sábado, 13 de septiembre de 2014
viernes, 12 de septiembre de 2014
LA ORGÍA IMAGINARIA/EL JARDÍN DEL VIEJO DE LA MONTAÑA
¡Oh Paraíso!
Omar Khayam: Rubayyat.
En el nombre del Único, que sabe todos los
pensamientos, quiero contarte mi historia. Hijo de camelleros, camellero yo
mismo, pensé que la vida y el desierto se alargaban demasiado antes de su fin,
y di en creer en los senderos cortos. Cerca de Balk oí hablar a uno de los
discípulos del Viejo. De creerle, el Viejo podía acortar extraordinariamente
los viajes, y, lo que es más importante, asegurar el retorno. Lo juró por su
lengua, que pronunciaba esas palabras. Al día siguiente, ese discípulo mató por
la espalda al Kadi, y esa lengua fue arrancada antes de la preceptuada
decapitación y el desmembramiento. Su último sonido fue de alabanza. Al caer en
el suelo, la lengua señaló una dirección. Me pareció un augurio. Decidí
seguirlo. El rumbo me condujo hacia Nisapur, donde la lengua de otro asesino,
hecha una bola de gusanos, no pudo indicarme dirección alguna. Seguí el rumbo
que emprendieron los cuervos. Pues el álgebra exasperante de los cuadrados
mágicos, que con su línea de unión tejen los caminos invisibles que engendran
estrellas, me habían enseñado que quien busca, encontrará en todas direcciones.
Pues toda dirección contiene cualquier otra. Al fin, el desierto me encontró.
Vagué por una planicie de lenguas de piedra. Al pasar entre ellas, el viento
silbaba una interminable loa. El alba incendió aquellas llamas de piedra en lenguas de un fuego inmóvil. El dolor de la
quemadura en la planta de los pies me hacía seguir adelante en el día; en la
noche, el dolor de la quemadura del frío.
Cuando los merodeadores me
encontraron, apenas tuve aliento para contarles que trataba de llegar al fin de
un viaje ya muy largo. Me llevaron a rastras, por desfiladeros, hasta
hendeduras donde filtraba una humedad de saliva. Me atiborraron de pasteles
viscosos y de un brebaje melifluo. Me hicieron oler vapores aromáticos de un
pebetero. Sentí que mi cuerpo se hinchaba, como una torpe lengua. De una
oscuridad rugosa, pasé a una oscuridad tachonada de astros perfectos, que
nacían de su propio fulgor, como una fiebre. Mi cabeza engendraba volutas
concéntricas que asaeteaban el parpadeante estrellerío. Hubo entonces música y
supe que de ella salían las estrellas. Jóvenes inmaculadas me abrevaron en ríos
de miel y leche. Los ríos eran tan mansos como los luceros. Me arañé la frente
contra plantas hechas de pedrerías. La reposé en muslos húmedos como
manantiales. Pregunté dónde estaba. Me contestaron que en el final del camino.
En el Paraíso tendría por siempre leche, y por siempre miel, y por siembre la
música que generaba estrellas en órdenes cada vez más complejos y más
delicados. No había guijarro que no fuera gema, ni gota que no fuera dulce.
Lloré. Ya no sentía el dolor de mis plantas laceradas. Anduve de un sitio a
otro de aquellos dédalos anegados de ríos dulces, pero sus pasillos parecían
repetirse con la misma cadencia de los cuadrados mágicos y de la música que
engendraba las estrellas. Cuando estaba a punto de ahogarme en los tazones
almibarados, una mano dulce me alzaba la cabeza y me daba una teta también
meliflua. Yo era ya un arroyo. Licuándome, acostado, mascaba flores que las
muchachas maceraban en sus bocas perfectas y me ofrecían en sus labios. En uno
de los pasillos estaba Hassan Ibn Sabah, El Viejo. Su túnica era harapienta, y
contemplaba. Ahora sé que dicen de él que invita a tragar un veneno violento,
que miente a sus intoxicados que una embriaguez entre muchachas dóciles es el
Paraíso, que les ofrece que, si cumplen sus órdenes, los puede hacer regresar a
él para mantenerlos por siempre entre los arroyos empalagosos. En verdad, no me
dijo nada. Mientras él callaba, pensé que ayunando estrictamente haría
imposible la ingestión del tóxico, que atormentando mi mente sobre la
combinatoria de los cuadradros mágicos hasta perforar las más intrincada
trabazón de las estrellas geométricas, podría encontrar la salida de la cueva
dulzona y terminar el viaje —como todos los demás, supe que volver a la aridez
de las lenguas de piedra, apurar una cascada de días, temblar por el fin de
ellos a la vez deseándolo por descanso de tantas heridas en las plantas de los
pies, clavarte un cuchillo en el pecho a ti que me escuchas, de modo de ser
atormentado y deslenguado, es el único final del viaje, que consiste en el
desprecio del fuego del Infierno, pero también de la miel del Paraíso.
(TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO).
sábado, 6 de septiembre de 2014
EMPRESAS DE MALETÍN E IMPORTACIONES FANTASMAS
Pesado golpe asestó a Venezuela el fraude de las empresas de maletín que para realizar importaciones ficticias solicitaron, obtuvieron y desaparecieron unos 20.000 millones de dólares a tasa preferencial, según Edmée Betancourt, o 60.000 millones de divisas en varios años, según el presidente Maduro.
¿Quiénes obtuvieron tan colosales sumas, y para qué?
Luis Enrique Gavazut, en rueda de prensa de 28 de agosto de 2014 sobre "Las listas de 'empresas
de maletín' publicadas por el MP y CENCOEX", señala que en la mayoría de los casos las
firmas ni eran de maletín ni estaban vinculadas al gobierno bolivariano, y ofrece
datos elocuentes. (http://www.aporrea.org/media/2014/03/lacosecha.loe..pdf).
Las 15 empresas que
recibieron más dólares a tasa preferencial entre 2004 y 2012 fueron, en orden
de magnitud: Una importadora de automóviles, General Motors Venezolana C.A. con
5.910.439.377 dólares; una metalúrgica
del Estado, SIDOR C.A, con 4.731.508.369; una empresa importadora de telefonía
celular, TELCEL C.A. con 3.784.071.474: otra importadora de vehículos, TOYOTA
DE VENEZUELA C.A. con 2.958.628.451; una transnacional de alimentos, Cargill de
Venezuela S.R.L. con 2.012.237.681; otra importadora de automóviles, Chrysler
de Venezuela U.C. con 1.973.764.842; una procesadora de cereales del grupo
Polar, Provencesa, con 1.898.326.767; una transnacional aérea estadounidense,
American Airlines, con 1.862.644.921, otra importadora de celulares, Digitel, con 1.848.880.390.
Entre 2004 y 2012, de
las cien firmas más favorecidas con divisas preferenciales, el 45% estaba constituido por empresas de
comunicaciones, servicios y transporte, que recibieron $ 5.514 millones (68,13%
del total) mientras que las empresas de agricultura e industria venezolanas
recibieron sólo $ 25.925 millones (31,78% del total).
De las 15
empresas más favorecidas con divisas preferenciales, diez son transnacionales, o enclaves de
transnacionales. Entre las cien más privilegiadas, 79,22% son firmas con
capital accionario extranjero, y sólo 15, 64% son de capital nacional. ¿Deben
las limitadas divisas obtenidas con la venta de un bien público como los
hidrocarburos, auxiliar las importaciones del gran capital internacional? Subsidiar
transnacionales y accionistas extranjeros no son nuestras primeras necesidades.
No discutimos aquí
el otorgamiento alegre de cupos de remesas para supuestos parientes en el
exterior ni la francachela de dólares asignados a raspacupos que nunca
viajaron, ni el diluvio de divisas que se fueron para pagar importaciones
inexistentes de empresas fantasmas.
De esta lista de
asignaciones a empresas reales se desprende un orden de prioridades. Un dólar
concedido a tasa privilegiada, muy inferior con respecto a la del mercado, debe
ser apropiado para necesidades prioritarias y fundamentales. Pero entre estas quince empresas favorecidas
con las mayores cantidades de dólares
preferenciales figuran cinco importadoras de automotores, esencialmente de
vehículos individuales ¿Se puede aceptar que, en un país ya congestionado de
vehículos, la primera prioridad sea subsidiar un bien reservado para consumo
personal de la clase media y alta? En el hit parade de las empresas más
favorecidas figuran también cinco de telecomunicaciones, y sobre todo de
telefonía celular ¿Es indispensable para el desarrollo de una economía
socialista una importación masiva de celulares, a pesar de que en Venezuela hay ya más celulares que
habitantes?
Llama la atención
que una empresa pública, Siderúrgica del Orinoco, reciba 4.731.508.369 dólares,
cuando más bien debería estar produciéndolos.
Llama todavía más
la atención que las firmas favorecidas con divisas preferenciales para importar
productos, los revendan luego en el mercado con sobreprecios atroces, mayores
que los que cabría esperar si hubieran sido adquiridos con dólares de mercado
negro.
Las divisas
obtenidas de la explotación de hidrocarburos son el instrumento fundamental de
las autoridades venezolanas para cumplir sus políticas sociales y de
desarrollo. Éstas difícilmente se cumplirán si se desvían hacia transnacionales
importadoras de bienes suntuarios.
Es imprescindible revisar en forma integral estas políticas. Hace
tiempo avanzamos propuestas que coinciden con las ahora formuladas por Luis
Enrique Gavazuts: auditoría pública integral de los otorgamientos de divisas, y
asunción por el Estado de la importación de bienes esenciales para la
subsistencia y el desarrollo del país.
Transnacionales
y empresas extranjeras, celulares y automóviles de paseo no son nuestras
primeras necesidades. Si estos errores no se corrigen, el pueblo corregirá a
quienes los cometen. Moral y luces son
nuestras primeras necesidades.
(TEXTO/FOTOS:LUIS BRITTO)
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El Imperio Contracultural: del Rock a la Postmodernidad :
El pensamiento del Libertador: Economía y Sociedad:
viernes, 5 de septiembre de 2014
LA ORGÍA IMAGINARIA/LOS EXÁMENES
Su ciencia puede ser igualada, pero su fingida
ignorancia, no.
Confucio: Tercer Libro
Clásico.
Hijo de campesino, Wu Mei
descolló en la pequeña escuela campesina de ventanas octogonales donde llegaron
los enviados del Emperador a hacer los exámenes para reclutar funcionarios. Su
caligrafía fue tan excelente, su conocimiento de los clásicos tan firme, su
interpretación de ellos tan atrevida y a la vez tan ortodoxa, su vuelo poético
tan delicado, que los examinadores al principio sospecharon del maestro, y sólo
la zafia ignorancia de este último pudo convencerlos de que Wu Mei había
triunfado sin ayuda indebida. El venerable examinador, juzgando que el caso
podía ser calificado como de firme y
clara lámpara, recomendó un traslado a la ciudad, para determinar los
alcances y el peso de tan señalado mérito. Allí, un cónclave de ancianos
escudriñó implacablemente los méritos de Wu Mei, que se extendían, no sólo al
conocimiento y manejo de los cásicos, sino además al intrincado curso de las
ceremonias del arco, el tiro, la danza de la espada, la pintura y el tañido de
las delicadas arpas, en un grado tal que la junta debió declararlo firme y transparente astro. El más
erudito de los examinadores advirtió, sin embargo, que algunos toques de
excelencia en las pruebas, o más bien la pareja y aterradora perfección
demostrada en el conjunto de ellas, ameritaba dejar de lado los prescritos años
de espera antes de someter a Wu Mei al tercer escrutinio de talento, aquél que
se tiene sólo entre los maestros supremos en cada arte, donde el rencor de los
jueces debe batallar con su admiración. El corto lapso de preparación no
impidió a Wu Mei presentar excelsas demostraciones en improvisación poética,
teatral y musical, en disputa astronómica, interpretación de horóscopo y
augurios, danza cortesana, etiqueta, artes marciales y administrativas, y en la
compleja ciencia del equilibrio entre tan descollantes talentos. En ceremonia
solemne y secreta —pues los mecanismos del secreto se espesaban a medida que
progresaba la mecánica de los exámenes— los maestros vencidos lo declararon bondadosa y dadivosa luna. El cuarto
creciente destellaba sobre los jardines de palacio, y, mirándolo, Wu Mei intuyó
que también acortarían los plazos para la cuarta y más rigurosa serie de los
exámenes del insuperable mérito. Se lo transportó en una silla de mano tapada,
hasta un palacio amurallado, donde, vendado, llegó a un pabellón sin otra luz
solar que la que lucía por escondidas rendijas. Se lo vigilaba, quizás. Una o
dos veces cruzaron con él palabras que no parecían tener sentido sabios
disfrazados de criados, o criados disfrazados de sabios. Acaso se lo juzgaba
por los abanicos que elegía, o por el orden en que plegaba las túnicas. Toda
una tarde estuvo frente a él un ermitaño, contemplándolo sin decir palabra. El
ermitaño dejó caer de su mano una piedrecilla; Wu Mei evitó contemplarla, pero
sin hacerse violencia, y logró por el contrario que el ermitaño contemplara una
hoja seca que horas antes el azar había hecho caer en la recámara. Pasó un
tiempo quizá infinito. Un canto lejano comenzó a surgir de los pabellones más
remotos del palacio. Wu Mei escuchó que criados sutilmente silenciosos quitaban
de las ventanas del pabellón las pantallas que habían impedido el paso de la
luz. Wu Mei comprendió que había vencido el cuarto orden de las pruebas, y que
sería declarado sol incomparable y cimero
apenas la claridad enceguecedora eclipsara la constelación de la carpa, que
rayaba el horizonte de la noche invernal, mientras los criados extinguían una a
una las lámparas de papel del palacio. Entonces, adivinó que había fallado. El
artífice de todo sistema de exámenes debía necesariamente disponerlo, no sólo
para desechar la falta de mérito, sino también para excluir el peligroso exceso de éste. Wu Mei inclinó la cabeza,
mucho antes de que el primer rayo de luz hiciera visible la metálica formación
de soldados que hacía un círculo alrededor del pabellón, y del verdugo.
(TEXTO: LUIS BRITTO/FOTOS: ANTONIETA SOSA)
lunes, 1 de septiembre de 2014
SERES COMO JULIO SIEMPRE HACEN FALTA
ENTREVISTA CON
RUBÉN WISOTZKY
LARTILLERÍA,
CORREO DEL ORINOCO, 30-8-2014
Luis Britto García
rememora su amistad con Cortázar
Al autor de
Rajatabla y Abrapalabra, unido en palabra
e idea al Cronopio mayor, comparte
sus ejercicios memorialísticos y ofrece un perfil entrañable,
cercano, sensible, de uno de los más brillantes escritores en lengua
castellana. No duda el venezolano que su amigo “hubiera apoyado el proceso actual diciendo la palabra justa, escribiendo
el libro
necesario...”
Si alguien
abrigaba alguna duda, ¿o más bien desnudaba habría que decir?, acerca del
profundo sentido de la amistad, la solidaridad, la justicia y el bien común,
que poseía en su devenir como ciudadano de este undo; si alguien creía que su
sentido humanístico era una pose, una impostura, propia de esas personas más interesadas en la cosmética que en una buena
ética (que las
hay, vaya que si las hay); en definitiva, si alguien creía que Julio Cortázar no era Julio Cortázar, no se acercó lo suficiente a su palabra.
Por ejemplo, en
1974, para la parisina publicación Change,
escribe en el prólogo de Introducción a una antología de prosa latinoamericana. En él afirma:
“El lector francés
ya no requiere que una selección de textos incluya necesariamente, además de a
Borges, a escritores como Asturias, Lezama Lima, Vargas Llosa, García Márquez o
Carpentier: ese lector ya los conoce y
sin duda preferirá que Change le ofrezca
textos menos accesibles o
incluso completamente desconocidos”.
Más adelante
aclara que “el criterio que ha presidido nuestra selección es el deseo de
presentar algunos de los innumerables escritores que, paralelamente a los más
conocidos, trabajan en la tarea común de hacer que la literatura
latinoamericana sea un instrumento cada vez más vivo e influyente en la
historia de nuestros pueblos, y no sólo su mera crónica nostálgica o su
exégesis intelectual”.
Y ya concluyendo
el escrito, remata (que en su caso es como revivir): “Atentos
y abiertos al mundo, estos escritores han querido que su residencia intelectual
sea América Latina, aunque muchos viven física mente muy lejos de
ella. Por este motivo la prosa del chileno Skármeta, la uruguaya Peri Rossi, el
argentino Saer o el venezolano García Britto, más allá de las
diferencias que afortunadamente son muy grandes puesto que nuestro continente
es ancho y diverso, se ordenan armoniosamente cuando se pone uno al lado del
otro”.
“Éramos amigos
unidos por una similitud de miradas y separados por una enorme distancia
generacional y geográfica”
¿Cómo, entonces,
pasar por alto este aniversario del autor de Rayuela si hay, bajo estas palmeras,
muchas más razones que más allá que muchos mares? ¿Cómo,
entonces, se podría negar su horizonte si es el mismo que dibujamos, recto,
hermoso y alcanzable para todos los habitantes de esta Tierra de Gracia? ¿Cómo,
entonces, no convocar a Luis Britto García, uno de nuestros intelectuales
cronopio más destacado y preguntarle acerca de
sus impresiones,
sus recuerdos y sus interpretaciones en torno a quien escribió tanto acerca del
sueño de todos?
LEVE CRONOPIO
-Seamos, para empezar, sencillos: En su opinión, ¿por qué celebrar
a Julio Cortázar?
-Primero, por su escritura
espléndida, una de las primeras en bajar del altar de la solemnidad a la
literatura latinoamericana. Luego, por la difícil sencillez de esa escritura,
que parecía dialogar con el lector en una conversación entre amigos. También,
por su lealtad hacia América Latina, región de la cual se fue a los diecinueve
años, sin dejarla nunca ni en sus temáticas ni en su solidaridad a lo largo de
una existencia vivida fundamentalmente en el Viejo Mundo. Cortázar siempre miró
hacia Latinoamérica, mientras tantos intelectuales Latinoamericanos sólo
miraban hacia Europa.
-Eran amigos, son amigos, la amistad no la mide la existencia.
¿Cómo se conocieron? ¿Cómo es esa amistad entre ustedes dos?
-Pues sí, éramos amigos unidos por
una similitud de miradas y separados por una enorme distancia generacional y geográfica.
Lo conocí en el tumulto de la preparación de un Congreso que intentaba celebrar
la izquierda opositora en Mérida. Apenas teníamos un precario avioncito hasta
allá y desde luego le cedí mi puesto. En alguna forma le llegó a París mi libro
Rajatabla, y le escribió una elogiosa
carta sobre él a Edmundo Aray.
-En su condición de autor celebrado por la crítica y los lectores,
¿hay algo qué le debe a Julio Cortázar? ¿Hay algún elemento, un recurso, una
técnica, una temática, alguna inspiración que le deba a Julio Cortázar? ¿Hay
algo cortazariano en su obra?
-Pues sí. Desde mi primera
adolescencia yo hacía humor en periódicos liceístas y universitarios, pero
había un consenso de los aburridos en que el humor no era literatura, en que la
verdadera literatura debía ser
funeraria, solemne, soporífera. Compré Historias de cronopios y de famas sin conocer en absoluto al autor,
meramente fascinado por el atrevimiento del título, y desde entonces me
convertí en adicto a Cortázar, y me reafirmé en la idea de que el creador debe
hacer lo que le gusta, lo que le divierte. Alguna vez le comenté que había
querido incluir en mi obra a un utopista venezolano, pero que me había
contenido porque Julio había incorporado a Cefirino Piriz en La vuelta al día en ochenta mundos. Me
animó a que lo hiciera, y así tuve licencia para incluir un relato sobre Ramiro
Nava en La orgía imaginaria. Podría haber
de cortazariano en mis garabatos el juego, la experimentación, la sonrisa, la
fascinación por lo fantástico. Pero éstas herencias vienen también de Macedonio
Fernández, de Vicente Huidobro.
-¿Qué es lo que más le gusta del quehacer creador de Julio
Cortázar?
-La levedad. Cortázar acometió el
cuento, la novela, el ensayo, el teatro y en ocasiones la poesía. Nunca es
farrogoso, ni pretencioso, ni moralista.
COMPROMETIDO
CON EL COMPROMISO
-Julio Cortázar fue un escritor comprometido, usted es un escritor
comprometido. ¿Entre el compromiso de antes y el compromiso de ahora cuáles son
las diferencias y coincidencias, si es que hay de ambas y en ambas?
-El compromiso antes, ahora y
después, es siempre con la conciencia. De allí deriva la solidaridad con unas
ideas, con un pueblo, con una clase social, con un partido. El compromiso es
además explícito y abierto. Nada más patético que quienes dicen abominar del
compromiso, y son beatos del neoliberalismo, de la banca, de los marines. En mi
primera adolescencia fui nihilista, a los 18 años me volví marxista y lo soy antes, ahora y después, sin diferencias.
-A Julio Cortázar le achacaban algunos críticos que su palabra
había perdido esplendor o fuerza toda vez que se identificó y asumió de manera
más protagónica (caso Nicaragua) el rol de intelectual comprometido. ¿Cómo lo
aprecia usted? ¿Puede establecerse algún parangón con usted?
-Vaya, qué esplendorómetro tan bien
calibrado el que les permite medir que un texto tiene fuerza según que se lo
haya publicado antes o después del compromiso con Nicaragua. Apuesto a que les
muestras varios textos sin descubrirles las fechas, y no saben distinguir uno
del otro ¿Pero acaso no era comprometido “Casa tomada”, uno de sus primeros
relatos, y que se refiere simbólicamente a una Argentina que obliga a sus
habitantes a marcharse? ¿Los “famas”, retratados décadas antes de que insurgiera el sandinismo, no son una alegoría de los burgueses, atentos
sólo al dinero, al provecho, a la rapacidad y al propio interés? Yo lo que
observo es que la mayoría de los conversos no han vuelto a escribir nada que
valga la pena desde que dejaron la izquierda.
-Es de suponer que se vieron, en calidad de amigos, muchas veces.
¿Puede contarle a los lectores alguna anécdota, un hecho, que recuerde usted y
que los involucre a ambos?
-Un ser legendario no podía menos que
dar ocasión a leyendas. Dijeron que sufría una enfermedad que le impedía
envejecer. Lo cierto es que por alguna peculiaridad siguió creciendo toda su
vida, en alma y cuerpo. Andaba con pantalones brincapozos, porque los que
compraba al poco tiempo le quedaban cortos. Cuando estuvo en Caracas, Duccio D´Ambrosio
nos grabó una larga conversación, en la cual de mutuo acuerdo evitamos hablar
sobre literatura, y en cambio nos divertimos mucho conversando sobre cómic,
cine fotonovela, boxeo y música latinoamericana. Cuando al fin pasé una
temporada en París hacia 1980, Julio estaba tan grave que no pude verlo. En el
texto de la que hubiera sido su última conferencia, que dejó por escrito, me
confiere el honor de citarme in extenso. Hace un año tomé Un tal Julius para releerlo, y cayó al suelo un papelito donde me
había escrito de puño y letra su dirección en París: 1, Place du general
Beuret.
CRÍTICA Y AUTOCRÍTICA
-Julio Cortázar estuvo de visita en Venezuela para participar en
un encuentro de intelectuales. ¿Cómo fue dicha visita?
-Justamente, fue en esa visita cuando
le cedí mi puesto en un avión que iba para Mérida. Creo que hizo mejor papel en
ese encuentro que el que jamás hubiera hecho un servidor. Yo había escrito una
ponencia sobre “Los siete exilios del escritor latinoamericano”, y Cortázar era
un exiliado de oficio, pero también un exiliado espiritual, un habitante de
utopía desterrado en este Valle de Grimas.
-A veces pareciera que en el continente nos faltan hoy varios
Julio Cortázar apuntalando en palabras, en ficción y reflexión, este
maravilloso proceso que propone un cambio paradigmático de culturas y
políticas. ¿Es así? ¿O es un tremendismo de nuestra parte? ¿Qué piensa usted?
-Seres como Julio siempre hacen
falta. En épocas tremendas, para señalar como brújulas hacia las causas buenas,
para construir imaginativamente futuros que no sean más de lo mismo. En las
épocas felices, para encontrar la desazón del instante, la tristeza en la
fiesta, las grietas de la eternidad. Pero tenemos muchos seres de ese corazón y
ese calibre, en América Latina y en Venezuela. Basta saber escuchar y leer para
descubrirlos.
-¿Existe una literatura revolucionaria? ¿Acaso no es toda
literatura, per se, revolucionaria?
-Me gusta repetir que el talento es independiente
de la ideología. Pero es verdad, incluso la literatura conservadora escrita con
talento es revolucionaria. Balzac era conservador y monárquico; su terrible
requisitoria de la burguesía francesa resulta más que revolucionaria. Dostoievski
salió de su prisión en Siberia ortodoxo y zarista: su análisis de las
humillaciones del alma del hombre bajo la opresión son reveladoras y tienen
derivaciones libertarias. Sade escribió historias monstruosas, pero ellas
denuncian cómo los nobles, los sacerdotes, los jueces devoran al resto de la
sociedad, y esas narrativas escalofriantes preparan las revoluciones
sicoanalítica y surrealista. La literatura contrarrevolucionaria es la mala.
Hay mucho best seller, mucha autoayuda, que no pasa de chicle espiritual.
-A riesgo de que seamos considerados de un excesivo carácter
especulativo: ¿se imagina a Julio Cortázar en este Proceso Bolivariano que se
extiende, ineludiblemente, por todo el continente? ¿Lo imagina imbuido en él?
¿Qué nos diría? ¿Cuál cree que sería su visión de esta realidad?
-Cortázar sin duda hubiera apoyado al bolivarianismo, pues no me imagino un Julio escribiendo el decreto de Carmona o
alguna otra perla del pensamiento de la derecha. Pero hubiera apoyado el proceso actual diciendo la
palabra justa, escribiendo el libro indispensable, el relato revelador, y quizá
la crítica y la autocrítica necesarias.
domingo, 31 de agosto de 2014
DEFENSA CULTURAL DE AMÉRICA LATINA
1
¿Cómo defender los cambios logrados
y aquellos todavía en proyecto en
América Latina y el Caribe? Un dogma oponía los ejércitos latinoamericanos a
los cambios sociales. El axioma dejó de ser cierto en las sociedades con
ejércitos de oficialidad de origen policlasista. La institución armada apoya
decisivamente las reformas en Venezuela, Ecuador y desde luego en Nicaragua, y
no se opone a ellas en Argentina y Brasil, entre otros países.
2
Sin embargo, en la región
persisten fracciones de sus ejércitos que han intentado golpes contra los
presidentes electos, y perduran más de
seis decenas de bases de potencias imperiales. Rafael Correa demostró que se
las puede expulsar, al actuar con decisión y patriotismo contra la base de
Manta. Atilio Borón ha señalado que así como Estados Unidos libró sus primeras
batallas por la hegemonía en América Latina, librará también allí las últimas. Debemos
prepararnos.
3
El desafío internacional de
América Latina consiste en abogar por la Independencia de los
territorios de la región todavía sometidos al colonialismo, tales como Puerto Rico
o las Malvinas, y enfrentar a la
Alianza del Pacífico, integrada en parte por gobiernos
herederos de regímenes que soportaron prolongadas intervenciones, aplicaron drásticas políticas de eliminación
física de la izquierda, aceptan bases estadounidenses y se someten al Consenso
de Washington. Quizá las nuevas organizaciones integracionistas deban concertar
alianzas militares o tratados de paz y no agresión que dificulten los
conflictos y sobre todo la injerencia imperial en ellos. América Latina, zona de
paz, sólo debería esgrimir las armas contra agresores extraños a la región.
4
En América Latina y el Caribe
problemas comunes afortunadamente coexisten con una cultura esencialmente
común, en donde la preponderancia de dos lenguas romances y de una religión
abre caminos para la intercomunicación de diferencias y semejanzas. La
conciencia de la latinoamericanidad es el fundamento de todos los proyectos de
integración social, económica, política, diplomática y estratégica. El desafío
consiste en reafirmarla con sistemas educativos y académicos abiertos a
todos que analicen nuestras realidades,
sus problemas y las formas de resolverlos mancomunadamente.
5
Repetidamente preconizamos medidas tales como: Revisión y divulgación de nuestra Historia común.
Libertad y fomento de la circulación de bienes culturales entre nuestras
repúblicas. Rescate, preservación y enaltecimiento de nuestro patrimonio
cultural. Desarrollo de políticas para eliminación definitiva del
analfabetismo, gratuidad de la enseñanza en todos sus niveles, sistemas masivos
de educación a distancia y normas integrales de validación y reválida de
estudios. Rescisión de todos los acuerdos y tratados mediante los cuales
Estados Unidos y Europa ejercen influencia
o control sobre los contenidos y métodos de nuestros sistemas educativos y de
investigación. Orientación de la investigación académica y científica hacia
nuestros problemas regionales. Protección para la música, la cinematografía, la
televisión regionales. Red de agencias informativas regionales. Rigurosas
normas de responsabilidad social para los medios de comunicación.
Multiplicación de emisoras alternativas y de servicio público con alcance
continental. Creación de redes de Institutos de Estudios Latinoamericanos y del
Caribe. Adscribir
la difusión y el apoyo para el cumplimiento de estas metas a redes de medios de
comunicación de servicio público y
libres, alternativos y comunitarios que
nos ayuden a pensar a la región como un cuerpo interdependiente e integrado. La
conciencia cultural presente es el más invulnerable escudo contra la agresión
venidera. Forjémosla.
(TEXTO/FOTO: LUIS BRITTO)
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