sábado, 20 de septiembre de 2014

SOMOS ASÍ


Lugar
A la inmensa mayoría de los venezolanos  nos unen una cultura, una identidad, un modo de ser nacional. Los regionalismos nos condicionan cada vez menos. Culturas regionales y locales  tienden a fundirse en la nacional. Salvo las económicas, no nos separan diferencias insalvables. Las comunicaciones físicas y mediáticas favorecen  la propagación de contenidos culturales entre regiones. Gozamos de inmensa  movilidad geográfica. Ello atenúa  diferencias entre lo urbano y lo rural.  Los inmigrantes o sus descendientes conservan muchísimos  rasgos  del país de origen. Tantos como los que comparten los habitantes de nuestras fronteras con sus vecinos.

Sociedad
Parecemos  extrovertidos,  gregarios, solidarios, igualitarios. Preferimos el disfrute colectivo al  privado. Disfrutamos de fluida movilidad social. Ello atenúa las diferencias culturales entre nuestras clases. Nuestras mayorías no discriminan  por la procedencia étnica, clasista, regional o nacional. Nuestras familias son extensas  y matricéntricas. Perduran rasgos de sexismo y  machismo. Persiste la violencia intrafamiliar.
Desaparece el rol subordinado de la mujer, con variantes según  estratos,  clases sociales, regiones.

Economía
Una historia de conquista, esclavitud y explotación no propicia que valoremos al trabajo como principal medio para obtener recompensas y progreso. Laboramos apasionadamente en lo que nos interesa. Confiamos demasiado en la suerte, el envite y el azar. Nos cuesta mantener proyectos a largo plazo. El lavado de cerebro mediático ha implantado el consumismo con variantes según estratos,  clases, regiones. Somos pródigos y generosos. Nos endeudamos sin prudencia.  Nos motivan la sociabilidad, la autorrealización y el poder, en ese orden. No sabemos si el petróleo es maldición o bendición.

Política
Creemos en la Patria, la Nación y el Estado, en ese orden. Sólo confiamos en la autoridad de la competencia demostrada. Elegimos gobernantes cuando creemos que se nos parecen.  Somos a veces más personalistas que legalistas.  Desconfiamos de las instituciones. Conocemos algo nuestros derechos. Algo menos nuestros deberes. Cada vez interpretamos mejor los conceptos de democracia, república, soberanía, legalidad, responsabilidad administrativa.

Seguridad
Los medios han multiplicado la idea de que vivimos una cultura de la violencia. Pocos sabemos que la tasa real y verdadera de homicidios medida por el MPPIJ es casi la mitad de la tasa de “percepción” de asesinatos percibida por el INE. No confiamos totalmente en  los cuerpos del orden público. Sabemos que algunos países nos pueden hacer la guerra. Tememos  una agresión imperial. No todos sabemos cómo enfrentarla.

Integración
Son muy variadas nuestras percepciones sobre los vecinos latinoamericanos. Cada vez tenemos más conciencia de nuestras similitudes que de nuestras diferencias.
Somos tolerantes con las migraciones. No somos prepotentes en la valoración de nuestra Patria. Cada vez estamos más conscientes de su papel en la comunidad internacional.

Cultura
Respetamos la tradición, pero amamos el cambio. Los  medios de comunicación nos influyen, pero no nos gobiernan. Valoramos la cultura, la ciencia, la educación. Nuestra  enseñanza promueve cada vez más el sentimiento de nacionalidad. No siempre imparte conocimientos, habilidades, destrezas adecuadas a las necesidades reales del país. Presumimos de un gran sentido del humor. Mantenemos las  creencias populares, admitimos las religiones distintas de la católica.  Somos creyentes, pero poco practicantes.  Creemos en Dios, pero no en las jerarquías eclesiásticas. Cada vez consumimos más bienes culturales. Tenemos una prodigiosa capacidad para la improvisación. Cada vez pensamos más que nuestra cultura debe ser original,  mestiza, cada vez nos preguntamos más quiénes somos. Cada vez más sabemos que las suposiciones  anteriores no pueden ser aceptadas sin que las validen investigaciones científicamente irreprochables. 

 (TEXTO/FOTOS:LUIS BRITTO)

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La invasión paramilitar: Operación Daktari: www.minci.gob.ve
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El pensamiento del Libertador: Economía y Sociedad:


LA ORGÍA IMAGINARIA/EL PÁJARO



La esfera de fuego que está más allá de la esfera de las
estrellas fijas, y que envuelve el infinito.
Leonardo: Codex Hammer.

El día que el Gran Pájaro alzó el suelo desde la colina de Locarno, una nube en forma de montaña grandísima, rocosa, salpicada de bocas de cueva —pues los rayos del sol, tirando a rojo, teñían la nube, coloreándola— atraía a las nubecillas en torno, mientras ella permanecía en su sitio, conservando aún destellos de luz. Leonardo dirigió hacia ella su frágil ingenio volador, cuya estructura tan sutil parecía hecha de intelecto puro. A esta altura del aire, Leonardo verificaba de una sola ojeada sus intuiciones sobre la masa atmosférica, que con su velo a la vez nos muestra y nos cubre los objetos, revelándonos la distancia, y reconstruía la historia de los estratos geológicos sobre los cuales hombres y cabras se afanaban como pulgas de agua sobre un oleaje de montañas que tardaban eternidades en alzarse y caer. Su sombra era una mancha cada vez más ínfima y transitoria, a medida que las alas hechas de geometría lo arrebataban hacia la volcánica luminosidad de la nube y hacia el temblor de los astros, en los cuales intuyó mundos
poblados, sobre los cuales hombres hechos de putrescible materia y de mecánicos tendones descifraban las cantidades matemáticas de natura,
y fornicaban para eternizar sacos de excrementos y vientres que eran sepulturas de animales muertos. El vuelo lo llevaba hacia las sombras, de las cuales sabía Leonardo que ofrecen en la lejanía un azul más bello, porque se ve más el color de las cumbres que el aire que las circunda.
A medida que ascendía, Leonardo vio a su alrededor el aire tenebroso, y el sol, cayendo sobre la montaña, más luminoso que en los valles
de la llanura, porque en la cumbre el aire era más transparente que en cualquier otra parte. En el momento en que la última luz incendió la cima del monte haciéndolo parecer desde lejos un cometa, sintió Leonardo concluido el devenir y establecida la justa distancia de las cosas, cuyos emblemas había desarrollado en los rigores del análisis y los velos de la perspectiva aérea. Rodeado de objetos y paisajes siempre remotos, en una metafísica distancia. Lejos de avanzar hacia ellos, permanecería anclado en ese instante, cuya plenitud hacía innecesaria toda perduración. Desde entonces determinó realizar todas sus obras en materiales deleznables, que las fueran librando a la
llamarada del tiempo, y torcer la posibilidad de todas sus invenciones, fundándolas en principios quiméricos, que las convertirían en fiascos.
Toda su escritura sería indescifrable y sus secretos se perderían. Porque la perfección de toda forma es incomunicable. Y el más perfecto vuelo deja apenas el rastro de un ave. 

La luz ahora se extinguía en la cumbre. Una tardía noche encenagó los cuernos del monte, entre los cuales, en algún momento de la eternidad, había pasado un pájaro.
(TEXTO: LUIS BRITTO/ IMÁGENES: CODEX DA VINCI)

sábado, 13 de septiembre de 2014

¿CÓMO SOMOS?


Lugar
¿Nos unen a los venezolanos  una cultura, una identidad, un modo de ser nacional? ¿Nos separan diferencias insalvables? ¿Condicionan las regiones nuestra manera de ser? ¿Se debilitan las culturas regionales o locales? ¿Cuánto favorecen las comunicaciones  la propagación de contenidos culturales de una región a otra? ¿Cuál es nuestra movilidad geográfica? ¿Cuáles las diferencias entre cultura urbana y la rural? ¿Conservan los inmigrantes o sus descendientes  rasgos culturales del país de origen? ¿Qué afinidad o disonancia de los habitantes de nuestras regiones fronterizas con sus vecinos?

Sociedad
¿Somos extrovertidos? ¿Somos gregarios? ¿Solidarios? ¿Igualitarios? ¿Preferimos el disfrute colectivo al  privado? ¿Cuál es nuestro grado de movilidad social? ¿Cuáles las diferencias culturales entre nuestras clases? ¿Mostramos discriminación o  racismo hacia la procedencia clasista, regional o nacional? ¿Perduran el sexismo y el machismo?
¿Sigue el rol subordinado a la mujer? ¿En cuál medida, según  estratos,  clases sociales, regiones? ¿Aumenta o disminuye la violencia intrafamiliar?

Economía
¿Valoramos al trabajo como principal medio para obtener recompensas y progreso?
¿Confiamos en la suerte, el envite y el azar? ¿Hasta qué punto nos penetra la ideología del consumismo, por estratos, por clases, por regiones? ¿Cuáles son nuestras  creencias,  valores,  motivaciones y prácticas con respecto al trabajo, al ahorro, al gasto, al crédito?
¿Somos exageradamente pródigos o generosos? ¿Nos motiva más la autorrealización, la sociabilidad o el poder? ¿Somos capaces de mantener proyectos a largo plazo? ¿Consideramos al petróleo  maldición o bendición?

Política
¿Creemos en la Patria, la Nación, el Estado? ¿Y en la autoridad? ¿Qué esperamos de los gobernantes? ¿Por qué los elegimos? ¿Preferimos  personalismo a legalismo?
¿Confíamos en las instituciones? ¿Conocemos nuestros derechos? ¿Y nuestros deberes?
¿Cómo interpretamos democracia, república, soberanía, legalidad, responsabilidad administrativa?

Seguridad
¿Vivimos una cultura de la violencia? ¿Cuál es la percepción de  inseguridad,  por estratos, por clases, por regiones? ¿Sabemos que la tasa de “percepción” de homicidios medida por el INE es casi el doble de la tasa real y verdadera de homicidios? ¿Cuáles  son las actitudes hacia los cuerpos del orden público? ¿Con qué países podríamos tener guerra? ¿Creemos en una agresión imperial? ¿Sabemos cómo enfrentarla?

Integración
¿Cómo percibimos a los vecinos latinoamericanos  próximos, a los lejanos? ¿Nos consideramos similares o diferentes a ellos? ¿Cuáles son nuestras creencias y actitudes con respecto a las migraciones? ¿Percibimos a nuestra patria como superior o inferior a otras,  y en qué? ¿Qué posición asignamos a Venezuela en la comunidad internacional?
¿Valoramos más lo propio o lo foráneo?

Cultura
¿Respetamos la tradición? ¿Amamos el cambio? ¿Los  medios de comunicación determinan nuestras creencias, conductas, modos de ser? ¿Valoramos la cultura, la ciencia, la educación? ¿Promueve nuestra educación el sentimiento de nacionalidad?
¿Imparte conocimientos, habilidades, destrezas adecuados a las necesidades reales del país? ¿Subsiste el analfabetismo funcional? ¿Tenemos un gran sentido del humor?
¿Persisten nuestras creencias populares? ¿Cuánto han crecido religiones distintas de la católica? ¿Cuáles son los índices reales de creencia y los de práctica del culto? ¿La creencia supone subordinación hacia las jerarquías eclesiásticas? ¿Qué  bienes culturales preferimos? ¿Cuántos consumimos por estratos, por clases, por regiones?  ¿Considera el venezolano nuestra cultura como original, o pensamos que debe imitar a otras?
¿Cuál es el índice de consumo de bienes culturales  importados de los países vecinos, de Estados Unidos, de Europa, de otras regiones? ¿Qué opiniones abrigamos sobre nosotros como individuos, como pueblo, como sujeto de transformaciones sociales?
¿Cómo nos definimos los venezolanos?
  
(TEXTO/FOTO:LUIS BRITTO)

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PRESENTACIÓN DE TIERRA DE GRACIA


EL SÁBADO 13 DE SEPTIEMBRE

FUE PRESENTADA TIERRA DE GRACIA

DIBUJO ANIMADO DE LUIS BRITTO GARCÍA

EN LA INAUGURACIÓN DEL FESTIVAL DE CINE DE CARACAS 

EN LA PLAZA DIEGO IBARRA


viernes, 12 de septiembre de 2014

LA ORGÍA IMAGINARIA/EL JARDÍN DEL VIEJO DE LA MONTAÑA


¡Oh Paraíso!
Omar Khayam: Rubayyat.
En el nombre del Único, que sabe todos los pensamientos, quiero contarte mi historia. Hijo de camelleros, camellero yo mismo, pensé que la vida y el desierto se alargaban demasiado antes de su fin, y di en creer en los senderos cortos. Cerca de Balk oí hablar a uno de los discípulos del Viejo. De creerle, el Viejo podía acortar extraordinariamente los viajes, y, lo que es más importante, asegurar el retorno. Lo juró por su lengua, que pronunciaba esas palabras. Al día siguiente, ese discípulo mató por la espalda al Kadi, y esa lengua fue arrancada antes de la preceptuada decapitación y el desmembramiento. Su último sonido fue de alabanza. Al caer en el suelo, la lengua señaló una dirección. Me pareció un augurio. Decidí seguirlo. El rumbo me condujo hacia Nisapur, donde la lengua de otro asesino, hecha una bola de gusanos, no pudo indicarme dirección alguna. Seguí el rumbo que emprendieron los cuervos. Pues el álgebra exasperante de los cuadrados mágicos, que con su línea de unión tejen los caminos invisibles que engendran estrellas, me habían enseñado que quien busca, encontrará en todas direcciones. Pues toda dirección contiene cualquier otra. Al fin, el desierto me encontró. Vagué por una planicie de lenguas de piedra. Al pasar entre ellas, el viento silbaba una interminable loa. El alba incendió aquellas llamas de piedra en  lenguas de un fuego inmóvil. El dolor de la quemadura en la planta de los pies me hacía seguir adelante en el día; en la noche, el dolor de la quemadura del frío. 

Cuando los merodeadores me encontraron, apenas tuve aliento para contarles que trataba de llegar al fin de un viaje ya muy largo. Me llevaron a rastras, por desfiladeros, hasta hendeduras donde filtraba una humedad de saliva. Me atiborraron de pasteles viscosos y de un brebaje melifluo. Me hicieron oler vapores aromáticos de un pebetero. Sentí que mi cuerpo se hinchaba, como una torpe lengua. De una oscuridad rugosa, pasé a una oscuridad tachonada de astros perfectos, que nacían de su propio fulgor, como una fiebre. Mi cabeza engendraba volutas concéntricas que asaeteaban el parpadeante estrellerío. Hubo entonces música y supe que de ella salían las estrellas. Jóvenes inmaculadas me abrevaron en ríos de miel y leche. Los ríos eran tan mansos como los luceros. Me arañé la frente contra plantas hechas de pedrerías. La reposé en muslos húmedos como manantiales. Pregunté dónde estaba. Me contestaron que en el final del camino. En el Paraíso tendría por siempre leche, y por siempre miel, y por siembre la música que generaba estrellas en órdenes cada vez más complejos y más delicados. No había guijarro que no fuera gema, ni gota que no fuera dulce. Lloré. Ya no sentía el dolor de mis plantas laceradas. Anduve de un sitio a otro de aquellos dédalos anegados de ríos dulces, pero sus pasillos parecían repetirse con la misma cadencia de los cuadrados mágicos y de la música que engendraba las estrellas. Cuando estaba a punto de ahogarme en los tazones almibarados, una mano dulce me alzaba la cabeza y me daba una teta también meliflua. Yo era ya un arroyo. Licuándome, acostado, mascaba flores que las muchachas maceraban en sus bocas perfectas y me ofrecían en sus labios. En uno de los pasillos estaba Hassan Ibn Sabah, El Viejo. Su túnica era harapienta, y contemplaba. Ahora sé que dicen de él que invita a tragar un veneno violento, que miente a sus intoxicados que una embriaguez entre muchachas dóciles es el Paraíso, que les ofrece que, si cumplen sus órdenes, los puede hacer regresar a él para mantenerlos por siempre entre los arroyos empalagosos. En verdad, no me dijo nada. Mientras él callaba, pensé que ayunando estrictamente haría imposible la ingestión del tóxico, que atormentando mi mente sobre la combinatoria de los cuadradros mágicos hasta perforar las más intrincada trabazón de las estrellas geométricas, podría encontrar la salida de la cueva dulzona y terminar el viaje —como todos los demás, supe que volver a la aridez de las lenguas de piedra, apurar una cascada de días, temblar por el fin de ellos a la vez deseándolo por descanso de tantas heridas en las plantas de los pies, clavarte un cuchillo en el pecho a ti que me escuchas, de modo de ser atormentado y deslenguado, es el único final del viaje, que consiste en el desprecio del fuego del Infierno, pero también de la miel del Paraíso.
(TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO).

sábado, 6 de septiembre de 2014

EMPRESAS DE MALETÍN E IMPORTACIONES FANTASMAS

 

Pesado golpe asestó a Venezuela el fraude de las empresas de maletín que para realizar importaciones ficticias solicitaron, obtuvieron y desaparecieron unos 20.000 millones de dólares a tasa preferencial, según Edmée Betancourt, o  60.000 millones de divisas en varios años, según el presidente Maduro. 

¿Quiénes obtuvieron  tan colosales sumas, y para qué? 

Luis Enrique Gavazut, en rueda de prensa de 28 de agosto de 2014 sobre "Las listas de 'empresas de maletín' publicadas por el MP y CENCOEX",  señala que en la mayoría de los casos las firmas ni eran de maletín ni estaban vinculadas al gobierno bolivariano, y ofrece datos elocuentes. (http://www.aporrea.org/media/2014/03/lacosecha.loe..pdf).
Las 15 empresas que recibieron más dólares a tasa preferencial entre 2004 y 2012 fueron, en orden de magnitud: Una importadora de automóviles, General Motors Venezolana C.A. con 5.910.439.377 dólares; una  metalúrgica del Estado, SIDOR C.A, con 4.731.508.369; una empresa importadora de telefonía celular, TELCEL C.A. con 3.784.071.474: otra importadora de vehículos, TOYOTA DE VENEZUELA C.A. con 2.958.628.451; una transnacional de alimentos, Cargill de Venezuela S.R.L. con 2.012.237.681; otra importadora de automóviles, Chrysler de Venezuela U.C. con 1.973.764.842; una procesadora de cereales del grupo Polar, Provencesa, con 1.898.326.767; una transnacional aérea estadounidense, American Airlines, con 1.862.644.921, otra importadora de celulares, Digitel,  con 1.848.880.390.
Entre 2004 y 2012, de las cien firmas más favorecidas con divisas preferenciales, el 45% estaba constituido por empresas de comunicaciones, servicios y transporte, que recibieron $ 5.514 millones (68,13% del total) mientras que las empresas de agricultura e industria venezolanas recibieron sólo $ 25.925 millones (31,78% del total).
De las 15 empresas más favorecidas con divisas preferenciales,  diez son transnacionales, o enclaves de transnacionales. Entre las cien más privilegiadas, 79,22% son firmas con capital accionario extranjero, y sólo 15, 64% son de capital nacional. ¿Deben las limitadas divisas obtenidas con la venta de un bien público como los hidrocarburos, auxiliar las importaciones del gran capital internacional? Subsidiar transnacionales y accionistas extranjeros no son nuestras primeras necesidades.
La Polar y sus empresas afiliadas, tales como Provencesa, Cervecería Polar C.A. , Pepsi Cola de Venezuela y Alimentos Polar C.A. recibieron en conjunto $ 3.022.465.869, convirtiéndose así en el cuarto grupo empresarial en recibir más divisas en 9 años. ¿Es imperativo favorecer  con tal subsidio a firmas vendedoras de licor y agua azucarada, que con su participación en el cierre patronal de 2002 cortaron el suministro de alimentos para forzar al pueblo a sublevarse por hambre?
No discutimos aquí el otorgamiento alegre de cupos de remesas para supuestos parientes en el exterior ni la francachela de dólares asignados a raspacupos que nunca viajaron, ni el diluvio de divisas que se fueron para pagar importaciones inexistentes de empresas fantasmas.
De esta lista de asignaciones a empresas reales se desprende un orden de prioridades. Un dólar concedido a tasa privilegiada, muy inferior con respecto a la del mercado, debe ser apropiado para necesidades prioritarias y fundamentales.  Pero entre estas quince empresas favorecidas con las mayores   cantidades de dólares preferenciales figuran cinco importadoras de automotores, esencialmente de vehículos individuales ¿Se puede aceptar que, en un país ya congestionado de vehículos, la primera prioridad sea subsidiar un bien reservado para consumo personal de la clase media y alta? En el hit parade de las empresas más favorecidas figuran también cinco de telecomunicaciones, y sobre todo de telefonía celular ¿Es indispensable para el desarrollo de una economía socialista una importación masiva de celulares, a pesar  de que en Venezuela hay ya más celulares que habitantes?  
Llama la atención que una empresa pública, Siderúrgica del Orinoco, reciba 4.731.508.369 dólares, cuando más bien debería estar produciéndolos.
Llama todavía más la atención que las firmas favorecidas con divisas preferenciales para importar productos, los revendan luego en el mercado con sobreprecios atroces, mayores que los que cabría esperar si hubieran sido adquiridos con dólares de mercado negro.
Las divisas obtenidas de la explotación de hidrocarburos son el instrumento fundamental de las autoridades venezolanas para cumplir sus políticas sociales y de desarrollo. Éstas difícilmente se cumplirán si se desvían hacia transnacionales importadoras de bienes suntuarios.
Es imprescindible  revisar en forma integral estas políticas. Hace tiempo avanzamos propuestas que coinciden con las ahora formuladas por Luis Enrique Gavazuts: auditoría pública integral de los otorgamientos de divisas, y asunción por el Estado de la importación de bienes esenciales para la subsistencia y el desarrollo del país.

Transnacionales y empresas extranjeras, celulares y automóviles de paseo no son nuestras primeras necesidades. Si estos errores no se corrigen, el pueblo corregirá a quienes los cometen. Moral y luces son nuestras primeras necesidades. 

(TEXTO/FOTOS:LUIS BRITTO)

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viernes, 5 de septiembre de 2014

LA ORGÍA IMAGINARIA/LOS EXÁMENES



Su ciencia puede ser igualada, pero su fingida ignorancia, no.
Confucio: Tercer Libro Clásico.

Hijo de campesino, Wu Mei descolló en la pequeña escuela campesina de ventanas octogonales donde llegaron los enviados del Emperador a hacer los exámenes para reclutar funcionarios. Su caligrafía fue tan excelente, su conocimiento de los clásicos tan firme, su interpretación de ellos tan atrevida y a la vez tan ortodoxa, su vuelo poético tan delicado, que los examinadores al principio sospecharon del maestro, y sólo la zafia ignorancia de este último pudo convencerlos de que Wu Mei había triunfado sin ayuda indebida. El venerable examinador, juzgando que el caso podía ser calificado como de firme y clara lámpara, recomendó un traslado a la ciudad, para determinar los alcances y el peso de tan señalado mérito. Allí, un cónclave de ancianos escudriñó implacablemente los méritos de Wu Mei, que se extendían, no sólo al conocimiento y manejo de los cásicos, sino además al intrincado curso de las ceremonias del arco, el tiro, la danza de la espada, la pintura y el tañido de las delicadas arpas, en un grado tal que la junta debió declararlo firme y transparente astro. El más erudito de los examinadores advirtió, sin embargo, que algunos toques de excelencia en las pruebas, o más bien la pareja y aterradora perfección demostrada en el conjunto de ellas, ameritaba dejar de lado los prescritos años de espera antes de someter a Wu Mei al tercer escrutinio de talento, aquél que se tiene sólo entre los maestros supremos en cada arte, donde el rencor de los jueces debe batallar con su admiración. El corto lapso de preparación no impidió a Wu Mei presentar excelsas demostraciones en improvisación poética, teatral y musical, en disputa astronómica, interpretación de horóscopo y augurios, danza cortesana, etiqueta, artes marciales y administrativas, y en la compleja ciencia del equilibrio entre tan descollantes talentos. En ceremonia solemne y secreta —pues los mecanismos del secreto se espesaban a medida que progresaba la mecánica de los exámenes— los maestros vencidos lo declararon bondadosa y dadivosa luna. El cuarto creciente destellaba sobre los jardines de palacio, y, mirándolo, Wu Mei intuyó que también acortarían los plazos para la cuarta y más rigurosa serie de los exámenes del insuperable mérito. Se lo transportó en una silla de mano tapada, hasta un palacio amurallado, donde, vendado, llegó a un pabellón sin otra luz solar que la que lucía por escondidas rendijas. Se lo vigilaba, quizás. Una o dos veces cruzaron con él palabras que no parecían tener sentido sabios disfrazados de criados, o criados disfrazados de sabios. Acaso se lo juzgaba por los abanicos que elegía, o por el orden en que plegaba las túnicas. Toda una tarde estuvo frente a él un ermitaño, contemplándolo sin decir palabra. El ermitaño dejó caer de su mano una piedrecilla; Wu Mei evitó contemplarla, pero sin hacerse violencia, y logró por el contrario que el ermitaño contemplara una hoja seca que horas antes el azar había hecho caer en la recámara. Pasó un tiempo quizá infinito. Un canto lejano comenzó a surgir de los pabellones más remotos del palacio. Wu Mei escuchó que criados sutilmente silenciosos quitaban de las ventanas del pabellón las pantallas que habían impedido el paso de la luz. Wu Mei comprendió que había vencido el cuarto orden de las pruebas, y que sería declarado sol incomparable y cimero apenas la claridad enceguecedora eclipsara la constelación de la carpa, que rayaba el horizonte de la noche invernal, mientras los criados extinguían una a una las lámparas de papel del palacio. Entonces, adivinó que había fallado. El artífice de todo sistema de exámenes debía necesariamente disponerlo, no sólo para desechar la falta de mérito, sino también para excluir el peligroso exceso de éste. Wu Mei inclinó la cabeza, mucho antes de que el primer rayo de luz hiciera visible la metálica formación de soldados que hacía un círculo alrededor del pabellón, y del verdugo.
(TEXTO: LUIS BRITTO/FOTOS: ANTONIETA SOSA)