sábado, 5 de abril de 2025

MIGRAR NO ES UN DELITO

 Luis Britto García


    Migrante es todo aquél que vive o intenta establecerse fuera de su país de origen.

Informa la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU que a mediados de 2020 se estimaba el número de migrantes en 281 millones de personas, el 3,5% de la población mundial (casi el doble de los 144.820.423 habitantes de la Federación Rusa).

 

Según el Proyecto “Migrantes Desaparecidos” de la Organización Internacional de las Migraciones, desde 2014 hasta 2020 perecieron  más de 63.000  migrantes en tránsito en  el mundo. Unos 22.871  fallecieron  en el Mediterráneo. La frontera más mortal del planeta es la que separa Estados Unidos y México (https://www.un.org/es/global-issues/migration#)..

Muchas y muy diversas causas fuerzan a migrar. La principal es la intrusión abusiva de potencias coloniales   en sociedades relativamente estables a las cuales tal intervención desmantela y desarraiga parte de su población. La lista de ejemplos  históricos sería inagotable.

 El estudio "Introducing the Military Intervention Project: A New on US Military Interventions, 1776-2019", de Sidita Kushi, del Departamento de Ciencias Políticas de Universidad Estatal de Bridgewater, revela que en ese lapso la potencia del Norte ha ejecutado unas cuatrocientas intervenciones armadas en diversos países (https://misionverdad.com/eeuu-ha-lanzado-casi-400-intervenciones-militares-en-todo-el-mundo#:)

De ellas, más de setenta han sido perpetradas en nuestro hemisferio, anexando territorios, como  Alaska, Luisiana y Florida y más de la mitad de la extensión de México, incorporando países como Hawai o Puerto Rico, usurpando zonas estratégicas como el Canal de Panamá, derrocando gobiernos indóciles, como en Guatemala, República Dominicana o Chile, sosteniendo bloqueos para aniquilar económicamente países como Cuba, Nicaragua o Venezuela.

Tras cada injerencia desestabilizadora, han fluido hacia la potencia del Norte  oleadas de desplazados. Éstos facilitan al capitalismo una mano de obra sin derechos e inconcebiblemente barata, y un chivo expiatorio al cual culpar de todas las fallas del sistema. Siembra intervenciones, cosecharás migrantes.



Mientras prosiguen intervenciones y acusaciones, reflexionemos. Un Estado tiene derecho a determinar quiénes pueden ingresar y permanecer en su territorio, pero regulándolo con sus leyes, aplicándolas con sus tribunales, y no mediante medidas ejecutivas arbitrarias y discrecionales.

Ninguna de las deportaciones de venezolanos dispuestas por el segundo gobierno de Trump resulta de decisiones judiciales, sino de un capricho que a veces viola derechos constitucionales, como el establecido en la Enmienda 16, que acuerda la nacionalidad a todos los nacidos en  territorio estadounidense.

Tampoco es válido deportar en masa invocando la obsoleta Ley de Enemigos Extranjeros de 1786, que un juez de Estados Unidos declaró inaplicable cuando no existe Estado de Guerra.

Por tales motivos el  juez Edward Chen, de San Francisco, en Califormia, detuvo la revocación del Estatuto de Protección Transitoria para los venezolanos prevista para el 7 de abril, por considerarla discriminatoria.

Quien  delinque debe  ser juzgado con debido proceso en el país donde ocurre el hecho, y una vez que haya recaído sentencia definitiva y firme, cumplir condena en el territorio del mismo. Ninguna de las deportaciones de venezolanos obedece a sentencia firme de un tribunal competente, y son por tanto nulas de toda nulidad.

La mera presunción no probada de que una persona haya cometido un hecho punible, o de que lo hayan perpetrado personas de la misma procedencia, nacionalidad o grupo étnico, no puede causar una sanción colectiva contra todos. La sospecha no constituye ni retira derechos.

La deportación acordada en cumplimiento de una ley local debe ser ejecutada a costas y por los medios del Estado que la adopta. No se puede pedir a Venezuela que envíe sus aeronaves a un país como Estados Unidos, que tiene por costumbre robarlas.

Las penas de privación de libertad sólo pueden ser declaradas por los tribunales del Estado donde se cometió el hecho punible, y por consiguiente sólo pueden ser aplicadas en el sistema penitenciario del territorio de éste.

La deportación legal y acordada por  debido juicio sólo procede hacia el país del cual es nacional el deportado, salvo que en éste exista un justificado peligro para su vida. Nunca hacia terceros países ajenos para deportados y deportadores, en los cuales no rigen las leyes de los primeros ni de los segundos, a cambio de un soborno para mantener secuestrados, como ocurre  en el Centro de Confinamiento de Terroristas (CECOT) de El Salvador, bajo el gobierno de Nayib Boukele.

Estados Unidos ha mantenido sistemáticamente campos de concentración  extraterritoriales  fuera del alcance de leyes, tribunales y Derechos Humanos contra sus ciudadanos japoneses y aborígenes;  contra ilegalmente secuestrados en Guantánamo, Abu Grahib e innumerables prisiones flotantes, o cárceles secretas en países cómplices. James Backe sostiene que más de un millón de prisioneros alemanes desaparecieron de los campos de concentración Aliados sin dejar rastros (Backe, 1989, Other Losses, Stoddart).

Estados Unidos, con sólo el 5% de la población mundial, tiene el 25% de toda la población carcelaria del planeta: 2.3 millones de personas para 2023, unos 639 reclusos por  100.000 habitantes. El 76% de los presos están sometidos a trabajos forzados para pagar su mantenimiento y comprar alimentos y suministros sobrepreciados, o por simple amenaza. Esta esclavitud  produce más de 11.000 millones de dólares anuales en bienes y servicios (theexodusroad.com/es/human-trafficking-and-prison-labor/#:~:text=Hoy%2C%202.3%20millones%20de%20personas,no%20fue%20liberado%20hasta%202015).

Para 2019, la proporción de negros e hispanos encarcelados supera a la de su cuantía demográfica: los negros son el 13,4% de la población de Estados Unidos y el 33% de sus reclusos; los hispanos el 18,3% de los habitantes y el 19,9% de prisioneros; los blancos, 60,4% de los ciudadanos  y el 36,8% de los prisioneros (https://www.univision.com/noticias/especiales/negros-e-hispanos-tienen-mas-del-triple-de-probabilidades-de-ir-a-prision-que-los-blancos-en-eeuu-estas-son-las-razones).

Estas cifras califican a la sociedad que las genera.



TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO.

 

viernes, 28 de marzo de 2025

TRAZOS DE RESISTENCIA

 Luis Britto García



La imagen es el lenguaje universal. En las cuevas de Altamira, Lascaux y Chauvet nuestros antepasados no inscribieron letras, sino figuras de animales trazadas con vívido realismo. En cambio, las imágenes de los hombres y sus pertrechos de cacería son estilizadas con escuetas rayas, próximas al ideograma. Lo mismo ocurre en nuestros petroglifos.

La escritura y la caricatura nacen casi simultáneamente. Acaso los jeroglíficos asiáticos fueron en principio imágenes, que la estilización progresiva transfiguró en ideogramas, conceptos, trazos.

En el Libro del Éxodo, el texto original del Segundo Mandamiento prohíbe hacer esculturas e imágenes de cuanto habita los cielos, las aguas o la tierra (Ex.20.1-17). Pero quizá los constructores de la Torre de Babel debieron recurrir al dibujo  para entenderse de nuevo cuando la soberbia multiplicó e hizo mutuamente ininteligibles sus lenguajes. En el Islam, los números de los versículos del Corán son expresados como las figuras geométricas del arabesco que, multiplicadas, sugieren la estremecedora extensión del infinito. Donde las gramáticas siembran fronteras entre  lenguajes, nos reencontramos en las imágenes.

 

Se pudiera sostener que la caricatura es una escritura de la imagen, que expresa y acentúa gráficamente lo que ésta pareciera estar a punto de decir. Así la caricatura sin palabras deviene idioma universal, capaz de transmitir sin necesidad de traducción las ideas más complejas a todos los habitantes del planeta, y hacer vislumbrar por un instante la universal hermandad de lo viviente.

Así como la caricatura expresa el universo de las ideas, contagia el de las emociones. Nacida en la cuna de la alegría, toma partido en la batalla entre el horror y la humanidad. Es testimonio de ello la bellísima exposición en la Galería Nacional Trazos de Resistencia, donde artistas de diversas nacionalidades expresan la repulsión unánime del mundo ante el genocidio asumido como práctica cotidiana e impune.

Quienes desconfían de la unión de la imagen con la política deben recordar la Guernica de  Picasso,  cáustica denuncia contra el fascismo que, por ser desatendida, costó a la humanidad tantas víctimas y a la Historia tantas vergüenzas.

El lamento mueve multitudes.



Por la dinámica del amor o de la violencia, ciertas imágenes se han convertido en símbolos, y éstos en emblemas de lo deseable o de lo detestable. La gramática de la caricatura las combina y opone hasta crear poemas visuales que cabalgan sobre el mensaje de la emoción, que cuando es noble vale tanto como el de la razón.

Así vemos aletear en estos dibujos como una flor la paloma de la paz, promesa de que no habrá un nuevo diluvio cuando cese el aguacero del odio.

Contra ella se tiende la trampa de la alambrada, el abismo de la fosa, el muerto bosque de la reja, el cementerio de la institución imperial.

La imagen del niño, promesa y símbolo del porvenir, es consecutivamente perseguida, bombardeada, sacrificada. No se trata de una guerra, sino de un genocidio, advierte el rostro de una mujer, a la vez madre e hija, proyectada sobre la silueta infame de un proyectil.



Estas imágenes nos reiteran bellamente lo que conocemos:

Gaza es el dolor del mundo.

Gaza es el sufrimiento cercado por tierra, bloqueado por mar, sitiado por el aire.

Gaza es la agonía del pueblo cuya tierra es arrebatada por una conjura de imperios y usureros.

Gaza es la mezquindad del racismo, la furia de la discriminación, la soberbia del violento.

Gaza es el niño asesinado antes de la edad de comprender y el adulto muerto por haber comprendido.

Gaza es la indefensa humanidad atropellada por el militarismo con uñas nucleares.

Gaza es la libra de carne negociada en el tablero inmundo de la geopolítica y del saqueo de la energía fósil.

Gaza es la niña muerta y la anciana calcinada porque un político estimó que los cadáveres son  argumento electoral.

Gaza es el bofetón cotidiano que nos dan manos tintas en sangre inocente.

Gaza es nuestro futuro, el espejo donde debemos mirarnos todos los pueblos que suscitamos la codicia de los imperios.

Gaza es el género humano  en resistencia, y Gaza deben llamarse todos los nuevos poblados, los nuevos barrios, las nuevas escuelas, las niñas recién nacidas que confirman el triunfo de la vida.

Gaza es la Humanidad, y todos los humanos pedimos el cese del bloqueo y de la agresión  por el Estado sionista, el reconocimiento del derecho a existir en la propia patria soberana y elegir el propio destino, el derecho a vivir que sólo niegan los inhumanos no importa con cuál pretexto, el derecho a la felicidad sin la cual la vida no es más que vana empresa.

No se pierda esta prodigiosa exposición, presentada por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura y la Embajada de Irán, y abierta en la Galería de Arte Nacional hasta el martes 1 de abril de los corrientes.

Participan: IRAN: Saber Sheikh invitado de honor,  presente, y Hossein Niroumand. ARGENTINA: Cristóbal Rainoso. BRASIL: Marcio Leite, Casso.  COLOMBIA: Omar Turcios. CUBA: Dalton Giro. Alfredo Martirena Hernández. Ares. MÉXICO: Darío Castillejos. PERÚ: Karry. REPÚBLICA DOMINICANA: Jarul Ortega. Lex Franco. VENEZUELA: Iván Lira, Curador e invitado especial por Irán. Cáspitas, Edgar Vargas, El Tano,  Eliécer Canelón, Etten Carvallo, José Arnaldo Ayala, Rukleman Soto, Vicman. Colectivo Utopic*: PrideX, Aldo Cruces, Flavia Machado, D-Giro. Othman Ghalmi, Valentina Aguirre, Daniel Duque, Labtina, Pablito. PLA LIGA: América Rodríguez, Olfer Azzez, César Moquera, Kael Abello, Shenby. 

 


TEXTO: LUIS BRITTO
IMÁGENES: DALTON GIRO, IVÁN LIRA, ETTEN CARVALLO

GLOBALIZACIÓN

Luis Britto García


Desde el inicio de los tiempos algunos grupos sociales tratan de imponerse a otros para apoderarse de su territorio, patrimonio y fuerza de trabajo aplicando una dialéctica contradictoria: todo lo codiciable para los vencedores; servidumbre para los vencidos.

Esta asimetría rige todas las expansiones históricas conocidas: las de los despotismos hidráulicos de la antigüedad, la de la ateniense Confederación de Delos, la del Imperio Macedónico de Alejandro, la del vasto conjunto de pueblos del Imperio de China, la de los Imperios romano, español, británico y estadounidense, la de la globalización contemporánea.

Cada expansión adoptó asimismo un credo falsamente unificador que proclamara de manera simultánea universalidad y desigualdad. Aplicó China para tal fin el confucianismo, la escritura ideográfica y la meritocracia de los mandarines; Grecia el universalismo estoico de la razón, Roma la ecumenicidad del estoicismo transfigurada en cristianismo, el mahometismo la ecumenicidad del Islam (la Sumisión).

Todo intento de sojuzgar el mundo bajo una autoridad única presupone la obligación de pensarlo con una sola doctrina. “Por un concurso extraordinario de circunstancias, Dios ha puesto a vuestra majestad en el camino de una monarquía universal”, susurró en 1530 el consejero Mercurino de Gattinara al recién coronado Emperador Carlos V, de 19 años de edad. Había empezado la sistemática invasión europea de América, del África y del Asia, bajo la excusa del credo ecuménico de la cristiandad y la práctica del pillaje.

Aunque emprendidas bajo invocación de fuerzas sobrenaturales, la culminación de estas empresas se debió a técnicas de estudio y manejo de la naturaleza como la metalurgia, la astronomía, la navegación, el cálculo contable. Maquiavelo y luego los economistas liberales predicaron la unificación de los cuerpos políticos y del mundo bajo el principio de que la persecución del interés personal se traduciría por sí misma en  bienestar de todos.

A cada oleada de dominación colonial correspondió una doctrina globalizante. Las hecatombes imperiales modernas se realizaron bajo invocación del Evangelio, las contemporáneas, en nombre de la ciencia. En su Discurso sobre el Espiritu Positivo (1844) Augusto Comte  afirmó que las sociedades progresaban del salvajismo a la barbarie y de ésta  a la civilización. La prédica implícita era que los civilizados rescatarían salvajes y bárbaros de su deplorable estado, si era necesario por la fuerza, y exigiéndoles a cambio apenas su libertad y sus bienes.

Con tal pretexto, en casi todo el planeta el capitalismo fue desposeyendo progresivamente a sangre y fuego a los trabajadores de sus medios de producción, reduciéndolos a la miseria del salariado. Luego  se transformó en  imperialismo, al cual Lenin definió como “la fase monopolista del capitalismo”. Ya a finales del siglo XIX, la ineluctable  concentración del capital sustituyó la competencia por los  monopolios; fusionó  el capital bancario con el industrial en manos de una oligarquía financiera y condujo a la exportación de capitales y al crecimiento de consorcios internacionales que  para repartirse el mundo promovieron conflictos planetarios.

Así, en 1938, el Imperio Británico dominaba la quinta parte de la superficie terráquea.  Para 1945 unos 750 millones de personas, la tercera parte de la población mundial, vivía en regiones bajo dominación colonial. En 1955, en la Conferencia de Bandung, 120 países emancipados del yugo colonial o en lucha por independizarse de él crearon el Movimiento de los Países No Alineados, que albergaba el 55% de la población mundial y casi dos tercios de los integrantes de la ONU.

Las pugnas entre los imperialismos globales desataron devastadoras guerras mundiales, que a su vez abrieron resquicios para las fuerzas renovadoras.

Como antítesis a la globalización imperialista y monopolista, anarquistas, socialistas y comunistas habían postulado una revolución que al extenderse por el mundo daría comienzo a la verdadera historia de la humanidad. “Proletarios de todos los países, uníos”, concluye el Manifiesto Comunista en 1848, apenas cuatro años después del Discurso sobre el Espíritu Positivo. No es un llamado a una divinidad, una raza ni un país, sino a una clase social mayoritaria a la cual debía pertenecer el mundo.

En 1948, un siglo y dos Guerras Mundiales después del Manifiesto, gobiernos comunistas, socialistas o aliados de ellos dominaban el país más extenso del planeta, la Unión Soviética; el más poblado, la República Popular China; la mitad de Europa, y numerosos estados asiáticos, como Corea del Norte y Vietnam del Norte, Laos y Camboya.



La globalización comunista pareció señalar la dirección del progreso humano hasta que en 1991 las dirigencias de la Unión Soviética se hicieron capitalistas y la disolvieron en contra de la voluntad de su población, dejando  libre la escena para un mundo entregado a las fuerzas  de la creciente desigualdad, los monopolios que acaparan el mercado.

La meta de esas fuerzas había sido ya señalada desde 1948, cuando  el equipo estadounidense de Planificación de Políticas de George F. Kennan afirmó que: “Tenemos cerca del 50% de la riqueza del mundo pero sólo 6,3% de su población… Nuestro objetivo real para el período venidero es diseñar un esquema de relaciones que nos permita mantener esta disparidad”( Steger, ManfredJames, Paul (2019). Globalization Matters: Engaging the Global in Unsettled Times. Cambridge: Cambridge University Press, p.22).

Desde entonces,  el mundo dominado por la Alianza Atlántica de Estados Unidos y la Unión Europea, por la OTAN, el G-7 y el G-20,  aplicó como dogmas feroces las políticas “globales” que finalmente cristalizarían en el llamado “Consenso de Washington”: reducción de talla del Estado, privatización masiva de  bienes públicos, restricción o eliminación de  políticas sociales de salud, educación y bienestar; reducción o eliminación de impuestos al gran capital y paralelo incremento de impuestos al consumo sobre los trabajadores; inmunidad tributaria mediante Paraísos Fiscales y Fundaciones sin Fines de Lucro; erradicación del proteccionismo a la producción nacional y la naturaleza; traslado de industrias hacia países del Tercer Mundo con mano de obra pauperizada y sin derechos laborales,  sobredimensionamiento  de la economía financiera especulativa sobre la productiva.

Tales políticas arruinaron y destronaron a la que fuera Primera Potencia del mundo y a sus aliados europeos. Su Presidente Trump aplica ahora frenéticamente aranceles proteccionistas, llamamientos a los capitales transnacionalizados para la inversión nacional, políticas de intensificación de la producción petrolera y exclusión de mano de obra extranjera, presiones para la compra por capitales nacionales  de medios como TIK TOK, desmantelamiento de organismos intervencionistas como la USAID o La Voz de América.

Todas las potencias del mundo se han desarrollado gracias al proteccionismo. El Globalismo capitalista queda, como siempre, para los perdedores.

A pesar de esta sucesión de doctrinas ecuménicas y globalizadoras que pretendían desvanecer las diferencias culturales entre los pueblos, es lo cierto que en el presente subsisten las naciones: que muchos Estados como Francia, España, Italia o Alemania, la Unión Soviética y los mismos Estados Unidos no pudieron borrar las especificidades y diversidades culturales de sus poblaciones, y que tales sentimientos han sido la base de la resistencia contra los imperios, como ocurrió en Corea, Vietnam, Cuba, Argelia, Afganistán, Nicaragua e innumerables otros países de África, Asia y América.

El género humano es una sola especie, pero su unificación global sólo podrá operar sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo, y nunca bajo el signo de la opresión, el exterminio   y el pillaje,

TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO.

 

 

 

viernes, 7 de marzo de 2025

XENOFOBIA Y MIGRANTES

 Luis Britto García 


Descendemos todos de una pequeña tribu de hominidos que merodeaba hace 200.000 años por el africano Valle del Rif. Movidos por el hambre o la codicia sus descendientes se desparramaron por el orbe; todos somos migrantes o vástagos de migrantes.

Con la masiva introducción de la agricultura las poblaciones tendieron a asentarse en el territorio de sus cultivos. Un pueblo exitoso en la producción de alimentos raramente abandona sus ámbitos. Nuestros antepasados sólo los desertaban para apoderarse de regiones más fértiles  o para huir de congéneres que venían a saquear la propia.

 

La Historia es la crónica de consecutivos latrocinios que la poesía revendió como epopeyas y la política como necesidades. Lo que distinguió a la llamada Época Moderna desde 1492 fue la globalización del latrocinio. En su nombre fueron exterminados ochenta millones de aborígenes americanos e inmolados sesenta millones de africanos en la migración forzosa hacia el Nuevo Mundo.

 

A partir de 1492, dondequiera que las fuerzas o los intereses de Occidente arribaron, destruyeron las sociedades originarias, se apoderaron de los recursos de éstas y exterminaron, esclavizaron, avasallaron o expulsaron a los nativos. Pero cada excursión imperial trajo consigo a su vez la incursión de los dominados dentro  del Imperio.

Ello dio la ocasión al  capitalismo para culpar de los males que él mismo causa a alguna minoría cultural o étnica interna fácilmente identificable y acosable. En Estados Unidos, oligarquía y gobierno han asignado tradicionalmente dicho papel a afroamericanos e “hispanos”.

Más que conocido es el maltrato secular a los de origen africano, con sus facetas de esclavitud, discriminación, racismo, xenofobia  y negación de derechos, que han mantenido hasta hoy a la mayoría de los integrantes de dicha etnia en los estratos socioeconómicos inferiores. Examinemos el trato discriminatorio hacia “hispanos” y la mayoría de origen mexicano de éstos.

En 1848 Estados Unidos se apoderó de más de la mitad del territorio de México, y avasalló o despojó de sus tierras a los pobladores. ¿Tiene derecho a quejarse de que descendientes o parientes de esos habitantes originarios habiten o visiten el espacio que los invasores ilegalmente les usurparon por la fuerza de las armas?

En 1994 suscribe Estados Unidos un Tratado de Libre Comercio con México, en virtud del cual las mecanizadas cosechas norteñas arruinan a los campesinos aztecas y los fuerzan a abandonar sus tierras a una cadencia de casi un millón por año ¿Extraña que crucen fronteras para trabajar en los latifundios que los arruinaron?

Como resultado, la Oficina del Censo de Estados Unidos revela que para 2020 el 19,1% de la población de dicho país es de “Hispanos”; para 2060  estima que pertenecerá a tal categoría el 26,9% de la población, unos 119 millones, casi una de cada tres personas.

Estados Unidos empieza a construir a partir de 1994 un monstruoso muro en la frontera con México, y Trump exige en 2017 que los mexicanos lo financien con alzas de impuestos y aranceles para sus exportaciones. El control del territorio de Estados Unidos corresponde al gobierno de dicho país. ¿Si no es capaz ejercerlo, cómo puede exigir a otros gobiernos que cumplan la tarea que él no ejecuta, y menos todavía que se la financien?

Exige Trump a los gobiernos latinoamericanos y caribeños que impidan la migración de sus nacionales hacia la potencia norteña. La mayoría de las constituciones de los países de Nuestra América garantiza a sus ciudadanos la libre salida del país ¿Pueden o deben los gobiernos arrebatarles este derecho inalienable, para evitar que entren a una potencia que se declara incapaz de defender sus propias fronteras?

Amenaza Trump con expulsar 11.000.000 de extranjeros sin residencia legal, moviliza caza recompensas que secuestran indiscriminadamente “hispanos” por primas de mil dólares, los sepulta en campos de concentración ilegales fuera del alcance de leyes y tribunales, como el de Guantánamo. ¿Es posible una deportación masiva de tal magnitud? ¿Con cuál duración y a qué costo? ¿Deberían pagar actos de Estados Unidos los países de origen de los expulsados?

Decreta Trump negarle a los nacidos en territorio estadounidense la nacionalidad de dicho país si sus padres no son residentes legales, aunque estén sujetos a la jurisdicción del mismo. ¿Puede un Presidente negar un derecho que reconoce la Enmienda Catorce de la Constitución y ratifica la Corte Suprema de ese país?


Detengamos esta antología de la xenofobia, y razonemos a partir de los hechos: ¿Cabe en la lógica que la mayor potencia armamentista del mundo, con una infranqueable muralla dotada de todo tipo de obstáculos, fosos, alambradas, iluminación, sensores de movimiento, personal de vigilancia armado hasta los dientes, jaurías de perros rastreadores, cámaras, helicópteros, drones, vehículos todo terreno y vigilancia satelital no pueda impedir el ingreso de unos cuantos migrantes desvalidos?

La población de Estados Unidos estimada en 2023 era de 339. 996. 580 habitantes ¿Es concebible que 11 millones de personas despojen a casi 340 millones de sus puestos de trabajo, su nivel de vida y su futuro?

Los hechos imponen otra conclusión: los migrantes ingresan infiltrados por organizaciones cómplices del gobierno y los grandes capitales de Estados Unidos, quienes requieren mano de obra barata y sin derechos laborales que haga funcionar con niveles máximos de explotación su agricultura y gran parte de su industria.

Cada migrante no legalizado es una fuerza de trabajo sin derechos en la cual el Estado receptor no ha tenido que invertir ni un céntimo, ni en alimentos, educación ni cuidados médicos hasta el momento de su incorporación laboral. Algunos llegan con estudios de tercer y cuarto nivel, con formación técnica y científica que no cuesta un centavo al país receptor.

La tasa general de natalidad en Estados Unidos para 2022 fue de 11 nacimientos por 1.000 habitantes, un 1,1%; índice inferior al 2,1, la fecundidad de reemplazo. Sin los migrantes, dicha tasa caería de manera todavía más abrupta y el país devendría progresivamente despoblado.

La migración “hispana” no sólo posibilita la reposición demográfica de la potencia norteña: impulsa y vigoriza su economía. Como expresa Juan Becerra Acosta: “Los casi 38 millones de mexicanos que viven ahí generan 338 mil millones de dólares al año, lo que equivale al producto interior bruto de Colombia. Por cada 131 empleos creados en filiales estadunidenses en México, se generan 333 empleos adicionales en Estados Unidos. En 2022 los migrantes sin documentos pagaron por impuestos alrededor de 97 mil millones de dólares. Más de 55 por ciento de las empresas emergentes estadounidenses valoradas en mil millones de dólares fueron fundadas por migrantes, quienes han impulsado avances tecnológicos que generan aún más riquezas. Los migrantes son parte integral y fundamental del crecimiento económico del país que se llama de las libertades y llama como sueño a su manera de vivir, pero que amenaza a los migrantes y sus países de origen a pesar de que sin ellos, ni nosotros de este lado de la frontera, su economía se derrumbaría con las consecuencias sociales que ello implicaría.” (https://www.jornada.com.mx/2024/12/04/opinion/016a2pol).

TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO

 

viernes, 28 de febrero de 2025

ASÍ PAGA EL DIABLO

Luis Britto García 

Coalición con el Maligno

Releamos el agudo texto de Theodor Caplow Teoría de las Coaliciones en las Tríadas. Sostiene que entre una potencia de Primera Categoría, otra de Segunda y otra de Tercera, la coalición más probable es la de la Primera con la Tercera, pues nadie quiere un aliado inmanejable. Así, hacia  1970, cuando Estados Unidos era   Primera Potencia del mundo, buscó la alianza con la Tercera, China, contra la Segunda, la Unión Soviética. Contra ésta durante tres cuartos de siglo llovieron agresiones, bloqueos y guerras de desgaste en países aliados, como la de Afganistán, hasta que su disolución en 1991 redujo a la Federación Rusa a Tercera Potencia. La lógica de las coaliciones debía impulsar a Estados Unidos, --hoy en día Segunda Potencia- a unírsele contra la nueva Primera Potencia Mundial: China. Sin embargo, la estrategia de la Alianza Atlántica se redujo a sacrificar Europa en una nueva Guerra Fría contra Rusia, sin ver que así forzaba a esta última a una invencible coalición con China. Pero el Diablo no tiene aliados, sino intereses. El interés, y no el amor, dicta su reciente aproximación hacia la acosada Federación Rusa.

La irrelevancia de Europa

Sorprendida, adolorida y resentida queda la Unión Europea por su postergación y relegación en el aparente “acercamiento táctico” entre Trump, por decir Estados Unidos, y Putin, por decir la Federación Rusa, para normalizar la situación en Ucrania sin pedirle permiso al expresidente Zelensky -cuyo período de mando por cierto ya caducó- ni a los europeos, a los cuales se deja sin tajada en el espléndido pastel de los recursos minerales del país negociado.  Pero, ¿qué podía esperar hoy un continente que cedió progresivamente su soberanía al aceptar la ocupación militar por tropas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte? La OTAN, instrumento de Estados Unidos para la Guerra Fría contra la Unión Soviética, comenzó abarcando 12 países en 1947 y  se ha expandido progresivamente hasta ocupar militarmente 32. Pues bien: después de que la OTAN operara durante casi ocho décadas como el principal colaborador de las agresiones estadounidenses en el mundo, y como proveedor de armamento y entrenamiento del régimen de Kiev ¡ahora Trump exige a los países sometidos por ella elevar la cuota de financiamiento de la fuerza militar que las ocupa! Para  nada  se habla de ellos en la reunión de Trump con Zelenzsky en la Casa Blanca.  Al hacer pacto con el demonio, no basta con entregar la soberanía: hay que pagarle para que se haga cargo de ella.

Los huérfanos del Consenso de Washington

Todos los cipayos del Tercer Mundo –y la mayoría de los del Primero- acogían hasta hace días el Evangelio del Consenso de Washington: cero proteccionismo a  empresas, industrias y recursos nacionales; apertura ilimitada e incondicional a los capitales foráneos, liberación de las importaciones eliminando  prohibiciones e implantando aranceles bajos o inexistentes, desmantelamiento del Estado, entrega de  recursos naturales a empresas extranjeras exoneradas de impuestos, entrega de la soberanía a tribunales o árbitros foráneos. Todo siguió sobre ruedas hasta que los padres de la criatura –Estados Unidos- probaron su propio veneno y gracias a él dejaron de ser Primera Potencia del mundo. A partir de allí, la potencia norteña amenazó con retirarse del Tratado de Libre Comercio con México y Canadá, e impuso prohibiciones y aranceles extravagantes a los productos de sus competidores. ¿Significa esto que el proteccionismo es malo cuando lo aplica el Tercer Mundo y bueno cuando lo aplica Estados Unidos? Vaya usted a saber. Los huérfanos del Consenso de Washington seguirán predicándonos la entrega incondicional al capital extranjero, las Zonas Económicas Especiales y otras vergüenzas del pasado. Si no se actualizan, los actualizará el Imperio.

El salario del Diablo


Mientras negocia públicamente la paz en su “acercamiento táctico” con la Federación Rusa, Estados Unidos regatea separadamente con Zelenski la prolongación de la guerra. Las condiciones no pueden ser más tentadoras: Scott Bessent, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, exige al gobierno ucraniano ceder el 50% de todos los beneficios sobre la extracción de todos los minerales de dicho país. No es un botín insignificante: podría suponer más de 500.000 millones de dólares en uranio, petróleo, litio y tierras raras indispensables para competir con China y el resto del mundo en informática, autos eléctricos y equipos militares (
https://www.other-news.info/noticias/trump-fuerza-a-zelensky-a-hipotecar-la-explotacion-de-minerales-criticos-a-cambio-de-su-apoyo/). Vale la pena detenerse en los detalles de la reunión del 28 de febrero, transmitida en vivo y en directo por los medios desde el Despacho Oval de la Casa Blanca. Zelensky es regañado y obligado a agradecerlo: “.Trump: “Has hablado mucho. Tu país está en grandes problemas”. Zelensky: “Lo sé. Lo sé”. Trump: “No estás ganando. No estás ganando esto. Tienes una muy buena oportunidad de salir bien por nosotros”. Zelensky: “Señor presidente, estamos en nuestro país, manteniéndonos fuertes. Desde el principio de la guerra, hemos estado solos. Y estamos agradecidos. Ya dije gracias”. Trump: “Si no tuvieras nuestro equipo militar, esta guerra habría terminado en dos semanas”. (https://www.infobae.com/america/mundo/2025/02/28/el-dialogo-completo-de-trump-y-zelensky-en-la-casa-blanca-estas-arriesgando-con-la-tercera-guerra-mundial/). Por ese apoyo, Trump  requería, además de la mitad de la riqueza mineral del país,  la devolución de más de 180.000 millones de dólares en ayuda estadounidense enviados a Kiev desde el comienzo de la guerra. La reunión terminó abruptamente. El apoyo militar así comprado serviría a Ucrania para defender con el sacrificio de su población y de su país el que Estados Unidos le arrebatara esta presa formidable. Negocio redondo, de no ser que la Federación Rusa domina actualmente el territorio donde se encuentran la mayoría de los yacimientos. El Diablo cobra siempre más de lo que paga.

Las ayudas de la USAID

El 3 de noviembre de 1961 era creada la United States Agency por International Developement (USAID) para abrir un nuevo frente de injerencismo paralelo al militar: la potencia norteña intervendría en otros países sobornando líderes, partidos, fundaciones, instituciones financieras, medios, funcionarios y cualquier tipo de personas naturales y jurídicas. Así se financiaba con argumentos contantes y sonantes un  ejército de mercenarios civiles para influir o intervenir en las políticas de otros países. Sólo en Venezuela, los fondos entregados a la oposición y distraídos por ésta superarían los 1.000 millones de dólares (https://argentina.indymedia.org/2025/02/04/cientos-de-millones-de-dolares-de-la-usaid-robados-por-la-oposicion-venezolana/). Durante 64 años sorbió tan espléndidos dones una maraña de personalidades y organizaciones más o menos fake, hasta que el gobierno del Norte la clausuró este febrero alegando que las ayudas de la USAID eran utilizadas por los beneficiarios para ayudarse más a sí mismos que a Estados Unidos. Pero ¿por qué habrían de respetar los intereses estadounidenses quienes cobraban por traicionar los de sus propios países? Ahora resulta que los pensionados de la USAID al parecer le hicieron más daño al Imperio que a sus respectivas patrias. Ladrón que roba a ladrón, ha cien años de perdón,  y mucho más si el robado es el mismísimo demonio.



TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO 

 

sábado, 22 de febrero de 2025

WOKE!

 Luis Britto García

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El Pensamiento Único pretendió instaurar un consenso fingido que la realidad desautorizó. Supuestamente en el mundo –o sea, en Estados Unidos y parte de Europa- el desarrollo industrial habría traído cierta abundancia, suficiente para uniformar la sociedad en pos de la meta de más y mejor producción y consumo. Ello bastaría para desenfatizar y hacer irrelevantes las desigualdades en una cultura de uniformidad y  conformidad: el Melting Pot u “olla podrida” que asimilaría todo. El  American Way of Living, extensible sin más a todo el planeta.

Evidenciaron las insuficiencias del proyecto subculturas y contraculturas que lo desafiaron fundamentalmente en el plano simbólico. Contra el Pensamiento Único,  irracionalidad: sicodelia, proliferación de cultos, modas culturales. Contra la sumisión, rebelión: protestas, deserción, sublevación. Contra el distanciamiento emocional del modo de producción industrial, intimidad: comunas, liberación sexual, feminismo, sexodiversidad. Contra la uniformidad compulsiva, contraculturas de la identidad: movimientos étnicos,  igualdad racial,  derechos de las minorías y los migrantes.

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No hablamos, desde luego, del multiforme movimiento contemporáneo llamado Woke (despierto). Nos referimos a las insurgencias contraculturales de las décadas de los sesenta y setenta del pasado siglo, que analizamos en nuestro ensayo El Imperio Contracultural: del Rock a la Postmodernidad (Britto, 1980). Muchos rasgos, sin embargo, unen  ambos fenómenos. Su multiforme insurgencia contra el Pensamiento Único. Su énfasis en la acción simbólica: música, artes plásticas, indumentarias, consignas, happenings. La incapacidad de unirse y organizarse para operar contra el verdadero adversario, el capitalismo. Y su consiguiente dilución ante la falta de resultados concretos. “¿Qué te puedo decir? Se acabó el sueño”, declaró un devastado John Lennon antes de que lo asesinara un fan decepcionado por la integración de su ídolo al sistema.

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Al igual que las contraculturas del pasado siglo, el wokismo se visibiliza e intensifica a partir de incidentes graves que revelan las contradicciones del sistema. Las masivas protestas del Black Lives Matter son desencadenadas desde 2014 por el asesinato a manos de la policía del afrodescendiente Michael Brown; otra oleada revienta por la muerte del moreno George Floyd en 2022 por la policía de Minneapolis. Manifestaciones y pronunciamientos antibélicos estudiantiles se multiplican de nuevo a partir del genocidio de Israel en Gaza a partir de octubre de 2024.

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Al respecto opina el doctor en Teología y Filosofía Nelson Faria;  “El wokismo sostiene que la discriminación contra las personas marginadas es sistémica, es decir, no está limitada a manifestaciones aisladas, y que, por lo tanto, debemos ser conscientes de las estructuras que oprimen a los individuos en base al género, color, orientación sexual, nacionalidad o etnia.” (https://www.agenciapacourondo.com.ar/opinion/wokismo-izquierda-fucsia-soberanismo-y-el-peronismo)

En esclarecedor ensayo, Aldo Duzdevich señala algunas de las características más comunes del wokismo. El exceso de corrección política: tiende a promover una cultura de corrección política excesiva. Polarización social: aquellos que no se adhieren a las ideas del wokismo son etiquetados como retrógrados o intolerantes. La cultura de la cancelación: una notable intolerancia hacia las opiniones disidentes. La autoridad moral de la víctima: la condición de víctima otorga una suerte de estatus privilegiado en las discusiones sobre justicia social y equidad. La demostración pública de la virtud (virtue signaling):  El gesto permite reconocer a aquellos que profesan los mismos ideales y clasificarlos como «buenas personas». Y, quien no está de acuerdo no es una persona con opinión diferente: es una «mala persona».

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Repasemos serenamente esta taxonomía, seguramente acertada. ¿No son acaso los rasgos que presentan todos los movimientos de vocación social en sus primeras etapas, y que a veces conservan indefinidamente? Desde los primeros cristianos hasta los diversos utopistas, sin olvidar socialistas y comunistas, podrían mirarse en ese espejo. Son los síntomas de la búsqueda de una identidad grupal, que no se constituye sin una agresiva distinción entre lo que es propio y lo ajeno. Todo movimiento, pero también toda especie y toda
  idea en ciernes muta en una variedad de formas: el ambiente y la competencia mutua decidirán cuál será la que se multiplique y se imponga.

Quizá esta búsqueda de identidad sea una respuesta a la pluralidad de tendencias que se ha dado en agrupar bajo el rótulo de Woke. Byung-Chul Han, el autor de Infocracia: la digitalización y la crisis de la democracia (2021), sostiene que en la sociedad contemporánea la multitud de emisores que posibilitan las nuevas tecnologías de comunicación ha desterrado los mensajes “úniversales” o “articuladores”, y favorecido una proliferación de puntos de vista particulares. Pero las consignas del wokismo siguen siendo las mismas que las de las contraculturas en 1960: cese de la discriminación racial, liberación sexual, feminismo, pacifismo, conservacionismo,  respeto a la pluralidad étnica y cultural. Ello significa que las causas que las suscitaron siguen vigentes: sólo las respuestas estaban adormecidas.

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En todo caso, el wokismo no se pronuncia sobre  causas, sino sobre efectos. La enorme variedad de discriminaciones contra mujeres,  grupos étnicos y  migrantes tiene su origen profundo en la necesidad capitalista de mano de obra barata por razón de sexo, “raza” o procedencia.  Pero no ha habido un ostensible apoyo estilo Woke hacia movimientos como Occuppy Wall Street, que en 2011 tomó el sector financiero de Nueva York en protesta contra la codicia capitalista, la desigualdad económica y la acción del gobierno que salvó a los culpables de la crisis con el dinero de los contribuyentes.  Tampoco apoyaron visiblemente a los “chalecos amarillos” que en 2018 protestaron masivamente en Francia y varios países vecinos contra la discriminación impositiva y la elevación de los precios, entre otros los del combustible. Las agencias noticiosas no revelan o reportan acciones Woke contra los bajos salarios ni las pésimas condiciones laborales. La retórica Woke condena todas las discriminaciones, menos las originadas en las aberrantes diferencias de riqueza o en los regímenes tributarios que las favorecen.

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Sin embargo, el empleo del wokismo en el debate entre los grandes poderes políticos de Estados Unidos revela que no es una tendencia despreciable numéricamente. La candidatura demócrata de Kamala Harris en 2024 mostró cierta simpatía hacia algunos temas del movimiento: feminismo, integración racial, derechos de los migrantes.  La respuesta republicana fue una cuña que mostraba una imagen denigratoria de marginales, migrantes y transexuales con el rótulo: THEY WITH KAMALA, US WITH TRUMP. “They”, tercera personal del plural, distanciaba a los disidentes; “Us”, primera persona del plural, asociaba al receptor con Trump y con el país, pues US son también las iniciales de United States.

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Como ocurrió con las contraculturas del siglo pasado, el poder confisca las consignas del wokismo para aplicarlas contra él.  En La CIA y la Guerra Fría Cultural (1999), Frances Stonor Saunders revela que en los años cincuenta del siglo pasado la CIA financió giras por Europa de los músicos afrodescendientes cuyos congéneres eran discriminados y linchados en Estados Unidos. El rock, música de las marginalidades negras, fue usado luego como instrumento de propaganda indirecta de la estética imperial estadounidense. Abas Mirzaei, docente en la Universidad de Macquaire, denuncia que el término Woke “ha sido cínicamente aplicado a todo, desde gaseosas hasta hojillas de afeitar”, mientras que Ross Doutat aplica el calificativo de “Capitalismo woke” a compañías que utilizan la terminología del movimiento para eludir cualquier cambio. Algunas transnacionales como Amazon, Apple, Disney, Google, Meta, Microsoft, acogen temas o simbologías afines  al wokismo, sin modificar para nada sus prácticas de capitalismo salvaje.

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O el wokismo se une en torno a un proyecto sociopolítico revolucionario clasista, o será reducido a mercancía.


TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO



sábado, 15 de febrero de 2025

EL PODER MORAL

 

Luis Britto García

         El Discurso  que el Libertador dirige al Congreso de Angostura el 15 de febrero de 1819 no se limita a criticar el federalismo y la debilidad del Ejecutivo de la Constitución de 1811 ni a postular cambios inspirados en la forma de gobierno inglés. También propone innovaciones audaces, no sólo para ajustarse al «carácter nacional» del pueblo, sino para modificarlo y mejorarlo. Las herramientas para ello serían la educación popular y la vigilancia del comportamiento moral de los ciudadanos. Sobre la primera, formula el aforismo que se ha hecho imperecedero:

La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una República, moral y luces son nuestras primeras necesidades.

      Pero, según sentencia el mismo Libertador, el talento sin probidad es un azote. Se requieren, no sólo luces, sino además formación ética, vigilancia sobre el espíritu público y las costumbres mediante un Cuarto Poder, el Poder Moral:

Tomemos de Atenas su Areópago, y los guardianes de las costumbres y de las Leyes; tomemos de Roma sus censores y sus tribunales domésticos; y haciendo una Santa alianza de estas instituciones morales, renovemos en el Mundo la idea de un Pueblo que no se contenta con ser libre y fuerte, sino que quiere ser virtuoso. Tomemos de Esparta sus austeros establecimientos, y formando de estos tres manantiales una fuente de virtud, demos á nuestra República una quarta potestad cuyo dominio sea la infancia y el corazon de los hombres, el espíritu público, las buenas costumbres y la Moral republicana. Constituyamos este Areópago para que vele sobre la educacion de los niños, sobre la instruccion nacional; para que purifique lo que se haya corrompido en la República, que acuse la ingratitud, el egoísmo, la frialdad del amor á la Patria, el ocio, la negligencia de los Ciudadanos: que juzgue de los principios de corrupción, de los exemplos perniciosos, debiendo corregir las costumbres con penas morales, como las Leyes castigan los delitos con penas aflictivas, y no solamente lo que choca contra ellas, sino lo que las burla; no solamente lo que las ataca, sino lo que las debilita; no solamente lo que viola la Constitucion, sino lo que viola el respeto público.

      Delicado cometido es el que propone el Libertador. Las leyes imponen la adopción de ciertas conductas externas bajo la amenaza de una sanción coercitiva aplicada por la autoridad legítima. La moral comprende un conjunto de normas internas mucho más amplio que Ley, abarca tanto los actos externos como los sentimientos, y  se aplica de manera interior  o en forma indirecta por el rechazo o la aprobación de la colectividad. La ley impone conductas que pueden ser apreciadas en forma objetiva, la moral, comportamientos y sentimientos abiertos a la interpretación subjetiva. La ley prescribe sanciones coercitivas aplicadas por la autoridad; la moralidad, «penas morales», pues el nuevo Poder se crea: «para que vele sobre la educación de los niños, sobre la instrucción nacional; para que purifique lo que se haya corrompido en la República, que acuse la ingratitud, el egoísmo, la frialdad del amor á la Patria, el ocio, la negligencia de los Ciudadanos: que juzgue de los principios de corrupción, de los exemplos perniciosos, debiendo corregir las costumbres con penas morales».  Ingratitud, egoísmo, ocio, negligencia, frialdad del amor a la Patria son conductas difíciles de tipificar legalmente; mucho más las sanciones adecuadas para ellas.

      Por ello, las competencias de esta especie de Cuarto Poder o Tribunal de las Costumbres serán de dos categorías: efectivas, vale decir, obligatorias, o de opinión, encaminadas a orientar el juicio de los ciudadanos en el ejercicio de sus derechos políticos:

La jurisdiccion de este Tribunal verdaderamente Santo, deberá ser efectiva con respecto á la educacion y á la instruccion, y de opinion solamente en las penas y castigos. Pero sus anales ó registros donde se consignan sus actas y deliberaciones, los principios morales y las acciones de los Ciudadanos, serán los libros de la virtud y del vicio. Libros que consultará el pueblo para sus elecciones, los Magistrados para sus resoluciones, y los Jueces para sus juicios. Una institucion semejante que mas que parezca quimérica, es infinitamente mas realizable que otras.

      Compleja es la recomendación. Justamente uno de los logros del Derecho moderno es la progresiva separación de las Normas Jurídicas impuestas por el Estado, con respecto a las Religiosas emanadas de los sacerdotes, y a las Morales, surgidas de manera difusa de figuras con autoridad cultural. El juicio de los poderes públicos sobre cuestiones éticas no tipificadas se puede prestar al abuso. El Libertador sortea este riesgo sugiriendo que los expedientes sobre conductas inmorales sólo sirvan de consulta a los electores para seleccionar los candidatos a las funciones públicas. Aun así, tales registros bien podrían estar deformados por el prejuicio, la subjetividad o el interés de sus redactores. 



          La propuesta bolivariana del Poder Moral no fue acogida en la Ley Fundamental  surgida del Congreso de Angostura. Apenas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela sancionada mediante referendo popular en 1999, en el artículo 273 se reconoce un Poder Ciudadano que “se ejerce por el Consejo Moral Republicano integrado por el Defensor o Defensora del Pueblo, el Fiscal o Fiscala General y el Contralor o Contralora General de la República”. A pesar de su ejercicio por un “Consejo Moral Republicano”, está destinado a aplicar normas jurídicas de derecho positivo, que rigen conductas externas. Son instituciones complejas, de rango constitucional, dotadas de autonomía funcional, la cual implica independencia en el manejo de los recursos públicos que el Presupuesto les asigna, en la designación y remoción de sus funcionarios subalternos, y en el cumplimiento de sus competencias. Difícil y laborioso sería calificar su desempeño. Es evidente que, a pesar de sus tareas, se han cometido frecuentes y desastrosos atropellos contra los intereses de la República, que son los de todos.

La  preocupación que llevó al Libertador a postular un Poder Moral sigue abierta. Ninguna norma se cumple sin poderosa motivación  ética que la apoye. La proliferación de fortunas inexplicables y de juegos de envite y azar para legitimarlas son síntomas de corruptela. La generalizada convicción sobre el manejo moral de un gobierno es el que en definitiva decide su perduración o su caída por falta de apoyo popular. Sistemas hacendísticos fundados en la “inaplicación” de normas constitucionales y legales sobre  manejo y disposición de bienes públicos,  en la extrema discrecionalidad  y el absoluto secreto de la administración de los  ingresos provenientes de ellos  en fondos sujetos sólo a control posterior, en el otorgamiento a extranjeros de inusitados privilegios inconstitucionales que se niegan a los nacionales, ofrecen  poderosas tentaciones para el quebrantamiento legal y el latrocinio masivo. Evitémoslos.

Pues el fundamento de un manejo moral de la República está, como lo señaló el Libertador, en la educación, y el principal refuerzo de la instrucción es el ejemplo. Son conceptos abstractos que a la larga determinan lo concreto. Pongámoslos en práctica.


TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO