sábado, 14 de diciembre de 2013

ELSOSPECHOSO



JUZGADO DÉCIMO DE INSTRUCCIÓN
En el día de hoy, quince de noviembre, siendo las diez y media de esta mañana, compareció ante este Tribunal una persona que bajo juramento dijo llamarse PAULO ALFONSO LARES, de treinta y dos años de edad, soltero, de profesión sospechoso, sin domicilio fijo y que declaró no poseer documentos de identidad. Impuesto de los hechos que se averiguan y de las generalidades de la Ley en lo referente a testigos, afirmó no tener impedimento para declarar y al respecto dijo: "Ante ustedes me presento y lo niego todo, sólo pasa que existen sutilidades de la vida que acrecientan a un hombre y lo van confirmando en lo que él antes era. Mamá, antes de morir, me aseguró: ay hijo, se vive de cualquier cosa, pero siempre se vive, y yo me quedé tan asombrado de pensar esta verdad, sí, tantas gentes par­ticulares en el mundo y cómo de una u otra manera to­dos viven. Después de considerada la dificultad se en­tiende, y se adivina cómo eso quizá no le corresponde a uno, cómo en el ir siendo de las otras personas hay quizá tantos misterios tantos pensares tantos acuerdos que no son de uno y cómo puede un hombre quedarse fuera pero totalmente fuera y entonces, en estado de peligro, vagar de uno a otro sitio de una a otra cosa hasta dar, sin esperarlo ya más, con su destino. Yo, con­tando para la vida en aquel entonces con calzones es­trechos, zapatos de goma, un paltó de distinto color de los pantalones y franela entonces gris antes amarilla, di en el hábito de presentarme en los lugares en aquella mi forma de venir a buscar algo que se me debía sin atreverme a decir qué. Al final, he atribuido a un ins­tinto lo que no era quizá más que asiduidad. Imposible merodear vistosamente cerca de diversas tiendas, mirar insistentemente hacia ellas, sin que a la larga en alguna acaezca un robo, estalle un incendio, ocurra una muerte violenta, que inevitablemente sería asociada con cierta muy sempiterna franela gris antes amarilla con ciertos espumosos zapatos ya rotos y desde luego vendrá el viaje a la jefatura el nombre y apellidos la cédula la libreta del servicio militar certificados cómo es eso de que nunca tuvo papeles prontuario fotogra­fías antecedentes, dedo pulgar derecho en esta almoha­dilla dedo pulgar izquierdo en la casilla. Desdoroso enigma: entonces, yo que lo niego todo y no hay forma de atribuirme algo, pero tampoco hay forma de no atribuirme nada, por qué no, por ejemplo, un papel secundario en el espantoso crimen de la checa, por qué no encontrar en mí, por ejemplo, el misterioso tercer hombre que vestido de casimir ayudaba los infalibles golpes de la Reina del Paquete Chileno, por qué no re­conocer en mí la persona que fingió sufrir un ataque para causar un revuelo mientras los de la organización clandestina se robaban una radiopatrulla o instalaban una máquina infernal debajo de los aviones de la mi­sión militar norteamericana. Entonces, cuestión de sutil psicología, demudar suavemente las facciones, hacer es­ta o aquella mueca para ser igual a todos los retratos hablados, sea el del audaz cieguito ladrón de cepillos, sea el del temible Mago de los Talleres transformadores de carros robados, sea el de la increíble Doña Toña, travestí activador de una red de burdeles que no pagan protección a la policía y en donde a través del engaño las drogas la promesa de viajes y concursos de belleza o simplemente un billete o una bragueta abierta tantas jóvenes son desviadas de la senda de la virtud. Entonces, en este vivir, ir adquiriendo las grandes penetraciones de la experiencia sobre las sopas hechas con sebo y el grado hasta el cual los cocineros pueden salar un arroz frío para disimular el mal olor y el momento en que sí, definitivamente es mejor comerse el picadillo podrido porque entonces con la intoxicación llevan a la enfermería del retén y allí dan leche o hay algún preso influyente al que le mandan vian­das de afuera y que regala una que otra sobra de pollo una que otra ensalada del día anterior pero luego lo sueltan o uno se cura y otra vez los frijoles con piedrecitas el pan que hay que dejar en remojo, después los tribunales que a los tantos años no encuentran indicios y a uno lo sueltan y el hambre entonces y la ne­cesidad de volver a recorrer los sitios propicios. Las sa­lidas del béisbol donde siempre alguien grita mi carte­ra mi cartera, los velorios en donde uno entra para be­berse el chocolate y se pierde un reloj, las iglesias en donde uno se mete a ver cómo bautizan y bautizan hasta  que el cura grita ¡Sacrilegio se llevaron el cepillo! También es bueno frecuentar las plazas los auditorios las escuelas o colegios de monjitas y ser luego descrito como el extraño personaje que esperaba con interés las  horas de salida o el individuo de aspecto peligroso que  fue visto en las cercanías, las siempre cercanas cercanías que abarcan los confines de las más diversas calles de los más intrincados parques de los más colmenosos barrios perdidos. Erróneamente acusado de falsificar billetes de lotería, fui acertando cada vez más la con­firmación de mi vida al encontrarme con Eusebio El Refiloso o El Mamamú, como le decían los ves­pertinos hacía años cuando los jueces todavía de cuando en cuando lo soltaban. Vuelco del corazón que sentí  al notar sus desnudas encías al notar sus arrugas al no­tar su ojo  único al oir que me decía como reconociéndome, como adivinándome dentro de mis soledades arrebujadas de lo callado: en esto de las sospechas lo que jode son los cambios, los azares, las grandes revoluciones de la vida que acontecen cuando a uno le dan la condicional y hay que procurar otra vez la entrada: un sospechoso .debe serlo siempre y en los lugares todos. Así aprendí cómo podrían ocurrir agravamientos si parecía que estaba metido uno en el contrabando de seconal que le hacía competencia al del sargento, cómo se complicaban y se demoraban los expedientes si era de pensar que la cucharilla afilada con la cual Rabo e Gallo mató a traición a Pepa e Guama fue pasada por uno de celda a celda con una cabuyita,. cómo se acumulaban los autos si resultaba extraño que uno atra­jera la atención de los guardias imitando a Agustín Lara precisamente mientras los de la Banda Los Espueléricos cavaban el sensacional túnel que iba a dar al estacionamiento. Así, también aprendí otro filón que era hablar con los presos políticos mientras estaban esperando juicio o campo de concentración o que los desapare­cieran, había muchos cursos de historiapatria, dialéctica  y teoría de las funciones y con tanto profesor  vivíamos en un asombro, un día cuando subíamos y bajábamos escaleras en los tribunales y había esposados por aquí y por acá, meterme en la cantantina del Belachau belachau los que subían y belachau belachau y los del sótano belachau chau chau chau, haciendo ritmo con los candados en las muñecas, mientras los  policías decían cállense carajos o anotaban nom­bres o daban coñazos, aquello me valió la suma de las mortificaciones y desde entonces yo era candidato mu­cho al incomunique o al Tanquecito o al Tigrito o a que me metieran en la celda de Los Chachosos, donde bueno pues. Así, en estas revelaciones de los asuntos supe que varios presos habían matado a Eusebio, que los policías separaron a los políticos o terminaron de desaparecerlos, y yo me fui de más en más reshalando en el enteramente ser yo de mis propias cosas y en el aparentemente tener que ver con las siembras de marihuana descubiertas en el patio o con las lecciones de la Escue­la del Crimen que daban en la planta baja. Di poco a poco en saber que los sospechosos tampoco tienen patria en esta cuchillosa frontera de ser las carce­laciones extremas de lo reprobado, que su vida es no tener almohada en la certeza de tranquilo sueño, na­tural y claro que la forma de que a uno no le hicieran cosas como lamentablemente y tan a menudo le ocurre a los nuevos que les bajan los calzones, es que también al ver a uno de filosa nariz flaca cara los demás presos digan cuidado, este sapea, este firifa, este sopla, es capaz de decirle algo a los guardias y nos jode. Enton­ces, amarga ingratitud de la vida, los papelitos que di­cen APReParATE JUdáS oue haI CUchillo Hamolao, o las coplas que dicen en este santo lugar compañero mucho guillo hay un sapo camuflao questá jediondo a jabillo. Impertenencias del ya no poder seguir viviendo allí me hicieron no huir cuando en el patio reventó la pelea que se veía a las claras que era preparada, im­pertenencias del ya no tener ganas para esquivar cuando el empujón que era para disimular mientras me clavaban el chuzo en los riñones, impertenencias del cumplir el resto de la condena en la enfermería, impertenencias de soltarme, amarillo ,de vendas, al mundo lleno de las otras gentes con sus cosas que tengo el orgullo de que nunca serán mías, impertenencias del ya no poder entrar en las cárceles donde hay chuzos y papelitos HA La Cejunda Ba la VEnciDA, noche y día mugriento huyendo de las más comprome­tedoras circunstancias, rompiendo hacia las más ham­brosas soledades, escabullendo las peleas de botiquín las manifestaciones de estudiantes las ventas extraordi­narias de las tiendas sitios todos donde la policía lo encuentra a uno y ya está, últimamente, esta noche final durmiendo junto a unos cajones que ha sido tam­hién la noche del dejar de intentar, la noche del ceder a la última amarga derivación y honor de mi destino, la noche del oír tiros y no huir, la noche del ver llegar los camiones.de la redada y no huir, la noche del saber que registrarían rancho por rancho y basurero por ba­surero y no huir, el madrugón de esperar y es­tarme quieto hasta que el policía con la voz mortal de chuzos papelitos entierro me dijera en efecto me dijo en efecto me dice: ‘está preso carajo’. Es todo cuanto tengo que decir". 

Seguidamente fue interrogado así: 1) ¿Diga cómo es cierto que ha participado usted en un centenar de acciones armadas? Contestó: "La liber­tad de palabra la libertad de prensa la libertad de reunión la libertad de asociación la libertad de mani­festación la libertad de trasladarse la libertad de cul­tos la libertad de ejercer oficios lícitos la libertad de hacer lo que no esté prohibido por la ley la libertad de no estar obligado a inculparse la libertad" 2) ¿,Diga si es cierto que dirige usted vastas redes, ejérci­tos secretos involucrados en planes para dejar en calzoncillos los militares norteamericanos, pintar cosas in­famantes en las paredes y en los retratos del ciudadano Presidente, inquietar al servicio doméstico, desmontar  oficinas y monumentos públicos y erigirlos en sitios desconocidos, predicar doctrinas sorprendentes, meter cotillón  en las gavctas de los  cancilleres, tirar asaltos con armas de tiro rápido, emborronar la contabilidad   de los inversionistas, decirle puto al poeta gobiernista Ju­an Cochano, soltar murciélagos en las procesiones des­mantelar puentes, confundir los telegramas, robarse ce­lebridades, devolverlas adornadas con  lacitos, dejar ataúdes cerca de las sedes de los cuerpos policiales, dis­frazarse de militares para recibir los envíos de armas hechos por poderosos vecinos, publicar revistas sin cen­sura, asaltar camiones de carne para hacer repartos gra­tuitos, reclamar garantías, volar oleoductos, pasar vidrios de propaganda luego de ocupar las cabinas de proyección de los cines, divulgar especies intranquilizadoras, ocupar radios, estaciones de ambiente musical y televiso­ras, proteger huelgas, sediciones y motines, construir ba­rricadas y constituirse como organizaciones sin ser de­bidamente aprobadas por las autoridades? Contestó: "La picana en las bolas la peinilla en el hígado la patada en el coco el trallazo en la espalda la manopla en el vientre el tortol en la boca la tenaza en el güevo el pun­zón en los brazos la manguera en las piernas el cau­terio en el culo la poceta en la cara el tornillo en las sienes la astilla en las uñas el cigarro en los ojos el pla­nazo en las nalgas la tijera en la lengua el alambre en el cuello". 3) ¿Diga usted en qué forma planeó y eje­cutó el robo de los buques el robo de los aeroplanos el robo de los trenes el robo de los submarinos el robo de los tanques el embanderamiento con colores extraños la sonorización con proclamas? Contestó: "El Tigrito El Tanquecito El Baulito La Tumbita el campo de Taca­rigua el campo de Tocuyito el campo de Cachipo el campo de La Pica el campo de la Isla del Burro el cuartel San Carlos la Cárcel Modelo la colonia de El Dorado la Cárcel de Maracaibo la Cárcel de San Cris­tóbal la Cárcel de Trujillo la Cárcel de Barcelona la Cárcel de Barquisimeto la Cárcel de Los Teques la Cárcel de Carúpano la Cárcel de Ciudad Bolívar la Cár­cel de Coro la Cárcel de Cumaná la Cárcel 4) ¿Diga la premeditación diga la agravante diga la atenuante diga la eximente diga la alevosía diga el en­sañamiento diga la complicidad diga la coautoría diga el concurso diga la concausalidad diga la reincidencia? Contestó: "Esta cárcel, que ha aprendido tanto de los amarradores de perros que ven que en cuanto amarran al animal éste se pone furioso suelta espumarajos y deja de creer en Dios es decir en el hombre, pues bueno, en esta cárcel primero te encierran en un cuarto y en cuanto se te ocurre caminar al cabo rato te en­cuentras con una u otra pared (lo que va siendo cada vez más molesto a medida que el surtido de pa­redes se agota y se van repitiendo). Se puede optar por dar saltos, costumbre que se abandona al golpear mo­nótonamente con un techo algunos centímetros por en­cima del cogote. Una mañana, la pierna izquierda apa­rece, no dormida, sino inmóvil, las sesiones de desentu­mecimiento mediante saltos al cabo de pocas horas ce­san, no tanto por su inutilidad sino por inmovilidad de la otra pierna, después de lo cual la posibilidad de movimientos se restringe pero el número de estos cre­ce. Cuando se te paraliza la lengua comprendes que se trata de algún tipo de bozal, un bozal para todo el cuerpo, y que la progresividad de la acción del mismo tiende directamente a hacer más insoportable su efecto. Tu furia de bozaleado deberá reducirse sucesivamente, por tanto, a dar puñetazos contra el piso, luego a retorcer el meñique, luego a hacer  muecas, luego a un parpadeo monótono que también cesará. Entonces, una rendija de tiempo por la cual tu mente te dice: para no perecer en su furia, el bozaleado debe convencerse de que el bozal no traba los movimientos porque éstos no existen, porque el movimiento es una fantasía anómala y revulsiva. Caer de las filosofías de la inmovilidad como copos de nieve hasta que se suspenden en el aire y se petrifican y la existencia de cada uno de ellos es un hálito de parálisis que enferma el corazón del tiempo el cual, cansado, cede, y qué bien se está en este universo en donde el mismo  estar casi no significa nada porque no representa ningún cambio en la inmutabilidad de este devenir donde cada saliva es fósil resina y cada resina cuarzo y la idea misma de un movimiento horrenda como una tarántula en el brazo, parálisis que cura al universo de su pecado original, el cambio. Ahora sólo hay que temer en este mundo que pueda alguna vez moverse algo, una gota en una cañería, la antena de un  insecto, la sombra de una hoja, cosas todas que incidirían sobre ti como un manoplazo. Y entonces, contra tu voluntad, dedos manos pies brazos piernas cuello torso saltan, el calabozo gira sobre sí mismo y cambia dé colores y formas, la zaranda de las cosas te circunda como un huracán, el bozal ha sido invertido". 5) ¿Diga cómo es cierto que planificó y dirigió las fugas sea a tiro limpio sea con sogas de nylon sea con boquetes sea subterráneos sea con disfraces de guardia de señorita o de cura sea con rostros distintos sea con pa­peles falsos sea por  los techos sea por las cloacas sea en maletas de carro sea en tambores de acero sea en urnas de doble fondo sea bajo los ropajes  del santo de palo de la capilla sea por los aires sea por la tierra sea por las aguas? Contestó: "Falleció del corazón se ahorcó con las medias se tiró por la ventana se mató con un clavo se ahogó en el excusado opuso resistencia  al arresto murió de indigestión la patrulla lo atropelló por accidente sus mismos compañeros lo rasparon se empeñó en beberse el querosén no atendió la voz de alto se desconoce el paradero". 6) ¿Diga los proyectos diga la lista de efectivos diga los órdenes de batalla diga la hora y fecha del inicio del plan fijado? Con­testó: "El chuzo en los riñones la enfermería sin plas­ma las suturas infectadas las gavetas de la cava, mi boca que no se abrió para pactar con nadie, sonriendo visitada por los pájaros del formol, de la rigidez, de  los cristales de hielo" , Terminó, se leyó y conformes firman:
      .EL TESTIGO                                               EL JUEZ
Paulo Alfonso Lares                                           Ptolomeo Linares
EL SECRETARIO

Reinaldo Ferrán

TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO GARCÍA