martes, 31 de julio de 2012

LUIS BRITTO GARCÍA: LA REVOLUCIÓN DEBERÍA IR MÁS RÁPIDO


PANORAMA.COM.VE 30-7-2012A Fondo
lunes 30 de julio de 2012 09:30 AM
Yesibeth Rincón Chacín / Maracaibo

“En Venezuela hay más celulares que personas, pero yo soy el único venezolano que no usa celular, ¿que por qué no lo uso? Imagínate, que esté en una entrevista y vengan y me llamen, ‘mira préstame 500 bolívares’, ‘mira dile a Chávez que me dé una casa...”

Justifica en tono de broma Luis Britto García el hecho de no tener teléfono móvil para comunicarse. Para él no es una necesidad. Tampoco es difícil localizarlo, es tan cumplidor que a la hora pautada esperaba al equipo de PANORAMA para la entrevista, en el Hotel Venetur, durante su visita de cuatro días a Maracaibo, con motivo de la Feria Internacional del Libro de Venezuela (Filven 2012).

Britto es el escritor homenajeado de la feria este año. Cualquiera se quita el sombrero frente a este historiador, abogado, ensayista, dramaturgo y profesor titular jubilado de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela. Es también miembro del Consejo de Estado.

A sus 71 años tiene una memoria envidiable. Ha leído tantos libros que perdió la cuenta, sus favoritos: los de Federico Nietzsche y Carlos Marx.

A ratos bromea con sus anécdotas de “ñángara”, nombre que le dieron en Venezuela a los comunistas e izquierdistas a partir de los años 60, a los que —cuenta— persiguieron y torturaron los gobiernos de la cuarta república. Y a pesar de no compartir la ideología de la llamada “derecha”, sí los respeta.



—El presidente Chávez dijo que usted era el único intelectual que le queda a Venezuela, ¿qué opina?

—Hay infinidad de intelectuales en Venezuela y ahora que el 80% de la población lee y el 50,4% lee libros, yo creo que habrá millones de intelectuales en Venezuela. Es un honor que quiso hacerme el Presidente, pero mintió.


—Ha escrito infinidad de libros, ¿en qué se inspira para escribir?

—En las cosas que me interesan, uno observa lo que sucede y a partir de eso lo reconstruye, conociendo personas, anécdotas y situaciones eso le sirve de material. Tengo 67 títulos, incluyendo 17 piezas de teatro, unos cinco guiones cinematográficos, y unos cinco libros más listos para editar.


—De sus obras, ¿cuál es la que más le gusta?

—Eso es como preguntarle al papá cuáles de sus hijos quiere más, los lectores son los que saben, a uno le gusta la obra que está haciendo en ese momento.


—¿Cuál es el género que más le atrae?

—La narrativa, pero he trabajado en una cantidad de géneros, porque son retos creativos, yo he hecho teatro, guión cinematográfico, he hecho historia, análisis del discurso, trabajos jurídicos (...) He metido una cantidad de demandas en el TSJ y algunas de ellas contra el sometimiento de Venezuela al Ciadi y, bueno, nos estamos retirando de allí, de modo que son demandas que a la larga resultaron exitosas.


—¿A qué escritor le gusta leer?

—Millares de autores, pero favoritos Federico Nietzsche y Carlos Marx en ensayo.


—¿Cuál es la película que lo marcó?

—Posiblemente Ciudadano Kane.


—¿Con qué tema musical se identifica?

—La música de Johannes Brahms y de Johann Sebastian Bach. Me conseguí las obras completas de Bach, una caja grandísima y estoy oyéndolas poquito a poco.


—¿Qué deberían leer los venezolanos?

—Lo que se les ocurra, uno debe leer lo que lo atraiga, lo que le guste, si una cosa no le interesa o le aburre no debe leerla. Por ejemplo, entre mis grandes gustos como lector está el cómic underground, yo tengo una de las comitecas más completas de Venezuela; ciencia ficción, tengo una colección también.


—¿Qué le falta a Venezuela para alcanzar su independencia?

—La reinversión de los recursos del petróleo en una economía que logre la soberanía alimentaria y que en lo posible sea independiente de los hidrocarburos. Todo el planeta va a tener que emprender este reto porque los hidrocarburos que hay durarán quizás medio siglo, puede que un poco más. Los hidrocarburos proveen cerca del 80% de la energía del mundo, es una energía que se va a acabar y debemos empezar a pensar en cambiar el concepto de economía.


—En la propuesta 2013-2019 del presidente Chávez se consolida el Estado comunal y socialista, ¿está Venezuela preparada para dar ese salto?

—Es que el salto lo dimos hace tiempo, ¿qué es el socialismo?, es propiedad social de los medios de producción fundamentales y uno de esos medios es la industria petrolera que, afortunadamente, nos pertenece a todos los venezolanos a través del Estado. De modo que nuestra actividad económica fundamental es socialista, que el ingreso proveniente de allí a veces haya sido mal repartido es otra cosa. Ya el paso al socialismo lo dimos hace tiempo, desde que se nacionalizó la industria petrolera. El primer paso en ese sentido lo da Simón Bolívar cuando decreta en 1826 que el subsuelo le pertenece a la República.


—¿Qué le pasó a la izquierda venezolana que cuando ganó Chávez se pasó a la derecha?

—Eso es alguna izquierda, creo que hay una especie de reumatismo mental que le da a alguna gente. Pero gran parte está con el proceso, se integró y colabora.


—¿Por qué la clase media no compra el discurso del presidente Chávez?

—Porque está ideologizada, la clase media no se considera a sí misma clase media, se cree oligarca, cree que desciende de Juan Carlos de Borbón, cuando en realidad a veces vive alquilada en un apartamentico y si tiene un carrito lo está debiendo. Hay una disociación entre su realidad social, su autoimagen y sus aspiraciones, entonces se le ha vendido el discurso de que el proceso bolivariano sería contrario a sus intereses, que les van a quitar todo. Bajo ese pánico reclutan a la clase media a favor de un sector que es su enemigo, quien ha estafado a esa clase son los delincuentes bancarios.


—¿Qué es lo que más le critica a la revolución?

—La velocidad, para mi gusto debería ir más rápido. Y también la exagerada amplitud, la revolución ha acogido en el proceso una enorme cantidad de gente sin ideales, sin trayectoria, sin obra, y la evidencia de eso es la saltadera de talanquera. Aquí vemos gente a la que la revolución le da todo, le da poder y de repente salta para el otro lado, eso tiene que ver con la falta de ideología. También dentro de la propia administración tienes gente que a través de la ineficiencia y del retraso o del sabotaje indispone a la ciudadanía, yo los llamo los mata votos (...).


—¿Y qué es lo que le aplaude a la revolución?

—El haber evitado la privatización de Pdvsa, la renacionalización de las industrias básicas, el tener un nivel de democracia inaudito, ¡yo nunca había visto tantas elecciones en ningún país!; uno de cada tres venezolanos está estudiando, que se haya vencido el analfabetismo, el haber reducido la pobreza.


—¿Por qué en Venezuela no se respetan las diferencias políticas?
—Eso siempre ha sido así, lo que pasa es que ahora dicen que hay polarización. ¡Cuando a los izquierdistas nos tiraban desde helicópteros sobre la selva eso no era polarización? ¡cuando nos metían en campos de concentración que ahí enterraban viva a la gente!, a un amigo mío no solo le quemaron la espalda con hierro sino que una vez lo enterraron vivo y lo volvieron a sacar después, ¡eso no era polarización! La diferencia es que ahorita a la oposición no se les tira desde helicópteros, no se meten en campos de concentración, no se les cierran los periódicos ni se les tortura.

—¿Le quedan amigos en la oposición?
—Sí, por lo menos me considero amigo de una cantidad de gente que son intelectos de respeto, por ejemplo el humorista Jaime Ballestas, y Pedro León Zapata, es su derecho como ciudadano ser opositor al Gobierno, no lo comparto pero lo respeto. Ahora, no sé que pensarán ellos de mí.


—¿Qué le critica a la oposición?

—La falta de un proyecto, si a mí me dicen: ‘No sigas esta carretera, tienes que seguir otra’, pero que me digan cuál, cómo, dónde está. El programa de la oposición está basado en adjetivos, vamos a dar una educación excelente, tomaremos medidas efectivas, la salud será de calidad, pero no te dice cómo lograrlo. Y lo único que dice es que va a continuar las iniciativas de Chávez, me preguntó entonces por qué está contra él.


—¿A la revolución le sobra humor?

—¡Cómo no!, Imagínate tú la batería de humoristas que tenemos, está Roberto Malaver, Roberto Hernández Montoya, Carola Chávez, Clodosbaldo Hernández, Augusto Hernández (...).


—¿Qué pasó con el Consejo de Estado?

—Bueno, no se ha reunido todavía, estamos esperando que nos convoquen. Creo que la cantidad de tareas urgentes ha retrasado eso.


—Pero la primera tarea encomendada fue la salida de Venezuela de la Corte-IDH y no se reunieron para ello...

—Ya eso se cumplió. Ese tema me dejó a mí aterrorizado, cómo es posible que el Poder Legislativo y el TSJ determinen la salida de la Corte, que el Presidente diga que nos tenemos que salir, y que entonces un simple burócrata engavete eso. Eso no es posible. A mí me parece de una gravedad extrema, porque mientras más nos tardemos en salir, más denuncias habrá contra Venezuela.


—¿Cree que Venezuela corre el mismo riesgo que México con el PRI, que pueda volver a gobernar la cuarta república?

—No creo. En México el PRI perdió el poder porque se distanció de las masas, mantenía su hegemonía porque tenía una buena atención médica, trataba de darle una buena atención a la educación pública, cuando empezaron a ceder en función de proyectos neoliberales el PRI empezó a perder votos. Ahora, creo que el PAN lo ha hecho tan mal que la gente está votando por el mal menor. Yo difícilmente creo que vuelvan AD y Copei en Venezuela, lo que sí es posible es que a la larga se forme una especie de partido conservador a partir de Primero Justicia o algo así, que quizás alterne con algún éxito en la política. Lamentablemente los errores de AD y Copei los han sepultado.



—Recientemente estuvo en una cumbre de desarrollo sustentable, ¿cuán difícil será la vida en el planeta en el futuro?

—Será sumamente difícil. Actualmente la alimentación del planeta depende de una agricultura industrializada, mecanizada, con un alto componente de fertilizantes sintéticos y de manipulación genética, en un mundo sin energía fósil esas cosas no se podrán tener.