementar la demanda de mano de obra. Las empresas de propiedad pública, las cooperativas y las empresas recuperadas por sus trabajadores reducirán las crónicas tasas de desempleo. El 19 de abril de 2010 el Segundo Congreso Anfictiónico de América Latina y el Caribe reunido en Panamá debe declararnos por siempre libres e independientes de la esclavitud de la Deuda, mediante revisiones jurídicas de la efectiva validez y monto de los acuerdos de endeudamiento, moratorias y cesaciones conjuntas de pagos. Acuerdos de los ministros de finanzas de la región han de revisar el tratamiento de las inversiones extranjeras, reestructurando o anulando convenios de libre comercio, tratados contra la doble tributación y normas de promoción y protección de inversiones, sobre todo aquellas que afectan los organismos de integración. Una acción coordinada apoyará y financiará las nacionalizaciones de los recursos e industrias básicas fundamentales. El Banco del Sur ha de acelerar el lanzamiento del Sucre, la nueva moneda regional que circulará en todos nuestros países con respaldo de las reservas continentales.
5
Ser libre es ser soberano. El Segundo Congreso Anfictiónico ha de disponer las medidas indispensables para restituir la plena soberanía de nuestros Estados, mediante la declaratoria de nulidad absoluta de todo tratado, acuerdo o convenio con potencias o corporaciones que implique limitaciones de sus soberanas potestades de legislar, administrar y juzgar. El 19 de abril de 2010 ha de ser clausurada la última base militar de potencias foráneas en la región, expulsado de ella el último marine, y formado un bloque mundial para exigir en la ONU la liberación de Puerto Rico del estatuto de Estado Libre Asociado. El mismo día se debe instituir la Organización de Estados Latinoamericanos del Caribe, que sustituya a la fenecida OEA, y suscribir el Tratado Latinoamericano y Caribeño de Ayuda y Defensa Recíprocas, que releve al difunto TIAR.
6
Ser soberano es ser sabio. El 19 de abril de 2010 debe culminar el operativo que permita declarar a toda América Latina y el Caribe Territorio Libre de Analfabetismo. También comenzarán los multitudinarios programas de intercambio estudiantil regional, y la revisión de los programas de estudios y de investigaciones para enfocarlos hacia las necesidades, los problemas y los puntos de vista de nuestra área. El mismo día se declarará obligatoria la enseñanza del portugués del Brasil en todos los países de ella. Se prohibirá la propiedad de los medios por capitales foráneos. Los nuestros se intercomunicarán con satélites propios. Abrirá Colombeia, el gran Instituto de Estudios Latinoamericanos y del Caribe, que apoyará, coordinará y ampliará la red de entes similares que se constituirán en el continente para el rescate, enriquecimiento y divulgación de nuestros patrimonios culturales.
7
Algunas de estas metas pueden parecer ambiciosas. No lo fue menos declarar la Independencia en 1810 sin medios para llevarla adelante, y conquistarla en 1824. Si para 2024 no culminamos las tareas que Ayacucho dejó pendientes, preguntémonos qué hemos hecho en 214 años. De nosotros depende que cada venidero aniversario sea celebración, o cavilación sobre nuestras derrotas.
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Dentro de dos años cumplimos doscientos del arranque de nuestra Independencia. Los españoles ya crearon una Comisión para conmemorarla, presidida por Felipe González. Dejémosles acumular lápidas, sermones y ofrendas florales sobre la derrota de su Imperio. Concentrémonos en definir y alcanzar las metas que nos harán definitivamente libres y soberanos.
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Liberar un pueblo es confiarle un territorio. Proclamamos nuestra Independencia sobre más de veintiún millones de kilómetros cuadrados. Para el 19 de abril de 2010 debería arrancar la ejecución del gran ferrocarril y la superautopista que comunicarán en forma efectiva y practicable todas nuestras repúblicas hermanas. Empezar la excavación de los canales que unirán el Orinoco, el Río Negro, el Amazonas y el Río de la Plata en una sola arteria fluvial navegable. Abrirse la primera esclusa del segundo canal que, bajo control regional, suplemente al de Panamá. Inaugurarse el sistema coordinado de represas que suministrará electricidad y riego para toda la región, así como la segunda etapa de la red de gasoductos y oleoductos que distribuirá la energía. Para la fecha compañías navieras, ferrocarrileras y aéreas de propiedad latinoamericana y caribeña han de asegurar nuestros intercambios. Deberían ser sancionados los acuerdos regionales y leyes internas que detendrán la destrucción de nuestra naturaleza, de nuestra biodiversidad y nuestros recursos hídricos y proscriban los transgénicos y las patentes de códigos genéticos y organismos vivientes.
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Independizar un pueblo es liberarlo de la miseria. Para 2010 deben estar alcanzadas o superadas en todas nuestras repúblicas las Metas del Milenio planteadas por la ONU. Han de ser drásticamente rebajadas las cifras que para 2005 registraban un 44% de latinoamericanos pobres y un 19,4% de indigentes. Enérgicas reformas agrarias han de contener el éxodo campesino y efectivas reformas urbanas mejorar la condición de las zonas marginales. Se debe revertir la tendencia que identifica a nuestra región como la de mayor desigualdad del mundo en la distribución del ingreso. Un colosal esfuerzo integrado ha de elevar las estadísticas vitales de la población al rango de las cubanas, que son ampliamente superiores a las de Estados Unidos.
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Quien me arranca los medios de vida, me quita la vida, dice Shylock en El mercader de Venecia. Dar vida es facilitar medios para vivir. Radicales reformas agrarias han de restituir las tierras a quienes las trabajan. Nuestros Estados han de promover dinámicos procesos de producción de bienes de consumo indispensables para las grandes mayorías, para elevar sus niveles de vida e incrementar la demanda de mano de obra. Las empresas de propiedad pública, las cooperativas y las empresas recuperadas por sus trabajadores reducirán las crónicas tasas de desempleo. El 19 de abril de 2010 el Segundo Congreso Anfictiónico de América Latina y el Caribe reunido en Panamá debe declararnos por siempre libres e independientes de la esclavitud de la Deuda, mediante revisiones jurídicas de la efectiva validez y monto de los acuerdos de endeudamiento, moratorias y cesaciones conjuntas de pagos. Acuerdos de los ministros de finanzas de la región han de revisar el tratamiento de las inversiones extranjeras, reestructurando o anulando convenios de libre comercio, tratados contra la doble tributación y normas de promoción y protección de inversiones, sobre todo aquellas que afectan los organismos de integración. Una acción coordinada apoyará y financiará las nacionalizaciones de los recursos e industrias básicas fundamentales. El Banco del Sur ha de acelerar el lanzamiento del Sucre, la nueva moneda regional que circulará en todos nuestros países con respaldo de las reservas continentales.
5
Ser libre es ser soberano. El Segundo Congreso Anfictiónico ha de disponer las medidas indispensables para restituir la plena soberanía de nuestros Estados, mediante la declaratoria de nulidad absoluta de todo tratado, acuerdo o convenio con potencias o corporaciones que implique limitaciones de sus soberanas potestades de legislar, administrar y juzgar. El 19 de abril de 2010 ha de ser clausurada la última base militar de potencias foráneas en la región, expulsado de ella el último marine, y formado un bloque mundial para exigir en la ONU la liberación de Puerto Rico del estatuto de Estado Libre Asociado. El mismo día se debe instituir la Organización de Estados Latinoamericanos del Caribe, que sustituya a la fenecida OEA, y suscribir el Tratado Latinoamericano y Caribeño de Ayuda y Defensa Recíprocas, que releve al difunto TIAR.
6
Ser soberano es ser sabio. El 19 de abril de 2010 debe culminar el operativo que permita declarar a toda América Latina y el Caribe Territorio Libre de Analfabetismo. También comenzarán los multitudinarios programas de intercambio estudiantil regional, y la revisión de los programas de estudios y de investigaciones para enfocarlos hacia las necesidades, los problemas y los puntos de vista de nuestra área. El mismo día se declarará obligatoria la enseñanza del portugués del Brasil en todos los países de ella. Se prohibirá la propiedad de los medios por capitales foráneos. Los nuestros se intercomunicarán con satélites propios. Abrirá Colombeia, el gran Instituto de Estudios Latinoamericanos y del Caribe, que apoyará, coordinará y ampliará la red de entes similares que se constituirán en el continente para el rescate, enriquecimiento y divulgación de nuestros patrimonios culturales.
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Algunas de estas metas pueden parecer ambiciosas. No lo fue menos declarar la Independencia en 1810 sin medios para llevarla adelante, y conquistarla en 1824. Si para 2024 no culminamos las tareas que Ayacucho dejó pendientes, preguntémonos qué hemos hecho en 214 años. De nosotros depende que cada venidero aniversario sea celebración, o cavilación sobre nuestras derrotas.
sábado, 17 de noviembre de 2007
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