sábado, 29 de abril de 2023

DÍA DE LOS TRABAJADORES

Luis Britto García 



¿Todo valor  es tiempo de trabajo humano? Así como toda revolución es humano reconocimiento del  valor del trabajo. La  colmena está hecha de cera generada por  abejas obreras: la sociedad, constituida por  la labor de los humanos. La miel es arrebatada a las abejas por los apicultores, la ganancia o plusvalía es robada a los trabajadores que la crean por los explotadores.  El trabajador, que todo lo crea, apenas recibe la nada suficiente para sobrevivir y seguir siendo explotado. Todos los días se trabaja; sólo uno se dedica a celebrar a varios obreros que fueron ejecutados por recordar que nada existiría sin el trabajo. 

 

¿Cuántos trabajamos en Venezuela? Según las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadísticas, para 2020 somos 33.080.156 compatriotas, de los cuales son población activa 24.875.477, es decir, 57,6 %. De ella se encuentran ocupados 13.189.819, desocupados 1.126.985, y cesantes 737.382. Un 57,6 % de población activa  es un buen indicador para un país con altos porcentajes de niños y jóvenes.

¿Cómo se trabaja en Venezuela? Laboran  en el sector formal 8.934.297 personas, y en el informal 6.081.572, el 40,5%. De cada diez trabajadores, algo más de cuatro operan en un mundo fantasma. Pues no hay un sector formal y otro informal: el informal es la cara inconfesable del formal. El trabajador “informal” es el eslabón oculto indispensable de un proceso productivo, tal como talleres  de confección a destajo, o  buhoneros que revenden la mercancía de los importadores de pacotilla.

¿Los informales son vagos? Nadie labora más. Trabajadores informales,   de las maquilas y de las microempresas cumplen fases vitales de la producción o comercialización de las multinacionales sin ser reconocidos como empleados de éstas,  recibir salarios de ellas ni gozar de protección jurídica.

¿Todos seremos informales? Peor aun: seremos “flexibilizados”. Las astutas empresas se libran de toda obligación laboral obligándote a registrarte como supuesta sociedad o  a suscribir ficticios contratos de concesión o de servicios. Fedecámaras propone el trabajo a destajo pagado por horas. Las transnacionales consiguen Tratados contra la Doble Tributación y leyes que  las exoneran de pagar impuestos. Que paguen los trabajadores, que no necesitan comer.

¿Y los beneficios del trabajo formal? Desaparecen dondequiera. Lusinchi elevó la edad de la jubilación a 65 años para los hombres y 60 para las mujeres, cuando el promedio de vida era de 67,8. Argentina eliminó las jubilaciones del Estado. Caldera nombró una Comisión Tripartita de Fedecámaras, el Ministerio del Trabajo y la CTV que a cambio de nada te arrebató las prestaciones sociales y el derecho a doble indemnización por despido injustificado. La Tatcher redujo a la indigencia a los trabajadores ingleses. Macron acaba de subirle la edad de la jubilación a los franceses. La Deuda Externa se paga siempre; la social, nunca. Sólo Hugo Chávez Frías tuvo el valor de devolver a los trabajadores sus prestaciones, y de  pagar la deuda social antes que la Externa. 

¿Cómo se distribuye el producto de nuestro trabajo social? En 2021, el minoritario 20% de la población de mayores ingresos se apropió del 61% del ingreso total del país, vale decir, de casi las dos terceras partes de todo lo que producimos. 

¿Ganarás el pan con el sudor de tu frente? El Centro de Documentación y Análisis Social de la FVM: CENDAS-FVM, señala que la Canasta Alimentaria Familiar se ubicó para enero   de 2023en 486,87 $ , mientras que el salario mínimo  es de 130 bolívares, lo cual según la tasa de cambio del BCV equivale para entonces sólo a 6,33 dólares mensuales o sea unos 21 céntimos de dólar diarios, en una economía de precios dolarizados.

¿A igual trabajo, igual salario?  No para las mujeres, los inmigrantes ilegales, los trabajadores de las maquilas sin derechos laborales. El patrono te paga salarios del Tercer Mundo y cobra por lo que produces precios del Primero.

¿Trabaja  joven, sin cesar trabaja? Ni una sola de las reivindicaciones laborales ha sido jamás considerada justa, beneficiosa ni posible por el Capital y sus aliados. Salvo en los países socialistas, vacaciones, jubilación, prestaciones sociales sólo han sido concedidas tras duras batallas. Los asalariados conquistaron el derecho a la jornada de ocho horas. El tramposo te nombró personal de confianza, para que labores sobretiempos interminables a cambio de nada, cumplas doble y triple jornada y puedas ser despedido sin causa. Ya viene la sociedad de las 24 horas, en la que  trabajarás hasta dormido.

¿Y los sindicatos? Cuando te defienden, los aniquila un Estado neoliberal, como pasó en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil y Bolivia durante los “procesos” militares. Cuando protegen a los patronos, son destruidos por tu repudio, con porcentajes de rechazo de 50% a 51%,  como pasó con la vieja CTV de Acción Democrática. 

¿No hay fondos para aumentar salarios?

Lamentablemente, ciertos indeseables agitan varitas mágicas que les adjudican el dinero que hubiera podido servir para mejorar los sueldos. Testimonia el Presidente Maduro que Cadivi otorgó 60.000 millones de dólares para  importaciones fantasmas y empresas de maletín. Funcionarios de PDVSA y de la administración de criptomonedas se apropiaron de más de 3.500 millones de dólares. Entre el año  pasado y el presente el Banco Central  de Venezuela subastó sumas estimadas en unos 13.500 millones de dólares a magnates que probablemente las exportaron de inmediato. Como dicha institución mantiene una política de restricción monetaria, antes de cada subasta aumenta el circulante en bolívares, no vaya a ser que a los pobres potentados se les dificulte conseguir moneda nacional para pagar las preciadas divisas. Sin embargo, puede ser que el Primero de Mayo se otorgue un aumento de salario que desmienta a todos los que histéricamente sostienen que es imposible.

¿No hay futuro? En todo el mundo se retiran o niegan los derechos laborales. En una década, posiblemente más de la mitad de los puestos de trabajo serán ocupados por máquinas; en tres, quizá todos.  Sólo el socialismo podrá evitar el exterminio masivo de los trabajadores suplantados. 

¿Sorpresas te da la vida?   Los grupos sociales progresivamente excluidos de la protección jurídica terminan siéndolo también de la existencia. Las dirigencias que abandonan a las masas trabajadoras son abandonadas por ellas. En esta guerra avisada podría haber dos muertes, o ninguna. No digan que no se las anuncié.

TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO.

jueves, 27 de abril de 2023

YO TAMPOCO QUIERO MANDO

 

Luis Britto García 



 Yo tampoco quiero imperios


Nada es más bonito que la mañana en que comienzan una pasión o una revolución. No la olvidamos nunca, volvemos siempre a ella preguntándonos cómo pudimos ser tan afortunados o tan desdichados, cómo pudimos cometer tantos errores por el lado de la sensatez o de la locura. Hace 202 años Santiago de León de Caracas estaba a punto de ser flechada por la pasión revolucionaria, en forma irreversible. Algunos califican a la Caracas de 1810 de aldea insignificante, sin peso en las cuestiones del mundo, dedicada apenas, según Arístides Rojas, a comer, rezar y dormir. Sin embargo, La Guaira es el primer puerto de importancia de las naves que arriban de la metrópoli con impresos clandestinos, conspiradores y noticias. La Historia gira sobre el torbellino de las corrientes y los alisios del Caribe y del Atlántico. Desde 1492 se libra en él la Primera Guerra Mundial por el dominio del globo. Esta guerra se extiende por todos los océanos, dura medio milenio, involucra a todas las grandes potencias, y culmina hacia el siglo XVIII con una hegemonía de Inglaterra que sólo declinará en 1939. Francia contribuye desde 1778 para que Inglaterra pierda sus colonias en la Costa Atlántica. Desde 1789 ambos imperios están en mortal enfrentamiento por un aparente debate entre monarquía y República, cuya presa real son los mares y los mercados del mundo. En 1806 Francisco de Miranda invade por Coro con apoyo de los ingleses; ese año y el siguiente éstos asaltan infructuosamente Buenos Aires y luego planifican una expedición al mando de Wellesley, futuro duque de Wellington, para liberar o subyugar la América Española. En 1808 Napoleón invade España para clausurar los puertos de Portugal, los únicos abiertos en Europa a los británicos. Su hermano José Bonaparte envía agentes con instrucciones para “dar la libertad a la América española” a cambio del “comercio libre con los pueblos de las dos Américas” (Pérez Rescaniére, 2011: I,145) Tenemos así dos planes, uno inglés y otro francés, para “liberar” la América española, o más bien para pasarla de uno a otro coloniaje. Lo que suceda en nuestra región decidirá el futuro del planeta ¿Será otra vez el Nuevo Mundo repartido entre imperios de ultramar? ¿Decidirá su propio destino? 

Yo tampoco quiero lacayos

Toda revolución surge de un choque entre imperios que los debilita. Al invadir España para completar el bloqueo continental contra Inglaterra, las tropas napoleónicas obligan a abdicar al Borbón Carlos IV en beneficio de su hijo Fernando VII. En España y América cunden Juntas Defensoras de los Derechos de Fernando VII, quien también vergonzosamente abdica. Difícil es la lealtad hacia el Consejo de Regencia de una Junta Conservadora de los Derechos de un Abdicante transferidos por otro Abdicante ¿Dónde volverán los ojos tantas viudas de la monarquía de derecho divino?


Yo tampoco quiero esclavos


Cuando la pirámide del poder se disuelve, hay que reconstituirla desde la base. Leamos el acta del 19 de abril de 1810 para enterarnos de lo que se debate. Según los firmantes, el Consejo de Regencia “no puede ejercer ningún mando ni jurisdicción sobre estos países, porque ni ha sido constituido por el voto de estos fieles habitantes, cuando han sido ya declarados, no colonos, sino partes integrantes de la Corona de España, y como tales han sido llamados al ejercicio de la soberanía interina, y a la reforma de la constitución nacional (…)”. El poder, por tanto, no viene de arriba, de Dios o de la sangre azul, sino del “voto de los fieles habitantes”. Y aunque no fuere así, la autoridad no es un concepto abstracto, sino una realidad operante. Pues si “no pueden valerse a sí mismos los miembros que compongan el indicado nuevo gobierno, en cuyo caso el derecho natural y todos los demás dictan la necesidad de procurar los medios de su conservación y defensa; y de erigir en el seno mismo de estos países un sistema de gobierno que supla las enunciadas faltas, ejerciendo los derechos de la soberanía, que por el mismo hecho ha recaído en el pueblo, conforme a los mismos principios de la sabia Constitución primitiva de España, y a las máximas que ha enseñando y publicado en innumerables papeles la junta suprema extinguida”. Carolina Guerrero interpreta acertadamente que “Los actos discursivos prerrepublicanos dieron cuenta de la concepción de la soberanía como poder supremo emanado del pueblo o de la nación, titular de derechos sagrados. Implicaba la deconstrucción de la concepción descendente del poder propia del orden monárquico absolutista. Y admitía la intervención divina en la creación de la soberanía sólo como acto trascendente inserto en la dinámica del derecho natural, destinado a proteger a sus beneficiaros en el goce y ejercicio de tales derechos. Si a lo largo de tres siglos se había asumido la figura del rey como expresión de la voluntad divina (en contradicción con el espíritu iusnaturalista hispánico), la republicanización del concepto demandaba demostrar que la verdadera interpretación de la ley de Dios consistía en el reconocimiento y defensa de la soberanía popular, lo que además obligaba a distinguir entre soberanía originaria y ejercicio temporal del poder por autorización, o soberanía instrumental derivada” (Guerrero, 97). 

Yo tampoco quiero mando


Sobre estas bases conceptuales se escenifica casi como una pieza dramática el movimiento del 19 de abril de 1810. El capitán general don Vicente de Emparam viene designado por José I Bonaparte, invasor francés que ocupa el trono de España. El Martes Santo, 17 de abril ancla en La Guaira un buque con documentos que ordenan el reconocimiento del Consejo de Regencia. Emparam los acata y difunde la orden en bandos pegados en las paredes, sin consultarlo al cabildo, las autoridades ni las corporaciones. Al día siguiente se reúnen patriotas, entre otros José Félix Rivas, Mariano Montilla y Narciso Blanco, prenden al teniente coronel Osorno, y comprometen a los capitanes del batallón Aragua y a los oficiales del batallón de pardos para desobedecer al comandante español Ros (Blanco, 126). En la mañana del Viernes Santo se reúne el cabildo y plantea al capitán general la necesidad de reunir una Junta; Emparam se excusa con el pretexto de asistir a los oficios religiosos. Cuando se dirige a éstos Francisco Salias lo toma del brazo y le impetra: Venga Usía al cabildo. Los ciudadanos reunidos en la Plaza Mayor corean el llamamiento; medio centenar de granaderos que custodian el sitio no se mueven para defender a Emparam, y el alférez mayor Feliciano Palacios por el contrario lo conmina a obedecer (Blanco, 127-128). Sigamos de nuevo el Acta del Cabildo: “(…)y abierto el tratado por el señor Presidente, habló en primer lugar después de su señoría el diputado primero en el orden con que quedan nombrados, alegando los fundamentos y razones del caso, en cuya inteligencia dijo entre otras cosas el señor Presidente, que no quería ningún mando, y saliendo ambos al balcón notificaron al pueblo su deliberación; y resultando conforme en que el mando supremo quedase depositado en este Ayuntamiento muy ilustre”. Añaden Rafael María Baralt y Ramón Díaz que el sacerdote chileno José Cortés de Madariaga pide abiertamente la deposición de Emparam; que éste como último recurso consulta al pueblo desde un balcón, mientras el sacerdote “indicaba a la turba la respuesta, haciéndole señas a hurtadillas. Los conjurados que estaban mezclados con el pueblo, gritaron no le queremos: el pueblo prorrumpió también no le queremos. Emparan disimulando su bochorno dijo con despecho, pues yo tampoco quiero mando”(Baralt y Díaz, I, 51). La multitud reunida debía ser de consideración para la pequeña ciudad. No sólo la convocaba la agitación sobre las noticias llegadas de España, sino la solemnidad religiosa, que con sus oficios, cortejos y procesiones y su nutrida guardia militar era una vasta ceremonia colectiva que emblematizaba el orden de la sociedad de castas. 


Yo tampoco quiero moderación


¿Hay que desautorizar al movimiento del 19 de abril como pronunciamiento ingenuo, que espera operar un cambio de sede de la soberanía mediante razonamientos abstractos y una reducida aclamación popular que legitimaría la decisión de un cuerpo de privilegiados? Sigamos leyendo el acta del 19 de abril. En lo político sus medidas se reducen a desconocer el Consejo de Regencia, deponer a Emparam, nombrar a don Francisco de Berrío fiscal de la real hacienda en lugar del intendente Vicente Basadre, cesar al brigadier Agustín García y a José Vicente de Anca, auditor de guerra, y a los integrantes de la real audiencia. Pero se dispone “que se conserve a cada uno de los empleados comprendidos en esta suspensión el sueldo fijo de sus respectivas plazas y graduaciones militares”. Con razón opina el testigo presencial presbítero José Félix Blanco que “jamás hubo ejemplo en la historia de las revoluciones de una moderación como la que se vio en aquel día memorable” (Blanco, 128). Es como acusar a la chispa de no ser todavía incendio. No olvidemos que todas las revoluciones comienzan con la vana esperanza de conciliar pacíficamente los intereses de las clases emergentes con los de las hegemónicas. La respuesta feroz de estas últimas es la que obliga a una progresiva radicalización del movimiento.  

Yo tampoco quiero orden

El del 19 de abril aspira a ser en sus principios, como lo llama Carole Leal Curiel “la Revolución del Orden”. Lo es, en cuanto postula la sustitución de un orden derivado del derecho divino, por otro derivado del derecho natural racional. En el proceso interfiere un desorden inmovilizado a duras penas por la represión colonial de la sociedad de castas. Como señala la autora, “Después de 1810 y una vez declarada la independencia absoluta e instaurada la república, 1811 en adelante, las castas (indios, pardos, negros libres, indios y esclavos), el pueblo llano (populacho o plebe como se le llamó) pasan a constituir un problema capital en la reflexión acerca de cómo conciliar la libertad con el orden en tanto ellas amenazan bien sea la propiedad, bien la libertad y libertades o, mucho más tarde, el progreso y la civilización” (Leal, 81). Para reponer su orden, los sectores y clases amenazadas recurren indistintamente a la sublevación interna y la agresión externa. Contra la naciente República se alzarán la rebelión de Maracaibo y Coro y Guayana y las milicias de Monteverde y de José Tomás Boves y la Guerra de Colores, el bloqueo de España y la expedición del Pacificador Morillo. Contra ellos la Patria esgrimirá la liberación de los esclavos y las grandes confiscaciones de bienes de los realistas y la guerra continental y los proyectos de integración americana. La lucha no concluye con la Independencia política: se intensifica en creciente espiral de acciones y reacciones cuya expansión todavía no concluye.

 

Yo tampoco quiero mitos


El 19 de abril es más que un mito socarrón con un cura Madariaga que hace señas al pueblo como si éste no supiera qué decidir y un Capitán General que tampoco quiere mando cuando ya milicia y gobernados se lo quitaron y unos oligarcas que promueven la Independencia bajo la especie de Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII. A lo largo de los trescientos años de calma colonial que deploró Bolívar, en Nuestra América se sucedieron cumbes, pachakutiks, alzamientos y rebeliones. La del 19 de abril es la primera que culmina en un proceso independentista que dura hasta hoy. Sus postulados, el derecho a procurar la propia conservación y defensa, a erigir un sistema de gobierno que las garantice, la soberanía del pueblo, son conceptos relumbrantes y poderosos como relámpagos. Anuncian un reguero de pronunciamientos independentistas que en pocos meses incendia la América española. No cierran el debate: abren otro, todavía inconcluso, entre soberanía popular y despotismo elitista, entre castas, entre imperios y periferias, entre clases sociales. La conciliación es la única farsa. Yo tampoco quiero mitos.

 

Fuentes: 

Baralt, Rafael María y Ramón Díaz: Resumen de la Historia de Venezuela, Tomo Primero, Brujas-París, Desclée de Brouwer, 1939.

Blanco, José Félix: Bosquejo histórico de la Revolución de Venezuela, Bicentenario del Natalicio del Libertador Simón Bolívar, Venezuela, Caracas, 1983. 

Guerrero, Carolina: “19 de abril de 1810: los límites de la soberanía original y la soberanía derivada” Revista Politeia, N° 43, vol. 32. Instituto de Estudios Políticos, UCV, 2009:87-102. 

Leal Curiel, Carole: “La revolución del orden: el 19 de abril de 1810” Revista Politeia, N° 43, vol. 32. Instituto de Estudios Políticos, UCV, 2009:65-86. 

Pérez Rescaniére, Gerónimo: De Cristóbal Colón a Hugo Chávez Frías, T.I, Fondo Editorial Ipasme, Caracas, 2011


(FOTOS/TEXTO: LUIS BRITTO).


 

sábado, 8 de abril de 2023

EL EVANGELIO DE JUDAS

 Luis Britto García

Hierve Jerusalén con  garitos donde los sayones juegan con  dados cargados harapos  de los crucificados.

Por  bazares de lujo enfebrecidos de lámparas baila Salomé la danza de los siete velos que es precio de la cabeza del Bautista.

Nubes de incienso y mirra perfuman el jolgorio de los fariseos que en el sanedrín celebran haberlo entregado todo al Imperio.

Ebrio con el vinagre de la esponja que humedeció los labios del Hijo del Hombre, por los vericuetos de la Vía Dolorosa regresa Judas dando tumbos y vociferando el Nuevo Evangelio:

-Se os ha dicho: dad de beber al sediento. Mas yo os digo: privatizad ríos, lagos y lagunas para negar la gota de agua a la sed.

-Se os ha dicho: dad de comer al hambriento. Mas yo os digo: quitad el pan de la boca del pobre para darlo al mercader extranjero.

-Se os ha dicho: antes pasará un camello por  el ojo de una aguja que un rico por las puertas del cielo. Mas yo os digo: ser rico es el cielo.

-Se os ha dicho: El Templo es casa de oración, pero lo habéis vuelto feria de mercaderes. Mas yo os digo: el Mercado es el único Templo,  y en él se subasta al género humano.

-Se os ha dicho: Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Mas yo os digo: dad al Imperio lo que es del Imperio y lo que no es del Imperio también.

-Se os ha dicho: no vendas tu tierra por un plato de lentejas. Mas yo os  digo: regálala  por un plato sin lentejas.

-Se os ha dicho: esta es tu Tierra Prometida. Mas yo os digo: las naciones no existen.

-Se os dijo: no invocarás el nombre de Dios en vano. Pero Dios sólo vale para ejecutar en su nombre lo contrario de sus Mandamientos.

Presenta Judas en un cubil de usureros el vale por las treinta monedas y le informan que está girado contra un banco quebrado.

Despierta al fin en un charco de vómito al lado de una soga podrida.

Tiembla la tierra. Se rasga el velo del templo.

En los tugurios de  colinas lejanas sigue el llanto unánime de los desterrados, Hijos de Eva.

A las puertas del sepulcro esperan los sayones  que el Hijo del Hombre resucite para crucificarlo de nuevo.

El sol niega su luz a aquella tierra donde todo se ha consumado.

NO LUGAR

Marc Auge y Bauman proponen el concepto de No Lugar, esos sitios como salas de espera, colas, estaciones de Metro o de servicio, consultorios o campos de exterminio, donde nada nos pertenece y no tenemos más actividad que ignorarnos  unos a  otros y sobre todo a nosotros mismos mientras esperamos.

Complementamos la idea con el concepto de No  Persona, el habitante del No Lugar, especie de Hollow Man a la T.S. Eliot o de  Nowhere Man a la John Lennon, sentado en su Tierra de Nadie, pensando sus No Ideas, para Ninguno.

 

Como  No Seres transeúntes en tales No Lugares, vivimos asimismo un No Tiempo que no dedicamos a nosotros mismos ni a los desconocidos que nos rodean, pendientes del próximo cupo o  vagón o lote de exterminados.

A lo mejor en los No Lugares se espera el No Objetivo, la llegada al trabajo alienado, al trámite burocrático, al Desencuentro con quien nos encontremos o la Muerte misma, prolongación todos del mismo Vacío.

Pronto la estandarización y uniformización del mundo terminará por convertirlo enteramente en No Lugar y por consiguiente a todos en No Personas, habitantes de Ninguna Parte, prisioneros del No Tiempo esperando el No Objetivo consolados por conocer en periódicos o pantallas No Noticias que no nos importan o contarles nuestra No Historia a No Prójimos quizá ficticios en celulares y redes sociales.

Este No Escrito no debió ser redactado. 

CALVARIOS


El mundo Patas arriba, del recordado Eduardo Galeano, es libro que admite infinitas postdatas. Sólo a raíz del escándalo Petróleos de Venezuela-Criptomonedas, nos enteramos de que hace cinco años la corruptela fue denunciada por dos ciudadanos, Aryenis Torrealba y Alfredo Chirinos. Los Iscariotes de turno, en uso de su congénita incapacidad de argumentar, los cubrieron de insultos. Las autoridades fueron más allá: los enjaularon cinco años por el delito de ser honrados. Ahora resulta que los delincuentes son quienes los encarcelaron. Tengo entendido que nuestras más novedosas leyes penales admiten la indemnización para los injustamente privados de libertad. Nadie puede reponer un quinquenio de vida honrada perdido, pero esa reparación debería proceder de una vez, de oficio, sin que las partes pasen por humillantes   trámites para obtenerla. También de oficio debe iniciarse el proceso contra quienes perpetraron la injusticia, y el homenaje nacional a las víctimas que pagaron la desvergüenza de tantos. Entre ellas, contemos todas las privadas de alimentos, medicinas y medios de vida por los dineros impunemente robados durante cinco años.

JUSTOS POR PECADORES

Comienza el gran desfile de los Justos que pagan  por los Pecadores. En primer lugar los desterrados, hijos de Eva, que hace tanto penamos por una manzana que mordió nuestro Padre Adán con la  excusa de la Ciencia del Bien y del Mal. Allá van todos los muertos en la Guerra de Troya, sus huérfanos y viudas, que jamás escaparon con Helena ni probaron la Manzana de la Discordia. Siguen los heridos que no fueron curados en las Guerras Médicas. Arden las piras funerarias de los Héroes, alimentadas con los cuerpos de sus soldados desconocidos. Marchan el centenar de millones de descendientes de Cam, esclavizados y discriminados  porque su progenitor se burló de su borracho padre Noé. Nunca llegaron a valetudinarios los sacrificados en la Guerra de los Cien Años, ni se sabe qué Dioses volvieron la espalda durante las Guerras de Religión emprendidas en sus nombres. Interminables son las filas de nuestros abuelos indígenas, exterminados por el pecado de ser felices. Cabalgan los antepasados centauros que nos libertaron de una servidumbre para que recayéramos en otra. Ya es casi imposible saber quién es quien; por allá tiritan congelados los cien mil concriptos de la Grande Armée que Napoleón envió a conquistar la Santa Madre Rusia; allá marchan olvidados los veintisiete millones que murieron por salvarla y salvarnos de algo peor que la muerte. Con el viento nos llueven muchedumbres reducidas a lágrimas o polvo radiactivo. Los únicos vivos son los Parias de la Tierra, porque su sufrimiento es eterno e inextinguible.


TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO

 

 

 

sábado, 1 de abril de 2023

CAIGA QUIEN CAIGA

 Luis Britto García

Ante la corrupción que recurre como pesadilla, reitero conceptos que ojala nos despierten.

Corrupción es apropiarse del fruto del trabajo social sin aportar un valor equivalente. Ejemplo: el esclavismo.

     Toda explotación es corrupción. Ejemplo: el feudalismo.

     Toda explotación se funda en una excusa elevada. Ejemplo: la religión.

     Mientras más sublime la excusa, más dudosa la institución. Ejemplo: Vaticano y  pedofilia.

     Los modos de producción históricos   son acomodos distintos de un mismo modo de corrupción verdadero. Ejemplo: el Imperio Romano.

     Un modo de corrupción es la estabilización de las relaciones de explotación  dentro de un determinado marco de excusas. Ejemplo: todos los imperios.

     Toda nueva fuente rápida de ganancias ilimitadas  es preferida al laborioso proceso de producir bienes limitados. Ejemplo: la Conquista de América.

      El volcamiento masivo hacia el nuevo modo de corrupción arruina al precedente. Ejemplo: la Decadencia de España.

       El mayor provecho en el menor tiempo por encima de todo es la divisa de la corrupción. Ejemplo: el capitalismo.

Quien se sirve de la corrupción termina sirviéndola. Ejemplo: El Pentágono indultó al mafioso Lucky Luciano para que lo ayudara a apoderarse de Italia, y la Mafia se apoderó de Estados Unidos.

Dice Balzac que en el origen de toda fortuna hay un crimen. Ejemplo: Joe Kennedy se hizo rico como  contrabandista de licores durante la Prohibición, y  así llevó a su hijo John Fitzgerald a la Casa Blanca.

Quien se acuesta con corruptos amanece mojado. Ejemplo: los estadounidenses consintieron al exilio cubano, y éste manejó las elecciones a favor de Bush hijo y Joe Biden.

Sepulcro de corrupción se blanquea con lechada de mecenazgo. Ejemplo: las ONG, Pablo Escobar Gaviria.

Infeliz pájaro el que intenta apaciguar  con dádivas al corrupto. Ejemplo: Kadafi financió las  campañas electorales de Sarkozy y de Berlusconi, quienes se agavillaron para asesinarlo y destruir Libia.

La corrupción desborda el vaso. Ejemplo: la crisis capitalista.

La  corruptela dentro de la institución se mide por su apoyo a los criminales. Ejemplo: los auxilios de  $750.000.000.000 de la Reserva Federal para los delincuentes financieros y las 471.000.000.000  libras que aporta Inglaterra en auxilios a sus bancos en 2008; los apoyos a los bancos en la hecatombe actual.

La ganancia fácil del corrupto es del tamaño de la falsa ganancia que ofrece a sus víctimas. Ejemplo: Goldman Sachs, Silicon Valley Bank.

Cuando el bandolerismo es gobierno, la infracción se hace ley. Ejemplo: Medidas Coercitivas Unilaterales contra Venezuela.

         Toda organización tiende a dejar de servir al propósito para el cual se la destina, para servir a sus propios intereses. Ejemplo: Acción Democrática.

         Los miembros de toda organización que funciona para sus propios intereses  dejan de servirla para satisfacer sus intereses particulares. Ejemplo: los adecos. 

      Toda corrupción requiere cómplices dentro de la misma institución que arruina. Ejemplo: Pdvsa.

La peor corruptela se disfraza de sistema de defensa del organismo que invade. Ejemplo: el Sida.

          Imponer sanciones ejemplares contra la corrupción es la receta para sufrir intento de asesinato y exilio. Ejemplo: Simón Bolívar.

Decía Bolívar que “A la sombra de la ignorancia sólo trabaja el crimen”. Ejemplo: el manejo secreto de  partidas distintas e independientes del Presupuesto, como el Fondo de Inversiones de Carlos Andrés Pérez.

Quien permite  corrupción cava su propia tumba. Ejemplo: la Colonia, la República Oligárquica, la Oligarquía Liberal, el Gomecismo, los adecos, los copeyanos, los neoliberales de los Bonos Cero Cupón, los escándalos de las privatizaciones de Caldera, el Autoelegido y etcétera y etcétera y etcétera.

La posibilidad de corrupción es directamente proporcional a la medida en que  logre penetrar las instituciones destinadas a combatirla. Ejemplo: el ex juez Aponte Aponte del Tribunal Supremo de Justicia.

No puede subsistir un sistema que predica  equivalencia entre  trabajo y recompensa enfrentado a una red mediática que publicita  recompensa sin trabajo. Ejemplo: narconovelas, bodegones y casinos.

Mientras más se lava el dinero más inmundo queda. Ejemplos: están a la vista.

Toda corrupción incontenible desata sospechas contra los encargados de contenerla. Ejemplo: Indepabis.

La corrupción rompe el saco cuando desgasta la credibilidad de las excusas en nombre de las cuales se ejerce. Ejemplo: el Caracazo.

La forma de acabar con el socialismo es infiltrar con neoliberales sus dirigencias. Ejemplo: la Unión Soviética.

Se sabe quién traicionará por  treinta monedas: el más devoto, adepto, fanático,  sectario,  intransigente, incondicional y adulante de los allegados. Ejemplo: Judas.

Quien parte y reparte discrecionalmente siembra corrupción. Ejemplo: Recadi, Cadivi, Pdvsa, subastas, concesiones, exenciones, exoneraciones.

Quien maneja fondos no sujetos a normas ni controles arriesga corrupción. Ejemplo: Inaplicable.

El castigo de la corruptela recae sobre  los  inocentes. Ejemplo:

Hiperinflación.

Quien no oye consejo no llega a viejo. Ejemplo: cuando se introdujeron las criptomonedas, formulé objeciones sobre la claridad y coherencia de las normas respectivas, y como no se tomaron en  cuenta, sufrimos ahora un fraude descomunal con criptoactivos.

Palo dado, ni Dios lo quita. Ejemplo: los colosales fondos desaparecidos desde que  el control previo integral de la ejecución del Presupuesto fue sustituido por un control posterior, y sólo por muestreo.

Zamuro cuidando tripa. Ejemplo: la infinidad de estados, distritos, municipios, institutos autónomos, fundaciones, empresas del Estado, participaciones accionarias del Estado, misiones y comunas sometidas únicamente a control interno, vale decir, que sólo se controlan a sí mismas.

         Cuentas claras conservan amistades. Ejemplo: la instauración de un sistema de control digitalizado integral y en tiempo real, previo, concomitante y posterior sobre todos los gastos, bienes e ingresos públicos  como el propuesto por el ingeniero Rafic Derjani, bloquearía automáticamente toda operación incorrecta o ilegítima (https://chafefiya.blogspot.com/).

         La mujer del César no sólo debe ser honesta: debe también parecerlo. Ejemplo: Lula y Dilma fueron a la postre declarados inocentes, pero la  generalizada opinión de que había corruptelas hizo que su  partido perdiera las elecciones ante el corrupto de corruptos Bolsonaro.

         La ocasión hace al ladrón: el no impedirla,  al cómplice.

TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO

domingo, 26 de marzo de 2023

¿HASTA CUÁNDO CRISIS?

 

Luis Britto García

Desde la disolución de la Unión Soviética, los medios  nos lavan el cerebro con detergente de mitos comunicacionales.

De creerles, el Libre Mercado sería la ruta hacia la riqueza universal, pues al concentrarla en un puñado de multimillonarios se produciría un “efecto de desborde” hacia los indigentes.

Para acelerar esa salvadora hiperconcentración de capitales habría que desinstalar las industrias de los países desarrollados y reinstalarlas en el Tercer Mundo, donde la superabundancia de recursos naturales regalados, de mano de obra por debajo del nivel de subsistencia y la ausencia de impuestos garantizada  por  gobiernos complacientes permitiría acelerar el soñado “desborde”.

No importaba que el desempleo arrasara con los trabajadores de los países desarrollados: además del saqueo del Tercer Mundo, los superbillonarios vivirían para siempre del cobro de patentes y  la especulación financiera.

Nada de eso era verdad. El único resultado de tantos sacrificios fue que el 1% de la población mundial se apoderó de más del 50% de la riqueza del planeta, y el 10% acaparó más del 80% de ella.

En vano los aspirantes a nuevos ricos del Tercer Mundo acudieron dando saltos, pancadas, volteretas y piruetas con recipientes, barriles, baldes, ollas, poncheras y totumas a ahogarse en el ofrecido diluvio de divisas: algunas engordaron a las oligarquías de siempre; apenas limosnas tocaron a los mediadores locales que entregaron todo a cambio de nada.

Las economías del Tercer Mundo quedaron devastadas por el saqueo; las del Primero arruinadas por la desinversión, la evasión tributaria en Paraísos Fiscales, la desindustrialización, el desempleo, la caída del consumo y la demanda, el retiro de derechos sociales y la marginalización abrupta de la clase trabajadora.

El sistemático recurso a guerras imperiales para dinamizar la inversión en armamentos y reclutar  marginalidades para la destrucción  de países ricos en recursos desembocó en  fiascos militares como los de Afganistán, Irak, Siria y Ucrania.

El proyecto de una “economía del conocimiento” para vivir de las patentes de adelantos tecnológicos se vino abajo cuando China asumió la delantera en investigación científica e inteligencia artificial, y Rusia la primacía tecnológica en armamentos.

En el campo político se derrumbó  la patraña neoliberal cuando los pauperizados trabajadores estadounidenses, cansados de esperar un “desborde” inexistente, eligieron a un Presidente que ofrecía repatriar industrias y capitales retirándolos del Tercer Mundo y denunciar los Tratados de Libre Comercio que libraban de aranceles las importaciones desde éste.

Mientras tanto, Europa retiraba sus planes de inversión extranjera entre  un hervidero de protestas contra el desempleo y la anulación  de derechos laborales.


La última partida de defunción de esta enciclopedia de obituarios, la del sistema financiero, acaba de ser extendida en Silicon Valley y sus alrededores.

Persiste la ilusión de que lo que produce el valor económico es el dinero,  y no el trabajo, al igual que la esperanza de obtener todo a cambio de nada alimenta maquinitas, loterías, bingos, kinos, casinos, pirámides, especulaciones financieras  y otras variedades de la estafa masiva.

Predijo Carlos Marx que el capital comercial  terminaría  dominado por el industrial, y éste desplazado por el financiero.

Así  arribamos a un mundo cuyo Producto Interno Bruto global es para 2021 de 96,51 billones de dólares, mientras que la Deuda Global es de 226 billones de dólares, el 257% del primero, según el Fondo Monetario Internacional. (https://www.eleconomista.com.mx/economia/FM-deuda-mundial-esta-muy-por-encima-de-niveles-prepandemia-pese-a-fuerte-caida-de-2021-20221212-0046.html).

Debemos más de dos veces y medio de lo que tenemos y producimos. El mundo  está esclavizado por una deuda impagable, que no produce bienes y servicios sino dividendos, y cuyos intereses sólo incrementan el patrimonio de los amos del planeta y la explotación de sus habitantes.

Anticipó también Marx que así como el capital se concentraría en un número cada vez menor de manos, su tasa de ganancia iría disminuyendo, por lo que se vería forzado a extremar sus estrategias  de explotación.

De allí que la economía ficticia del capital financiero  recurra a martingalas cada vez más elaboradas para inventar dividendos sin producir más que crisis bancarias: la quiebra masiva de las empresas punto.dot en los años 90, la de las hipotecas subprime en el 2008, la  de los  derivados financieros del Silicon Valley Bank y sus homólogos.

Todas nacen de la desproporción entre el  capital disponible en depósitos a corto plazo y el capital ficticio representado por títulos especulativos a largo o indefinido plazo. Apunta The Economist que a principios de 2022, cuando las tasas de interés estaban cerca de cero, los bancos estadounidenses tenían 24 billones de dólares en activos, de los cuales sólo unos  3,4 billones eran efectivo disponible para pagar a los depositantes.

Cuando cualquier circunstancia  -como la actual alza de las tasas de interés de los depósitos por la Reserva Federal- hace menos deseables las problemáticas tasas de los “derivados”; todos se deshacen de ellos, la sobreoferta  deja sin respaldo tales entelequias crediticias y el banco se desploma.

La informática que mantiene el tinglado  también lo hunde: los algoritmos inician los retiros a la velocidad de la luz ante cierto índice de riesgo, y de allí en adelante la descapitalización opera como una avalancha.


En ese momento interviene el Estado –el Satanás de la ideología neoliberal- como Ángel de la Guarda que  rescata providencialmente a los fallidos bancos “demasiado grandes para caer” con salvavidas de oro pagados por los contribuyentes; deja que los capitales menores sean devorados por los mayores, y que el pueblo pague la factura de tantos negociados con la pérdida de sus bienes y ahorros, el colapso de la economía real de bienes y servicios, desempleo generalizado  y pauperización masiva.

Anticipó también Marx  crisis  cada vez más graves y frecuentes hasta la definitiva que imponga el socialismo. No esperemos que capitalistas bondadosos nos rediman con derrames milagrosos a cambio de cuanto tenemos. O socializamos o erramos.

TEXTO/IMÁGENES: LUIS BRITTO.

 

sábado, 25 de marzo de 2023

TRANSHUMANISMO

Luis Britto García 

 Michael Crichton,  autor de Jurassic Park, en su novela de 1970 Terminal Man describe el pavor de un hombre que cree  que las computadoras dominan el mundo, y a quien insertan en el cerebro un implante para controlar su epilepsia mediante descargas eléctricas generadas  por un ordenador.

Difícilmente encontraremos desarrollo técnico o social no anticipado  por la ficción.

Hemos dominado el mundo mediante las maquinarias; estamos a punto de ser dominados por ellas. Hasta ahora presenciamos la intervención casi total de la tecnología sobre el mundo exterior. Hoy nos toca  vivir la creciente injerencia de la técnica en nuestros propios organismos y  mentes.

Para comenzar, el embrión podría ser optimizado mediante técnicas eugenésicas de edición de genes que descartaran enfermedades hereditarias, implantaran rasgos positivos y retrasaran el reloj biológico que limita la longevidad.

Células madres podrían reparar nuestros órganos averiados; prótesis tecnológicas suplantarlos o repotenciarlos,  clones en animación suspendida proveer trasplantes sin rechazo inmunológico.

Nadie descalifique como inverosímiles las posibilidades mencionadas. Hace poco más de cien años se juzgaba imposible que volaran  máquinas más pesadas que el aire; ahora las lanzamos fuera de los confines de nuestro sistema solar.

Si es asombrosa la posibilidad de modificación interna del organismo, no menos desestabilizantes resultan sus potenciales integraciones a sistemas externos.


Mecanismos evaluadores podrían examinar en tiempo real cada uno de nuestros pensamientos y actos para proponer o imponer opciones estadísticamente más eficaces.

Terminales  en el sistema nervioso  permitirían asimilarnos a mecanismos informáticos que ampliarían nuestra memoria,  conocimientos y  capacidad de razonamiento integrados a mecanismos exteriores tales como supercomputadoras, nubes de memoria, mega bases de datos, redes informativas manejables con el mero pensamiento.   

Nuestras remembranzas y conciencias podrían perdurar en cuerpos eternamente jóvenes o ser traspasadas a soportes artificiales que las preservaran después de nuestra desaparición física, o las reimplantaran en cuerpos generados en probeta  a tal fin.

La inevitabilidad y deseabilidad de tales innovaciones es postulada en la doctrina del Transhumanismo, a la cual uno de sus autores, el filósofo inglés Max More,  diferencia en 1990 del humanismo “al reconocer y anticipar las radicales alteraciones en la naturaleza y posibilidades de nuestras vidas que resultan de diversas ciencias y tecnologías”.

Vivimos en lo que Oswald Spengler llamó la cultura fáustica: la convicción de que toda fuerza ha de ser aplicada hasta su extremo y toda posibilidad  técnica agotada hasta sus últimas consecuencias.

Si la mera enunciación de algunas de las posibilidades de repotenciar nuestros organismos y aptitudes mediante la tecnología es asombrosa, mucho más lo es la ausencia de examen sobre las consecuencias éticas, legales, políticas y sociales de ellas.

En el capitalismo la satisfacción de necesidades vitales como el alimento, la educación, la vivienda, la salud está en gran parte reservada para quien pueda costearlas. ¿Serán igualmente disponibles para todos las asombrosas técnicas que nos harían transhumanos?

Si en el mundo actual 10% de la población posee el  80% de la propiedad, ¿cómo será un mundo donde 10% sea propietario del  80% del conocimiento?

¿A menos que se imponga la propiedad social sobre el conocimiento, no tendremos una economía, una política, una geopolítica, una estrategia, una guerra  fundadas en el monopolio y acaparamiento del conocimiento y de las patentes?

¿La posesión o falta de dispositivos transhumanizantes no crearía nuevas clases sociales, oligarquías, proletariados, marginalidades, desinformatizados a ser erradicados?

Si la rápida innovación y obsolescencia de los productos es característica del sistema capitalista ¿no sería la vida angustiosa carrera por desechar implantes  postdatados y sustituirlos por  versiones actualizadas?

Todo mecanismo para informarnos concluye informando sobre nosotros ¿Qué evitaría que cada sistema implantado para suministrarnos datos concluyera informando integralmente a oligarquías o gobiernos sobre todas y cada una de nuestras palabras,  pensamientos y obras?

Todo dispositivo para transmitir nuestras órdenes  termina ordenándonos ¿Qué impediría que los canales  para dirigir a las máquinas a su vez nos dirijan?

Cuanto sistema creamos para captar la imagen del mundo  termina imponiéndolos la suya ¿Sería posible percibir la realidad, y no la versión de ella adulterada o reformulada por nuestros implantes?

En el Manifiesto Metabolista de 1960, Noburo Kawazoe predice que todos tendrán en su oreja un “receptor de ondas cerebrales” que  transmitirá “directa y exactamente lo que los otros piensan de él y viceversa”. ¿Habrá un pensamiento individual, si tal receptor de ondas cerebrales nos transmite simultáneamente las de toda la humanidad?


¿Existirá una opción? Aldous Huxley imaginó en 1932 en 
Brave New World una sociedad futura que paralizaría el avance científico por desastabilizador. ¿Será posible pactar un freno al desarrollo tecnocientífico sin que  potencias o consorcios lo violen, como ocurre con la carrera armamentista? ¿Se podría siquiera imaginar la destecnologización de la humanidad, sin provocar una catástrofe inimaginable?

Estamos por sobrepasar o  sobrepasamos lo que el criptólogo inglés L.J. Good llamó en 1965 “la singularidad tecnológica”: “una máquina ultrainteligente que pueda superar todas las actividades intelectuales del hombre más listo”, la cual “podría diseñar máquinas incluso mejores”, liberando una “explosión de la inteligencia” que superaría la humana, por lo cual dicha máquina sería la última invención que ésta requeriría hacer.

A partir de allí, ¿de qué le serviríamos a las máquinas?

Sectas religiosas como la del reverendo Jim Jones se suicidaron en masa convencidas de que su inmolación los llevaría al Paraíso Terrenal. ¿Consentirá la humanidad en su extinción creyendo que su fusión con la maquinaria  conduce a la trascendencia?

¿Estará en la naturaleza del hombre renunciar al uso de la Razón que lo eleva por encima de animales y beatos, para moderar, disciplinar o vetar aquello mismo que lo constituye?

¿Quién terminará dominando en la simbiosis entre nuestros organismos, que necesitan millones de años para evolucionar por mutación, ensayo y error, y las máquinas, que vertiginosamente cambian y se reprograman con propósitos predeterminados?

¿En qué momento la acumulación de prótesis, implantes, terminales y aplicaciones en nuestro cuerpo determinará que seamos más máquinas que organismos?

¿O será el género humano meramente el eslabón  para que domine el planeta y el cosmos una nueva especie sintética?

Iniciamos esta carrera el momento en que un antropoide arrancó la primera chispa de un pedernal. Pensemos en las consecuencias, antes de que la chispa nos consuma.