martes, 5 de agosto de 2014

LA ORGÍA IMAGINARIA:LOS CONSTRUCTORES DE LA PIRÁMIDE



Anales de la construcción de la Pirámide, que dejamos nosotros, los constructores de Keops.
Para que no se borre del día la memoria del principio.
Para que no se disipe como la arena, que corre desde la pirámide hacia los cuatro horizontes del mundo.
Con los símbolos mágicos del ojo, de la serpiente, del halcón y del chacal inscribimos esta historia, que no es ninguno de ellos.
La construcción de la Pirámide comenzó por el punto.
El punto estaba allí, anterior a todo lo demás, y sin adversario.
Pero la plenitud de su gloria sólo podía ser comprendida comparándola con alguna gloria menor, y por ello, el punto decidió degradarse.
De su unidad absoluta e intocada comenzaron a descender cuatro líneas. Hijas del punto al fin, hasta en su descenso debían de ser perfectas, simétricas en su cuaternidad, alejándose la una de la otra al mismo tiempo que engendraban perfectos y simétricos ángulos, que parecían reflejarse los unos a los otros.
Hacia el infinito partieron, como cuatro dardos que eran tan infinitos como el punto que las engendró. Pero, para expresar el infinito, las líneas debían cumplir la tarea casi imposible de vencer ese infinito. Y las líneas lo vencieron de manera absoluta. Las líneas desarrollaron un límite.
Detenidas en el vacío, las líneas conectaron entre sí sus extremos, definiendo así el plano: es decir, el terror del punto que contiene un espacio, inscrito en la extensión de un espacio delimitado por puntos. Del punto original extraídos así los cuatro triángulos, éstos a su vez cayendo sobre las cuatro esquinas del cuadrado, el todo un invisible relámpago de ocho líneas soldadas por los clavos metafísicos de los cinco puntos conteniendo prisioneros los infinitos potenciales de los cinco planos, mutuamente interceptados.
Aquí un nuevo terror ha sucedido: de nuevo se ha vencido al infinito del vacío, limitándolo: entre la jaula de los cinco puntos y los cinco planos y las ocho líneas ha surgido un volumen: el tetraedro, también llamado pirámide. El vacío ha tomado una forma (lo que es imposible); de aquí en adelante, todo se precipita.

El vacío vuelto forma es eso que llamamos materia, y que deviene tan ciertamente de esa materia del vacío que llamamos punto, que nos es imposible pensarla sin reducirla a ese punto preciso al que llamamos un átomo. Pues la red del vacío encerrado entre los puntos es la única manera de situarlo. En ella nace. Sus fluctuaciones dentro de esta red constituyen el tiempo.
Entonces, la pirámide ya está construida, y lo demás es accesorio. El espacio encerrado dentro de ella se convertirá irremediablemente en materia, pues sólo a través de ella pueden expresar las relaciones contradictorias entre puntos, líneas y ángulos hasta su última potencialidad. El grano en el centro de la pirámide no es más que la concreción situable de las equidistancias entre los puntos externos. Y todos los demás granos, casos particulares de la variación de esas relaciones.
¡Y héte aquí entonces la pirámide flotando en el vacío, como un grito! ¡Su ápice y su base resumiendo la contradicción entre lo inextenso y lo extenso! ¡Sus bordes y su contenido cantando la lacerante batalla entre lo que es y lo que sólo limita!
Eterna como es, la pirámide sólo puede existir por contraste con lo efímero, y por ello, de la base de la pirámide, como una exudación, comienza a manar el tiempo. En la base de la pirámide se acumulan las más lentas excreciones del devenir —las aguas, las tierras, las vidas— mientras suben hacia su ápice las más ligeras y raudas —viento, ideas, nubes— y desde entonces estas excreciones remedan inexorablemente a la pirámide. Tomemos una montaña: torpemente descenderá desde su cumbre, intentando remedar una forma. Tomemos una religión: al escrutar el vacío diremos que un Padre de los Dioses engendró una corte piramidal de acólitos,  que una Idea pura engendró una catarata piramidal de determinaciones finitas o que un principio de autoridad soberana —encarnado en el faraón— deja fluir hacia abajo una cascada de mandos y de funcionarios que aplasta la chata muchedumbre
Desde el abismo, desde la muchedumbre, se dirá por el contrario que la construcción comenzó desde abajo, desde el fluyente barro, el limo y la sudorosa humanidad: que fue ésta, por negación de sí misma, la que creó esos puntos falsamente eternos llamados dios todopoderoso, idea pura o autoridad soberana; que en el fondo —en el más soterrado fondo— esas bases de la pirámide llamadas infraestructura económica, inconsciente o materia, son las que engendran o condicionan esos puntiagudos ápices llamados cultura, yo o fenómeno.

En el ápice de la pirámide, o en su base, se sitúan los sacerdotes antagónicos que defienden las vertiginosas batallas del arriba y del abajo: en innumerables pirámides que replican la primera encierran cadáveres, arrancan corazones o rellenan  ficheros. Una vasta humanidad que obedece sus órdenes siembra, pare, sufre, grita y degüella en los ámbitos barridos por la sombra de las pirámides. Inútilmente desguazan los materiales de una para construir la otra, invertida. Inútilmente derriban las pirámides invertidas para comenzar a erigir las bases cuadradas. Jamás podrán hacer más que pirámides. Y aun en el momento en que las aniquilaran, quedaría sólo en el universo el punto ominoso, dispuesto de nuevo a engendrar cuatro líneas.

(TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO)

domingo, 3 de agosto de 2014

FONDOS BUITRES SOBRE VENEZUELA


·        Denuncia el presidente Nicolás Maduro que sesenta mil millones de dólares a tasa preferencial otorgados a empresas de maletín fueron dilapidados por éstas en importaciones fantasmas.
·        Afirma también el Presidente que para subsanar el faltante no se recurrirá al Fondo Monetario Internacional.
·        Antes que crear nueva deuda pública externa, que acarrea onerosos pagos y puede ser revendida a fondos buitres, logremos que  nuestro sistema hacendístico genere los ingresos indispensables para enjugar el déficit y cubrir la inversión social.
·        Primero,  embargar  bienes y  prohibir trabajar en el sector público o contratar con el Estado a empresas o personas naturales incursas en el fraude cambiario.
·        Cobrar sin dilaciones a los deudores morosos del Fisco lo que deben en créditos liquidados y no cancelados.
·        Reformar la Ley de Impuesto sobre la Renta elevando su tasa tope de 34% de tributación, y habilitar mecanismos para que, además de pechar esencialmente a los asalariados, se aplique en forma real y efectiva a todas las actividades productoras de ganancia.
·        Pechar con altas tasas tributarias productos nocivos para la salud, como el tabaco y el alcohol, o actividades perjudiciales a la sociedad, como el juego en todas sus formas.
·        Reestructurar integralmente el sistema de recaudación y control del IVA, que cobran sin falta al consumidor unos comerciantes que sólo entregan al Fisco menos del 20% de lo recibido.
·        Crear impuestos patrimoniales para las altas concentraciones de propiedad.
·        Imponer tributos proporcionales a su monto a las transacciones financieras.
·        Elevar  tasas de tributación al capital financiero y bancario.
·        Retirar la inmunidad tributaria a las fundaciones y otros entes “sin fines de lucro” que en realidad operen como bancos y agencias de inversión de los grandes capitales.
·        Instaurar una razonable alza del precio de la gasolina, que disminuya el oneroso subsidio que todos aportamos al transporte automotriz.
·        Controlar el contrabando de extracción, que según el Presidente desaparece por nuestras fronteras el 40% de lo que producimos o importamos.
·        Erradicar la explotación ilegal de oro y otros minerales preciosos y la devastación ecológica que tales actividades provocan.
·        Reimplantar el control previo del gasto público, complementarlo con un control posterior sobre su resultado, y extenderlos eficazmente a la administración  nacional, estadal, municipal, comunal, centralizada, descentralizada, autónoma, de empresas y de fundaciones públicas.
·        Ejercer  riguroso control de la legalidad, eficacia y resultado de todas las variedades del gasto social.
·        Legislar rigurosas sanciones para malversadores, desfalcadores, corruptos, evasores tributarios y enriquecidos ilícitamente, y aplicarlas en forma ejemplar.
·        Informatizar la administración tributaria con registros de los contribuyentes, sus patrimonios y la relación entre éstos y las cantidades que tributan.
·        Denunciar la conjura de las calificadoras de riesgo, por cuyos diagnósticos nuestra Deuda Externa paga 16% de interés, mientras que cancelan sólo 3%  países con medio siglo en guerra civil.
·        Rescindir los Infames Tratados contra la Doble Tributación, por los cuales las transnacionales no pagan impuestos sobre las ganancias que obtienen en Venezuela.
·        Eliminar la inmoral exención de dichos Tratados por la cual los usureros beneficiarios de la Deuda Pública no tributan un céntimo como impuesto por las ganancias que les aportamos.
·        Denunciar los Infames Tratados de Promoción y Protección de Inversiones, que permiten inmunizar mediante contrato a los contribuyentes ricos contra las reformas tributarias, y someten sus controversias a tribunales extranjeros.
·        La culpa no la tiene el buitre, sino quien se le somete.

(FOTO/TEXTO: LUIS BRITTO)

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sábado, 2 de agosto de 2014

LA ORGÍA IMAGINARIA: El Alarido


Los animales transponen la loma. El sol poniente les hiere los ojos. El cansancio los derriba en la informe oscuridad. El sueño les brinda refugio contra los terrores del día. Uno solo de ellos continúa resoplando. Tras sus párpados, el sol se resiste a morir. Con él sobreviven los pánicos que ha iluminado. El animal se remueve. Lo hiere el chirrido de los insectos. Lo embriaga el olor distante del agua. El animal se incorpora.
El animal husmea. Trota alrededor de los cuerpos acostados. Trota por la ladera erizada de matorrales secos. Las espinas le trazan tatuajes de sangre. Su trote tritura huesos dispersos y caparazones de insectos. Las nubes huyen por el cielo. Sus bordes adoptan las formas de todas las cosas. El animal se detiene. Las estrellas giran a su alrededor, como bestias de presa.
La luz de la luna enciende todas las cosas. El animal salta. El animal cae. Vuelve a saltar. Salta una y otra vez. Se detiene. Su corazón golpea como un animal atrapado. Bajo la tierra golpea otro corazón. El animal respira. El mundo entero se detiene.
El animal olfatea. El mundo se intensifica, como un latido. Un escalofrío azota al animal. Sus músculos se hacen un solo nudo. Sus miembros dejan pasar un torrente desconocido. Un relámpago lo inmoviliza. Una dolorosa laceración recorre su piel. El animal abre los ojos.

En ellos se hinca el cuerno de la luna.
Por ellos entra el torrente de la visión.
El animal salta.
Por el suelo viaja una luna de oscuridad.
El animal salta.
La luna embiste el vientre de los cielos.

El animal salta. El animal reconoce su propia sombra. El animal salta. Hasta la fatiga y más allá de la fatiga. Su cuerpo espumajea de sudor y saliva. Su sombra deja de ser su propia sombra. Como un latido, se extiende por el mundo. El animal cae dentro de ella. El animal la traspasa. El animal cae por mundos palpitantes. El viaje no termina nunca. Con los ojos cerrados, encuentra caminos. Lo envuelve la niebla de su sudor. El relámpago lo inmoviliza en una posición. De su piel erizada brota un plumaje de luz. Sus alas cubren la noche. Vuelve por senderos de vibración y de vértigo. Su plumaje nace y se consume alimentándose de los infinitos soles. Remonta hasta el primer sol. Y de éste, se devuelve hasta el último. Ve conectarse dentro de sí todas las posibles formas. El poder brota de su interior como la sangre de una inagotable herida. La luna se levanta con un rojo de incendio. Aniquilando las visibles estrellas. El animal ve el fin de ellas. Y todos los fines que esta agonía alumbra. Ve las veredas de los futuros de todas las cosas. Es arrastrado por todas y cada una de ellas. Su sombra se ramifica, como un árbol. La tierra comienza a girar. El animal ve su propia sombra, girando. A su alrededor, gira un remolino de moribundas estrellas. Con ellas, cae hasta las fiestas remolineantes de la tiniebla. La carne del animal pasa a ser carroña. Su carroña al final espejea, como un hueso. Sus huesos al fin se disuelven, como piedras. Las piedras se encienden en luz. La luz incendia su plumaje. De su plumaje nacen nuevamente  sombras. Sombra de las sombras, el animal las imita. Al ser sombra de ellas, se apodera de todas las cosas,. Imita el gesto de la garra, de la aleta, del tentáculo. El movimiento de la serpiente, del pez, la pantera. La presencia del matorral, de la gota del guijarro. El animal recorre todos los posibles senderos. Su cuerpo hierve por la abrumación de las cosas. Se estrella contra lo que puede saber sólo destruyéndose. Se detiene un instante, sólido y lleno por todas las posibles presencias.
El vacío embiste contra él.
El animal le arroja un alarido.
El animal siente una herida atroz.
El alarido se desprende desde el sueño.
El alarido detiene el mundo de sombras.
El tumulto de los insectos crece hasta ensordecerlo.
El animal percibe que cada cosa tiene detrás de sí un alarido.
Vivientes, palpitantes, sufrientes, las cosas esperan la herida del alarido. Prestas a vivir y a morir por el rayo del gemido.
El animal grita.
El animal grita el alarido de la roca y el alarido de la sangre y el alarido del dolor.
Y aun contradice las sombras, arrojando contra la sombra de las espinas el alarido del agua, y el alarido de los pájaros contra la sombra de las arañas.
Hasta que la noche entera no es más que una zarza de alaridos. Sus encarnizadas espinas perforando el tejido de todas las noches posibles.
Sus encarnizadas espinas perforando el tejido de todas las noches posibles.
La luna se hinca en el horizonte, desangrándolo en claridad.
El animal se lleva las manos a los ojos, para defenderlos contra la dentellada del sol.
El hombre grita el nombre de la luz.


(TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO)

sábado, 26 de julio de 2014

PRESENTACIÓN DE LA ORGÍA IMAGINARIA:

Luis Britto García
LA ORGÍA IMAGINARIA
Más allá de lo Imposible
Villaverde

El primer rayo de sol me dio en la cara. Desperté, moviendo la cabeza
sobre la bolsa de semillas que me había servido de almohada. Allí,
en la tierra húmeda que había sido mi lecho, planté el primer árbol
de sombra. Sobre el surco fue creciendo mi sombra, como un árbol.
A medida que el sol se elevaba, dibujé otro sol con mis pasos. Cada
diez de ellos planté una semilla de árboles de sombra. Concluido el
sol, dibujé su corona sembrando un cinturón de semillas de árboles
frutales. Y alrededor de él otro. Y otro aun alrededor de él. Cada hora
que pasaba me permitía completar un nuevo cinturón de frutos cada
vez más pulposos. Hasta que el gran mediodía, con su incandescencia,
me echó por tierra. 

Allí empecé, arrodillado, la siembra del primer cinturón
de plantas medicinales. Entre ellas intercalaba las semillas de las
tiernas plantas que aromatizan con las piretrinas insecticidas. La tarde
empezó con un viento bonancible, que me hizo grato sembrar el primer
cinturón de flores. Y alrededor de éste otro, y otro alrededor de éste,
hasta que la primera estrella clavó en la tarde su fulgurante dalia —y yo
con mis manos cubiertas de tierra sembraba las dalias que habrían de
florecer como una constelación. Siendo así que el orden de las coronas
florales estaba de tal manera dispuesto que a cada hora del día se abrirían
capullos diferentes. Por modo de un reloj de oleadas de color que
marcaría el tiempo por aromas. Cayó el sol y se elevó el cuerno de la
luna. Siendo éste el momento para las otras siembras secretas. Las de
las plantas que ahuyentan la mala suerte. Y purifican de las aberrantes
estratificaciones de la estupidez. Hasta que caí sobre el surco, vencido
por el fulgor de las estrellas, semillas que florecían cada una en delicados
árboles planetarios. Cuyas hojas no por desconocidas dejarían
de existir. Sembré mi cabeza sobre el saco de las semillas. Sentí como
si mis miembros echaran raíces. El primer rayo del sol me despertó.
Sembré otra vez la primera semilla. Y las demás, en círculos concéntricos.
No sé ya cuántos círculos dentro de cuántos círculos. Ni en cuáles
de ellos enhebradas las exquisitas veredas de las alucinógenas. Hasta
que un día me despertó, no el primer rayo de sol, sino el sol de la primera
floración de Villaverde. Ahora cada hora una cintura vegetal, un
aroma, una flor o un fruto. La sincronía del jardín viviente entretejía a
cada instante los cantos de los pájaros. Esa noche, copas frondosas me
cubrieron de la lluvia. Arrojé al arroyo mi última vestimenta, mi último
utensilio, mi último alimento. Subí a los árboles. Sus ramas se hundían
en dimensiones inauditas del tiempo. Comunicaban con las ramas de
los árboles que cabeceaban en las más perdidas estrellas. Me despertó
el fulgor de millones de soles. Sembré entre ellos las semillas de la
noche. El primer cinturón de constelaciones de árboles de sombra. Y
el segundo de estrellas alimenticias. Y el tercero de cometas aromáticos.
Y el cuarto de nebulosas germinativas. Aún debía andar mucho
en todas las direcciones. Hasta los torbellinos de los mundos de las
magníficas estrellas de las flores.

PD: Están todas y todos invitados a la presentación de mi libro de relatos
La orgía imaginaria- Más allá de lo imposible, el día miércoles 30, a las 2 pm, en la sala Hugo Chávez Frías de la Feria del Libro de Caracas, Plaza de los Museos. El autor realizará cien dibujos mágicos para quienes adquieran los cien primeros ejemplares.
SOBRE LA ORGÍA IMAGINARIA:
De Los Fugitivos a Abrapalabra, pasando por Rajatabla, Vela de Armas, Me río del mundo, Golpe de Gracia, Pirata, AndaNada, Arca y numerosos otros libros de narrativa, e incluyendo realizaciones puntuales en el ensayo, el dibujo, el guión de cine y el dibujo animado, Luis Britto García construye una obra vasta y fascinante, hecha de imaginación, humor, erudición y sentido crítico. Las variaciones imaginarias sobre el tema  de la utopía que ahora ofrece pertenecen a una tarea parcialmente emprendida en toda su narrativa anterior: la de borrar los límites entre lo concebible y lo inconcebible: entre lo posible y lo imposible, la creación de mundos imaginarios vertiginosos y amenazadores no sólo por la audacia de su invención, sino por la posibilidad real de que se materialicen. En estos relatos aborda lo cruel, lo tentador, lo terrible de la utopía entendida como exceso de perfección, de orden, de sistematización, y en suma, de absoluto. En ellos encontramos torres que consumen la materia de todo un planeta, filósofos que ordenan la persecución de los poetas, exámenes destinados a destruir a los capaces, ciudades vegetales, seres que se convierten en el sujeto amado, astros que existen simultáneamente en todos los tiempos gramaticales, revoluciones que nacen porque parecían imposibles, seres perdidos en laberintos de espejos o de dolor o de combinaciones genéticas. Sade, Platón, Fourier, Bach, Lenin, Marx protagonizan algunas de las historias; en otras el personaje central es el lector o seres inimaginables.  La orgía imaginaria es un libro alarmante, que revela el plan secreto del milenio que comienza y nos prepara para sus monstruosas sorpresas.
(TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO)

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domingo, 20 de julio de 2014

PALESTINA


Sobrevuelan  aviones que bombardean calumnias. Caemos tergiversados.

Arremete la cortina de fuego de racismo. Somos limpiados étnicamente sin manchar a los asesinos.

Obuses disparan granadas de hipocresía. Morimos eufemizados.

Arremeten   tanques que  disparan silencios. Dejan  heridas sin alarido,  muertes sin solidaridad.

Zumban   drones de indiferencia. Como moscas caemos   víctimas de la apatía.

Disparan ametralladoras de insensibilidad. Agonizamos  acribillados de desprecio.

Estallan armas de destrucción masiva de la conciencia. Somos arrasados sin que quede traza de remordimientos.  

Cruzan proyectiles de  complicidad. Al estallar disuelven toda humanidad preservando apenas  componendas entre verdugos.

Desde los cuatro horizontes nos ahogan gases de olvido. Ya no recordamos qué pueblos cayeron antes que el nuestro bajo idénticas  armas, igual agonía.

SUPERMERCADO
Compras el seductor cosmético con el nombre del amor y financias los detectores electrónicos que prohíben al lugareño el acceso a su propia tierra.
Con el lápiz de labios que te untas contribuyes a la incineración de los enamorados.
Un instante te detienes ante los mostradores de comida rápida cuyas registradoras pagan la muerte acelerada.
Sorbes el refresco gaseoso, y con las burbujas que revientan pagas  bombas que estallan contra tus hermanos.

Compras la gustosa salsa para tus carbohidratos y con ella financias la termita que hierve la sangre de tu prójimo.

En la sección de modas eliges  trapos que te cubrirán elaborados por las empresas que trabajan en dejar  sin piel al congénere.
En la vitrina llamativa están las lencerías eróticas cuyo precio se traduce en mortajas de fósforo ardiente, los aceites para bebés cuyos réditos adquirirán la gasolina gelatinosa contra las escuelas.
Estimula la compra el aire acondicionado que paga  tormentas de fuego que calcinan  villorrios arrastrando párpados hacia las alturas.
Adquieres  el chip cuyas utilidades costean el fichaje de oprimidos, las redes de comunicación de invasores, los detonadores de las bombas.
Te llevas la impresora con cuyo precio alimentas la construcción de  muros para encerrar  humanos como fieras.
El centavo que pagas por la fruslería que no necesitas perfora la frente del huérfano y el vientre de la madre.

Esgrimes la tarjeta de crédito que pertenece al banco que pertenece a la trasnacional que pertenece al megagrupo que pertenece al monopolio que  financia obuses de esquirlas, bombas incendiarias, proyectiles inteligentes que incineran a tu prójimo.

Más allá  venden vísceras, tiras de piel, blusas decoradas con uñas, collares de hueso de los niños inmolados.

La máquina desodorizadora borra la putrefacción de todo lo que compras, lo que financias, lo que consumes.

NO PREGUNTES
Ningún hombre es una isla –decía John Donne- no preguntes por quién doblan las campanas, que están doblando por ti.

No supongas que el genocidio avanza sobre Gaza porque bajo su mar hay hidrocarburos –bajo la tierra que pisas siempre algo justificará que seas convertido en polvo y esparcido por los confines del mundo.

No inquieras si la guerra funciona para la economía o la economía para la guerra –en la fabricación del fósforo que arrasará tu piel está inscrito el tanto por ciento de los beneficios y la tasa de desinterés que calcinará tus huesos.

No indagues si sólo la superioridad racial da derecho a exterminar o si sólo exterminar prueba la superioridad racial –el tono de tu piel y la salinidad de tus lágrimas es la condena que ejecutará quien necesite robar tu tierra y el aire que respiras.

No calcules si tu único placer que es engendrar hijos para el sufrimiento terminará por vencer a quienes por no sufrir no engendran.

No interrogues si el gigante es invulnerable o si la Historia es el recuento de los gigantes que caen –dispara el  guijarro con tu honda ensangrentada y espera.

(TEXTO/FOTOS DE REFUGIADOS PALESTINOS: LUIS BRITTO).


PRESENTACIÓN DE LA ORGÍA IMAGINARIA

ESTÁN TODAS Y TODOS INVITADOS

LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE RELATOS
DE LUIS BRITTO GARCÍA

                         LA ORGÍA IMAGINARIA
                             más allá de lo imposible




FECHA Y HORA: Miércoles 30 de julio, 2 pm.
LUGAR: V FERIA DEL LIBRO DE CARACAS 2014
                 SALA HUGO CHÁVEZ FRÍAS

UN RELATO DE LA ORGÍA IMAGINARIA:
El jardín del viejo de la montaña
¡Oh Paraíso!
Omar Khayam: Rubayyat.
En el nombre del Único, que sabe todos los pensamientos, quiero contarte mi historia. Hijo de camelleros, camellero yo mismo, pensé que la vida y el desierto se alargaban demasiado antes de su fin, y di en creer en los senderos cortos. Cerca de Balk oí hablar a uno de los discípulos del Viejo. De creerle, el Viejo podía acortar extraordinariamente los viajes, y, lo que es más importante, asegurar el retorno. Lo juró por su lengua, que pronunciaba esas palabras. Al día siguiente, ese discípulo mató por la espalda al Kadi, y esa lengua fue arrancada antes de la preceptuada decapitación y el desmembramiento. Su último sonido fue de alabanza. Al caer en el suelo, la lengua señaló una dirección. Me pareció un augurio. Decidí seguirlo. El rumbo me condujo hacia Nisapur, donde la lengua de otro asesino, hecha una bola de gusanos, no pudo indicarme dirección alguna. Seguí el rumbo que emprendieron los cuervos. Pues el álgebra exasperante de los cuadrados mágicos, que con su línea de unión tejen los caminos invisibles que engendran estrellas, me habían enseñado que quien busca, encontrará en todas direcciones. Pues toda dirección contiene cualquier otra. Al fin, el desierto me encontró. Vagué por una planicie de lenguas de piedra. Al pasar entre ellas, el viento silbaba una interminable loa. El alba incendió aquellas llamas de piedra en  lenguas de un fuego inmóvil. El dolor de la quemadura en la planta de los pies me hacía seguir adelante en el día; en la noche, el dolor de la quemadura del frío. Cuando los merodeadores me encontraron, apenas tuve aliento para contarles que trataba de llegar al fin de un viaje ya muy largo. Me llevaron a rastras, por desfiladeros, hasta hendeduras donde filtraba una humedad de saliva. Me atiborraron de pasteles viscosos y de un brebaje melifluo. Me hicieron oler vapores aromáticos de un pebetero. Sentí que mi cuerpo se hinchaba, como una torpe lengua. De una oscuridad rugosa, pasé a una oscuridad tachonada de astros perfectos, que nacían de su propio fulgor, como una fiebre. Mi cabeza engendraba volutas concéntricas que asaeteaban el parpadeante estrellerío. Hubo entonces música y supe que de ella salían las estrellas. Jóvenes inmaculadas me abrevaron en ríos de miel y leche. Los ríos eran tan mansos como los luceros. Me arañé la frente contra plantas hechas de pedrerías. La reposé en muslos húmedos como manantiales. Pregunté dónde estaba. Me contestaron que en el final del camino. En el Paraíso tendría por siempre leche, y por siempre miel, y por siembre la música que generaba estrellas en órdenes cada vez más complejos y más delicados. No había guijarro que no fuera gema, ni gota que no fuera dulce. Lloré. Ya no sentía el dolor de mis plantas laceradas. Anduve de un sitio a otro de aquellos dédalos anegados de ríos dulces, pero sus pasillos parecían repetirse con la misma cadencia de los cuadrados mágicos y de la música que engendraba las estrellas. Cuando estaba a punto de ahogarme en los tazones almibarados, una mano dulce me alzaba la cabeza y me daba una teta también meliflua. Yo era ya un arroyo. Licuándome, acostado, mascaba flores que las muchachas maceraban en sus bocas perfectas y me ofrecían en sus labios. En uno de los pasillos estaba Hassan Ibn Sabah, El Viejo. Su túnica era harapienta, y contemplaba. Ahora sé que dicen de él que invita a tragar un veneno violento, que miente a sus intoxicados que una embriaguez entre muchachas dóciles es el Paraíso, que les ofrece que, si cumplen sus órdenes, los puede hacer regresar a él para mantenerlos por siempre entre los arroyos empalagosos. En verdad, no me dijo nada. Mientras él callaba, pensé que ayunando estrictamente haría imposible la ingestión del tóxico, que atormentando mi mente sobre la combinatoria de los cuadradros mágicos hasta perforar las más intrincada trabazón de las estrellas geométricas, podría encontrar la salida de la cueva dulzona y terminar el viaje —como todos los demás, supe que volver a la aridez de las lenguas de piedra, apurar una cascada de días, temblar por el fin de ellos a la vez deseándolo por descanso de tantas heridas en las plantas de los pies, clavarte un cuchillo en el pecho a ti que me escuchas, de modo de ser atormentado y deslenguado, es el único final del viaje, que consiste en el desprecio del fuego del Infierno, pero también de la miel del Paraíso.
Luis Britto García

De Los Fugitivos a Abrapalabra, pasando por RajatablaVela de ArmasMe río del mundoGolpe de GraciaPirataAndaNadaArca y numerosos otros libros de narrativa, e incluyendo realizaciones puntuales en el ensayo, el dibujo, el guión de cine y el dibujo animado, Luis Britto García construye una obra vasta y fascinante, hecha de imaginación, humor, erudición y sentido crítico. Las variaciones imaginarias sobre el tema  de la utopía que ahora ofrece pertenecen a una tarea parcialmente emprendida en toda su narrativa anterior: la de borrar los límites entre lo concebible y lo inconcebible: entre lo posible y lo imposible, la creación de mundos imaginarios vertiginosos y amenazadores no sólo por la audacia de su invención, sino por la posibilidad real de que se materialicen. En estos relatos aborda lo cruel, lo tentador, lo terrible de la utopía entendida como exceso de perfección, de orden, de sistematización, y en suma, de absoluto. En ellos encontramos torres que consumen la materia de todo un planeta, filósofos que ordenan la persecución de los poetas, exámenes destinados a destruir a los capaces, ciudades vegetales, seres que se convierten en el sujeto amado, astros que existen simultáneamente en todos los tiempos gramaticales, revoluciones que nacen porque parecían imposibles, seres perdidos en laberintos de espejos o de dolor o de combinaciones genéticas. Sade, Platón, Fourier, Bach, Lenin, Marx protagonizan algunas de las historias; en otras el personaje central es el lector o seres inimaginables.  La orgía imaginaria es un libro alarmante, que revela el plan secreto del milenio que comienza y nos prepara para sus monstruosas sorpresas.


domingo, 13 de julio de 2014

CARACAS SÍ TIENE SOLUCIÓN


1
Caracas, dolor de cabeza, rompecabezas que todo el mundo odia y para donde todos  se mudan.
2
Caracas se convirtió en capital gracias a su privilegiada relación con el puerto de La Guaira. El Litoral es  ciudad dormitorio para millones de personas que trabajan en la capital, y zona de recreo para todavía  más capitalinos. Urge un tren de carga y pasajeros que vincule a la Sultana del Ávila con su puerto y su aeropuerto. Todas las vías alternativas, tales como carretera de El Limón, Chuspa y carretera Vieja, deben ser mantenidas y ampliadas. También Caracas es zona de paso para quienes no deberían pasar por ella. Requiere la capital de la conexión de la Cota Mil con la Caracas La Guaira, y vías periféricas que alivien sus congestionadas arterias. Alguna autoridad compasiva desviará por ellas o permitirá  circular sólo entre medianoche y madrugada las bombas repletas de gasolina o de gas que a todas horas del día juegan la lotería de la catástrofe.
3
Caracas,  centro de los poderes públicos donde reside más de la quinta parte de la población  del país, no debería estar dividida  entre tres estados y 22 alcaldías, cada una con policías, regímenes tributarios y reglamentos de circulación distintos y a veces contradictorios. Un solo cuerpo urbano requiere una autoridad coordinada, centralizada y eficaz, y no un puñado de caciques disputándose otros tantos conucos.  Esta autoridad urbana debe desarrollar y hacer cumplir un magno plan de desarrollo urbano que abarque la inevitable expansión hacia los Valles del Tuy, los de Aragua y la llanura central.
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Una ciudad necesita un alma, algo que la eleve por encima del mero amontonamiento de viviendas y de gentes. No  en balde identificamos las urbes con símbolos que casi las suplantan: Venecia con sus canales, París con su Torre, Nueva York con sus aplastantes rascacielos. Caracas ha tenido siempre el Ávila, pero todos los esfuerzos de las oleadas que han inmigrado a ella se concentran en negar y destruir esa presencia vegetal sedante. Nuestra urbe presenta aguda escasez de parques y de zonas verdes. La ciudad necesita un eje urbanístico y vivencial que permita a sus habitantes pasear, recrearse, distraerse y relacionarse. En 1983 la botánica Giovanna Mérola, profesora de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela, en su libro La relación hombre-vegetación en la ciudad de Caracas (Academia de la Historia, Caracas, 1983) propuso un plan de humanización urbanística a la vez sencillo, fácil de construir y valioso.
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El plan de lo que Giovanna llama  “Paseo Jardín de Caracas”  consiste en humanizar las principales vías caraqueñas rescatando y en lo posible ampliando sus aceras y dotándolas de árboles, zonas verdes y bancos, para convertir el espacio que dejaran libre los vehículos en enormes bulevares peatonales sombreados. Hay que pensar, en ese sentido, en lo que significan los Campos Elíseos para París, y Las Ramblas para La Habana y sobre todo para Barcelona en Cataluña. No son edificaciones espectaculares ni colosales ni dispendiosas, sino vías  que al propiciar el encuentro y el desplazamiento a pie hacen gratas las ciudades y favorecen el sentimiento de pertenencia y de ciudadanía del habitante. Para habilitarlas no se  requeriría impedir el tráfico automotor, sino hacer amigables para el peatón y el ciudadano los espacios que éste dejara libre.

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Imaginemos que en un futuro cercano paseamos a pie por los espacios peatonales de la arbolada Avenida Sucre en Catia, para llegar al Silencio, en donde irrumpimos en los nuevos espacios de bulevares floridos del Centro Histórico de Caracas. De allí, partiríamos aprovechando  aceras y periferias arboladas de la Avenida Bolívar, hasta conectar con el sombreado Parque de los Caobos, en paralelismo con el Jardín Botánico de la Ciudad Universitaria. Desde allí, seguiríamos nuestro merodeo  por el boscoso bulevar de Sabana Grande hasta conectar con el Country Club y con una reforestada  Avenida Francisco de Miranda, hasta Altamira y los Palos Grandes, reposando de cuando en cuando en sus cómodos bancos. Igual  caminata podríamos  haber hecho recorriendo la vía paralela con arboledas que ornaría las aceras de la Avenida Andrés Bello, con brazos vegetales desde Maripérez y La Florida al Ávila.
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Imaginemos que paseamos por otro bulevar  arbolado, florido y con bancos que se extendería entre la Avenida Río de Janeiro y el Guaire, con prolongaciones hacia el bulevar del Cafetal, e ingreso en La Carlota y el Parque del Este ennoblecido con el proyecto de Fruto Vivas. Vías peatonales ampliadas y humanizadas, interconectadas entre sí por la contigüidad física o por pasarelas, permitirían a los ciudadanos un recorrido directo y sin obstáculos de gran parte de la ciudad, creando así una zona de esparcimiento y de encuentros, funciones que han ido usurpando los Centros Comerciales. Un elevado barato y fácil de construir sobre el cauce del Guaire complementaría al ya exhausto Metro, y sus estaciones romperían la incomunicación entre Norte y Sur impuesta por sus autopistas a la capital. Este plan sencillo, fácil de construir y poco costoso transformaría definitivamente la fisonomía de la urbe, convirtiendo un archipiélago  de islas hostiles, inconexas y e incomunicables dominadas por el automóvil, en un espacio continuo, agradable y humano abierto al peatón y a la naturaleza.
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Soñar no cuesta nada, pero no soñar es carísimo. Una ciudad debería ser un espacio acogedor para sus habitantes, y no zona de devastación que les impone  casa por cárcel. A tal ciudad, tal ciudadano. Elijamos entre un jardín  abierto a todos y una capital del infierno.

(TEXTO/FOTOS: LUIS BRITTO)

PD: La proyectada presentación de mi cortometraje de dibujos animados TIERRA DE GRACIA fue aplazada por la Villa del Cine para oportunidad más propicia.  

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