sábado, 31 de mayo de 2008

LUCHA DE CLASES


La clase que se llama a sí misma competitiva encierra en maquilas de trabajo forzado a la clase llamada no competitiva para tratarla con la dureza indispensable para la explotación y el final exterminio, hasta que en la clase llamada no competitiva van muriendo los débiles los indecisos los morales masticados por el rigor de la competitividad. Ahora la clase que se llama a sí misma competitiva no puede prescindir de la fuerza de trabajo de sus esclavos invulnerables al sufrimiento a la inanición y a la piedad que son cada vez más numerosos más homicidas. La esperanza es que los futuros amos los encierren en maquilas alambradas donde la atrocidad y el sufrimiento les enseñen una luz, una fuerza, una epifanía.