Luis Britto García

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La Patria está mortalmente herida. Tras una cadena de
triunfos asombrosos, la situación se estanca. La toma de la capital en acción relampagueante no equivale al dominio
sobre el país. Una revolución que pierde impulso se debilita y sus enemigos la
acosan. Los brillantes éxitos militares que culminan en la batalla de Araure
han descuidado la cuestión social. Los pobres siguen siendo pobres; los pardos,
segregados y menospreciados; los esclavos, meras propiedades. El Imperio
recupera fuerzas: el 19 de octubre de 1813 Napoleón es derrotado en Leipzig,
Fernando VII recupera la corona de España y prepara una expedición contra los
independentistas. Boves y otros caudillos realistas sublevan pardos y esclavos;
su intendencia es el saqueo: su estrategia el terror. Coro sigue siendo
monárquica; la fortaleza de Puerto Cabello continúa en poder de los españoles,
y con ella subsiste el temor de la invasión naval.
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Para Bolívar la
idea de rendición no existe. El 7 de diciembre de 1813, en proclama “a los
americanos” informa sobre el triunfo en
Araure, y dirigiéndose a los alzados, afirma que “os empeño mi palabra de honor de olvidar todos vuestros pasados
delitos, si en el término de un mes os restituís a vuestros hogares..."
(Blanco Fombona, p. 120-124). De Puerto Cabello salen 1.200 realistas al mando
de Salomón para reforzar Coro. El día siguiente el Libertador encomienda a Mariño el bloqueo naval del puerto, a D´Elhuyar con sus neogranadinos el sitio
terrestre del mismo.
3
El frenesí de
las campañas no desvía al Jefe patriota de sus objetivos institucionales. El 19
de diciembre escribe al gobierno de la Nueva Granada que "(...) Preparo ya desde el campo en que me
hallo, la convocación para una asamblea de representantes, nombrada por los
pueblos para que vuelva pues, mi patria a llenar los destinos a que la elevaron
los fundadores de su libertad”. El 21 sanciona ley marcial convocando a los
ciudadanos menores de cuarenta años a integrarse en cuerpor cívicos para
reducir a los sediciosos realistas, estimando que "sus fatigas no deberán
pasar de un mes, puesto que dentro de quince días han de estar destruidos los
bandidos" (Sociedad Bolivariana de Venezuela, Vol. V; p. 358-360).
4
El 2 de enero de 1814 el Libertador manifiesta ante
la Asamblea de ciudadanos reunidos en Caracas en el templo de San Francisco: "Ciudadanos: yo no soy el
soberano. Vuestros representantes deben hacer vuestras leyes; la hacienda
nacional no es de quien os gobierna. Todos los depositarios de vuestros
intereses deben demostraros el uso que han hecho de ellos"
(Sociedad, Vol. VI; p. 4-6). La Asamblea
ratifica los supremos poderes conferidos; el Libertador los acepta con
renuencia: "No usurparé, una autoridad que no me toca; yo os declaro,
pueblos que ninguno puede poseer vuestra soberanía, sino violenta e
ilegítimamente! Huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes: es un
país de esclavos" (Sociedad, Vol. VI; p. 9-10). Perder la soberanía es perderlo todo; el
respeto hacia ella es proporcional a la energía con la cual se la defiende ante
el usurpador extranjero.
5
La soberanía no es gracia divina: se la conquista
con batalla y se la sostiene con sacrificio. El 3 de febrero el impetuoso Boves
vence en la batalla de La Puerta al ejército del patriota Campo Elías. El 5 de
ese mes Bolívar ordena al general José Félix Ribas reunir los contingentes de
La Guaira y Caracas, entre los cuales figuran adolescentes y estudiantes, para
contener a Boves, lo cual logran el 12 en la reñida batalla de La Victoria. El
día siguiente, en proclama a los caraqueños, expresa el Padre de la Patria: "¡Caraqueños! el
sanguinario Boves intentó llevar hasta vuestras puertas el crimen y las ruinas;
a esta inmortal ciudad, la primera que dio el ejemplo de la libertad en el
hemisferio de Colombia. ¡Insensato! Los tiranos no pueden acercarse a sus muros
invencibles, sin expiar con su impura sangre la audacia de sus delirios”. (Sociedad,
Vol, VI; p. 136) Días antes el Libertador había expedido la orden atroz de pasar por las armas s todos
los prisioneros realistas en la fortaleza de La Guaira, para precaver que tras
posible sublevación exterminaran a los patriotas del litoral.
6
El 28 de febrero de 1814 las fuerzas combatientes se
enfrentan en San Mateo, donde se había
firmado la capitulación o más bien la muerte de la Primera República. A las
cuatro en punto de la tarde irrumpe el torrente de lanzas de la caballería de
Boves y toma los sitios elevados; Bolívar lo contiene con artillería y
fusilería; tras diez horas y media pierde 213 infantes pero derriba cerca de diez
mil asaltantes. El Taita José Tomás Boves
se retira herido en una pierna, y encarga del ataque a Tomás José
Morales. Es apenas el comienzo. Ya el 2 de marzo Bolívar provoca a los
mayoritarios realistas para atraerlos al campo abierto donde su modesta artillería
decide; siguen incesantes escaramuzas. El 5 de marzo expulsa al enemigo del
camino de Turmero; prosiguen inútilmente los asaltos para atraerlo al alcance
de las bocas de fuego; el 10 de marzo envía 400 efectivos para socorrer
Caracas, amenazada por el realista Rosete. El 11 repele una ofensiva general;
los combates se prolongan: el 16 del mismo mes sorprende y destruye un
contingente de 600 jinetes realistas; el 23 regresa Boves y desata cargas de
caballería eficazmente repelidas.
El 24 arenga el Libertador a sus huestes: "tenéis
soldados impertérritos que saben vencer por la libertad o morir en el campo,
antes que entregaros al furor de los monstruos que vienen a destruiros, porque sois americanos, porque
sois libres, porque sois hombres y no esclavos. Confiad en vuestros
defensores y vuestra confianza no será burlada. Yo os lo protesto por los manes
sagrados de Girardot, Ribas Dávila, Villapol y Campo Elías, vencedores en
Bárbula, La Victoria y San Mateo. ¡Qué!, ¿podréis olvidar que quedan aún a la
República los invencibles de Occidente, los destructores de Boves y los héroes
de Oriente, tres ejércitos capaces, ellos solos, de libertar a la América
entera, si la América entera estuviese sometida al sanguinario imperio
español?" (Sociedad, Vol. VI; p.
197-198).
7
Se traba frenética confrontación que parece no
terminar nunca. El 25 de marzo embiste Boves con todas sus fuerzas por varios
frentes, y asalta por sorpresa el Ingenio de San Mateo, polvorín y arsenal de
los patriotas. El neogranadino Ricaurte lo hace volar, al costo de su vida (Larrazábal,
Vol. I; p. 269-270). Al atardecer el Libertador reconquista las ruinas del
devastado arsenal, infligiéndole al enemigo 800 bajas. En el parte de la
victoria consigna: "Jamás ha habido acción más reñida en Venezuela, ni más
fuerte para las armas de la República (...); y por consecuencia no la ha habido
más gloriosa" (Lecuna, Vol. I; p.
321 y Sociedad, Vol. VI; p.
199-201).
Pero no es todavía la victoria. Apenas empieza la
forja de una Patria que sólo merecen quienes la defienden.
BLANCO FOMBONA, Rufino. (1959) BOLÍVAR, PINTADO POR SI MISMO. Biblioteca
Popular Venezolana, Caracas..
LARRAZABAL, Felipe. (1975) BOLÍVAR. José Agustín Cátala Editor,
Caracas, , III vols.
LECUNA, Vicente. (1960) CRÓNICA RAZONADA DE LAS GUERRAS DE BOLÍVAR.
Ediciones de la Fundación Vicente Lecuna. Nueva York. III vols.
SOCIEDAD BOLIVARIANA DE VENEZUELA. (1961) DECRETOS DEL LIBERTADOR. Imprenta Nacional, Caracas, , III vols.
TEXTO/FOTOS; LUIS BRITTO .

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