sábado, 9 de agosto de 2014

CONTRA FONDOS BUITRES, LEGALIDAD E INTEGRACIÓN

   

    
    Conversación en el Valle Grande de Mérida
     El tema del peso de la Deuda Eterna sobre nuestros países es también eterno. Meses después de la rebelión militar del 4 de febrero de 1992 un grupo de intelectuales nos reunimos en el Valle Grande de Mérida. De allí salieron la iniciativa de enjuiciamiento de Carlos Andrés Pérez, propulsada por Ramón Escobar Salom, y propuestas de quien suscribe para librarnos de la esclavitud de la Deuda, que es oportuno reiterar:

     Contratación de la Deuda
     Es preciso actuar con la mayor ponderación en lo relativo a la contratación de nuevos endeudamientos. Estamos cerca de duplicar el monto originario de la Deuda estimado luego del colapso fiscal de 1983. Por tal motivo, en toda futura operación de crédito público se debe:
     -Verificar que los fondos provenientes de ella serán efectivamente aplicados en proyectos reproductivos, cuya factibilidad técnica se encuentre objetivamente demostrada
-Privilegiar el recurso al mercado interno de capitales
-Desarrollar un sistema eficaz de planificación global,  investigación y centralización de información y controles de los endeudamientos de la administración centralizada y de la descentralizada, para que tanto los administradores como los legisladores dispongan de una información pormenorizada, exacta y total para guiar sus decisiones en la materia.       
Añadimos ahora que en ningún caso y bajo ninguna circunstancia se deben aceptar cláusulas infames que permitan al acreedor aumentar unilateralmente las tasas de interés. Disposiciones de tal índole permitieron triplicar y cuadruplicar en pocas décadas la carga de la Deuda de América Latina, sin un solo centavo de aporte adicional de los prestamistas.

     Convenios de lavado de Deuda
     La omisión por parte del gobierno de políticas acertadas de renegociación, condujo a  acuerdos de refinanciamiento suscritos -al igual que la Deuda originaria- sin consulta a la voluntad nacional. Por tal motivo, las camarillas de negociadores pudieron firmar convenios de lavado de deuda -encomiados como "el mejor refinanciamiento del mundo"- que legalizaron una deuda de la cual más de la mitad había sido contraída ilegítimamente,  comprometieron la gestión financiera del país por más de cuatro décadas  y precipitaron la bancarrota fiscal que reveló la crisis del sistema. En gran parte, el contenido de tales acuerdos y las magnitudes reales y exactas de la Deuda Pública permanecen en secreto. En virtud de ello, es indispensable:   
      -Imponer  políticas de transparencia y publicidad en cuanto al verdadero monto de la deuda y los acuerdos relativos a la misma, investigando y señalando las responsabilidades de los funcionarios que han participado en las negociaciones, si tal fuere el caso
     -Impugnar los acuerdos de refinanciamiento que contengan      condiciones lesivas al interés nacional y que no hayan cumplido el requisito de aprobación por el Congreso previsto en  la Constitución.

       Estrategias contra la Deuda
       Para acercarnos a tales objetivos, enfrentaremos la carga de la Deuda con una estrategia múltiple, que incluirá aumento de la producción, incremento de la recaudación fiscal, y una  renegociación fundada en los lineamientos siguientes:
     -Consolidar bloques de deudores para imponer conjuntamente nuestras condiciones
     -Revisar la legitimidad de las obligaciones contraídas en aquellos casos en que no hayan sido relegitimadas en negociaciones posteriores
     -Postergar el pago de los enriquecimientos ingresados sin cumplimiento de las formalidades legales necesarias
     -Eventualmente, recomprar títulos de la Deuda cuando éstos presenten baja cotización
     -Investigar y determinar las responsabilidades penales, administrativas y civiles de los funcionarios que contrajeron Deuda pública en contravención de las disposiciones constitucionales y legales pertinentes, y aplicar la sanción respectiva
     -Ejercer una diplomacia dinámica  en los organismos internacionales para buscar  solución política al problema de la Deuda como única alternativa a una situación de conflicto creciente y generalizado en el Tercer Mundo. 


Contra Deuda Eterna, estrategias perennes. 

(TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO)

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martes, 5 de agosto de 2014

LA ORGÍA IMAGINARIA:LOS CONSTRUCTORES DE LA PIRÁMIDE



Anales de la construcción de la Pirámide, que dejamos nosotros, los constructores de Keops.
Para que no se borre del día la memoria del principio.
Para que no se disipe como la arena, que corre desde la pirámide hacia los cuatro horizontes del mundo.
Con los símbolos mágicos del ojo, de la serpiente, del halcón y del chacal inscribimos esta historia, que no es ninguno de ellos.
La construcción de la Pirámide comenzó por el punto.
El punto estaba allí, anterior a todo lo demás, y sin adversario.
Pero la plenitud de su gloria sólo podía ser comprendida comparándola con alguna gloria menor, y por ello, el punto decidió degradarse.
De su unidad absoluta e intocada comenzaron a descender cuatro líneas. Hijas del punto al fin, hasta en su descenso debían de ser perfectas, simétricas en su cuaternidad, alejándose la una de la otra al mismo tiempo que engendraban perfectos y simétricos ángulos, que parecían reflejarse los unos a los otros.
Hacia el infinito partieron, como cuatro dardos que eran tan infinitos como el punto que las engendró. Pero, para expresar el infinito, las líneas debían cumplir la tarea casi imposible de vencer ese infinito. Y las líneas lo vencieron de manera absoluta. Las líneas desarrollaron un límite.
Detenidas en el vacío, las líneas conectaron entre sí sus extremos, definiendo así el plano: es decir, el terror del punto que contiene un espacio, inscrito en la extensión de un espacio delimitado por puntos. Del punto original extraídos así los cuatro triángulos, éstos a su vez cayendo sobre las cuatro esquinas del cuadrado, el todo un invisible relámpago de ocho líneas soldadas por los clavos metafísicos de los cinco puntos conteniendo prisioneros los infinitos potenciales de los cinco planos, mutuamente interceptados.
Aquí un nuevo terror ha sucedido: de nuevo se ha vencido al infinito del vacío, limitándolo: entre la jaula de los cinco puntos y los cinco planos y las ocho líneas ha surgido un volumen: el tetraedro, también llamado pirámide. El vacío ha tomado una forma (lo que es imposible); de aquí en adelante, todo se precipita.

El vacío vuelto forma es eso que llamamos materia, y que deviene tan ciertamente de esa materia del vacío que llamamos punto, que nos es imposible pensarla sin reducirla a ese punto preciso al que llamamos un átomo. Pues la red del vacío encerrado entre los puntos es la única manera de situarlo. En ella nace. Sus fluctuaciones dentro de esta red constituyen el tiempo.
Entonces, la pirámide ya está construida, y lo demás es accesorio. El espacio encerrado dentro de ella se convertirá irremediablemente en materia, pues sólo a través de ella pueden expresar las relaciones contradictorias entre puntos, líneas y ángulos hasta su última potencialidad. El grano en el centro de la pirámide no es más que la concreción situable de las equidistancias entre los puntos externos. Y todos los demás granos, casos particulares de la variación de esas relaciones.
¡Y héte aquí entonces la pirámide flotando en el vacío, como un grito! ¡Su ápice y su base resumiendo la contradicción entre lo inextenso y lo extenso! ¡Sus bordes y su contenido cantando la lacerante batalla entre lo que es y lo que sólo limita!
Eterna como es, la pirámide sólo puede existir por contraste con lo efímero, y por ello, de la base de la pirámide, como una exudación, comienza a manar el tiempo. En la base de la pirámide se acumulan las más lentas excreciones del devenir —las aguas, las tierras, las vidas— mientras suben hacia su ápice las más ligeras y raudas —viento, ideas, nubes— y desde entonces estas excreciones remedan inexorablemente a la pirámide. Tomemos una montaña: torpemente descenderá desde su cumbre, intentando remedar una forma. Tomemos una religión: al escrutar el vacío diremos que un Padre de los Dioses engendró una corte piramidal de acólitos,  que una Idea pura engendró una catarata piramidal de determinaciones finitas o que un principio de autoridad soberana —encarnado en el faraón— deja fluir hacia abajo una cascada de mandos y de funcionarios que aplasta la chata muchedumbre
Desde el abismo, desde la muchedumbre, se dirá por el contrario que la construcción comenzó desde abajo, desde el fluyente barro, el limo y la sudorosa humanidad: que fue ésta, por negación de sí misma, la que creó esos puntos falsamente eternos llamados dios todopoderoso, idea pura o autoridad soberana; que en el fondo —en el más soterrado fondo— esas bases de la pirámide llamadas infraestructura económica, inconsciente o materia, son las que engendran o condicionan esos puntiagudos ápices llamados cultura, yo o fenómeno.

En el ápice de la pirámide, o en su base, se sitúan los sacerdotes antagónicos que defienden las vertiginosas batallas del arriba y del abajo: en innumerables pirámides que replican la primera encierran cadáveres, arrancan corazones o rellenan  ficheros. Una vasta humanidad que obedece sus órdenes siembra, pare, sufre, grita y degüella en los ámbitos barridos por la sombra de las pirámides. Inútilmente desguazan los materiales de una para construir la otra, invertida. Inútilmente derriban las pirámides invertidas para comenzar a erigir las bases cuadradas. Jamás podrán hacer más que pirámides. Y aun en el momento en que las aniquilaran, quedaría sólo en el universo el punto ominoso, dispuesto de nuevo a engendrar cuatro líneas.

(TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO)

domingo, 3 de agosto de 2014

FONDOS BUITRES SOBRE VENEZUELA


·        Denuncia el presidente Nicolás Maduro que sesenta mil millones de dólares a tasa preferencial otorgados a empresas de maletín fueron dilapidados por éstas en importaciones fantasmas.
·        Afirma también el Presidente que para subsanar el faltante no se recurrirá al Fondo Monetario Internacional.
·        Antes que crear nueva deuda pública externa, que acarrea onerosos pagos y puede ser revendida a fondos buitres, logremos que  nuestro sistema hacendístico genere los ingresos indispensables para enjugar el déficit y cubrir la inversión social.
·        Primero,  embargar  bienes y  prohibir trabajar en el sector público o contratar con el Estado a empresas o personas naturales incursas en el fraude cambiario.
·        Cobrar sin dilaciones a los deudores morosos del Fisco lo que deben en créditos liquidados y no cancelados.
·        Reformar la Ley de Impuesto sobre la Renta elevando su tasa tope de 34% de tributación, y habilitar mecanismos para que, además de pechar esencialmente a los asalariados, se aplique en forma real y efectiva a todas las actividades productoras de ganancia.
·        Pechar con altas tasas tributarias productos nocivos para la salud, como el tabaco y el alcohol, o actividades perjudiciales a la sociedad, como el juego en todas sus formas.
·        Reestructurar integralmente el sistema de recaudación y control del IVA, que cobran sin falta al consumidor unos comerciantes que sólo entregan al Fisco menos del 20% de lo recibido.
·        Crear impuestos patrimoniales para las altas concentraciones de propiedad.
·        Imponer tributos proporcionales a su monto a las transacciones financieras.
·        Elevar  tasas de tributación al capital financiero y bancario.
·        Retirar la inmunidad tributaria a las fundaciones y otros entes “sin fines de lucro” que en realidad operen como bancos y agencias de inversión de los grandes capitales.
·        Instaurar una razonable alza del precio de la gasolina, que disminuya el oneroso subsidio que todos aportamos al transporte automotriz.
·        Controlar el contrabando de extracción, que según el Presidente desaparece por nuestras fronteras el 40% de lo que producimos o importamos.
·        Erradicar la explotación ilegal de oro y otros minerales preciosos y la devastación ecológica que tales actividades provocan.
·        Reimplantar el control previo del gasto público, complementarlo con un control posterior sobre su resultado, y extenderlos eficazmente a la administración  nacional, estadal, municipal, comunal, centralizada, descentralizada, autónoma, de empresas y de fundaciones públicas.
·        Ejercer  riguroso control de la legalidad, eficacia y resultado de todas las variedades del gasto social.
·        Legislar rigurosas sanciones para malversadores, desfalcadores, corruptos, evasores tributarios y enriquecidos ilícitamente, y aplicarlas en forma ejemplar.
·        Informatizar la administración tributaria con registros de los contribuyentes, sus patrimonios y la relación entre éstos y las cantidades que tributan.
·        Denunciar la conjura de las calificadoras de riesgo, por cuyos diagnósticos nuestra Deuda Externa paga 16% de interés, mientras que cancelan sólo 3%  países con medio siglo en guerra civil.
·        Rescindir los Infames Tratados contra la Doble Tributación, por los cuales las transnacionales no pagan impuestos sobre las ganancias que obtienen en Venezuela.
·        Eliminar la inmoral exención de dichos Tratados por la cual los usureros beneficiarios de la Deuda Pública no tributan un céntimo como impuesto por las ganancias que les aportamos.
·        Denunciar los Infames Tratados de Promoción y Protección de Inversiones, que permiten inmunizar mediante contrato a los contribuyentes ricos contra las reformas tributarias, y someten sus controversias a tribunales extranjeros.
·        La culpa no la tiene el buitre, sino quien se le somete.

(FOTO/TEXTO: LUIS BRITTO)

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sábado, 2 de agosto de 2014

LA ORGÍA IMAGINARIA: El Alarido


Los animales transponen la loma. El sol poniente les hiere los ojos. El cansancio los derriba en la informe oscuridad. El sueño les brinda refugio contra los terrores del día. Uno solo de ellos continúa resoplando. Tras sus párpados, el sol se resiste a morir. Con él sobreviven los pánicos que ha iluminado. El animal se remueve. Lo hiere el chirrido de los insectos. Lo embriaga el olor distante del agua. El animal se incorpora.
El animal husmea. Trota alrededor de los cuerpos acostados. Trota por la ladera erizada de matorrales secos. Las espinas le trazan tatuajes de sangre. Su trote tritura huesos dispersos y caparazones de insectos. Las nubes huyen por el cielo. Sus bordes adoptan las formas de todas las cosas. El animal se detiene. Las estrellas giran a su alrededor, como bestias de presa.
La luz de la luna enciende todas las cosas. El animal salta. El animal cae. Vuelve a saltar. Salta una y otra vez. Se detiene. Su corazón golpea como un animal atrapado. Bajo la tierra golpea otro corazón. El animal respira. El mundo entero se detiene.
El animal olfatea. El mundo se intensifica, como un latido. Un escalofrío azota al animal. Sus músculos se hacen un solo nudo. Sus miembros dejan pasar un torrente desconocido. Un relámpago lo inmoviliza. Una dolorosa laceración recorre su piel. El animal abre los ojos.

En ellos se hinca el cuerno de la luna.
Por ellos entra el torrente de la visión.
El animal salta.
Por el suelo viaja una luna de oscuridad.
El animal salta.
La luna embiste el vientre de los cielos.

El animal salta. El animal reconoce su propia sombra. El animal salta. Hasta la fatiga y más allá de la fatiga. Su cuerpo espumajea de sudor y saliva. Su sombra deja de ser su propia sombra. Como un latido, se extiende por el mundo. El animal cae dentro de ella. El animal la traspasa. El animal cae por mundos palpitantes. El viaje no termina nunca. Con los ojos cerrados, encuentra caminos. Lo envuelve la niebla de su sudor. El relámpago lo inmoviliza en una posición. De su piel erizada brota un plumaje de luz. Sus alas cubren la noche. Vuelve por senderos de vibración y de vértigo. Su plumaje nace y se consume alimentándose de los infinitos soles. Remonta hasta el primer sol. Y de éste, se devuelve hasta el último. Ve conectarse dentro de sí todas las posibles formas. El poder brota de su interior como la sangre de una inagotable herida. La luna se levanta con un rojo de incendio. Aniquilando las visibles estrellas. El animal ve el fin de ellas. Y todos los fines que esta agonía alumbra. Ve las veredas de los futuros de todas las cosas. Es arrastrado por todas y cada una de ellas. Su sombra se ramifica, como un árbol. La tierra comienza a girar. El animal ve su propia sombra, girando. A su alrededor, gira un remolino de moribundas estrellas. Con ellas, cae hasta las fiestas remolineantes de la tiniebla. La carne del animal pasa a ser carroña. Su carroña al final espejea, como un hueso. Sus huesos al fin se disuelven, como piedras. Las piedras se encienden en luz. La luz incendia su plumaje. De su plumaje nacen nuevamente  sombras. Sombra de las sombras, el animal las imita. Al ser sombra de ellas, se apodera de todas las cosas,. Imita el gesto de la garra, de la aleta, del tentáculo. El movimiento de la serpiente, del pez, la pantera. La presencia del matorral, de la gota del guijarro. El animal recorre todos los posibles senderos. Su cuerpo hierve por la abrumación de las cosas. Se estrella contra lo que puede saber sólo destruyéndose. Se detiene un instante, sólido y lleno por todas las posibles presencias.
El vacío embiste contra él.
El animal le arroja un alarido.
El animal siente una herida atroz.
El alarido se desprende desde el sueño.
El alarido detiene el mundo de sombras.
El tumulto de los insectos crece hasta ensordecerlo.
El animal percibe que cada cosa tiene detrás de sí un alarido.
Vivientes, palpitantes, sufrientes, las cosas esperan la herida del alarido. Prestas a vivir y a morir por el rayo del gemido.
El animal grita.
El animal grita el alarido de la roca y el alarido de la sangre y el alarido del dolor.
Y aun contradice las sombras, arrojando contra la sombra de las espinas el alarido del agua, y el alarido de los pájaros contra la sombra de las arañas.
Hasta que la noche entera no es más que una zarza de alaridos. Sus encarnizadas espinas perforando el tejido de todas las noches posibles.
Sus encarnizadas espinas perforando el tejido de todas las noches posibles.
La luna se hinca en el horizonte, desangrándolo en claridad.
El animal se lleva las manos a los ojos, para defenderlos contra la dentellada del sol.
El hombre grita el nombre de la luz.


(TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO)

sábado, 26 de julio de 2014

PRESENTACIÓN DE LA ORGÍA IMAGINARIA:

Luis Britto García
LA ORGÍA IMAGINARIA
Más allá de lo Imposible
Villaverde

El primer rayo de sol me dio en la cara. Desperté, moviendo la cabeza
sobre la bolsa de semillas que me había servido de almohada. Allí,
en la tierra húmeda que había sido mi lecho, planté el primer árbol
de sombra. Sobre el surco fue creciendo mi sombra, como un árbol.
A medida que el sol se elevaba, dibujé otro sol con mis pasos. Cada
diez de ellos planté una semilla de árboles de sombra. Concluido el
sol, dibujé su corona sembrando un cinturón de semillas de árboles
frutales. Y alrededor de él otro. Y otro aun alrededor de él. Cada hora
que pasaba me permitía completar un nuevo cinturón de frutos cada
vez más pulposos. Hasta que el gran mediodía, con su incandescencia,
me echó por tierra. 

Allí empecé, arrodillado, la siembra del primer cinturón
de plantas medicinales. Entre ellas intercalaba las semillas de las
tiernas plantas que aromatizan con las piretrinas insecticidas. La tarde
empezó con un viento bonancible, que me hizo grato sembrar el primer
cinturón de flores. Y alrededor de éste otro, y otro alrededor de éste,
hasta que la primera estrella clavó en la tarde su fulgurante dalia —y yo
con mis manos cubiertas de tierra sembraba las dalias que habrían de
florecer como una constelación. Siendo así que el orden de las coronas
florales estaba de tal manera dispuesto que a cada hora del día se abrirían
capullos diferentes. Por modo de un reloj de oleadas de color que
marcaría el tiempo por aromas. Cayó el sol y se elevó el cuerno de la
luna. Siendo éste el momento para las otras siembras secretas. Las de
las plantas que ahuyentan la mala suerte. Y purifican de las aberrantes
estratificaciones de la estupidez. Hasta que caí sobre el surco, vencido
por el fulgor de las estrellas, semillas que florecían cada una en delicados
árboles planetarios. Cuyas hojas no por desconocidas dejarían
de existir. Sembré mi cabeza sobre el saco de las semillas. Sentí como
si mis miembros echaran raíces. El primer rayo del sol me despertó.
Sembré otra vez la primera semilla. Y las demás, en círculos concéntricos.
No sé ya cuántos círculos dentro de cuántos círculos. Ni en cuáles
de ellos enhebradas las exquisitas veredas de las alucinógenas. Hasta
que un día me despertó, no el primer rayo de sol, sino el sol de la primera
floración de Villaverde. Ahora cada hora una cintura vegetal, un
aroma, una flor o un fruto. La sincronía del jardín viviente entretejía a
cada instante los cantos de los pájaros. Esa noche, copas frondosas me
cubrieron de la lluvia. Arrojé al arroyo mi última vestimenta, mi último
utensilio, mi último alimento. Subí a los árboles. Sus ramas se hundían
en dimensiones inauditas del tiempo. Comunicaban con las ramas de
los árboles que cabeceaban en las más perdidas estrellas. Me despertó
el fulgor de millones de soles. Sembré entre ellos las semillas de la
noche. El primer cinturón de constelaciones de árboles de sombra. Y
el segundo de estrellas alimenticias. Y el tercero de cometas aromáticos.
Y el cuarto de nebulosas germinativas. Aún debía andar mucho
en todas las direcciones. Hasta los torbellinos de los mundos de las
magníficas estrellas de las flores.

PD: Están todas y todos invitados a la presentación de mi libro de relatos
La orgía imaginaria- Más allá de lo imposible, el día miércoles 30, a las 2 pm, en la sala Hugo Chávez Frías de la Feria del Libro de Caracas, Plaza de los Museos. El autor realizará cien dibujos mágicos para quienes adquieran los cien primeros ejemplares.
SOBRE LA ORGÍA IMAGINARIA:
De Los Fugitivos a Abrapalabra, pasando por Rajatabla, Vela de Armas, Me río del mundo, Golpe de Gracia, Pirata, AndaNada, Arca y numerosos otros libros de narrativa, e incluyendo realizaciones puntuales en el ensayo, el dibujo, el guión de cine y el dibujo animado, Luis Britto García construye una obra vasta y fascinante, hecha de imaginación, humor, erudición y sentido crítico. Las variaciones imaginarias sobre el tema  de la utopía que ahora ofrece pertenecen a una tarea parcialmente emprendida en toda su narrativa anterior: la de borrar los límites entre lo concebible y lo inconcebible: entre lo posible y lo imposible, la creación de mundos imaginarios vertiginosos y amenazadores no sólo por la audacia de su invención, sino por la posibilidad real de que se materialicen. En estos relatos aborda lo cruel, lo tentador, lo terrible de la utopía entendida como exceso de perfección, de orden, de sistematización, y en suma, de absoluto. En ellos encontramos torres que consumen la materia de todo un planeta, filósofos que ordenan la persecución de los poetas, exámenes destinados a destruir a los capaces, ciudades vegetales, seres que se convierten en el sujeto amado, astros que existen simultáneamente en todos los tiempos gramaticales, revoluciones que nacen porque parecían imposibles, seres perdidos en laberintos de espejos o de dolor o de combinaciones genéticas. Sade, Platón, Fourier, Bach, Lenin, Marx protagonizan algunas de las historias; en otras el personaje central es el lector o seres inimaginables.  La orgía imaginaria es un libro alarmante, que revela el plan secreto del milenio que comienza y nos prepara para sus monstruosas sorpresas.
(TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO)

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domingo, 20 de julio de 2014

PALESTINA


Sobrevuelan  aviones que bombardean calumnias. Caemos tergiversados.

Arremete la cortina de fuego de racismo. Somos limpiados étnicamente sin manchar a los asesinos.

Obuses disparan granadas de hipocresía. Morimos eufemizados.

Arremeten   tanques que  disparan silencios. Dejan  heridas sin alarido,  muertes sin solidaridad.

Zumban   drones de indiferencia. Como moscas caemos   víctimas de la apatía.

Disparan ametralladoras de insensibilidad. Agonizamos  acribillados de desprecio.

Estallan armas de destrucción masiva de la conciencia. Somos arrasados sin que quede traza de remordimientos.  

Cruzan proyectiles de  complicidad. Al estallar disuelven toda humanidad preservando apenas  componendas entre verdugos.

Desde los cuatro horizontes nos ahogan gases de olvido. Ya no recordamos qué pueblos cayeron antes que el nuestro bajo idénticas  armas, igual agonía.

SUPERMERCADO
Compras el seductor cosmético con el nombre del amor y financias los detectores electrónicos que prohíben al lugareño el acceso a su propia tierra.
Con el lápiz de labios que te untas contribuyes a la incineración de los enamorados.
Un instante te detienes ante los mostradores de comida rápida cuyas registradoras pagan la muerte acelerada.
Sorbes el refresco gaseoso, y con las burbujas que revientan pagas  bombas que estallan contra tus hermanos.

Compras la gustosa salsa para tus carbohidratos y con ella financias la termita que hierve la sangre de tu prójimo.

En la sección de modas eliges  trapos que te cubrirán elaborados por las empresas que trabajan en dejar  sin piel al congénere.
En la vitrina llamativa están las lencerías eróticas cuyo precio se traduce en mortajas de fósforo ardiente, los aceites para bebés cuyos réditos adquirirán la gasolina gelatinosa contra las escuelas.
Estimula la compra el aire acondicionado que paga  tormentas de fuego que calcinan  villorrios arrastrando párpados hacia las alturas.
Adquieres  el chip cuyas utilidades costean el fichaje de oprimidos, las redes de comunicación de invasores, los detonadores de las bombas.
Te llevas la impresora con cuyo precio alimentas la construcción de  muros para encerrar  humanos como fieras.
El centavo que pagas por la fruslería que no necesitas perfora la frente del huérfano y el vientre de la madre.

Esgrimes la tarjeta de crédito que pertenece al banco que pertenece a la trasnacional que pertenece al megagrupo que pertenece al monopolio que  financia obuses de esquirlas, bombas incendiarias, proyectiles inteligentes que incineran a tu prójimo.

Más allá  venden vísceras, tiras de piel, blusas decoradas con uñas, collares de hueso de los niños inmolados.

La máquina desodorizadora borra la putrefacción de todo lo que compras, lo que financias, lo que consumes.

NO PREGUNTES
Ningún hombre es una isla –decía John Donne- no preguntes por quién doblan las campanas, que están doblando por ti.

No supongas que el genocidio avanza sobre Gaza porque bajo su mar hay hidrocarburos –bajo la tierra que pisas siempre algo justificará que seas convertido en polvo y esparcido por los confines del mundo.

No inquieras si la guerra funciona para la economía o la economía para la guerra –en la fabricación del fósforo que arrasará tu piel está inscrito el tanto por ciento de los beneficios y la tasa de desinterés que calcinará tus huesos.

No indagues si sólo la superioridad racial da derecho a exterminar o si sólo exterminar prueba la superioridad racial –el tono de tu piel y la salinidad de tus lágrimas es la condena que ejecutará quien necesite robar tu tierra y el aire que respiras.

No calcules si tu único placer que es engendrar hijos para el sufrimiento terminará por vencer a quienes por no sufrir no engendran.

No interrogues si el gigante es invulnerable o si la Historia es el recuento de los gigantes que caen –dispara el  guijarro con tu honda ensangrentada y espera.

(TEXTO/FOTOS DE REFUGIADOS PALESTINOS: LUIS BRITTO).


PRESENTACIÓN DE LA ORGÍA IMAGINARIA

ESTÁN TODAS Y TODOS INVITADOS

LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE RELATOS
DE LUIS BRITTO GARCÍA

                         LA ORGÍA IMAGINARIA
                             más allá de lo imposible




FECHA Y HORA: Miércoles 30 de julio, 2 pm.
LUGAR: V FERIA DEL LIBRO DE CARACAS 2014
                 SALA HUGO CHÁVEZ FRÍAS

UN RELATO DE LA ORGÍA IMAGINARIA:
El jardín del viejo de la montaña
¡Oh Paraíso!
Omar Khayam: Rubayyat.
En el nombre del Único, que sabe todos los pensamientos, quiero contarte mi historia. Hijo de camelleros, camellero yo mismo, pensé que la vida y el desierto se alargaban demasiado antes de su fin, y di en creer en los senderos cortos. Cerca de Balk oí hablar a uno de los discípulos del Viejo. De creerle, el Viejo podía acortar extraordinariamente los viajes, y, lo que es más importante, asegurar el retorno. Lo juró por su lengua, que pronunciaba esas palabras. Al día siguiente, ese discípulo mató por la espalda al Kadi, y esa lengua fue arrancada antes de la preceptuada decapitación y el desmembramiento. Su último sonido fue de alabanza. Al caer en el suelo, la lengua señaló una dirección. Me pareció un augurio. Decidí seguirlo. El rumbo me condujo hacia Nisapur, donde la lengua de otro asesino, hecha una bola de gusanos, no pudo indicarme dirección alguna. Seguí el rumbo que emprendieron los cuervos. Pues el álgebra exasperante de los cuadrados mágicos, que con su línea de unión tejen los caminos invisibles que engendran estrellas, me habían enseñado que quien busca, encontrará en todas direcciones. Pues toda dirección contiene cualquier otra. Al fin, el desierto me encontró. Vagué por una planicie de lenguas de piedra. Al pasar entre ellas, el viento silbaba una interminable loa. El alba incendió aquellas llamas de piedra en  lenguas de un fuego inmóvil. El dolor de la quemadura en la planta de los pies me hacía seguir adelante en el día; en la noche, el dolor de la quemadura del frío. Cuando los merodeadores me encontraron, apenas tuve aliento para contarles que trataba de llegar al fin de un viaje ya muy largo. Me llevaron a rastras, por desfiladeros, hasta hendeduras donde filtraba una humedad de saliva. Me atiborraron de pasteles viscosos y de un brebaje melifluo. Me hicieron oler vapores aromáticos de un pebetero. Sentí que mi cuerpo se hinchaba, como una torpe lengua. De una oscuridad rugosa, pasé a una oscuridad tachonada de astros perfectos, que nacían de su propio fulgor, como una fiebre. Mi cabeza engendraba volutas concéntricas que asaeteaban el parpadeante estrellerío. Hubo entonces música y supe que de ella salían las estrellas. Jóvenes inmaculadas me abrevaron en ríos de miel y leche. Los ríos eran tan mansos como los luceros. Me arañé la frente contra plantas hechas de pedrerías. La reposé en muslos húmedos como manantiales. Pregunté dónde estaba. Me contestaron que en el final del camino. En el Paraíso tendría por siempre leche, y por siempre miel, y por siembre la música que generaba estrellas en órdenes cada vez más complejos y más delicados. No había guijarro que no fuera gema, ni gota que no fuera dulce. Lloré. Ya no sentía el dolor de mis plantas laceradas. Anduve de un sitio a otro de aquellos dédalos anegados de ríos dulces, pero sus pasillos parecían repetirse con la misma cadencia de los cuadrados mágicos y de la música que engendraba las estrellas. Cuando estaba a punto de ahogarme en los tazones almibarados, una mano dulce me alzaba la cabeza y me daba una teta también meliflua. Yo era ya un arroyo. Licuándome, acostado, mascaba flores que las muchachas maceraban en sus bocas perfectas y me ofrecían en sus labios. En uno de los pasillos estaba Hassan Ibn Sabah, El Viejo. Su túnica era harapienta, y contemplaba. Ahora sé que dicen de él que invita a tragar un veneno violento, que miente a sus intoxicados que una embriaguez entre muchachas dóciles es el Paraíso, que les ofrece que, si cumplen sus órdenes, los puede hacer regresar a él para mantenerlos por siempre entre los arroyos empalagosos. En verdad, no me dijo nada. Mientras él callaba, pensé que ayunando estrictamente haría imposible la ingestión del tóxico, que atormentando mi mente sobre la combinatoria de los cuadradros mágicos hasta perforar las más intrincada trabazón de las estrellas geométricas, podría encontrar la salida de la cueva dulzona y terminar el viaje —como todos los demás, supe que volver a la aridez de las lenguas de piedra, apurar una cascada de días, temblar por el fin de ellos a la vez deseándolo por descanso de tantas heridas en las plantas de los pies, clavarte un cuchillo en el pecho a ti que me escuchas, de modo de ser atormentado y deslenguado, es el único final del viaje, que consiste en el desprecio del fuego del Infierno, pero también de la miel del Paraíso.
Luis Britto García

De Los Fugitivos a Abrapalabra, pasando por RajatablaVela de ArmasMe río del mundoGolpe de GraciaPirataAndaNadaArca y numerosos otros libros de narrativa, e incluyendo realizaciones puntuales en el ensayo, el dibujo, el guión de cine y el dibujo animado, Luis Britto García construye una obra vasta y fascinante, hecha de imaginación, humor, erudición y sentido crítico. Las variaciones imaginarias sobre el tema  de la utopía que ahora ofrece pertenecen a una tarea parcialmente emprendida en toda su narrativa anterior: la de borrar los límites entre lo concebible y lo inconcebible: entre lo posible y lo imposible, la creación de mundos imaginarios vertiginosos y amenazadores no sólo por la audacia de su invención, sino por la posibilidad real de que se materialicen. En estos relatos aborda lo cruel, lo tentador, lo terrible de la utopía entendida como exceso de perfección, de orden, de sistematización, y en suma, de absoluto. En ellos encontramos torres que consumen la materia de todo un planeta, filósofos que ordenan la persecución de los poetas, exámenes destinados a destruir a los capaces, ciudades vegetales, seres que se convierten en el sujeto amado, astros que existen simultáneamente en todos los tiempos gramaticales, revoluciones que nacen porque parecían imposibles, seres perdidos en laberintos de espejos o de dolor o de combinaciones genéticas. Sade, Platón, Fourier, Bach, Lenin, Marx protagonizan algunas de las historias; en otras el personaje central es el lector o seres inimaginables.  La orgía imaginaria es un libro alarmante, que revela el plan secreto del milenio que comienza y nos prepara para sus monstruosas sorpresas.