domingo, 5 de octubre de 2008


· Pero la especulación con papel sin respaldo se desató al punto de que, durante la década que concluye en 2004, la cuarta parte de las 500 mayores multinacionales estaban dedicadas a la economía monetaria; pero poseían más del 73% de los activos, copaban el 24% de los ingresos, el 35% de las utilidades, el 32% del capital y el 16% de la fuerza de trabajo de dicho medio millar de gigantes (Gastón Parra Luzardo, El poder global y la integración, 2006, 11).

· Según Chomsky, la producción de bienes reales ocupaba en 1971 el 90% de la economía y sólo el 10% era especulativo, mientras que “En 1990 los porcentajes se habían invertido y en 1995 alrededor del 95 por 100 de unas cifras incomparablemente mayores era especulativo, con unos movimientos diarios que superaban la suma de las reservas en divisas de las siete mayores potencias industriales” (Chomsky: 1999, 25).

· Jean de Maillard añade que para 1999 el intercambio financiero no productivo de bienes reales representa “1.300 millardos de dólares diarios: casi cinco veces el presupuesto anual de un Estado como Francia... Esta escala de magnitud está completamente desconectada de la economía real ya que las exportaciones mundiales de bienes y servicios no representan más que 18 millardos de dólares diarios, es decir, una cantidad setenta veces menor” (Maillard: Un monde sans loi, 2000, 28).

· En este carnaval de cifras garantizadas por papeles respaldados por nada, para ganar comisiones los agentes financieros reparten una piñata de papelillo de créditos hipotecarios mal garantizados que luego venden y revenden inflándolos a cada operación hasta que la burbuja estalla dejando a deudores, acreedores y banqueros en el aire.

· Bancos tras bancos caen como piezas de dominó. Los más fuertes devoran como hienas a los débiles. El Bank of América compra a precio vil al arruinado Merril Lynch. El cuarto banco de inversión del planeta, Lehmann Brothers, quiebra hundido por 50.000 millones de dólares en créditos hipotecarios. Pierden su trabajo 30.000 personas.

· En lugar de rezar a la milagrosa Mano Oculta del Mercado, los estafadores exigen a la Mano Cómplice del comprensivo Estado neoliberal que les regale paracaídas de oro pagados por los contribuyentes. La Reserva Federal de Estados Unidos les entrega 85.000 millones de dólares de fondos públicos para comprar 80% de la quebrada aseguradora AIG, lo que constituye la mayor privatización de una entidad financiera del mundo.