sábado, 17 de mayo de 2008

MANIPULACIÓN MEDIÁTICA DE LA COMPUTADORA MÁGICA


Las interpretaciones del gobierno colombiano sobre el supuesto contenido de una computadora milagrosamente rescatada de un bombardeo contra el territorio soberano de Ecuador no constituyen más que una flagrante provocación.
LA LÓGICA DE LA PROVOCACIÓN
Una provocación es un suceso que un actor político monta fraudulentamente para fingirse víctima, y tener la excusa para atacar a un inocente. Y en efecto, las autoridades colombianas dicen haber encontrado su computadora mágica en el curso de una injustificada e ilegítima agresión contra Ecuador, y la invocan para pretenderse víctimas y no agresores.

LA HISTORIA DE LAS PROVOCACIONES
Vale la pena recordar algunas provocaciones históricas, para demostrar que son un recurso clásico de la política, o de la mala política.

El año 64 después de Cristo se incendió Roma, según los historiadores Suetonio y Dión Casio por órdenes del emperador Nerón, y éste le echó la culpa a los cristianos. Nada prueba que los cristianos tuvieron interés en quemar una ciudad en la que contaban con muchos adeptos, pero la acusación de Nerón le sirvió a éste para desatar una persecución contra ellos, y para hacer morir a millares crucificados, quemados o devorados por las fieras.

En 1871 en París se sublevaron los comuneros e instalaron un gobierno popular. Sus enemigos tomaron unas fotografías de unos vagos disfrazados de frailes apoyados contra un paredón, para acusar a los comuneros de haberlos fusilado. Aunque los supuestos frailes aparecieron luego en perfecta salud, los enemigos usaron sus fotografías fraudulentas para justificar la atroz masacre que ejecutaron contra los comuneros.


En 1989 Estados Unidos hizo volar su propio acorazado “Maine” en el puerto de La Habana. Aunque los expertos diagnosticaron que la explosión que hundió el barco fue originada desde adentro, Estados Unidos declaró la guerra a España como supuesta agresora, y como consecuencia de esa guerra conquistó Filipinas y Puerto Rico, que convirtió en Estado Libre Asociado, e interrumpió la Guerra de Independencia de Cuba, que sometió a protectorado hasta mediados del siglo XX.

En 1933 los nazis incendiaron el Reichstag, el edificio del Parlamento Alemán, y acusaron falsamente a los comunistas de haber iniciado el fuego. A pesar de que el gran dirigente comunista George Dimitrov demostró la falsedad de la calumnia en el juicio inmediato, los nazis utilizaron el incendio del Reichstag como excusa para lanzar una feroz represión contra todos los movimientos progresistas.

Y en fin, todos sabemos que en 2002 Estados Unidos invade y destroza Irak y ocupa sus campos petroleros, con el falso alegato de que los iraquíes preparaban armas de destrucción masiva. Hasta la saciedad se ha probado que Sadam Hussein jamás tuvo ni intentó tener tales armas, pero los estadounidenses siguen ocupando Irak y robándole su petróleo.

LA VERDAD DESMONTA LAS PROVOCACIONES
Podríamos seguir infinitamente recordando provocaciones históricas, pero nos ocupa desmontar la farsa de la computadora mágica, y contra las provocaciones, el arma infalible es la verdad.

A QUIEN ACUSA LE CORRESPONDE PROBAR
Quien alega algo tiene la carga de la prueba, es decir, debe probar sus afirmaciones. Una mera afirmación del que alega no basta; a él le corresponde la obligación de demostrar la veracidad de lo que dice.

En ningún sitio del mundo se acepta que el inculpado o el calumniado deba probar su inocencia. Es a quien acusa a quien le toca comprobar la culpabilidad.

COLOMBIA NO HA PROBADO ABSOLUTAMENTE NADA
Y en el presente caso, para resumir, Colombia no ha demostrado 1) que la computadora que presenta haya sido encontrada en el corazón de una zona bombardeada, 2)ni que haya pertenecido a Raúl Reyes o a otro miembro de las FARC 3) ni que éstos sean autores de los supuestos mensajes que contendría su memoria 4)ni que tales mensajes sean veraces 5)ni que estén exentos de contradicciones descalificatorias 6)ni que las interpretaciones subjetivas de ellos sean ciertas 7)ni que constituyan pruebas.

Explicamos estas afirmaciones:

1)IMPROBABILIDAD DE LA INTEGRIDAD DE LA COMPUTADORA
Es casi imposible que una computadora haya permanecido intacta y funcionando en medio de un bombardeo arrasador que despedazó más de una veintena de personas y dejó numerosos heridos. Las computadoras son mecanismos delicados, altamente sensibles a los golpes, la temperatura y la humedad, y mucho más a las explosiones genocidas.

2)NO SE HA PROBADO QUE LA COMPUTADORA PERTENECIERA A LAS VÍCTIMAS
Por otra parte, los únicos que tuvieron acceso a la zona invadida inmediatamente después del bombardeo fueron justamente los invasores, quienes al no tener escrúpulos para agredir el territorio soberano de una República con la cual había una situación de paz, menos los tendrían para plantar cualquier cosa en el sitio.
En otras palabras, existe una altísima probabilidad de que las evidencias hayan sido contaminadas por el único actor que durante un prolongado lapso tuvo acceso a ellas y a la zona donde dice haberlas encontrado.
Siendo así que es un delito de lesa humanidad agredir un país con el cual no hay estado de guerra, las actuaciones de las autoridades colombianas en la zona objeto de la invasión no pueden ser calificadas de otra manera que como crímenes de guerra, y las supuestas pruebas que surgen de crímenes no pueden ser aceptadas como tales.
Por otra parte, ni INTERPOL ni los criminales de guerra han aportado rudimentos de prueba, tales como, por ejemplo, huellas dactilares o vestigios de ADN de Raúl Reyes en el teclado o en las superficies de las máquinas presentadas. Y decimos rudimentos de prueba, porque al disponer del cuerpo de Reyes y de la veintena de personas asesinadas, bien fácil les hubiera sido transferir huellas digitales o vestigios de células de la piel de éstas a los aparatos informáticos.

En razón de lo cual, fuera de la afirmación de los involucrados en un crimen de lesa humanidad, no hay la menor prueba consistente o convincente de que la computadora que dice tener en su poder el gobierno colombiano haya pertenecido a Raúl Reyes o a algún miembro de la FARC.


NO SE HA COMPROBADO LA AUTORÍA DE LOS MENSAJES CONTENIDOS EN LAS COMPUTADORAS
Para que un mensaje sea tenido como cierto y haga prueba tiene que estar en primer lugar demostrada de manera indudable la autoría de quien lo creó.

Hasta el presente no hay una sola prueba de que los mensajes que el gobierno colombiano dice manejar sean de la autoría de Raúl Reyes o de algún militante de las FARC.

Tal prueba no ha sido posible, entre otras cosas, porque los mensajes no constan en un documento físico con escritura autógrafa, sino en escritura realizada en un teclado, y todos los teclados de computadora se parecen. Cualquiera puede tocar un teclado de computadora; determinar quien lo hizo es imposible.

Y en el negado caso de que una computadora o computadoras milagrosas hubieran sobrevivido donde los seres humanos murieron, no hay que olvidar que una computadora es sólo una máquina de registrar y procesar información.

Así como en el negado caso de que la computadora que presentan las autoridades colombianas haya pertenecido a Raúl Reyes, si ha caído en manos de un enemigo de Reyes, este enemigo pudo introducir en ella lo que se le antojara.


Una computadora es una gaveta que preserva la información que le introducen, reducida a meros impulsos electrónicos. Algunas tienen una clave, como la llave de una gaveta. Quien no tiene la clave, no puede meter ni sacar nada. Quien tiene la clave, puede sacar, y también meter, lo que sea. Salvo circunstancias sumamente improbables, de una computadora con clave de acceso sólo puede extraer información el mismo que la introdujo. Que alguien proclame que está extrayendo información de una computadora que debía estar protegida por una clave de acceso, simplemente indica que tal persona puede haber asimismo introducido información.

La computadora, como el papel, lo aguanta todo. Aceptar como verdadero cualquier mensaje inscrito en una computadora equivale a hacerlo con cualquier mensaje inscrito en un papel. Y es precisamente el gobierno colombiano el que debe cuidarse de innumerables documentos inscritos en papel que Estados Unidos conserva.

NO SE HA DEMOSTRADO LA VERACIDAD DE LOS MENSAJES
Incluso en el negado caso de que se demuestre la posibilidad de que un mensaje exista, que el medio en el cual consta es de propiedad de alguien, y que el propietario del medio es autor de los mensajes, falta todavía verificar la veracidad de los mensajes.

Una simple afirmación no constituye por sí misma prueba. La veracidad de un mensaje ha de ser sustentada por demostraciones adicionales, incluso en el caso de una confesión. Y en el presente caso tales pruebas están absolutamente ausentes.

LOS SUPUESTOS MENSAJES SON CONTRADICTORIOS
Para que un mensaje sea considerado verdadero y utilizado como prueba, ha de tener un sentido preciso, claro e indiscutible. Y eso es lo que no presentan los supuestos mensajes de la computadora mágica.

Por ejemplo, es contradictorio un supuesto mensaje que afirma que las unidades de un movimiento guerrillero clandestino que combate moviéndose incesantemente por el campo, estén preparando un arma atómica a fin de “desequilibrar estratégicamente la región”. Para construir la primera bomba atómica Estados Unidos utilizó todos sus recursos y concentró durante años millares de científicos en una ciudad en el desierto de Mojave. No es creíble que partisanos puedan emular ese esfuerzo moviéndose por selvas y despoblados. Intentar hacer pasar como pruebas disparates de tal categoría es un claro irrespeto hacia el público.

EL GOBIERNO COLOMBIANO NO HA SUSTENTADO SUS “INTERPRETACIONES”
Por otra parte, debemos recordar que hasta ahora no se ha divulgado el supuesto contenido preciso, textual, exacto de los supuestos mensajes de la computadora mágica. Hasta ahora sólo tenemos las “interpretaciones” que de ellos ha confeccionado el gobierno colombiano, y la primera condición para atribuir verosimilitud a una interpretación es que ésta no se encuentre sesgada por los intereses o la declarada parcialización del intérprete, condiciones que no se dan en el presente caso.

Y las “interpretaciones” que ha fraguado el gobierno colombiano son dignas de él. Por ejemplo, dicho gobierno encuentra la cifra “trescientos”, y se le antoja que son trescientos millones de dólares que el gobierno venezolano habría dado u ofrecido a las FARC. Igual podrían ser trescientos hombres, trescientos rehenes, trescientos millones de dólares aportados por el narcotráfico para la campaña de Uribe, o la película “300” de Frank Miller sobre la batalla de las Termópilas.

Tan disparatada es la “interpretación” colombiana, e insisto en la palabra, “interpretación”, porque hasta ahora no han citado en forma textual ni integral los supuestos documentos y ello lleva a suponer que los deben estar inventando todavía, que es preferible leer textualmente parte de un comunicado de varios intelectuales en el cual se menciona el parecer que emitió la OEA sobre el particular:

“De hecho, análisis independientes de los documentos indican que el gobierno colombiano ha exagerado de manera sustancial el contenido de estos documentos, quizás con fines políticos. Cualquier cobertura mediática de los hallazgos de la Interpol deberá dejar en claro que muchas de las acusaciones colombianas ya han sido ampliamente desacreditadas. La interpretación colombiana ha probado ser tan débil que la semana pasada el señor José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, al rendir testimonio ante el Subcomité de la Cámara encargado de Asuntos del Hemisferio Occidental, indicó de manera inequívoca que "no existe evidencia" que vincule a Venezuela con los rebeldes colombianos. No obstante, esta afirmación de Insulza ha pasado virtualmente desapercibida para la prensa de habla inglesa. Los analistas citan tres fallas primarias en las imputaciones hechas por el gobierno colombiano sobre los nexos entre Venezuela y las FARC: El "Dossier": La idea de que el gobierno venezolano le proporcionó – o intentó proporcionarle – 300 millones de dólares a las FARC se basa exclusivamente en este extracto de una carta enviada por Raúl Reyes a la secretaría de las FARC: "En cuanto a los 300, los cuales en adelante denominaremos "dossier", actualmente se están adelantando esfuerzos en atención a las órdenes del jefe al lisiado, las cuales explicaré en una nota aparte". No hay una descripción clara de qué representan los "300". Mientras los colombianos aseguran que se trata de una referencia a los 300 millones de dólares, igualmente podría tratarse de trescientos dólares o incluso trescientos rehenes. Nótese que esta carta tiene fecha del 23 de diciembre de 2007, dos semanas antes de la primera ola de liberación de rehenes por parte de las FARC. El Contacto: Para poder creer que Hugo Chávez le estaba dando apoyo material a las FARC – más allá de su rol como negociador de rehenes – hay que aceptar que la persona a la cual los documentos de las FARC denominan bajo el nombre código "Ángel" es en efecto Hugo Chávez. Sin embargo, los documentos hacen referencia tanto a "Ángel" como a "Chávez", a veces en el mismo párrafo. Da la impresión de que los documentos se refieren a dos personas distintas”.

Aquí doy fin a la cita. Para que un documento tenga visos de prueba, no debe ser contradictorio, Y es bien contradictorio que un texto, que supuestamente debería estar en clave por su importancia, cite los nombres verdaderos de las personas a las cuales menciona. Y mucho menos creíble es, como hacen notar los analistas, que al mismo tiempo utilice y no utilice un código en el mismo párrafo para nombrar a la misma persona.

SUPOSICIONES NO CONSTITUYEN PRUEBAS
El posterior informe forense de INTERPOL no prueba que las computadoras hayan pertenecido a militantes de las FARC; afirma que fueron manipuladas después del asesinado de sus supuestos propietarios, y recuerda que el contenido de dichas unidades informáticas en sí y por sí no constituye prueba.
Y en efecto, las suposiciones no constituyen pruebas, sobre todo cuando son absurdas. Por lo anteriormente expuesto, se evidencia que el gobierno colombiano no maneja pruebas, sino “interpretaciones”, que tales interpretaciones no superan el nivel de suposiciones, desvirtuadas por la falta de elementos de convicción que demuestren la propiedad de la supuesta computadora, la autoría de los textos que alegadamente contiene ni la veracidad de ellos.

Las provocaciones sólo demuestran la falta de moral del provocador.

1 comentario:

dionisiomarquezarreaza dijo...

Análsis puntual sobre las contradicciones entre las declaraciones de Noble y el propio informe que reportaba, y más aún, de la naturaleza e historia de la organización policial internacional.

Dos detalles de dos artículos relacionados con el tema de las portátiles de Reyes: (1) la memoria de un computador hoy día puede llegar a 250GB (no 4 o 6GB como dice el artículo). Esto quiere decir que tres computadores pudieran sumar 750GB, ampliamente sobrepasando los 609GB que la Interpol encontró. (2) La guerra "hispano-(norte)americana" data de 1898 y no 1989, como dice el artículo.

Estaremos pendientes de reflexiones tan inteligentes como las de Britto García, para variar.