sábado, 7 de junio de 2025

¿Y AHORA QUÉ?





Certifica el Consejo Nacional Electoral un nuevo triunfo del Gran Polo Patriótico: 23 gobernaciones de 24; en la Asamblea Nacional 253 de 285 escaños.

Como de costumbre, la oposición sólo acepta resultados que le sean favorables; rechaza los oficiales, y se atribuye como propia la notable abstención de 56,32% de los inscritos. Pero ninguna abstención es triunfo, ni del gobierno ni de sus opositores.

Con la presente consulta, suma el bolivarianismo 26 años en el mando, casi el mismo tiempo que lo rigió el Benemérito Juan Vicente Gómez. La edad promedio del venezolano es de 25 años; la mitad de nuestros compatriotas no ha conocido otra forma de gobierno.

Más de un cuarto de siglo de poder invita a reflexión. Sugiero  que tanto gobierno como oposición emprendan detenido examen de este lapso, con sus éxitos, fallas y oportunidades perdidas.

Dicho análisis debería comenzar por el cálculo de las pérdidas económicas y humanas causadas por la inmotivada agresión contra la voluntad de nuestras  mayorías. Todas las técnicas de desestabilización de gobiernos del Manual de Kurt Tidd han sido aplicadas; ninguna ha dado resultados.

En el ámbito externo, campañas de desinformación, coaliciones de gobiernos títeres, agresión diplomática, invasión paramilitar, ofensivas territoriales so  pretexto de ayuda humanitaria, promoción de la emigración, contrabando de extracción, tensiones fronterizas, latrocinio de  bienes, reservas y activos de la República en el exterior, injerencia mediante Organizaciones No Gubernamentales, secuestro de diplomáticos, espionaje sistemático, hiperinflación inducida, bloqueo, un millar de medidas coercitivas unilaterales.

En el ámbito interno, golpes de Estado, sabotaje petrolero, eléctrico e informático, llamado al Paro General, intentos de magnicidio, cortes viales, guarimbas, terrorismo mediático, acaparamiento, ocultamiento y destrucción de bienes de consumo, asesinatos selectivos, tentativas de obstrucción violenta de elecciones, desconocimiento de resultados electorales, creación de gobiernos paralelos fake.


Tal  sumatoria de daños debe servir  convencernos de que sería criminal y sobre todo inútil el hacer que tantos sacrificios no sirvieran de nada, rindiéndonos incondicionalmente a quienes quieren los han infligido.

Al cálculo de los daños debe seguir  un censo de los logros, que son muchos y trascendentes, y que igualmente revelaría la magnituf de lo que se perdería si nos rendimos.

La  frenética agresión intensificada a lo largo de un cuarto de siglo es una extorsión para hacer sufrir al pueblo a fin de que este ejecute lo que el imperio no ha podido: el cambio de gobierno. Procede entonces el examen de  por qué tantas atrocidades no han dado resultados.

El bolivarianismo no brotó de la nada, irrumpió como resistencia  popular, militar, social, económica,  cultural y política contra un proyecto bipartidista que nos arrastraba a la aniquilación.

El bolivarianismo surgió como protesta contra una generalizada corrupción, manifiesta en la ostensible proliferación de fortunas debidas al tráfico de influencias y la especulación cambiaria, y amparada por la disminución del control previo y la reducción del posterior a un muestreo aleatorio.

El bolivarianismo creció como muralla contra la privatización masiva de recursos, bienes y empresas de la Nación (es decir, de todos nosotros) y la colocación de lo así obtenido en fondos secretos administrados discrecionalmente por sus creadores, como ocurrió con el mal llamado Fondo de Inversiones de Venezuela.

El bolivarianismo triunfó como iniciativa opuesta a la privación de derechos de los trabajadores iniciada por Rómulo Betancourt en 1959 con la “Ley Hambre”, remachada  por Carlos Andrés Pérez en 1989 con el Paquete del FMI que liberó  precios y congeló salarios, y culminada  por Rafael Caldera en 1997 con la eliminación de las prestaciones sociales.

El bolivarianismo insurgió contra la progresiva exención de impuestos para las empresas extranjeras, iniciada en grande por Raúl Leoni  en 1968 con inconstitucionales “transacciones” que perdonaron a las petroleras décadas de tributos, culminada por Rafael Caldera en 1998 con los Infames Tratados contra la Doble Tributación, que exoneran a empresas y ciudadanos extranjeros de pagar impuestos en nuestro país y prolongada subrepticiamente con  normas similares.

El bolivarianismo se fortaleció al detener la planeada  y desastrosa entrega de recursos naturales, turísticos, estratégicos, comunicacionales y de estructura a empresas extranjeras favorecidas con el inconstitucional privilegio de no pagar impuestos y de  hacer decidir sus controversias sobre contratos de interés público por tribunales, jurados o árbitros foráneos, como el CIADI, la Corte Interamericana de la OEA o los árbitros que pretendieron despojarnos de la Guayana Esequiba.

El bolivarianismo reafirmó su arraigo popular al luchar por el principio de Igualdad, desechando las políticas neoliberales que en el siglo pasado sumieron en la pobreza hasta el 80% de la población,exoneraron de impuestos al capital extranjero  e incrementaron desproporcionadamente la participación de la minoría empresarial en el PIB. El privilegio para pocos desmoraliza a todos.

Este censo de  políticas que llevaron a su perdición al bipartidismo  es también el de las que podrían extinguir a cualquier movim iento que las adoptara. Ninguna mayoría estuvo ni está a favor de ellas; son impulsadas por minorías que intentan destruir sigilosamente desde el interior lo que no pudieron vencer de frente y en confrontación abierta.

Un proyecto progresista para el futuro debería por tanto comenzar por la erradicación total de las políticas que destruyeron al bipartidismo y el fortalecimiento de las que consolidaron al bolivarianismo o, para decirlo con claridad, al socialismo.

De nada nos ha valido la moderación: la ofensiva de agresiones, sabotajes y atropellos  infligidos es igual, si no superior, a la desatada contra los procesos más radicales del planeta. 

La que fuera primera potencia del mundo abandona despavorida el ideario neoliberal que la llevó a la ruina, y adopta medidas de intervención estatal y proteccionismo en la economía. ¿Iremos nosotros a redimirnos mimetizando las medidas que nos aniquilaron históricamente, y que ahora hunden a quienes nos las impusieron?

Las políticas que aniquilaron el bipartidismo han destruido y destruirán cualquier sistema que las adopte. No debe haber marcha atrás.


 TEXTO/FOTOS; LUIS BRITTO

  

sábado, 31 de mayo de 2025

LOS PREDICADORES DE AUTOBÚS

 Luis Britto García


No está completo el templo del autobús sin el santo pintado en el parabrisas, ni la feligresía de pasajeros sin el  predicador que se colea a solicitar limosnas o vendernos la salvación en una sola cuota.

La prueba de que existe la bondad humana es que nunca le cobran pasaje los autobuseros al orador de colectivo, y sospecho que mucho pasajero viaja gratis fingiendo que ofrece baratijas  tan feas que nadie las compra.

Presuntos enfermos mendigan en la cola mostrando supuestos certificados médicos tan mugrientos que nadie se atreve a leerlos.

Hace diez años los estudiantes de la Federación de Centros Universitarios suplicaban para la operación del corazón del niño Oscar con alcancías forradas de diagnósticos.

Los pedigüeños de la Asociación de Sordomudos limosnean en el autobús entregándonos tarjetas con el alfabeto manual, y nos conmueven por el doble mérito que requiere hablar por señas y agarrarse  al mismo tiempo del pasamanos.

No falta quien clama por la madre que necesita el medicamento imprescindible o el pasaje para la peregrinación en donde conseguirá el milagro, y la prueba de la verdad de sus palabras es la cantidad de años que consigue mantenerla viva con la misma historia.

De repente entra al colectivo la anciana que pide para comprar libros, y como muestra de su vocación lectora se lanza a cantar “Amor eterno” al estilo Rocío Durcal.

Pero en los días que vivimos se predica con las obras, y los auténticos oradores de autobús le entregan a uno un dulce, un lápiz, una medallita, una tarjeta con signo del zodíaco de manera que parece que en vez de estar pidiendo estuvieran regalando.

Se cumple así en el autobús el proverbio árabe según el cual  si los pasajeros no ruedan hasta la mercancía la mercancía rueda hasta los pasajeros.

El emparejamiento de la muestra con el cliente es  lotería tan difícil como la del matrimonio, y a veces le ofrecen un chupón al viejito, tinte para  canas al niño, medias nylon al caballero.

A veces la oferta linda con la ofensa, como cuando le ofrecen  peines al calvo, abecedarios al analfabeto,  pintura de labios al macho, espejitos al feo,  cortaúñas a quien se rasca con zarpas de bruja mala.

En lugar de leer el horóscopo vislumbro el destino en las fruslerías que me ofrece el vendedor de turno: lápices de colores prometen arcoiris; gomas de borrar aconsejan olvido, un metro puede advertirme que debo andarme derechito.

Parece que el autobús fuera cotillón espléndido con el cual un hada madrina nos devuelve las baratijas que perdimos en las piñatas de la infancia.

Y de repente sentimos que viajamos en una sorpresa, como un cartucho de papel de seda que con las grajeas de las paradas ofreciera la bisutería que no sirve más que para despertar la esperanza.

Repartida la mercancía comienza el predicador  su homilía diciendo: “Señoras y señores un instante de su tiempo”, porque es convicción generalizada que el tiempo del pobre y el del escritor pertenecen a todo el mundo.

“No estoy pidiendo ni robando”, continúa el orador de colectivo, como amenazándonos con la posibilidad de que si la venta fracasa todavía encontrará formas para averiguárselas.

“Este dulce (o dije, o estampita, o carrete de hilo, según el caso) cuesta la  suma de mil bolívares pero nosotros lo ofrecemos en ochocientos, y dos por la suma de mil doscientos”, añaden para enredar al público con  argumentos de ministro de Finanzas y dejarlo sumando y restando y multiplicando y dividiendo hasta que llegue el palo cochinero.

“Es una suma que no enriquece ni empobrece a nadie”, aclara el declamador para  calmar el eterno temor del necesitado de que los ricos serán cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.

“Estamos en una misión para salvar a la juventud del mundo de las drogas” (o para proteger  niños de la calle, o  asilar ancianos,  o construir una basílica para los santos despedidos del Vaticano): el predicador del autobús siempre aboga por una causa noble, pero sin tinte político definido ni visible sectarismo religioso, no vaya a ser que el pasajero en lugar de bajarse de la mula lo baje del autobús.

Este discurso tiene más o menos detalles y fantasías según la duración del trayecto necesario para entregar las quincallas, soltar la perorata y embolsillar el pago: en las largas autopistas puede durar más que las Siete Palabras; en las paradas cercanas termina en lo que espabila un cura loco.

Entonces regresa el orador pasando el cepillo y en verdad son pocos los dotados de un corazón tan inconmovible que no nos bajamos de la mula para salvar a la juventud de la droga o enseñar oficios cristianos a las jovencitas en riesgo de perderse por las calles.

Es tan difícil devolver la baratija que nos pusieron entre manos como regresar a la calle al gatito que aspira a mascota, sobre todo si pensamos en los peligros que puede correr en manos de un dueño desconsiderado.

Parece que los oradores de autobús hubieran sido mesoneros de arepera por su versatilidad para repartir  baratijas, recitar  pedidos, recoger  mercancía devuelta, llevar la cuenta, cobrar, dar el vuelto y agradecernos por colaborar con la salvación del mundo, todo al mismo tiempo y sin que se le pierda ni una palabra ni un centavo.

Entre la avenida Libertador y las Fuerzas Armadas aborda los autobuses un predicador criollazo, que cuatro en mano  improvisa una canción que se refiere detalladamente a todos y cada uno de los pasajeros, los cuales pagan por la emoción de sentirse consagrados en verso.

Amigos dignos de todo crédito me aseguran que por Charallave se monta un pasajero que tras pedir ayuda amenaza que si no se la dan se suicida allí mismo.

En Quito escuché predicadores de autobús que promovían cursos de lectura veloz y en Guadalajara apóstoles del tinte de yerbas para zapatos y en Monterrey me deleité con un poeta que vendía en el mismo paquete cuadernitos con poemas y cacahuates, ambos deliciosamente tostados.

Pues ahora hasta la Poesía se apura para no perder el autobús y los Poetas en Tránsito se suben y se apean como peatones en las unidades de transporte para ofrecer el cotidiano dije del verso sin exigir otro pago que el aplauso, la única  suma que verdaderamente no empobrece ni enriquece a nadie.

Y para despedirme no encuentro palabras mejores que las de un niño tímido que después de repartir algunos caramelos sólo acertó a recitar: “Es todo cuanto tengo que decir por hoy, muchas gracias”.

 



TEXTO/FOTOS;LUIS BRITTO

viernes, 23 de mayo de 2025

QUIEN NOMINA, DOMINA

 Luis Britto García



1

Sostuvo el lingüista francés Pierre Bourdieu que “quien nomina, domina”. Comencemos por el nombre de América. Estados Unidos, que como bien hace notar Jean Luc Godard no es un nombre, se ha ido apoderando progresivamente del apelativo de América, cuyo titular original, Américo Vespuccio, jamás estuvo en lo que es hoy territorio estadounidense. Vemos que Donald Trump arma una alharaca para cambiar el clásico nombre de Golfo de México por el de Golfo de América. Tras la lingüística viene la rapiña; gran parte del  territorio que actualmente llamamos  Estados Unidos era de México. Testimonio, Tejas, Los Ángeles, California, San Francisco, Nevada, Colorado, Utah, Kansas, Oklahoma, Wyoming, Nuevo México, tantos apelativos castellanos o indígenas enclavados en tierra  que el latrocinio hizo gringa. Tampoco nadie podrá borrar los millares de musicales nombres originarios que destellan en medio de lo que los invasores quisieron llamar Nueva España; Jalisco, Oaxaca, Tulún,  Cuxcatlán, Xochimilco, Chihuahua, Guanajuato, Pénjamo.

2

Con la asimilación entre el nombre de un país y el de un continente viene un intento de apropiación del segundo por el primero. Para  algunos, “América” es “Estados Unidos”; de hecho, éste último ocupa con unas 128 bases militares América Latina y el Caribe, mientras que nuestros países no operan una sola en el Coloso del Norte. Elegir nuestro nombre fue optar entre uno y otro  coloniaje: Hispanoamérica o Iberoamérica nos remitían a la península ibérica; Latinoamérica fue una invención del imperialismo galo  para mentir que el Emperador Maxiliano, en cuanto “latino”, tenía derecho de pillar México. “Nuestra América” fue frase poderosa de José Martí, que implica a la vez separación esclarecedora y entrañable fraternidad.

3

Y ya que hablamos de continentes, recordemos que para el Diccionario de la Lengua Española éstos son “cada una de las grandes extensiones de tierra separadas por los océanos”. Pero en vano buscaremos el océano, la zanja, la discontinuidad natural que separaría el continente que llamamos Europa de aquél que nominamos Asia. La única barrera entre ambos es la grieta del Eurocentrismo, que quiso convertir la península europea en Centro del Mundo.

4

Quien se nombra se crea; todo enemigo buscará rebautizarlo con un mote que lo destruya. Acierto lingüístico de Hugo Chávez Frías fue adoptar para su movimiento el apelativo de “bolivariano”. Durante casi dos siglos toda fuerza política intentó prestigiarse con el nombre del Libertador: casi ninguna resultó creíble. A principios de siglo la sicóloga social Maritza Montero  me dijo que había compilado  centenar y medio de insultos de la oposición contra el chavismo y  un centenar de epítetos de éste contra los opositores. En tan desigual batalla cabe señalar que los opositores además disponían de la casi totalidad de los medios de comunicación, y sin embargo resultaron derrotados. Bastó que Chávez, comentando una raleada manifestación de Peña Esclusa, dijera que se trataba de una oposición “escuálida”, y así se quedó.

5

Quien  dude de los engendros  que incuba el poder en sus cloacas semióticas, considere la nueva acepción  de las palabras “libertario” y “anarquista” en boga en el ámbito mediático. Para el Diccionario de la Lengua Española, “Libertarianismo” es sinónimo de “anarquistmo”: “Doctrina que propugna la libertad total del individuo y la desaparición del Estado y de toda forma de poder”. Así definía Carlos Marx la finalidad última del Comunismo: el Reino de la Libertad. ¿A cuenta de qué entonces motejar de “libertario” a todo esbirro  del Fondo Monetario Internacional, a todo polizonte autoritario de la Banca usuraria que a palo y plomo reprime manifestaciones obreras y protestas contra la entrega de sus países al capital transnacional? Algunos hasta se retratan disfrazados de próceres libertadores. Cada criminal puede llamarse como se le antoje; pero vaya usted a saber  por qué, medios progresistas y hasta izquierdistas corean como cotorritas el fraude, embarrando de paso las palabras “libertad” y “anarquía”, las más nobles del léxico político.

6

Pasemos al ámbito local. Las potencias atropellan   a otros países con agresiones delincuenciales para presionarlos a renunciar a sus intereses y su soberanía. Es lo que en términos hamponiles el Presidente Barack Obama llamó “sanción”: “torcerle el brazo” a Venezuela para que adoptara un  gobierno grato a Estados Unidos. La mayoría de las legislaciones del mundo definen a este crimen como “extorsión”. Por no citarlas todas, recurramos una vez más al Diccionario de la Lengua Española, para el cual significa la presión que se ejerce sobre alguien mediante amenazas para obligarlo a actuar de determinada manera y obtener así dinero u otro beneficio. En términos legales, se considera un delito que consiste en obligar a otro con violencia o intimidación para obtener algo de forma ilícita”.

7

Pues bien, en aras del latrocinio lingüístico de los poderosos y de la culpable ingenuidad de sus presas, a este crimen  lo han venido llamando “sanciónes” victimarios y víctimas. Recurramos una vez más a la Academia Española, para la cual dicho concepto “se refiere a la pena o castigo que se establece para quien infringe una ley o norma”. En términos jurídicos, ello quiere decir que sólo es “sanción” la aplicada por una autoridad legítima y competente, en cumplimiento de una norma válida y obligatoria para el sancionado, a fin de castigar una conducta ilegítima de éste. Pero las normas o leyes de una potencia no son aplicables a los restantes países soberanos del mundo, ni están éstos obligados a someterse a ellas, ni a  soportar castigos, atropellos, atentados criminales  o penas por tal motivo.

8

En dos palabras, cada vez que llamamos “sanción” a una extorsión criminal, atropello o latrocinio de las grandes potencias, no sólo blanqueamos con legitimidad el delito: también nos autocalificamos de culpables, hacemos el papel de niños malos a quienes papi nos da coscorrones a ver si de una vez por todas nos corregimos.  Nada de eso. Somos blanco de la ilegítima extorsión de varias potencias delincuentes, no estamos obligados a obedecerla, y los actos impuestos en tal condición son nulos de toda nulidad en cuanto forzados bajo violencia ilegal. Mientras sigamos llamándola “sanción” no hacemos más que otorgar validez legal a nuestra condición de víctimas.

Llamemos las cosas por sus nombres.


TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO

sábado, 17 de mayo de 2025

ACUERDOS SOBRE RECURSOS NATURALES

Luis Britto García


Metódicamente las naciones más desarrolladas tecnológica o militarmente se apoderan del territorio y los recursos de las menos avanzadas. Las herramientas del pillaje son las deudas y el atropello armado. Ambas casi inseparables.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se han librado más de un centenar de guerras. La mayoría de ellas, aparentemente emprendidas en defensa de nobles ideales, en realidad versan sobre la rebatiña de energía fósil y minerales estratégicos, la vía de acceso a ellos o la participación al explotarlos.

En todas, la  mecánica es la  misma. Se provoca que un país se endeude, bien para sufragar una pésima administración, bien para costear una guerra. Después de dilapidar préstamos e inversiones, se le pasa una factura que sólo puede ser pagada con los recursos del país. Las autoridades responsables deben cederlos a espaldas del pueblo, o forzando el consenso mediante  ideología, demagogia, represión o la combinación de ellas.  Una nación deja así de pertenecer a sus ciudadanos y colma  los patrimonios de Estados o inversionistas  extranjeros. A este latrocinio se le adjudican los más hermosos nombres: cooperación, inversión directa, modernización, apertura, ayuda, cuando es en realidad  una guerra de saqueo económico y estratégico adornada con falsos adjetivos.

Ejemplos. Estados Unidos bloqueó durante casi una década a Irak; lo invadió en 2003 causando demoledora destrucción de su población, su economía y su patrimonio cultural; e hizo ejecutar a su presidente Sadam Hussein alegando que éste preparaba “armas de destrucción masiva” de las cuales jamás se encontró el más mínimo indicio. El proceso se cumplió gracias a suculentos contratos con las industrias armamentistas. De creerle al Financial Times, Estados Unidos habría desembolsado más de 138.000 millones de dólares por tal concepto;  sólo Kellog Brown and Root, filial de Halliburton, habría recibido 39.500 Millones por igual motivo (https://www.business-humanrights.org/en/latest-news/iraq-20-years-on-from-us-invasion-the-companies-that-profited-incl-co-responses/). Corrió por cuenta de los iraquíes indemnizar totalmente los gastos empleados en destruirlos y costear la “reconstrucción” de su devastado país, pingue negocio del cual se beneficiaron esencialmente compañías estadounidenses.

¿Cómo cancelar tan incosteable factura? Actualmente explotan el petróleo y el gas de Irak, entre otras,   las compañías estadounidenses Exxon Mobil Corporation,  Shell y Halliburton,  la italiana ENI, la inglesa British Petroleum, la rusa Lukoil Oil Company, la malaya Petronas, la china Petroleum and Chemical Corporation y otras siete empresas de esa nacionalidad. Representa a los iraquíes la Iraq National Oil Company, cuyo papel consiste esencialmente en asignar concesiones a entes extranjeros para que exploten las riquezas del país.




Nueve años  después le tocó el turno a Libia, cuyo presidente Muhammar Khadafi había nacionalizado gran parte de la industria petrolera y convertido  su país en el de mayor Índice de Desarrollo Humano de África. Se abstuvo el mandatario de contraer peligrosa deuda pública; los veraces medios de comunicación europeos inventaron en 2012 imaginarios bombardeos contra manifestaciones opositoras que no pudieron confirmar ni ellos mismos, ni Russia Today, ni la vigilancia satelital estadounidense, ni la delegación venezolana de VTV que en ese entonces estaba en Trípoli. Para contrarrestar tales bombardeos fantaseados, la caritativa OTAN, inspirada por el francés Sarkozy y el italiano Berlusconi desencadenó 26.500 ataques aéreos  sobre territorio libio para proteger la invasión de mercenarios y grupos terroristas que asesinó a Khadafi, instauró una autocracia que perdura hasta hoy, desapareció 250.000 millones de dólares de reservas internacionales y convirtió el otrora próspero país en un infierno. 

Su petróleo es actualmente manejado por la National Oil Corporation, que esencialmente otorga concesiones a la inglesa British Petroleum; la italiana ENI, la francesa Total Energies, la española Repsol, la noruega Equinor y la austríaca OMV, entre otras. El gas de Libia surte a Italia a través de un gasducto sumergido en el Mediterráneo, por cuya superficie huyen en precarios botes los habitantes del que fuera el más próspero país del Magreb.

Tales antecedentes permiten  comprender la situación de Ucrania. Un golpe de Estado depuso en 2014  al Presidente democráticamente electo Viktor Yanukovich. Lo sucedieron gobiernos dedicados  al acoso y la limpieza étnica de la población de habla rusa mediante fuerzas neonazis militares y paramilitares como el batallón Azov. En 2022 la Federación Rusa intervino en cumplimiento de los acuerdos de Minsk, para proteger  la mayoritaria población de cultura eslava del Oriente del país. Confiado en la “ayuda” de la OTAN y Estados Unidos, Zelenski  derrochó torrentes de  armamentos y asistencia técnica,  sin los cuales no hubiera podido aguantar, según expresión de Donald Trump, “ni dos días”.

Un adagio norteño reza que “no hay cena gratis”. La factura del banquete armamentista la presentó el Presidente de Estados Unidos tras la vergonzosa reunión de febrero de 2025 con Zelenski en la Casa Blanca. El monto es, ni más ni menos, la entrega de la mitad de la riqueza mineral ucraniana. Para tan patriótico objetivo, se crea un Fondo de Inversión para la Reconstrucción de Ucrania (FIR), con la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de EE.UU. y la Agencia de Apoyo a Asociaciones Público-Privadas de Ucrania. Ésta debe aportar además 900 millones de dólares provenientes de privatización de activos estatales, 600 millones más provenientes de la emisión de “Recovery Bonds 2030”, y otros 1.000 millones para la Unión Europea. El acuerdo debe cumplirse sea cual sea el desenlace del conflicto en curso. O sea, para defenderla de supuestos enemigos se entrega más de la mitad de Ucrania a sus supuestos aliados. 

Otro adagio reza: "No me defiendas, compadre". No hay ayuda gratuita. Antes de aceptarla de quien sea, examinar  monto,  condiciones, forma de pago, que la solución de controversias no dependa de jueces foráneos; someterla al examen popular, afinar  mecanismos de control para que el aporte no se esfume ni sea dilapidado. Todo secreto incrimina: recordemos  que el Libertador decía que “el crimen trabaja en la sombra”. Terrible es perder un país en una guerra; espantoso cederlo sin disparar un tiro.




TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO.

 

 

 

viernes, 9 de mayo de 2025

OCHENTA AÑOS DE LA VICTORIA EN LA GRAN GUERRA PATRIA


 Luis Britto García 



1

El 9 de mayo de 1945 un soldado planta la bandera roja de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas sobre las ruinas del Reichstag del Tercer Reich Alemán. Ello decide el verdadero fin de la contienda, y el futuro del género humano.

2

Pues las dos Guerras “Mundiales” del siglo pasado fueron detonadas por potencias que arribaron tarde al reparto colonial del planeta y se enfrentaron con las que ya tenían asegurada su porción  del botín. La  demora   se debió a su tardía consolidación nacional. Italia se unificó  en 1861, Alemania  en 1871,  Japón sólo logró modernizarse bajo la dinastía Meiji entre 1862 y 1912. Los dos últimos países  lograron un desarrollo económico y estratégico decisivo en Europa continental y en el extremo Oriente.  Sólo les faltaba “Espacio Vital” o Lebensraum: un vasto imperio colonial para consolidar  su hegemonía. Japón  intentó conquistarlo a costas de China; Alemania en la alianza con el Gran Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial, y en el asalto contra  Europa y la Unión Soviética durante la Segunda.

3

No se trataba sólo de delirios patrioteros. Según lo señalaron Hilferding y luego Lenin, el capitalismo había llegado a su fase superior, el Imperialismo, cuyas inversiones  requerían  la extracción de recursos y de trabajo baratos del resto del mundo. Este latrocinio sólo podía ser garantizado por las armas.

4

El geopolítico inglés John Mackinder codificó la lógica del pillaje planetario  en 1919. Según él, la “Isla Mundial” comprende Asia, Europa y África, y dentro de ella Europa Central y Asia Oriental constituyen el Heartland o “corazón del mundo”. Luego,  "Quien gobierne  Europa del Este dominará el Heartland; quien gobierne el Heartland dominará la Isla-Mundial; quien gobierne la Isla-Mundial controlará el mundo."(Mackinder, H. J. "The Geographical Pivot of History",  Democratic Ideals and Reality, Washington D. C.: National Defence University Press).

5

Violando los acuerdos de desarme que cerraron la Primera Guerra Mundial, con el apoyo de los grandes capitales Hitler rearmó y militarizó Alemania, anexó Austria y ocupó  Checoeslovaquia.  La invasión de Polonia en 1939 rompió el Pacto de Munich, celebrado en 1938 entre Inglaterra, Francia, Italia y Alemania para apaciguar a ésta cediéndole el dominio de la zona de los Sudetes en Checoeslovaquia.

6

La Europa continental fue cayendo tras ataques fulminantes de bombarderos  y blindados contra objetivos primordiales. Francia, Bélgica, Dinamarca, Luxemburgo, Mónaco, Noruega, Grecia y los Países Bajos fueron conquistados en 1940, Hungría y Eslovaquia en 1941; Italia dominada en 1943. Los gobiernos locales opusieron  débiles resistencias. Sus sectores conservadores casi sin excepción colaboraron con los invasores. Con las metrópolis fueron ocupados sus imperios coloniales. La resistencia interna la llevaron a cabo fundamentalmente comunistas y socialistas.

7

En 1941 el  hasta entonces invencible ejército alemán y sus aliados europeos arrojaron 3.500.000 efectivos  contra la Unión Soviética. Estados Unidos esperó hasta el ataque japonés a Pearl Harbor en diciembre de ese año  para entrar formalmente en la guerra, y hasta mediados de 1944 para invadir por Normandía la Europa Continental. En vano indicó Stalin a Churchill y Roosevelt en 1943 en la Conferencia de Teherán   que había llegado el momento de intervenir, pues los nazis habían dejado sólo dos divisiones custodiando toda Europa.


8



Ya en la Primera Guerra Mundial Rusia había soportado la mayor cifra de muertos: 1,7 millones, mientras que Francia sufrió la pérdida de 1,4 millones. El poder soviético  heredó la espantosa destrucción acarreada por dicha contienda, pero en apenas 24 años, a pesar de  bloqueos, intervenciones y sabotajes,  modernizó y fortaleció su extenso país para enfrentar y vencer al ejército más mortífero y numeroso que había existido en el planeta.

9



La involucración de los actores se mide por el número de bajas en un conflicto que  arrasó con  60 millones de existencias. La Unión Soviética venció al costo de más de 27 millones de vidas. China resistió al Japón y al Kuomintang con  sacrificio de unos 20 millones de seres. Estados Unidos sufrió 450.900 bajas, y el Reino Unido 419.400 (Michel Chossudovsky; The Loss of Life: From the First and Second World Wars to the So-called “Post-Cold War Era). Las sumas invertidas en el gasto bélico en ella se elevan a $1.075 trillon para 1945: calculando la devaluación para 2005, equivaldría  a  $11.292.682.078.166, 46. (http://caseagainstbush.blogspot.com/2005/04/financial-cost-of-world-war-ii1u.html). La pérdida económica total sigue siendo incalculable.

10

Ni una sola bomba cayó en territorio estadounidense. Por el contrario, el gasto armamentista rescató su economía sumida en crisis desde 1929,  su influencia estratégica le permitió imponer el dólar como divisa de referencia mundial con los Acuerdos de Breton Wood en 1944, y comenzar una política de “Guerra Perpetua” que se prolonga hasta hoy,  con 37 intervenciones mayores y 20 millones de víctimas. Los demás actores heredaron de la contienda vastedades en ruinas.

11

De no haber resistido los soviéticos, Europa y gran parte del Asia habrían caído  bajo el dominio del Eje de Alemania y Japón Imperial. Ambos habrían repetido contra los países conquistados sus políticas de limpieza étnica, genocidio sistemático y esclavitud de la fuerza de trabajo. Entre ambos se habrían repartido el extenso imperio colonial asiático y africano de los países europeos. El movimiento de descolonización que liberó  decenas de países como la India, Pakistán, Corea  del Sur, Cuba, Argelia y Vietnam quedaría postergado. Inglaterra y Estados Unidos se habrían acomodado con los vencedores; bajo la presión de éstos, partidos fascistas locales habrían terminado por conquistar el poder. o influir en él decisivamente. Es probable que la competencia entre los imperios vencedores hubiera detonado un nuevo Armagedón.

12

Todos aquellos que no están hoy tras las alambradas de un campo de concentración o en sus oficinas administrativas deben agradecerlo  a la Unión Soviética y a la República Popular China. Su desmesurado sacrificio abrió el paso a cambios que todavía nos permiten alternativas.



TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO.

FOTO INICIAL: ARCHIVO SPUTNIK.

PD: No he suscrito ni redactado ningún texto emitido por una supuesta Dirección Nacional del Chavismo Auténtico, documento cuyo carácter apócrifo se revela, entre otras cosas, porque muchos de los apellidos de los supuestos firmantes están escritos de manera incorrecta, comenzando por el mío.


TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO.

FOTO INICIAL: ARCHIVO SPUTNIK. 


7

ARRIBA, PARIAS DE LA TIERRA

 





Lo sabemos todos, menos los encargados de legislar: todo valor es creado por el trabajo humano; todo valor pertenece a quien lo crea con su trabajo.

En 2024 compartimos este pequeño planeta  8.060.000.000 de congéneres. Para 2023, la fuerza laboral mundial (personas empleadas o buscando trabajo) era de 3.627 millones de trabajadores. Conjuntamente  creamos  un Producto Interno Bruto Global de 103.000.000.000 de dólares. Parecería  suficiente para todos, pero no. Unos  3.300 millones de habitantes del globo, casi la mitad de todos, y cifra que se aproxima también a la de la fuerza laboral, padecen inseguridad alimentaria. Asimismo 2.000 millones no tienen acceso al  agua potable, 46% de la población mundial sobrevive con menos de $5.50 al día. La distribución del fruto del trabajo no remunera mejor a quienes más se esfuerzan en crearlo.

Para explicarlo citemos  a Carlos Marx, cuya doctrina por cierto es acogida por los estatutos del PSUV: el capital tiende a concentrarse en un número cada vez menor de manos.

Quien dude de ello, consulte el portal Oxfam. Éste le informará que el 1% de la población mundial, que hasta hace poco acaparaba 50% de la riqueza del planeta, superó su marca: “Desde 2020, con la pandemia y la crisis del coste de la vida, el 1 % más rico acaparó 26 billones de dólares (el 63 % de la nueva riqueza generada), mientras que tan solo 16 billones de dólares (el 37 %) llegaban al resto de la población mundial. Por cada dólar de nueva riqueza global que percibe una persona perteneciente al 90 % más pobre de la humanidad, un milmillonario se embolsa 1,7 millones de dólares. La fortuna de los milmillonarios aumenta en 2.700 millones de dólares cada día, mientras que los salarios de al menos 1.700 millones de trabajadoras y trabajadores, más que la población de India, crecen por debajo de lo que sube la inflación”.(https://www.oxfam.org/es/notas-prensa/el-1-mas-rico-acumula-casi-el-doble-de-riqueza-que-el-resto-de-la-poblacion-mundial-en).

Enternece tanto sacrificio de los ricos. Quizá nos consuele saber que poco después, ya el 10% de la población acapara el 82% de toda la riqueza mundial, y que el 50% más pobre posee menos del 1% de ésta (itci.org/es/1-posee-45-de-toda-la-riqueza-personal-global-10-posee-82-los-50-mas-pobres-poseen-menos-de-1/?utm_source=copylink&utm_medium=browser).

La fórmula para tal  inaudita hiperconcentración  es muy sencilla: no pagar impuestos. Los multimillonarios hacen a los políticos, y los políticos a los multimillonarios, hasta que los multimillonarios son políticos y los políticos multimillonarios. Trump inauguró su primera presidencia en 2017 con la Tax Cuts and Jobs Act,  que disminuyó  impuestos para los grandes capitales, y abre el  segundo mandato  con una oleada de perdones de deudas impositivas para ricos y super ricos,  una  reducción de impuestos calculada en 5 billones de dólares y autorizaciones para  contraer más deuda por 5,7 billones. En compensación, sube los aranceles, que deberán pagar los sufridos trabajadores en forma de sobreprecios.

En el mundo desarrollado hacia 1970 las grandes  fortunas tributaban hasta 70% del ingreso; hoy apenas 22%, menos que un oficinista promedio, cuando no esconden las ganancias en Paraísos Fiscales. El multimillonario Trump declaró no haber ganado un solo dólar en 2023. Informa Oxfam que “Elon Musk, uno de los hombres más ricos del mundo, pagó un tipo impositivo real de alrededor del 3 % entre 2014 y 2018. Sin embargo, Aber Christine, vendedora de harina de Uganda, paga en impuestos el 40 % de lo que logra facturar, ganando apenas 80 dólares al mes. Por cada dólar recaudado en ingresos fiscales en el mundo, únicamente cuatro centavos proceden de gravar la riqueza”. (https://oxfamilibrary.openrepository.com/bitstream/handle/10546/621477/bp-survival-of-the-richest-160123-es.pdf).



En Venezuela no  pagan impuestos los  súbditos y empresas de una treintena de países privilegiados con los Infames Tratados contra la Doble Tributación (muchos de ellos, los mismos que nos bloquean y roban activos en el exterior). Pueden ser exonerados de todo tipo de impuesto y favorecidos con construcción gratuita de  infraestructuras e incluso aporte de capitales las empresas y empresarios extranjeros  a los cuales  se entreguen Zonas Económicas Especiales con potencialidad geográfica para conexiones terrestres, acuáticas, fluviales, lacustres o aéreas;  importantes recursos naturales; condiciones para la integración de procesos productivos; estructuras industriales e infraestructura económica y de servicios. No lo digo yo, lo dice la Ley respectiva (G.O. 6710, Extraordinario). Tampoco cancelan impuestos los beneficiarios de los intereses devengados por la demoledora Deuda Pública.

Y ya que hablamos de ello, pesa sobre nuestro mundo una Deuda Pública Global con monto de 318 billones de dólares para 2024, siete billones  más que el año anterior (para los anglosajones, un billón es mil millones de dólares). Parece que los productivos trabajadores (pues somos nosotros quienes en última instancia pagamos siempre estos desastres) debemos algo más del 333% de todo lo que producimos en un año.

Se podría formular una Ley de Malthus de la Avaricia en virtud de la cual el producto del trabajo crece sólo en proporción aritmética, y la deuda que lo pecha se incrementa en proporción geométrica. Según  el CADTM (Comité para la Anulación de la Deuda Ilegítima) ello lleva a la conclusión inevitable de que la deuda es inmoral,  ilegal, e impagable. Sin embargo, no hay preocupación más prioritaria para los gobiernos que contraer cada vez más nueva deuda, pagarla a costa del hambre, miseria y carencias de los propios pueblos, y eventualmente del autosuicidio de las autoridades que la contraen y cancelan.

Es oportuno añadir a estas reflexiones de Primero de Mayo la inminente suplantación en nuestros puestos de trabajo por mecanismos informáticos. Según Goldman Sachs, 300 millones de empleos serían desplazados por IA para 2030. De acuerdo con Statista, 46% de los trabajos de oficina o administrativos tendrían tal destino; según McKinsey, estaría condenado a él un 70% del total de la fuerza de trabajo (https://litslink.com/blog/how-many-jobs-will-ai-take-over-the-statistics#:~:text=25%25%20of%20routine%20tasks%20are,due%20to%20AI%20(Statista).

Construimos un mundo, y con él los mecanismos que nos harán irrelevantes. Creamos una civilización que hace técnicamente posible eliminar el trabajo alienado y proporcionar a todos  bienestar y ocio creativo, y en su lugar tenemos un infierno que nos despoja en beneficio del 1%. Arriba, parias de la tierra, o bajo ella seremos sepultados.



TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO

  

CONSTITUCIÓN E IDENTIDAD NACIONAL

 


Decía Montesquieu en El espíritu de las leyes que éstas deben ser adecuadas al pueblo al cual se aplican. Se prepara una nueva Constitución, no está de más revisar lo que somos.

Los venezolanos en encuestas realizadas por Fundacredesa a fines del pasado siglo revelamos un débil reconocimiento de figuras o temas históricos, tales como el pensamiento del Libertador, Guaicaipuro o los símbolos del Escudo. Una intensa campaña educativa y mediática ha subsanado en parte tales carencias.

El 75,3% de los encuestados por GIS XXI en 2014 proclamó orgullo por su nacionalidad. Pero las cosas que provocan más orgullo son: paisajes y bellezas naturales con 26,7%; y “tradiciones” y “su gente” con 12,4%. Las obras de la naturaleza nos enorgullecen más del doble que las de nuestros compatriotas. A éstas también debemos conocerlas y reconocerlas.

La Encuesta de GIS XXI confirma que para 2014 los venezolanos, en una escala del 1 al 20, sienten que son felices en 16,6; más de las ocho décimas del total, superior al de 7,5 sobre 10 del Happy Planet Index. La felicidad es una opinión, pero una opinión que define si nuestra vida vale la pena.

Según el World Values Survey, la primera adscripción que reconocen los encuestados es la local (29,2%), referida al poblado o parroquia de origen, casi el doble de la que se siente por la “región” (16,3%), e inferior en diez puntos a la que se siente por el “país”, el cual es la mayor referencia para los encuestados (39,2%). El sentimiento de nacionalidad prepondera sobre el regional y localista. Evitemos federalizaciones extremas, o el fraccionamiento en cuatro decenas de “Estados soberanos” étnicos, cada uno con autoridades, población y territorio "propios", y control absoluto sobre los recursos naturales y las riquezas del subsuelo.



Para 2010, la tasa de natalidad por cada mujer es de 2,46 hijos. Disfrutamos de un bono demográfico: la edad promedio de la población se sitúa en 26 años, en plena juventud productiva.

En Venezuela prepondera la familia matricéntrica. Una mayoría de 99,9% considera a la familia muy importante o bastante importante en su vida.

La inteligencia del venezolano se sitúa dentro del promedio. La Fundación Motores por la Paz estima que unos 160.000 compatriotas son superdotados.

Los venezolanos presentan una moderada tasa de 14,5% de perturbaciones mentales de todo tipo, desde leves a graves, casi la mitad de la registrada en países como Estados Unidos, de 26,3%. También es muy moderada la tasa de conductas vinculadas a ellas, tales como el suicidio, con 2,6 casos anuales por 100.000 habitantes, comparados con el 12,1 en Estados Unidos.

Desde inicios del siglo XXI, políticas sociales financiadas con 60% del gasto público cumplieron con las llamadas metas del milenio, al extremo de que para 2014, la pobreza disminuyó a 20,4%, y la pobreza extrema, a 5,4%, con mejoras correlativas en todos los aspectos de la vida. Para tal fecha, cerca de 80% de los venezolanos tenía satisfechas sus necesidades básicas, lo cual asignaba al país un grado de desarrollo humano alto, y el menor índice de desigualdad de la América Latina capitalista. El gasto público social se ha incrementado a 74%; urge actualizar los restantes indicadores.

Según el censo de 2011, 88,3% del total de la población confiesa ser cristiana; 71% se define como católica, y 17% protestante. Un importante 17% está fuera de cualquier adscripción religiosa. Hay que prestar atención al crecimiento del protestantismo, a veces vinculado estrechamente con intereses estadounidenses. 

Según encuesta de GIS XXI en 2011, de poder hacer lo que desearan para satisfacer sus necesidades: 85% ayudaría económicamente a la familia, apoyaría un proyecto comunitario político 47%; y solo 8% dejaría de trabajar.

El venezolano duda del trabajo como vía hacia la riqueza. Consultores 21 encontró en 1990 que 62% de los encuestados considera que los hombres que tienen riqueza en Venezuela no la han logrado trabajando, y 47% estima que quienes tienen riqueza la han logrado por vías deshonestas. Urgen controles que imposibiliten el peculado masivo, el lucro con los bienes públicos, el surgimiento de fortunas mal habidas.

El venezolano es demócrata. La encuesta World Values Survey consultó a su muestra sobre el aserto “la democracia puede tener problemas, pero es mejor que cualquier otra forma de gobierno”. (World Values Survey (1999- 2004) – Venezuela 2000 v.2015.04.18 V172). El fuerte acuerdo y el acuerdo simple suman 91%. La democracia es democráticamente considerada la mejor forma de gobierno.

En Venezuela se aprecia un alto grado de ludopatía, que se asocia a la creencia en un locus de control externo (De Viana, 1999), y a “graves y diversos problemas sociales, tales como desintegración familiar, disminución de rendimiento estudiantil y laboral, divorcios y hasta suicidios” (García, H., 2006). La proliferación de salas de juego prohibidas y las decisiones judiciales que las protegen a pesar de su ilegalidad validan la presunción de que tal actividad está vinculada al lavado de capitales y al crimen organizado transnacional (Eltiempo.com).

Una encuesta de “percepción” de la inseguridad contratada por el INE para 2009, entre otras incoherencias “percibía” que ese año ¡21.132 homicidios habrían causado 19.113 fallecimientos! La tasa de homicidios sería de 75,08 por 100.000 habitantes, superior a la de países sumidos en guerra civil. Pero, según estadísticas del Ministerio del Poder Popular para la Salud, basadas en conteo de cuerpos y no en “percepciones”, la tasa real de homicidios efectivamente ocurridos para 2009 es de 33,80 por 100.000 habitantes. La diferencia se debe a que la percepción subjetiva de inseguridad usualmente supera al número real de delitos, y en Venezuela este desfase es de 37% (Eleazar Díaz Rangel, 2011).

El valor igualdad es fundamental para los venezolanos. Fundacredesa determinó en 1988 que 87,3% de los encuestados consideraba que tal valor no se cumplía. Resultado: la rebelión popular del 27 de febrero del año siguiente. Intentos de otorgar rango constitucional a leyes que atribuyen a personas o capitales extranjeros mayores privilegios y derechos que a los nacionales podrían desencadenar similares efectos.

El venezolano presenta un persistente y lúcido sentido del humor que sobrelleva las contradicciones de la vida hasta que se hacen insoportables. Ataques a la igualdad que privilegian capitales y personas extranjeras y fortunas inexplicables surgidas al amparo del secreto podrían agotarlo. En un pueblo incondicionalmente igualitario, unánimemente demócrata y que desconfía de las fortunas inexplicables las consecuencias podrían ser incalculables. 

TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO