sábado, 2 de agosto de 2008

CIUDAD CRUEL


El caminante que arriba a Ciudad Cruel busca reposo en los bancos de las calles y las plazas, pero los encuentra dispuestos en formas tales que en ellos no es posible sentarse ni acostarse y ni siquiera recostarse.
De los bancos de Ciudad Cruel infaliblemente se resbala o se queda lastimado o torcido o deprimido.